LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1116.
INTRODUCCIÓN
La mujer como ser humano está sujeto de derechos y obligaciones, su papel es importante dentro
de la familia como en la sociedad. No obstante, refiere la Organización de las Naciones Unidas
(2006), con base en la historia han estado propensas a contextos de desigualdad en las
relaciones de poder, maltrato, abuso, vejación y discriminación en los entornos públicos y
privados. Esta violencia, implica una demostración despótica de la relación de poder entre
ambos géneros, el cual ha dado origen a la dominación y discriminación de la mujer por parte
del hombre imposibilitando su pleno desarrollo. La Organización de las Naciones Unidas (1993),
afirma que la violencia contra la mujer es uno de los instrumentos sociales más graves por los
que se mantiene a la mujer bajo una situación de subordinación en relación al hombre.
Por su parte, organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud, en el
2018, reafirma que la violencia que ejerce la pareja contra la mujer es una trasgresión a sus
derechos fundamentales y un problema de salud pública. Cada día la violencia produce un
marcado efecto nocivo en la salud física, psicológica y sexual de la víctima; evidenciándose en
la presencia de lesiones corporales, enfermedades infecto-contagiosas por trasmisión sexual,
embarazos no deseados, así como muerte por feminicidio, suicidio, mortalidad materna, entre
otros, además de trastornos mentales.
En el caso de las mujeres indígenas, este tipo de violencia se define en la relación entre la
discriminación de género dentro y fuera del contexto territorial, los aspectos propios de la
identidad étnica y los sistemas de dominación social, haciendo necesario que al referirse al
termino violencia contra la mujer indígena se examinen, primeramente, los múltiples elementos
socio- culturales que se interrelacionen con el género y producen en la cotidianidad formas muy
propias de abuso asumidas desde los alusivos simbólicos con los que se construye e interpreta
la realidad y que refuerzan las estructuras tradicionales que la permiten y la invisibilizan.
Referirse a la violencia de género en el ámbito indígena permite reconocer que en la violencia de
género contra la mujer juega un rol preponderante la relación entre el carácter étnico, el género y
la condición social. Es por ello, que no se debe generalizar una definición de violencia de género,
porque no todas las mujeres viven esta realidad de la misma manera, y esto es así, porque en
ella concurren variados y simultáneos sistemas de opresión que operan a partir de categorías
definidas y reproducidas socialmente.
Como ejemplo de ello, en la provincia de Pichincha donde habita población indígena de las
nacionalidades Chachi, Achuar, Awa, Shuar, Tsa´chila, Zapara, Quichua, Shiwiar, otros; en estos
grupos el hombre se muestra como el jefe del hogar. Las autoridades comunitarias son hombres
y las mujeres son relegadas a cumplir tareas propias del hogar, consideradas poco útiles y no
elevadas a la categoría de trabajo.
La violencia hacia la mujer indígena ha sido constante y marcada en el transcurrir del tiempo, lo
que le ha permitido asimilarla como normal. Y como lo afirma, Segura (2006), pasando a forma
parte de la identidad de los pueblos y nacionalidades, hasta el punto de que la expresión “mate
o pegue, marido es”, repetida por sus ancestros, forma parte de ese proceso de aceptación de la
violencia, no solo porque han guardado silencio frente a estas situaciones, sino también porque,
"sin percatarse del peligro, los han promovido en las generaciones siguientes."
Así también, se enseñó que el cortejo y la vida matrimonial tenían ritos y características dónde la
mujer debía soportar cualquier cosa con tal de mantener su familia y su relación, porque la
protección del hombre era básica en el ambiente comunitario; esta situación, dio paso a la nula
existencia de divorcios en el sector indígena, a la proliferación de enfermedades de transmisión
sexual, e incluso, a muertes de mujeres por maltrato y agresiones.
La mujer indígena, sin lugar a duda, sufre la violencia en un grado mayor que cualquier otra mujer,
porque es violentada por ser mujer, pertenecer a una etnia y porque es pobre. Además, la cultura