LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 3849.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2897
Uso de antibióticos en el manejo del acné: Artículo de
revisión
Use of antibiotics in the management of acne: Review article
Lizbeth Carolina Segovia Cañar
lizbethsegovia96@outlook.es
https://orcid.org/0000-0002-2920-0458
Universidad Central del Ecuador
Quito – Ecuador
Mara Lorena Esparza Vivanco
mara030395@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-1655-4848
Universidad Central del Ecuador
Quito – Ecuador
Cynthia Michelle Tipán Venegas
Cynthiamichelletv@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-3417-466X
Universidad de las Américas
Quito – Ecuador
Karen Andrea López Vilaña
krn.lopez19@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-7216-8222
Universidad Central del Ecuador
Quito – Ecuador
Nataly Eliana Mora Guevara
natalye.mora@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-3081-5975
Universidad de las Américas
Quito – Ecuador
Iván Santiago Ibadango Cachimuel
ibadangosantiago1@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-4736-041X
Universidad Central del Ecuador
Quito – Ecuador
Artículo recibido: 17 de octubre de 2024. Aceptado para publicación: 31 de octubre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El acné vulgar (AV) es una condición inflamatoria común que afecta a muchos, especialmente a
jóvenes, y es provocada por la sobreproducción de sebo y la proliferación de C. acnes. Aunque los
antibióticos son efectivos en su tratamiento, su uso prolongado ha generado preocupación por la
resistencia bacteriana, lo que ha llevado a combinación con otros tratamientos. El objetivo principal
es actualizar conocimientos sobre el manejo de la hipertensión gestacional. En octubre del 2024, se
realizó un artículo de revisión acerca del acné vulgar y su tratamiento, este está basado en estudios
de los últimos 5 años encontrados en base de datos como PubMed, MEDLINE, EMBASE y Google
Académico. Se identificaron 20 estudios que cumplen con los criterios de inclusión e incluyen
definición, fisiopatología, clasificación, manejo antibiótico tópico, sistémico y otras alternativas de
tratamiento del tema descrito. El manejo del acné vulgar debe ser multidimensional, combinando
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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 3850.
tratamientos y limitando el uso de antibióticos para reducir el riesgo de resistencia bacteriana. La
investigación continua es esencial para desarrollar estrategias más efectivas y seguras en su
tratamiento.
Palabras clave: acné vulgar, manejo, cutibacterium acnes, antibióticos
Abstract
Acne vulgaris (AV) is a common inflammatory condition that affects many, especially young people,
and is caused by overproduction of sebum and proliferation of C. acnes. Although antibiotics are
effective in its treatment, its prolonged use has raised concerns about bacterial resistance, which has
led to a combination with other treatments. The main objective is to update knowledge on the
management of gestational hypertension. In October 2024, a review article was made about acne
vulgaris and its treatment, this is based on studies from the last 5 years found in databases such as
PubMed, MEDLINE, EMBASE and Google Scholar. 20 studies are identified that meet the inclusion
criteria and include definition, pathophysiology, classification, topical and systemic antibiotic
management and other treatment alternatives for the described topic. The management of acne
vulgaris should be multidimensional, combining treatments and limiting the use of antibiotics to
reduce the risk of bacterial resistance. Continued research is essential to develop more effective and
safe strategies in its treatment.
Keywords: acne vulgaris, management, cutibacterium acnes, antibiotics
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Cómo citar: Segovia Cañar, L. C., Esparza Vivanco, M. L., Tipán Venegas, C. M., López Vilaña, K. A.,
Mora Guevara, N. E., & Ibadango Cachimuel, I. S. (2024). Uso de antibióticos en el manejo del acné:
Artículo de revisión. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5 (5), 3849
– 3859. https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2897
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 3851.
