LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2670.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3791

El Ensamble Musical como Estrategia para el Desarrollo de la
Comunicación Oral, No Verbal e Interpersonal en Estudiantes

de Educación Básica Secundaria
The Musical Ensemble as a Strategy for the Development of Oral,

Nonverbal, and Interpersonal Communication in Lower Secondary
Education Students


Baronio Jose Correa Fuentes

bcorrea57@uan.edu.co
https://orcid.org/0009-0001-1819-2501

Universidad Antonio Nariño
Bogotá – Colombia


Manuel Humberto Parga Herrera

decano.artes@uan.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-9210-7686

Universidad Antonio Nariño
Bogotá – Colombia


Artículo recibido: 03 de abril de 2025. Aceptado para publicación: 19 de abril de 2025.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.

Resumen
El ensamble musical se plantea como un proceso pedagógico que le permite a sus integrantes
desarrollar su comunicación oral, no verbal e interpersonal, como estudiantes de educación básica
secundaria. Mediante una revisión bibliográfica, el presente trabajo considera el impacto de la práctica
musical en grupo cuando se refiere a las habilidades comunicativas y sociales de los estudiantes. Los
hallazgos indican que la práctica de ensambles musicales promueve la expresión verbal, la
articulación y la confianza a la hora de hablar en público. Igualmente, la música potencia la
comunicación no verbal al desarrollar la interpretación de señales gestuales y la sincronización del
grupo. Dentro de la educación socioemocional, el ensamble musical permite también el desarrollo del
trabajo en grupo, la empatía y la inclusión, así como también el bienestar psicológico y el rendimiento
académico. Se concluye entonces, que el uso de la práctica musical en ensambles introducida en el
currículo escolar contribuye al desarrollo de la comunicación y a la educación integral del
estudiantado.

Palabras clave: ensamble musical, comunicación oral, comunicación no verbal, habilidades
interpersonales, educación secundaria


Abstract
The musical ensemble is proposed as a pedagogical process that allows its members to develop oral,
non-verbal, and interpersonal communication skills when they are secondary school students. Through
a literature review, this study examines the impact of group musical practice on students'
communicative and social skills. The findings indicate that participation in musical ensembles
promote verbal expression, articulation, and confidence in public speaking. Likewise, music enhances
non-verbal communication by fostering the interpretation of gestural signals and group
synchronization. Within socio-emotional education, musical ensembles also contribute to the


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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2671.

development of teamwork, empathy, and inclusion, as well as psychological well-being and academic
performance. It is concluded that the integration of musical ensemble practice into the school
curriculum contributes to the development of communication skills and the overall education of
students.

Keywords: musical ensemble, oral communication, non-verbal communication, interpersonal
skills, secondary education

























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Cómo citar: Correa Fuentes, B. J., & Parga Herrera, M. H. (2025). El Ensamble Musical como
Estrategia para el Desarrollo de la Comunicación Oral, No Verbal e Interpersonal en Estudiantes de
Educación Básica Secundaria. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6
(2), 2670 – 2683. https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3791


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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2672.

INTRODUCCIÓN

El ensamble musical se ha establecido como un recurso educativo que va más allá de la simple
enseñanza de instrumentos, convirtiéndose en un medio eficaz para el desarrollo de habilidades
comunicativas y sociales entre los estudiantes de educación secundaria (Chalco-Fernández & Abarca-
Calderón, 2021). La música, por ser un lenguaje de carácter universal, propicia las formas de expresión
verbal y no verbal, potenciando así la posibilidad de interacción entre personas en el contexto educativo
(Diz-Otero et al., 2023). Este artículo presenta una revisión bibliográfica del efecto que tiene el
ensamble musical como práctica en la potenciación de la comunicación oral, no verbal e interpersonal
en el estudiantado de secundaria haciendo un estado de la cuestión acerca de estudios previos y de
teorías abordadas en el tema particular.

