LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3059.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3887
Aislamiento social en adolescentes que usan redes sociales:
diferencias por nivel educativo
Social isolation in adolescents who use social networks: differences by
educational level
Erika Estefanía Espino García
1420133f@umich.mx
https://orcid.org/0009/0001/8253/9311
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Morelia, Michoacán – México
Ma. de Jesús Ruiz Recéndiz1
madejesus.ruiz@umich.mx
https://orcid.org/0000-0002-7979-4215
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Morelia, Michoacán – México
María Magdalena Lozano Zúñiga
maria.lozano@umich.mx
https://orcid.org/0000-0001-7750-0036
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Morelia, Michoacán – México
Julio César Leyva Ruiz
julio.leyva@umich.mx
https://orcid.org/0009-0001-8836-1155
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Morelia, Michoacán – México
Artículo recibido: 26 de abril de 2025. Aceptado para publicación: 10 de mayo de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El aislamiento social es un fenómeno que afecta de manera creciente a los adolescentes y puede
ocasionar efectos en la salud mental y el bienestar emocional de los jóvenes. Evaluar el nivel de
aislamiento social en adolescentes que usan redes sociales considerando las diferencias por nivel
educativo. Estudio con enfoque cuantitativo y diseño no experimental, observacional, descriptivo y
transversal. La muestra fue no probabilística de 120 adolescentes seleccionados a conveniencia que
cursan nivel medio, medio superior y superior. Cuestionario de soledad y aislamiento (=.87) con 25
ítems y dos dimensiones (soledad y tendencia al aislamiento; escala de respuesta de 1= nunca a
4=siempre. Se empleó estadística descriptiva e inferencial con programa SPSS. La mayoría de los
participantes fueron mujeres (70%), con edad promedio de 17.3 años (DE=1.54), solteros (100%), sólo
estudian (83.3%) y tienen fácil acceso a dispositivos y redes sociales (76.7%). Respecto al aislamiento
social, se observó nivel moderado en la escala total (60%) y en las dimensiones soledad (60%) y
tendencia a la soledad (56.7%) de manera general y en los tres niveles escolares. El análisis revela
diferencias significativas (p<0.05) en el aislamiento social según el nivel educativo, mostrando un
aumento progresivo desde secundaria hasta la universidad. Los universitarios presentan los niveles
más altos, tanto en aislamiento general como en dimensiones. La transición a la educación superior
es un período crítico que requiere atención específica para mitigar el aislamiento social en jóvenes.
1 Autora de correspondencia.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3060.
Palabras clave: aislamiento social, adolescente, red social
Abstract
Social isolation is a phenomenon that increasingly affects adolescents and can have effects on the
mental health and emotional well-being of young people. Objective. To assess the level of social
isolation in adolescents who use social networks, considering differences by educational level. A
quantitative, non-experimental, observational, descriptive, and cross-sectional study was conducted.
The sample consisted of 120 adolescents selected conveniently, who were enrolled at middle, upper-
middle, and higher education levels. Loneliness and Isolation Questionnaire (α=.87) with 25 items and
two dimensions (loneliness and tendency to isolate; response scale from 1=never to 4=always).
Descriptive statistics and inferences were analyzed using the SPSS program. The majority of
participants were women (70%), with an average age of 17.3 years (SD=1.54), single (100%), studying
only (83.3%), and having easy access to devices and social networks (76.7%). Regarding social
isolation, a moderate level was observed on the total scale (60%) and in the dimensions of loneliness
(60%) and tendency to isolate (56.7%), both overall and across the three educational levels. The
analysis reveals significant differences (p<0.05) in social isolation according to educational level,
showing a progressive increase from middle school to university. University students present the
highest levels, both in overall isolation and in its dimensions. The transition to higher education is a
critical period that requires specific attention to mitigate social isolation in young people.
Keywords: social isolation, adolescent, social networking
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Cómo citar: Espino García, E. E., Ruiz Recéndiz, M. de J., Lozano Zúñiga, M. M., & Leyva Ruiz, J. C.
(2025). Aislamiento social en adolescentes que usan redes sociales: diferencias por nivel educativo.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (2), 3059 – 3071.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3887
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3061.
