LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.

ISSN en línea: 2789-3855, diciembre, 2024, Volumen V, Número 6 p 2547.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i6.3182

El concepto de exclusión social en América Latina: Un análisis
crítico del discurso Presidencial Boliviano

The concept of social exclusion in Latin America: a critical discourse
analysis of Bolivian Presidential Speeches


Francisco Sotomayor López
francisco.sotomayor@uv.cl

https://orcid.org/0000-0001-8295-1130
Universidad de Valparaíso

Valparaíso – Chile

Cecilia Concha Ríos
cecilia.concha@uv.cl

https://orcid.org/0009-0003-2727-9814
Universidad de Valparaíso

Valparaíso – Chile

Elizabeth Vargas Navarro
elizabeth.vargas@uv.cl

https://orcid.org/0009-0005-2092-2461
Universidad de Valparaíso

Valparaíso – Chile

Cecilia Porto Fuentes
cecilia.porto@uv.cl

https://orcid.org/0009-0000-2646-4119
Universidad de Valparaíso

Valparaíso – Chile

Artículo recibido: 07 de diciembre de 2024. Aceptado para publicación: 21 de diciembre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.

Resumen
Utilizando el análisis crítico del discurso (ACD) de Norman Fairclough y elementos de las teorías de
performatividad gubernamental, se examinan las dimensiones textuales, discursivas y sociales del
discurso de exclusión social del expresidente boliviano Evo Morales, entre los años 2007 y 2015. Los
resultados revelan un concepto polisémico, con una semiosis abarcativa, basada en la relación
espacial e histórica entre pueblo-indígena y elite blanca castellano-parlante, incorporando la
dimensión indigenista en una categoría reciente y exógena.

Palabras clave: exclusión social, discurso político, indigenismo, objeto político- epistémico


Abstract
Using Norman Fairclough's critical discourse analysis (CDA) and elements of governmental
performativity theories, this study examines the textual, discursive, and social dimensions of former
Bolivian President Evo Morales' discourse on social exclusion between 2007 and 2015. The results
reveal a polysemic concept, with an encompassing semiosis based on the spatial and historical
relationship between the indigenous people and the white, Spanish-speaking elite, incorporating the
indigenous dimension into a recent and exogenous category.



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ISSN en línea: 2789-3855, diciembre, 2024, Volumen V, Número 6 p 2548.

Keywords: social exclusion, political discourse, indigenism, political-epistemic object































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Cómo citar: Sotomayor López, F., Concha Ríos, C., Vargas Navarro, E., & Porto Fuentes, C. (2024). El
concepto de exclusión social en América Latina: Un análisis crítico del discurso Presidencial
Boliviano. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5 (6), 2547 – 2565.
https://doi.org/10.56712/latam.v5i6.3182



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ISSN en línea: 2789-3855, diciembre, 2024, Volumen V, Número 6 p 2549.

INTRODUCCIÓN

La exclusión social es un concepto de reciente abordaje en el ámbito académico, sin embargo, la idea
central de “estar fuera”, posee su origen en Aristóteles, pasando por Smith o Marx, llegando a nosotros
como quienes son incapaces, por distintas razones, de poder participar en la vida en sociedad. El origen
moderno del concepto de Max Weber para quien esta es una forma de “clausura social”, en que un
grupo se asegura una posición privilegiada a expensas de otro grupo, mediante un proceso de
subordinación progresivo (Abramovich & Courtis, 1997). No obstante, su uso más técnico y político, se
origina en Francia en la década de 1970, por parte de René Lenoir, quien lo utilizó para referirse a
aquellos excluidos administrativamente por un Estado de bienestar en grave crisis (Patiño & Faria,
2019).

La exclusión social es un concepto polisémico, inacabado y, por sobre todo, de enorme potencia de
producción de verdad. La exclusión social, como objeto epistémico y de gobierno, ha ganado un
importante terreno al interior del diseño de las políticas públicas, legislaciones e iniciativas de todo tipo
en la región. Un ejemplo de esto – y de la potencia del ensamblaje en ciencias sociales – poder, es el
surgimiento de “apellidos” de la exclusión, tales como la exclusión educativa, de género, idiomática,
etc., y sus respectivas respuestas programáticas: inclusión educativa, ley de inclusión, inclusión
económica, Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, etc. Hoy, se puede ver cada vez más utilizada
la expresión para diagnosticar, argumentar y justificar, distintos tipos de dispositivos de
gubernamentalidad. La versatilidad del término ha permitido incluso su uso desde la sociedad civil, no
siendo pocas las ONG e incluso movimientos sociales sin una orgánica mayormente definida que
expresan sus metas y objetivos a través de la dicotomía inclusión/exclusión social.

En América Latina, la noción de exclusión social ha sido utilizada para dar cuenta de las características
sociales y económicas de la región. De esta manera, la pobreza en primer lugar, sumada a la
precariedad en las condiciones laborales y la violencia cronificada destacan como el objeto social
“contenido” en la noción de exclusión en su clave latinoamericana (Pérez Sáinz & Mora Salas, 2006).
Posteriormente, su significado se amplió al tomar en cuenta otros fenómenos, como los conflictos
migratorios, las discapacidades, las luchas por la identidad sexual, los conflictos raciales, las tensiones
generacionales, y un largo etcétera, que han ido nutriendo un concepto con una marca vocación
abarcativa (Burchardt et al., 2002).

En la región, la exclusión social suele estar en la mira de los programas de gobierno, los medios de
comunicación masiva, y es parte de la atención pública como objeto de debate e intervención política.
Se informa cotidianamente sobre las variaciones de los indicadores asociados a la exclusión, se
diseñan programas, se nombran ministerios y se toman decisiones con el objetivo de “luchar contra la
exclusión social” (Carrillo Flórez, 2009). La lucha entre los múltiples “nosotros” y “ellos” generalmente
ha estado acompañada de la discusión por los “excluidos” versus los “incluidos” (Altimir, 1997).