El estudio del ensamble musical como metodología didáctica es especialmente pertinente dentro del
espacio educativo, ya que las habilidades de comunicación son un aspecto fundamental dentro del
proceso de desarrollo integral del alumnado (Cuervo, 2018). Participar en un ensamble musical
estimula la escucha activa, facilita la sincronía entre los integrantes y fomenta la expresión emocional,
contribuyendo además al desarrollo de habilidades sociales y artísticas, los cuales son elementos clave
para realizar una formación integral. De manera adicional, este enfoque permite poder trabajar el
aprendizaje de forma multidimensional, integrando conceptos cognitivos, emocionales y sociales en
un sola práctica didáctica (Gràcia et al., 2017).

Desde un enfoque social, la inclusión de los ensambles musicales en el aula permite crear un ambiente
colaborativo que propicia la empatía y el respeto entre el estudiantado. Tocar en un contexto grupal
requiere una forma de comunicación determinada entre el conjunto de las personas participantes, lo
que permite favorecer la creación de relaciones interpersonales positivas. Por su parte, en lo que
respecta a lo profesional, el desarrollar este tipo de habilidades también hace que mejore las maneras
de trabajo en equipo, algo fundamental hoy en día (Barrientos-Fernández et al., 2019).

METODOLOGÍA

La metodología utilizada en la investigación desarrollada es de tipo revisión bibliográfica, es decir,
consiste en la recopilación de información que tiene como finalidad estudiar y sintetizar aquello que
se relaciona con la influencia que produce el ensamble musical en la comunicación oral, no verbal e
interpersonal del alumnado. Para ello se realizó la búsqueda bibliográfica de fuentes en bases de datos
y repositorios académicos, priorizando la búsqueda de estudios publicados en los diez últimos años.
Se buscó incluir artículos científicos, libros y documentos de referencia que abordan la relación entre
la música, la comunicación y el aprendizaje. La selección de fuentes se realizó siguiendo unos criterios
de pertinencia, actualidad y rigor metodológico, de manera que se favorece la validez de los hallazgos
analizados.

Paso seguido, el proceso de la categorización temática nos permitió agrupar la información en función
de los autores teóricos principales, así como los hallazgos empíricos encontrados. Esta metodología
sirvió para elaborar un referencial teórico sólido y para ofrecer una visión panorámica sobre el impacto
del ensamble musical en la educación y así tener una mirada crítica de la literatura existente.




DESARROLLO


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Fundamentación Conceptual

Definición de Ensamble Musical

El ensamble musical se define como una agrupación de músicos interpretando en conjunto una obra a
partir de patrones rítmicos y armónicos. Tal como es el tipo de agrupamiento del encuadre variado,
también busca la interactividad equivalente de los músicos que operan en el mismo; y se debe ser
capaz de potenciar una forma de juego musical (sincronización, escucha y adaptación). La
interpretación de ensamble es distinta que el anterior, porque efectúa la formación de un sonido de
grupo en el que se incluyen distintos timbres instrumentales, o vocales, hasta crear un sonido de
conjunto que trasciende la interpretación del músico (Lee, 2017).

Hay diversos tipos de ensamble musical que se pueden clasificar en función de su composición
instrumental, del tipo de género musical que interprete o del tipo de formación de los participantes. Se
pueden encontrar los ensambles de cuerdas, los de viento o percusión, y los corales. Todas estas
clases tienen características que determinan su sonoridad y su repertorio, así como su estructura de
preparación de los ensambles. En el ámbito escolar, El ensamble musical ofrece a los estudiantes la
posibilidad de experimentar y sumergirse en la práctica sonora, permitiéndoles interactuar y participar
activamente en su interpretación y expresión colectiva (Glowinski et al., 2016).

La interpretación, en ensamble musical, permite al estudiantado adquirir capacidades importantes
como son la memoria auditiva, la atención selectiva, la respuesta a los estímulos, el trabajo en equipo,
la disciplina y la sensibilidad artística, capacidades todas ellas que redundarán en el crecimiento en
autoestima de los participantes y en el trabajo de habilidades interpersonales. La participación en el
ensamble musical en función del aprendizaje musical sirve no sólo para crecer musicalmente sino
también para desarrollarse en competencias que son importantes para la vida cotidiana del alumnado
(Calderón-López et al., 2023).

