LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1288.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.338
De la frustración recurrente al autosabotaje, un
fenómeno psicosocial en la sociedad Peruana
From recurring frustration to self-sabotage, a psychosocial
phenomenon in Peruvian society
Fredy Fernando Rodríguez Canales
Universidad Nacional de Huancavelica - Perú
fredy.rodriguez@unh.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-7663-9228
Huancavelica - Perú
Antonieta del Pilar Uriol Alva
Universidad Nacional de Huancavelica - Perú
antonieta.uriol@unh.edu.pe
https://orcid.org/0000-0003-3628-6410
Huancavelica Perú
Artículo recibido: día 26 de enero de 2023. Aceptado para publicación: 3 de febrero de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Sobre la observación, análisis y la evidencia empírica de los autores se plantean criterios
conceptuales de cómo la frustración recurrente desencadena en un estado de autosabotaje en
las persona y colectividades, denominándola ruta frustración recurrente autosabotaje, la que
atraviesa dos estadías, la desconfianza generalizada y la actitud escéptica. Situación psicosocial
que responde a aprendizajes producto de los condicionamientos de los contextos socio-
culturales en las dimensiones: Cognitivo, Afectivo-emotivo, Comportamental y Espiritual. Inicia
en la Frustración recurrente, estado emocional y fisiológico desagradable de infelicidad
desencadenado tras la suspensión inesperada o demora de una recompensa o resultado
deseado. La primera estadía es la desconfianza generalizada, tendencia hacia la suspicacia y
sobrevaloración de lo negativo, desaciertos o vacíos sin propuesta ni involucramiento en la
solución de los problemas. La segunda estadía, la actitud escéptica, predisposición para no
reconocer y aceptar oportunidades y aspectos positivos bajo un predominio en los juicios y
opiniones de la duda, la crítica y el negativismo. El autosabotaje, punto último de llegada que, en
analogía a la filosofía nihilista equivale a una autonegación o autoanulación en tanto todo se
acaba y se consume reduciéndose finalmente a la nada y el vacío. Se acude a indicadores sobre
la percepción de los peruanos hacia los problemas nacionales, actores sociales e
institucionalidad como, la corrupción, los políticos, los poderes del estado y el gobierno, Se
estructura sus contenidos en seis acápites; Introducción, Objetivo, Desarrollo temático,
Reflexiones finales y Referencias de fuentes y documentos consultados.
Palabras clave: frustración recurrente, desconfianza generalizada, actitud escéptica,
autosabotaje
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1289.
Abstract
Based on the observation, analysis and empirical evidence of the authors, conceptual criteria are
proposed on how recurrent frustration triggers a state of self-sabotage in individuals and
communities, calling it the recurrent frustration-self-sabotage route, which goes through two
stages, generalized distrust and skeptical attitude. Psychosocial situation that responds to
learning resulting from the conditioning of socio-cultural contexts in the dimensions: Cognitive,
Affective-emotive, Behavioral and Spiritual. It begins with recurrent Frustration, an unpleasant
emotional and physiological state of unhappiness triggered by the unexpected suspension or
delay of a desired reward or result. The first stage is general mistrust, a tendency towards
suspicion and overestimation of the negative, mistakes or gaps without a proposal or involvement
in solving problems. The second stay, the skeptical attitude, predisposition not to recognize and
accept opportunities and positive aspects under a predominance in the judgments and opinions
of doubt, criticism and negativism. Self-sabotage, the ultimate point of arrival that, in analogy to
nihilistic philosophy, is equivalent to self-denial or self-annulment as everything ends and is
consumed, finally reducing itself to nothing and emptiness. Indicators on the perception of
Peruvians towards national problems, social actors and institutions such as corruption,
politicians, state and government powers are used. Its contents are structured in six sections;
Introduction, Objective, Thematic development, Final reflections and References of sources and
documents consulted.
Keywords: Recurring frustration, General distrust, Skeptical attitude, Self-sabotage.