INTRODUCCIÓN
El acné vulgar (AV) es una condición cutánea inflamatoria común que afecta a millones de personas
en todo el mundo, especialmente adolescentes y adultos jóvenes. Entre los múltiples factores que
contribuyen a su aparición, se incluyen la sobreproducción de sebo, la obstrucción folicular, la
proliferación de Cutibacterium acnes, anteriormente Propionibacterium acnes, y la inflamación. Los
antibióticos han sido un pilar en el manejo del acné debido a su capacidad para reducir la carga
bacteriana y controlar la inflamación. No obstante, el uso prolongado de antibióticos ha suscitado
preocupación debido al desarrollo de resistencia bacteriana, lo que ha impulsado la creación de guías
actualizadas para limitar su uso y promover su empleo de manera responsable y combinada con otros
tratamientos.
Los antibióticos tópicos como clindamicina, eritromicina, y entre los sistémicos encontramos a las
tetraciclinas como la doxiciclina y minociclina, son los más utilizados en el tratamiento del acné
moderado a severo. Estos medicamentos inhiben el crecimiento de C. acnes y reducen la inflamación.
Las tetraciclinas, en particular, han demostrado tener efectos antiinflamatorios adicionales, lo que las
convierte en la primera línea de tratamiento sistémico.
El desarrollo de resistencia bacteriana, especialmente a la eritromicina y la clindamicina, ha llevado a
la comunidad dermatológica a recomendar el uso limitado de antibióticos. Se sugiere combinarlos con
peróxido de benzoilo o retinoides tópicos para reducir la probabilidad de resistencia. El uso prolongado,
es decir más de 3-6 meses debe evitarse y, en su lugar, se debe considerar la isotretinoína en casos
graves o refractarios.
METODOLOGÍA
En octubre del 2024 realizamos un artículo de revisión acerca del acné vulgar y su tratamiento, la
búsqueda se realizó en las bases de datos de PubMed, MEDLINE, EMBASE y Google Académico de los
últimos 5 años, en su mayoría trabajos a partir del año 2020. Se identificaron estudios relacionados
con la definición, fisiopatología, clasificación, manejo antibiótico tópico, sistémico y otras alternativas
de tratamiento del tema descrito. Entre 2019 y 2024 se encontró un total de veinte artículos que
cumplían con los criterios de inclusión, básicamente que sean basadas en pacientes con acné vulgar
leve, moderado o severo, manejo y actualizaciones en el tratamiento, elección del fármaco acorde a la
severidad de la enfermedad, complicaciones asociadas, recomendaciones y medidas preventivas. Se
excluyeron los estudios que no cumplieron con los criterios anteriores.
Acné Vulgar
El acné vulgar (AV) es una afección dermatológica crónica, la octava enfermedad más común en el
mundo, especialmente adolescentes y adultos jóvenes que afecta a las glándulas sebáceas y los
folículos pilosos, comúnmente en la cara, pecho, y espalda. Se manifiesta con la aparición de
comedones, comúnmente llamados puntos negros y blancos, pápulas, pústulas, nódulos y, en casos
graves, quistes. Aunque es más frecuente durante la adolescencia debido a los cambios hormonales
que estimulan las glándulas sebáceas, también puede persistir en la edad adulta.
Es una enfermedad crónica que afecta a 50 millones de personas en Estados Unidos, en la piel 20% de
los pacientes sufren de sus consecuencias que pueden ser representadas por cicatrices,
despigmentación, además tiene un impacto a nivel psicológicos presentando cuadros de depresión,
ansiedad y baja autoestima.
Patogénesis
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El acné es una enfermedad multifactorial y su desarrollo está influenciado por diversos factores
Producción excesiva de sebo: El aumento de la producción de sebo, estimulado por las hormonas
androgénicas, es un factor clave.
Queratinización anormal: La obstrucción de los folículos pilosos debido a la acumulación de células
muertas contribuye a la formación de comedones.
Colonización por Cutibacterium acnes: Esta bacteria es un comensal normal de la piel, pero en
condiciones de exceso de sebo y obstrucción folicular, su crecimiento puede aumentar,
desencadenando una respuesta inflamatoria.
Inflamación: La respuesta del sistema inmunitario a C. acnes produce mediadores inflamatorios que
agravan las lesiones del acné.
Existe una relación entre las hormonas y el aparecimiento del AV, los disruptores endocrinos (EDC)
interfieren en las vías hormonales endógenas como de los andrógenos, estrógenos y CRH/cortisol,
importantes en el acné, esta interacción puede brindar nueva información para el desarrollo de terapias.