Este artículo, proveniente de una tesis para optar al grado de doctor en estudios sociales de América
Latina, parte de la idea de que, pese a (o justamente por) la intensidad del uso del concepto de exclusión
social en la región, se han pasado por alto aspectos claves para comprender, en lo sustantivo, qué
realmente se dice cuando se utiliza el binomio exclusión-inclusión, y cómo se relaciona, sobre todo,
con el proceso de producción de sentido, desde un objeto epistémico, propio de una forma de
comprender la realidad, a un objeto de gobierno, es decir, una imagen mental al servicio del control de
las conductas (Patiño & Faria, 2019). En este sentido, el uso de determinadas categorías conceptuales
– como lo es la exclusión social – provenientes de las Ciencias Sociales, empleadas para afianzar el
rol del Estado en sus distintas facetas, está indisolublemente unida al campo político, es decir, que
responden a corrientes de pensamiento a la base, y que en el ejercicio de la discursividad esencial del
acto enunciativo, se van ensamblando y reensamblando constantemente, adquiriendo nuevos sentidos



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y alejándose, en ocasiones, de los significados que originalmente tuvieron (Pérez Sáinz & Mora Salas,
2006).

Desde la perspectiva de la gubernamentalidad (Foucault, 1983) esta investigación se propuso hacer
inteligible aquellas formas de representación conceptual, sustancial en la producción de lo que
llamamos verdad, que desde esta tradición, reciben el nombre de “objetos epistémicos”, a saber,
construcciones lógico-semánticas que habitan en algún punto a medio camino entre el poder y el
lenguaje, al interior de esos actos enunciativos de enorme fuerza transformadora que denominamos
“discursos políticos”.

Los discursos políticos son artefactos lingüísticos ideales para adentrarse en la compleja relación
entre el discurso técnico de los sistemas modernos de razonamiento y acción política (el poder
centralizado); la esfera del acto enunciativo, (el habla); y la esfera del ejercicio de una autoridad, basada
en la discursividad científica, objetivizante y con vocación universalista (el saber) (Foucault, 1983). El
poder, el habla y el saber, pocas veces nos encontramos con un concepto que represente tan bien la
superposición de estas esferas, como lo es el de exclusión social.

Ahora bien, existiendo tantos objetos epistémicos al servicio de la gubernamentalidad presente en los
discursos políticos, en donde se interceptan el poder, el habla y el saber, ¿por qué estudiar la exclusión
social en América Latina? Y ¿por qué enfocado en el ex presidente de Bolivia Evo Morales?

La exclusión social en américa latina debe comprender desde una perspectiva histórica, cobrando
relevancia lo que autores como De la Cadena (2004), o Rivera Cusicanqui, (2010), denomina el “trauma
colonial”, refiriéndose a las consecuencias de carácter económicas y sobre todo psicológicas en la
población apreciable en distintas dimensiones de la vida cotidiana. Para estos autores, la exclusión
social en la región se relaciona con la versión “fuerte”, denunciando que las relaciones asimétricas de
poder entre distintos grupos de la población latinoamericana tienen su origen en el proceso de
colonización y en los consecuentes mecanismos de subordinación que surgieron como consecuencia.

Para Estivill (2003) este hito fundacional se traduce en que las nociones de ciudadanía o de derechos
políticos no se encuentren garantizadas o incluso reconocidos por las elites. El pasado colonial
funciona como un trauma, una experiencia muy dolorosa que ha generado secuelas emocionales y
psicológicas, como esclavitud, migración forzada o violencia política y en sus descendientes. Como
refiere Rivera Cusicanqui (2010), las “razas vencidas” deben aprender a vivir en esta condición de
derrota permanente. Para Cimadamore et al., (2006), existe una relación propia de América Latina
entre pobreza y pertenencia étnico-racial, dando cuenta de una población indígena y afrodescendiente
excluida; criminalizada, estigmatizada y segmentada territorialmente, lo que se suma a su falta de
participación y ejercicio del poder. De ahí que estudiar el discurso de la exclusión en presidentes de
américa latina, y en particular de Evo Morales, se constituya en un ejercicio interesante y necesario,
puesto que representó una forma de articulación del concepto desde intersecciones decoloniales, el
indigenista y el latinoamericanista, con vocación de mayoría y de poder.

El ex presidente es parte de un grupo de cuatro presidentes trabajados en la tesis, y responden a un
período 2007 – 2015, marcado por la emergencia y declive de los denominados gobiernos progresistas,
y que responderían justamente a la emergencia del binomio exclusión – inclusión como artefacto
lingüístico: “ (…) luego del fin de ciclo de las reformas estructurales y de una democracia principalmente
electoralista, la región vivió, de diferente manera, un momento histórico de inflexión y cambio político”
Calderón et al., (2012). La pertinencia de estudiar a Morales radica también en su representatividad
como líder de lo que definió como “indigenismo neo-desarrollista”, caracterizado por una participación
política ampliada, democracia deliberativa y movimientos sociales e indígenas fuertes. Su discurso,
que combina elementos históricos, culturales y económicos, permite explorar cómo las
representaciones discursivas de la exclusión social se adaptan y desempeñan en el contexto político y



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social latinoamericano. En definitiva, Morales ofrece un caso paradigmático donde la exclusión social
se convierte en un constructo discursivo poderoso, utilizado para movilizar y consolidar su base de
apoyo (Olmos, 2014).