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Como citar: Rodríguez Canales, F. F., & Uriol Alva, A. D. P. (2023). De la frustración recurrente al
autosabotaje, un fenómeno psicosocial en la sociedad peruana. LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 4(1), 12881298.
https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.338
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1290.
INTRODUCCIÓN
Existen personas de toda índole al margen de su nivel educativo o estatus social que, de manera
casi generalizada no comparten o no están de acuerdo, sea con una idea, una propuesta política,
perspectiva laboral, un concepto, una oportunidad para mejorar una condición, etc. en tanto sus
opiniones, actitudes y expresiones de manera permanente y preponderante denotan sólo
críticas, que metafóricamente podríamos concluir que ven a como lugar “el vaso vacío o medio
vacío” y no el “vaso medio lleno”. Este desempeño de sólo cuestionamientos, dudas y resistencia
a reconocer logros podrían en extremo neutralizarlos e inhabilitarlos en sus potencialidades.
A estas personas convendría llamarlos nihilistas en tanto, al parecer son imposibilitados de darle
un sentido o designio constructivo a los problemas o dificultades, debido a que sus puntos de
vista sean en lo ético, doctrinario, político, social, etc. carecen de principios y en cuya subjetividad
prevalecen vacíos y una confusa insatisfacción existencial que los conllevará como
consecuencia final a un autosabotaje, que la entendemos como un patrón de pensamientos,
comportamientos y actitudes del que no siempre las personas son conscientes pero que los
limitaran o impedirán el emprendimiento y logro de objetivos
Para Moscoso (1996), el autosabotaje son conductas autoprotectores con el propósito de evitar
el dolor supuestamente causado por el esfuerzo que implica alcanzar determinadas metas, y es
el resultado de asociar dicho proceso a una situación incómoda. Autosabotaje es, cuando una
persona inhabilita sus posibilidades de alcanzar una meta o lograr el éxito en cierto proyecto.
El efecto social de esta manera de hacer prevalecer sólo los errores, desaciertos o vacíos sin
mayor propuestas concretas de alternativas, menos de compromiso para abordar la
problemática, tendrá mayor repercusión en las personas o colectividades fácilmente
influenciables por la opinión de algunos “periodistas”, “comunicadores sociales, “lideres”,
“dirigentes”, “docentes”, etc., cuya predisposición bajo un afán sesgado por resaltar únicamente
lo negativo es sólo a criticar; incluso, al ser las noticias no concordantes a su sentido escéptico,
se hará manifiesto tal inclinación al afirmar que es falsa, poniendo en duda su veracidad y
considerarla manipulada cual “cortinas de humo.
Reflexionamos; tales particularidades resultan en ciertas situaciones propicios y potenciadores
para la presencia de estos personajes mediáticos que cautivan a su audiencia, a veces de escaso
sentido analítico, con su retórica inquisidora y de información desnaturalizada, consiguiendo se
reafirmen las experiencias de frustración recurrente vividas, en tanto, ¿Qué mejor, me digan lo
que quiero oír? o ¿qué mejor, escuchar o leer a quienes comparten mis creencias?
A escépticos, desesperanzados y fatalistas los encontraremos en los medios en todas sus
formas, sea la prensa, libros, aulas, conferencias, centros de trabajo, la calle, el hogar o en las
redes sociales donde se informará a veces sin antes reflexionar sobre la consistencia y
coherencia de los mensajes, y habrá quienes las asumirán como verdades tan obvias llegando
incluso a ser influenciados en sus decisiones.
Esta evidente resistencia a reconocer virtudes o aspectos positivos que enuncia una disposición
anímica y emocional para resaltar solo errores o carencias es característica de las personas
tendientes al autosabotaje cuya subjetividad va marcada por sentimientos de insatisfacción.
Quienes razonan, sienten y actúan en esta perspectiva fatalista y negativa, probablemente tengan
dificultades para emprender acciones orientados a generar cambios favorables, ya que en su
razonar “nada cambiará, en tanto fue, es y será así.