Comunicación en el Ámbito Educativo

La comunicación en el ámbito educativo tiene muchas dimensiones, entre las cuales pueden ser
descritas la comunicación oral, la comunicación no-verbal o la comunicación interpersonal. La
comunicación oral es el intercambio de información en torno al lenguaje hablado. Esto permite la
transmisión de ideas; la comunicación no-verbal está vinculada a elementos tales como gestos,
expresiones faciales, posturas del cuerpo y otros elementos que refuerzan o apoyan el mensaje oral.
La comunicación interpersonal tiene como referente a la relación entre las personas que conviven en
un ámbito social, ya que en la comunicación interpersonal se produce la construcción de relaciones
entre las personas e intercambio de significados en procesos educativos (Volpe et al., 2016).

El desarrollo de las habilidades de comunicar constituye un aspecto crítico para el aprendizaje y para
el desarrollo de los estudiantes, dado que se favorece una mejor comprensión de los contenidos
académicos y también se acentúa la capacidad de expresión y argumentación. Hay que tener en cuenta
que la comunicación favorece la construcción de pensamientos críticos, el trabajo colaborativo y la
integración de la socialización. Estos elementos son parámetros fundamentales en la formación
integral de la persona. La comunicación también trabaja el hecho de favorecer la autoestima frente a
la inseguridad del alumno o la alumna que se siente capaz de expresar sus pensamientos de forma
correcta y efectiva en diferentes contextos (D’Ausilio et al., 2015).

La comunicación en los espacios de la educación formal debe realizarse a partir de prácticas
pedagógicas en los que potenciar la comunicación suponga mejorar el desempeño académico y social
de los estudiantes. Entre estas prácticas se pueden identificar las más efectivas que son los debates,
las presentaciones orales, los trabajos en grupo y la introducción de actividades artísticas como el


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teatro y la música. La utilización de metodologías activas como el aula basada en proyectos, la
enseñanza recíproca y el aula cooperativa (Monge-Nájera, 2015).

El Ensamble Musical y su Relación con la Comunicación

La música es un lenguaje universal que permite la transmisión de ideas y emociones a través de
sonidos, ritmos y melodías. En el ámbito educativo, funciona como una herramienta de expresión que
contribuye al desarrollo de la comunicación oral en los estudiantes. La interpretación musical, al
involucrar el uso de la voz, fomenta la adecuada articulación del lenguaje, facilitando la pronunciación,
la entonación y otros aspectos esenciales de la expresión verbal. En la interpretación musical en grupo,
las propias interacciones fomentan la confianza, la seguridad y, en consecuencia, la comunicación
entre las diferentes personas que interpretan, que ayuda a facilitar la comunicación en los grupos e
interacciones orales generadas en los diferentes contextos (Escoda & Pulido, 2018).

El canto coral y la interpretación musical se pueden considerar como claves o como un medio de
expresión oral. La práctica del canto coral exige entre otras cosas, una correcta dicción, la proyección
de la voz y la coordinación, lo cual contribuye a mejorar la fluidez y la articulación del lenguaje. A su
vez, la práctica coral permite la práctica de las destrezas de comunicación no sólo a nivel individual
sino en la interacción grupal, donde trabaja también la escucha activa y/o la cooperación en la
expresión oral del alumnado. Esto permite la práctica de la expresión oral espontánea y la práctica de
la transmisión de mensajes (Cisternas et al., 2023).

Ensamble Musical y Comunicación No Verbal

La comunicación no verbal, que incluye gestos, expresiones faciales y posturas corporales, juega un
papel crucial en el desarrollo de habilidades interpersonales en los estudiantes, al facilitar la expresión
de emociones y la comprensión mutua. En el contexto de un ensamble musical, los gestos, las
expresiones faciales, la mirada y el movimiento ayudan a relacionarse entre las personas que
interpretan, pero, al mismo tiempo, permiten llevar a cabo una interpretación conjunta y expresiva. De
este modo, se refuerza la sincronización entre los músicos e incrementa la comprensión del lenguaje
musical, optimizando la ejecución del grupo (Coorevits et al., 2020).