METODOLOGÍA

La investigación tiene como objetivo general, analizar las representaciones del concepto de exclusión
social presente en los discursos presidenciales en América Latina. A su vez, se propone como objetivos
específicos: 1) describir las prácticas textuales, discursivas y sociales asociadas al concepto de
exclusión social presentes en los discursos presidenciales, desde el modelo tridimensional de
Fairclough (2003) ; 2) interpretar las representaciones del concepto de exclusión social presente en los
discursos presidenciales y las referencias paradigmáticas provenientes de la literatura especializada;
y finalmente, 3) comprender los supuestos ideológicos detrás del concepto de exclusión social
presentes en los discursos presidenciales.

Se basa en el análisis crítico del discurso (ACD) y el enfoque de performatividad, siguiendo las teorías
de Fairclough, (2003, 2008) y Wodak & Meyer, (2015).

Figura 1

Diseño de propuesta teórico – metodológica


Fuente: Elaboración propia (2020)

La muestra se apoya en la tipología política de Calderón (2012), quien en su obra “La protesta social
en América Latina”, ordena a los países latinoamericanos mediante una tipología basada en las
características políticas predominantes en los últimos años. Relacionando lógicas de conflictividad,
culturas políticas y procesos de exclusión social. Bolivia sería un caso paradigmático de “Indigenismo
neo-desarrollista”, caracterizado por una participación política ampliada y democracia deliberativa,
movimientos sociales e indígenas fuertes, Estado activo de orden igualitarista y antiimperialismo
moderado.

En relación al número y selección del corpus, se realizaron tres filtros de selección: temáticos (en base
a la bibliografía revisada), temporales (2012–2016) y contextuales (institucionales formales y
populares informales).



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En la fase de análisis y codificación, se empleó el modelo tridimensional de Fairclough (2003), que
comprende la práctica textual, discursiva y social. Siguiendo las propuestas de Stecher, (2010) y
Burgueño (2006), se analizaron las reiteraciones, patrones lingüísticos, tendencias gramaticales y
semánticas, así como aspectos intertextuales, metafóricos y estilísticos. De forma transversal se
identificaron los procesos de producción de sentido o semiosis. Finalmente, se utilizaron software de
análisis cualitativo (Atlas ti y Gelphi) para una codificación semi-abierta basada en Mayorga (2002).



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RESULTADOS

Los resultados se organizan en prácticas textuales, discursivas y sociales (Fairclough, 2003).

Tabla 1

Cuadro semántico: prácticas textuales, Evo Morales

Asociaciones Expresiones Frecuencias Figuras Semánticas Estructuras
Discursivas

Semiosis

Tensión entre los
“nosotros”
inclusivos y
exclusivos.

somos, debemos, esperamos,
estamos, hacemos, hemos,
llegamos, nos, nosotros, podemos,
poder, queremos, tenemos, todos,
vamos, nuestra, compañera,
compartir, aquellos, decían, unidos,
ustedes, estamos, otro.

2560 Inclusión/Exclusión,
Identidad colectiva.

Uso de
pronombres
inclusivos,
Expansión
semántica del
“nosotros”.

Inclusivo: Lucha contra la
explotación capitalista / Exclusivo:
Identificación de la oligarquía y
transnacionales / Inclusivo
Regional: Latinoamericanista,
procesos históricos de exclusión.

Tres formas
polisémicas de
“Pueblo”.

pueblo(s), población, partido,
movimiento(s), dirigente(s),
margen, contra, social(es),
humillado(s), quitanos, despojo.

908 Víctima, Luchador,
No-oligárquico.

Uso de
pronombres
inclusivos,
Expansión
semántica del
“nosotros”.

Víctima de exclusión histórica:
Abuso y despojo / Ente
autoconsciente: Cambio de
condiciones / No-oligárquico:
Diferenciación y causalidad.


Fuente: Elaboración propia (2020)

La segunda dimensión señalada por Fairclough (2003), las prácticas discursivas, estas se representan en el siguiente cuadro resumen:






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Tabla 2

Cuadro semántico: prácticas discursivas, Evo Morales

Asociaciones Citas
representativas

Géneros
Discursivos

Tipos de
Intertextualidades y

Metáforas

Semiosis

El discurso del
Origen.

Estoy muy contento, ustedes saben de dónde
vengo. (1:117). No es que por primera vez vengo
acá (1:118). Para empezar, no me convence el
término señor,.... (1:119).

Discurso biográfico,
Validación de
competencias.

Intertextualidad
biográfica, topoi
argumentativo, Usos de
lenguaje popular.

Fusión: historia individual y
colectiva, representando la
exclusión como una experiencia
compartida entre el líder y los
destinatarios.

El discurso del
No-experto.

A veces sorprendo, yo también conozco algo.
Decían cómo Evo va a conocer, como si fuera
técnico, no soy técnico, pero conozco muy bien.
(1.122). No entiendo todavía,… ¿Cómo formamos
como planteó en el tema del deporte? (1:123).

Discurso popular,
No-academicismo.

Doble vínculo discursivo,
Representación del no-
saber, Negación.

Resignificación del conocimiento
técnico como estrategia de
conexión popular, revalorización
de la periferia simbólica vs.
Saber – poder hegemónico.

Metáfora
Familia.

Hermanas y hermanos… no es regalo de Evo, no
es regalo de Álvaro, es el voto del pueblo, el voto
de ustedes hermanas y hermanos. [1:34].
Hermanas y hermanos, si en una familia dos
hermanos se pelean, ¿qué hace el padre?…
Hermanas y hermanos, como originarios. (1:124).

Discurso
metafórico,
Relacional.

Metáfora de la familia,
Uso de figuras afectivas,
Intertextualidad
emocional.

Inclusión social como un lazo
afectivo y subjetivo que se
extiende desde unidades locales
hasta el ámbito nacional y
regional.


