LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 587


DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3648

Validación de la escala de estrés de minoría LGBT+ en
población mexicana

Validation of the LGBT+ minority stress scale in the mexican population

Héctor Fernando Magallanes Lozano
hmagallanesl2200@alumno.ipn.mx

https://orcid.org/0000-0002-7378-856X
Instituto Politécnico Nacional

Ciudad de México – México

Mario Arturo Téllez Rojas1
mtellezr@ipn.mx

https://orcid.org/0000-0002-0907-2428
Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud Unidad Santo Tomás, Instituto Politécnico Nacional/ Facultad de

Estudios Superiores Iztacala, UNAM
Ciudad de México – México


Artículo recibido: 07 de enero de 2025. Aceptado para publicación: 21 de marzo de 2025.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.

Resumen
El estrés de minoría es entendido como aquel derivado del estatus de minoría por medio de la
identificación como miembro de un colectivo que no pertenece a la cultura dominante y que provoca
un estrés crónico relacionado con la estigmatización. La operacionalización del constructo de estrés
de minoría se ha dado de diversas formas, siendo en 2016 cuando se desarrolló y validó la LGBT
Minority Stress Measure LGBT en población estadounidense. Considerando lo anterior, el objetivo del
presente estudio fue determinar la validez y confiabilidad de la Escala de Estrés de Minoría LGBT+ en
su versión corta y adaptada al español en población mexicana. La muestra estuvo conformada por
318 personas en un rango de edad de entre 18 y 64 años. Se aplicó la Escala de Estrés de Minoría
LGBT+ y la escala de Homofobia Interiorizada. El análisis de los 25 ítems demostró ajuste aceptable
para el modelo de siete factores; la carga factorial de todos los ítems se mantuvo arriba de .40, la
mayoría ubicándose en un valor superior a .60. La escala de manera general mostró alta confiabilidad
con un alfa de Cronbach de .88. En la validez convergente, la escala mostró una fuerte correlación
significativa positiva con la Escala de Homofobia Interiorizada (r=.676, p <.001). Se concluye que la
Escala de Estrés de Minoría LGBT en su versión corta y adaptada al español presenta propiedades
psicométricas aceptables y buenas que apuntan a una adecuada validez en población mexicana.

Palabras clave: estrés de minoría, escala de estrés de minoría LGBT+, minorías sexuales y de
género, violencia transgénero


Abstract
Minority stress is understood as stress derived from minority status, stemming from the identification
as a member of a group that does not belong to the dominant culture, leading to chronic stress related
to stigmatization. The operationalization of the minority stress construct has taken various forms, with
the LGBT Minority Stress Measure being developed and validated in 2016 for the U.S. population.


1 Autor de correspondencia.


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Considering this, the objective of the present study was to determine the validity and reliability of the
short version of the LGBT+ Minority Stress Scale, adapted into Spanish, in the Mexican population. The
sample consisted of 318 individuals aged between 18 and 64 years. The LGBT Minority Stress Scale
and the Internalized Homophobia Scale were administered. The analysis of the 25 items demonstrated
an acceptable fit for the seven-factor model, with all item factor loadings above .40, most exceeding
.60. Overall, the scale showed high reliability, with a Cronbach’s alpha of .88. Regarding convergent
validity, the scale exhibited a strong, significant positive correlation with the Internalized Homophobia
Scale (r = .676, p < .001). In conclusion, the short version of the LGBT+ Minority Stress Scale, adapted
into Spanish, presents acceptable and strong psychometric properties, supporting its validity for use
in the Mexican population.

Keywords: minority stress, LGBT+ minority stress scale, sexual and gender minorities,
transgender violence





















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Cómo citar: Magallanes Lozano, H. F., & Téllez Rojas, M. A. (2025). Validación de la escala de estrés
de minoría LGBT+ en población mexicana. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (2), 587 – 600. https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3648


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INTRODUCCIÓN

Las minorías sexuales y de género (MSG), también conocidas como población LGBT+, comprenden a
todas aquellas personas cuya orientación sexual y/o identidad de género no corresponden con la
normativa social heterosexual y cisgénero. En específico, en las minorías sexuales se consideran a las
personas homosexuales, bisexuales, pansexuales, asexuales, entre otras orientaciones sexuales; en
contraste, en las minorías de género se encuentran las personas trans (transexual, transgénero,
travesti), de género no binario, de género fluido, entre otras identidades de género (Consejo Nacional
Para Prevenir la Discriminación [CONAPRED], 2016).

