LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.

ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2025, Volumen VI, Número 1 p 2823

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i1.3535

Evidencias fisiológicas de los mitos menstruales
prehispánicos

Physiological evidence of pre-Hispanic menstrual myths

Georgina Isabel García López
gigarcial@uaemex.mx

https://orcid.org/0000-0002-3370-0981
Universidad Autónoma del Estado de México

Ciudad de México – México

Fidencio Ochoa Flores
fochoaf@uaemex.mx

https://orcid.org/0000-0002-6678-5774
Universidad Autónoma del Estado de México

Ciudad de México – México

Antonio Sámano Ángeles
antonio.samanoan@anahuac.mx

https://orcid.org/0000-0003-2766-0386
Universidad Anáhuac

Ciudad de México – México

Artículo recibido: 18 de febrero de 2025. Aceptado para publicación: 04 de marzo de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

La relación entre vida, mito y cultura es entendida como un espacio en el que se clarifican los
acontecimientos de la naturaleza a partir de los diferentes elementos proporcionados por dichas
narraciones ( Ramírez Angarita, C., & Santos, C. R. 2018 ), los mitos resultan muchas veces de
observaciones cuidadosas de las conductas sociales, podemos poner de ejemplo las visiones
prehispánicas en torno a la salud, incluida la menstruación, que buscaban un equilibrio entre lo natural
y espiritual, entre el individuo y la comunidad para mantener el orden social y armonía espiritual. Dada
la importancia de estos conocimientos, el objetivo del trabajo fue identificar estudios relacionados
con la fisiología con cuatro creencias prehispánicas de la menstruación: la menstruación sensible a
los ritmos del cosmos, la sangre menstrual y los poderes curativos, regulaciones conductuales
dependientes del ciclo menstrual y la salud reproductiva. Se analizaron veintiún artículos de
condiciones fisiológicas que cumplían con los criterios observados en los mitos y creencias
prehispánicas de la menstruación, los artículos incluidos van de 2002 a 2024. Entre las ideas que
podemos destacar, se encuentra el de los poderes curativos del sangrado menstrual, ahora se conoce
que el sangrado menstrual, tiene presentes de células madre que secretan altos de factores
angiogénicos (VEGF, HGF, ANG y MMP-1), citoquinas proinflamatorias (L-6, IL-8 e IFN-gamma) y
citoquinas antiinflamatorias (IL-4, IL10 e IL-13) con un potencial de regeneración e inmunorregulación.

Palabras clave: menstruación, creencias prehispánicas, fisiología, salud menstrual


Abstract
The relationship between life, myth and culture is understood as a space in which natural events are
clarified based on the different elements provided by said narratives. Myths often result from careful
observations of social behaviors. We can deduce give as an example the pre-Hispanic visions



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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2025, Volumen VI, Número 1 p 2824

regarding health, including menstruation, which sought a balance between the natural and spiritual,
between the individual and the community to maintain social order and spiritual harmony. Given the
importance of this knowledge, the objective of the work was to identify studies related to the
physiology with four pre-Hispanic beliefs of menstruation: menstruation sensitive to the rhythms of
the cosmos, menstrual blood and healing powers, behavioral regulations dependent on the menstrual
cycle and reproductive health. Twenty-one articles on physiological conditions that met the criteria
observed in the pre-Hispanic myths and beliefs of menstruation were analyzed. The articles included
range from 2002 to 2024. Among the ideas that we can highlight is that of the healing powers of
menstrual bleeding, It is now known that menstrual bleeding involves stem cells that secrete high
levels of angiogenic factors (VEGF, HGF, ANG and MMP-1), pro-inflammatory cytokines (L-6, IL-8 and
IFN-gamma) and anti-inflammatory cytokines ( IL-4, IL10 and IL-13) with a potential for regeneration
and immunoregulation.

