LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, noviembre, 2024, Volumen V, Número 6 p 44.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i6.2990
Inteligencia emocional y liderazgo en las organizaciones
Emotional intelligence and leadership in organizations
Nelly Germania Salguero Barba
nelly.salguero@utc.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8866-4121
Universidad Técnica de Cotopaxi
Latacunga – Ecuador
Christian Paúl García Salguero
crispagasss@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-3852-4750
Universidad Técnica de Cotopaxi
Latacunga – Ecuador
Artículo recibido: 31 de octubre de 2024. Aceptado para publicación: 15 de noviembre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La inteligencia emocional en el liderazgo se ha convertido en un pilar esencial para el éxito
organizacional en el entorno dinámico y a menudo desafiante de las empresas modernas al considerar
las habilidades emocionales como componentes clave, los líderes son capaces de manejar mejor las
relaciones interpersonales, facilitar la comunicación efectiva, y fomentar un ambiente de trabajo
positivo. El objetivo de la investigación es evaluar cómo la inteligencia emocional influye en las
prácticas de liderazgo dentro de las organizaciones y determinar su impacto en la eficacia
organizacional. Se empleó un enfoque cualitativo para explorar las percepciones y experiencias de los
líderes en diversas organizaciones. Se realizaron estudios de caso múltiples para obtener una
comprensión profunda de la relación entre inteligencia emocional y liderazgo. Se utilizaron entrevistas
semiestructuradas como principal herramienta de recolección de datos. Los participantes incluyeron
a 30 líderes de diferentes niveles jerárquicos en empresas del sector servicios. Los resultados indican
que los líderes con altos niveles de inteligencia emocional tienden a ser más efectivos en la gestión
de equipos, la resolución de conflictos y la motivación del personal. Además, se observó una
correlación positiva entre la inteligencia emocional del líder y el clima organizacional percibido por los
colaboradores.
Palabras clave: inteligencia emocional, liderazgo, comunicación efectiva, motivación personal
Abstract
Emotional intelligence in leadership has become an essential pillar for organizational success in the
dynamic and often challenging environment of modern business. By considering emotional skills as
key components, leaders are able to better manage interpersonal relationships, facilitate effective
communication, and foster a positive work environment. The objective of the research is to assess
how emotional intelligence influences leadership practices within organizations and to determine its
impact on organizational effectiveness. A qualitative approach was used to explore the perceptions
and experiences of leaders in diverse organizations. Multiple case studies were conducted to gain an
in-depth understanding of the relationship between emotional intelligence and leadership. Semi-
structured interviewing was used as the primary data collection tool. Participants included 30 leaders
at different hierarchical levels in service sector companies. The results indicate that leaders with high
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levels of emotional intelligence tend to be more effective in team management, conflict resolution and
staff motivation. In addition, a positive correlation was observed between the leader's emotional
intelligence and the organizational climate perceived by employees.
Keywords: emotional intelligence, leadership, effective communication, personal motivation
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Cómo citar: Salguero Barba, N. G., & García Salguero, C. P. (2024). Inteligencia emocional y liderazgo
en las organizaciones. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5 (6), 44
– 53. https://doi.org/10.56712/latam.v5i6.2990
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INTRODUCCIÓN
En el complejo escenario empresarial, el liderazgo transcurre más allá de la gestión de recursos o la
toma de decisiones estratégicas; exige una comprensión profunda de las dinámicas humanas y
emocionales que motivan a los equipos. La inteligencia emocional, concepto popularizado por Daniel
Goleman en la década de 1990, se ha revelado como un pilar fundamental para los líderes efectivos.
Esta capacidad para reconocer, entender y manejar las propias emociones y las de los demás no solo
mejora la atmósfera laboral, sino que también impulsa la productividad y fomenta un ambiente de
trabajo saludable, mejorando la motivación del equipo de trabajo, potenciando la capacidad de
adaptación y respuesta a los cambios, por ende, la integración de la inteligencia emocional en las
prácticas de liderazgo es crucial para el desarrollo y la sostenibilidad de las organizaciones,
permitiendo una gestión más humana y efectiva en la consecución de objetivos.
Por su parte De La Torre (2012) sostiene que el control eficaz de las emociones por parte de una
persona facilita una mejor gestión de la presión, influye positivamente en la toma de decisiones, y
aumenta la creatividad y habilidades analíticas. Esto se debe a que la ansiedad y otras emociones no
interfieren en el proceso cognitivo. Asimismo, argumenta que las oportunidades más significativas de
crecimiento profesional suelen surgir a partir de una adecuada gestión de las relaciones
interpersonales más que de las habilidades técnicas o capacidades específicas para desempeñar un
trabajo, ya que, a menudo, muchas personas poseen habilidades similares, pero la capacidad de
interacción puede marcar una diferencia crucial. Esta diferencia, según De La Torre, es clave para el
éxito de las organizaciones.
