LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1652.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.366
Desarrollo pondoestatural y psicomotor en niños
alimentados con leche materna en comparación con los
alimentados con leche de fórmula
Physical growth and psychomotor development in breast-fed children
compared to formula-fed children
John Frank Ortega Albarracín
Carrera de Medicina-Campus Cuenca, Universidad Católica de Cuenca, Ecuador
johnfortega12@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-8425-6422
Cuenca Ecuador
Daysi Viviana Quizhpe Zambrano
Carrera de Medicina-Campus Cuenca, Universidad Católica de Cuenca, Ecuador
dvivita99@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-6874-2308
Cuenca Ecuador
Tania Pamela Barzallo Ochoa
Docente de la Carrera de Medicina-Campus Azogues, Universidad Católica de Cuenca
tania.barzallo@ucacue.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-1407-1235
Cuenca Ecuador
Richard Fabián Espinoza Durán
Carrera de Medicina-Campus Cuenca, Universidad Católica de Cuenca, Ecuador
richardespinozaduran86@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7602-3717
Cuenca Ecuador
Artículo recibido: día 19 de enero de 2023. Aceptado para publicación: 7 de febrero 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La leche materna es el alimento natural para bebés pues brinda una nutrición ideal, siendo una
de las formas más efectivas de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. No obstante, la
Organización Mundial de la Salud señala que, a nivel mundial, casi dos de cada tres menores de
1 año no son alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses
de vida como se recomienda; cifra que no ha mejorado en las últimas décadas. Por lo que este
estudio tiene como objetivo comparar el desarrollo pondoestatural y psicomotor en niños
alimentados con leche materna frente a leche de fórmula. Los hallazgos obtenidos en esta
investigación señalan que la lactancia materna parece evitar la aparición de problemas de salud
indeseables como es la ganancia de peso excesiva, misma que se ha asociado con alimentación
con fórmula. Debido a los resultados descritos, la lactancia materna debe ser fomentada como
la mejor y más segura forma de alimentar a los bebés.
Palabras clave: crecimiento, desempeño psicomotor, fórmulas infantiles, leche humana
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1653.
Abstract
Breast milk is the natural food for babies because it provides ideal nutrition and is one of the
most effective ways to ensure the health and survival of children. However, the World Health
Organization points out that worldwide, almost two out of every three children under one year of
age are not exclusively breastfed during the first six months of life as recommended; a number
that has not improved in recent decades. Therefore, the objective of this study is to compare
physical growth and psychomotor development in breast-fed children compared to formula-fed
children. The findings obtained in this research indicate that breastfeeding seems to prevent the
appearance of undesirable health problems such as excessive weight gain, which has been
associated with formula feeding. Because of the results described, breastfeeding should be
encouraged as the best and safest way to feed infants.
Keywords: psychomotor performance, infant formula, human milk
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Como citar: Ortega Albarracín, J. F., Quizhpe Zambrano, D. V., Barzallo Ochoa, T. P., & Espinoza
Durán, R. F. (2023). Desarrollo pondoestatural y psicomotor en niños alimentados con leche
materna en comparación con los alimentados con leche de fórmula. LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 4(1), 16521676.
https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.366
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1654.
INTRODUCCIÓN
La leche materna ha constituido el principal alimento para los bebes desde el inicio de la
humanidad, sin embargo, desde mediados del siglo XX, la lactancia materna disminuyó
rápidamente, debido a los avances científicos y tecnológicos de la época, lo que introdujo la falsa
creencia de que la leche de fórmula podría reemplazar a la leche materna (Labraña et al., 2020;
Rouw et al., 2018).
