LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2590.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3853
Las herramientas moleculares al servicio de la salud
Molecular approaches in service for health
Silvia Castellanos Castro1
silvia.castellanos@uacm.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-9625-3402
Colegio de Ciencias y Humanidades, Universidad Autónoma de la Ciudad de México
Ciudad de México – México
Israel Felipe Canela Pérez
israel.canela@cinvestav.mx
https://orcid.org/0009-0008-3297-0331
Departamento de Bioquímica, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados – IPN
Ciudad de México – México
Artículo recibido: 16 de abril de 2025. Aceptado para publicación: 30 de abril de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La salud pública busca reducir la morbilidad y mortalidad mediante el análisis de factores ambientales,
sociales y de estilo de vida mediante diversas estrategias, incluyendo la promoción de la salud, que
se enfoca en educar y empoderar a las personas y en fomentar políticas públicas que apoyen
comportamientos saludables. Cuando hablamos de salud, es importante conocer los componentes
del cuerpo humano, su funcionamiento y su relación con el medio para mantenerse en equilibrio. En
este sentido, las tecnologías enfocadas en la biología se desarrollan para comprender a detalle los
niveles más básicos de los seres vivos: las moléculas que los componen y cómo realizan sus
funciones vitales. De esta forma surgieron diversas disciplinas como la bioquímica, biología molecular
e ingeniería genética junto con diversas herramientas moleculares que han transformado el
diagnóstico, prevención y tratamiento de enfermedades. Aunque el avance en estas tecnologías cubre
varias interrogantes sobre la salud humana, a la fecha sigue en constante evolución. Este artículo
examina el impacto de las herramientas moleculares en la promoción de la salud, su integración en la
educación y las políticas públicas en México, así como los retos de su implementación.
Palabras clave: herramientas moleculares, promoción de la salud, bioinformática, PCR,
secuenciación de genes
Abstract
Public health aims to decrease morbidity and mortality by addressing environmental, social, and
lifestyle factors through strategies such as health promotion to educate and empower individuals
while fostering policies that encourage healthy behaviours. Understanding health requires a grasp of
the human body’s components, how they function, and how they interact with the environment to
maintain balance. To achieve this, technologies have been developed to explore the most fundamental
level life: the molecules that constitute living organisms and enable their vital functions. Disciplines
such as biochemistry, molecular biology, and genetic engineering have led to the development of
advanced molecular tools to transform the ways diseases are diagnosed, prevented, and treated.
1 Autora de correspondencia.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2591.
Although these technologies have answered key questions about human health, they continue to
evolve. This article explores the role of molecular tools in health promotion, their incorporation into
education and public policy in Mexico, and the current challenges associated with their
implementation.
Keywords: molecular tools, health promotion, bioinformatics, PCR, genomic sequencing
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.
Cómo citar: Castellanos Castro, S., & Canela Pérez, I. F. (2025). Las herramientas moleculares al
servicio de la salud. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (2), 2590
– 2606. https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3853
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2592.
INTRODUCCIÓN
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe a la salud no solo como la ausencia de
enfermedades, sino como un estado de bienestar físico, mental y social. La salud pública tiene como
objetivo minimizar la morbilidad y mortalidad por enfermedades, integrando la gestión del entorno
físico, los factores sociales y de estilo de vida de las poblaciones. La promoción de la salud es el área
que se encarga de educar y empoderar a las personas para desarrollar habilidades personales que les
permitan tomar decisiones que fomenten una vida más saludable, esto en conjunto con los gobiernos
que impulsan la creación de entornos que apoyen comportamientos saludables y el desarrollo de
desarrollo de políticas públicas para lograr estos objetivos.
Por otro lado, para comprender la relación del estado físico, mental y social con la salud, es
fundamental conocer la estructura y función de las células para identificar cómo se originan y
desarrollan diversas patologías. Estos tres estados están interconectados y se regulan entre sí para
garantizar el funcionamiento adecuado del organismo; cuando uno se altera, impacta en los otros dos.
La estructura más básica del cuerpo humano son las células, que a su vez están compuestas por
moléculas como lípidos, carbohidratos, proteínas y ácidos nucleicos; estos elementos también regulan
las reacciones bioquímicas que mantienen las funciones vitales.
A lo largo de la historia, la comprensión de los procesos biológicos y las enfermedades depende de los
avances científicos y con la evolución de la biología molecular, se ha transformado el diagnóstico,
prevención y tratamiento. Las herramientas moleculares permiten estudiar los mecanismos celulares
y genéticos, analizando la interacción y relación entre genes, proteínas y metabolitos en distintas
condiciones. Además, estas herramientas también son esenciales para el bienestar de la población
pues ofrecen un valioso sustento para la promoción de la salud.
Este artículo explora el impacto de las herramientas moleculares en la promoción de la salud y su
integración en la educación y la sociedad mexicana. Se analizan sus aplicaciones en el diagnóstico y
tratamiento de enfermedades, su influencia en las políticas de salud pública y su papel en la formación
de profesionales altamente cualificados. Además, se discuten las limitaciones y desafíos asociados
con la implementación de estas tecnologías.
DESARROLLO
La base científica de las herramientas moleculares
A lo largo de la historia, el interés por comprender el cuerpo humano ha impulsado el desarrollo de
diversas tecnologías como el microscopio, que permitió la observación de las células y sus estructuras,
y también han aparecido disciplinas específicas como la bioquímica y la genética. La biología
molecular surgió como una especialidad que facilita el estudio estructural y funcional de las
macromoléculas mediante herramientas avanzadas integrando diversas áreas del conocimiento. A
medida que se fue describiendo la relación entre genes y proteínas, así como la función del ácido
desoxirribonucleico (ADN) como material hereditario y su código genético, el comprender la vida a nivel
molecular se volvió imprescindible (Yao et al., 2022).