INTRODUCCIÓN
Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2025), actualmente existen
1,300 millones de adolescentes en el mundo, lo que representa el 16 % de la población global. En
México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2024) reportó que, durante el primer
trimestre de 2024, la población de adolescentes ascendía a 31 millones de personas, con un 35.8 % en
el rango de 15-19 años y un 33.9 % en el de 20-24 años. Esta cifra refleja la importancia de estudiar
fenómenos que afectan directamente a esta población, como el aislamiento social vinculado al uso de
redes sociales, un tema de creciente relevancia en la investigación contemporánea.
La adolescencia es una etapa marcada por transformaciones profundas, no solo físicas, sino también
emocionales y sociales. Durante este período, los jóvenes construyen su identidad (García, 2021),
desarrollan habilidades clave (Tapia et al., 2003) y establecen vínculos significativos con sus pares,
mientras experimentan una transición hacia la independencia respecto a sus figuras parentales. Sin
embargo, paradójicamente, esta búsqueda de autonomía puede generar sentimientos de soledad,
incluso en medio de interacciones sociales constantes. Aunque el aislamiento objetivo —la falta de
contacto real con otros— puede favorecer la aparición de esta emoción subjetiva, ambos conceptos no
siempre están relacionados (Tapia et al., 2003).
El aislamiento social y la soledad han mostrado un incremento progresivo en adultos jóvenes (18-29
años) desde finales de la década de 1970, según un metaanálisis de 345 estudios. Esta tendencia,
previa incluso a la pandemia por COVID-19, también se ha documentado en adolescentes de 13 a 18
años (Towner et al., 2024). Cuando los adolescentes viven en aislamiento social, la soledad suele
percibirse como impuesta, convirtiéndose en un problema del que no pueden escapar (García, 2021).
Investigaciones recientes han demostrado que la soledad está asociada con efectos negativos en la
salud física y mental, como la disminución de la calidad del sueño, la somnolencia diurna o la fatiga
crónica (García, 2021). Además, el aislamiento social se considera un factor de riesgo tan dañino para
la salud como fumar 15 cigarrillos al día (Álvarez de Mon et al., 2019) y se asocia con mayor
sedentarismo y menor actividad física, según datos de la Encuesta Mundial de Salud Estudiantil Basada
en la Escuela de 79 países (Werneck et al., 2023).
Otro aspecto preocupante es la relación entre el aislamiento social y la salud mental. Tanto el
aislamiento como la soledad se han vinculado con un incremento en los síntomas de depresión y
ansiedad en adolescentes, especialmente cuando el aislamiento se prolonga, como ocurrió durante la
pandemia por COVID-19 (Loades et al., 2020; Endo et al., 2017). Almeida et al. (2022) destacan que el
aislamiento social también se asocia con un aumento en la ideación suicida y las autolesiones en
adolescentes que muestran preferencia por la soledad. Además, investigaciones realizadas en
adolescentes de 16 a 19 años en Cambridge (Towner et al., 2024) revelaron que el aislamiento social
altera los procesos de aprendizaje de amenazas y extinción del miedo, incrementando la vulnerabilidad
a trastornos psicológicos, particularmente la ansiedad. En modelos animales, el aislamiento social
adolescente ha demostrado perjudicar el desarrollo neurológico y emocional, con patrones diferentes
en hombres y mujeres, lo que podría explicar diferencias en trastornos mentales como la depresión
(Albanese et al., 2024).
En los últimos años, el uso excesivo de redes sociales y dispositivos móviles ha emergido como un
factor potencialmente precipitante del aislamiento social en adolescentes (Valencia-Ortiz et al., 2021).
Si bien estas herramientas facilitan actividades académicas, como la entrega de tareas o la búsqueda
de información, y mantienen la conexión social con familiares y amigos, su uso desmedido puede
derivar en conductas adictivas con consecuencias negativas para su desarrollo. Carmenate y Marín
(2021) identificaron tres tipos de impactos negativos: (1) a nivel personal, limita el desarrollo al reducir
la participación en actividades cotidianas esenciales; (2) en el ámbito familiar, debilita los lazos
afectivos al disminuir el tiempo de convivencia y dificultar la comunicación; y (3) en el plano conductual,
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fomenta el apego compulsivo a dispositivos electrónicos, lo que frecuentemente resulta en
incumplimiento de normas familiares y percepción de invasión a la privacidad cuando los padres
intentan regular este uso.