Tanto fue el impacto negativo que tuvo la desinformación sobre los sucedáneos de la leche
materna que para el año 1970, solo el 25-30% de las madres practicaban la lactancia. Este sigue
siendo un motivo de gran preocupación, especialmente en la comunidad pediátrica, pues se
empezaron a evidenciar diferencias de desarrollo que presentaban los niños de acuerdo a su
forma de alimentación, ya sea mediante la leche materna o el uso de fórmulas. (Ceriani Cernadas,
2018; Martin et al., 2016; Rouw et al., 2018). En la actualidad, casi dos de cada tres bebés en todo
el mundo menores de un año no reciben los seis meses requeridos de lactancia materna
exclusiva, cifra que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no ha cambiado en las
últimas décadas (Alimentación del lactante y del niño pequeño, s/f). Además, solo el 38% de los
lactantes en las Américas son amamantados durante los primeros seis meses y solo el 32% son
amamantados hasta los dos años (OMS/OPS, s/f).
Para el desarrollo saludable tanto a corto como a largo plazo, los primeros meses de vida de un
bebé son extremadamente importantes. En este momento decisivo, el crecimiento del bese
duplica y el peso de todo el cerebro se triplica, por lo que es muy importante satisfacer las
necesidades nutricionales fundamentales para lograr un desarrollo apropiado (S. Deoni et al.,
2018; Lind et al., 2018). En términos de composición, la leche materna brinda muchos de los
componentes básicos nutricionales que respaldan el crecimiento físico saludable, el desarrollo
del sistema inmunitario y la maduración del cerebro. (Ceriani Cernadas, 2018; Martin et al., 2016).
La fórmula infantil, que debe considerarse como una dieta especializada crucial para los recién
nacidos que no pueden ser amamantados, ha sido transformada por la comercialización y la
promoción en un alimento común para todos los lactantes. No obstante, las fórmulas infantiles
no van a lograr replicar con precisión la composición nutricional de la leche materna (Cerdó et
al., 2019; OMS, s/f). Además, la leche humana es cambiante, es decir, que van a existir cambios
en la composición de la leche inicial a la leche final o del calostro a la leche madura, de acuerdo
a las necesidades del recién nacido (Bridge, 2021).
Dada la importancia de estos elementos nutricionales para el desarrollo en general, es probable
que las variaciones dietéticas entre la leche materna y las fórmulas infantiles puedan influir
directamente tanto en el desarrollo pondoestatural como psicomotor del niño (Ceriani Cernadas,
2018; Koh, 2017; Sepúlveda-Valbuena et al., 2021). Además, como se mencionó, el número de
niños alimentados con lactancia materna exclusiva está disminuyendo y los esfuerzos de
promoción no están teniendo el impacto esperado, lo que refleja efectos adversos en el
crecimiento, la salud y las capacidades infantiles (Baker et al., 2021; Lind et al., 2018). Por lo que
considero fundamental comparar la relación entre el desarrollo pondoestatural y psicomotor en
niños alimentados con leche materna frente a leche de fórmula.
MÉTODO
Se realizó búsquedas en las bases de datos electrónicas: PubMed, LILACS; con una verificación
final el 6 de noviembre de 2022. Los términos de búsqueda se insertaron individualmente y se
utilizó las herramientas booleanas AND y OR. Los artículos indexados relevantes se identificaron
con las siguientes palabras claves descritas en el DeCS/MeSH: (“leche humana”) OR (“fórmulas
infantiles”) AND (“crecimiento” O “desempeño psicomotor”). La búsqueda recupe 12094
artículos. La selección se limitó a artículos publicados en inglés o español, con disponibilidad de
texto completo, antigüedad de 5 años y solo se incluyeron revisiones, revisiones sistemáticas o
metanálisis. Se excluyeron estudios en animales y estudios realizados exclusivamente en
adultos. Resultando 354 artículos. Posteriormente se revisó los artículos según el título y
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ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1665.
resumen y se incluyó aquellos artículos que describen la relación entre desarrollo ponderal y
psicomotor en niños alimentados con leche materna frente a leche de fórmula. Se excluyó los
artículos que no guardaban relación con el objetivo de la investigación, así como artículos
repetidos. Además, si se disponía de varias versiones de una revisión sistemática, solo se incluía
la versión actualizada más reciente. Se revisó las publicaciones obtenidas y se incluyó 12
estudios.