A futuro se podrían incorporar estudios genómicos para observar su asociación con los EDC y definir
mejor los mecanismos moleculares que intervienen.
Factores Desencadenantes
El acné puede verse agravado por una variedad de factores, por ejemplo, los cambios hormonales
durante la pubertad, el ciclo menstrual o el embarazo suelen empeorar el acné. Existe una
predisposición genética que aumenta la susceptibilidad a desarrollar acné severo. Algunos estudios
sugieren que alimentos y bebidas con alto índice glucémico, como bebidas azucaradas, alimentos
altamente procesados y productos lácteos pueden influir negativamente en la condición y agravarla.
Por último, el estrés puede agravar el acné al aumentar la producción de cortisol, lo que a su vez
estimula las glándulas sebáceas.
Síntomas y efectos del acné
El acné puede tener diferentes tipos de lesiones en la piel, uno de ellos son los comedones cerrados
no inflamados o puntos blancos, básicamente son pápulas formadas por exceso y acumulación de
sebo con queratina en el folículo piloso. En cambio, los denominados puntos negros o comedones
abiertos son la apertura del folículo, su distensión con queratina y oxidación de lípidos con acumulación
de melanina.
Las pápulas son elevaciones en la piel con un diámetro inferior a 1 cm, en cuanto a las pústulas son
similares a las pápulas, pero están llenas de pus y se observa un grado de inflamación. También puede
existir la formación de nódulos y quistes inflamatorios son lesiones de al menos 5mm.
Clasificación y Severidad
El AV se clasifica en función de la severidad:
Leve: Presencia de comedones y algunas pápulas o pústulas.
Moderado: Numerosas pápulas y pústulas, con algunos nódulos.
Severo: Nódulos profundos, quistes, cicatrices y lesiones extensas.
Uso de Antibióticos como Tratamiento
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Mecanismo de Acción de los Antibióticos
Los antibióticos utilizados en el manejo del acné actúan principalmente mediante la inhibición de la
proliferación de C. acnes y la reducción de la inflamación local. Esta bacteria reside en los folículos
pilosebáceos y contribuye a la formación de lesiones inflamatorias al inducir la respuesta inmune. Los
antibióticos utilizados en el tratamiento del acné, tanto tópicos como orales, ejercen su efecto
mediante dos mecanismos principales:
Inhibición del crecimiento bacteriano
C. acnes es un bacilo anaerobio grampositivo y una bacteria comensal que reside en los folículos
pilosos y glándulas sebáceas. En el acné, la proliferación excesiva de esta bacteria en combinación
con el exceso de sebo provoca una respuesta inflamatoria que contribuye a la formación de lesiones
inflamatorias. Otras bacterias que pueden estar presentes en este tipo de lesiones por acné son: S.
epidermidis, S. aureus y Malassezia. Los antibióticos, comúnmente tetraciclinas como doxiciclina,
minociclina; clindamicina y eritromicina, inhiben el crecimiento bacteriano al interferir en la síntesis
proteica de C. acnes, reduciendo así su población y el estímulo inflamatorio asociado.
Efecto antiinflamatorio
Las tetraciclinas, no solo tienen efectos antibacterianos, sino que también poseen propiedades
antiinflamatorias (3). Estas inhiben la síntesis de proteínas proinflamatorias, como las citoquinas, y
reducen la producción de mediadores inflamatorios como metaloproteinasas y óxido nítrico que juegan
un papel clave en la respuesta inflamatoria del acné. Este doble efecto hace que las tetraciclinas sean
uno de los tratamientos de primera línea para el acné inflamatorio.
Antibióticos tópicos y sistémicos
Existen diferentes tipos de antibióticos, encontramos, agentes tópicos, sistémicos y son posibles
utilizarlos de forma combinada para una mejor respuesta terapéutica y disminuir el riesgo de
resistencia bacteriana a los antibióticos.