Los escépticos y nihilistas, igualmente se exponen cuando despotrican a cuanta persona, colega
o compañero de trabajo que asum un cargo directivo, tildándolos de “traidores”, “mediocres”,
“sectarios”, “serviles”, “lacayos”, “enemigos de clase”, etc. porque simplemente no se está en ese
rol, haciendo indiscutible su envidia e incomodidad ante quienes ocupan tal rol que al parecer
inconscientemente aspiran a ocuparlo. Son individuos que anhelan ser directivos o burócratas y
optan por la estrategia de criticar e indisponer o, es el caso de otros, ante la petición u
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oportunidad para ser directivo o burócrata, simplemente deciden no aceptar y continuar en el rol
de cuestionador, vigilante y a veces azuzador.
Paradójicamente de aceptar la propuesta para ocupar un cargo, acontecerá una transformación
o un cambio en su proceder, su sentir y razonar, convirtiéndose de manera disruptiva en
cumplidores, defensores y aliados de aquello que no hacía mucho satanizaban, sean leyes,
reglamentos y normas que consideraron como anti laborales, antidemocráticos y
discriminatorios. Esto, en tanto se esté en el cargo que es temporal y que en cualquier momento
se dejará y continuar con la práctica de la crítica, desconfianza, duda y todo discurso
tendencioso, en algunos casos incluso en el rol de “sindicalista”.
OBJETIVO
El artículo pretende brindar una explicación desde el análisis psicosocial de cómo las
experiencias de frustración recurrente desencadenan en ciertos patrones de comportamiento
caracterizadas por el sentido de negatividad y desesperanza ante la vida y las circunstancias que
terminan bloqueando o anulando las perspectivas y oportunidades para afrontar los distintos
problemas sea en un orden personal o colectivo.
DESARROLLO TEMÁTICO
De la Frustración recurrente al Autosabotaje
Postulamos que, quienes construyeron tales patrones de comportamiento fue bajo un proceso
paulatino de aprendizaje fundado en sus experiencias de socialización bajo ciertas pautas pre
establecidas, siendo el punto de partida la frustración recurrente o reiterativa hasta llegar al
autosabotaje, recorrido que estamos llamado como se muestra en el Gráfico No. 01 la RUTA
FRUSTRACIÓN RECURRENTE AUTOSABOTAJE donde se validan las características afectivo,
emocional, cognitivo y espiritual de sus protagonistas bajo dos estadías, la Desconfianza
generalizada y la Actitud escéptica.
Así, partiendo de las experiencias y vivencias de FRUSTRACIÓN RECURRENTE se instauran en
las personas una disposición subjetiva anímica y conceptual de DESCONFIANZA
GENERALIZADA, estadía que de continuar y ser reforzada en la interacción con personas y en un
contexto social compatible con esta forma de subjetividad en predominio de la desesperanza y
el fatalismo, inevitablemente se arribará a un patrón de duda y negativismo al que estamos
llamando ACTITUD ESCÉPTICA, haciendo más próximo y viable que en términos de impacto se
llegue finalmente a un estado de AUTOSABOTAJE en una suerte de autonegación o
autoanulación, que en analogía al pensamiento filosófico de la doctrina nihilista consideran que
todo se acaba, se consume, y se reduce finalmente a la nada (Bayarri, 2023), y por lo tanto nada
tiene sentido.
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Gráfico 1
Ruta frustración recurrente Autosabotaje
Quienes hayan recorrido la ruta FRUSTRACIÓN RECURRENTE AUTOSABOTAJE es altamente
probable, como parte de sus procesos de socialización sus primeros años hayan ocurrido en un
contexto socio familiar de constantes experiencia de insatisfacción y no realización en los logros
anhelados, siendo finalmente estas circunstancias las que dieron comienzo a tales patrones
nihilistas de incredulidad, negación y hasta autonegación.