RESULTADOS
Las características y los resultados de cada estudio incluido se resumen en la Tabla 1. Donde
varios autores (Appleton et al., 2018; Giugliani, 2019; Kouwenhoven et al., 2022; North et al., 2021;
Quigley et al., 2019; Rana et al., 2020; Ren et al., 2022; Santiago et al., 2019; Tang, 2018)
concuerdan en que el crecimiento de los lactantes alimentados exclusivamente con leche
materna es diferente al de los lactantes alimentados predominantemente con fórmula. Además,
tanto Ottolini et al (2020), como Zheng et al., (2019) documentan las diferencias que existen en
el desarrollo psicomotor en niños alimentados con fórmulas frente a los que se alimentan
mediante la lactancia materna.
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ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1666.
Tabla 1
Estudios seleccionados a los fines de comparar desarrollo pondoestatural y psicomotor en niños alimentados con leche materna frente a leche de fórmula
Autor
Año
Tipo de articulo
Hallazgos
Appleton J,
et al.
(Appleton
et al., 2018)
2018
Revisión
sistemática
Las fórmulas ricas en proteínas conducen a un aumento de peso rápido o excesivo en comparación con las
fórmulas bajas en proteínas y los bebés amamantados.
El aumento de peso rápido o excesivo tiene efectos de por vida sobre el riesgo de tener sobrepeso u obesidad en
el futuro.
Quigley M,
et al.
(Quigley
et al., 2019)
2019
Revisión
sistemática
La alimentación con fórmula como complemento de la leche humana extraída o por sí sola, da como resultado un
mayor aumento de peso, crecimiento lineal y crecimiento de la cabeza en comparación con la alimentación con
leche humana donada.
Ottolini K,
et al.
(Ottolini
et al., 2020)
2020
Revisión
sistemática
Los bebés amamantados mostraron una mayor fracción de agua de mielina (MWF) en varias regiones del cerebro
involucradas en la visión, el lenguaje y la cognición superior, y un lenguaje visual y receptivo mejorado en
comparación con los bebés alimentados con fórmula.
La leche materna se asoció con mayores cantidades de materia gris en los lóbulos parietal y temporal en
comparación con la fórmula.
Los bebés amamantados mostraron una mayor activación de los lóbulos frontal, temporal y occipital mediante
IRMf durante las tareas de percepción visual y del habla.
Una relación similar entre la lactancia materna y la mejora de la masa gris en el seguimiento a largo plazo de niños
en edad escolar se correlacionó con puntajes de CI más altos.
Giugliani E.
(Giugliani,
2019)
2019
Revisión
sistemática
Los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna (niños incluidos en la curva de la OMS) difieren de
los lactantes alimentados predominantemente con fórmula (niños incluidos en las curvas NCHS y CDC).
El peso promedio de los niños incluidos en el estudio de la OMS fue más alto que el de los niños en la curva NCHC
hasta alrededor de los 6 meses de edad, pero los bebés amamantados tuvieron una tasa de aumento de peso más
lenta después de los 2 meses.
La longitud fue similar entre los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna y los alimentados
predominantemente con fórmula.
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ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1667.
Rana R, et
al.
(Rana
et al., 2020)
2020
Revisión
sistemática
En general, la fórmula fortificada con macronutrientes y la fórmula de leche materna fortificada tuvieron efectos
positivos (aumento de peso) en prematuros.
Las intervenciones que compararon la leche materna/de donantes y la fórmula tuvieron efectos mixtos.
Kouwenhov
en S, et al.
(Kouwenho
ven et al.,
2022)
2022
Artículo de
revisión
Las diferencias en el crecimiento, el aumento de peso y la composición corporal se pueden ver cuando se comparan
los bebés alimentados con fórmula y los alimentados con leche materna.
La masa grasa corporal total, la masa libre de grasa total y el índice de masa libre de grasa fueron
significativamente más altos en ambos grupos de fórmula en comparación con los lactantes amamantados hasta
los 6 meses de edad.
La lactancia materna, o la técnica de amamantar, reduce el riesgo de obesidad.