Las personas LGBT+ presentan altas tasas de discriminación y rechazo, que en el contexto de México
ha quedado plasmado en la Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e
Identidad de Género 2018 (ENDOSIG) realizada por el CONAPRED (2019). En la encuesta se reportó
que alrededor del 27% de las personas encuestadas recibió rechazo de parte de su padre o madre al
revelar su orientación sexual y el porcentaje asciende a 40% en el caso de la identidad de género; 57.9%
considera que poco se respetan sus derechos; 59.8% se sintió discriminado por al menos un motivo
relacionado a su identidad en el último año. Con relación a las experiencias durante la adolescencia,
cerca del 90% reportó haber tenido que ocultar su orientación sexual o identidad de género; y 71.7%
escuchó comentarios negativos/ofensivos por su orientación sexual o identidad de género en la
escuela. En lo que respecta a la salud psicológica, 47.8% de las personas reportaron haber tenido algún
pensamiento suicida y 21.5% un intento suicida.

El estudio de las experiencias de rechazo a lo largo de la vida de las MSG ha llevado a la
conceptualización del estrés de minoría, entendido como aquel derivado del estatus de minoría por
medio de la identificación como miembro de un colectivo que no pertenece a la cultura dominante y
que provoca un estrés crónico relacionado a la estigmatización, único en poblaciones marginalizadas,
y perpetuado por un conflicto entre el yo interno y las expectativas de la sociedad (Meyer, 1995). El
desarrollo de la teoría del estrés de minoría se enfocó principalmente en poblaciones de minoría sexual
y de género y su autor estipuló que estas poblaciones encuentran estrés crónico resultante, en parte,
de experiencias de prejuicio y discriminación, lo que a su vez causa una mayor prevalencia de
trastornos psiquiátricos (Meyer, 2003). El estrés de minoría surge no solo de los eventos negativos,
pero de la totalidad de la experiencia de la persona minoritaria en la sociedad dominante, donde al
centro de esta experiencia está la incongruencia entre la cultura, necesidades y experiencia de la
persona minoritaria y las estructuras sociales (Meyer, 1995). Un factor relevante para estudiar el estrés
de minoría específicamente en diversidad sexual y de género corresponde a que otros grupos de
minoría, como la racial o étnica, encuentran apoyo ante la cultura dominante entre su familia y
miembros de su comunidad con quién comparten un rasgo en común, mientras que las minorías
sexuales y de género, por el contrario, suelen encontrarse con rechazo y abandono entre su propia
familia y comunidad (Craig et al., 2012).

En su primera aproximación en el desarrollo del modelo, Meyer (1995) conceptualizó los estresores de
minoría como homofobia internalizada, estigma percibido y experiencias reales de discriminación y
violencia y encontró que estos presentaban una relación significativa con otras medidas de salud
psicológica. Estos estresores los ubica a lo largo de un continuo de distal a proximal, donde los
estresores distales hacen referencia a eventos y experiencias fuera de la persona y los proximales
hacen referencia a aquellos que son trasmutados a través de la socialización y experimentados por la
persona por medio de procesos cognitivos de internalización (Meyer, 2015).

La homofobia internalizada se refiere a la dirección de actitudes sociales negativas hacia el yo y Meyer
(1995) explica que el proceso se da incluso antes de que las personas se den cuenta que son
homosexuales. Las personas a lo largo de su vida ya han ido internalizadas actitudes sociales
“antihomosexuales” y, cuando son adolescentes o adultos jóvenes y empiezan a cuestionar su


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presunta heterosexualidad y aplican la etiqueta “homosexual” o “gay” a sí mismos, los individuos
también aplican actitudes negativas a sí mismos y los efectos psicológicamente nocivos de la
sociedad homofóbica toman efecto. Ahora bien, aunque originalmente el modelo se enfocó en las
experiencias de las personas homosexuales, más recientemente se ha incorporado la transfobia
internalizada como parte de este estresor, misma que conserva la misma estructura que la homofobia
internalizada, pero en este caso respecto a las vivencias de las personas trans. En ese sentido, la
transfobia internalizada es definida como incomodidad con la propia identidad transgénero como
resultado de internalizar las expectativas de género normativas de la sociedad y es caracterizada por
autoculpabilidad y baja autoestima resultante de la victimización, el rechazo y la discriminación
relacionados con el género, lo que lleva a una autoevaluación negativa de ser transgénero y, en última
instancia, el autodesprecio, que afecta la salud mental negativamente (Bockting et al., 2020).