Keywords: menstruation, pre-Hispanic beliefs, physiology, menstrual health





















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Cómo citar: García López, G. I., Ochoa Flores, F., & Sámano Ángeles, A. (2025). Evidencias fisiológicas
de los mitos menstruales prehispánicos. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (1), 2823 – 2834. https://doi.org/10.56712/latam.v6i1.3535



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INTRODUCCIÓN

Los mitos han sido y son estudiados desde diversas perspectivas. Se han ocupado de ellos disciplinas
como el folklore, la lingüística, la etnolingüística, la filología, la psicología, la filosofía, la epistemología,
la sociología, la etnología, la historia de las religiones comparadas, la semiótica de la cultura, la
semántica estructural y el análisis del discurso entre otros. Sin embargo, existe un conjunto de
características comunes del mito, entre las que destacan; ser un relato de la emergencia de los tiempos
primordiales (narración que muestra algún tipo de comportamiento ya sea positivo o negativo de algo
sucede) y el reconocimiento de su carácter social o colectivo (no tiene autor) y emana de las
observaciones sociales (Taipe Campos,2004). La relación entre vida, mito y cultura es entendida como
un espacio en el que se clarifican los acontecimientos de la naturaleza a partir de los diferentes
elementos proporcionados por dichas narraciones, es decir, una manifestación del sentido de la
existencia (Arroyo A, 2009).

Los mitos pueden ser observaciones cuidadosas de las conductas sociales, podemos de poner de
ejemplo las visiones prehispánicas en torno a la salud, incluida la menstruación, que buscaban un
equilibrio entre lo natural y espiritual, entre el individuo y la comunidad, lo cual era importante para
asegurar buenas cosechas, mantener el orden social y armonía espiritual (Castañeda, 2006 y IIDH,
2008).

Las visiones prehispánicas de salud, consideran que esta es, el equilibrio e integración del individuo
con el Cosmos, mientras que la enfermedad es el desequilibrio y desintegración y consideran que la
salud converge en el desarrollo social y económico de sus pobladores para una armonía con la ecología
integral. Es importante rescatar también la visión del individuo inserto en su entorno como un todo,
donde el equilibrio entre ambos significa salud (Torres Vaca et al, 2014). Siendo la salud tan importante,
era observada detenidamente, por lo que es importante rescatar como estos conocimientos, de los
pueblos originarios, encuentran un sustento fisiológico. Por lo que el siguiente trabajo tuvo como
objetivo el análisis de creencias prehispánicas sobre la menstruación para empatar con conocimientos
fisiológicos actuales.

METODOLOGÍA

Entre enero a julio de 2024, se realizó una revisión de artículos sobre las evidencias fisiológicas de los
mitos menstruales, la búsqueda se hizo en las bases de datos de CEPAL, SCIELO, Redalyc, Latindex,
PubMed, MEDLINE y Google. Se identificaron estudios relacionados con la fisiología con cuatro
creencias prehispánicas de la menstruación: la menstruación sensible a los ritmos del cosmos, la
sangre menstrual y los poderes curativos, regulaciones conductuales dependientes del ciclo menstrual
y la salud reproductiva.

Dados que se buscó específicamente las condiciones fisiológicas que subyacen a estas creencias, los
artículos incluidos van de 2002 a 2024, un intervalo de más de veinte años, relacionando veintiún
artículos de condiciones fisiológicas que cumplían con los criterios observados con diez artículos
sobre el concepto de mito y creencias prehispánicas de la menstruación.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La menstruación sensible a los ritmos del cosmos

La primera creencia prehispánica sobre la menstruación que considerare, se refiere a la sensibilidad
del cuerpo femeninos a los ritmos del cosmos. Por ejemplo, las diosas mayas se identificaban con el
astro, diferenciando incluso sus aspectos juveniles y seniles, con los aspectos menguantes y
crecientes del ciclo lunar (López, 2011).



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En esta revisión se encontró que el ciclo menstrual está débil pero significativamente influenciado por
el ciclo lunar de 29,5 días y que la alineación de fases entre los dos ciclos difiere entre las poblaciones
europea y norteamericana. En la cohorte europea en su conjunto, el primer día del ciclo menstrual
ocurrió con mayor frecuencia en la media luna creciente (en un 13,1%), mientras que, en la cohorte
americana, el ciclo menstrual comenzó con mayor frecuencia en la luna llena y no en la luna creciente
como en la cohorte europea. Para la cohorte en su conjunto, el primer día de la menstruación mostró
una asociación significativa con la luna creciente del ciclo lunar (Ecochard et al, 2024).

