LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3309.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3907
El uso responsable de las redes sociales como herramienta
de aprendizaje en la Educación Media Superior
The Responsible usage of social networks as a learning tool in
High School Education
Silvina Olivares Romero
silvinaolivaresromero@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-7516-4462
Centro de Estudios Tecnológicos industrial y de servicios No. 151
Puebla – México
María Rocelia Rangel León
rangelrocelia@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0009-0009-5791-8414
Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios No.260
Puebla – México
Beatriz Chino Francisco
frachi.beatriz@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-7343-3338
Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios No.260
Puebla – México
Mireli Corte Cortés
mcorte05014@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-8256-675X
Centro de Posgrado del Benemérito Instituto Normal del Estado
Puebla – México
Artículo recibido: 29 de abril de 2025. Aceptado para publicación: 13 de mayo de 2025.
Conflictos de interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El uso de la tecnología ha provocado una transformación significativa en el aprendizaje y el desarrollo
cognitivo de los estudiantes de Educación Media Superior, proporcionándoles una experiencia
educativa más enriquecedora, personalizada, adaptable y dinámica. El objetivo de este artículo es,
profundizar en cómo gestionar el uso excesivo de las redes sociales en los alumnos, promoviendo
una reflexión crítica acerca del potencial educativo de estas herramientas tecnológicas, los desafíos
que implican su uso inapropiado y el rol esencial que juega el profesor en la construcción de una
ciudadanía digital consciente. Se concluye que, la integración de las redes sociales en la educación
representa una oportunidad y un desafío, por lo que, resulta esencial enseñar a utilizar las tecnologías
y fomentar un pensamiento crítico, una empatía digital y una profunda conciencia ética sobre los
efectos sociales, políticos y personales de su interacción en el entorno digital. Solo a través de una
combinación de educación crítica, transparencia institucional y un firme compromiso ético podremos
construir un mundo digital más responsable y seguro para nuestros jóvenes.
Palabras clave: redes sociales, aprendizaje, responsabilidad, pensamiento crítico, educación
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3310.
Abstract
The use of technology has led a significant transformation in the learning and cognitive development
of High School students, providing them with a more enriching, customizable, adaptable, and dynamic
educational experience. The objective of this article is to delve into how to manage students' excessive
use of social networks, promoting critical reflection on the educational potential of these technological
tools, the challenges posed by their inappropriate use, and the essential role teachers play in building
conscious digital citizenship. It is concluded that the integration of social networks in education
represents an opportunity and a challenge, therefore, it is essential to teach how to use technologies
and foster critical thinking, digital empathy and a deep ethical awareness of the social, political and
personal effects of their interaction in the digital environment. Only through a combination of a critical
education, institutional transparency and a strong ethical commitment, we can build a more
responsible, and safer digital world for our young people.
Keywords: social media, learning, responsibility, critical thinking, education
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Cómo citar: Olivares Romero, S., Rangel León, M. R., Chino Francisco, B., & Corte Cortés, M. (2025). El
uso responsable de las redes sociales como herramienta de aprendizaje en la Educación Media
Superior. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (2), 3309 – 3323.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i2.3907
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 2 p 3311.
INTRODUCCIÓN
Hoy en día, los jóvenes viven inmersos en un mundo conectado a la internet, pues ésta es parte de la
vida diaria, convirtiéndose así de vital importancia. El internet y las redes sociales, han sido aceptadas
en la sociedad y en la comunidad educativa como un aspecto positivo; sin embargo, se hace necesario
revalorizar su uso de manera responsable para un mejor aprovechamiento de las mismas (Gialamas,
Nikolopoulou y Koutromanos, 2013).
Enfocando nuestra atención en el ámbito educativo, se considera una notoria tendencia de su uso en
los estudiantes de todos los grados, pero en especial en Educación Media Superior a permanecer
conectados a internet como una manera de construir con estos recursos su conocimiento en el
proceso de aprendizaje. Basado en ese contexto, se hace necesario resaltar la importancia de las redes
sociales como un agente transformador de estrategias y metodologías educativas generando un
proceso continuo de aprendizaje (Holcomb y Beal, 2010). Es por ello, que los agentes educativos del
nivel medio superior se ven en la necesidad de modificar sus estrategias pedagógicas e implementar
herramientas educativas no solo para fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también
para satisfacer las necesidades de los estudiantes ante esta era digital y mundo globalizado.
En México, niños, adolescentes y jóvenes están conectados a las redes sociales con mayor frecuencia,
las razones de su uso son diferentes, ya que promueven la comunicación, la socialización, el
entretenimiento y el acceso y búsqueda de información. Sin embargo, es importante señalar que, son
los jóvenes de entre 12-18 años quienes reportan mayor presencia en su uso. De acuerdo al INEGI, de
los 35.3 millones de jóvenes que usan el internet, 33.9 millones interactuaron en las redes sociales
siendo las más populares: WhatsApp con 31.3 millones de usuarios, Facebook con 30.7 millones,
Instagram con 17.1 millones, Messenger con 14.7 millones y finalmente YouTube con 12.2 millones
(Mejía, 2022).
Debido a esta situación, los maestros de Educación Media Superior consideran a las redes sociales
como una gran oportunidad de aprendizaje. Por un lado, las redes sociales permiten a los estudiantes
desarrollar sus habilidades digitales, y por otro éstas permiten adquirir y desarrollar las competencias
digitales que un profesor del siglo XXI requiere en su quehacer docente.