La coordinación del cuerpo, la expresión facial y la gestualidad son aspectos relevantes dentro del
desarrollo musical. La postura y el movimiento del cuerpo van ligados de la mano con la producción
musical y, a su vez, la expresión y los gestos de la cara reflejan la intención que tiene la obra
interpretada, pero a la vez, en un ensamble, mejoran la comunicación del grupo musical ya que permite
realizar cambios de la velocidad, la dinámica y la articulación sin instrucciones verbales. La
comunicación no verbal se convierte así en un recurso imprescindible para la interpretación musical
(Hilt et al., 2019).

El desarrollo de las habilidades no verbales a partir de la música ha estado relacionado con mejoras en
la percepción emocional y con facilitar la interpretación de señales comunicativas en los diferentes
contextos. La práctica musical en ensambles favorece la sensibilidad hacia los gestos y expresiones
de los otros, aumentando así la interacción social y la cooperación entre los individuos. La experiencia
musical, en cambio, favorece habilidades de lectura y respuesta a las señales no verbales y, por tanto,
facilita la comunicación de individuo a individuo en contextos educativos o en la vida cotidiana (Biasutti
et al., 2016).

Ensamble Musical y Habilidades Interpersonales

La música se transforma en un fuerte recurso para propiciar la cooperación y la cohesión en grupo,
dado que su práctica de manera grupal implica la interacción entre los participantes. La práctica
musical en conjunto precisa de seguimiento, adaptación y escucha a los demás, todo ello en


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consonancia con un objetivo común de los músicos que confluyen en una mayor comprensión y
desarrollo del trabajo en grupo al permitir generar relaciones interpersonales cimentadas en la
confianza y el respeto mutuo (Bishop, 2018).

La interacción social que emana de un grupo de músicos tiene un efecto importante en el aprendizaje,
puesto que hace posible desarrollar habilidades comunicativas y socioemocionales. La práctica de la
música en grupo permite practicar el liderazgo, la empatía y las formas de resolución de conflictos
constructivas; el intercambio del saber de los músicos enriquece su proceso de formación personal y
académica a través del aprendizaje cooperativo y el aporte de todos en el grupo (Cho, 2021).

El trabajo en grupo en educación musical provoca un efecto significativo en el desarrollo de
competencias interpersonales básicas para el estudiante. La práctica en grupos musicales toca
aspectos como la disciplina, la responsabilidad compartida, la toma de decisiones grupales que
permiten afrontar los diferentes entornos sociales y profesionales. La práctica musical no sólo hace
mejorar el rendimiento instrumental, sino que al mismo tiempo fortalece la autoconfianza y la
disposición del estudiante de participar activamente en la formación colaborativa, tanto en el contexto
de la escuela como fuera de ella (Volpe et al., 2016).

Teorías y Enfoques Pedagógicos Relacionados

Teoría del Aprendizaje Social de Bandura

La Teoría del Aprendizaje Social de Bandura establece que el aprendizaje se produce a través de la
observación y el modelado de comportamientos, lo cual tiene una aplicación educativa significativa en
la educación musical en un ensemble; en este entorno, los alumnos observan técnicas, expresiones,
estrategias de interpretación y otros comportamientos que les permiten desarrollar habilidades
artísticas y comunicativas. lo que les permite apropiar patrones al interpretar, lo que provoca una mayor
eficacia interpretativa en los mismos. El repetir modelos de forma eficaz en educación musical provoca
habilidades musicales y el aumento de la autoeficacia, lo que da lugar al aumento de la seguridad en
la ejecución personal del grupo (Legg, 2023).

El aprendizaje colaborativo en educación secundaria también se ve beneficiada desde la Teoría del
Aprendizaje Social, dado que formar parte de un conjunto musical ayuda en la construcción de
conocimientos desde la exposición e interacción con los iguales; la cooperación entre los miembros
del conjunto potencia el aprendizaje entre sí y la forma de resolver problemas, al mismo tiempo que
ayuda en la autonomía y en la sensación de responsabilidad en el aprendizaje. La propia dinámica de
la música ayuda a la interacción social y a mejorar habilidades comunicativas, actitudes que son muy
importantes para el desarrollo académico y personal del alumnado (de la Fuente et al., 2023).