De acuerdo con Ecochard et al, 2024, existen tres posibles explicaciones para este comportamiento: el
primero es el de un efecto de la luz sobre la fisiología, por ejemplo, se sabe que algunos animales tienen
una actividad diferente según las fases del ciclo lunar, la luz altera la fisiología de todos los mamíferos,
incluidos los humanos, incluso en niveles bajos de luz, se ha observado un efecto sobre el ciclo
menstrual humano. Este comportamiento lo podemos explicar a partir de la influencia de la luz natural
o artificial, en las hormonas sexuales, se ha observado que la luz brillante de la mañana, aumenta la
concentración sanguínea de la hormona folículo estimulante (FSH) y/o hormona luteinizante (LH)
(Kripke et al, 2010). El mecanismo se desconoce, pero puede implicar la señalización de las vías de la
melanopsina sensible al azul (~480 nm) de las células ganglionares fotorreceptivas que hacen sinapsis
en el hipotálamo y otras regiones del cerebro (LeGates et al, 2014).

Otro efecto de la luz podría explicarse a partir de la liberación de gonadoliberinas a la hipófisis, que
está mediada entre otros neuroquímicos, por la serotonina, cuyo recambio en el cerebro humano está
fuertemente influenciado por la luz (Lambert et al, 2002).

Los efectos de los cambios de luz en las hormonas reproductoras también se ha confirmado en
mujeres que se ven expuestas a cambios en la exposición de luz, como lo son las mujeres que trabajan
por la mañana y las que tienen cambios de turnos (Danilenkoet al, 2011), donde se observaron
diferencias significativas entre la producción de la hormona luteinizante (LH) y la prolactina (PRL) entre
los turnos, sugiriendo una intervención de la exposición de la luz en la producción de estas hormonas
reguladoras de ciclo menstrual. En las mujeres, la LH ayuda a regular el ciclo menstrual y la producción
de óvulos (ovulación) mientras la prolactina está implicada en la síntesis de progesterona durante la
fase lútea del ciclo menstrual (Tabla 1).

Tabla 1

Producción de la hormona luteinizante (LH) y la prolactina (PRL) entre los turnos (diurno y turnos mixtos
en mujeres)

Hormonas Trabajadoras diurnas
Medias (SD)

Trabajadoras con
cambio de turno

P-value

FSH (mlU/ml) 7.24 (1.51) 7.13 (0.44) 0.538
LH (mlU/ml) 5.00 (0.75) 4.85 (0.89) 0.072
TSH (mlU/ml) 2.98 (0.70) 2.89 (0.98) 0.356
PRL (ng/ml) 11.03 (2.74) 11.82 (3.07) 0.017


Fuente: Tomada de Attarchi et al, 2013.

Además, las hormonas humanas muestran un patrón estacional con amplitudes del orden de unos
pocos puntos porcentuales. La mayoría de las hormonas hipofisarias alcanzan su punto máximo a
fines del verano, y las hormonas efectoras de los órganos periféricos posteriores alcanzan su punto
máximo en invierno/primavera. Relacionando la estacionalidad a los eventos reproductivos, se observa
que las secreciones más altas de FSH, ocurren en verano lo que acorta la fase folicular y ciclo menstrual



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en general. Las diferencias estacionales del ciclo menstrual se han detectado hasta de 0,9 días, siendo
más largos los ciclos en noviembre-enero y los ciclos más cortos en junio y agosto (Li et al, 2024).

El segundo mecanismo involucrado en efecto de la luna sobre el ciclo menstrual, es el de la atracción
gravitatoria, en una investigación realizada por Helfrich-Förster y otros en el 2021, afirmaron que las
fuerzas gravitatorias de la luna “contribuyen claramente” al inicio de la menstruación. Aunque otros
autores argumentan que, aunque no pueden descartar esta posibilidad mecanicista; hay que considerar
que la masa de un individuo es muy pequeña y la atracción gravitatoria de la Luna es insignificante y
nunca se ha demostrado de manera inequívoca que tenga efectos fisiológicos (Ecochard et al, 2024).

