LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1136.
2002, pág. 4). Estos conocimientos previos serán el elemento detonante para el aprendizaje,
generando interés y expectación en el sujeto, además de asumir la función de conectores con el
nuevo conocimiento
De acuerdo con Capilla (2016), el aprendizaje significativo es la adición de conocimientos
previos, estructura cognitiva e interés o disposición. Se trata de “una reestructuración activa de
percepciones, ideas, conceptos y esquemas que el aprendiz posee en su estructura cognitiva; …
no es una simple asimilación pasiva de información literal, el sujeto la transforma y estructura,
interactuando los materiales de estudio y la información exterior, junto con sus esquemas de
conocimiento previo y las características personales del aprendiz” (Díaz Barriga & Hernández,
2002, pág. 7). Cuando se trata de ambientes de aprendizaje virtuales, estos procesos de
interacción y asimilación de los materiales de estudio, son fundamentales para el logro de los
aprendizajes significativos, involucrándose además factores de tipo actitudinal propios de
estudiantes que en muchos casos no han cumplido los 18 años y que carecen de la suficiente
madurez como para responsabilizarse de su propio aprendizaje.
Ahora bien, una actividad del pensamiento humano, es el razonamiento, que se concibe según
Pachón (2016) como una actividad mental, que se ejecuta cuando una persona debe asociar
conocimientos previos con nuevos para luego sacar conclusiones al respecto. Esta conexión de
conocimientos, se realiza a través de diversos estímulos físicos o mediante el ambiente
tecnológico, y su resultado final será la generación de nuevos conocimientos, los cuales serán
significativos en la medida en que aporten para la resolución de problemas.
Con base en el enfoque constructivista, Capilla (2016) propone que el razonamiento de una
persona, partiendo de una fase inicial de entrada, en la cual se realizan acciones como observar,
atender, identificar, buscar y recordar; posteriormente el sujeto realizará mentalmente el
procesamiento de dicha información a través de establecer relaciones, ordenar, listar, agrupar,
reunir; y finalmente la fase de salida, podrá comprender acciones como comparar, distinguir,
juzgar la información, e inclusive hacer estimaciones sobre la misma.
“Se puede comprender entonces el razonamiento lógico matemático como una operación mental
mediante la cual podemos emitir juicios de valor propios, y no sólo quedarse en un mero
mecanicismo de resolución de un problema; es entonces la destreza con la que los estudiantes
pueden relacionar los números y sus operaciones básicas para poder interpretar y resolver
cualquier problema de la vida cotidiana” (Cruz & Medina, 2016). Pese a la importancia de este
razonamiento, existen muchas dificultades para su desarrollo pleno en las nuevas generaciones
de estudiantes, por lo cual se requiere el uso gradual de estrategias novedosas, en todos los
niveles educativos, para alcanzar el aprendizaje significativo lógico matemático.
La inteligencia lógico matemática tiene sus orígenes en una confrontación con el mundo de los
objetos, pues en su examen, comparación, en su ordenación y reordenación en clases o
conjuntos, así como en la evaluación de su cantidad, el niño logra su conocimiento inicial y más
fundamental sobre el campo lógico-matemático. “Sin embargo, semejantes actividades también
se pueden realizar en forma mental, dentro de la cabeza de uno. Y después de algún tiempo, las
actividades de hecho se internalizan. El infante no necesita tocar los objetos; sencillamente
puede hacer las comparaciones, sumas o restas requeridas en su cabeza, y de todas maneras,
obtener la respuesta correcta” (Gardner, 2001, pág. 110).
La inteligencia lógico matemática debe desarrollarse de los primeros años, a través de la
manipulación de objetos que lleven al menor a “…ordenar, clasificar, reordenar, identificar
cantidades, establecer relaciones de permanencia-ausencia de objetos, similitudes, diferencias,
clases y conjuntos, equivalencias, no equivalencias, operaciones numéricas básicas como
sumas, restas, multiplicación y división, relaciones causales, etc.” (Ornelas, 2014, pág. 32). Con
el transcurso de los años, esta inteligencia desarrolla habilidad para manejar el razonamiento
encadenado, resolución de problemas e identificación de patrones de funcionamiento.