Fuente: Elaboración propia (2020)

La tercera dimensión señalada por Fairclough (2003), las prácticas sociales, estas se representan en el siguiente cuadro resumen:






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Tabla 3

Cuadro semántico: prácticas sociales, Evo Morales

Asociaciones Citas representativas Contexto
Inmediato

Contexto
Institucional

Contexto Social Semiosis

Discursos y
hegemonías
en disputa

Una hegemonía o de acumular el
capital en pocas manos. [1:55-
1:71]
EEUU nos chantajea [1:85- 1:86-
1:51-].
Los gringos uniformados,
armados, vienen a dominarnos, y
mandar a las Fuerzas Armadas,
mandar a la Policía [1:85- 1:86-
1:51-].
Pueblo. (1:131)
El pueblo boliviano. (1:108)
Pueblo. El pueblo boliviano
primero ha elegido a sus
constituyentes, partidos. (1:108)

Línea divisoria
clara entre el
"Pueblo" y la
"oligarquía".

Oposición binaria
entre el Pueblo (los
excluidos) y la
oligarquía (los
excluyentes), que
busca hegemonizar
el discurso
antineoliberal.

El discurso se utiliza para
moralizar la oposición,
creando una dicotomía de
excluidos vs. excluyentes,
vinculando al
neoliberalismo con el
empobrecimiento y la falta
de soberanía nacional.

Morales emplea la
moralización de la
exclusión para construir
una "ficción eficaz" que
consolida la oposición
como un relato
legitimador de su
proyecto político. La
ideología se naturaliza
como "sentido común",
reestructurando las
relaciones de
dominación.

Cierre Social:
la frontera
Excluidos y
Excluyentes

Algunas demandas que son
esperadas por más de 500 años
(1:109).
Gobiernos neoliberales que hemos
enfrentado
Todos somos originarios. (1:55).
No estoy diciendo de los
hermanos opositores o de quienes
siguen todavía al neocolonialismo,
al neoliberalismo, o defienden el
capitalismo, el imperialismo.
(1:55)

La exclusión
como un estado
de "estar fuera",
con barreras
físicas y
simbólicas.

El discurso integra la
noción de frontera
social, donde la
exclusión es un
espacio delimitado, y
la inclusión, un
movimiento hacia el
centro del poder.

La exclusión se representa
como un cierre social que
se debe superar,
construyendo la narrativa
de la lucha por ingresar al
espacio de inclusión.

Morales utiliza la idea de
"cierre" o "clausura
social" de Weber, para
crear un discurso
integrador que
representa la inclusión
como un movimiento
hacia el centro,
proyectando la lucha por
el acceso a derechos y
recursos.


Fuente: Elaboración propia (2020)



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Figura 2

Visualización de participación de nodos


Fuente: Elaboración propia con software Gelphi (2024)

DISCUSIÓN

Los hallazgos del estudio están organizados en función del modelo tridimensional, prácticas textuales,
discursivas y sociales Fairclough (2003).

Práctica textual

Tensión entre los “nosotros inclusivos y exclusivos”:

Todo acto de enunciación política es al mismo tiempo una réplica, y supone – o anticipa – otra de
vuelta (Verón, 1980). Este desdoblamiento narrativo, en donde el enunciador político entra en
interacción, con al menos dos destinatarios simultáneamente, resulta esencial para conocer los
criterios de inclusión y exclusión que habitan en general en los discursos, más aún, si el término que
se examina es el “nosotros”, que lleva de por sí la complejidad de tener que contener identidades
subjetivas.

Son varios los autores (Abramovich & Courtis, 1997; De la Cadena, 2004; Levitas, 1998) que van a
anticipar que al menos, en su dimensión simbólica, la discusión de la exclusión social es, en definitiva,
siempre una disputa por quienes están dentro del “nosotros”. En el discurso del “nosotros”, habitan
formas de establecer las fronteras que posibilitan la participación en sociedad, especialmente el ser
empleado por parte de quienes detentan cargos públicos y con poder simbólico para influir en las
imágenes mentales de sus destinatarios.

En los discursos analizados, Morales hace mención, al menos, a tres tipos de “nosotros”. El primero, el
“nosotros inclusivo”, corresponde a una representación local (presente en sus intervenciones barriales,
locales y rurales). El exmandatario, acentúa este discurso inclusivo fundamentalmente, con aquellos



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que – refiere – han participado en diversas acciones de lucha y resistencia en contra de lo que
denomina la “explotación capitalista e imperialista”, y que participan como base de poder del MAS.

En ocasiones este nosotros inclusivo, se expande hacia un “nosotros marginados o excluidos”, siendo
capaz de desplazarse de los lugares tradicionales, incorporando a otras identidades que, aun no
procediendo de una matriz cultural indígena o militante de los movimientos de base, se encuentran en
situación de pobreza o precariedad económica, una expansión semántica y subjetiva propia del
concepto de exclusión social.

Morales, utiliza este “nosotros inclusivo” para producir identificación desde una posición
nominalmente periférica, tal como refiere Hernández Pedreño (2008), el fenómeno de la exclusión, a
nivel discursivo, gatilla procesos identitarios, entre quienes son expulsados del centro de la toma de
decisión y el poder. Este proceso de construcción identitaria se cristaliza aún más cuando coinciden
características étnicas, culturales e históricas similares, como es en el discurso indigenista o el
campesino en Bolivia.

El segundo “nosotros” que emerge, es de carácter excluyente, acá aparecen dos formas de producción
del “otro”; a nivel interno, es el grupo que el enunciador denomina “la oligarquía”, compuesto por grupos
bastante heterogéneos; a nivel externo, son las empresas transnacionales, los organismos
internacionales de prácticas neocoloniales, y en general, el sistema económico mundial que la lógica
argumentativa o topoi discursivos, limitan el derecho a la autodeterminación de Bolivia y le impiden
mediante presiones económicas, establecer sus propios procesos de desarrollo (Wodak & Meyer,
2015).