Antibióticos tópicos
Los antibióticos tópicos como clindamicina al 1% y eritromicina al 2% son los más comunes. Actúan
directamente en la piel afectada, reduciendo la población de C. acnes sin tener efectos sistémicos
significativos. Se utilizan generalmente en casos de acné leve a moderado y se combinan
frecuentemente con otros tratamientos tópicos como el peróxido de benzoilo o los retinoides para
maximizar la eficacia. Sus efectos secundarios pueden ser leves o graves causando ardor, eritema,
prurito e incluso colitis por Clostridium difficile que es poco frecuente.
Estos agentes poseen cualidades antiinflamatorias y pueden tener un mecanismo de acción
bacteriostático o bactericida. La eritromicina en los últimos años ha tenido una disminución de su
eficacia por el aumento de resistencia de C. acnes por lo que se recomienda utilizar clindamicina.
Ambos antibióticos se los puede encontrar en combinación con peróxido de bezoilo aunque la
clindamicina también puede tener una combinación con retinoides.
El peróxido de benzoilo tiene propiedades antiinflamatorias, bactericida de C. acnes y comedolítico. Se
puede utilizar como monoterapia o en combinación con antibióticos y retinoides, existen en el mercado
diferentes concentraciones disponibles para los pacientes. El efecto que ejerce se produce a los pocos
días del tratamiento iniciado y se observa una reducción de las lesiones causadas por el acné. Tiene
un perfil de seguridad más alto que lo útil en el embarazo. Ardor, sequedad, escozor, eritema,
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descamación, hipersensibilidad y decoloración de cabello o ropa son efectos secundarios que produce
este medicamento.
Los productos derivados de la vitamina A son los llamados retinoides, utilizados para mejorar las
lesiones de la piel como los comedones y se los utiliza en la materia de las clases de los acnés sin
importar su gravedad. Se los puede utilizar como monoterapia si el acné es comedónico y leve, y en
combinación cuando el AV sea moderado o severo. Algunos ejemplos de retinoides aprobados por la
FDA son: adapaleno, tazaroteno, tretinoína y trifaroteno. El adapaleno es menos irritante que el
tazaroteno, sin embargo, el tazaroteno tiene una eficacia elevada en comparación a la tretinoína y
adapaleno.
El trifaroteno es un agonista selectivo del receptor de ácido retinoico, además en estudios se demostró
que tiene una nula absorción sistémica después de 29 días de aplicación tópica a dosis de 1.5-2 g por
día en cara, pecho, hombros y espalda. tampoco interfiere en la exposición sistémica de los
anticonceptivos orales. En un estudio de fase 3 se comprobó que el trifaroteno después de 12 semanas
de aplicación tuvo resultados favorables en cara y tronco. Los efectos secundarios más comunes son
quemaduras solares, irritación y prurito en el lugar de aplicación, aunque los mismos solo perduraron
solo en las primeras semanas de tratamiento. Al utilizar el trifaroteno en crema con doxiciclina oral de
120 mg se ha encontrado una mejoría notable en pacientes con AV severo, 13.5% de los pacientes
tratados presentaron síntomas adversos.
No se debe aplicar los retinoides de manera simultánea con el peróxido de benzoilo porque la oxidación
degrada la tretinoína reduciendo su eficacia. Los efectos adversos de los retinoides incluyen: eritema,
sequedad, prurito, escozor y fotosensibilidad, con este último efecto se recomienda el uso de
protectores solares para evitarlo. No se puede usar en estado gestacional la tretinoína y tazaroteno.
La clascoterona es un nuevo agente tópico que está tomando relevancia al tener un diferente
mecanismo de acción, es un inhibidor del receptor de andrógenos, compite con el ligando endógeno
dihidrotestosterona (DHT) reduciendo la transcripción de los genes regulados por andrógenos y
producción de lípidos y citocinas proinflamatorias. Al usar la crema de clascoterona al 1% pueden
surgir varios efectos como: eritema, xerosis y prurito. No se tienen estudios en mujeres embarazadas
y lactantes por lo que se limita su uso.
Otro agente tópico utilizado como tratamiento alternativo es el ácido azelaico al 20% además de tener
mecanismo de acción antibacteriano también es antiinflamatorio y comedolítico. Es seguro utilizarlo
en el embarazo, a pesar de tener un alto perfil de seguridad, pero puede causar ardor, escozor e
hipopigmentación en personas de piel oscura.