Diversos estudios recientes advierten que el uso excesivo de redes sociales puede constituir un factor
clave en el aislamiento social y los sentimientos de soledad en adolescentes (García, 2021). Este
fenómeno se relaciona con alteraciones conductuales (Casimiro et al., 2020) que, si persisten, pueden
derivar en afectaciones graves para su salud mental debido a la disminución de las interacciones
sociales presenciales (Towner et al., 2024). En contextos asiáticos, particularmente en Japón, se ha
documentado una prevalencia significativa de hikikomori o aislamiento social extremo (Cueto, 2024;
De la Calle y Muñoz, 2018). Investigaciones recientes asocian este fenómeno, entre otros factores
determinantes, al uso problemático de redes sociales (Ribot et al., 2022), donde la inmersión
prolongada en entornos digitales genera una desconexión progresiva de la realidad física y un deterioro
paulatino de las interacciones sociales presenciales, configurando un ciclo de autoaislamiento.
Ante este panorama, resulta crucial explorar cómo el uso de redes sociales influye en el nivel de
aislamiento social en adolescentes, considerando las diferencias por nivel educativo. Esta
investigación busca precisamente evaluar las diferencias en el aislamiento social por nivel educativo
entre adolescentes usuarios de redes sociales, aportando evidencia crucial para intervenciones
educativas diferenciadas.
Por tanto, con base en la información anterior es que se evaluó el nivel de aislamiento social en
adolescentes que usan redes sociales considerando las diferencias por nivel educativo.
METODOLOGÍA
Enfoque y diseño: Investigación con enfoque cuantitativo y diseño no experimental, observacional,
descriptivo y transversal (Argimon y Jiménez, 2019; Polit y Beck, 2019; Grove y Gray, 2019).
Población y muestra: La muestra de este estudio fue no probabilística de 120 estudiantes de la ciudad
de Morelia, Michoacán, México. Los estudiantes fueron seleccionados con un muestreo a
conveniencia.
Criterios de selección
Se incluyeron a adolescentes de 13 a 20 años, estudiantes del nivel medio (secundaria), medio superior
(preparatoria) y superior (licenciatura), residentes de la ciudad de Morelia, con acceso a un dispositivo
móvil (teléfono inteligente o tableta) y a redes sociales (Facebook, Instagram, Tik Tok, YouTube, Twitter
/ X, Snapchat); a quienes aceptaron participar y firmar la carta de consentimiento informado con fines
de investigación. Se excluyeron a estudiantes con diagnóstico médico de depresión y se eliminaron las
cédulas de colecta con respuestas incompletas.
Instrumento: Para medir el aislamiento social de eligió el cuestionario Aislamiento y soledad (CAS)
elaborado por Casullo (1998 como se citó en Contini et al., 2012) que consta de 25 ítems distribuidos
en dos dimensiones: soledad (ítems 2, 3, 11, 12, 23, 4, 5, 9, 10, 13, 15, 24) y tendencia al aislamiento
(ítems 1 ,6, 7, 8, 14, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 25); los ítems se evalúan con una escala Likert de cuatro
opciones de respuesta (1=nunca: no se identifica en absoluto, 2=algunas veces: la mayoría de veces
no me ocurre o no lo haría , 3=muchas veces: la mayoría de veces me ocurre, 4=siempre: me describe
aproximadamente. El autor del cuestionario reportó una fiabilidad de .71 y en este estudio fue de .87.
Para esta investigación se sumaron todos los ítems de la escala total y de cada dimensión para obtener
un puntaje que posteriormente fue clasificado en cuatro categorías cuyos puntos de corte se muestran
en la tabla 1.
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Además se elaboró una cédula de recolección que incluyó el cuestionario así como preguntas
adicionales sobre datos sociodemográficos (edad, sexo, nivel educativo, ocupación, accesibilidad a
dispositivos y redes sociales). Esta cédula fue autoadministrada.