Mientras que un tercer mecanismo, es la idea basada en un reloj interno que oscila con un período, que
ha evolucionado para ser cercano al del ciclo lunar, y que se ha descrito en varios organismos
biológicos. En algunas especies, la reproducción, puede ocurrir dos veces por ciclo lunar, en las dos
fases en las que las mareas son más fuertes, es decir, cuando el Sol, la Tierra y la Luna están alineados,
en la luna nueva o en la luna llena.

La existencia de un reloj interno que controla el ciclo menstrual, se ha confirmado recientemente, y se
ha estado usando en ensayos clínicos de cronoterapia sobre el ciclo menstrual y la fertilidad (
Mercadante y Bellastella, 2024).También se está estudiando el efecto de interacción de la hora del día
y la fase del ciclo menstrual sobre el rendimiento físico, donde se ha observado que la fuerza isométrica
aumentó por la tarde en la fase lútea, lo que puede considerarse para mejorar el rendimiento de las
atletas (Beníčková et al, 2024).

La sangre menstrual y los poderes curativos

Tanto en tiempos prehispánicos como en la actualidad, se ha creído que la sangre menstrual tiene
poderes que pueden usarse en beneficio de la mujer. Esta ha sido usada con fines de seducción, para
resolver problemas de violencia doméstica, para hacerse amar, o incluso para debilitar al hombre.
Comunidades nahuas de nuestros días creen que las propiedades del flujo menstrual ayudan a calmar
esposos violentos, también piensan que si un hombre está intensamente enamorado es porque la
mujer en cuestión le ha dado a beber de su menstruación (López, H.M.2017).

En la misma medida que el cuerpo femenino y la menstruación son vistos como fuerzas de vida y
fertilidad, también son temidos como poderosos agentes de enfermedad y muerte. El cuerpo femenino,
al vivir en constante estado transitorio (menstruación, amenorrea, embarazo, parto, puerperio,
lactancia) es percibido como inestable y en riesgo de perjudicar a su entorno. De acuerdo con la
medicina prehispánica, la mujer menstruante tiene una carga excesiva de calor, que la convierte en un
ser peligroso, capaz de influenciar lo que le rodea (López, H.M.2011).

La interpretación sobre los “poderes” del sangrado menstrual no están tan alejados de las expectativas
médicas actuales, durante la última década, los datos de laboratorio y los ensayos clínicos han
establecido el conocimiento de la terapia basada en células madre adultas (ASC), cuyo huso mejora
una gran variedad de enfermedades debido a su potencial de regeneración e inmunorregulación. Los
ensayos clínicos realizados hasta la fecha han utilizado frecuentemente células derivadas de tejidos
como la médula ósea, el tejido adiposo y el cordón umbilical. Pero en la actualidad se está trabajando
con células madre endometriales, derivadas de la sangre menstrual humana, dado que expresan
marcadores de células madre embrionarias similares a OCT-4, SOX2 y SSEA-4 y se han evaluado sin
efectos adversos posteriores en enfermedades como esclerosis múltiple, la distrofia muscular de
Duchenne, la insuficiencia cardíaca congestiva y otras enfermedades (Liu et al, 2018).

La sangre menstrual es un fluido biológico complejo compuesto de sangre, secreciones vaginales y
células endometriales de la pared uterina tal como existen inmediatamente antes de la menstruación.



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Estas células son el producto final de un proceso cíclico dinámico centrado en el embarazo y la
reproducción. En consecuencia, muchas de las proteínas de estas células se expresan en preparación
para la implantación y crianza del blastocisto. Otras proteínas en el proteoma de la sangre menstrual
son consecuencia de la no implantación e incluyen enzimas proteolíticas, citoquinas, miembros de vías
apoptóticas y una gran cantidad de proteínas de los diversos tipos de células inmunes que son una
parte integral de la menstruación (Yang et al, 2012).