Finalmente, en la década de 1980, surgió la ingeniería genética que permite el aislamiento, análisis y
edición de genes de diversos organismos. Desde entonces, esta tecnología continúa evolucionando,
transformando la investigación biomédica y fortaleciendo el avance en el diagnóstico y tratamiento de
enfermedades (Schuler et al., 1996).
Los métodos moleculares son los que permiten analizar la estructura, función y dinámica de los ácidos
nucleicos, proteínas, metabolitos. (Lago-Sampedro y García-Escobar., 2022). Algunos ejemplos de las
herramientas moleculares son las técnicas de amplificación de fragmentos de ADN; la secuenciación
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2593.
genómica que ha facilitado la identificación de mutaciones; la electroforesis en gel que separa
moléculas de acuerdo con su tamaño y su carga eléctrica; la hibridación de ácidos nucleicos para la
identificación de secuencias específicas; el método CRISPR-Cas9 que permite la edición genética; la
proteómica y la espectrometría de masas han optimizado el estudio de proteínas y su papel en
enfermedades, entre otras (França et al., 2002).
El Proyecto Genoma Humano surgió a inicios de la década de 1990 con la formación de un consorcio
internacional que planteó el objetivo de descifrar la secuencia completa del genoma humano para
comprender en profundidad la base genética de diversas enfermedades. Tras años de investigación,
el 14 de abril de 2003, el proyecto culminó con un 99.99 % de la secuencia genética descifrada y a la
fecha, se sigue actualizando la información con el avance tecnológico de secuenciadores
automatizados de nueva generación, capaces de reducir significativamente el tiempo y costo de la
secuenciación (García et al., 2005).
Los genes son las instrucciones para fabricar proteínas que cumplen funciones esenciales en el
cuerpo, tales como realizar las reacciones químicas del metabolismo, defender contra los patógenos,
dar estructura a las células, regular la herencia del material genético, entre otras; de tal forma que,
conocer la secuencia de los genes ayuda a predecir la función biológica de las proteínas. El genoma
es el conjunto completo de genes que tienen las instrucciones genéticas de un organismo,
almacenadas en el ADN. Esta molécula contiene la información necesaria para el crecimiento y
funcionamiento de cada ser vivo. El ADN tiene la forma de una doble hélice, está formada por dos
cadenas unidas como una escalera en espiral, los peldaños, por cuatro elementos químicos conocidos
como nucleótidos o bases nitrogenadas: adenina (A), timina (T), guanina (G) y citosina (C). Estas
siempre se emparejan de la misma manera: A con T y C con G (Burguete et al., 2009).
El código genético es el conjunto de reglas que traduce la información contenida en el ADN para
producir las proteínas que llevan a cabo las funciones vitales de las células. La relación entre el ADN y
las proteínas se basa en conjuntos de tres nucleótidos, conocidos como codones, y cada uno
corresponde a un aminoácido específico. Este código es redundante, es decir, varios codones pueden
codificar el mismo aminoácido, y, además, es universal, pues es igual en casi todos los organismos.
De esta forma, las secuencias de nucleótidos de los genes determinan la secuencia de aminoácidos
en las proteínas, responsables de las diversas funciones biológicas en los organismos vivos.
En el caso de los humanos, el genoma está compuesto por 3 000 millones de pares de bases,
organizados en dos grupos de 23 de cromosomas dentro del núcleo de cada célula. Se estima que el
genoma humano contiene alrededor de 20 500 genes y en promedio, cada gen produce tres proteínas.
Sin embargo, el 98% se considera no codificante e incluye secuencias reguladoras que son esenciales
para controlar la expresión génica, determinando cuándo, dónde y en qué cantidad se producen las
proteínas (Logsdon et al., 2020).
Derivado de la secuenciación completa de los genomas de varios organismos, han surgido nuevas
disciplinas de biología molecular con las que se puede analizar las moléculas de vida: la genómica
para analizar ADN; la trascriptómica que permite determinar la expresión de los genes a nivel ácido
ribonucleico (ARN), que es el intermediario entre el ADN y la proteína; la proteómica que se usa para
estudiar las proteínas, su estructura y sus funciones celulares; la metabolómica relacionada con el
análisis de los elementos del metabolismo y el exposoma, que se usa para relacionar el genoma con
la exposición a diversos ambientes durante la vida de las personas (Wild, 2005; Subramanian et al.,
2020; Vermeulen et al., 2020).
La integración de todas estas áreas científicas ha promovido una comprensión más profunda de la
biología y la salud, permitiendo un enfoque más preciso y personalizado en la prevención, diagnóstico
y tratamiento de enfermedades.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2594.
La reacción en cadena de la polimerasa (PCR)
Esta técnica permite obtener varias copias de un gen o sus fragmentos ubicados en muestras
biológicas, incluso sin la presencia de algún organismo completo. La PCR fue diseñada por Kary Mullis
en 1983 y a la fecha, existen diversas variantes diseñadas para cubrir necesidades específicas. Su
versatilidad y precisión los han establecido como elementos esenciales en la investigación científica
de diversas disciplinas, especialmente en los campos de la salud y la medicina. Por ejemplo: la PCR se
usa para el diagnóstico de enfermedades infecciosas, genéticas y complejas; linajes de paternidad y
maternidad; la identificación de organismos genéticamente modificados en productos alimenticios y
en el análisis de la expresión génica en tiempo real (Farfán., 2015). En el campo de la manipulación
genética, la PCR permite la clonación de genes y su inserción en otros organismos para producir
proteínas terapéuticas o mejorar cultivos (Gómez-Márquez., 2013). También se utiliza en estudios de
biodiversidad, seguridad alimentaria y medicina forense. La PCR también es clave en la secuenciación
de los genes.