Procedimiento. Una vez aprobado el protocolo, las investigadoras acudieron con las autoridades de
tres instituciones educativas de nivel medio (secundaria), medio superior (preparatoria) y superior
(licenciatura) para solicitar autorización. Una vez que se otorgó se acudió a las instalaciones
educativas durante los períodos de receso de los estudiantes para explicarles el objetivo del estudio e
invitarles a participar enfatizando su derecho a la retractación. Al aceptar se les entregaba la carta de
consentimiento informado en materia de investigación para que la firmaran y proceder a cumplimentar
la cédula de colecta. Los investigadores permanecieron disponibles para resolver las dudas de los
adolescentes. Al finalizar, se agradeció a los estudiantes por su participación.
Tabla 1
Puntos de corte del cuestionario Aislamiento social
Categoría Escala total (25
ítems)
Soledad (12
ítems)
Tendencia al aislamiento (13
ítems)
Sin riesgo 25 - 43.75 12 - 21 13 - 22.75
Bajo riesgo 43.76 - 62.5 21.01 - 30 22.76 - 32.5
Riesgo moderado 62.51 - 81.25 30.01 - 39 32.51 - 42.25
Alto riesgo 81.26 - 100 39.01 - 48 42.26 - 52
Análisis estadístico: Los datos fueron procesados con el programa SPSS versión 25. Se aplicaron
técnicas de estadística descriptiva, incluyendo medidas de tendencia central y de dispersión para las
variables cuantitativas, y se calcularon frecuencias y porcentajes para las variables cualitativas. Las
diferencias se evaluaron mediante la prueba no paramétrica H de Kruskal-Wallis. La fiabilidad del
cuestionario se evaluó con la prueba alfa de Cronbach utilizando una prueba piloto con 30
adolescentes.
Consideraciones éticas y legales: Se garantizó el derecho de los adolescentes al anonimato, la
privacidad, así como su dignidad y la posibilidad de decidir no continuar respondiendo la cédula. Esta
investigación fue considerada sin riesgo para los participantes. Se entregó un informe ejecutivo a los
directivos de las instituciones educativas. (Diario Oficial de la Federación, 2012; Cámara de Diputados
del H. Congreso de la Unión, 2014; Asociación Médica Mundial, 2024; Organización Panamericana de
la Salud, 2017).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En esta investigación participaron 120 adolescentes. La tabla 2 presenta los datos sociodemográficos
de los adolescentes participantes en el estudio de acuerdo con el nivel educativo (secundaria,
preparatoria y universidad). Del total de adolescentes, 26.7% (32) cursaron secundaria, 53.3% (64)
preparatoria y 20% (24). Este desequilibrio en la distribución sugiere que los adolescentes de nivel
medio superior y superior fueron más representativos en la investigación. Esto podría estar relacionado
con factores como mayor disponibilidad para participar o un acceso más fácil a redes sociales, lo cual
es relevante dado el objetivo del trabajo.
Tabla 2
Datos sociodemográficos por nivel educativo de los adolescentes (n = 120)
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3064.
Variables Total
(n=120)
Secundaria
(n=32)
Preparatoria
(n=64)
Universidad
(n=24)
% % % %
Sexo
Femenino 84 70.0 12 37.5 48 75.0 24 100.0
Masculino 36 30.0 20 62.5 16 25.0 0 0.0
Estado civil
Soltero 120 100.0 32 100.0 64 100.0 24 100.0
Casado 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0
Ocupación
Estudiante 100 83.3 24 75.0 52 81.3 24 100.0
Trabajador 16 13.3 4 12.5 12 18.8 0 0.0
Ambos 4 3.3 0 0.0 0 0.0 0 0.0
Accesibilidad a redes
sociales y dispositivos
Fácil 23 76.7 28 87.5 44 68.8 20 83.3
Difícil 7 23.3 4 12.5 20 31.3 4 16.7
Muy complicado 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0
En cuanto al sexo, 70% fueron mujeres (tabla 2) y esta diferencia puede ser atribuida a varios factores.
Primero estudios previos han sugerido que las mujeres tienden a reportar mayor uso de redes sociales
y están más involucradas en actividades digitales que promueven interacciones sociales en línea
(García, 2021). Segundo, las diferencias en roles de género podrían influir en la percepción del
aislamiento social, ya que las mujeres pueden sentirse más afectadas por la falta de interacciones
significativas (Almeida et al., 2022). Es importante destacar que este sesgo hacia las mujeres debe ser
considerado al interpretar los resultados, ya que podría limitar la generalización de los hallazgos a la
población masculina adoelscente.