En este mismo orden de ideas Tay (2012) explica que, en el contexto organizacional, la inteligencia
emocional colectiva de una empresa se basa en cómo se interrelacionan sus integrantes. Esta depende
de varios factores como el nivel de madurez de los miembros, el avance de su capital intelectual y su
rendimiento general (p. 74).
En este sentido Schutte et al. (2001) proponen que las personas con un alto nivel de inteligencia
emocional (IE) utilizan sus capacidades para entender y regular sus emociones, lo que les permite
manejar mejor las amenazas situacionales. Teóricamente, estas personas tendrían una mayor
habilidad para mantener un estado de ánimo positivo cuando es necesario, así como para restaurar su
estado de ánimo después de enfrentarse a eventos adversos. Esta competencia emocional podría, a
su vez, ayudarles a sostener niveles elevados de autoestima y una percepción más alta de su propio
valor.
Según Goleman (2002), puede potenciarse la inteligencia emocional mediante un proceso de coaching
porque la presencia del coach ayuda a tomar conciencia emocional de uno mismo (actúa como espejo)
y facilita la empatía.
Goleman popularizó el concepto de inteligencia emocional y argumentó que la habilidad de manejar
nuestras propias emociones y las de los demás es crucial para el éxito en el liderazgo. Propuso cinco
componentes clave: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.
Goleman y colaboradores (2018) destacan que, en las organizaciones contemporáneas, la
responsabilidad emocional es fundamental para fomentar estilos de liderazgo que contribuyan al alto
rendimiento organizacional. Este aspecto es crucial en todos los niveles del proceso de liderazgo.
Autoconciencia
La autoconciencia es la capacidad de reconocer y entender sus propias emociones y cómo afectan
sus pensamientos y comportamientos. Incluye la habilidad de evaluar sus fortalezas y debilidades de
manera realista y con una perspectiva objetiva. Una buena autoconciencia permite a los individuos
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entender cómo sus emociones pueden influir en situaciones y en otros, y cómo su comportamiento
puede ser percibido.
Autorregulación
Autorregulación se refiere a la habilidad de controlar o redirigir impulsos y estados emocionales
disruptivos, y la propensión a pensar antes de actuar. Incluye la habilidad para manejar situaciones
estresantes con calma y efectividad, manteniendo un enfoque constructivo incluso en la adversidad.
La autorregulación también implica la capacidad de adaptarse a cambios inesperados y la habilidad
de mantener la integridad y la consistencia en principios.
Motivación
La motivación en el contexto de la inteligencia emocional es una pasión interna para perseguir metas
con energía y persistencia. Se caracteriza por un fuerte impulso para lograr, optimismo incluso frente
al fracaso, y un compromiso con el trabajo más allá de las ganancias monetarias o el estatus. Esta
motivación se origina en la satisfacción personal y el deseo de realizar el trabajo o la tarea lo mejor
posible.
Empatía
La empatía es la capacidad de entender las emociones de los demás y tratar a las personas según sus
estados emocionales. Esto incluye la habilidad para escuchar efectivamente y percibir las necesidades
y preocupaciones de los demás detrás de sus palabras. Los líderes empáticos son más efectivos en la
gestión de equipos, pues pueden mediar en conflictos y promover un ambiente de trabajo colaborativo
y de apoyo.
Habilidades sociales
Las habilidades sociales en inteligencia emocional se refieren a la capacidad de manejar relaciones y
construir redes, y la habilidad de encontrar puntos comunes y construir rapport. Esto incluye
competencias como la comunicación efectiva, el liderazgo persuasivo, la gestión de conflictos, la
colaboración y la cooperación. Las personas con fuertes habilidades sociales son más capaces de
influir en los demás y de manejar las dinámicas sociales complejas de manera efectiva.
La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, entender y manejar nuestras propias
emociones y las de los demás de manera efectiva. Este conjunto de habilidades ofrece numerosos
beneficios en diversos aspectos de la vida:
Mejora las relaciones interpersonales: Al entender y manejar mejor tus emociones y las de los demás,
puedes construir relaciones más fuertes y empáticas. Esto es crucial tanto en entornos personales
como profesionales.
Reducción del estrés: Al ser capaces de regular tus emociones, puedes manejar mejor el estrés y la
ansiedad. Esto te ayuda a mantener la calma y la claridad en situaciones de alta presión.
