LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1067.
21 que intentó regular el proceso de desarrollo con base en los principios de la sustentabilidad.
Con el tiempo el concepto se ha tomado como bandera al abordar los temas ambientales, aun
cuando han surgido en los últimos años críticas a la definición, las que advierten que la idea de
desarrollo sustentable surge contraponiéndose a la de crecimiento económico continuado,
radicalmente insostenible en un mundo, crecimiento significativo que logra avances sociales en
algunas regiones del planeta, aun cuando los indicadores ambientales han sido cada vez más
negativos, mostrando un acelerado agotamiento de recursos y una contaminación sin fronteras
con graves consecuencias para la biodiversidad y la propia supervivencia de la especie humana.
Sin embargo la crítica al concepto surge desde la educación para el desarrollo sustentable y
emana de autores del campo de la educación ambiental, quienes consideran existe una
confrontación entre educación ambiental y educación para la sostenibilidad, dado que ésta
última su propósito es promover el crecimiento depredador practicado por los países con mayor
desarrollo en el mundo para continuar alegremente sus prácticas depredadoras en aras del
desarrollo. (Girault y Sauvé,2008, p. 17 & Cañal de León, P.; Vilches, A.2009).
Siguiendo con este razonamiento, el empleo del término “desarrollo rural sustentable”, plantea el
reconocimiento del valor de la diversidad biológica y cultural, el fortalecimiento de las
capacidades de las comunidades, la promoción de la participación ciudadana en la gestión de
los recursos naturales y del medio ambiente, así como la descentralización de los procesos
productivos que lleva a la transformar, unificar y fortalecer las distintas actividades ya sean
agropecuarias o no en el medio rural, lo anterior bajo un manejo sustentable de los recursos.
Rodríguez y Govea (2006), consideran que en los albores del presente siglo XXI, existe la
necesidad de alcanzar el desarrollo sustentable, especialmente en los países de América Latina,
así lo manifiestan distintos planteamiento que consideran la participación de los gobiernos
latinoamericanos en aras de incorporar estrategias de sustentabilidad en sus países, sin
embargo, muy pocas han sido las respuestas positivas a tales planteamiento, como tampoco
han desplegado suficientes apoyos para ser asumido como una prioridad en la agenda pública
en la región y alcanzar la sustentabilidad de sus procesos de producción rural.
Tommasino (2005), considera que en principios del siglo XXI, había un grupo de investigadores
que entendían que la sustentabilidad implica primordialmente cuestiones ambientales y
ecológicas y cuya principal preocupación discurría en considerar la utilización y conservación
de los recursos naturales y su impacto en los sistemas donde se realizan acciones y procesos
de producción. Así también, reflexionaba que otras corrientes del pensamiento no tan sólo veían
la parte ecológica, sino que planteaban la necesidad de abordar aspectos amplios que tuvieran
que ver con lo socioeconómico, análisis cuya finalidad era entender los efectos de estas
actividades para lograr solventar los impactos en lo ambiental. Por tanto, investigadores que
coincidían con esta corriente del pensamiento ponían atención en problemas como la pobreza
y su afectación al ambiente, en virtud de que dicha condición humana conlleva a la explotación
de los recursos naturales en aras de la sobrevivencia.
Igualmente, Sachs, Ignacy (1980) señala que las sociedades campesinas se preocupaban por la
simbiosis de relación entre el hombre y la tierra, señalando que el desequilibrio ecológico se
presentaba como consecuencia del encadenamiento de los hechos sociales y naturales, lo que
con frecuencia llevaban al deterioro de las sociedades agrarias, estableciendo además, que la
erosión de los suelos , en ocasiones, se presentaba por el minifundismo, al no contar los
campesinos con la tierra suficiente para sus cultivos y poder hacer frente a sus necesidades de
producción y garantizar su sustento familiar.
Hablar del desarrollo rural sustentable es entrar en un tema que ha sido sometido a confrontación
no únicamente sobre las actividades de los distintos sectores de la economía, sino que el análisis
va más allá, conlleva a discutir el discurrir histórico y cultural de la sociedad rural, sus cambios,
escenarios pasados y presentes, sin dejar de lado el manejo de los recursos naturales, y sobre
todo, preguntarse por qué los modelos de desarrollo implementados en los espacios rurales, no