Por último, el gel de dapsona al 5 o 7.5% tiene cualidades antiinflamatorias y antibacterianas. también
es efectivo como tratamiento complementario. En ensayos aleatorios y doble ciegos se ha demostrado
que la dapsona tiene un perfil de eficacia mejor en adultos que en adolescentes porque causa irritación
local leve o moderada.
Antibióticos sistémicos
Los antibióticos sistémicos se unen al RN ribosómico 16S de la subunidad 30S del ribosoma bacteriano
e inhiben la síntesis de proteínas. Están indicados en acné inflamatorio moderado a severo, donde el
tratamiento tópico no es suficiente. Además de reducir la carga bacteriana, las tetraciclinas tienen
propiedades antiinflamatorias al inhibir la quimiotaxis de los neutrófilos, metaloproteinasas de la
matriz y descenso de citocinas proinflamatorias; lo que las convierte en una opción eficaz para reducir
la inflamación de las lesiones nodulares. Los más utilizados incluyen tetraciclinas, macrólidos y
trimetoprim.
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Una de las recomendaciones de la AAD es utilizar la doxiciclina y minociclina como primera línea
porque son más eficaces que la azitromicina. La dosis de doxiciclina en adultos es de 50-100 mg dos
veces al día y minociclina 50 mg de una a tres veces al día. La sareciclina es una tetraciclina de espectro
estrecho, su dosis es de 1.5 mg/kg, tiene bajo porcentaje de efectos secundarios de tipo
gastrointestinales, fotosensibilidad y de infección por Cándida. El uso de macrólidos debe ser limitado
cuando las tetraciclinas están contraindicadas por el riesgo alto de resistencia bacteriana. Se podrá
hacer uso de trimetoprima/sulfametoxazol a dosis de 160-800 mg dos veces al día, en pacientes que
no responden al tratamiento o son intolerantes a tetraciclinas y macrólidos.
Doxiciclina, minociclina y sareciclina se deben evitar en embarazo y lactancia, debido a que causan
decoloración de los dientes permanentes e inhiben el crecimiento óseo del feto o lactante. Se limita el
menor tiempo posible de uso de antibióticos a menos de 12 semanas y solo será de uso prolongado
en casos seleccionados. Cuando se finalice el tratamiento con antibióticos sistémicos se recomienda
el uso de retinoides tópicos como mantenimiento y lograr una remisión completa.
La isotretinoína es un derivado de la vitamina A, inhibe la función de las glándulas sebáceas,
traduciéndose en una menor producción de sebo y comedólisis. También existe una disminución de la
proliferación de C. acnes y consecuentemente la baja liberación de factores inflamatorios. La
Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) aprueba su uso para acné resistente, múltiples
recaídas y acné grave que cause cicatrices y afecte el estado mental del paciente. La dosis efectiva es
de 0.25-0.4 mg/kg al día para tipos moderados y 0.5mg/kg al día para casos graves-severos. Al mes
se debe reajustar la dosis a 1 mg/kg por día para reducir el riesgo de recaída.
Es común que la isotretinoína cause algunos efectos adversos, entre los más comunes se incluyen:
xerosis, queilitis, brotes de acné, ojos secos, dolor de cabeza, niveles elevados de lípidos y enzimas
hepáticas. Ciertos estudios han demostrado una ligera mejoría en síntomas depresivos. Se recomienda
realizar una evaluación de función hepática y perfil lipídico para asegurar su buena tolerancia.