Teoría del Aprendizaje Experiencial de Kolb

La Teoría del Aprendizaje Experiencial de Kolb admite la experiencia vivida como el eje central del
aprendizaje de las habilidades de la comunicación, permitiendo a los estudiantes conocer en
profundidad, facilitando en buena parte del proceso de aprender la expresión oral, no verbal e
intercultural. La música, en educación, se puede definir como una actividad propicia para aprender a
comunicarse, intercalando y propiciando la práctica de la interpretación, la improvisación y la práctica
integrada.

La ejecución frente a situaciones musicales reales propicia la reafirmación de la autoeficacia
comunicativa del estudiante, así como también lo previene de habilidades para expresar ideas y
emociones. La ejecución musical trae consigo el desplazamiento por las cuatro etapas que propone
Kolb respecto al ciclo de aprendizaje experiencial: experiencia concreta, observación reflexiva,
conceptualización abstracta y experimentación activa (Morris, 2020).


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La experiencia concreta se representa en la ejecución musical, donde el estudiante tiene un papel
activo respecto a la interpretación musical de piezas en ensamble. En la etapa de observación reflexiva,
el estudiante valorará su rendimiento, así como el del grupo de trabajo, pudiendo identificar aspectos
mejorables. La conceptualización abstracta hace referencia a la comprensión teórica de los elementos
musicales y comunicativos, entrelazando la práctica musical con los conocimientos previos.
Finalmente, la experimentación activa queda reflejada en la integración de nuevas estrategias de
ejecución musical o comunicativas que enriquecen el aprendizaje y mejora de las habilidades de
relación del estudiante respecto a la práctica musical (Torrico et al., 2016).

Neurociencia y Educación Musical

La música produce un significativo efecto sobre la actividad del cerebro, tras la elevación de muchas
zonas relacionadas con la percepción auditiva, la motricidad, la memoria y la emoción. La música, en
el caso de la comunicación, facilita el desarrollo de la atención, de la coordinación y de la sincronización
neuronal, las que son esenciales para el desempeño verbal o no verbal. La práctica musical modifica
la plasticidad cerebral como consecuencia de la actividad flexible de aquellas conexiones sinápticas
que parten en el proceso de comprensión y producción del lenguaje (Martin-Requejo & Santiago-
Ramajo, 2021).

De igual modo, el ritmo y la melodía permiten la comunicación, la fluidez y la expresividad de la
comunicación verbal. La música y su influencia en la comunicación del lenguaje ha sido objeto de
atención de la disciplina neurocientífica, ya que están conectados a la práctica y mejora de las
capacidades de discriminación fonológica, de memoria verbal y de la producción del habla. Participar
en grupos musicales aumenta la discriminación auditiva y la sensibilidad tonal, lo cual favorece el
desarrollo de las habilidades lingüísticas. La práctica musical se acompaña también del procesamiento
prosodia del lenguaje, facilitando a los alumnos ser más competentes en la interpretación de las
entonaciones en los ritmos y las pausas orales, lo cual es esencial para el desempeño en los distintos
entornos de comunicación (François et al., 2015).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Tabla 1

Resultados

Título Resultados Conclusiones
El ensamble musical en el
desempeño académico de los
estudiantes de media técnica
en música de la estadía
(Escobar & Duque, 2018).

La participación en actividades de
ensamble musical estuvo
asociado a una mejora de ese
desarrollo personal y social de los
estudiantes y su rendimiento
académico.

El ensamble musical está
asociado de manera positiva
a un buen desempeño
académico y desarrollo
integral de los estudiantes,
el desarrollo de habilidades
sociales y personales.

Beneficios de la práctica
musical a través del ensamble
de la Facultad de Medicina de
la Universidad Autónoma de
Nuevo León (López & Salcedo,
2021a).

La vivencia de la práctica musical
genera satisfacción, bienestar,
alivio de estrés a los estudiantes,
así como también potenciar el
trabajo cooperativo / colaborativo.

La práctica musical en
ensamble es un instrumento
que favorece el desarrollo e
interacción integral e
intercultural de los
estudiantes, haciendo que
también se favorezcan
habilidades colaborativas y
habilidades personales.