Tal secuencia de construcción perjudicial del autosabotaje consideramos resume una debilidad
en cuanto a capacidades en la inteligencia emocional, aspecto que para Goleman (1999),
equivaldría a cierta incompetencia en la empatía en cuanto a reconocer los sentimientos de los
demás y de uno mismo, así como de una motivación positiva para la gestión de las emociones,
cuyo punto de partida fueron las experiencias de frustración recurrente, donde adicionalmente
es probable el entorno familiar inmediato donde se desarrollaron las personas no fueron capaces
de brindarles en un marco afectuoso mensajes de seguridad y confianza, ni valoración positiva
ante los problemas que inevitablemente se presentaran en la vida, siendo de esperar
contrariamente incluso hayan sido maltratados y violentados hasta que finalmente tras pasar por
dos estadías previas llegar al AUTOSABOTAJE, ruta que se analiza a continuación
Punto de inicio: Frustración recurrente
Una frustración implica un estado emocional incómodo de infelicidad acompañado de
sentimientos de desilusión, ira y nostalgia por no haber hecho realidad un objetivo o un deseo
anhelado bajo la certeza de una ilusión pese a haberse desplegado acciones para concretizarlo.
Amsel (1992), define la frustración como un estado de respuesta emocional y fisiológica
desagradable e incómoda que se desencadena tras la desvalorización, demora o desaparición
inesperada de un beneficio o recompensa deseado, pudiendo esta responder a fenómenos de
aprendizaje.
Los ogenes para una frustración pueden ser de carácter internos o externas. Serán internos
cuando las aspiraciones de logro se contraponen en conflicto disyuntivo con otros intereses y,
como causales externas están las situaciones que radican fuera del individuo pero que bloquean
u obstaculizan a que las tareas se cumplan a como estaba previsto, impidiendo finalmente el
logro satisfactorio de los objetivos ansiados. Cualesquiera sean las esperanzas y expectativas
de logro no hechas realidad, dependiendo de las circunstancias conllevaran ya sea de modo
individual o compartido a reacciones afectivo emocionales de incomodidad e infelicidad.
Las frustraciones serán recurrentes cuando de manera reiterativa las expectativas o deseos de
logro no son concretizados, incluso vivenciadas generacionalmente, constituyéndose en una
DESCONFIANZA GENERALIZADA
FRUSTRACIÓN RECURRENTE
AUTOSABOTAJE / SENTIDO NIHILISTA
ACTITUD ESCÉPTICA
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experiencia activadora de respuestas emocionales agresivas o violentas hacia las situaciones o
personas a quien o quienes se les atribuye el por qué no se concretizó el logro anhelado. Al
respecto Berkowits n en los años 1978 a 1983, propuso la existencia de una alta relación entre
la agresión con las experiencias de frustración en el sentido que, la frustración ocasiona
respuestas emocionales dirigidas a realizar actos agresivos (Berkowitz, 1995). La frustración
puede dar lugar a interacciones agresivas porque es experimentada como un estado afectivo
aversivo (Berkowitz, 1978, 1983). En este sentido, los fracasos o insatisfacciones frecuentes y
reiterativos serían una condición de riesgo para la presencia de ciertas formas de desadaptación
social o de comportamientos agresivos hacia los demás o hacia uno mismo como, distrés,
ansiedad, depresión, adicciones, pandillaje, delincuencia, incluso el suicidio y es más, dado el
carácter social del ser humano, las respuestas ante situaciones de frustración recurrente
obedecen a aprendizajes social y culturalmente condicionados y siendo también estos uno de la
factores de influencia para la formación de su carácter y personalidad.
En términos colectivos y compartidos por ejemplo en relación al sistema socio político,
experiencias que denotan frustración acontecen en periodo de elecciones donde renacen en la
ciudadanía la esperanza en que los nuevas autoridades proclamados en designación
democrática gracias a su gestión sean por fin atendidos en sus demanda históricas y se den
solución efectiva a sus problemas, sin embargo, al final de todo, la realidad indica que la
situación problemática continua igual, incluso peor, en tanto no se dieron mejoras sustanciales
en la atención a sus necesidades siendo una vez más testigos de promesas incumplidas que
desencadenaran en la ciudadanía estados y sentimientos propios de esto que la estamos
designado como frustración recurrente”.