Respecto a la variable ocupación, 83.3% (tabla 2) se dedica exclusivamente a trabajar, lo que es notable,
especialmente en los niveles educativos superiores (preparatoria y universidad). Sin embargo, un
porcentaje significativo (13.3%) también combina trabajo con estudios, lo cual puede tener
implicaciones importantes en su tiempo disponible para interactuar en redes sociales y,
potencialmente, en su nivel de aislamiento social. Es decir, los estudiantes que trabajan podrían
enfrentar mayores restricciones en su tiempo libre y, por tanto, limitar sus oportunidades de establecer
conexiones sociales tanto en línea como fuera de las redes sociales.
En relación con la accesibilidad a redes sociales y dispositivos digitales, se encontró que 76.7% del
total de los adolescentes tiene fácil acceso; sin embargo, hubo diferencias en el nivel educativo como
se observa en la tabla 2. Estos resultados sugieren que, aunque la mayoría de los adolescentes tienen
acceso a redes sociales y dispositivos digitales, existen barreras significativas en algunos grupos,
especialmente en los niveles educativos inferiores (secundaria y preparatoria). Estas barreras podrían
estar relacionadas con factores económicos, tecnológicos o de infraestructura, lo que podría influir en
su capacidad de usar estas plataformas para mitigar el aislamiento social.
En la tabla 3 se observa que las redes sociales más utilizadas son el servicio de mensajería WhatsApp
(100%), seguido de YouTube (93.3%), Tik Tok (86.7%), Facebook (76.7%) e Instagram (70%). X antes
Twitter es una de las redes sociales menos utilizadas en esta muestra (16.7%) y Snapchat (40%).
Tabla 3
Uso de redes sociales por nivel educativo de los adolescentes (n = 120)
Redes sociales Total (n=120) Secundaria (n=32) Preparatoria (n=64) Universidad (n=24)
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3065.
% % % %
Facebook
Sí 116 76.7 28 87.5 64 100.0 24 100.0
No 28 23.3 4 12.5 0 0.0 0 0.0
Instagram
Sí 84 70.0 28 87.5 36 56.3 20 83.3
No 36 30.0 4 12.5 28 43.8 4 16.7
Tik Tok
Sí 104 86.7 28 87.5 60 93.8 16 66.7
No 16 13.3 4 12.5 4 6.3 8 33.3
YouTube
Sí 112 93.3 32 100.0 56 100.0 24 100.0
No 8 6.7 0 0.0 8 12.5 0 0.0
Twitter / X
Sí 20 16.7 4 12.5 12 18.8 4 16.7
No 100 83.3 28 87.5 52 81.3 20 83.3
Snapchat
Sí 48 40.0 12 37.5 24 37.5 12 50.0
No 72 60.0 20 62.5 40 62.5 12 50.0
WhatsApp
Sí 120 100 32 100.0 64 100.0 24 100.0
No 0 0.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0
De acuerdo con la Tabla 3, las redes sociales más populares entre los adolescentes son WhatsApp,
YouTube y TikTok, con WhatsApp destacándose como la más utilizada por su capacidad para
mantener conexiones sociales. YouTube es especialmente relevante entre estudiantes de preparatoria
y universidad, ya que permite tanto interacción pasiva como activa, mientras que TikTok, popular en
secundaria y preparatoria, puede generar comparaciones negativas y aumentar la soledad subjetiva
debido a su formato visual y rápido. En resumen, WhatsApp facilita el contacto cercano, mientras que
plataformas como TikTok y YouTube fomentan la interacción pero tienen impactos emocionales
mixtos.
El uso de redes sociales varía según el nivel educativo. En secundaria, predominan plataformas como
WhatsApp, TikTok e Instagram, con un enfoque en contenido visual y entretenimiento, mientras que
Facebook y Twitter tienen poca relevancia. En **preparatoria**, aumenta el uso de YouTube y
Facebook, reflejando un mayor interés en contenido educativo, aunque TikTok sigue siendo popular.