Toma de decisiones: La inteligencia emocional permite una mejor evaluación de las situaciones,
ayudando a tomar decisiones más racionales y menos impulsivas, considerando tanto la lógica como
los sentimientos propios y de otros.
Autoconocimiento y automejora: Al ser consciente de sus emociones y cómo influyen en su
comportamiento, pueden trabajar activamente para mejorar aspectos de su personalidad y
comportamiento que pueden estar limitando su potencial.
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Facilita la comunicación efectiva: La inteligencia emocional permite a los individuos interpretar y
responder a los mensajes emocionales de manera apropiada. Esto mejora la comunicación dentro de
la organización, reduciendo malentendidos y fomentando un diálogo abierto y honesto.
Optimización del trabajo en equipo: Al comprender y manejar las emociones, los empleados pueden
colaborar más eficazmente. La inteligencia emocional contribuye a crear un ambiente de respeto
mutuo y comprensión, elementos esenciales para el éxito del trabajo en equipo.
Prevención y manejo de conflictos: Los individuos con alta inteligencia emocional son capaces de
anticipar y manejar conflictos de manera efectiva, evitando que escale y resolviéndolo de manera
constructiva, lo cual es crucial para mantener un ambiente laboral saludable.
Mejora de la resiliencia organizacional: La capacidad de manejar y recuperarse de las adversidades
es significativamente mejorada por la inteligencia emocional. Las organizaciones con empleados
emocionalmente inteligentes pueden adaptarse más rápidamente a los cambios y enfrentar desafíos
de manera efectiva.
Éxito académico y profesional: Diversos estudios han encontrado que la inteligencia emocional puede
ser un predictor de éxito en la escuela y en el trabajo, tan importante como el coeficiente intelectual.
Liderazgo en organizaciones
Los líderes con alta inteligencia emocional pueden identificar las necesidades emocionales de sus
colaboradores, responder a sus preocupaciones con empatía y construir relaciones de confianza
duraderas. Esta habilidad se traduce en una mayor lealtad y compromiso por parte de los empleados.
Además, la capacidad de manejar conflictos emocionales, una competencia clave del liderazgo
emocionalmente inteligente, permite una resolución de problemas más efectiva y una innovación
continua.
Chen (2019) señala que es crucial para los líderes entender e impactar las emociones de sus
seguidores para asegurarse de que comprendan la importancia de los problemas que enfrentan. Los
líderes que poseen una elevada inteligencia emocional son hábiles en la gestión emocional y pueden
transmitir estas habilidades a sus seguidores.
El liderazgo es uno de los tópicos más explorados y debatidos dentro de las ciencias de la gestión.
Existen diversos enfoques para analizar y entender su relevancia. Jacobs y Jacques (1987)
conceptualizan el liderazgo como el proceso de proporcionar una dirección significativa a los esfuerzos
colectivos, orientándose hacia la realización de un objetivo. Por otro lado, Yukl Gary (2002) lo describe
como el proceso mediante el cual se influye en las personas para que entiendan y acepten las tareas
que deben realizar y cómo deben ejecutarlas de manera efectiva, facilitando así los esfuerzos grupales
hacia metas comunes. Dilts Robert (2002) agrega que el liderazgo implica la habilidad de influir en
otros para alcanzar un objetivo determinado, creando un entorno al que las personas desean
pertenecer.
Desarrollo del liderazgo: Los líderes con alta inteligencia emocional son capaces de motivar a su
equipo, manejar conflictos de manera constructiva y crear un ambiente de trabajo positivo, lo que
puede aumentar la productividad y la satisfacción laboral.
Establecimiento de una visión estratégica: Los líderes efectivos proporcionan una dirección clara y
visionaria, movilizando a la organización hacia metas comunes. Este liderazgo visionario es esencial
para pilotar la organización a través de paisajes competitivos y en constante cambio.
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Cultura organizacional positiva: Los líderes modelan y transmiten los valores de la organización. Su
comportamiento y ética influyen profundamente en la cultura organizacional, afectando desde la moral
hasta los procesos operativos.
Empoderamiento y desarrollo del personal: A través del liderazgo transformacional, los líderes no sólo
guían, sino que también empoderan a sus empleados, fomentando el desarrollo personal y profesional.
Esto es vital para el crecimiento sostenido de la organización y la retención de talento.
Adaptabilidad y gestión del cambio: En tiempos de incertidumbre, los líderes son los navegantes. Su
capacidad para adaptarse y liderar el cambio es crucial para la supervivencia y prosperidad de la
organización.