Primera estadía: Desconfianza generalizada
Al ser recurrentes los fracasos y haberse dado en gran parte o a lo largo de la vida de las
personas, se es frente a una frustración recurrente, lo que hará por extensión y aprendizaje que
las personas o circunstancias a quienes se les atribuye causalidad sean catalogados de manera
generalizada todos por igual. Al respecto, por ejemplo, la suspicacia en las relaciones
interpersonales como una característica psicosocial de las poblaciones en contextos de pobreza
se aprecia en cuanto a las expectativas de sus pobladores que revelan poca espontaneidad,
desconfianza y cierta envidia hacia el éxito de los demás, en especial a los que ostentan
reconocimientos meritorios como, los políticos, líderes, autoridades, programas de asistencia
social, organizaciones de solidaridad o filantrópicos, evidenciándose como parte sus puntos de
vista expresiones que directa o indirectamente indican dudas sobre las intervenciones o roles
de tales personajes, bajo la suspicacia que son agentes encubiertos cuya intención es
mantenerlos en pobreza y someterlos para beneficiarse y usufructuar de sus “riquezas”, siendo
probable que tal tendencia a la suspicacia y actitud escéptica responda a una forma de
percepción generalizada basada en el resentimiento y desengaño pudiéndose ser
contextualizado como una “cultura de la desconfianza” (Rodríguez y Uriol, 2011).
Volviendo a los escenarios sociopolíticos, de igual manera son los dirigentes, autoridades
comunales, políticos, funcionarios de gobierno, etc. de cuyas propuestas o promesas el colectivo
desconfía en tanto se sienten reiteradamente engañados, utilizados, siendo en el Perú por
ejemplo el fenómeno de la corrupción que marcó la subjetividad colectiva con la suspicacia y
duda y que es una situación que dio origen a la crisis moral que la sociedad peruana viene
afrontando desde hace mucho tiempo, donde nadie cree en nadie o los peruanos no confían
en otros peruanos y por tanto todos sean vistos como delincuentes, deshonestos o
sinvergüenzas por lo que en consecuencia no hay ¿en qué o en quién creer? o ¿a quién creer y a
quien no?. Así, según el Barómetro de las Américas de LAPOP (2020), en el Perú, la corrupción
continúa siendo uno de los problemas más álgidos que le resta legitimidad a las instituciones
públicas como lo señala el índice de percepción en el sentido que el 36% de la población
consideran a la corrupción como el primordial problema, sobre la economía, la seguridad, la
inestabilidad política y otros. Otros indicadores próximos a esta situación lo señala el INEI (2020)
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sobre la corrupción en el semestre octubre 2019 marzo 2020 que se mantuvo como el principal
problema con un 60.6%, donde un 73.1% indicaron no confiar en el Ministerio público, un 82.3%
desconfía del Poder Judicial, un 72.1% no confía en la Procuraduría Anticorrupción y un 66.6% ni
en la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción.
La persistencia de esta tendencia de percibir a la corrupción y la delincuencia como primordiales
problemas en el Perú se mantiene desde la última década hasta la actualidad, lo que indica que
las políticas anti corrupción de los últimos años no han generado cambios sustanciales respecto
a los bajos niveles de confianza hacia el sistema judicial, Así, los índices de percepción de la
corrupción en el público general y expertos académicos según el WJP (2020), señala en el reporte
del 2019 que la corrupción decreció en algunos sectores pero aumentó en otros como fue en el
caso del Poder Judicial que varió de 0.41 a 0.44, en la Fuerza Pública de 0.38 a 0.39 y, en cuanto
a la ausencia de corrupción en la justicia civil y penal varió de 0.38 a 0.37 y de 0.30 a 0.32,
respectivamente.