Zheng L, et
al. (Zheng
et al., 2019)
2019
Artículo de
revisión
Los bebés de seis meses que fueron amamantados obtuvieron puntajes más altos en las categorías de
coordinación ojo-mano, rendimiento y coeficiente intelectual general (escala de Griffiths) en comparación con los
alimentados con fórmula estándar.
La suplementación de lípidos lácteos complejos, que contienen gangliósidos y fosfolípidos, en comparación con
la ausencia de suplementos, puede beneficiar a los lactantes en términos de desarrollo cognitivo y acercarlos al
desarrollo de los lactantes amamantados.
Chong H, et
al. (Chong
et al., 2022)
2022
Artículo de
revisión
Los niños que han sido amamantados durante al menos 6 meses tienen un menor riesgo de tener sobrepeso u
obesidad en la infancia que los niños que no fueron amamantados.
Existe una asociación entre el rápido aumento de peso en la infancia y un IMC elevado posteriormente.
North K, et
al.
(North
et al., 2021)
2021
Revisión
sistemática
Tres estudios que compararon leche de donante y fórmula mostraron consistentemente un mayor crecimiento en
el grupo de fórmula.
La leche de rmula se asocia con un mayor aumento de peso, crecimiento lineal y crecimiento de la cabeza en
comparación con la leche materna de donante.
Ren Q, et al.
(Ren et al.,
2022)
2022
Revisión
sistemática
Metaanálisis
El crecimiento del primer mes no difirió entre los bebés alimentados con fórmula y con leche materna. Los
siguientes dos o tres meses de vida, los bebés que consumieron fórmulas ricas en proteínas crecieron más rápido.
A los tres meses de edad, los bebés alimentados con fórmula crecieron más rápido que los bebés amamantados.
El crecimiento de los bebés alimentados con fórmulas infantiles con proporciones de proteína/energías
relativamente bajas, en comparación con los lactantes con proporciones de proteína/energías relativamente altas,
fueron similares a los de los lactantes amamantados.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1668.
Tang M, et
al.
(Tang,
2018)
2018
Artículo de
revisión
Los bebés alimentados con fórmula tienden a aumentar más de peso que los bebés amamantados.
Los bebés alimentados con fórmulas bajas en proteínas siguieron trayectorias de crecimiento similares a las de
los bebés amamantados.
Los bebés que recibieron la fórmula alta en proteínas tuvieron un aumento similar de longitud a los 12 meses de
edad, pero aumentaron de peso más rápido, un parámetro de riesgo de obesidad.
Santiago A,
et al.
(Santiago
et al., 2019)
2019
Revisión
sistemática
La leche humana promueve el crecimiento sin alterar la composición corporal y sin aumentar la resistencia a la
insulina en comparación con los bebés alimentados con fórmula rica en calorías.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1669.
DISCUSIÓN
En el contexto de desarrollo infantil, el crecimiento se caracteriza por un aumento de tamaño
continuo e irreversible, mientras que el desarrollo se caracteriza por una ganancia en la
capacidad psicomotora, es decir, se enfoca en cómo interactúan la cognición, las emociones y
los movimientos durante la infancia (Balasundaram & Avulakunta, 2022). Debido a que fomenta
la conexión del niño con su entorno y tiene en cuenta las cualidades y demandas particulares de
niños y niñas, el estudio de la psicomotricidad y sus implicaciones en el desarrollo intelectual,
emocional y social de los niños es fundamental (Aguirre et al., 2021). Desde la concepción hasta
la edad adulta, el desarrollo psicomotor ocurre continuamente y sigue un patrón similar en cada
niño, pero con una cadencia diferente. A través de este proceso, el niño desarrolla habilidades en
una variedad de dominios, incluidos el verbal, el motor y el social, lo que le permite al niño una
independencia y una adaptación ambiental gradual. Es importante mencionar que el desarrollo
adecuado de los órganos de los sentidos, el SNC y un entorno psicoafectivo suficiente y estable
son requisitos para un correcto desarrollo psicomotor (Aguirre et al., 2021; Balasundaram &
Avulakunta, 2022; Calceto-Garavito et al., 2019; Stelmach et al., 2019).