La PCR es un proceso cíclico que imita la replicación natural del material genético en las células y el
método consiste en tres etapas principales: 1) la desnaturalización, donde el ADN se calienta a altas
temperaturas (94-98 °C) para separar sus dos cadenas; 2), la hibridación, en la que pequeños
fragmentos llamados cebadores se unen a secuencias específicas del ADN a temperaturas más bajas
(50-65 °C); y 3) la extensión, donde la enzima polimerasa agrega nuevos nucleótidos para formar
copias exactas de la secuencia de interés (Bolívar et al., 2014). Los cebadores que se usan en la PCR
son pequeñas secuencias de ADN diseñadas para unirse de manera específica a los extremos de la
región del gen que se desea amplificar en una muestra. Son fundamentales porque delimitan la zona
de amplificación y garantizan que solo se copien las secuencias de interés y la alta especificidad de la
reacción depende de la correcta hibridación de estos con el ADN muestra. Al repetirse este ciclo
muchas veces, se generan millones de copias en poco tiempo (Fig. 1); obtener grandes cantidades de
material genético facilita su análisis (Asuar., 2007).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2595.
Figura 1
Esquema representativo de los pasos que integran el proceso de la reacción de la polimerasa en cadena
(PCR)
Fuente: Imagen creada con Biorender.
Como ya mencionamos, las secuencias cada gen dan lugar a los aminoácidos que especifican todas
las propiedades biológicas de las proteínas, por lo que las variaciones en la secuencia de nucleótidos
del ADN pueden influir considerablemente en la manera en que los seres humanos reaccionan a
factores ambientales, como agentes infecciosos, toxinas, productos químicos, componentes
alimentarios y medicamentos. Por lo tanto, es esencial estudiar la distribución de la variación genética
dentro de diferentes poblaciones (Octavio-Aguilar y Ramos-Frías., 2014).
Las variaciones en los genes que ocurren en un solo nucleótido se conocen como SNP, por sus siglas
en inglés Single nucleotide polymorphism. Un polimorfismo es una variación genética que ocurre en
una población con una frecuencia significativa y pueden influir en varios factores como la
predisposición a enfermedades, las respuestas a medicamentos y las características físicas. Hasta el
momento, se han identificado millones de SNPs asociados con diversas enfermedades, especialmente
las relacionadas con alteraciones en la secuencia de un solo gen (1000 Genomes Project Consortium.,
2010).
Las pruebas genéticas se utilizan para diagnosticar, confirmar y predecir riesgos de enfermedades,
incluso en individuos asintomáticos. Por ejemplo, se emplean para detectar mutaciones relacionadas
con cánceres de mama, ovario y colon, y también es posible evaluar el riesgo en personas con
antecedentes familiares (Aguirre et al., 2018). Sin embargo, en el caso de enfermedades complejas no
mendelianas, como las cardiovasculares (arterioesclerosis, hipertensión arterial, cardiopatía
isquémica), oncológicas, metabólicas (diabetes, obesidad), neurodegenerativas (como el Parkinson y
Alzheimer), autoinmunes (como la esclerosis múltiple, lupus y artritis reumatoide), alérgicas (como el
asma y dermatitis) entre otras, su estudio resulta complicado debido a que se asocian con varios genes
y cada uno de estos presentan variaciones en sus secuencias. Las enfermedades complejas resultan
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2596.
de la interacción entre genes de susceptibilidad y factores ambientales que pueden desencadenar su
desarrollo en determinados individuos. Las interacciones genético-ambientales se refieren a la
influencia mutua entre los genes y el entorno, como la dieta, el estrés o la exposición a sustancias, que
afectan nuestra salud (Khoury et al., 2004). En otras palabras, no solo los genes determinan nuestra
biología, sino que también el ambiente influye en cómo se expresan esos genes.
Las herramientas moleculares son fundamentales para estudiar los polimorfismos a gran escala en
poblaciones específicas para identificar los genes de susceptibilidad relacionados con varias
afecciones y también, para determinar las poblaciones en riesgo mediante la combinación de factores
genéticos y no genéticos. Por ejemplo, factores como la distribución y acción específica de los
fármacos en el cuerpo están determinados por la genética del individuo y el análisis masivo de los
polimorfismos contribuyen significativamente a la salud al evaluar cómo la variabilidad genética
individual influye en la respuesta a los fármacos. Esto ayuda a crear perfiles genéticos que optimicen
la eficacia y tolerancia a los tratamientos y eventualmente, permitirá elegir el fármaco y la dosis
adecuada para cada persona, minimizando los riesgos de efectos adversos (Rego-Pérez et al., 2009).
Por otro lado, el análisis del genoma también permite entender cómo la dieta influye en la expresión
genética y en las alteraciones patológicas, dependiendo de las condiciones biológicas de cada
persona. La nutrición molecular se divide en dos áreas clave: la nutrigenómica, que estudia cómo los
nutrientes afectan la expresión genética, y la nutrigenética, que evalúa cómo las variaciones genéticas
en las poblaciones influyen en la respuesta a los nutrientes. Estos avances permiten personalizar la
nutrición según el perfil genético individual y poblacional, ayudando a prevenir, mitigar o tratar
enfermedades crónicas mediante dietas personalizadas que optimizan la salud en ciertos contextos
sociales (Lazaridis y Petersen., 2005).
Actualmente, más del 50 % de las técnicas disponibles para el diagnóstico de enfermedades
infecciosas se basan en biología molecular, debido a las limitaciones de la microbiología clásica para
detectar patógenos (Maurucio., 2015). Factores como la especialización del personal técnico de
laboratorio, el tiempo de crecimiento, las condiciones de cultivo y la obtención de muestras adecuadas
dificultan el diagnóstico microbiológico tradicional. En contraste, la PCR detecta segmentos de ADN
sin necesidad de microorganismos viables en la muestra, con alta sensibilidad, especificidad y rapidez.