La llegada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha revolucionado las prácticas
educativas, especialmente en el nivel medio superior. Entre estas herramientas, las redes sociales se
han consolidado como plataformas clave para la interacción, la expresión y la socialización,
especialmente entre los adolescentes. Pese a su aplicación en el ámbito educativo
continúa siendo objeto de un intenso debate y evaluación. ¿Se pueden considerar las redes sociales
como espacios adecuados para el aprendizaje significativo? ¿Qué medidas podemos tomar para
asegurar que su uso sea responsable y enriquecedor?
Este trabajo explora estas cuestiones, invitando a una reflexión crítica sobre el potencial educativo de
las redes sociales, los riesgos que conlleva su uso indebido y el papel fundamental que desempeña
el docente en la formación de una ciudadanía digital consciente y responsable. Se sostiene
la tesis de que el empleo de redes sociales en la Educación Media Superior puede
enriquecer significativamente el aprendizaje, siempre que se gestione de forma ética, crítica y con un
sólido fundamento pedagógico. En este sentido, para poder señalar y resaltar los beneficios de las
redes sociales como una herramienta educativa, es indispensable, empezar por definir a las redes
sociales, conocer sus orígenes, los diferentes tipos de redes sociales, saber qué tipo de redes sociales
existen y cuáles son las más utilizadas por los jóvenes.
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DESARROLLO
Un flashback al pasado: Las redes sociales y sus orígenes
La era digital está acaparando las miradas de todos, en cualquier parte del mundo y a todas horas, sin
excepción de México. Aunque los jóvenes mexicanos parecen ser expertos de la internet y las redes
sociales, realmente saben ¿qué son?, ¿cómo funcionan?, y ¿qué otras redes sociales existen más allá
de Facebook, Instagram, WhatsApp, TikTok y YouTube? probablemente su conocimiento se limita
únicamente a su utilización. De ahí, es que nace la necesidad por definirlas.
Pues bien, el artículo publicado en el año 2007, en el Journal of Computer Mediated-Communication
define a las redes sociales como servicios de internet que permiten a sus usuarios realizar
principalmente tres acciones: primero, permite construir un perfil público o semi-público dentro de un
sistema limitado, segundo admite articular una lista de otros usuarios con los que comparte una
conexión y por último se puede visualizar y rastrear su lista de contactos, así como las elaboradas por
otros usuarios. Cabe aclarar que la naturaleza de estos vínculos suele variar de una red social a otra
(Boyd & Ellison, 2007).
De la misma manera Llonch (2024) establece que las redes sociales son plataformas digitales
diseñadas para facilitar y promover la comunicación y la interacción entre personas de todo el mundo.
A través de ellas, los usuarios pueden compartir e intercambiar información de todo tipo como: textos,
imágenes, vídeos, fotos, enlaces, etc., en tiempo real, así como también participar en discusiones,
conferencias y actividades virtuales de manera instantánea.
El mundo de las redes sociales es bastante extenso, ya que, con el paso de los años, estas no solo han
evolucionado, sino también han surgido nuevas opciones con el propósito de satisfacer las diversas
necesidades de la sociedad. Por ejemplo, la primera red social reconocida fue SixDegrees, lanzada en
1997 por Andrew Weinreich. Su nombre se basaba en la premisa de los “seis grados de separación”,
en la cual era posible tener contacto con cualquier individuo del mundo empleando un máximo de cinco
intermediarios y el destinatario.
Años más tarde apareció Friendster, plataforma fundada por Jonathan Abrams, un ingeniero e inversor
canadiense. Esta surge con la intención principal de ayudar a las personas a mantenerse en contacto
con amigos, familiares y conocer a nuevas personas a través de amigos en común. Distinto de otras
comunidades en línea de esta época, Friendster se caracterizó por crear conexiones entre los
individuos con la idea de “amigos de amigos”, de manera similar a Facebook.
En abril de 2002 aparece Fotolog, nombre que se deriva del inglés “photoblog”. Sus creadores Adam
Seifer y Scout Heiferman idearon una manera más fácil de conectar a sus internautas con la humanidad
teniendo a la fotografía como instrumento principal. Esta interacción se generaba a partir de la
publicación de una fotografía, la cual era vista y comentada por otros usuarios.
La popularidad de esta red social se debió a la simplicidad de su uso, y la fascinación que esta causaba
en la población, y fue así que, dicha plataforma alcanzó su máximo esplendor, especialmente en
América Latina y España. A pesar del gran apogeo que tuvo este espacio digital durante muchos años,
no logró adaptarse a los nuevos cambios tecnológicos y tampoco generar suficientes ganancias
provocando su desaparición en 2016.
Tras el éxito eminente de Fotolog, en el año 2003 emergió un nuevo entorno digital que llevó por nombre
MySpace, creada por Tom Anderson y Chris DeWolfe. Una de las novedades de esta plataforma es que
más allá de permitir a sus usuarios a compartir fotos y actualizaciones de estado, este se caracterizaba
por ser un espacio para desarrollar la creatividad. Sus usuarios podrán personalizar sus perfiles, la
música de fondo y fotografías de sus publicaciones, creando un espacio digital que reflejaba su
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personalidad e intereses. Esta explosión de ingenio sentó las bases para la creación de plataformas
como Instagram y TikTok.