Sinergia entre inteligencia emocional y liderazgo
La combinación de inteligencia emocional y liderazgo efectivo crea un poderoso multiplicador de
fuerzas en las organizaciones. Los líderes con alta inteligencia emocional no solo gestionan mejor a
las personas y los procesos, sino que también inspiran mayor lealtad y compromiso. Esta sinergia
promueve una organización que no solo es funcional sino también adaptativa, innovadora y resiliente.
Dimitriadis y Psychogios (2023) señalan que históricamente, la ciencia ha valorado exclusivamente los
procesos cognitivos y ha visto con escepticismo a las emociones, considerándolas como un obstáculo
para tomar decisiones adecuadas.
METODOLOGÍA
La metodología empleada en este estudio se basó en un enfoque cualitativo, diseñado para explorar
de manera exhaustiva las percepciones y experiencias personales de los líderes respecto a la
inteligencia emocional en contextos de liderazgo. La investigación se centró específicamente en
líderes operando dentro del sector de servicios, un ámbito donde las dinámicas interpersonales y la
gestión emocional son particularmente relevantes debido al contacto directo y constante con clientes
y empleados.
Para lograr una comprensión profunda y matizada de la relación entre la inteligencia emocional y el
liderazgo efectivo, se optó por una metodología de estudios de caso múltiples. Este enfoque permitió
examinar en detalle y comparar las experiencias individuales y colectivas de los líderes en distintas
organizaciones, facilitando así una visión comprensiva y comparativa.
En cuanto a la recolección de datos, se utilizaron entrevistas semiestructuradas, lo cual proporcionó
una estructura básica para asegurar que se abordarán temas clave relacionados con la inteligencia
emocional y el liderazgo, al mismo tiempo que permitió a los participantes expresar libremente sus
pensamientos y experiencias personales. Este tipo de entrevista fue esencial para captar la
profundidad y la variedad de perspectivas que los líderes podían ofrecer, y para explorar cómo sus
habilidades de inteligencia emocional influyen en su comportamiento y estrategias de liderazgo.
Los participantes en el estudio incluyeron a 30 líderes de diferentes niveles jerárquicos, desde gerentes
de nivel medio hasta ejecutivos de alto rango, todos pertenecientes a empresas del sector servicios.
Esta diversidad en los perfiles de los participantes permitió un análisis rico y variado, reflejando una
amplia gama de experiencias y enfoques en el liderazgo emocional. La selección intencional de líderes
de distintos niveles jerárquicos también facilitó una comprensión más completa de cómo la
inteligencia emocional se manifiesta y se valora en diferentes escalones de la estructura
organizacional.
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Este enfoque metodológico proporcionó las bases para una exploración detallada y contextualizada de
cómo los líderes integran la inteligencia emocional en sus prácticas diarias de liderazgo y cómo esto
afecta su efectividad y la de sus equipos y organizaciones.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis de las entrevistas semiestructuradas reveló varios hallazgos clave acerca de la relación entre
la inteligencia emocional y el liderazgo en el sector de servicios. Los resultados se organizaron en torno
a las cinco dimensiones de la inteligencia emocional propuestas por Daniel Goleman: autoconciencia,
autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.
Autoconciencia
La mayoría de los líderes entrevistados destacaron la importancia de la autoconciencia para reconocer
sus propias emociones y cómo estas afectan sus decisiones y liderazgo. Los líderes con alto nivel de
autoconciencia demostraron ser más adeptos a adaptarse a las circunstancias cambiantes y a
gestionar situaciones estresantes de manera efectiva.
Según Suárez y Trespalacios (2011), para los directivos, gestionar eficazmente tanto sus emociones
como las de sus colaboradores es fundamental, ya que influye en varios aspectos organizativos. La
investigación sugiere que la inteligencia emocional de los líderes puede impactar positivamente en la
capacidad de aprendizaje dentro de la organización por parte de los empleados.
Además, Fricke (2010) aclara que la autoconciencia se refiere al conocimiento reflexivo que uno tiene
de sus propios estados mentales y emocionales, permitiendo una mayor comprensión de sí mismo y
un control consciente sobre sus acciones.
Autorregulación
Los datos indicaron que los líderes que ejercían una buena autorregulación eran percibidos como más
confiables y justos. La capacidad de mantener la calma y la compostura en situaciones difíciles fue
citada como una influencia positiva en el clima organizacional y en la moral del equipo.
Mischel (2015) sostiene que el control de los impulsos es fundamental para un liderazgo emocional
efectivo, ya que contribuye a lograr metas a largo plazo. Además, destaca que el autocontrol es clave
para desarrollar la empatía y cultivar relaciones humanas positivas basadas en el apoyo mutuo. Estas
habilidades no solo fortalecen las interacciones sociales, sino que también fomentan un ambiente
colaborativo y saludable.