Cabe tener en cuenta que el 2017 la percepción de instituciones más corruptas fue: Poder
Judicial, 48%; Congreso de la República, 45% y Policía Nacional del Perú, 36% (Proética, 2017).
En el Perú ya a varios os de la identificación de la corrupción como uno de los principales
problemas del país ha aumentado casi 20 puntos porcentuales: de 44% en 2013 a 62% en 2019,
ubicándose a solo cuatro puntos de la delincuencia (66% en 2019), que se ubica en el primer
puesto, pero que a diferencia de la corrupción no muestra tendencias claras en su
comportamiento entre las prioridades de la gente. Además, un 73% de la ciudadanía considera
que la corrupción seguirá aumentando en los próximos cinco años; así mismo, se determial
Congreso de la República con 76%, el Poder Judicial con 47% y los partidos políticos con 31%
percibidos como las instituciones más corruptas (Proética, 2019). En cuanto a la corrupción
institucional, en la sierra peruana las municipalidades y los gobiernos regionales son percibidas
como corruptas por el 32% y el 31% respectivamente.
Sobre los políticos, el Barómetro de las Américas de Latin American Public Opinion Project, indica
que el 95% de los encuestados afirma que la mitad o más de ellos se encuentran involucrados
en actos de corrupción y además un total de 26.3% señalan haber sido víctima de corrupción en
el año 2019 (LAPOP, 2020).
Respecto a la victimización de casos de corrupción en la ciudadanía, según el INEI (2020), entre
octubre 2019 a marzo 2020, el 3.7% de los hogares consultados señalaron que a algún miembro
de su familia le solicitaron o se sintió obligado a dar regalos, propinas, sobornos, coimas al
realizar gestiones o demandar servicios en las instituciones públicas y, de acuerdo con Proética
(2019), un 13% de las personas aseguró haber pagado coimas y la mayoría de ellas dijo haberlas
sido a la policía y el 91% afirmaron no haber denunciado el pedido de coimas por no tener
confianza en que las autoridades hagan algo efectivo al respecto.
Tales indicadores recuerdan probablemente vivencias de esta naturaleza que fueron
paulatinamente calando en la gente en todos los niveles y estratos hasta instaurarse en una
disposición subjetiva de desconfianza e incredulidad generalizada de percepción que todo es
mal intencionado, “los favores no son por nada” convirtiéndose finalmente en una barrera que
permita credibilidad a el estado peruano en todas sus instancias. La ciudadanía en el Perú, como
resultado de sus experiencias de frustración recurrente subyacen en un estado de crisis moral
donde, “nadie cree en nadie”, “todos desconfiamos de todos” porque “la vida es una falsía”.
Segunda estadía: Actitud Escéptica
El escepticismo en filosofía equivale a un cuestionamiento crítico y sistematizado que plantea
no es posible conocer y entender plenamente la realidad y en el campo de la epistemología, tal
forma de pensamiento sería el sustento de la metodología de investigación científica en la
pretensión de conocer y entender la realidad de manera objetiva y explícita. En un sentido de
connotación y en analogía a esta filosofía no propiamente como corriente de pensamiento, sino
para designar la predisposición a un modo de actuar de las personas optamos por el término
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Actitud escéptica, que es característico de quienes en sus prácticas regularmente carecen de
motivos para el reconocimiento de lo bueno y las oportunidades que le ofrece su realidad ya que
hay un marcado predominio de la crítica, la duda, el negativismo y la suspicacia en sus juicios y
opiniones en el sentido que nada los convence o no están de acuerdo con nada ni con nadie. La
actitud escéptica conlleva a una resistencia para no aceptar una situación, propuesta o
condición. En el entender de quienes expresan actitud escéptica prima la sospecha y a veces la
negación de todo, donde nada tiene razón de ser, y si se acepta algún atributo o cualidad, o se
está de acuerdo con algo, será por poco tiempo ya que no tardarán en emerger nuevas dudas y
discordancias.