El segundo componente del modelo, el estigma percibido, hace referencia al proceso de aprendizaje
que las MSG adquieren por medio del cual anticipan o esperan consideraciones negativas por parte de
los miembros de la cultura dominante y, para protegerse de una posible consideración negativa,
discriminación y violencia, sostienen una actitud de vigilancia; cuanto mayor es el estigma percibido,
mayor es la necesidad de vigilancia en las interacciones con los miembros del grupo dominante (Meyer,
2003). El autor, asimismo, apunta a que el estrés experimentado por la persona vigilante lleva a una
experiencia general de miedo y desconfianza en interacciones con la cultura dominante y una
sensación de desarmonía y alienación con la sociedad en general.

El tercer componente propuesto es el de eventos de prejuicios, discriminación o violencia que
experimentan las MSG, mismo que corresponde al extremo más distal del modelo pues son
experiencias que trascienden un fenómeno intrapersonal y son experiencias que atentan contra la
persona. Meyer (1995) argumenta que a medida que las MSG se vuelven más visibles, estas también
se vuelven con mayor frecuencia el blanco de violencia “antigay”, prejuicio y discriminación y que
posiblemente el aspecto más crítico de este tipo de violencia es su significado dentro del contexto de
una sociedad heterosexista y la opresión a la minoría. Como ejemplo de este estresor, en el panorama
mexicano en la ENDOSIG (CONAPRED, 2019) han quedado plasmadas diversas formas de violencia
que experimentan las MSG, por ejemplo, respecto al contexto social hostil, 83.2% de las personas
encuestadas reportó escuchar con mucha frecuencia chistes ofensivos sobre personas LGBT+ y 53.3%
reportó mucha frecuencia de expresiones de odio, agresiones físicas y acoso contra las personas
LGBT+. Respecto a sentirse discriminadas en el último año por al menos un motivo, las personas con
mayor prevalencia fueron las personas trans, 80.2% personas con otra identidad de género no
normativa, 74.8% los hombres trans y 74.4% las mujeres trans; en cuanto a minorías sexuales, las
mujeres bisexuales fueron las que reportaron mayor incidencia con 64.6%, seguido de hombres
bisexuales con 59.1%, hombres gais con 55.9% y mujeres lesbianas con 54.9%.

A la propuesta original de Meyer (1995) se han ido sumando otras propuestas de estresores que
expliquen con mayor alcance la experiencia de las MSG. Uno de estos fue adherido por el mismo Meyer
(2003) y corresponde a la ocultación, proceso más proximal al yo que hace alusión al efecto de ocultar
el propio atributo estigmatizante. Existe en este proceso un efecto paradójico pues este proceso puede
ser usado como una estrategia de afrontamiento dirigida a evitar las consecuencias negativas del
estigma, sin embargo, puede resultar contraproducente y volverse algo estresante (Miller y Major,
2000). Las personas LGBT+ pueden ocultar su identidad en un esfuerzo para ya sea protegerse a sí
mismos de daño real (p. ej., ser atacados o despedidos de un empleo) o por vergüenza y culpa
(D’Augelli y Grossman, 2001), sin embargo, en el proceso se alejan de la posibilidad de conectar con
otras personas LGBT+ con las cuales podrían afiliarse y obtener efectos benéficos, tal y como lo
demuestra la literatura que apunta a los efectos nocivos del escaso apoyo social (Hatzenbuehler et al.,
2009).


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Otra de las propuestas de adición es incorporar la sensibilidad al rechazo como otro de los estresores,
en este caso en el lado más proximal o cercano al sujeto dado que se trata de una experiencia subjetiva,
un proceso perceptivo. Feinstein (2020) es quien propone la incorporación de este elemento y lo
describe como un proceso cognitivo-afectivo por el cual algunas personas LGBT+ se vuelven
demasiado sensibles a experimentar rechazo y el cual puede volverse desadaptativo si se activa
indiscriminadamente en respuesta a una amenaza mínima, en situaciones en las que el
comportamiento estratégico sería más funcional o cuando los esfuerzos para prevenir el rechazo
socavan otros objetivos y pueden crear una profecía autocumplida en la que los individuos se
comportan basados en el miedo y, en consecuencia, provocando el rechazo de los demás. El autor
hace notar también que las consecuencias del rechazo son mayores para las personas más sensibles
al rechazo y esto es respaldado por Pachankis et al. (2015) quienes señalan que la sensibilidad al
rechazo se ha identificado como un proceso importante de abordar en el tratamiento de problemas de
salud mental entre personas LGBT+ en entornos clínicos.