Motivación
Se encontró que los líderes con alta motivación intrínseca tendían a ser más resilientes y persistentes,
especialmente frente a contratiempos. Además, estos líderes inspiran a sus equipos a alcanzar altos
estándares de rendimiento, motivándolos más allá de las recompensas financieras.
Bachrach (2014) explica que las habilidades y cualidades con las que nacemos pueden desarrollarse
mediante el esfuerzo y la dedicación personal. Además, sostiene que estas capacidades no son
estáticas, sino que pueden fortalecerse y transformarse a través de la educación, la experiencia, la
motivación y el compromiso. Con esta perspectiva, resalta que el crecimiento y cambio personal son
posibles mediante un enfoque consciente y perseverante hacia el aprendizaje continuo.
Según Katzenbach (2003, 2004), los empleados motivados, orgullosos y comprometidos con su labor
tienden a tener actitudes más favorables hacia la empresa, experimentan mayor satisfacción en su
trabajo, aumentan su productividad y valoran de manera positiva la relación con sus líderes.
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Empatía
La empatía fue identificada como un factor crucial para el liderazgo en el sector de servicios, donde
entender y responder adecuadamente a las necesidades de clientes y empleados es esencial. Los
líderes empáticos fueron capaces de mejorar la satisfacción del cliente y la cohesión del equipo.
Según Goleman (2018), lo que diferencia a los líderes sobresalientes no es su coeficiente intelectual ni
sus habilidades técnicas, sino su inteligencia emocional (IE). Esta se compone de cinco dimensiones
clave: el autoconocimiento, que implica reconocer los propios estados y recursos internos; la
autorregulación, que consiste en gestionar los impulsos y emociones; la motivación, que orienta las
emociones hacia metas; la empatía, que permite comprender las necesidades de los demás; y las
habilidades sociales, esenciales para generar respuestas positivas en los equipos.
Habilidades sociales
Los líderes que exhibieron fuertes habilidades sociales fueron efectivos en la construcción de redes, la
negociación y la resolución de conflictos. Estas habilidades facilitaron una mejor comunicación dentro
de las organizaciones y contribuyeron a ambientes de trabajo más colaborativos y menos conflictivos.
Según Weisinger (2001), las habilidades interpersonales dentro de la inteligencia emocional se basan
en desarrollar una comunicación efectiva, fortalecer las relaciones interpersonales y brindar apoyo a
los demás.
Batista y Bermudes (2009) destacan que las organizaciones, al ser sistemas sociales, requieren líderes
con habilidades emocionales avanzadas para relacionarse eficazmente con las personas. Estos líderes
fomentan la colaboración, el consenso y la inspiración, lo que influye positivamente en aspectos
organizacionales clave, como la toma de decisiones, la confianza, el trabajo en equipo, la creatividad,
la innovación y la comunicación abierta. La inteligencia emocional, por tanto, es esencial para fortalecer
el liderazgo y promover un entorno organizacional saludable y productivo.
CONCLUSIONES
Los hallazgos de este estudio subrayan la importancia crítica de la inteligencia emocional en el
liderazgo dentro del sector de servicios. Las cinco dimensiones de la inteligencia emocional no solo
contribuyen individualmente al éxito del liderazgo, sino que también se interrelacionan de tal manera
que amplifican su impacto en la gestión eficaz y el bienestar organizacional.
Interconexión de habilidades: La investigación demostró que las habilidades de inteligencia emocional
están profundamente interconectadas; por ejemplo, la autoconciencia mejora la autorregulación, y
ambas son necesarias para el desarrollo efectivo de habilidades sociales y empáticas.
Impacto en el rendimiento organizacional: Los líderes que dominan estas competencias tienden a
dirigir equipos más productivos y están mejor equipados para enfrentar los desafíos del liderazgo
moderno, como la gestión del cambio y la diversidad de fuerzas laborales.
Implicaciones para la formación de líderes: Los programas de desarrollo de liderazgo deberían integrar
la formación en inteligencia emocional como un componente central, no solo como un complemento
a las habilidades técnicas y de gestión.
Este estudio enfatiza que el cultivo de la inteligencia emocional entre los líderes no es solo deseable,
sino esencial para el liderazgo efectivo y la gestión de organizaciones exitosas en el sector de servicios.
Estas habilidades emocionales fundamentan la capacidad de un líder para inspirar, dirigir y mantener
equipos, y para navegar por el complejo mundo de las relaciones humanas en el entorno laboral.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, noviembre, 2024, Volumen V, Número 6 p 52.
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