Uno de los marcadores de salud más importantes en la niñez y la adolescencia es el crecimiento,
que se define como un aumento en el tamaño del cuerpo medido por la ganancia tanto de peso
como de altura. El crecimiento debe evaluarse combinando el análisis de la curva de peso, altura
y masa corporal, ya que se mide tanto cualitativa como cuantitativamente (Alves & Alves, 2019).
El alargamiento de los huesos largos a través del cartílago de crecimiento está relacionado con
el crecimiento de la estatura y es influenciado por factores hormonales, genéticos y
ambientales; al igual que en el crecimiento ponderal. Es importante mencionar que al interpretar
la ganancia de peso de un niño es muy importante considerar tanto su estatura como su edad
(Balasundaram & Avulakunta, 2022; Donzeau et al., 2016)
La OMS, recomienda que los niños deben comenzar a amamantar dentro de la primera hora de
vida y solo deben consumir leche materna durante los primeros seis meses de vida. Esto implica
que no se le debe dar al beninguno otra comida o bebida, ni siquiera agua. Asimismo, los
bebés deben ser amamantados bajo demanda, es decir, cuando lo deseen. Los niños deben
comenzar a consumir comidas complementarias seguras y adecuadas a partir de los seis meses
de edad y seguir amamantando durante al menos dos años (OMS, s/f; OMS/OPS, s/f).
El estudio de la lactancia materna solía ser un tema ambiguo y general, pero desde la segunda
mitad del siglo XX se han logrado avances significativos en la identificación de las necesidades
nutricionales de los bebés (Ceriani Cernadas, 2018). Desde entonces, se han encontrado
variaciones considerables entre la leche humana y sus sustitutos. El concepto de que el
crecimiento y el desarrollo cognitivo de recién nacidos amamantados es el ideal en contraste
con los recién nacidos que reciben fórmula se fortaleció con la creación del estándar de
crecimiento por parte de la OMS, en donde los niños alimentados mediante rmula se desviaban
de esta referencia (Bridge, 2021; Labraña et al., 2020).
Aunque se han realizado esfuerzos para intentar igualar el contenido de la fórmula infantil con el
de la leche humana, todavía existen discrepancias significativas y, dada la complejidad de la
composición de la leche materna, puede ser imposible lograr el objetivo (Labraña et al., 2020).
Sin embargo, no todo es negativo en contra de las fórmulas infantiles, pues se debe analizar el
panorama general y no apresurarse a descartar la leche de fórmula. Es importante tener presente
que amamantar puede ser difícil o imposible para algunas madres, lo que resulta en la pérdida
de peso de sus recién nacidos. En tales casos, se puede administrar leche de fórmula para
compensar las demandas nutricionales del lactante, lo que puede evitar reingresos hospitalarios
(Bridge, 2021; Flaherman et al., 2018). La alimentación con fórmula también puede ser una fuente
de alimentación más segura para algunos recién nacidos, como los nacidos de madres
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infectadas por el VIH o aquellos con galactosemia clásica (American Academy of Pediatrics,
2021; Rollins et al., 2016; Victora et al., 2016).
Esta revisión tuvo como objetivo examinar la evidencia en cuanto a las diferencias entre las
prácticas de alimentación, ya sea con fórmula o leche materna, y su relación con el crecimiento
y desempeño psicomotor del niño, con el fin de proporcionar recomendaciones prácticas a los
padres y profesionales de la salud sobre la alimentación óptima para promover un desarrollo
saludable.