En la universidad, WhatsApp, YouTube y Facebook siguen siendo fundamentales, pero Instagram gana
relevancia, posiblemente por su utilidad en la construcción de identidad profesional. Esto sugiere una
transición desde un uso orientado al entretenimiento en niveles inferiores hacia un enfoque más
práctico y estratégico en niveles superiores.
El impacto de las redes sociales en el aislamiento social es dual. WhatsApp reduce el aislamiento
objetivo al mantener conexiones cercanas, pero su uso exclusivo puede limitar las interacciones
presenciales. Plataformas como Instagram y TikTok, aunque populares, favorecen comparaciones
sociales y aumentan la soledad subjetiva debido a su contenido idealizado. YouTube ofrece un
equilibrio entre consumo pasivo y participación activa, promoviendo comunidades virtuales que
pueden mitigar el aislamiento. Twitter, con menor uso, es menos accesible por su complejidad
lingüística. En general, las redes sociales pueden tanto reducir como aumentar el aislamiento,
dependiendo de cómo se utilicen y del contexto sociodemográfico de los adolescentes.
En cuanto a la variable de estudio, en la tabla 4 se presentan los resultados de aislamiento social en
adolescentes segmentado por nivel educativo en la escala total y las dimensiones soledad y tendencia
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al aislamiento. Los resultados obtenidos en esta investigación muestran un patrón claro en el nivel de
aislamiento social de los adolescentes en función de su nivel educativo. En términos generales, se
observa que la mayoría de los adolescentes, independientemente de su nivel educativo, presentan un
riesgo moderado de aislamiento social (60%), lo que subraya la relevancia de este fenómeno en la
población adolescente. Este riesgo se asocia con el uso de redes sociales, que, aunque facilitan la
conexión virtual, pueden generar una desconexión de las interacciones presenciales, contribuyendo al
aislamiento social.
Respecto a la dimensión soledad, un hallazgo particularmente relevante es que en esta dimensión los
estudiantes de preparatoria y universidad muestran un mayor porcentaje de alto riesgo en comparación
con los de secundaria. Esto podría reflejar un aumento en la autonomía y, en consecuencia, en la
búsqueda de identidad, lo que puede generar un sentimiento de soledad, incluso cuando las
interacciones virtuales son frecuentes. Este hallazgo es consistente con estudios previos que sugieren
que la soledad en adolescentes está relacionada no solo con la falta de interacción física, sino también
con la naturaleza superficial de las interacciones en redes sociales (García, 2021; Towner et al., 2024).
Tabla 4
Nivel de aislamiento social por nivel educativo de los adolescentes (n = 120)
Nivel de aislamiento
social
Total
(n=120)
Secundaria
(n=32)
Preparatoria
(n=64)
Universidad
(n=24)
% % % %
Escala total
Sin riesgo 4 3.3 4 12.5 0 0.0 0 0.0
Bajo riesgo 32 26.7 8 25.0 24 37.5 0 0.0
Riesgo moderado 72 60.0 16 50.0 36 56.3 20 83.3
Alto riesgo 12 10.0 4 12.5 4 6.3 4 16.7
Dimensiones
Soledad
Sin riesgo 4 3.3 4 12.5 0 0.0 0 0.0
Bajo riesgo 20 16.7 4 12.5 12 18.8 4 16.7
Riesgo moderado 72 60.0 20 62.5 36 56.3 16 66.7
Alto riesgo 24 20.0 4 12.5 16 25.0 4 16.7
Tendencia al
aislamiento
Sin riesgo 8 6.7 8 25.0 0 0.0 0 0.0
Bajo riesgo 40 33.3 8 25.0 32 50.0 0 0.0
Riesgo moderado 68 56.7 12 37.5 32 50.0 24 100.0
Alto riesgo 4 3.3 4 12.5 0 0.0 0 0.0
En cuanto a la tendencia al aislamiento, los estudiantes universitarios muestran el mayor riesgo
moderado, con un 100% de los participantes en este nivel reportando algún grado de riesgo. Este
resultado puede estar relacionado con la transición hacia la vida universitaria, un período en el que los
adolescentes, aunque más independientes, enfrentan nuevos desafíos sociales y académicos que
pueden intensificar su sensación de aislamiento, sobre todo en un contexto donde las interacciones en
línea tienden a ser más frecuentes. De forma interesante, los adolescentes de secundaria y preparatoria
parecen estar en una etapa de socialización más activa, lo que puede reflejar una menor incidencia de
alto riesgo en esta dimensión.