En caso de no intermediar alguna patología o trastorno en la personalidad, postulamos en
concordancia a Rodríguez y Uriol (2023), tal predisposición dado su carácter de fenómeno
psicosocial responde a una forma de aprendizaje sustentada en cuatro dimensiones, Lo
cognitivo, referido a que se sabe o como se entiende el asunto. Lo afectivo emotivo, que
involucra los sentimientos y emociones en relación a las circunstancias, las vivencias e influencia
del entorno social, como la familia, los amigos, docentes, deres, etc. Lo comportamental, que
trata sobre la tendencia de cómo serían las respuesta o reacciones ante los eventos o
circunstancias y Lo espiritual, referido al sentido de trascendencia basado en la condición de ser
mortal y de perennizar más allá de la existencia material.
Punto de llegada: Autosabotaje
La consecuencia final de quienes no tuvieron la oportunidad de aprender a gestionar de manera
conveniente los estados afectivos y emocionales negativos generados por las frustraciones
recurrentes y reiterativas es el autosabotaje, que la concebimos como un modo de autoanulación
o actitud nihilista ante la vida y que distingue a quienes no encuentran satisfacción en nada, ni
en mismos, pues hasta se descalifican. La gente en actitud nihilista en su desempeño social
se muestra como carentes de sensibilidad moral y de pobre capacidad para integrarse
socialmente, no siendo fácil entenderlos, debido al parecer incluso ni ellos mismos se entienden.
Así, por ejemplo, para un autosaboteado, en su pensamiento confuso todo es corrupto, mal
intencionado y es en la sociedad donde se originan todos los males y no hay forma de evitarla
puesto que nada ni nadie está bien. El “imposible” está siempre presente en su discurso. En su
desempeño son incoherentes y disonantes, y en su interacción social son “tóxicos” o poco
empáticos, así como les es dificultoso reconocer a la autoridad ya que el contradecir a las
normas y lo convencional, sea deliberada o inconsciente, son una constante.
Sin la intención de adentrarnos en el campo filosófico consideramos, la actitud nihilista es la
ausencia de fe y de toda forma de espiritualidad que inexorablemente los llevara a quienes son
participes a un autosabotaje cual estado equivalente a una autoanulación, autonegación y
autoexclusión donde los motivos e ideales para una vida en trascendencia son inexistentes. Por
ejemplo, son formas sociales de autosabotaje y actitud nihilista, el hecho que ciertos profesores
por tener la responsabilidad de formar a un número de escolares reciben un sueldo procedente
de un estado del que no creen pero, sí están convencidos que la educación es un determinante
primordial para el desarrollo de las personas y la sociedad; sin embargo, poco o nada les interesa
la formación de sus educandos, expresando incluso desidia bajo argumentos como; “el docente
está mal remunerado y maltratado”, “el modelo económico que envuelve al país no permite
democratizar la educación”, “la pobreza es el factor que impide que la educación sea de calidad”,
“el sistema educativo nacional no responde a la realidad”, “que la política del gobierno de turno
busca privatizar la educación”, etc. consideraciones que al análisis macro pueden tener alguna
validez, pero que ello no implica se descuiden las responsabilidades y obligaciones a cumplir en
la educación de los escolares que se les asignó, por ser estos en primera instancia por los que
debe responder.
En esta mirada Rodríguez (2017), en relación a la “Psicología de los incomprendidoscomenta,
por ejemplo, son frecuentes las disonancias e incoherencias en doble moral en algunos
trabajadores de salud que por función ofrecen y brindan servicios del que ni ellos mismos
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reconocen sus bondades, como sucede en algunos trabajadores que en cumplimiento de sus
funciones difunden, promocionan y ofrecen vacunar a la población, pese a que ellos mismos
dudan y no aceptan los vacunen o, es el caso de ciertas profesionales que promueven la lactancia
materna exclusiva, pero sin embargo son ellas las primeras en no ejercer ni cumplir tal práctica,
habiendo en su caso un sin número de argumentos y justificaciones, pero, ellas sí, no aceptan ni
reconocen ningún argumento como válido en la población de madres a quienes van dirigidos sus
mensajes. Es decir, promueven y exigen algo que ni ellas mismas están convencidas de cumplir.