De manera general, la evidencia apunta que la alimentación con leche materna brinda mejores
resultados en el desarrollo infantil debido, principalmente, a su contenido nutricional y
composición, aportando lo necesario en cada etapa de crecimiento del niño. Por lo tanto, el
crecimiento de los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna es diferente al de
los lactantes alimentados preferentemente con fórmula (Giugliani, 2019). Varios autores
concuerdan al concluir que, entre los niños alimentados con fórmula versus los niños
amamantados, existen diferencias en el crecimiento, especialmente en el aumento de peso
(Giugliani, 2019; Kouwenhoven et al., 2022; North et al., 2021; Rana et al., 2020; Santiago et al.,
2019). Los estudios de Quigley et al., (2019) y North et al., (2021) demuestran que la alimentación
con fórmula en comparación con la leche materna de donante, además de producir tasas más
altas de aumento de peso, también produce aumento en el crecimiento lineal, y el perímetro
cefálico. Griffiths et al., (2009). encontró que los bebés caucásicos que no recibieron leche
materna tenían más probabilidades de mostrar una tasa más rápida de aumento de peso desde
el nacimiento hasta los 3 años de edad que aquellos que recibieron leche materna. Además,
encontró que los bebés amamantados durante menos de cuatro meses tenían más
probabilidades de tener aumento rápido de peso en comparación con los amamantados durante
cuatro meses o más. Kramer et al., (2004) tenían como objetivo examinar los efectos de las
diferentes prácticas de alimentación sobre el crecimiento hasta los 12 meses de edad. Al igual
que el estudio de Shinn et al., (2018) confirmaron que la fórmula y otras leches, frente a la leche
materna, tienen efectos de aceleración sobre el aumento de peso y longitud entre los tres y los
seis meses de edad.
Kong et al., (2021) revelaron que los azúcares agregados de todas las fuentes estaban
significativamente relacionados con el rápido aumento de peso, y que la mayoría de los azúcares
agregados consumidos por los bebés procedían de fórmulas. Por lo que, las diferencias en la
composición entre la leche materna y leche de fórmula, incluso entre ellas, juegan un papel
fundamental en cómo afectan o modifican el desarrollo del niño, pues debemos tener presente
que existen muchos sucedáneos de la leche materna y cada uno posee una composición
diferente, ya sea que incluya o no algún ingrediente esencial o en la cantidad que un ingrediente
esté presente en la fórmula.
De la misma forma que sucede con los azúcares, la diferencia en las concentraciones de proteína
entre la leche humana y las fórmulas infantiles puede explicar un crecimiento más rápido en los
lactantes alimentados con fórmula que en los lactantes amamantados. Un estudio en el que se
evaluaron los efectos del contenido proteico de las fórmulas en el crecimiento y la composición
corporal tanto a corto como a largo plazo, demostró que la masa grasa total, la masa libre de
grasa total y el índice de masa libre de grasa (FFMI) fueron significativamente más altos en
ambos grupos de fórmula en comparación con los lactantes amamantados hasta los de 6 meses
de edad (Kouwenhoven et al., 2022). Aunque no se tienen muy claro los mecanismos por los que
ocurre esta discrepancia, tras observar que los niños alimentados con fórmula mostraron una
menor sensibilidad a la insulina que los lactantes amamantados, se concluyó que las proteínas
de unión (IGF-BP1, BP2 y BP3) y la sensibilidad a la insulina pueden tener una influencia
significativa en el crecimiento y composición corporal (Kouwenhoven et al., 2022).
La investigación realizada por Ren et al., (2022) contribuye a asegurar que una mayor ingesta de
proteínas provoca una ganancia de peso indeseada. Los resultados que obtuvo mostraron claras
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diferencias en el crecimiento de los niños. A pesar de que, en el primer mes de vida, el crecimiento
no fue diferente entre los lactantes alimentados con fórmula y con leche materna. En los
siguientes 2-3 meses de vida, el crecimiento fue más rápido en los lactantes que consumieron
fórmulas con contenido proteico superior. Por lo que se concluyó que los bebés alimentados con
fórmula crecieron más rápido que los bebés amamantados. Además, Appleton et al., (2018) y
Tang, (2018) en sus publicaciones destacan que las fórmulas con un contenido de proteínas más
alto conducen a un aumento rápido o excesivo de peso, en comparación con los lactantes
amamantados o con una fórmula con un contenido de proteínas más bajo.
