LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 2266.
después del nacimiento, y retrasar la introducción de la alimentación enteral progresiva (más allá de
los niveles tróficos) hasta que los volúmenes de alimentación sean bien tolerados y absorbidos.
En este estudio la presencia de apnea fue más frecuente en recién nacidos con enterocolitis
necrotizante, estableciendo una asociación estadísticamente significativa. Esta asociación se explica
según Beharry et al., a que, en la apnea de la prematuridad, existe un control respiratorio inmaduro que
se asocia con hipoxia intermitente que a la vez produce radicales de oxígeno en el neonato
desarrollando así enterocolitis necrosante.
La sepsis es una enfermedad infecciosa grave y se considera otro factor de riesgo para enterocolitis
necrotizante, debido a su asociación con disbiosis enteral, la incidencia de enterocolitis necrotizante
en pacientes con sepsis oscila entre el 34% y el 57%, valores similares a los de este estudio donde el
34,1% de neonatos con sepsis presentaron enterocolitis necrotizante. Un estudio realizado en China en
610 recién nacidos sépticos, identificó una incidencia de enterocolitis necrotizante del 12,8% y una
asociación estadísticamente significativa. Al analizar los resultados la transfusión de glóbulos rojos
fue un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enterocolitis necrotizante en neonatos con
sepsis, por lo tanto, tomar medidas para reducir la aparición de anemia grave podría ayudar a reducir
la aparición de enterocolitis necrotizante en recién nacidos sépticos.
La presencia de un catéter umbilical, usado comúnmente en las unidades de cuidados intensivos
neonatales para administración de líquidos, medicación y nutrición parenteral, se ha implicado en el
desarrollo de enterocolitis necrotizante. Los resultados de esta investigación mostraron una
asociación significativamente estadística entre enterocolitis necrotizante y cateterismo umbilical,
estos datos concuerdan con Lalitha et al., que a partir de 1360 neonatos ingresados en la unidad de
cuidados intensivos encontraron que la presencia de un catéter arterial umbilical mayor a 5 días se
asocia con el desarrollo de enterocolitis Bell II y III. A pesar de los beneficios, la inserción de un catéter
umbilical también se asocia con un riesgo potencial de complicaciones, la colocación incorrecta o la
manipulación del catéter umbilical podría ocasionar un trauma mecánico a nivel de intestino,
produciendo lesión e inflamación de la mucosa. La presencia de un cuerpo extraño dentro de la vena o
arteria umbilical puede alterar el flujo intestinal y constituye una vía de entrada para microorganismos
incrementando el riesgo de infección. También se ha observado formación de microcoágulos dentro
de venas umbilicales o del lumen del catéter lo que lleva a eventos tromboembólicos que pueden alterar
el flujo intestinal predisponiendo a isquemia intestinal.
El estudio de anemia, transfusión de eritrocitos y enterocolitis necrotizante ha recibido amplia atención,
pero aún no se comprende claramente la asociación entre ellos. Un estudio de casos y controles,
realizado en 467 neonatos encontró que tanto la anemia grave como la transfusión de glóbulos rojos
parecen aumentar el riesgo de desarrollo de enterocolitis necrotizante en recién nacidos con bajo peso
al nacer al igual que los resultados del presente estudio se observó una diferencia estadísticamente
significativa entre anemia y enterocolitis necrotizante. Se sugiere que la anemia puede inducir
inflamación, alterando la barrera intestinal, y aumentando el riesgo de enterocolitis necrotizante. Los
mecanismos por los cuales la transfusión de eritrocitos puede provocar enterocolitis necrotizante aún
no están claros, pero se han relacionado con los posibles efectos proinflamatorios de los productos
de degradación de los glóbulos rojos, que pueden activar receptores inflamatorios, incluido el receptor
tipo Toll 4 (TLR4).
La principal limitación del estudio radica en el tamaño muestral que es pequeño. A pesar de ello, los
resultados son significativos, además, los factores de confusión, como las afecciones médicas
subyacentes y los tratamientos concurrentes, pueden complicar aún más la evaluación del riesgo de
enterocolitis necrotizante. Se requieren futuros estudios de cohorte o experimentales, posiblemente
multicéntricos, para ampliar el tamaño muestral y confirmar estos resultados.