Además, esta técnica permite identificar diversas especies de los patógenos, por ejemplo, las
diferentes variantes del SARS-CoV-2 o las cepas virulentas y no virulentas de parásitos como las
amebas (Hamzah et al., 2006; Herrera et al., 2021). Ambos microorganismos infectan a muchos
individuos que son asintomáticos y que son clave en la transmisión de la enfermedad. El análisis
molecular de biopsias también permite monitorear la expresión génica y detectar infecciones como el
virus del papiloma humano, contribuyendo a reducir la incidencia y mortalidad por cáncer
cervicouterino (Aedo et al., 2007). Estas pruebas no solo ayudan a personalizar el tratamiento, sino que
también permiten predecir el pronóstico de los pacientes y a determinar la distribución geográfica de
los agentes infecciosos.
La bioinformática
La aplicación de las herramientas moleculares en diversas áreas dio lugar a los megadatos, que son
grandes cantidades de datos biológicos generados por las tecnologías avanzadas de precisión como
las secuencias de ADN, la expresión génica, interacciones proteína-proteína y rutas metabólicas. El
almacenaje e interpretación de esta información resultó ser un proceso complejo, lo que evidenció la
necesidad de herramientas computacionales para gestionarlos de manera eficiente. En respuesta a
esta demanda, surgió la bioinformática (Febles Rodríguez y González Pérez., 2002).
La bioinformática es una disciplina dentro de las ciencias computacionales basadas en matemáticas
y estadística para manejar información biológica y almacenar, analizar, organizar e interpretar grandes
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2597.
cantidades de estos datos. En términos generales, los algoritmos bioinformáticos se entrenan al
alimentarlos con extensos volúmenes de registros biológicos, como secuencias de ADN o proteínas.
El algoritmo aprende a reconocer patrones usando métodos supervisados cuando se cuenta con datos
previamente etiquetados, o no supervisados cuando el proceso busca patrones por sí solo. Después,
se ajusta y prueba el proceso para mejorar su precisión, y con el tiempo, se optimiza al incorporar más
información (Escobar et al., 2011). Esto permite predecir la secuencia de ácidos nucleicos; la estructura
de proteínas, sus interacciones con otras proteínas y su acoplamiento a otras moléculas, como
metabolitos y fármacos; identificar biomarcadores relacionados con enfermedades (Martínez et al,
2025); realizar análisis filogenéticos para entender la evolución de los organismos y predecir cómo
responderán las células a determinados tratamientos, entre otras aplicaciones (Fig. 2) (Menéndez
Gutiérrez y Rivas González., 2014).
Figura 2
Diagrama de flujo que representa los pasos del proceso de predicción con herramientas bioinformáticas
Nota: 1) Limpieza y organización de datos biológicos crudos, 2) Identificación y extracción de patrones
de forma supervisada, cuando se usan datos etiquetados y no supervisada, cuando la herramienta
busca por sí misma, 3) Entrenamiento del algoritmo para crear modelos, 4) Discriminación de patrones
para crear modelos optimizados, 5) Evaluación del modelo para arrojar un resultado, 6) Interpretación
del resultado para predecir y modelar fenómenos biológicos.
Fuente: imagen creada con Biorender, https://BioRender.com.
En los últimos años, la bioinformática ha evolucionado con la integración de la genómica en el análisis
de factores sociales, conductuales y ambientales, lo que permite desarrollar estrategias más efectivas
para identificar grupos en riesgo y mejorar los resultados de salud a nivel individual y colectivo. Así
surgió la salud pública de precisión, que es la disciplina que utiliza megadatos para dirigir
intervenciones específicas a las personas adecuadas en el momento oportuno (Khoury et al., 2017)
(Fig. 3). Para gestionar y resguardar los megadatos generados con la bioinformática, surgieron las
bases de datos públicas y repositorios que pueden ser analizados de manera remota, en su mayoría
de manera gratuita.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2598.
La importancia del uso de las herramientas moleculares y bioinformáticas en el área de la salud se
demostró durante la pandemia del 2020, estas técnicas permitieron analizar rápidamente la secuencia
del virus SARS-CoV2 y modelar su interacción con las células humanas, logrando desarrollar las
vacunas en un corto tiempo. También, con estas tecnologías se realizaron simulaciones para predecir
la propagación de la infección en la población y se identifican las variantes del virus que van surgiendo.
Estas contribuciones son fundamentales para comprender los procesos biológicos y mecanismos
moleculares de la COVID-19 y así, diseñar de manera eficiente los posibles tratamientos y estrategias
de prevención (Isea., 2021). El uso de estas estrategias bioinformáticas se extrapola al estudio y
gestión de diversas patologías humanas.
El impacto de las herramientas moleculares en la promoción de la Salud
Actualmente, se reconoce que los resultados de salud están influenciados por varias determinantes
que se pueden modificar como los factores sociales, culturales, políticos, económicos, ambientales,
conductuales, y aquéllos como los biológicos y genéticos que no cambian. El diseño de estrategias de
prevención de enfermedades está basado en la comprensión de la dinámica de estas determinantes
de la salud y se clasifican en cuatro niveles (Molster et al., 2018):
Primario: Busca eliminar factores de riesgo para evitar la aparición de enfermedades o lesiones,
reduciendo su incidencia en la población.
Secundario: Se enfoca en detectar y tratar enfermedades en sus etapas iniciales para prevenir
complicaciones.
Terciario: Es para mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas, ayudando a
gestionar a largo plazo los efectos de dichas afecciones.
Cuaternaria: Se centra en evitar que las intervenciones médicas causen más daño que beneficio,
identificando el riesgo de recibir intervenciones médicas innecesarias, protegiendo a los pacientes de
procedimientos invasivos y garantizando cuidados éticamente aceptables.