El uso de corticosteroides es limitado por sus efectos adversos, pero se ha observado que es eficaz en
el tratamiento del acné fulminante, nódulo-quístico y acné causado por hiperandrogenismo suprarrenal,
es mayormente utilizada la prednisona de 5-15mg diarios. La FDA ha aprobado el tratamiento del acné
con anticonceptivos orales combinados por su efecto antiandrogénico como:
etinilestradiol/norgestimato, etinilestradiol/acetato de noretisterona/fumarato ferroso,
etinilestradiol/drospirenona y etinilestradiol/drospirenona/levomefolato. Sin embargo, se recomienda
utilizarlos en conjunto con otros tratamientos porque su efecto tarda en aparecer hasta 3 meses
Indicaciones de Uso
El uso de antibióticos en el manejo del acné debe estar limitado a ciertos casos específicos según la
severidad para evitar el desarrollo de resistencia bacteriana. En acné inflamatorio moderado a severo,
los antibióticos sistémicos son efectivos para reducir tanto las lesiones inflamatorias como el riesgo
de cicatrización. La doxiciclina y la minociclina son las tetraciclinas más comúnmente utilizadas.
Los antibióticos tópicos más utilizados son clindamicina y eritromicina, actúan reduciendo la población
de C. acnes y controlando la inflamación. Sin embargo, la monoterapia con estos agentes no está
recomendada debido a la rápida aparición de resistencia bacteriana. Por esta razón, los antibióticos
tópicos generalmente se combinan con peróxido de benzoilo, un agente antimicrobiano que no
promueve resistencia y mejora la eficacia del tratamiento.
Los antibióticos sistémicos son utilizados para el acné más severo o resistente al tratamiento tópico,
se utilizan antibióticos orales como las tetraciclinas, debido a su capacidad para reducir la inflamación
además de su efecto antibacteriano. Otros antibióticos, como los macrólidos, se emplean cuando las
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tetraciclinas están contraindicadas, pero deben usarse con precaución debido a las altas tasas de
resistencia.
Los antibióticos orales deben utilizarse en tratamientos a corto plazo, no mayor de 3-6 meses y siempre
en combinación con tratamientos tópicos como retinoides o peróxido de benzoilo. Si es necesario un
tratamiento prolongado, se debe reevaluar y ajustar el plan terapéutico.
Prevención del desarrollo de resistencia
El uso prolongado o inadecuado de antibióticos ha contribuido al aumento de la resistencia bacteriana,
tanto en C. acnes como en otras bacterias cutáneas. Para prevenir este problema, los antibióticos
tópicos o sistémicos se suelen combinar con peróxido de benzoilo, que actúa como un bactericida
independiente y reduce el riesgo de resistencia al eliminar C. acnes mediante un mecanismo no
selectivo. La resistencia a la eritromicina es particularmente preocupante, ya que se ha reportado en
niveles altos en todo el mundo. Este problema ha llevado a recomendaciones más estrictas sobre la
duración del uso de antibióticos y a la promoción de terapias combinadas para reducir la presión
selectiva sobre las bacterias.
Para mitigar este riesgo, las guías actuales sugieren:
Evitar el uso de monoterapia con antibióticos tópicos o sistémicos. El uso combinado con peróxido de
benzoilo o retinoides es esencial para prevenir el desarrollo de resistencia y mejorar la respuesta.
Limitar la duración del tratamiento a no más de 3-6 meses, con seguimiento regular para evaluar la
necesidad continua del uso de antibióticos.
Considerar otras opciones terapéuticas, como retinoides orales, por ejemplo, isotretinoína en casos de
acné severo o resistente a los antibióticos.
Con los años se ha estudiado la resistencia cruzada entre eritromicina y clindamicina debido a
mutaciones en genes de la subunidad 23S del ARNr. En cambio, la resistencia de la tetraciclina se da
por la mutación del ARNr 16S de la subunidad.
Dada la creciente preocupación por la resistencia bacteriana, se han investigado nuevas opciones
terapéuticas para el manejo del acné sin el uso prolongado de antibióticos. Algunas de estas
estrategias incluyen:
Peróxido de benzoilo: Agente antimicrobiano que actúa sin generar resistencia. Se utiliza en
combinación con antibióticos tópicos para mejorar la eficacia.
Retinoides tópicos y sistémicos: Son la piedra angular en el tratamiento del acné, ya que modulan la
hiperqueratinización y la inflamación sin riesgo de resistencia bacteriana.