Cabe mencionar, que todas las plataformas anteriores impulsaron la creación de nuevos espacios
digitales que conocemos ahora como Facebook, Instagram, LinkedIn y Xing, tan populares en la
actualidad. Sin embargo, la funcionalidad de estas ya no se centraba exclusivamente en la creación de
nuevos espacios de comunicación e interacción entre individuos. Por un lado, Facebook e Instagram
permiten a los usuarios, principalmente jóvenes, comunicarse con otros, mediante fotos, videos y
mensajes, en una comunidad virtual mientras que otras redes sociales están enfocadas al aspecto
laboral tales como LinkedIn o Kietzmann, Xing, las cuales brindan apoyo en la búsqueda de empleo y
permiten compartir metas profesionales.
Otra red social destacada es X, antes Twitter, de tipo microblogging, aceptada ampliamente entre la
gente que desea compartir pensamientos o mensajes cortos para su divulgación rápida. De la misma
manera, existen otras que emplean el vídeo como fuente de información, por ejemplo, YouTube y
TikTok. Estas redes están enfocadas al entretenimiento, a la promoción y venta de productos, servicios
y además pueden ser de gran apoyo para el sistema educativo. Finalmente, el pasado 5 de julio, Meta
(matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp) anunció el lanzamiento de Threads, una nueva red social
que se presenta como una plataforma alternativa a Twitter.
Es evidente que las redes sociales han experimentado una significativa evolución desde sus inicios
como simples comunidades en línea hasta convertirse en herramientas esenciales para la vida que van
desde la comunicación, la conexión social, el entretenimiento hasta la educación. No cabe duda, que
las redes sociales han nacido para transformar al mundo y a sus habitantes permitiéndonos no solo
tener acceso a mejores medios digitales para generar una comunicación más fluida, sino también para
crear y desarrollar espacios educativos que contribuyan al desarrollo académico, profesional y laboral
de la sociedad.
Las redes sociales y su popularidad en la juventud mexicana
En los últimos años, la sociedad, especialmente, los jóvenes han sido objeto de la transformación y
evolución digital, pues han crecido rodeados de aparatos tecnológicos prácticamente toda su vida.
Además, esta exposición a la internet y redes sociales ocurre no solo porque hacen un uso cotidiano y
constante de ellas, sino porque las consideran herramientas propias para relacionarse, comunicarse e
informarse.
De acuerdo con algunos estudios realizados en el año 2017, México contaba con una población de
alrededor de 120 millones de habitantes, de los cuales 63 millones estaban conectados a la internet y
eran usuarios en alguna red social colocándose así en los primeros lugares a nivel mundial.
Desafortunadamente, durante esa época, su uso se limitaba a tres aspectos principales: 1)
comunicación (chat, redes sociales, e-mail), 2) contenidos y 3) pornografía, no logrando impactar en el
sector educativo de manera tan positiva, pues se consideraba más, como una mera fuente de
comunicación y distracción (Méndez y Mendoza, 2017).
No obstante, con base en el estudio realizado por Islas (2015) se encontró que los usuarios con mayor
afluencia en el uso del internet y las redes sociales eran alumnos de secundaria y preparatoria, los
primeros representan el 24.5%, mientras que los últimos ocupaban el 28.6% de la población total. De
esta manera, se reconoció la importancia de incluir a las redes sociales como una potente herramienta
de aprendizaje en el sector educativo.
Con el paso de los años, las redes sociales comenzaron a posicionarse en el ámbito educativo siendo
de gran apoyo para la comunidad escolar. Si bien, esta herramienta empezaba a ser usada con mayor
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frecuencia en las instituciones, fue en la fase de confinamiento ocasionada por COVID-19 que logró su
máximo apogeo.
Los sistemas escolares de todo el mundo se vieron en la necesidad de dar continuidad a los procesos
educativos a través de la denominada Enseñanza Remota de Emergencia (Portillo et al., 2020),
transitando de la educación presencial a la educación virtual de manera abrupta. Esta transición tuvo
un enorme impacto en México, repercutiendo, primordialmente, en la sociedad más joven, quienes a
través del uso de las TIC pudieron establecer nuevas formas de comunicación y colaboración con sus
docentes, compañeros y amigos.
Actualmente según recientes investigaciones, las redes sociales más populares y utilizadas por los
internautas de entre 12 y 29 años en nuestro país son: en primer lugar, WhatsApp con un 92.3%, seguido
por Facebook con el 90.6%, Instagram con 50.3 %, TikTok con el 43.4 %, y finalmente YouTube con el
36.0 %. La popularidad de estas plataformas digitales reside en la simplicidad de su uso y el acceso a
ellas. Hoy en día, en México 9 de cada 10 jóvenes tienen acceso a un teléfono celular y se estima que
hay 35.3 millones de jóvenes que utilizan internet, según datos de la Encuesta Nacional sobre
Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (Robles, 2023).
Como se puede observar, el internet y las redes sociales han superado los retos de la comunicación.