El modelo de estrés de minoría incluye a su vez un componente relacionado a factores que aminoran
el estrés, el cual originalmente hacía alusión al afrontamiento y apoyo social, pero que de forma más
reciente ha ido incorporando el concepto de resiliencia conforme ha aumentado su uso en los estudios
del afrontamiento al estrés. Meyer (2003) señala que el estatus de minoría se asocia no solo con estrés,
sino también con recursos importantes como solidaridad grupal y cohesión que protege a miembros
de la minoría de efectos en salud mental adversos. El autor menciona como las personas LGBT+
aprenden a afrontar y sobrellevar los efectos adversos del estrés a través de su proceso de salida del
clóset por procesos como la capacidad de las personas de adaptación, al establecer estructuras
alternativas y valores que realzan a su grupo y al obtener apoyo de sus círculos sociales cercanos que
contrarrestan los efectos negativos del abuso “antigay”.

La resiliencia es entendida como la cualidad de ser capaz de sobrevivir y prosperar frente a la
adversidad e incluye cualquier elemento que lleve a una adaptación más positiva al estrés de minoría
y, por tanto, mitigue el impacto negativo del estrés en la salud (Meyer, 2015). En el caso del modelo de
estrés de minoría hay una distinción importante que se hace en torno a la resiliencia y es que habría
que diferenciar entre la resiliencia basada en el individuo y la basada en la comunidad. En la parte
individual tenemos cualidades que la persona puede poseer que le pueden ayudar o dificultar en el
proceso de hacer frente al estrés, haciendo en consecuencia que la persona sea más o menos resiliente
y pueden incluir constructos como locus de control, indefensión, desesperanza, fatalismo, rasgos de
personalidad, sentido de coherencia, resistencia, compromiso, control y potencia (Meyer, 2015). Este
enfoque, sin embargo, es tomado con cautela por el autor pues hace alusión a que podría haber
limitaciones o incluso riesgos si solo se toma este como punto de partida para analizar el estrés de
minoría.

Ante estas limitaciones y críticas que suscita el concepto de resiliencia individual se contrapone el de
resiliencia comunitaria, el cual viene a proveer una aproximación distinta al afrontamiento que toma en
consideración el contexto y variables distales que entran en juego en los procesos de hacer frente al
estrés. Como definición, la resiliencia comunitaria podría ser entendida como aquella que hace
referencia a cómo las comunidades promueven la mejora de las capacidades de los individuos para
desarrollar y mantener el bienestar a través de proveer recursos que puedan ayudar a los individuos a
afrontar el estrés, por lo que esta conceptualización se enfocaría en los recursos sociales como
objetivo de la intervención (Meyer, 2015). La resiliencia comunitaria podría conceptualizarse a distintos
niveles y contextos, como desde lo local a lo nacional o de la comunidad LGBT+ en general o
comunidades de MSG más específicas.

Ahora bien, la operacionalización del constructo de estrés de minoría se ha dado desde sus orígenes a
través de escalas que miden los estresores de forma independiente, más no había habido alguna


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escala que midiera el constructo en su conjunto. Por ejemplo, en sus inicios, cuando Meyer (1995)
postulo de forma detallada el modelo del estrés de minoría lo hizo con sustento en estudios donde
correlacionó los diversos estresores medidos a través de escalas independientes, en este caso, la
Escala de Homofobia Internalizada, la Escala de Estigma y el prejuicio lo midió de forma dicotómica
preguntando si la persona había experimentado algún evento de violencia y/o discriminación en el año
previo a la entrevista, específicamente en temas de violencia “antigay” o estigma al VIH.

En el 2011, Goldblum et al., desarrollaron la Sexual Minority Stress Scale (Escala de Estrés de Minoría
Sexual) la cual estuvo basada en el modelo de Meyer (2003) y estuvo compuesta por siete subescalas:
homofobia internalizada, expectativas de rechazo, ocultamiento, satisfacción con ser abierto de la
orientación, grado de revelación de la orientación, grado de satisfacción con la revelación de la
orientación y eventos negativos por ser minoría sexual. Las primeras tres subescalas corresponden de
forma directa con la propuesta de Meyer (2003) mientras que las restantes son adiciones que surgen
de análisis teóricos que las sitúan como componentes asociados al estrés de minoría. La escala fue
pensada para la investigación como para ser aplicada en contextos clínicos, no obstante, su uso no fue
amplio y solo llegó a ser adaptada y traducida al polaco (Iniewicz et al., 2017). Otra de sus limitaciones
fue la incorporación de subescalas que no forman parte del modelo predominante de estrés de minoría
por lo que resulta limitado el grado en que pueden compararse los datos obtenidos con esta escala
con los de otras investigaciones que estudian el fenómeno.