Los resultados previamente mencionados concuerdan con otras revisiones. Hörnell et al., (2013)
centraron su investigación en la ingesta de proteínas en la dieta (no solo en la fórmula láctea) de
niños de diferentes edades (0 a 18 años) y su relación con la salud. Los autores concluyeron que
una mayor ingesta de proteínas durante la infancia se asoció con un mayor crecimiento, un IMC
más alto durante la infancia y un mayor riesgo de tener sobrepeso más adelante en la vida. Una
revisión de Camier et al., (2021) tuvo como objetivo determinar si la variabilidad en el contenido
de proteína de la rmula infantil se asocia significativamente con el crecimiento temprano de
los niños. Sus hallazgos confirmaron la asociación positiva entre el contenido de proteína de la
fórmula infantil y las puntuaciones de peso e IMC para la edad hasta los 18 meses. Entre los
lactantes alimentados con fórmula, el grupo con el contenido proteico más bajo tuvo las
puntuaciones antropométricas más bajas, aunque estas puntuaciones permanecieron más altas
que las de los lactantes amamantados.
La cantidad de proteínas cumple un papel importante en el crecimiento del niño. La evidencia
muestra que un alto índice de proteínas puede llevar a una ganancia ponderal anormal (Camier
et al., 2021; Hörnell et al., 2013; Ren et al., 2022). Aunque la solución pareciera ser disminuir el
contenido proteico de las fórmulas, no es tan simple como parece. Debemos tener presente que
cuando se reduce el contenido de proteína de la rmula infantil, se debe prestar atención a la
composición de aminoácidos. De lo contrario, patrones de aminoácidos no razonables pueden
conducir a una síntesis limitada de proteínas durante el rápido crecimiento de los bebés. Por esta
razón, se ha sugerido el uso de una fórmula baja en proteínas con una composición de
aminoácidos modificada de acuerdo con los requerimientos estimados del lactante (Liotto,
2020).
Sobre el desarrollo psicomotor relacionado con la forma de alimentación de los niños, se ha
expuesto que los bebes amamantados mostraron diferencias en la fracción de agua de la mielina
(MWF), el cual es un índice que se puede obtener mediante una resonancia magnética que sirve
para evaluar in vivo la mielinización cerebral (Kulikova et al., 2016). Ottolini et al., (2020) investigó
los efectos nutricionales en el desarrollo cerebral posnatal en bebés nacidos a rmino utilizando
herramientas avanzadas de imágenes por resonancia magnética. Los resultados de su
investigación mostraron un aumento de MWF en varias regiones cerebrales que estaban
involucradas en la visión, lenguaje y la cognición de orden superior, obteniendo mejores puntajes
de lenguaje visual y receptivo los niños amamantados que los alimentados con fórmula. Según
los hallazgos encontrados por Deoni et al., (2018), los recién nacidos amamantados tienen un
desarrollo cerebral más fuerte en ciertas regiones relacionadas con el lenguaje y las habilidades
de percepción visual que los bebés que solo reciben fórmula o una combinación de rmula y
leche materna. Otro estudio revela que en niños amamantados existe una mielinización general
significativamente mejorada, acompañada de un aumento de las capacidades cognitivas
generales, verbales y no verbales, en comparación con los niños alimentados exclusivamente
con fórmula (Deoni et al., 2013) . Además, encontró diferencias significativas en el desarrollo
según la composición de la fórmula recibida y, en particular sustancias asociadas con
trayectorias tempranas de mielinización como los ácidos grasos de cadena larga, el hierro, la
colina, la esfingomielina y el ácido fólico. También, el estudio de Del Bono, (2012) destaca que el
contacto piel con piel entre madre e hijo induce reacciones hormonales en la madre, como la
creación de prolactina y oxitocina, que pueden ayudar indirectamente con el desarrollo cognitivo.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1672.