Hoy por hoy, los jóvenes estudiantes las perciben como el medio más útil y de mayor accesibilidad para
realizar sus tareas y trabajos. Además, los docentes han sido testigos de que las redes sociales dejaron
de ser simplemente un medio de comunicación, ya que, a través de ellas, los estudiantes comparten
documentos, noticias, investigaciones, experiencias y resuelven dudas relacionadas a su quehacer
educativo. Indudablemente, también es un medio de distracción; sin embargo, es indispensable que
profesores y padres de familia trabajen juntos en la enseñanza de un uso adecuado; en consecuencia,
los alumnos podrán explotar los recursos que éstas ofrecen de manera más oportuna.
Las redes sociales como herramienta pedagógica
En relación a este aspecto, es primordial considerar nuevas metodologías educativas para lograr que
los alumnos integren en su proceso de aprendizaje el uso adecuado y responsable de las redes
sociales. A pesar de ello, se debe recordar que el objetivo inicial de las redes sociales era el de
comunicar y permitir a los cibernautas interactuar. No obstante, es imposible ignorar el interés de los
jóvenes en el uso de estas aplicaciones, por lo tanto, se debe aprovechar dicha ventaja de forma
inteligente, sin permitir que se genere una conducta adictiva en los jóvenes (Smith, 2020).
Hoy, las redes sociales han pasado de ser no sólo, ambientes en donde los jóvenes se entretienen e
interactúan de manera social y emocional, sino que se han convertido en herramientas de gran
importancia en el área educativa. En especial en la educación media superior, el uso de plataformas,
aplicaciones y redes sociales favorecen el proceso de aprendizaje de los alumnos, siempre y cuando
se utilicen de modo responsable, ético y con fines didácticos.
Se puede pensar que las redes sociales pueden ser más un distractor que un apoyo en la educación.
Sin embargo, utilizar redes sociales como parte del proceso de aprendizaje de los estudiantes, puede
ayudar a desarrollar diferentes habilidades como: trabajo en equipo, desarrollo de su capacidad para
el manejo de la tecnología, así como la capacidad de seleccionar una fuente confiable de información
y aprender a interactuar de manera respetuosa en ambientes digitales (Marín, M., Vega, M., &
Sampedro, A., 2018).
Otro aspecto que se debe resaltar en el uso de las redes sociales como herramienta aliada en el
proceso de aprendizaje, es la forma de adquirir conocimiento de madera dinámica, interactiva e incluso
divertida para el alumno. A través de recursos audiovisuales los estudiantes tienen acceso a la
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información y esto les permite reforzar sus saberes y al mismo tiempo contribuir a su autoaprendizaje.
No obstante, el empleo de las redes sociales en la educación puede generar duda en su aplicación, ya
que los estudiantes pueden perder la concentración durante su uso en el aula.
Las redes sociales, entendidas como plataformas digitales que facilitan la creación, el intercambio y la
difusión de contenidos generados por los usuarios, han evolucionado hacia espacios dotados de un
notable potencial educativo, de tal manera que han superado su función original de ocio y
entretenimiento, convirtiéndose en entornos donde los jóvenes pueden expresar sus ideas y participar
activamente en la construcción de su conocimiento.
En este contexto, la Educación Media Superior, compuesta por estudiantes que ya están familiarizados
con estas plataformas en su vida diaria, encuentra en ellas una herramienta pedagógica invaluable. La
integración de actividades como foros de discusión en Facebook, cápsulas educativas en TikTok,
portafolios digitales en Instagram o video-lecciones en YouTube brinda a los docentes la oportunidad
de aprovechar las dinámicas comunicativas propias de los jóvenes, promoviendo así aprendizajes más
significativos. Por lo tanto, el rol del docente como guía, es fundamental para que el alumno desarrolle
un uso responsable y ético de las redes sociales (Lledó, 2020).
Desafíos éticos y formativos en la era digital
Es imprescindible destacar que las redes sociales, por su propia naturaleza, no son inherentemente
perjudiciales; sin embargo, su implementación y uso requieren una dirección ética más sólida para
asegurar que su impacto en el ámbito académico sea mucho más positivo. La ética tiene que funcionar
como una brújula que oriente a los estudiantes en un mundo virtual, especialmente en un contexto
donde la tecnología ha transformado las formas de interacción, acceso a la información y presentación
personal. El uso ético y responsable de las redes sociales es esencial para promover una convivencia
digital sana y así fomentar la creación de sociedades informadas, críticas y respetuosas.
Ante este panorama Rivera Piragauta y Minelli de Oliveira (2017) señalan la importancia de reflexionar
sobre la interrelación de la ética, la educación y la tecnología comprendiendo al ser humano como
sujeto que se educa y que se ve influenciado por lo tecnológico. Los autores indican que este trinomio,
no se ha abordado ampliamente desde una perspectiva pedagógica. De este modo, se enfrentan
desafíos éticos que sin duda requieren una reflexión crítica y cuidadosa sobre el uso responsable de
estas herramientas digitales, ya que, como señalan estos mismos autores, al ser el ciberespacio un
lugar donde se diluye el cuerpo físico es vital que el ser humano tenga presente sus valores éticos.