Y estas últimas se complementan con la de promoción de la salud. En 2019, en el 57° Consejo Directivo
de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se aprobó el mandato actual de promoción de la
salud para la región de las Américas a través de La Estrategia y Plan de Acción sobre Promoción de la
Salud en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2019-2030. En este documento
se determinaron cuatro líneas de acción estratégicas: a) Fortalecer entornos saludables, b) Facilitar la
participación y empoderamiento de la comunidad, c) Fortalecer la gobernanza y la acción intersectorial,
d) Fortalecer los sistemas y servicios de salud (OMS., 2018).
En este contexto, el uso de las herramientas moleculares es fundamental para el cumplimiento de los
objetivos de la salud pública y las estrategias de promoción de la salud (Fig. 3).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2599.
Figura 3
El uso de las herramientas moleculares en la promoción de la salud
Fuente: Imagen creada con Biorender: https://BioRender.com.
La investigación científica contribuye significativamente a la comprensión del genoma humano,
mejorando nuestra capacidad para entender la etiología, el riesgo, la prevención, el diagnóstico y el
tratamiento de enfermedades, abordando la identificación de problemas y riesgos sanitarios.
Para abarcar la evaluación y monitoreo de la salud comunitaria, es posible encontrar los riesgos de las
comunidades ante la exposición a factores ambientales nocivos, como contaminantes químicos, a
través del análisis de ADN ambiental. También, el monitoreo de enfermedades infecciosas
identificando genéticamente a los patógenos y vectores de transmisión, permite respuestas más
rápidas ante brotes y una vigilancia epidemiológica más eficiente y promoviendo las colaboraciones
comunitarias para resolver problemas de salud, (Mellado., 2020).
La evaluación de la calidad y accesibilidad de los servicios, se garantiza con la incorporación de
herramientas moleculares a los sistemas de salud para diseñar modelos preventivos más centrados
en el paciente, disminuir la carga de enfermedades y mejorar progresivamente la equidad en el acceso
a servicios de calidad; con las bases de datos y muestreos epidemiológicos, se pueden abordar
desigualdades en salud y áreas de mejora en sectores como vivienda, empleo, educación, y la provisión
de servicios de salud necesarios, contribuyendo a soluciones colectivas y equitativas para el desarrollo
económico y social.
Con los datos generados en los puntos anteriores, se respalda el desarrollo de políticas públicas
intersectoriales y planes de apoyo por parte de los gobiernos para diseñar intervenciones adaptadas a
las realidades locales. Asimismo, se impulsa la implementación de leyes y regulaciones sanitarias.
Para cubrir la investigación de soluciones innovadoras para los problemas de salud, el impulso de la
medicina personalizada permite la adaptación de tratamientos y estrategias preventivas a los perfiles
genéticos individuales y en poblaciones específicas. Cada vez se conoce más la relación entre las
variaciones genéticas con la susceptibilidad a enfermedades, la respuesta a tratamientos y cómo
sucede la regulación de la expresión de los genes de acuerdo con los estímulos de ambiente externo.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2600.
Con los crecientes avances científicos, se estima la mejora constante en la detección temprana de
enfermedades y en el desarrollo de vacunas de nueva generación y terapias avanzadas, reduciendo los
efectos secundarios de los fármacos (Molster et al., 2018).
No obstante, la implementación de estas tecnologías en la práctica clínica aún enfrenta desafíos, como
la accesibilidad, la regulación ética y la necesidad de mayor investigación para optimizar su aplicación
en distintos contextos de salud.
En México, diversas instituciones gubernamentales emplean herramientas moleculares para el
diagnóstico, investigación y monitoreo de la salud, así como para la protección ambiental, promueven
la formación de recursos humanos y la colaboración en políticas públicas, la difusión científica y,
además, contribuyen al avance tecnológico y al conocimiento que mejora la calidad de vida de la
población mexicana. Las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) que proporcionan directrices para el uso
seguro y eficaz de herramientas moleculares en prácticas clínicas y de investigación en México son la
NOM-007-SSA3-2011, que establece los requisitos para la organización y funcionamiento de los
laboratorios clínicos; la NOM-059-SSA1-2015: que define las buenas prácticas de fabricación de
medicamentos, abarcando procesos que pueden involucrar herramientas moleculares en su desarrollo
y producción.
En la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), se usan las técnicas
moleculares en el control de calidad de alimentos y medicamentos, con el fin de asegurar la detección
de contaminantes y la evaluación de productos biotecnológicos como vacunas y terapias génicas. En
el sector ambiental, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO)
se realiza la secuenciación del ADN ambiental como agua, suelo, aire o sedimentos para la
conservación de especies. Mientras que el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC)
utiliza estas tecnologías para el monitoreo de contaminantes y el estudio del impacto del cambio
climático en organismos clave.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) utiliza herramientas moleculares para
la identificación de especies protegidas y la lucha contra el tráfico ilegal de flora y fauna. La
conservación de la biodiversidad tiene un impacto indirecto en la salud pública. Un entorno saludable
con ecosistemas en equilibrio contribuye a factores esenciales para la salud humana, como la calidad
del aire, agua y alimentos.
En la Secretaría de Salud (SSA), a través del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos
(InDRE), se realiza el diagnóstico molecular de rutina para la detección de patógenos y vigilancia
epidemiológica con la finalidad de lograr el control de enfermedades infecciosas causadas por los
patógenos endémicos en México y los que causan el mayor número de muertes al año. El Instituto
Nacional de Medicina Genómica de México (InMEGEN) desempeña un papel clave en el uso de
herramientas moleculares para mejorar la salud con la creación del proyecto Mapa del Genoma de
Poblaciones Mexicanas que facilita el diseño de terapias personalizadas para enfermedades como la
diabetes y la obesidad. Además, el INMEGEN realiza estudios sobre cáncer, enfermedades crónicas y
genómica nutricional en colaboración con otras instituciones para crear programas apoyando políticas
de salud basadas en evidencia. Dependencias de gobierno como el Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE),
Instituto Nacional de Cancerología (InCAN), Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición
Salvador Zubirán (InCMNSZ) y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (InER) participan
actualmente en la investigación, diagnóstico y desarrollo de terapias innovadoras y en la capacitación
de especialistas en biología molecular. En conjunto, a través de estos institutos en México se promueve
la educación y divulgación científica para sensibilizar a la población sobre los beneficios de la biología
molecular en la salud.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2601.