De forma reciente, Outland (2016) desarrolló y validó la que denominó LGBT Minority Stress Measure
(Escala de Estrés de Minoría LGBT) en población estadounidense la cual fue una escala que tuvo como
base los desarrollos teóricos de Meyer (2015) y se terminó componiendo de siete factores:
ocultamiento de la identidad, discriminación y microagresiones cotidianas, anticipación del rechazo,
eventos de discriminación, estigma internalizado, eventos de victimización y conexión con la
comunidad. La escala mostró buenas propiedades psicométricas tanto en su versión íntegra como en
su versión corta, compuesta de la mitad de los ítems, incluso teniendo niveles más altos de
confiabilidad en esta versión. Esta escala fue la primera en abordar los factores del modelo de estrés
de minoría de forma conjunta, resolviendo limitaciones previas con otras escalas y mostró buenos
indicadores de validez y confiabilidad. Algunas de las limitaciones previas que la nueva escala intentó
resolver fueron, por un lado, que la medición del estrés de minoría había sido inconsistente hasta la
fecha, con diversos autores proclamando medir el constructo, pero usando medidas y aproximaciones
variadas, lo que había mantenido fracturado este campo de estudio pues es difícil hacer
comparaciones y agrupar hallazgos de mediciones heterogéneas y, por otro lado, se mejoró la medición
de los factores con base en la investigación más reciente (Outland, 2016).

En el caso de los problemas con la medición inconsistente se puede tomar como ejemplo el caso del
estigma internalizado; en este caso Outland (2016) señala dos principales escalas utilizadas, la Escala
de Homofobia Internalizada y la subescala de Homonegatividad Internalizada de la Escala de Identidad
LGBT. Estas presentan buena validez y confiabilidad, no obstante, poseen diferentes aproximaciones
a la operalización de dicho constructo y tienen limitaciones, como lo es el hecho de que están pensadas
en atracción homosexual exclusivamente, lo que limita su uso en personas bisexuales o trans. En el
caso de la mejora en la medición de otros factores, se le dio un mayor enfoque a elementos de mayor
relevancia en la experiencia del estrés de minoría que se han encontrado son importantes en la
experiencia de las MSG, como la hipervigilancia en el caso de anticipación del rechazo, o en los
procesos internos relativos a la decisión de ocultar la identidad en lugar de la experiencia externa
respecto al conocimiento de las otras personas de la identidad. Un último elemento novedoso fue la
incorporación de la subescala de conexión comunitaria que se basa en investigaciones previas y que
es cualitativamente distinta al apoyo social.


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Por su parte, Nebot-García et al., (2021) adaptaron la escala al español con población española,
convirtiéndola en la primera escala en este idioma que midiera este constructo. En este caso, los
investigadores encontraron que la escala posee buenas propiedades psicométricas que la
consolidaron como una escala aceptable para su uso en población hispanohablante; el modelo de siete
factores de la validación original se mantuvo. Considerando lo anterior, la presente investigación tiene
como objetivo determinar la validez y confiabilidad de la Escala de Estrés de Minoría LGBT+ de la
adaptación al español en su versión corta en población mexicana.

METODOLOGÍA

Estudio de alcance descriptivo y diseño transversal. La muestra fue recabada por un método no
probabilístico, a conveniencia y por bola de nieve, y estuvo conformada por 318 personas en un rango
de edad de entre 18 y 64 años (M=30.808, DT=8.683). Como criterio de inclusión se consideró que
fueran personas que se identificaran con alguna orientación sexual o identidad de género minoritaria,
en otras palabras, que se identifican como LGBT+, y fueran de nacionalidad mexicana.