Derivado de lo anterior, es esencial señalar que, ante la ausencia de ciertos aspectos
morales, surgen fenómenos de manera casi inmediata. Esto se puede observar en el uso
indiscriminado de la desinformación masiva, plagio, la polarización ideológica, la pérdida de
privacidad, la adicción digital y el impacto en la salud mental, especialmente entre los jóvenes. En este
contexto, Arriola Rosales (2024) argumenta la ética, entendida como un conocimiento moral
que guía las acciones justas y adecuadas, de tal manera que se convierte en una
herramienta básica para establecer principios, valores, obligaciones y derechos que orientan el
comportamiento humano. Es decir, la ética presenta una serie de criterios para poder identificar lo
correcto de lo incorrecto, incluso en el mundo de las redes sociales. Si bien, las leyes establecen
normas, es la ética la que conduce las decisiones personales en ciertos dilemas en que la normativa
no es suficiente. Compartir información sin respetar los derechos intelectuales, publicar información
sin verificar, divulgar contenido ofensivo o vulnerar la privacidad ajena son actos éticamente
cuestionables en cualquier ámbito social, pero en el educativo su impacto es muy delicado.
Espinoza (2017) cita a Grech Mayor (2013, p.81), quien argumenta que la ética no se aprende, sino que
se pone en práctica de manera continua y sin interrupciones. Esto nos lleva a concluir que el nivel Medio
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Superior representa un entorno ideal para fomentar dicha práctica, dado que los jóvenes se encuentran
en proceso de formación de identidad y de valores. Durante esta etapa, los estudiantes desarrollan su
capacidad para tomar decisiones responsables, y es en este contexto donde la ética digital cobra
relevancia. Además, el papel del docente es primordial, ya que puede integrar actividades que
fortalezcan valores como la honestidad, el respeto a la privacidad y la responsabilidad en el uso de la
tecnología.
Considerando que el maestro emplea diversas plataformas digitales para desarrollar contenidos junto
a sus alumnos, se puede afirmar que adoptar una metodología que integre las TIC permitirá crear
ambientes de aprendizaje innovadores y significativos para ellos. Sin embargo, al retomar las ideas de
Espinoza (2017), quien a su vez cita a Bautista Cárdenas (2016, p. 140), se destaca que esta facilidad
para acceder a cualquier información digital conlleva a una constante tentación. En este caso, cualquier
persona puede encontrar en el vasto mundo virtual una amplia gama de artículos, reflexiones y datos
ya elaborados, lo que da origen al fenómeno del “menor esfuerzo” y genera una tendencia hacia la
corrupción. Por tanto, es fundamental incorporar la ética digital en el ámbito tecnológico y de esta
manera inculcar en nuestros jóvenes estudiantes la veracidad y el actuar con honestidad en la
realización de los diferentes trabajos académicos, promoviendo siempre las buenas prácticas y el
respeto hacia los demás.
En su estudio, Arriola Rosales (2024) acerca de la urgente necesidad de proporcionar a las nuevas
generaciones un conjunto de principios éticos que orienten sus acciones y fomenten una convivencia
armónica en la sociedad digital, concluye que es elemental establecer un marco ético flexible, que
se adapte a los rápidos cambios tecnológicos. Este marco es esencial para proteger los valores
humanos fundamentales y fomentar un uso responsable de la tecnología.
Respecto a la responsabilidad en las redes sociales, es importante mencionar que no recae solo en los
usuarios, sino también en las empresas tecnológicas y los gobiernos. Es decir, es una responsabilidad
individual y colectiva. Ante esta situación, Hogenhout (2021) en su artículo “Un Marco para la IA Ética
en las Naciones Unidas" destaca que varios gobiernos, organizaciones y empresas han comenzado a
reflexionar sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA). En este contexto, se señala que múltiples
entidades a nivel internacional han creado diferentes términos para describir su marco ético en torno
a la IA, lo que ha dado lugar a una variedad de denominaciones entre las que destacan IA ética, IA digna
de confianza, IA explicable, IA interpretable, IA significativa, IA transparente, IA responsable, IA centrada
en el ser humano e IA beneficiosa. Aunque algunos de estos términos pueden resultar confusos,
lo esencial radica en los principios que los sustentan.
Nguyen et al. (2022) sostienen que la implementación de la inteligencia artificial en la educación ha
transformado no solo los métodos de enseñanza y aprendizaje, sino también la vivencia del aprendizaje
en su conjunto. En este sentido, diversas organizaciones se han comprometido a establecer pautas
sobre la ética y la IA en el ámbito educativo. Entre estas destacan la UNESCO, con sus informes sobre
Ética de la IA (2020) y Educación e IA (2021), el Consenso de Pekín, la OCDE (2021), la Comisión
Europea (2019), el Informe del Parlamento Europeo sobre Educación e IA (2021), UNICEF (2021) y el
Foro Económico Mundial (2019).
Es evidente que el uso de herramientas digitales en la educación ha dejado de ser una posibilidad lejana
para convertirse en una realidad palpable. Su adopción se generalizará y se volverá cada vez más
compleja. Debido a esto, los principios éticos podrían surgir como una guía voluntaria, un código de
conducta o incluso como parte de políticas públicas que, en muchos casos, se integrarían en las
normativas ya existentes sobre el uso de las diversas herramientas tecnológicas. Por ello, es
primordial que los jóvenes desarrollen un pensamiento crítico y una empatía digital; las plataformas, a
su vez, deben asegurarse de hacer transparentes sus algoritmos, combatir la desinformación y
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proteger los derechos humanos; mientras que el gobierno debe garantizar políticas públicas de
alfabetización digital y regulación ética.