Las herramientas moleculares en la formación de profesionales de la salud
Actualmente, abordar la salud implica la integración de varias áreas y un constante avance tecnológico
y científico, por lo que es fundamental incluir el aprendizaje de herramientas moleculares en la
formación de estudiantes del área de salud, incluyendo a los promotores para promover el
fortalecimiento de competencias en áreas relacionadas con la genómica, epidemiología, clínica, social,
los aspectos éticos, legales y económicos de la salud.
La educación sobre herramientas moleculares fortalece la alfabetización en salud y fomenta la equidad
en el acceso al conocimiento científico. Por ejemplo, el diagnóstico por PCR dejó de ser un tecnicismo
especializado y se convirtió en un término cotidiano en la población global durante la pandemia de
COVID-19. Esto promueve el empoderamiento de la población y su participación en estrategias de
promoción de la salud (Velavan y Meyer., 2020).
Además, los programas de formación de recursos humanos que integran conocimientos sobre biología
molecular son clave para la garantía de una fuerza laboral competente en salud. Una visión molecular
de la salud y la enfermedad contribuye al desarrollo de estrategias preventivas y tratamientos
fundamentados en evidencia científica. También permite al personal de salud la transmisión de datos
biológicos y técnicos de manera efectiva a la población para apoyar a la toma de decisiones
documentadas por parte de los individuos, fomentando la prevención y detección temprana. Además,
de esta manera se empodera a los pacientes y sus familias para participar activamente en su cuidado,
ayudando a mejorar el cumplimiento de los tratamientos al entender sus mecanismos de acción y
efectos; a su vez, se fortalece la confianza en los sistemas de salud, contribuyendo así a una sociedad
más informada y responsable con su bienestar (Angarita Merchán et al., 2017).
El dominio de herramientas moleculares permite a los profesionales de la salud innovar y desarrollar
proyectos con beneficios sociales, adaptando intervenciones a la genética individual de cada paciente
e identificando patrones epidemiológicos. Además, el dominio de estas técnicas mejora su
competitividad laboral, abriendo oportunidades en investigación, desarrollo de políticas de salud y
biotecnología, y los capacita para enfrentar problemas globales y locales, como enfermedades
emergentes y resistencia antimicrobiana.
Limitaciones de las herramientas moleculares
En América Latina y otros países en desarrollo, las herramientas moleculares resultan limitadas en las
estrategias de salud pública, pues su implementación requiere una inversión alta en equipos,
infraestructura y capacitación del personal. También la continuidad de los programas está en riesgo
constante debido a la actualización de la tecnología avanzada y necesidad de cadenas de suministro
globales, que pueden ser interrumpidos por falta de presupuesto o desafíos sociales, como ocurrió
durante la pandemia de COVID-19 (Hiscott et al., 2020). También, se requiere personal altamente
capacitado para manejar y analizar los datos generados, ya que, sin una formación adecuada, estas
técnicas pueden ser ineficaces o llevar a errores en diagnósticos y conclusiones científicas. Además,
las desigualdades en el acceso a estas tecnologías entre regiones urbanas y rurales, o entre países
desarrollados y en desarrollo, limitan los beneficios potenciales y pueden agravar las inequidades en
salud, especialmente en comunidades marginadas. Actualmente, existen limitaciones en la validación
de la sensibilidad y especificidad de ciertas técnicas debido a la falta de inversión en su evaluación
sistemática y a la complejidad de estos procesos (Molster et al., 2018).
Muchas herramientas moleculares dependen de bases de datos genéticas, que la mayoría están
diseñadas con poblaciones de países desarrollados, lo que puede reducir la precisión de los
diagnósticos y las intervenciones en poblaciones locales donde los perfiles genéticos son distintos
(Becker et al., 2004). Además, a la fecha, el uso de datos genéticos plantea preocupaciones éticas
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2602.
relacionadas con la privacidad, el consentimiento informado y el riesgo de discriminación genética. La
obtención de información genética en ausencia de síntomas clínicos puede limitar su valor predictivo
y poner en riesgo al paciente con sobre y sub-medicación, también, la selección de pruebas conlleva
desafíos para la capacidad financiera del sistema de salud. Estas cuestiones pueden dificultar la
aceptación social y el desarrollo de políticas públicas relacionadas con el uso de las herramientas
moleculares en ciertos contextos.
Por último, estas herramientas no abordan directamente los determinantes sociales de la salud, como
la pobreza, el acceso a la educación o la seguridad alimentaria, que son críticos en la promoción de la
salud. Esto subraya la necesidad de combinar su uso con enfoques más integrales que consideren
factores económicos y culturales.
Dada la limitada disponibilidad de herramientas moleculares en América Latina y otros países en
desarrollo, la bioinformática emerge como una alternativa clave para la promoción de la salud (Tabla
1), ya que permite analizar datos genómicos, epidemiológicos y clínicos, para identificar patrones de
enfermedades, optimizar diagnósticos y diseñar estrategias de prevención sin depender de una
infraestructura costosa. En combinación con tecnologías accesibles, como bases de datos públicas y
modelos predictivos, facilita la toma de decisiones en salud pública, especialmente en regiones con
recursos limitados, contribuyendo al control de enfermedades y la mejora de la atención médica.