El tercer “nosotros”, es también inclusivo, y está estratégicamente georreferenciado a nivel regional,
funciona como puente entre la realidad nacional y la global. Este tercer nivel identitario, corresponde a
una comprensión más amplia latinoamericanista, en donde, la lectura geopolítica de Morales es que
existen procesos históricos de exclusión a países y regiones. En este caso el “nosotros”, contiene a los
países marginados producto del proceso de colonización.

Una estrategia lingüística habitual, según Wodak & Meyer (2015), para consolidar una línea
argumentativa en un discurso político, es hacer énfasis en la dicotomía entre “nosotros” y “ellos”, a
través de estos dos pronombres polarizados, se busca generar apoyo y unidad; mientras que el
“nosotros” solidifica las bases, mediante la invocación de un ethos trascendente a la singularidad, el
“ellos” puede ser utilizado también como amenaza que opera, tanto para los que están afuera del grupo,
pero ante todo, para quienes están dentro, “ellos intentarán dividirnos” (1:87).

La legitimación y deslegitimación, apreciable en el análisis del “nosotros”, generalmente produce una
antinomia que redobla el efecto (Verón, 1980). Morales articula lo particular con lo universal, a través
de la representación de un exterior constitutivo, un “enemigo común”, genera las condiciones para
definir una posición común para sujetos sociales, que pueden tener agendas de intereses distintos o
lisa y llanamente, no tener agendas conscientes.

Las representaciones del sujeto-pueblo internacional, suelen estar asociados a los indígenas de otros
países, “lo ancestral” como lo inclusivo trascendente, y asimismo los gobiernos de la izquierda
latinoamericana. La defensa del derecho a nacionalizar sus recursos naturales bolivianos, por ejemplo,
se eleva generalmente con una impronta de imperativo moral, frente a esta consigna, el “nosotros”
adquiere un ascendente nuevo, una ruta de acción.

Un elemento transversal a los tres “nosotros”, es que se produce a partir de un axioma, la otredad está
asociada a la explotación (exclusión económica), al extractivismo (exclusión medioambiental), y al



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conquistador-invasor (exclusión política-cultural); ese otro, es fundamentalmente el neo no-indígena,
que tiene representaciones simbólicas latinoamericanas, pero, ante todo, bolivianas.

Tres formas polisémicas de “Pueblo”

Una de las prácticas textuales más relevantes para la constitución de un discurso político es la
reducción de la complejidad a un mínimo, con el fin de producir performativamente una visión de la
realidad polarizada, dicotomizando a los actores sociales, en base al concepto amigo-enemigo (Verón,
1980). En el discurso de Morales emergen al menos, tres formas de representación del pueblo, cada
una de ellas, de algún modo, va produciendo variantes polisémicas, que describen el funcionamiento
interno detrás del objeto epistémico exclusión: en primer lugar, surge la idea del pueblo como “víctima
de un proceso de exclusión histórica”. En segundo lugar, mediante un uso lingüístico que apela a
emotividad e identificación colectiva, representa al pueblo como un ente conjunto, autoconsciente y en
búsqueda de cambiar las condiciones económicas y sociales que son diagnosticadas en el mismo
relato. En tercer lugar, y tal como aparece en el último párrafo citado (1:109), Morales establece
discursivamente la identidad del pueblo, como lo no-oligárquico.

Es interesante en la conceptualización del pueblo como víctima o luchador, se lo caracteriza como un
actor social que ha sido abusado, y sobre eso, se revela para disputar espacios de inclusión
despojados, mientras que, en su acepción no-oligárquica, establece un discurso de responsabilización
y causalidad, al mismo tiempo que diferenciador. Acá, no solo se trata de palabras que generen efectos
por su enmarcamiento simbólico, el cual otorga autoridad y poder de convicción, sino que, además, por
las diversas transmisiones de fuerza performativa ancladas en un pasado histórico mitificado.

La forma en que Morales historiza la exclusión, al mismo tiempo que establece causas, coincide con
los trabajos de Castel (1997), quien complementa el término exclusión social, gracias al uso del término
"desafiliación”, caracterizado por un proceso de ruptura de la cohesión social, en puntos específicos
de la historia, que afecta a un número considerable de personas especialmente frágiles. Estas rupturas
son, generalmente, producto de grandes crisis, guerras o reordenamientos de poderes estructurales,
incluso supranacionales. La exclusión social en Morales es indisoluble a la representación del pueblo,
este ente uniforme “nace” con la dominación, desde una trascendencia esencialista y originaria. De
hecho, el expresidente sugiere la existencia de una “fase inclusiva previa”, que se rompe conforme se
van sucediendo las distintas fases del proceso de modernización capitalista, vividas por Bolivia,
representado en la afirmación: “pero antes, estábamos nosotros”.

La exclusión social tiene acá un doble significado: un estado y un proceso, usando la metáfora de
Hulme & Shepherd (2003) de “mapa y brújula”. Por un lado, la exclusión está “siendo” (brújula y
proceso), a través de una historia del despojo causante del cierre social hasta el día de hoy, y por otro,
la exclusión “es” (mapa y estado), aquello que la constituye, en un imperativo ético para actuar.