La falta de implantación conduce a la menstruación, que se considera una respuesta inflamatoria que
es precedida por una infiltración de leucocitos (eosinófilos, mastocitos, células T y células asesinas
naturales específicas del útero) y mediada por numerosas citoquinas. También incluye subcategorías
consistentes con los procesos funcionales que incluyen: morfogénesis epitelial, migración celular
inductiva, citocinesis, secreción celular, desarrollo de células germinales, reproducción y ovogénesis.

El equipo de Gargett (2016), ha demostrado que estas células madre especiales que están presentes
tanto en la capa inferior como en la superior del endometrio, suelen envolver los vasos sanguíneos en
forma de medialuna, donde se cree que ayudan a estimular la formación de vasos y desempeñan un
papel vital en la reparación y regeneración de la capa superior de tejido que se desprende cada mes
durante la menstruación. Esta capa es crucial para el embarazo, ya que proporciona soporte y alimento
al embrión en desarrollo. La capa, y las células madre endometriales que estimulan su crecimiento,
también parecen desempeñar un papel importante en la infertilidad: un embrión no puede implantarse
si la capa no se engrosa lo suficiente.

Incluso las células endometriales cultivadas in vitro secretaron niveles más altos de factores
angiogénicos (VEGF, HGF, ANG y MMP-1), citoquinas proinflamatorias (L-6, IL-8 e IFN-gamma) y niveles
más altos que las citoquinas antiinflamatorias (IL-4, IL10 e IL-13), que podrían reclutar células
endoteliales y asociadas leucocitos a los sitios de tejidos lesionados. Aunque los resultados han
confirmado el potencial inmunomodulador y promotor de la angiogénesis de las células endometriales
a través del efecto paracrino in vitro, el efecto terapéutico in vivo aún debe testificar en modelos
animales debido a la enorme diferencia en el microambiente (Luo et al, 2017).

Regulaciones conductuales dependientes del ciclo menstrual

En muchas comunidades, tanto en tiempos prehispánicos como en la actualidad, las menstruantes
tienen prohibidas ciertas actividades como el cocinar, acercarse a niños, entrar a campos de cultivo,
tener relaciones sexuales, etc. Diversos vocablos asociados a la impureza o enfermedad son utilizados
para hablar de la regla, por ejemplo, los otomíes la llaman “sangre del diablo”, aludiendo que la vagina
es devoradora, destructora de la identidad y del hombre (López, 2011).

Hoy en día algunas comunidades del Amazonas piensan que tocar mujeres menstruantes despoja el
carácter humano de quien lo haya hecho, convirtiéndose en animal y por tanto en una “presa” potencial.
Los ticuna llevan a cabo cuidadosos rituales de preparación –orientados a la salud, disciplina, balance
del cuerpo y la reflexión de su nuevo rol social como mujer- para quienes experimentan la primera
menstruación. Dichos rituales implican también un semi-aislamiento de la menstruante que, entre otras
razones, tiene el propósito de no causar desequilibrios energéticos y “perjudicar” a la naturaleza (Reyes,
2009).

Las investigaciones han demostrado que la motivación de ciertas conductas, está influenciada por las
condiciones hormonales del ciclo menstrual, y esto pudo haber sido observado en la sociedad desde
hace muchos años, los estudios han demostrado que las fluctuaciones cíclicas de las hormonas
durante el ciclo menstrual, tiene influencia en: (a) preferencias de pareja, (b) comportamiento de
cortejo, (c) deseo sexual, (d) sociosexualidad y (e) comportamiento sexual (Havlíček y Craig Roberts,
2013).