Tabla 1
Herramientas Bioinformáticas en la Promoción de la Salud
Clasificación Base de Datos Funciones y Aplicaciones
Genómicas ENCODE
https://www.encodeproject.org
Catálogo de elementos funcionales del
genoma humano, incluyendo regiones
reguladoras y modificadores
epigenéticos
NCBI Genome
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/genome
Genomas completos de múltiples
organismos con herramientas de análisis
UCSC Genome Browser
https://genome.ucsc.edu
Genomas con anotaciones funcionales y
herramientas de análisis comparativo
Patógenos y
Enfermedade
s Infecciosas
VeuPathDB
https://veupathdb.org
Suite de bases de datos de genomas de
vectores, parásitos y hongos con
herramientas para análisis genómicos,
transcriptómicos y funcionales
ViPR Virus Pathogen Resource
https://www.viprbrc.org
Genomas virales con herramientas de
anotación, análisis filogenético y
comparación de secuencias
NCBI Virus
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/labs/vir
us
Secuencias virales con herramientas para
análisis genómico, proteómico y
estructural
Cáncer The Cancer Genome Atlas (TCGA)
http://www. Canter.gov.tcga
Datos genómicos, transcriptómicos y
epigenómicos de distintos tipos de
cáncer
cBioPortal
https://www.cbioportal.org
Plataforma interactiva sobre alteraciones
genéticas en cáncer y su impacto clínico
COSMIC
https://cancer.sanger.ac.uk/cosmic
Mutaciones somáticas en cáncer,
biomarcadores y evolución tumoral
Enfermedade
s Complejas
DisGeNET
https://www.disgenet.org
Información sobre genes y enfermedades
de múltiples fuentes.
OMIM
https://www.omim.org
Genética humana y enfermedades
hereditarias
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2603.
GWAS Catalog
https://www.ebi.ac.uk/gwas
Recopila estudios de asociación del
genoma completo (GWAS) para
identificar variantes genéticas asociadas
con enfermedades.
Metabólicas
y
Funcionales
KEGG
https://www.genome.jp/kegg
Vías metabólicas, interacciones
moleculares y funciones celulares
The Human Metabolome Database
https://hmdb.ca
Metabolitos y su relación con
enfermedades humanas
Expresión
Génica y
Epigenética
GEO
Gene Expression Omnibus
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/geo
Expresión génica y estudios de
transcriptómica
ArrayExpress
https://www.ebi.ac.uk/arrayexpress
Expresión génica y epigenómica con
herramientas de análisis y visualización
CONCLUSIÓN
Las técnicas moleculares y la bioinformática son herramientas que han permitido revolucionar el
campo de la salud pública facilitando una comprensión más profunda de los mecanismos biológicos
que originan a las enfermedades, mejorando el diagnóstico, la vigilancia epidemiológica, el análisis del
microbioma, polimorfismos y también, se ha podido estudiar la diversidad genética de especies y su
interacción con el entorno, fortaleciendo el conocimiento sobre los determinantes ambientales. Todas
estas experiencias en conjunto, abren caminos para la promoción de la salud basada en evidencia
científica. Sin embargo, actualmente su implementación enfrenta retos importantes como la formación
de recursos humanos especializados, el capital para la inversión en equipos, la equidad en el acceso a
estas tecnologías y la necesidad de políticas públicas que favorezcan su aplicación ética y sustentable,
principalmente en países en desarrollo.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2604.
REFERENCIAS
1000 Genomes Project Consortium. (2010). A map of human genome variation from population scale
sequencing. Nature, 467(7319), 1061.
Aedo, S., Melo, A., García, P., Guzmán, P., Capurro, I., & Roa, J. C. (2007). Detección y tipificación de
virus papiloma humano en lesiones preneoplásicas del cuello uterino mediante PCR-RFLP. Revista
médica de Chile, 135(2), 167-173.
Aguirre, L. E. B., Dacunte, P. E. M., Salinas, T. M. A., Cardozo, F., & Mendoza, L. (2018). Optimización de
una técnica de PCR convencional para detección de virus de papiloma humano tipo 16 y 18. Memorias
del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud, 16(3).
Angarita Merchán, M., Torres Caicedo, M. I., & Díaz Torres, A. K. (2017). Técnicas de Biología Molecular
en el desarrollo de la investigación. Revisión de la literatura. Revista Habanera de Ciencias
Médicas, 16(5), 796-807.
Angermueller, C., Pärnamaa, T., Parts, L., & Stegle, O. (2016). Deep learning for computational biology.
Molecular systems biology, 12(7), 878.
Asuar, L. E. (2007). Guía práctica sobre la técnica de PCR. Ecologia Molecular. LE Eguiarte, V. Souza, X.
Aguirre (Eds). INECC. México, 517-552.
Becker, K. G., Barnes, K. C., Bright, T. J., & Wang, S. A. (2004). The genetic association database. Nature
genetics, 36(5), 431-432.
Bolivar, A. M., Rojas, A., & Lugo, P. G. (2014). PCR y PCR-Múltiple: parámetros críticos y protocolo de
estandarización. Avances en biomedicina, 3(1), 25-33.
Burguete, A., H Bermúdez-Morales, V., & Madrid-Marina, V. (2009). Medicina genómica aplicada a la
salud pública. salud pública de México, 51, s379-s385.
Escobar, C. A. M., Murillo, L. V. R., & Soto, J. F. (2011). Tecnologías bioinformáticas para el análisis de
secuencias de ADN. Scientia et technica, 3(49), 116-121.
Farfán, B. M. J. (2015). Biología molecular aplicada al diagnóstico clínico. Revista Médica Clínica Las
Condes, 26(6), 788-793.
Febles Rodríguez, J. P., & González Pérez, A. (2002). Aplicación de la minería de datos en la
bioinformática. Acimed, 10(2), 69-76.
França, L. T., Carrilho, E., & Kist, T. B. (2002). A review of DNA sequencing techniques. Quarterly reviews
of biophysics, 35(2), 169-200.