Práctica discursiva

El Discurso del Origen

Morales da cuenta de un patrón intertextual, entendido como la propiedad que poseen los discursos
de estar constituidos con fragmentos de otros textos o relatos (Fairclough, 2003), asociado a la
validación como gobernante desde su propia experiencia de exclusión social originaria. El expresidente
asocia aspectos de su trayectoria de vida, a la historia reciente boliviana, buscando vincular su posición
con la de la mayoría de los destinatarios. Para Alcántara Sáez & Freidenberg Andrés (2001), la llegada
a la presidencia del MAS supuso a nivel de estilo discursivo, la radicalización de la biografía, la clase y
la étnia como un domicilio de legitimación moral para gobernar, lo que fue fuertemente cuestionado
por parte de la oposición, focalizando su crítica en Morales y sus escasas capacidades académicas y



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técnicas para ejercer el cargo de presidente. Un topoi argumentativo, es una premisa que se da por
verdad directamente, como si fueran razones evidentes y suficientes para admitir la conclusión,
basado, sobre todo, en su origen cultural (Wodak & Meyer, 2015). En este caso, el topoi es biográfico,
su trayectoria de precariedad original, lo habilita moralmente para comprender - y por extensión,
representar - mejor los intereses de esos sujetos sociales con los cuales comparte culturalmente una
experiencia originaria. Estos imaginarios sociales compartidos, se fusionan con topoi de historia,
componentes propios de perfiles mesiánicos, en donde las fronteras entre “la historia”, y “su historia”
son difusos.

En la intersección entre ambos tipos de argumentos, se ubican los componentes anti oligárquicos y
anti capitalistas propios de su discurso, la mayoría aparecen como fraseos estándar, que son repetidos
en varios discursos, con mínimas variaciones, y que aparecen como esfuerzos para convertirlos en
axiomas por parte de los destinatarios. Acá, su experiencia de pobreza y precariedad, sumada a la
discriminación propia de un indígena que disputa espacios de poder con éxito, aparecen como formas
de representar la exclusión, esta vez en sentido abstracto. El concepto no puede estar desvinculado de
lo que “para él” es ser excluido. La tensión entre el sentido individual y colectivista detrás de la exclusión
social se aprecia en la tercera persona singular: “el Evo”, aparece como la figura híbrida en donde se
subjetiviza y colectiviza la exclusión.

El Discurso del No-Experto

Morales en su discurso usa un vocabulario popular y sencillo, evita los academicismos o tecnicismos
propios de la elite, llega incluso a explicitar su falta de manejo técnico como estrategia de una supuesta
democratización del poder. Esta práctica discursiva, basada en el reconocimiento de no-saberes
canónicos y académicos, aparece como una estrategia de conexión y empatía con sus pro-
destinatarios; buscando encarnar a un tipo de sujeto social que se aleje de las élites, en una de las
esferas más representativas de las desigualdades en América Latina: la educación.

Asimismo, Morales establece lo que Verón (1980) denomina un “doble vínculo discursivo”, en donde
se puede interpretar que la exclusión social es representada simultáneamente desde dos lugares
simbólicos distintos; la presidencia (el centro) y el pueblo (la periferia), este último, contiene las
múltiples subjetividades del sujeto popular, que ahora “por primera vez en 500 años” (1:109), se
identifica en el poder. Mediante la representación discursiva del no experto, se logra que el poder – o
al menos una de sus representaciones simbólicas más relevantes, en una república - se revista de una
dimensión popular históricamente negada.

Mediante este tipo de intertextualidad, traslada “su exclusión” como una nueva manera de comprender
y ejercer el poder, proyectando un perfil que busca equilibrar la voluntad de transformación con la
condición de “hombre llano”. La imagen del inexperto, representante del sujeto popular es al mismo
tiempo urbano, campesino e indígena, quien a pesar - o justamente por - el reconocimiento de estos
“no-saberes”, formales o canónicos (objetos elitizados por años), es capaz de reconocer texturas y
subjetividades propias del sujeto excluido.

En este mismo sentido, usa la negación como otra práctica intertextual: “yo no… (soy un entendido de)”
o “Evo no… (es un experto en)”, como una forma de proyectar una polaridad pueblo – elite. El emisor
tensiona los lugares tradicionales de legitimidad y autoridad, y, por ende, de las capacidades que debe
tener un presidente. Subyace la idea, que existen otros saberes, de origen popular, provenientes de una
cosmovisión indígena no occidental o periférica urbana, que, desde su lugar de exclusión histórica, se
reposicionan como una fuente de conocimiento que disputa el saber-poder hegemónico.

Lo interesante, es que generalmente esta negación del saber técnico se complementa con datos y
proyecciones estadísticas en los discursos, sin embargo, se cuida de no aparecer relatada desde una



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intertextualidad tecnocrática (“no soy técnico, pero conozco muy bien”). Lo que muestra esta práctica,
es cómo Morales interpreta y ejerce una performatividad, que le permite configurar objetos epistémicos
híbridos que le permiten moverse entre binomios auto excluyentes popular- elite, definiendo un estilo
de gubernamentalidad, que se podría denominar post-tecnocrática.

La Metáfora Familia

Las metáforas son parte fundamental de las representaciones discursivas en un discurso, estas
poseen aspectos estructurales que generan ideas de mundo. Para Verón (1980), las metáforas
permiten mediatizar experiencias abstractas en entidades concretas, lo que las constituye en
herramientas discursivas por excelencia. En los discursos analizados, Morales introduce metáforas
que son útiles para comprender su construcción epistémica del objeto exclusión social.

Las metáforas más frecuentes asociadas con la exclusión social, son las de tipo conceptual-
estructural (Koller & Davidson, 2008). Se trata, de alegorías sencillas y reconocibles por distintos
destinatarios, en donde destaca lo familiar, esta será usada para instalar imágenes mentales
relativamente cercanas y simples hacia sus destinatarios. La metáfora de la familia incluye otros
dominios auxiliares como la “madre”, de gran relevancia en la base alegórica latinoamericana (Salvia,
2007); o “hermano” - “hermana” de uso común en sus alocuciones como expansión del domicilio
indigenista de su pensamiento.