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El apareamiento de los hombres, por ejemplo, puede aumentar después de la exposición al olor
corporal de las mujeres durante la ovulación. Oren y Shamay-Tsoory (2019), examinaron si la
exposición a las señales de olor de fertilidad de las mujeres influye en la percepción social entre los
hombres, para lo que recolectaron muestras de olor corporal de 43 mujeres durante la ovulación y
durante la fase lútea y se expuso a 85 hombres a estas muestras de olor mientras realizaban una tarea
de reconocimiento de emociones y una tarea de percepción interpersonal. Los hombres solteros
reconocen mejor las expresiones faciales emocionales después de la exposición a señales de olor de
alta fertilidad en comparación con señales de olor de baja fertilidad. No se identificó tal efecto en
hombres con vínculos de pareja. En apoyo de este hallazgo, los hombres solteros se volvieron más
precisos en la tarea de percepción interpersonal después de la exposición a señales olfativas de alta
fertilidad, mientras que los hombres con vínculos de pareja se volvieron menos precisos después de
dicha exposición. En conjunto, los resultados sugieren que la exposición a las señales de olor de
fertilidad de las mujeres mejora la percepción social entre los hombres solteros, mientras que perjudica
dicha percepción entre los hombres con vínculos de pareja. Este efecto pueden ser el resultado de una
mayor motivación de apareamiento después de la exposición a señales olfativas de fertilidad, lo que a
su vez fomenta una percepción social precisa entre los hombres solteros y al mismo tiempo promueve
una actitud de evitación hacia los estímulos sociales entre los hombres con vínculos de pareja (Oren y
Shamay-Tsoory 2019a).

El olor corporal de las mujeres durante la ovulación se percibe como más atractivo, por la exposición a
las señales químicas de alta fertilidad de las mujeres aumentando la motivación de apareamiento. Por
lo que también se ha estudiado comportamientos masculinos como la cooperación de los hombres.
En un experimento donde se expuso a hombres a estratetraenol contra una solución control, la
exposición a la hormona en comparación con el control produjo efectos de mayor cooperación. Los
resultados indican que las quimioseñales de alta fertilidad de las mujeres aumentan la motivación de
apareamiento entre los hombres, animándolos a actuar de manera cooperativa con los demás
regulando comportamientos sociales (Oren y Shamay-Tsoory, 2019a).

Una consideración más, que se puede hacer es que los cambios hormonales que subyacen al ciclo
menstrual, también tienen efecto en la conducta de las mujeres, en este punto se han hecho una
variedad de estudios, sin embargo solo se mencionará el ejemplo del estado de ánimo, donde se ha
encontrado que las mujeres obtuvieron puntuaciones significativamente más bajas en la fase
menstrual que en todas las demás fases: la folicular ( P < 0,001); la periovulatoria ( P = 0,002); la lútea
( P < 0,001); y la premenstrual ( P < 0,001) (Shimoda et al, 2018).

La salud reproductiva

Para los antiguos nahuas, Tlaltecuhtli, la diosa Madre de la tierra, era un ser que clamaba por sangre
humana para llevar las cosechas a su término y su cuerpo era la matriz de donde surgió el mundo. Un
dato curioso sobre los antiguos mayas es que, en prácticas de sacrificio los hombres solían sangrarse
el pene, en símbolo de imitación a la menstruación y su potencia fecundadora.

Varios vestigios del Perú prehispánico –donde incluso se han encontrado vasijas con iconografías de
clítoris cubiertos de sangre menstrual- señalan rituales mágicos donde la sangre de la primera
menstruación se usaba para asegurar la fertilidad de la tierra, es así como la fertilidad agrícola y
humana estaban profundamente interconectadas (Rostworowski, 2003).

Las aymaras de nuestros días creen en el potencial vital de la sangre menstrual, la cual debe
traspasarse a la Pachamama (tierra), Mallkus y T'allas (seres de los cerros, vertientes y pircas),
contribuyendo también a la fertilidad de la comunidad, conectando así el flujo menstrual con las
deidades y la reproducción del grupo social (Vázquez SM, Carrasco GA. 2017).



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Los conceptos relacionados con la fertilidad de la comunidad los podemos emparejar con la salud
sexual y reproductiva, que es un estado general de bienestar físico, mental y social, en todos los
aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos.