Se aplicó la Escala de Estrés de Minoría LGBT de Outland (2016) en su adaptación al español por Nebot-
García et al. (2021) y en su versión corta de 25 ítems. La escala ha mostrado buena confiabilidad tanto
en su versión original (α=.87; Outland, 2016) como en su adaptación al español (α=.906; Nebot-García
et al., 2021). La escala mide 7 de los factores del Modelo de Estrés de Minoría. De igual forma se aplicó
la escala de Homofobia Interiorizada de Bonilla-Teoyotl et al. (2021) la cual fue desarrollada y validada
con población mexicana. La escala presenta 4 dimensiones que hacen alusión a formas en las que las
personas experimentan el estigma a su sexualidad y formas en que afrontan estas vivencias las cuales
son ocultamiento, consumo de drogas, apego a la norma sexual y autoaceptación.

Para la aplicación se desarrolló una encuesta virtual con la herramienta Google Forms, misma que fue
enviada a diversas agrupaciones y colectivos que manejan temáticas de diversidad sexual y de género
para que la pudieran compartir por redes sociales (por ejemplo, Instagram, Twitter y WhatsApp) y llegar
a personas que se identificaran con alguna orientación sexual o identidad de género minoritaria. Se
consideraron en todo momento la confidencialidad, el anonimato, los riesgos potenciales y lo que
señala el Código Ético del Psicólogo en México (Sociedad Mexicana de Psicología, 2010).

Una vez recabados los datos se procedió a realizar los análisis estadísticos en el programa Jasp
0.16.4.0, específicamente el análisis factorial, correlacional y de confiabilidad.

RESULTADOS

La muestra presentó una composición diversa en cuanto a las variables sociodemográficas. En cuanto
al género, 68.24% fueron hombres cisgénero, 17.92% mujeres cisgénero, 10.06% personas no binarias,
2.2% mujeres trans, 0.31% hombres trans y 0.94% otras identidades de género. En cuanto a la
orientación sexual, 71.7% se identificó como homosexual, 20.44% como bisexual, 5.03% como
pansexual y 2.51% con otra orientación sexual. Respecto al estado de residencia, el porcentaje más
alto, 34.9%, correspondía a personas que residían en la Ciudad de México, seguido de un 24.53% en
Nuevo León, 7.54% en el Estado de México, 5.03% en Jalisco y el resto distribuido en otros estados del
país.

Dado que ya se tenían los datos sobre el modelo factorial de la escala en sus validaciones previas se
procedió a hacer un análisis factorial confirmatorio. El análisis de los 25 ítems demostró ajuste
aceptable para el modelo de siete factores, por un lado, la prueba de chi-cuadrado arrojó un resultado
estadísticamente significativo, χ2 (254) = 581.133, p < .001. Por su parte, el SRMR (.064) y el RMSEA
(.064) arrojaron valores menores al límite deseable de .10, mientras que el CFI (.92) arrojó un valor
superior al índice deseable de .90.


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La carga factorial de todos los ítems se mantuvo arriba de .40 (Tabla 1); tan solo el ítem 5 de la
subescala de discriminación y microagresiones cotidianas, el ítem 14 de la subescala de eventos de
discriminación y el ítem 19 de la subescala de estigma internalizado tuvieron una carga factorial mayor
que .40, pero menor que .60, considerándose aceptables, el resto de los ítems tuvieron un valor superior
a .60, considerándose apropiadas. La escala de manera general mostró alta confiabilidad medida a
través del alfa de Cronbach (α=.88). De manera particular, las subescalas también mostraron niveles
buenos de confiabilidad, con alfas de Cronbach que oscilan entre .73, valor de la subescala de
discriminación/microagresiones cotidianas, y .88, valor de la subescala de ocultamiento de la
identidad.

Como una medida de validez convergente se realizó un análisis de correlación de Pearson para
determinar la asociación de la Escala de Estrés de Minoría LGBT con la Escala de Homofobia
Interiorizada. Producto de este análisis se encontró que estas escalas presentaban una fuerte
correlación significativa positiva (r=.676, p <.001).

Tabla 1

Resultados del análisis factorial y de confiabilidad de la Escala de Estrés de Minoría LGBT

Factor Ítem Carga factorial α de Cronbach
Factor 1: Ocultamiento de la identidad



1 .877 .883
2 .883
3 .742
4 .737

Factor 2: Discriminación/microagresiones
cotidianas


5 .545 .734
6 .603
7 .713
8 .659

Factor 3: Rechazo anticipatorio



9 .750 .868
10 .721
11 .864
12 .800

Factor 4: Eventos de discriminación



13 .751 .804
14 .540
15 .705
16 .840

Factor 5: Estigma internalizado


17 .913 .842
18 .952
19 .555

Factor 6: Eventos de victimización 20 .801 .846
21 .794
22 .814
Factor 7: Conexión con la comunidad