La metáfora de la familia también es una apuesta por representar formas de inclusión social, desde el
punto de vista de su relación con identidades supranacionales de carácter cultural, sobre todo, las
identidades indígenas. Se intenta por medio de estas figuras discursivas, trasladar determinados
valores a su visión de país, utilizando expresiones como unidad, amor o confianza. Desde una imagen
idealizada de la familia, la inclusión social es metaforizada como un lazo subjetivo, proyectable desde
unidades sociales locales hasta las naciones e incluso regionales.

La metáfora familia se utiliza con el fin de construir una imagen de los bolivianos asociada al contexto
de parentesco, de tal manera que, quienes son rechazados o están fuera, no solamente pierden la
condición de ciudadanos, sino que pierden también, su carácter de integrantes de una familia. En este
caso, la metáfora de la familia se constituye en un arma discursiva poderosa, dado que grafica bien
que la exclusión no solo es administrativo-legal, sino que se tiene componentes atávicos y se vive
también como una expulsión afectiva. Para Salvia (2007), la idea de la expulsión siempre ha sido
cercana a la exclusión, refiere que este fenómeno siempre ha tratado sobre los individuos o grupos no
integrados en las redes productoras de riqueza y de reconocimiento social, por extensión, se usó la
palabra expulsión, aplicada a personas denominadas como mendigos, vagabundos, prostitutas,
criminales, entre otros. Sin embargo, esta mutará con el tiempo, autores como Saucedo et al., (2020) ,
refieren que la idea de la expulsión se va sustituyendo, al menos en Europa, ya entrada la sociedad
industrial, y pasan a vincularse teóricamente con la exclusión conceptos como conflicto de clases, la
desigualdad social o explotación salarial.

En la metáfora “Bolivia es una familia”, por un lado, subyace la idea que el presidente de la república
sería por extensión simbólica, él sería el padre, lo que no es menor en un país en donde la discusión
por la auto-denominación y lo plurinacional se constituyó en un sello distintivo dentro del proceso
constituyente, y en donde conviven múltiples cosmovisiones culturales, que poseen distintas unidades
sociales básicas. De ahí que la metáfora familiar aparezca como un esfuerzo por aglutinar y trazar
discursivamente un límite que incluye, pero que tiene un potencial excluyente al mismo tiempo.




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Práctica social

Discursos y hegemonías en disputa

La frontera que establece el discurso de Morales divide a la sociedad boliviana en una oposición binaria
constituida por el Pueblo, frente a su otro constitutivo - la oligarquía blanca, castellano parlante y rica,
y sus aliados: Estados Unidos y las compañías transnacionales. Esta frontera será también, la línea
que dividirá a los excluidos de los incluidos - excluyentes, nótese la causalidad atribuida, la no es un
binomio estático, sino dinámico y provocado.

Tal como analizan Fairclough y Wodak (2000), las ideologías son más efectivas cuando se naturalizan
y adquieren el estado de “sentido común”. Cuando “lo excluido” se le presenta al pueblo boliviano
como una interpelación de los últimos 500 años de conquista y sometimiento, así como de los 150
años de historia de una República colonial y oligárquica, y finalmente de 25 años de neoliberalismo,
Morales busca hegemonizar la oposición y moralizarla, o dicho desde el enfoque de performatividad,
construir una “ficción eficaz” (Donzelot & Cardoso, 2007).

La moralización de la línea divisora entre excluidos y excluyentes o “el pueblo” y “las elites”, es una
efectiva manera de dotar de ideología a la construcción discursiva, en torno a la oposición al
neoliberalismo, traducido como un proceso de precarización y empobrecimiento para los trabajadores,
campesinos y pobres, pero especialmente, una falta hacia “la patria”. La exclusión social boliviana, será
equivalente al viejo orden injusto y oprobioso; a “lo neoliberal”, que opera como fuerza excluyente. Tal
como señala Fairclough (2008), la lucha ideológica como una dimensión de la práctica social, es una
lucha también conceptual, que apunta a la reestructuración o transformación de las relaciones de
dominación. Este es el caso del término “neoliberalismo”, que, en definitiva, precisamente por su
nominación en tanto que pasado infame, ha pasado a constituirse en una referencia ideológica
abreviada, para toda una historia de miseria y exclusión social.

Cierre Social: la frontera Excluidos y Excluyentes

Cada una de las asociaciones identificadas en el ACD de Morales, cada práctica textual, discursiva y
social analizada, va confirmando que la exclusión social es principalmente, el estado de “estar fuera”,
dentro de un espacio físico, mental, social o cultural limitado. Este “espacio acotado”, con frecuencia
aparece sugerido en el corpus bajo las denominaciones de quienes están “al margen”, “fuera”, “abajo”
(de la ciudadanía, del desarrollo, de la patria, de la historia oficial, del mercado, del Estado, etc.), acá, la
representación en clave política será: “debido a que aquellos en el exterior de la sociedad experimentan
barreras físicas para entrar, serán los dispositivos de gubernamentalidad los que se ocupen de
proporcionar acceso a los excluidos”. Silver (1994) a su vez, habló de cómo la exclusión social crea
“fronteras y barreras” y para Castel (1995), la exclusión social se trataba de una “negación de acceso”.
Se recordará, por ejemplo, que Levitas describió que la mayor parte de los discursos de la exclusión
implican un discurso de “frontera”, y Karsz (2005), discutió la noción de contenedor que establece un
límite, que, a su vez, clasifica e identifica.

Si bien, el estado de exclusión se evalúa de forma negativa, se reconocen matices, por ejemplo, en un
esfuerzo performativo y discursivo, Morales elabora su relato no “para los de fuera”, sino
pretendidamente “desde fuera”. Práctica, que tiene varias implicancias lingüísticas y simbólicas,
especialmente en la definición de pro, contra y para destinatario (Verón, 1980).