El Ensamble Musical:
Estrategia Metodológica para

El ensamble musical genera
interacción social y colaboración

El ensamble musical es un
enfoque eficaz para la


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la Inclusión de una Población
Neurológicamente Diversa (L.
Pérez & Jaimes, 2022).

dentro de la comunidad educativa,
estableciendo un ambiente de
inclusión.

inclusión de estudiantes con
diversidad neurológica,
mejorando la interacción
social y el clima de aula.

Beneficios de la Práctica
Musical en los Niveles de
Educación Básica Obligatoria
en México (López & Salcedo,
2021b).

La implementación de coros y
orquestas juveniles en la
educación básica produce
beneficios en el desarrollo de los
estudiantes en cuanto a sus
habilidades sociales y
académicas.

Se pone de manifiesto que
la práctica musical en la
educación básica contribuye
al desarrollo de los
estudiantes de forma
integral, con una mejora de
las habilidades sociales y
del rendimiento académico.

La educación musical y el
rendimiento escolar :
resultados estudiantiles en
lectura y matemática de los
beneficiarios de Sinfonía por
el Perú (C. Pérez, 2023).

La educación musical influyó de
forma positiva en el rendimiento
escolar de los niños y
adolescentes, favoreciendo el
desarrollo de diferentes tipos de
capacidades.

La educación musical
constituye, por tanto, un
medio eficaz para mejorar el
rendimiento académico, así
como el desarrollo de las
capacidades de los
alumnos.

Relación entre Formación
Musical y Rendimiento
Académico en Estudiantes de
Nivel Medio (Ríos et al.,
2024).

El aprendizaje musical se traduce
en mejoras en las capacidades
cognitivas y en el rendimiento
académico de los estudiantes.

La formación musical puede
actuar como una de las
variables que influyen en la
educación, aumentando el
rendimiento académico y las
habilidades cognitivas de
los estudiantes.

The Effect of Middle School
Music Ensemble Participation
on the Relationship Between
Perceived School
Connectedness, Self-Reported
Bullying Behaviors, and Peer
Victimization (Rawlings,
2017).

Los alumnos que participaron en
ensambles musicales mostraron
progresos sumamente
significativos en su capacidad de
comunicación oral y no verbal,
manifestando para hablar
posteriormente en público una
mayor confianza al hablar en
público y una mejor interpretación
de señales no verbales.

La participación en
ensambles musicales puede
ser una buena estrategia de
desarrollo de habilidades
comunicativas para el
alumnado de secundaria.

A Review of the Literature on
the Relationship of Music
Education to the Development
of Socio-Emotional Learning
(Váradi, 2022).

La educación musical enfocada
particularmente en los contextos
de ensamble redunda en el
desarrollo de habilidades
interpersonales como la empatía,
la cooperación y la solución de
conflictos.

La inclusión de programas
de ensamble musical en el
currículo escolar puede
permitir el desarrollo de las
habilidades sociales y la
dinámica grupal del
alumnado.

Musical participation and
positive youth development in
middle school (Ilari & Cho,
2023).

Los adolescentes que formaron
parte de agrupaciones de coros
escolares evidenciaron una mayor
predisposición para la
interpretación y expresión de
señales no verbales, lo que
conllevó a una mejora sustancial
de la comunicación de forma
general.

El canto coral constituye una
alternativa para la mejora de
la comunicación no verbal
en estudiantes
adolescentes.

Exploring the Impact of Music
Education on the
Psychological and Academic
Outcomes of Students:
Mediating Role of Self-

Se encontró que la participación
en ensambles instrumentales se
asocia con mejoras en la claridad
del habla, en la dicción y en la

Los ensambles
instrumentales pueden
favorecer el desarrollo de
las habilidades de
comunicación oral en el


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Efficacy and Self-Esteem
(Sun, 2022).

seguridad a la hora de realizar una
comunicación oral.

alumnado de educación
media.


