LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1435.
INTRODUCCIÓN
El pensar en calidad y pertinencia en la educación, no es posible sin la utilización intensiva y
eficiente de las tecnologías de información y comunicación (TIC) (Jardines, 2006), por lo cual es
común que Instituciones Universitarias vean a la Educación Virtual como una opción educativa
(Escalante, Castillo, & Mena, 2011). La tecnología e-learning se utiliza principalmente para los
cursos de formación que se imparten a los estudiantes en las universidades (Muñoz, y otros,
2015), siendo así el aprendizaje en línea una parte importante en el contexto de la Educación
Superior (Zhuo & Xiaoming, 2017).
La herramienta, que ha servido para brindar este servicio, son las plataformas virtuales de
aprendizaje (Cohn-Muroy, Flores-Lafosse, & Villanueva, 2015). Sin embargo, a pesar de los
esfuerzos realizados por docentes, universidades e instituciones educativas, es muy limitado el
nivel de integración de las tecnologías de información y la comunicación como herramientas
para aprender y, menos aún, para la creación de entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje
(Rodríguez, 2017).
Además, es preciso un cambio paradigmático del propio proceso educativo, en una sociedad
donde las nuevas relaciones espacio-tiempo están modificando la comunicación humana
(Jardines, 2006). Por lo que es necesario la interactividad con los actores involucrados en el
contexto de los ambientes virtuales de aprendizaje como espacios para la formación de
competencias afectivas, mediante la socialización y comunicación (Escalante, Castillo, & Mena,
2011), mediante el uso de herramientas como las enciclopedias multimedia, los videos, el
software educativo, la realidad virtual, todo lo cual propicia una mayor calidad en el proceso de
enseñanza-aprendizaje facilitando la tarea de difundir, transmitir y crear conocimientos (Miranda
Pons, y otros, 2012).
Se ha propuesto un modelo de recomendación personalizada de recursos educativos para
cursos virtuales adaptativos que incorpora las bondades de la computación ubicua y de los
agentes inteligentes (Ovalle, Salazar, & Duque, 2014). Así mismo se han aplicado ontologías
permitiendo modelar diferentes aspectos de la gestión del conocimiento para la educación virtual
en la educación superior (Muñoz, y otros, 2015), como una respuesta a las necesidades de
aprendizaje de la población (Aguirre & Griffin, 2017), lo que conlleva a evaluar la calidad de los
cursos virtuales para mejorar la educación.
Existen trabajos desarrollados dentro del contexto donde se ha propuesto un cuestionario para
la evaluación de la calidad de los cursos virtuales (Santoveña, 2010). Así mismo, evaluación de
efectividad de una plataforma de gestión de aprendizaje, tomando como variables la
interactividad desde el punto de vista de soporte tecnológico y el modelo de aprendizaje y de
enseñanza (Vásquez-Bermudez, Hidalgo, & Vergara-Lozano, 2017). Por otra parte, se ha
propuesto un módulo para la evaluación que cumpla con las exigencias de modelo educativo,
donde se realizó la validación de la propuesta mediante el método criterio de expertos (Meriño,
Lorente, & Gari, págs. 1-8. 2011).
Se plantea la guía Afortic como un instrumento el cual permite evaluar la calidad de cursos
virtuales en el contexto de la calidad de la educación online en las Instituciones Superiores;
apoyándose en cinco criterios como: planificación, programa, recursos, desarrollo y calidad de
los resultados (Martín, González, & García, 2013). De acuerdo con el uso y pertinencia de cursos
virtuales aplicando el proceso analítico jerárquico (AHP) se establecen criterios como
funcionalidad, fiabilidad, usabilidad eficiencia, mantenibilidad, portabilidad, aspectos técnicos,
aspectos psicopedagógicos, aspectos comunicacionales, aspectos administrativos (Riaño-Luna
& Palomino-Leiva, 2015).
Así mismo aplica la técnica AHP, basándose en el nivel de dificultad de la prueba de evaluación
y con las respuestas dadas se realiza una estimación del nivel de conocimiento, utilizando un
modelo cualitativo, el cual clasifica el conocimiento sobre un tema evaluándolo en cuatro niveles