LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1021.
El estudiante debe manifestar […] una disposición para relacionar sustancial y no arbitrariamente
el nuevo material con su estructura cognoscitiva, como que el material que aprende es
potencialmente significativo para él, es decir, relacionable con su estructura de conocimiento
sobre una base no arbitraria (Ausubel;1983: 48).
Lo anterior presupone que el material sea potencialmente significativo, esto implica que el
material de aprendizaje pueda relacionarse con alguna estructura cognoscitiva específica del
estudiante, la misma que debe poseer significado lógico, es decir, ser relacionable de forma
intencional y sustancial con las ideas correspondientes y pertinentes que se hallan disponibles
en su estructura cognitiva, este significado se refiere a las características inherentes del material
que se va aprender y a su naturaleza.
La utilización de un enfoque cooperativo por parte de los docentes, como un método activo,
constituye un elemento esencial para su adecuado ejercicio profesional, por lo que la
estructuración cooperativa de las actividades de aprendizaje beneficia que se asuman
responsabilidades, ayudando a la educación para la democracia, suscitando un sentimiento de
estimación hacia la diversidad, impulsando actitudes más positivas hacia la diferencia; esto debe
tenerse en cuenta para el proceso de aprendizaje, proyectar situaciones en las que los
estudiantes deben considerar la ayuda mutua entre ellos, siendo las actividades educativas, la
causa para que se formen las experiencias necesarias en un entorno donde se origine la ayuda
recíproca y el apoyo mutuo, para que los conocimientos sean más estables y perdurables.
(Suárez, C, 2010)
De hecho, “la adquisición de nuevos conocimientos es vital en los actuales momentos, en los que
el proceso de globalización económica y social conlleva que los estudiantes tengan que afrontar
situaciones a nivel personal, social y familiar significativamente diferentes a las vividas por
generaciones previas. Así pues, nos encontramos en un nuevo contexto en el que la educación
permanente resulta imprescindible” (Herrada & Baños, 2017).
Para Rondón, Salas, González, Martínez, & González (2017) el aprendizaje cooperativo como
estrategia metodológica en la enseñanza, permite a los docentes darse cuenta de la importancia
de la interacción que se establece entre el alumno y los contenidos o materiales de aprendizaje
y también plantear diversas estrategias cognitivas para orientar dicha interacción eficazmente,
sin embargo, de igual o mayor importancia son las interacciones que establece el estudiante con
las personas que lo rodean, por lo cual no puede dejarse de lado el análisis de las influencias
educativas que ejercen el docente y los compañeros de clases.
Escalona, Frías, & Fonseca (2020) destacan que el rol del docente, cuando emplea el aprendizaje
cooperativo, es multifacético, por lo que debe considerar una serie de decisiones antes de
afrontar la enseñanza, tales como: presentar a los estudiantes la tarea de aprendizaje y los
procedimientos de cooperación, examinar el trabajo de los equipos, valorar su nivel de
aprendizaje y alentarlos a determinar con qué eficacia están funcionando, para que los
resultados finales estén en correspondencia con el buen desarrollo de sus capacidades.
Tanto en el aprendizaje cooperativo, como en el tradicional individual, los docentes evalúan las
actividades de los estudiantes de acuerdo con ciertos criterios, por lo que en el primero, puede
organizar de manera cooperada cualquier tarea docente, de cualquier materia y dentro de
cualquier programa de estudios, robusteciendo la posibilidad de que los efectos finales sean
resultado de una marcada interacción de los estudiantes en todas las etapas en las que se
desarrolle el proceso pedagógico. (Abad, M.; Benito, M L., Coord., 2016).
“El aprendizaje cooperativo es el empleo didáctico de grupos reducidos en los que los alumnos
trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de los demás, contrastando con el
aprendizaje competitivo, en el que cada alumno trabaja en contra de los demás para alcanzar
objetivos escolares tales como una alta calificación, que sólo uno o algunos pueden obtener, y
con el aprendizaje individualista, en el que los estudiantes trabajan por su cuenta para lograr