DISCUSIÓN

La indagación que se ha puesto de manifiesto encuentra el ensamble musical como un recurso
relevante para propiciar la comunicación oral, la comunicación no verbal, la comunicación
interpersonal entre el estudiantado de la educación secundaria básica, arrojando unos resultados
afines a los resultados de las distintas investigaciones que han tratado la relación entre la práctica
musical y la comunicación y la mejora de la vida social. Escobar y Duque (2018) afirman que realizar
actividades de ensamble musical puede suponer un enriquecimiento tanto para el desarrollo personal
y social del alumnado, como para la práctica escolar. Este resultado va en consonancia con la
investigación realizada por Ríos y cols. (2024) quienes concluyen que hacer formación musical tiene
una relación muy estrecha con el desarrollo de habilidades cognitivas y el rendimiento escolar.
Coincidiendo con lo anterior, C. Pérez (2023) también considera que la educación musical tiene un
efecto positivo en los resultados académicos de los niños y niñas y adolescentes, propiciando la puesta
en marcha de unas ciertas habilidades. Desde la vertiente socioemocional, hemos de entender que los
ensambles musicales pueden ser un recurso que favorezca la inclusión y la colaboración del alumnado.

En esta línea, sí se puede asegurar que, tal y como L. Pérez y Jaimes (2022) pusieron de manifiesto, el
ensamble musical promueve la interacción social y un clima inclusivo, siendo aquellos alumnos y
alumnas con diversidad neurológica quienes más se benefician de ello. Igualmente, Váradi (2022)
también pone presente que la educación musical en formato de ensamble resitúa unas habilidades
interpersonales tales como la empatía, la colaboración o la resolución de conflictos, y también la
necesidad de poner en práctica este tipo de actividades en las asignaturas del currículo escolar. La
influencia que ejerce la práctica musical sobre la comunicación no verbal ha sido objeto de una dilatada
investigación. Ilari y Cho (2023) pusieron de manifiesto que la participación en coros escolares mejora
la interpretación y la expresión de las señales no verbales, lo que se traduce en una mejor comunicación
entre los adolescentes. Esto mismo se refleja en la investigación de Rawlings (2017) en la que los
alumnos que participaron en el conjunto musical evidenciaron una buena mejora en lo que respecta a
la capacidad de comunicación ya verbal como no verbal, además de incrementar la confianza en la
expresión en público.

Inherente a la mejora en el bienestar psicológico y la interacción en grupo, López y Salcedo (2021a)
señalaron que la práctica de la música en ensamble produce satisfacción, bienestar y reducción del
estrés en los estudiantes, además de mejorar el trabajo en equipo. En la misma línea, López y Salcedo
(2021b), en una investigación complementaria, pudieron comprobar que la introducción de coros y
orquestas juveniles en la educación básica potencia el desarrollo integral de los estudiantes, a la par
que las capacidades sociales y académicas de estos. Por último, Sun (2022) comprobó que la práctica
musical, en palabras de los mismos autores, en el componer y tocar en grupos instrumentales se
relaciona con la mejora de la claridad del habla, dicción y seguridad en las habilidades de comunicación
oral. Estos resultados subrayan la idea de que la música no tiene solo un carácter artístico, sino que
también tiene influencia en la mejora de habilidades de comunicación claves para el desarrollo social
y educativo del alumnado.

Por otra parte, los estudios revisados resaltan que la práctica musical en ensamble vale como una
poderosa estrategia para desarrollar la comunicación oral, no verbal e interpersonal en el alumnado de
la educación básica secundaria, al mismo tiempo que la mejora en el rendimiento académico, el
bienestar y la inclusión social, por lo que enfatiza la importancia de integrar en los programas
educativos.


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CONCLUSIÓN

El presente trabajo ha permitido la observación y llegar a la conclusión de que el ensamble musical
puede considerarse a la altura de un planteamiento pedagógico válido y eficaz a la hora de trabajar la
comunicación, ya que facilitaba la comunicación oral y no verbal, así como la comunicación
interpersonal en la enseñanza básica secundaria. Según el análisis bibliográfico llevado a cabo, la
participación de los estudiantes en la interpretación de ensambles musicales facilita la expresión,
mejora la dicción, la claridad vocal, así como también la seguridad comunicativa, la cual a su vez es
voluntad y refuerza otras habilidades comunicativas necesarias. Al mismo tiempo se ha podido
observar que la práctica de canto coral y la interpretación en el mismo espacio de una pieza musical
facilitaban la articulación del lenguaje y el desarrollo de una fluidez comunicativa como parte del
proceso de aprendizaje y la interacción social en la escuela.