Los resultados también sugieren que las redes sociales tienen un impacto directo en el aislamiento
social de los adolescentes. Como se mencionó previamente, el uso excesivo de plataformas como
Instagram, TikTok y YouTube, que son populares entre los adolescentes, puede contribuir a
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sentimientos de soledad subjetiva y fomentar la comparación social (Valencia-Ortiz et al., 2021). En
este sentido, los adolescentes en preparatoria y universidad podrían experimentar un mayor impacto
emocional y psicológico, ya que, a medida que crecen, se vuelven más conscientes de las expectativas
sociales, lo que podría ser exacerbado por las dinámicas de las redes sociales.
Por otro lado, los adolescentes en secundaria, aunque también muestran riesgos moderados, parecen
estar en una fase más temprana de socialización, lo que podría permitirles desarrollar un mayor apoyo
social en su entorno inmediato. Sin embargo, esto no implica que los estudiantes más jóvenes estén
exentos de los efectos negativos del aislamiento social, ya que todos los grupos reportan al menos un
grado de riesgo en las dimensiones de soledad y tendencia al aislamiento.
En la tabla 5 se aprecian diferencias estadísticamente significativas (p < 0.05) en el aislamiento social
entre los niveles educativos que confirman que el aislamiento social y sus dimensiones (soledad y
tendencia al aislamiento) aumentan significativamente con el nivel educativo, siendo los universitarios
los más afectados. Estos hallazgos son coherentes con la literatura previa, que señala cómo el
aumento del nivel educativo está asociado con mayores desafíos emocionales, sociales y académicos,
lo que puede contribuir al incremento del aislamiento social (Towner et al., 2024). En particular, los
universitarios enfrentan presiones adicionales relacionadas con la independencia económica, la
búsqueda de identidad profesional y las expectativas académicas, lo que podría explicar su mayor
vulnerabilidad al aislamiento.
Tabla 5
Diferencias de aislamiento social por nivel educativo de los adolescentes (n = 120)
Aislamiento
social
Escala total Soledad Tendencia al aislamiento
Mediana H p
valor
Mediana H p
valor
Mediana H p
valor
Secundaria 66.00 20.45 .001 33.50 12.72 .002 32.50 35.53 .001
Preparatoria 71.00 36.00 33.00
Universidad 78.50 38.50 40.00
Respecto a la dimensión tendencia al aislamiento, estos resultados respaldan la hipótesis de que el
aislamiento social no es solo un problema objetivo (falta de interacciones sociales), sino también una
experiencia subjetiva profunda que afecta la salud mental y emocional de los adolescentes. Las redes
sociales, aunque facilitan ciertas formas de conexión, no siempre logran sustituir las interacciones
presenciales esenciales para el desarrollo socioemocional (Álvarez de Mon et al., 2019).Esto refuerza
la necesidad de intervenciones diferenciadas por etapa académica.
En cuanto al impacto de las redes sociales estos hallazgos coinciden con estudios previos que han
advertido sobre los riesgos asociados al uso excesivo de redes sociales, especialmente en contextos
donde las interacciones digitales reemplazan las presenciales (Casimiro et al., 2020). Además, la
prevalencia de fenómenos como el hikikomori en países asiáticos (Cueto, 2024; De la Calle y Muñoz,
2018) sugiere que la inmersión prolongada en entornos digitales puede configurar un ciclo de
autoaislamiento, donde los adolescentes se sienten cada vez más desconectados de la realidad física.
CONCLUSIÓN
Los hallazgos de esta investigación revelan un panorama claro y preocupante sobre el nivel de
aislamiento social en adolescentes, destacando cómo este fenómeno varía según el nivel educativo y
está profundamente influenciado por el uso de redes sociales. En términos generales, se observa que
la mayoría de los adolescentes enfrentan un riesgo moderado de aislamiento social,
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3068.
independientemente de si cursan secundaria, preparatoria o universidad. Este dato subraya que el
aislamiento social no es un problema aislado, sino una realidad compartida que afecta a esta población
de manera transversal.