El estudio de Maldonado, (2006) realizado en 2005 tenía como objetivo evaluar el desarrollo
motor, cognoscitivo y psicosocial de niños entre 6 y 24 meses, alimentados con leche materna o
alimentación con fórmulas lácteas, durante los primeros 6 meses de vida. Tuvo hallazgos
similares a los encontramos por Tang, (2018) y Ottolini et al., (2020), los cuales reflejaban
mejores índices de madurez en el grupo de lactantes amamantados en el dominio motor y en
particular en lo cognoscitivo, de igual manera atribuyó estas discrepancias a la diferencia en la
composición entre la leche materna y las fórmulas. En cuanto a la duración de la lactancia, se
apunta a que los niños que amamantan durante más de 6 meses tienen mejores resultados
cognitivos, menor riesgo de desarrollar trastorno por déficit de atención/hiperactividad y menor
riesgo de ser diagnosticados con trastorno del espectro autista (Bar et al., 2016).
A más de los contrastes antropométricos y psicomotores, los estudios hablan sobre el efecto
protector que brinda el consumo leche materna al reducir el riesgo de desarrollar sobrepeso u
obesidad en los niños (Kouwenhoven et al., 2022; Santiago et al., 2019; Tang, 2018). En la revisión
realiza por Chong et al., (2022) se evidenció que los niños amamantados durante al menos seis
meses tienen un menor riesgo de sobrepeso u obesidad en la infancia en comparación con
aquellos que nunca han recibido leche materna. Al igual que Horta et al., (2015), quien destacó
que quienes recibieron leche materna tenían menor riesgo de obesidad en comparación con
quienes recibieron fórmula infantil, especialmente entre las edades de 10 y 19 años. Además, el
efecto protector fue relativamente mayor en quienes recibieron lactancia materna exclusiva en
comparación con quienes recibieron una dieta mixta. Otro estudio publicado por Qiao et al.,
(2020) en el año 2020 demostró que recibir leche materna por sólo 1 mes, puede reducir un 4%
el riesgo de obesidad.
CONCLUSIÓN
Los hallazgos encontramos en esta investigación ratifican las claras ventajas que ofrece la leche
materna frente a las fórmulas infantiles. Las diferencias que existen en cuanto a la composición
entre estas formas de alimentación son las principales causales de los contrastes en cuando al
desarrollo infantil. Los niveles variables de hormonas, proteínas y citoquinas de la leche humana
pueden, a su vez, influir de manera diferente en el crecimiento y desarrollo psicomotor del niño.
Debemos tener presente que muchos estudios se basan en datos de observación, y debido a
muchas posibles variables de confusión, como la duración de la lactancia materna, condiciones
maternas como el sobrepeso u obesidad, condiciones del niño como el peso al nacer y la edad
gestacional, factores socioeconómicos, así como características familiares, los resultados entre
estudios pueden causar cierto desconcierto. Sin embargo, consideramos que, a pesar de estas
variables de confusión estén presentes en las diferentes investigaciones, la evidencia y los
resultados observados en esta revisión se suman al consenso de que la leche materna juega un
papel importante en el neurodesarrollo y crecimiento en la niñez.
RECOMENDACIONES
Seguir promoviendo la leche materna como forma principal de alimentación del niño es crucial
para prevenir anomalías en su desarrollo. Para ello, es importante que las organizaciones y los
profesionales de la salud continúen informando a las personas, especialmente a las madres, en
como alimentar correctamente a sus niños. Además, es importante seguir realizando estudios
para lograr mejorías en cuanto a la composición de las fórmulas infantiles. Aunque es muy
complejo igualar las características de la leche materna, el objetivo sería asemejarlas lo más que
se pueda de modo que brinde los nutrientes necesarios al niño con la finalidad de procurar en los
niños que no puedan recibir leche materna, independientemente de su razón, un desarrollo
normal o acorde a los niños amamantados. Finalmente, animo a que se realicen más
investigaciones que tengan en cuenta aspectos que no se han considerado, como las variables
de confusión mencionadas anteriormente, a fin de tener datos más completos sobre los efectos
positivos de la leche materna en el desarrollo pondoestatural y psicomotor de los niños.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
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