Por lo anterior, formar ciudadanos digitales va más allá de simplemente enseñar el uso
de herramientas tecnológicas; se trata de cultivar una conciencia crítica sobre el impacto social,
político y ético que conllevan estas tecnologías. En una era digital donde la información se difunde de
manera rápida y masiva, resulta imprescindible que los estudiantes de nivel medio
superior adquieran habilidades que les permitan distinguir entre información veraz, actuar con
honestidad y respeto en los espacios digitales para salvaguardar su integridad y la de quienes los
rodean.
La ética debe ser un componente esencial en el uso de las redes sociales. Solo a través de una
combinación de educación digital, regulación institucional y compromiso personal es posible
transformar estas plataformas en espacios de construcción ciudadana, diálogo respetuoso y
desarrollo humano. En tiempos de sobreexposición digital, ser éticamente responsables es una forma
de resistencia y conciencia.
Repensando el uso de herramientas tecnológicas como instrumento de aprendizaje
En la actualidad, la tecnología juega un papel fundamental en el proceso de enseñanza- aprendizaje, ya
que está evolucionando cada vez más, convirtiéndose en una herramienta imprescindible en el ámbito
de la educación. Cada día se desarrollan nuevas herramientas web con una gran lista de funciones,
estas herramientas se encuentran alojadas directamente en internet, lo que hace posible su utilización
desde el propio navegador. Además de ser muy amplias y variadas, éstas ofrecen una forma bastante
económica y accesible para cumplir con toda clase de tareas. Por esta razón, las oportunidades de
proporcionar una experiencia educativa más enriquecedora, personalizada, adaptable y dinámica se
incrementan de manera exponencial. Es sabido que, la llegada de la IA ha redefinido la forma de utilizar
gran parte de esta tecnología y su futuro augura su presencia necesaria en este mundo globalizado.
El uso de las redes sociales en el proceso educativo, sin duda, exige una reconfiguración de la labor
pedagógica del docente y del estudiante al considerarse necesario el desarrollo de ciertas
competencias para su uso, lo cual representa un gran reto. De acuerdo con García-Ruiz, R. y Pérez-
Escoda, A. (2021), los docentes deben ser competentes en materia digital pues las competencias
digitales son un elemento coadyuvante y piedra angular en el refuerzo del uso responsable, el aumento
de los beneficios y la atenuación de riesgos en su empleo por parte de los estudiantes.
Hay que reconocer que, a pesar de las ventajas que la tecnología puede ofrecer, los educandos deben
desarrollar las capacidades y destrezas cognitivas necesarias para su desarrollo como ser humano,
así como confiar en sus propias habilidades intelectuales, las cuales, indudablemente, pueden ser
potenciadas con el uso de la tecnología. Juárez, M. A. , y Honores, J. M. (2025) exploraron la relevancia
de las herramientas digitales en la educación secundaria y su impacto en el aprendizaje de los alumnos,
hallando que las herramientas digitales no solo fomentan habilidades cognitivas, sino que también,
mejoran la interacción en el aula y optimizan los procesos de aprendizaje. No obstante, los autores
identificaron desafíos vinculados a la formación del profesorado y a la accesibilidad tecnológica. Por
su parte, Cerna-Salirrosas, K. Y., et. al, (2023), desarrollaron una investigación sobre el beneficio del uso
de las herramientas web en el sector educativo, concluyendo que éstas mejoran significativamente el
aprendizaje de los estudiantes.
Es importante destacar que la evolución de estas herramientas ha incrementado el empleo de la web
en la educación a gran escala. Más allá de revolucionar la enseñanza, ha transformado el aprendizaje
y el desarrollo intelectual de los adolescentes y jóvenes pues facilitan, entre otras cosas, la gestión
eficaz del tiempo. Si bien, estas herramientas se han convertido en instrumentos valiosos que
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complementan el proceso educativo y automatizan ciertas actividades académicas, nunca podrán
sustituir la interacción humana, que aporta calidez, apego emocional y juicio ético en el aula. Pérez-
Velasco, A. A. , y Álvarez-Hernández, G. A. (2025) realizaron un análisis sobre la percepción y la
experiencia de los estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) en relación
con herramientas de IA, destacando que los alumnos de la ENAH no solo poseen un profundo
conocimiento sobre éstas, sino que también la utilizan de manera habitual en sus actividades
académicas, considerándolas como instrumentos valiosos que potencian la comunicación, el
aprendizaje, la investigación y la recuperación de información.
Lo anterior nos lleva a destacar que, estas herramientas definitivamente son aliadas en el proceso de
aprendizaje; sin embargo, no pueden sustituir al pensamiento crítico. Además, aún persiste un debate
en torno a su utilización y la manera en que estas herramientas responden durante la investigación, ya
que algunos estudiantes tienden a recurrir a ellas sin esforzarse al máximo, percibiéndolas como
sistemas diseñados para trabajar en su lugar. Pese a que los progresos tecnológicos han hecho su
aparición en el escenario educativo con un efecto ineludible, los usuarios deben tener conciencia de
sus restricciones y emplear la tecnología con cautela y ética, garantizando la confiabilidad de las
fuentes y la pertinencia de las respuestas generadas por estas herramientas.