Desde un punto de vista socioemocional, se ha llegado a la conclusión de que la práctica musical en
grupo puede facilitar la cooperación, la empatía, la cohesión social y el buen trato contribuyendo así al
desarrollo de las habilidades interpersonales y el desarrollo del tejido social. La práctica de la
interpretación musical implica el uso de la voz y la correcta articulación del lenguaje, y en este sentido
podemos observar la mejora de la pronunciación, de la entonación y el desarrollo de otras habilidades
vocales necesarias. En este sentido hemos podido observar cómo la educación musical, además de
servir de herramienta para trabajar las habilidades comunicativas también las incorpora mediante la
práctica del proceso de la inclusión social que se generaba en el mismo grupo de contexto de
diversidad neurológica.

Se identificó que en lo que se refiere a la comunicación no verbal, la práctica del ensamble musical si
bien es factible ha permitido potenciar la interpretación de los estímulos gestuales y las expresiones
faciales, favoreciendo la adaptación correcta a las respuestas complejas que pueden estar
involucradas en los estímulos no verbales, como puede ser el caso de las emociones y las reacciones
que aparecen en la corriente comunicativa expuesta por las personas.

Interacción del ritmo, postura corporal y expresión de cara al tocar con la presión del instrumento es
uno de los recursos que ayudan a poder potenciar el desarrollo de unas habilidades comunicativas más
elaboradas; esto resulta ser una ayuda en la comprensión de la interacción social en diferentes
contextos de tipo escolar, laboral, entre otros. Entre sus características ha quedado evidenciado que la
educación musical tiene efectos positivos en la salud psicológica de los sujetos escolares pues
contribuye en la reducción de los niveles de estrés, aumenta la necesidad de tener confianza en uno
mismo, la experiencia ligada a lo que significa trabajar en equipo y orientarse hacia una meta común
(en la cual aparece la pertenencia y el compromiso), fomenta la motivación, el rendimiento académico
de los estudiantes con tales méritos de importancia.

Siendo así ha quedado evidenciado que los programas del ensamble musical que existe en los
currículos escolares pueden ser constituyentes de un engranaje que hay que tener en cuenta acerca de
la formación integral de los estudiantes. Por lo que el ensamble musical se constituyó en un recurso
educativo que guarda un esperado potencial para avanzar en la mejora de la comunicación de los
estudiantes en diferentes sentidos. El uso de la práctica del ensamble musical no se circunscribe a la
necesidad de poder desarrollar la comunicación oral, no verbal o interpersonal, sino que implica
aprendizajes de tipo grupales, la socialización, la salud emocional, y otros similares.

Por tal motivo, se recomienda que sean integradas estrategias musicales en el currículo, esto
contribuirá a formar al alumnado y mejorar su progreso en el aula y en el ámbito social. A pesar de que
el ensamble musical es una estrategia didáctica que puede resultar ventajosa, también debe tenerse
en cuenta que una determinada limitación acompaña a su aplicación. En primer lugar, el ensamble
musical requiere de unos recursos materiales y humanos específicos, por lo que el proyecto de


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implementar esta estrategia debe considerarse en el caso de que, en un contexto educativo, los
recursos económicos sean inexistentes o escasos. Por otro lado, la efectividad de esta clase de
estrategia didáctica dependerá del interés y predisposición del alumnado, ya que no todos los
estudiantes y las estudiantes pueden tener el mismo interés por la música o disponer de los recursos
habituales para participar en un ensamble musical.

Por tanto, y en lo referente a la evaluación del aprendizaje, se considera que no resulta fácil poder
evaluar y valorar de forma objetiva el impacto que tiene la música en el desarrollo de la comunicación
y otras habilidades en estudiantes, en comparación con otras estrategias didácticas que pueden ser
más tradicionales. Por último, el ensamble musical, si bien favorece la cooperación y la comunicación
entre los/as alumnos/as, no puede llegar a ser la estrategia adecuada si se tiene que tener en cuenta
el trabajo individual o si los objetivos de aprendizaje están más orientados hacia la adquisición de
conocimientos específicos de alguna asignatura que no tenga nada que ver con la expresión artística.


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