Fototerapia y terapia con láser: Estas técnicas emergentes han mostrado eficacia en la reducción del
40% de las lesiones inflamatorias del acné mediante la eliminación de bacterias sin el uso de
antibióticos. C. acnes produce porfirinas que absorben luz ultravioleta y azul, el tratamiento con luz
azul LED tiene un efecto de fotoxidación de las porfirinas y producción de oxígeno, dando como
resultado la destrucción de la bacteria. Este procedimiento tiene menos efectos secundarios que otras
terapias.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El acné vulgar (AV) es una de las afecciones dermatológicas más comunes, afectando a millones de
personas, especialmente adolescentes y adultos jóvenes. Su patogénesis es multifactorial,
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involucrando la producción excesiva de sebo, queratinización anormal, colonización por la bacteria
Cutibacterium acnes y una respuesta inflamatoria del sistema inmunitario. Estos factores se ven
influenciados por cambios hormonales, predisposición genética, dieta y estrés, lo que complica su
tratamiento y manejo.
El acné no solo tiene repercusiones físicas, sino que también afecta la salud mental de los pacientes,
contribuyendo a problemas como depresión, ansiedad y baja autoestima. Esto resalta la importancia
de abordar el acné no solo desde una perspectiva dermatológica, sino también desde un enfoque
integral que considere el bienestar emocional del paciente.
La patogénesis del acné es multifactorial, involucrando la producción excesiva de sebo, la
queratinización anormal, la colonización por la bacteria C. acnes y una respuesta inflamatoria. Factores
como cambios hormonales, predisposición genética, dieta (especialmente alimentos de alto índice
glucémico) y estrés pueden agravar la condición. La interacción de disruptores endocrinos también se
ha identificado como un posible factor en el desarrollo del acné, sugiriendo que futuros estudios
podrían explorar su relación con la enfermedad.
El acné se clasifica en leve, moderado y severo, lo que guía las decisiones terapéuticas. Los
tratamientos varían desde antibióticos tópicos y sistémicos hasta retinoides y terapias combinadas,
dependiendo de la severidad de la enfermedad.
Los antibióticos son fundamentales en el tratamiento del acné inflamatorio moderado a severo. Actúan
inhibiendo la proliferación de C. acnes y reduciendo la inflamación. Sin embargo, el uso prolongado de
antibióticos ha llevado a un aumento de la resistencia bacteriana, lo que plantea un desafío significativo
en el manejo del acné. Para mitigar este problema, se recomienda la combinación de antibióticos con
peróxido de benzoilo o retinoides es esencial para mejorar la eficacia y prevenir la resistencia. Se
sugiere un uso a corto plazo de antibióticos, no superior a 3-6 meses. En casos severos o resistentes,
se deben explorar opciones como la isotretinoína, que tiene un perfil de eficacia alto y actúa inhibiendo
la producción de sebo.
La creciente preocupación por la resistencia bacteriana ha impulsado la investigación de nuevas
estrategias terapéuticas. Entre ellas se destacan: peróxido de benzoilo, un antimicrobiano que no
genera resistencia y se utiliza en combinación con antibióticos. Los retinoides tanto tópicos como
sistémicos, son fundamentales en el tratamiento del acné, ya que modulan la hiperqueratinización y la
inflamación sin riesgo de resistencia.
Fototerapia y terapia con láser son técnicas emergentes han mostrado eficacia en la reducción de
lesiones inflamatorias del acné, ofreciendo una alternativa con menos efectos secundarios.
CONCLUSIONES
El manejo del acné vulgar requiere un enfoque multidimensional que considere tanto los aspectos
físicos como psicológicos de la enfermedad. La combinación de tratamientos, la limitación en el uso
de antibióticos y la exploración de nuevas terapias son cruciales para mejorar los resultados en los
pacientes y reducir el riesgo de resistencia bacteriana. La investigación continua en este campo es
esencial para desarrollar estrategias más efectivas y seguras en el tratamiento del acné.
El uso de antibióticos en el tratamiento del acné se basa en su capacidad para reducir la carga
bacteriana y modular la inflamación. Sin embargo, el riesgo de desarrollar resistencia bacteriana ha
llevado a guías que recomiendan un uso restringido y a corto plazo, acompañado de tratamientos
combinados como el peróxido de benzoilo para mejorar la eficacia y reducir la resistencia.
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