23 (R) .788 .850
24 (R) .909
25 (R) .768


Nota: Los elementos con puntuación inversa se indican con una (R).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

La presente investigación con datos de 318 personas permitió demostrar que la Escala de Estrés de
Minoría LGBT en su versión corta y adaptada al español presenta propiedades psicométricas
aceptables y buenas que apuntan a una adecuada validez en población mexicana. El análisis factorial
confirmatorio demostró un buen ajuste del modelo estudiado en las validaciones previas compuesto


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por siete subescalas, mientras que los valores del alfa de Cronbach se mantuvieron altos, lo que apunta
a una buena consistencia interna, aún y en la versión reducida de la escala, replicando la tendencia
encontrada en el estudio original (Outland, 2016).

Todas las subescalas mostraron una adecuada validez interna, lo que apunta a que el modelo de estrés
de minoría de Meyer (2015) puede ser válido para estudiar las experiencias de las minorías sexuales y
de género en el contexto mexicano, aunque se requiere de más estudios que repliquen estos hallazgos
y exploren desde otras metodologías estas vivencias. Se pone especial énfasis en que ahora se podría
contar con una escala que sirva en contextos de investigación, así como en la práctica clínica para
contar con mayores herramientas de recolección de datos culturalmente válidas.

La validez convergente fue evidenciada a través de la relación fuerte y significativa que tuvo la Escala
de Estrés de Minoría LGBT con la Escala de Homofobia Interiorizada, la cual es una escala desarrollada
y validada con población mexicana y evidencia un traslape conceptual con la experiencia del estrés de
minoría en este contexto cultural.

Dentro de las limitaciones del presente estudio se considera en primer lugar la distribución inequitativa
de las diversas orientaciones sexuales e identidades de género, específicamente una baja participación
de personas trans y de mujeres, lo que limita la generalización de los hallazgos en estas poblaciones.
Segundo, la representación geográfica se dio principalmente de personas residentes de los estados de
Ciudad de México y Nuevo León, lo que también apunta a una limitación en el comportamiento de la
escala a estas regiones y perfiles sociodemográficos. De igual forma se considera para estudios
posteriores incluir más medidas de validez convergente e incluir medidas de validez discriminante para
tener más certeza de la validez de este constructo.

El presente estudio ofrece resultados preliminares positivos respecto a la validez de la escala en la
región, no obstante, se hace evidente la necesidad de continuar la validación en futuras aplicaciones
con muestras más representativas de la población objetivo, mediciones de validez convergente más
robustas, así como con la escala en su versión larga para abonar a la evidencia sobre la validez y
confiabilidad de este instrumento en población mexicana.


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ANEXO

Escala de Estrés de Minoría LGBT+

Por favor, lee detenidamente cada una de las afirmaciones e indica con qué frecuencia te sientes
identificado/a/e con ellas.

Ocultamiento de la identidad

1- nunca me ocurre; 2- me ocurre pocas veces; 3- a veces me ocurre; 4- me ocurre a menudo; 5- me
ocurre siempre

1. Evito contar a la gente ciertos aspectos de mi vida que podrían significar que soy LGTBI+.

2. Evito hablar sobre mi vida romántica porque no quiero que otras personas sepan que soy LGTBI+.

3. Cambio mis gestos o forma de hablar porque no quiero que otras personas piensen que soy LGTBI+.

4. No llevo citas a eventos sociales porque no quiero que otras personas sepan que soy LGTBI+.

5. No muestro mi desacuerdo cuando escucho discursos anti-LGTBI+ porque no quiero que otras
personas asuman que soy LGTBI+.

6. Limito lo que comparto en redes sociales, o lo que puede verse, porque no quiero que otras personas
sepan que soy LGTBI+.

Microagresiones/discriminación diaria

1- nunca me ocurre; 2- me ocurre pocas veces; 3- a veces me ocurre; 4- me ocurre a menudo; 5- me
ocurre siempre

7. Tengo dificultades para encontrar gente con la que identificarme en TV, películas, libros, música, etc.

8. Me han acusado de “alardear” de mi identidad LGTBI+.

9. Se espera que eduque (forme) a las personas que no son LGTBI+ sobre temas LGTBI+.

10. Me han dicho que realmente no soy LGTBI+, sino que estoy confundido/a o quiero llamar la
atención.

11. En la escuela, no me enseñaron las importantes contribuciones de la gente LGTBI+ en la historia.

12. Otras personas me presentan como “mi amigo/a LGTBI+” o “el/la LGTBI+”.

13. La gente asume que mi orientación sexual o mi género es algo diferente de lo que realmente es.

14. La gente ha reetiquetado mi identidad, o se ha referido a mí con nombres o pronombres que son
diferentes a como yo me identifico.