Al analizar las diferencias por nivel educativo, se identifica un patrón interesante: mientras los
adolescentes de secundaria tienden a mostrar una mayor interacción social tanto en línea como fuera
de línea, aquellos en preparatoria y universidad experimentan mayores niveles de soledad y tendencia
al aislamiento. Esto podría explicarse por la mayor autonomía y los desafíos emocionales, sociales y
académicos que enfrentan en etapas más avanzadas de su desarrollo. Los estudiantes de secundaria,
en cambio, parecen beneficiarse de un uso más lúdico y entretenido de las redes sociales, lo que les
permite mantener conexiones más fluidas con sus pares. Sin embargo, a medida que avanzan en su
educación, el uso de estas plataformas se vuelve más estratégico y práctico, pero también más
propenso a generar sentimientos de soledad y desconexión.
El impacto dual de las redes sociales también queda evidente en los resultados. Plataformas como
WhatsApp juegan un papel crucial al reducir el aislamiento objetivo al facilitar conexiones cercanas;
sin embargo, su uso exclusivo puede limitar las interacciones presenciales, esenciales para el
desarrollo socioemocional. Por otro lado, plataformas visuales como Instagram y TikTok, aunque
populares, fomentan comparaciones sociales y pueden aumentar la soledad subjetiva debido a su
contenido idealizado. YouTube, en contraste, emerge como una herramienta más positiva, ya que
ofrece un equilibrio entre consumo pasivo y participación activa, permitiendo la formación de
comunidades virtuales que pueden mitigar el aislamiento.
Desde una perspectiva teórica, estos resultados reafirman la necesidad de considerar los efectos del
uso de redes sociales en el bienestar emocional y social de los adolescentes, especialmente durante
una etapa tan crítica como la adolescencia, cuando se construye la identidad personal y social. Desde
una perspectiva práctica, queda claro que es urgente desarrollar intervenciones educativas y de salud
mental que promuevan un uso equilibrado de estas plataformas, fomentando la interacción presencial
y proporcionando herramientas para manejar los efectos negativos del aislamiento digital.
Estos hallazgos son consistentes con estudios previos que han señalado el impacto negativo de las
redes sociales en el bienestar emocional de los adolescentes. Sin embargo, se observa que los
adolescentes de secundaria, aunque también enfrentan un riesgo moderado de aislamiento, parecen
estar menos afectados que sus pares de niveles educativos superiores, posiblemente debido a una
menor carga emocional y social en esta etapa temprana.
Es importante reconocer algunas limitaciones del estudio. La distribución desigual de los participantes
entre los distintos niveles educativos podría haber influido en la representatividad de los resultados.
Además, el uso de autoinformes para evaluar el uso de redes sociales y el nivel de aislamiento social
introduce el riesgo de sesgos de autorreporte. Finalmente, la naturaleza transversal de la investigación
impide establecer relaciones causales definitivas entre el uso de redes sociales y el aislamiento social,
dejando abiertas preguntas sobre su evolución a largo plazo.
En resumen, este estudio destaca la importancia de abordar el aislamiento social en adolescentes
considerando su nivel educativo y el impacto del uso de redes sociales en su bienestar emocional. Las
intervenciones deben ser específicas para cada grupo, promoviendo un uso equilibrado de las redes
sociales y fomentando interacciones sociales más saludables y significativas. Solo así será posible
mitigar los efectos negativos del aislamiento social y garantizar un desarrollo integral en esta población
vulnerable.
Los resultados confirman que el aislamiento social y sus dimensiones (soledad y tendencia al
aislamiento) aumentan significativamente con el nivel educativo, alcanzando su punto más alto en
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3069.
universitarios. Estos hallazgos reflejan los desafíos únicos de cada etapa: mientras los adolescentes
en secundaria muestran menor vulnerabilidad, los universitarios enfrentan mayores presiones
académicas, búsqueda de identidad y autonomía, exacerbando su aislamiento.
El estudio también destaca el doble rol de las redes sociales: aunque facilita conexiones digitales, no
reemplazan las interacciones presenciales necesarias para el bienestar socioemocional. Esto coincide
con investigaciones previas que advierten sobre riesgos como el autoaislamiento (ej. fenómeno
hikikomori) asociado al uso excesivo de entornos digitales.
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