A pesar de esto, la representación preferente es que aquellos en el “exterior”, preferirían estar en el
“interior”, por lo tanto, también incorpora una interpretación del Binomio exclusión-inclusión como un
“movimiento- viaje”, desde el primer estadio hasta el último, a partir de esta, se traza que el objetivo de
la política es “mover” a los excluidos a los espacios implícitamente positivos en el interior. Tal



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interpretación favorece un discurso integracionista social, similar a lo que propone Levitas (2006) o
Silver (1994), en su paradigma de la solidaridad y del monopolio, en ambos, los grupos buscan
“moverse” hacia el centro y superar los “cierres” sociales. A partir de acá, el discurso centra su esfuerzo
en buscar la mejor “ruta” hacia la inclusión.

En la representación de la sociedad como espacio limitado, Morales representa la idea de “contención”,
o de demarcación, entendida como la percepción de ubicación entre aquellos colocados dentro o fuera,
y desde la cual se desprenden profundas experiencias de “diferenciación” y “separación”, y que en los
discursos analizados toman la forma de clivajes sociales (etnia, clase, etc.). Esta contención, tiene
similitudes a la idea de Weber rescatada por Silver (1994), de “cierre” o “clausura social”, la cual crea
un patrón “interior-exterior”, que apoya la imposición de la orientación epistemológica, la de “sujeto-
objeto”, donde da lugar, su vez, a una distinción “yo-otro”, o “nosotros” y “ellos”, “centro -periferia”,
“pasado – futuro”, entre otras. A continuación, se revisarán varias de las derivadas de esta
representación basal, que se hacen cargo de las particularidades simbólicas contenidas en el
concepto.

Esta contención, tiene similitudes a la idea de Weber rescatada por Silver (1994), de “cierre” o “clausura
social”, la cual crea un patrón “interior-exterior”, que apoya la imposición de la orientación
epistemológica, la de “sujeto-objeto”, donde da lugar, su vez, a una distinción “yo-otro”, o “nosotros” y
“ellos”, “centro -periferia”, “pasado – futuro”, entre otras. A continuación, se revisarán varias de las
derivadas de esta representación basal, que se hacen cargo de las particularidades simbólicas
contenidas en el concepto.

CONCLUSIÓN

El concepto de exclusión social y su representación en los discursos, especialmente en los
presidenciales, ha recibido escasa atención en América Latina. Sin embargo, a pesar de esta limitada
atención, la categoría ha ampliado progresivamente su influencia, evolucionando de un objeto
epistémico a uno político o de gobierno. El análisis crítico del discurso (ACD) aplicado en este estudio
busca identificar, analizar y valorar cómo este concepto moldea y define la realidad social, y qué
definiciones ideológicas sustenta, como se observa en el discurso del expresidente boliviano Evo
Morales.

Los discursos de Evo Morales se caracterizan por un uso variado de recursos discursivos, integrando
artefactos lingüísticos no tradicionales dentro de la política latinoamericana reciente. Estos recursos
se enfocan en lo que podríamos resumir en "presidencializar lo popular" y "popularizar la presidencia".
La exclusión social se personaliza en un discurso biográfico y moralizante que exalta la condición
social de origen de Morales como estrategia de legitimación. Su discurso de "no-experto" por ejemplo,
combinado con metáforas familiares como la del "padre", busca integrar lo popular y lo nacional,
resignificando los "otros saberes" provenientes de subjetividades históricamente invisibilizadas en
Bolivia. Este enfoque intenta subvertir la relación centro-periferia, reemplazándola por una nueva
asimetría.

Al centro de esta interpretación, el discurso de la exclusión social solo funciona bajo una
representación basal, y este es que el espacio social es limitado y posee un interior y un exterior, el
habitar a un lado u otro de este cierre, afecta de múltiples formas las condiciones de vida. Lo que ofrece
el relato político, mediante un amplísimo crisol de recursos discursivos, es la idea del movimiento fuera
- dentro. Un proyecto político es, bajo esta interpretación, una propuesta de viaje colectivo hacia el
centro ya sea el actual (interpretación institucionalista), o un nuevo (interpretación rupturista).

Epistemológicamente cercano a la filosofía del conflicto histórico y el concepto weberiano de cierre
social, la exclusión social en el discurso de Evo Morales es producto del trance histórico entre un



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pueblo, un país y un subcontinente, esencialmente indígena (nosotros) y un grupo social oligárquico
nacional e internacional (ellos), que ha monopolizado el centro simbólico y material, ratificando la
metáfora espacial de la exclusión social, esto lo acerca a lo que Silver (1994) denomina el paradigma
del monopolio, y que desde la práctica social se actualiza esta vez en clave indigenista. Asimismo, su
asociación de la exclusión con la pobreza material, lo acercan al discurso redistribucionista,
presentado por (Levitas, 2006)

Finalmente, el indigenismo esencialista lo acerca al paradigma de la solidaridad, en donde la exclusión
es producto de la rotura del vínculo pretendidamente esencial de orden cultural y moral, como
mecanismo generador de solidaridad. La ruptura habría sido originada en la conquista, donde distintos
grupos fueron excluidos del contrato social originario, pactado entre la elite criolla mestiza y la corona
española, deviniendo en relaciones de desventaja social hasta la actualidad, dando forma al
denominado “Estado excluyente boliviano”, el cual ha sido históricamente incapaz de representar ese
ethos mayoritario, impidiendo el establecimiento de nuevos lazos suficientemente fuertes que logren
la consolidación de una solidaridad amplia (base del paradigma). Un elemento interesante de esta
interpretación, es que la superación de la exclusión no resulta solo de la restitución de los derechos de
ciudadanía y progreso material, sino que descansa, principalmente, en un hecho jurídico-simbólico, y
por tanto político, la refundación del Estado boliviano sobre bases de reconocimiento cultural, esta
última condición.




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