Este fenómeno también se da en algunos policías y operadores de justica cuya deber es combatir
la delincuencia y la transgresión a la ley, pero, sin embargo, en su accionar son ellos los
delincuentes e infractores de las normas que están llamados a defender.
El impacto de este estado de autonegación y autoeliminación connotan una estado de
pesimismo y vacío existencial presente en algunas personas difíciles de entender, - claro, pues
ni ellos mismos parecen entenderse-, reside en que influyen en especial en los contextos sociales
sumidos en la desesperanza, donde no resulta dificultoso encontrar a insatisfechos, auto
subvalorados y victimizados crónicos dispuestos a no reconocer a la autoridad, menos a los
principios de fe, llegando a subsistir bajo sentimientos permanentes de incomprensión,
resentimiento, envidia y una búsqueda explicita o inconsciente de aprecio y reconocimiento.
REFLEXIONES FINALES
En la ruta de Frustración recurrente Autosabotaje se conjugan cogniciones, sentimientos,
emociones y prácticas que denotan pesimismo, desesperanza, insatisfacción, envidia y
subvaloración que en su origen obedecen a resentimientos producto de una existencia en
postergación y marginalidad generadora de frustraciones recurrentes, que progresivamente fue
reforzando el aprendizaje de una forma de interrelación sustentada en sólo quejas, denuncias y
críticas.
La observación e interacción con estas personalidades que siempre existen en las
colectividades, dan a entender que son gente potencialmente con escaza probabilidad de
solucionar en prontitud y de manera exitosa sus problemas y conflictos, pudiendo a partir de la
evidencia empírica identificar en su forma de razonar, actuar y sentir algunas de las siguientes
características:
En la convivencia e interacción social son poco espontáneos en tanto prevalecen sus dificultades
para expresar sentimientos de afecto positivo.
Son egontricos y, si sus acciones están orientadas hacia los demás, es probable tengan una
clara tendencia a la mezquindad, con lo que estarían exteriorizando su poco sentido solidario y
empático.
Son poco proactivos, no están dispuestos a emprender acciones altruistas, sea de demanda o
reivindicación, menos de acciones orientadas a solucionar problemas. Sus actitudes se inclinan
a la indiferencia e improductividad ya que sólo cuestionan, ridiculizan y resaltan lo negativo.
Su proceder es rutinario, rígido y nada innovador, si por ahí resultan creativos, es probable sea
para lo malo, para atacar o generar incomodidad.
Se subvaloran, por lo que les es difícil reconocer cualidades y fortalezas en mismos o se
subestiman.
Son inseguros, lo cual hace que a veces en sus decisiones cometan desaciertos y hagan evidente
su sentido pesimista y de negativismo ante la vida.
Son disonantes o incoherentes, es decir tienen dos o más ideas en conflicto por lo que no hay
coherencia entre sus pensamientos, creencias y retóricas con su accionar.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1297.
Finalmente, acudimos a las expresiones de Guerra (2009), sobre la situación de miles de
peruanos que decidieron no quedarse en el cuadrante estadístico del lamento y la pobreza y que
gracias a su sentido emprendedor y de inconformidad desafiante ante la pobreza optaron por
otros caminos y no al recorrido de la ruta Frustración recurrente Autosabotaje quienes
trabajaron ejemplarmente con persistencia hasta acercarse a ese ideal que en un principio
parecía una fantasía hasta convertirse hoy en empresarios protagonistas de su propio destino
liberados de la ingenuidad, la viveza y sumisión que aún abundan en el aquí y en el allá.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1298.
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