Los estados reproductivos sin lugar a dudas son un reflejo de la salud de la sociedad, y se puede
expresar como la fertilidad de la comunidad, para este tema podríamos varias ópticas, aunque creo
necesario abordarlo

En los últimos años el problema de diabetes, donde los niveles de insulina son muy variantes y una de
las principales causas es el sobrepeso, en México siete de cada diez adultos, cuatro de cada diez
adolescentes y uno de cada tres niños presentan sobrepeso u obesidad, por lo que se considera un
grave problema de salud pública. Se estima que 90 por ciento de los casos de diabetes mellitus tipo 2
son atribuibles al sobrepeso y la obesidad (Gobierno de México, 2018). Los cambios de insulina dada
por la diabetes, pueden cambiar la producción de andrógenos por los ovarios, como la testosterona, lo
que podría interferir con los procesos regulados por el estrógeno y la progesterona. Por lo tanto, los
niveles adecuados de insulina son fundamentales para la eficiencia metabólica y reproductiva. Los
desequilibrios en los niveles de insulina, como se observa en afecciones como el síndrome de ovario
poliquístico (SOP), pueden alterar las vías hormonales. El SOP es un trastorno endocrino multifactorial
caracterizado por disfunción ovárica, hiperandrogenismo y alteraciones metabólicas, con
implicaciones para la salud reproductiva, metabólica y cardiovascular (Singh et al, 2002).

Otro significado que puede tener, el tema de la reproductividad comunitaria, es sobre las condiciones
alimentarias de la población, donde una adecuada alimentación refleja la educación, economía y
costumbres de la sociedad, dado que las hormonas pueden cambiar sus concentraciones,
dependiendo de la presencia de algunos micronutrientes (vitaminas y minerales), entre los que se han
estudiado recientemente los minerales. El hierro (Fe) es esencial para el ciclo menstrual, y sus
deficiencias causan desequilibrios hormonales y anemia que afectan el flujo sanguíneo a los ovarios y
la regularidad de la ovulación. Durante la fase folicular y la ovulación, el selenio (Se), el calcio (Ca) y el
zinc (Zn) desempeñan papeles fundamentales. El Ca es fundamental para la regulación de la hormona
liberadora de gonadotropina (GnRH), la activación de los ovocitos y el desarrollo cigótico y, también
modula los segundos mensajeros vitales para la fusión de los espermatozoides. Durante la primera
mitad del ciclo menstrual, conocida como fase folicular, el aumento de la secreción de GnRH estimula
la liberación de FSH y LH, que son cruciales para el desarrollo del folículo y la preparación del cuerpo
para la ovulación; en la segunda mitad, la fase lútea, la secreción de GnRH se reduce a medida que los
niveles crecientes de progesterona del cuerpo lúteo ejercen una retroalimentación negativa sobre el
hipotálamo y la glándula pituitaria. El Zn ayuda a la síntesis hormonal al influir en la síntesis de LH, FSH
y esteroides y, junto con Se, protege al ovocito del daño de las especies reactivas de oxígeno (ROS). En
la fase lútea, el Ca, el Zn, el Fe, y el magnesio (Mg) apoyan colectivamente la función endometrial. El
Ca, depositado en el sitio de implantación del embrión, controla la receptividad endometrial. Las
deficiencias de Fe y Zn pueden perjudicar esta receptividad y dificultar la implantación del embrión. El
Mg, al relajar el músculo liso, puede influir en la menstruación retrógrada y reducir el factor de
crecimiento endotelial vascular, lo que ofrece posibles beneficios para afecciones como la
endometriosis. Tanto el yodo (I) como él Se, debido a sus vínculos con las hormonas tiroideas, son
vitales durante todo el ciclo menstrual. Las deficiencias en minerales pueden alterar el equilibrio
hormonal, la salud endometrial, el desarrollo de los folículos y la fertilidad general (Kapper C et al, 2024).

CONCLUSIÓN

Los aspectos religiosos, etiológicos, nutricionales, políticos y sociales eran considerados factores
importantes para mantener la armonía entre el sujeto y el ambiente. El hombre era considerado un
microcosmos donde se representaban y accionan todos los sectores del Universo, estas
consideraciones en la salud en la época prehispánica, son el resultado de observaciones precisas de



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nuestro cuerpo, por lo que muchas veces están consideradas en la medicina actualmente, en este
artículo se hace una revisión de la importancia de ciclos naturales de nuestro cuerpo, como el ciclo
menstrual, encontrando que las variaciones hormonales que lo acompañan tienen un efecto en la
conducta y el mantenimiento de la salud.



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