La toma de decisiones, en este contexto, recae en nosotros como seres humanos. Si bien la tecnología
ofrece oportunidades innovadoras que enriquecen y transforman las experiencias educativas, resulta
fundamental priorizar las consideraciones éticas y mantener la educación como un esfuerzo social y
centrado en la persona, buscando un equilibrio entre la accesibilidad a la información y la necesidad
de una participación activa. La forma más efectiva de alcanzar este equilibrio debe versar en utilizar
las herramientas tecnológicas como complementos, en lugar de reemplazarlos.
REFLEXIÓN
La juventud mexicana, al igual que en otros países, ha sido participe en la era digital desde sus inicios.
Los jóvenes percibían a las redes sociales como una fuente de comunicación y entretenimiento. Su
inicio en esta etapa digital estuvo marcado por el intercambiando de mensajes, comentarios,
fotografías, e incluso links de música. Afortunadamente, los avances tecnológicos permitieron que,
lentamente, aparecieran otros espacios digitales que promovieran la difusión de otro tipo de
información contribuyendo tanto en el área profesional como laboral.
Estadísticamente, los adolescentes son los principales consumidores de redes sociales (WhatsApp,
Facebook, Instagram, TikTok, YouTube). Es por eso, que los docentes deben aprovechar su constancia
e interés en ellas para mejorar el desarrollo de un aprendizaje significativo, autónomo, creativo y crítico.
En este contexto, la integración del internet y las redes sociales contribuyen de manera positiva en
varios aspectos. Por un lado, los jóvenes de Educación Media Superior podrían incluir sus actividades
escolares desde casa para fortalecer lo aprendido en la escuela y por otro, serían capaces de
desarrollar sus habilidades digitales más allá del uso convencional del que ya son participes, es decir,
les permite mejorar su alfabetización digital y el uso de herramientas tecnológicas para la
comunicación y aprendizaje.
Este mundo globalizado nos obliga a vivir en la era digital y la conectividad, la cual ha transformado
nuestra forma de comunicarnos y de relacionarnos con los demás. Más aún, las redes sociales han
revolucionado la manera en que los jóvenes hoy en día tienen espacios de entretenimiento,
socialización y aprendizaje.
Actualmente, las TIC brindan un acceso ilimitado de información. No obstante, es relevante mencionar
que no toda es confiable. Por esta razón, los jóvenes deben aprender a no solo asimilar contenido, sino
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también deben desarrollar su pensamiento crítico y estimular su creatividad a través de la creación de
material educativo como videos, infografías, TikToks, entre otros, que promuevan su aprendizaje de
una manera más activa, dinámica y significativa.
El papel del docente en este proceso es esencial para motivar el uso de las redes sociales integrándolas
en el aula de una manera positiva y equilibrada, evitando el mal uso y estableciendo límites para que el
joven aprenda a usarlas de manera consciente. Desde esta perspectiva, la llegada de la era digital ha
transformado profundamente diversos aspectos de nuestra vida diaria, y la educación no es una
excepción.
En la actualidad, el uso de las redes sociales en el ámbito educativo ha dejado de ser una visión futurista
para convertirse en una realidad tangible que está redefiniendo la enseñanza y el aprendizaje a nivel
mundial. Ante este escenario, los desafíos y la responsabilidad ética ya no recaen únicamente en los
jóvenes, es decir, es inherentemente compartida pues involucra a los ciudadanos, a los gobiernos y
principalmente a los docentes; cada uno con un rol específico pero interconectado en la creación de
un mundo virtual que sea seguro, justo y enriquecedor para los alumnos.
El pensamiento crítico y la empatía digital se presentan como competencias esenciales para los
jóvenes. A medida que se integran en una sociedad cada vez más digitalizada, es fundamental que
sean formados para entender las complejidades y las implicaciones éticas de las tecnologías
emergentes. La digitalización de la educación se ha acelerado; sin embargo, su consolidación como
una práctica habitual requiere de un marco ético, claro y universal. Organismos como la UNESCO, la
OCDE y el Parlamento Europeo enfatizan que la incorporación de la IA en los procesos educativos
debe estar acompañada de directrices éticas bien definidas, que protejan tanto a docentes como a
estudiantes y que orienten el desarrollo tecnológico hacia fines pedagógicos seguros.
En este sentido, la ética no debe verse simplemente como un conjunto de principios abstractos, sino
como un marco práctico que guíe la elaboración de políticas públicas, decisiones institucionales y
comportamientos individuales. Es necesario que los jóvenes estudiantes, como principales usuarios
de estas tecnologías, sean preparados no solo para utilizarlas desde un enfoque técnico, sino también
para analizarlas de manera crítica, comprender su impacto social y actuar con empatía
digital hacia los demás. La alfabetización digital debe ser una prioridad en el diseño curricular de los
sistemas educativos, especialmente a nivel medio superior, donde los adolescentes comienzan a
construir de forma más consciente su identidad digital.
Los gobiernos tienen la responsabilidad de ser defensores del bienestar común, y esto implica
promover políticas públicas que regulen el uso de la IA de manera ética, equitativa y sostenible. Entre
las acciones necesarias se encuentran la creación de leyes claras, la inversión en educación digital y
la protección efectiva de los derechos humanos en entornos virtuales. Solo a través de
una colaboración pertinente entre individuos, instituciones y estados podremos orientar el uso de las
herramientas tecnológicas y las redes sociales hacia un futuro verdaderamente humano y justo.