García, D. C., Ruiz, C. R. G., & Pérez, N. M. (2005). Proyecto genoma humano: situación actual y
perspectivas. Investigación y Ciencia, 13(33), 56-63.
Gómez-Márquez, J. (2013). La revolución de la ingeniería genética. Nova Acta Científica
Compostelana, 20.
Hamzah, Z., Petmitr, S., Mungthin, M., Leelayoova, S., & Chavalitshewinkoon-Petmitr, P. (2006).
Differential detection of Entamoeba histolytica, Entamoeba dispar, and Entamoeba moshkovskii by a
single-round PCR assay. Journal of Clinical Microbiology, 44(9), 3196-3200.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2605.
Herrera, L. A., Hidalgo-Miranda, A., Reynoso-Noverón, N., Meneses-García, A. A., Mendoza-Vargas, A.,
Reyes-Grajeda, J. P., ... & Escobar-Escamilla, N. (2021). Saliva is a reliable and accessible source for
the detection of SARS-CoV-2. International Journal of Infectious Diseases, 105, 83-90.
Hiscott, J., Alexandridi, M., Muscolini, M., Tassone, E., Palermo, E., Soultsioti, M., & Zevini, A. (2020). The
global impact of the coronavirus pandemic. Cytokine & growth factor reviews, 53, 1-9.
Isea, R. (2021). Origen del SARS-CoV-2 desde una perspectiva Bioinformática. Conocimiento Libre y
Licenciamiento (CLIC), (23).
Khoury MJ, Bowen MS, Clyne M, Dotson WD, Gwinn ML, Green RF, et al. From public health genomics
to precision public health: a 20-year journey. Genet Med. (2017) 20:574–82.
Khoury, M. J., Millikan, R., Little, J., & Gwinn, M. (2004). The emergence of epidemiology in the genomics
age. International Journal of Epidemiology, 33(5), 936-944.
Lago-Sampedro, A. M., & García-Escobar, E. (2022). Importancia de la bioinformática en la medicina
actual.¿Es realmente necesaria la bioinformática en la práctica clínica?. Nutrición Hospitalaria, 39(3),
487-488.
Lazaridis, K. N., & Petersen, G. M. (2005). Genomics, genetic epidemiology, and genomic
medicine. Clinical gastroenterology and hepatology, 3(4), 320-328.
Logsdon, G. A., Vollger, M. R., & Eichler, E. E. (2020). Long-read human genome sequencing and its
applications. Nature Reviews Genetics, 21(10), 597-614.
Martínez, O. Ángeles, Quintas Granados, L. I., & Carrillo Tapia, E. (2025). Más allá del laboratorio:
biomarcadores para transformar la detección y el tratamiento del cáncer con un enfoque social.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (1), 2809 – 2822.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i1.3534.
Mauricio, J. F. (2015). Biología molecular aplicada al diagnóstico clínico molecular. Rev Med Clin Las
Condes, 26, 788-93.
Mellado, O. M. D. (2020). Técnicas de biología molecular en el diagnóstico de enfermedades
infecciosas. NPunto, 3(30), 88-111.
Menéndez Gutiérrez, E., & Rivas González, R. (2014). Nociones básicas para el análisis bioinformático
de proteínas.
Molster, C. M., Bowman, F. L., Bilkey, G. A., Cho, A. S., Burns, B. L., Nowak, K. J., & Dawkins, H. J. (2018).
The evolution of public health genomics: exploring its past, present, and future. Frontiers in public
health, 6, 247.
Octavio-Aguilar, P., & Ramos-Frías, J. (2014). Aplicación de la genética de poblaciones en el ámbito de
la medicina. Biomédica, 34(2), 171-179.
OMS, O. (2018). Estrategia y Plan de acción sobre la promoción de la salud en el contexto de los
objetivos de desarrollo sostenible. Uruguay: Aportes para la construcción de una estrategia regional de
Promoción de la Salud. Uruguay.(Internet).
Rego-Perez, I., Fernández-Moreno, M., Carreira-García, V., & Blanco, F. J. (2009). Polimorfismos
genéticos y farmacogenética en la artritis reumatoide. Reumatología clínica, 5(6), 268-279.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2025, Volumen VI, Número 2 p 2606.
Santos, J. I. (2014). La vacunación en México en el marco de las “décadas de las vacunas”: logros y
desafíos. Gaceta Médica de México, 150(2), 180-188.
Schuler, G. D., Boguski, M. S., Stewart, E. A., Stein, L. D., Gyapay, G., Rice, K., ... & Hudson, T. J. (1996). A
gene map of the human genome. Science, 274(5287), 540-546.
Subramanian, I., Verma, S., Kumar, S., Jere, A., & Anamika, K. (2020). Multi-omics data integration,
interpretation, and its application. Bioinformatics and biology insights, 14, 1177932219899051.
Velavan, T. P., & Meyer, C. G. (2020). COVID-19: a PCR-defined pandemic. International Journal of
Infectious Diseases, 103, 278.
Vermeulen, R., Schymanski, E. L., Barabási, A. L., & Miller, G. W. (2020). The exposome and health: Where
chemistry meets biology. Science, 367(6476), 392-396.
Wild, C. P. (2005). Complementing the genome with an “exposome”: the outstanding challenge of
environmental exposure measurement in molecular epidemiology. Cancer Epidemiology Biomarkers &
Prevention, 14(8), 1847-1850.
Yao, K., Cai, H., Wang, Y., Cheng, S., Liu, Q., Zhang, D., ... & Chen, X. (2022). Potential molecular
mechanism of the Xiexin capsule in the intervention of dyslipidemia based on bioinformatics and
molecular docking. Nutrición hospitalaria: Órgano oficial de la Sociedad española de nutrición
parenteral y enteral, 39(3), 569.
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en
este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .