LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, febrero, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 1874.
INTRODUCCIÓN
La atresia biliar (AB) es una rara enfermedad hepática del recién nacido que resulta de una
obliteración fibroesclerótica e idiopática progresiva de los grandes conductos biliares (3),
figurando como, la causa más común de enfermedad hepática terminal pediátrica y principal
causa de trasplante hepático en niños (4).
La incidencia es muy variable en todo el mundo, y va desde aproximadamente 1:5-10.000 nacidos
vivos en Taiwán y Japón, y presumiblemente en China (1), hasta aproximadamente 1:15.000-
19.000 en Europa (5,6). La incidencia en Norteamérica tiende a ser paralela a estas últimas
estimaciones, con los datos más recientes basados en registros de EE.UU. en 1:22.000 (2). La
incidencia en otras partes del mundo, como el subcontinente indio, América del Sur y África, está
menos clara en ausencia de estudios nacionales (1). La heterogeneidad etiológica es una
explicación obvia de dicha variación, ya que la proporción de las diferentes variantes cambia con
el entorno local o con alguna predisposición genética (7).
La detección temprana de la atresia biliar es crucial para el diagnóstico y la tasa de progresión
de la enfermedad. Actualmente, cada vez hay más pruebas que demuestran que el desarrollo de
la atresia biliar está asociado a infecciones, como las infecciones víricas perinatales (8). La
presencia de una infección puede desencadenar una colestasis neonatal que comienza con una
inflamación progresiva de los conductos biliares intra y extrahepáticos (5). La obstrucción biliar
puede producirse en las primeras semanas después del nacimiento, y el mejor pronóstico de la
AB sigue dependiendo del diagnóstico precoz y del tratamiento quirúrgico (4).
Por desgracia, el diagnóstico precoz continúa siendo un reto. El retraso en el diagnóstico de la
atresia biliar es el principal problema, donde la falta de conocimientos y de concienciación sobre
su detección precoz entre los profesionales sanitarios de atención primaria es la causa principal
del retraso en el diagnóstico de la atresia biliar (9). El objetivo de este artículo es reportar un caso
clínico de un paciente pediátrico con atresia de vías biliares, enfatizar en el valor de la semiología
para lograr un diagnóstico y tratamiento precoz, lo que permite intervenciones quirúrgicas
oportunas.
De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo en el Ecuador (Plan, 2021-2025) (10), en el objetivo
número N° 1 nos indica mejorar la calidad de vida de la población, mediante el acceso a servicios
sociales tales como la salud y la educación, además, dentro de las prioridades de investigación
2013-2017 del MSP (11) en el área 13 (enfermedades congénitas, genéticas y cromosómicas),
sostienen la presentación de este caso clínico con revisión de la bibliografía y basado en los
valores de incidencia de atresia de vías biliares, éste se perfila como un problema de salud
pública poco investigado.
A pesar de la rareza de las enfermedades del tracto biliar en los niños, es importante diagnosticar
correctamente y a tiempo esta patología. En el caso de la atresia biliar, las exploraciones
necesarias deben realizarse en las tres primeras semanas de vida y el niño debe ser tratado
quirúrgicamente hasta los dos meses de edad, consiguiendo un drenaje biliar efectivo del 80%;
además, uno de los mayores retos en América Latina y el Ecuador es frenar su desconocimiento.
Para la realización de este trabajo de investigación, se lo llevará por etapas, las cuales deben ser
aprobadas para poder llegar al siguiente nivel, además se contará con el apoyo de tutores y
asesores y el diseño de un cronograma de trabajo, las cuales conjuntamente ayudan a la
factibilidad de este trabajo. Finalmente, este caso clínico y revisión de la literatura científica
estará disponible en la base de datos del repositorio de la Universidad Católica de Cuenca, donde
los beneficiarios serán el personal sanitario y principalmente la población en general.
Además, es una rara enfermedad hepática huérfana del recién nacido que resulta de una
obliteración fibroesclerótica e idiopática progresiva de los grandes conductos biliares (3). Esta
afección está reconocida como una de las enfermedades hepáticas más rápidamente