15. Me han presentado a una potencial cita/amistad esperando que nos gustásemos solo porque la
otra persona también era LGTBI+.

16. He escuchado a gente hacer comentarios anti-LGTBI+.

17. Me siento incómodo/a usando baños o vestidores públicos por ser LGTBI+.


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18. Cuando en una organización o actividad se distribuye por género, me siento fuera de lugar por ser
LGTBI+.

19. Me han acusado de estar muy a la defensiva o ser demasiado políticamente correcto/a cuando
hablo sobre temas LGTBI+ con gente que no es LGTBI+.

Anticipación del rechazo

1- nunca me ocurre; 2- me ocurre pocas veces; 3- a veces me ocurre; 4- me ocurre a menudo; 5- me
ocurre siempre

20. Cuando conozco a alguien nuevo, me preocupa que en el fondo no le guste por ser LGTBI+.

21. Cuando salgo en público con mi pareja, tengo miedo de que la gente nos trate mal por ser LGTBI+.

22. Estoy en guardia y alerta porque algo malo puede ocurrirme por ser LGTBI+.

23. Me preparo para recibir un trato irrespetuoso por ser LGTBI+.

24. Anticipo que otras personas no me aceptarán por ser LGTBI+.

25. Me preocupa qué ocurrirá si la gente descubre que soy LGTBI+.

Eventos de discriminación

1- nunca me ocurre; 2- me ocurre pocas veces; 3- a veces me ocurre; 4- me ocurre a menudo; 5- me
ocurre siempre

26. Me han excluido de una organización (p.e. un grupo religioso, un equipo deportivo, etc.) por ser
LGTBI+.

27. Personal de salud me ha presionado para recibir servicios innecesarios o me ha denegado servicios
por ser LGTBI+.

28. Me han negado la vivienda o me han discriminado en mi lugar de residencia (por ejemplo, residencia
universitaria, comunidad de vecinos, albergues para personas sin hogar, etc.) por ser LGTBI+.

29. He recibido una mala atención en un establecimiento por ser LGTBI+.

30. Siento la obligación de tener en cuenta mi identidad LGTBI+ cuando pienso en política.

31. Los/as supervisores/as o los/las maestros/as me han tratado injustamente por ser LGTBI+.

Estigma internalizado

1- muy en desacuerdo; 2- en desacuerdo; 3- ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4- de acuerdo; 5- muy de
acuerdo

32. Si me ofrecieran la oportunidad de ser alguien que no es LGTBI+, aceptaría la oportunidad.

33. Desearía no ser LGTBI+.

34. Siento que ser LGTBI+ es un defecto personal mío.

35. Que yo sea LGTBI+ debe haber sido un error del destino/de la naturaleza/de Dios/etc.

36. Me pregunto por qué no soy "normal" como todos los demás.


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37. Envidio a la gente que no es LGTBI+.

38. He intentado dejar de ser LGTBI+.

Eventos de victimización

1- nunca me ocurre; 2- me ocurre pocas veces; 3- a veces me ocurre; 4- me ocurre a menudo; 5- me
ocurre siempre

39. Me han acosado verbalmente o me han puesto apodos por ser LGTBI+.

40. He recibido atención sexual no deseada o me han hecho preguntas inapropiadas sobre mi vida
sexual por ser LGTBI+.

41. Me han agredido físicamente por ser LGTBI+.

42. Han dañado mis propiedades personales por ser LGTBI+.

43. He soportado contactos sexuales no deseados por ser LGTBI+.

44. Me han amenazado con dañarme por ser LGTBI+.

45. He sufrido bullying por ser LGTBI+.

Conexión comunitaria

1- muy en desacuerdo; 2- en desacuerdo; 3- ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4- de acuerdo; 5- muy de
acuerdo

46. Siento conexión con otra gente LGTBI+.

47. Siento que soy parte de la comunidad LGTBI+.

48. Siento que podría encontrar información y folletos sobre temas LGTBI+.

49. Siento que podría encontrar servicios para temas LGTBI+ si lo necesitara.

50. Siento que podría encontrar un espacio público que apoyara actividades LGTBI+.