Por lo tanto, una reflexión ética sobre el uso de las redes sociales y su influencia en la Educación Media
Superior no es una opción, sino una necesidad imperante. Considerando que vivimos en un mundo,
donde es importante el desarrollo humano integral y las capacidades de las personas para el uso de
las tecnologías, es conveniente que las escuelas se conviertan en un espacio donde los estudiantes
aprendan de manera crítica y creativa el papel que éstas tienen en su vida, a fin de repensar el uso de
las redes sociales como instrumento de aprendizaje. Sin embargo, también es cierto que, aunque existe
una gama de posibilidades para emplear la tecnología como mediadora del proceso de aprendizaje,
depende de la infraestructura con la que se cuente y del dominio que tengan los actores involucrados.
De acuerdo con Lugo e Ithurburu (2019) el desarrollo exitoso de políticas, programas y proyectos que
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incorporen a la tecnología en educación, obedece a la capacidad de promover la institucionalidad y
favorecer la convergencia de esfuerzos de diferentes sectores en su desarrollo e implementación.
En el contexto educativo actual, se ha acelerado el uso de la tecnología por medio de los estudiantes
para tratar de acceder al conocimiento, cayendo en muchas ocasiones en exceso, el cual se ha
convertido en una preocupación creciente. Con la constante presencia de aparatos digitales y el
impacto del internet en la vida diaria, resulta esencial tratar este fenómeno para asegurar un balance
sano entre el mundo digital y el mundo tangible.
Es cierto que la tecnología puede contribuir a mejorar el proceso educativo reconfigurando el
aprendizaje. No obstante, es importante subrayar el empleo responsable y ético de estas tecnologías
en el contexto educativo, por lo que es crucial conocer los retos que éste implica, y advertir que, el uso
de estas herramientas demanda contar con competencias digitales que favorezcan un manejo seguro,
impactando positivamente en el rendimiento de los estudiantes en Educación Media Superior.
Aun cuando las herramientas tecnológicas brindan beneficios a los estudiantes en el proceso de
aprendizaje, persisten inquietudes acerca de su impacto en la capacidad de los aprendices para pensar
de manera crítica y argumentar con solidez. Además, la utilización de algunas de estas herramientas
ha traído consigo una serie de desafíos y riesgos que no se pueden obviar, incluyendo aspectos éticos,
sociales, legales y posibles sesgos. Es indispensable que en México se desarrolle e implemente una
concientización acerca del uso adecuado, para garantizar aspectos básicos como la calidad, la
seguridad y la equidad en la Educación Media Superior.
Aquí vale la pena hacer hincapié en lo que a la educación de calidad se refiere, para la Agenda 2030 la
educación va más allá del mero acceso, promoviendo el logro del aprendizaje, las diversas formas de
obtener conocimiento, los ambientes educativos seguros y saludables, los métodos innovadores y la
orientación hacia una educación a lo largo de toda la vida. (UNESCO, 2018). Desde esta perspectiva, es
importante garantizar una concientización del uso de la tecnología para todos los estudiantes y así
construir espacios seguros de aprendizaje.
CONCLUSIONES
En la actualidad, las redes sociales han invadido cada rincón del planeta. Niños, jóvenes y adultos han
sido atrapados por sus encantos, ya que su objetivo principal es el entretenimiento. A pesar de esto,
las contribuciones que éstas han aportado a la vida diaria superan los límites de la comunicación e
interacción. Por un lado, las redes sociales resultan ser un excelente recurso de aprendizaje para todo
el mundo y por otro, facilitan el acceso a la información de forma bastante rápida y útil no solo para la
vida académica, sino también para adquirir otros saberes que sean complementarios a su vida
personal. Al mismo tiempo, éstas ayudan a satisfacer las necesidades tecnológicas y digitales,
proporcionándoles herramientas para hacer frente a este mundo globalizado.
Con base en lo antes mencionado, las redes sociales juegan un papel muy importante en la actualidad,
tanto como un medio de comunicación virtual, como una forma de compartir información y construir
comunidades digitales de esparcimiento. También son fundamentales en el desarrollo de los
estudiantes durante su proceso de aprendizaje, ya que en este mundo cada vez más inmerso en la
tecnología aprender a aprender con las redes sociales es una herramienta tan valiosa como cualquier
otra. Consecuentemente, la clave no está en prohibirlas sino en guiar a los jóvenes a usarlas de manera
consciente, responsable y ética.
Hoy en día la rápida digitalización, la integración de la tecnología en la educación representa una
oportunidad y un desafío al mismo tiempo. La creciente adopción de las redes sociales por parte de
los adolescentes no sólo continuará transformando las herramientas y métodos de enseñanza, sino
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que también planteará complejas cuestiones éticas que deben ser abordadas de manera integral. Es
indispensable que, además de enseñar a utilizar las tecnologías, se fomente en los estudiantes un
pensamiento crítico, una empatía digital y una profunda conciencia ética sobre los efectos sociales,
políticos y personales de su interacción en el entorno digital. La responsabilidad, por ende, no recae
únicamente en los estudiantes, sino también en las plataformas tecnológicas, las instituciones
educativas y los gobiernos. Estos actores son fundamentales para colaborar en la creación de un
marco ético y regulador.
Educar a ciudadanos digitales responsables es un proceso multidimensional que trasciende las meras
habilidades técnicas; requiere de una formación que impulse el respeto, la veracidad y el
comportamiento ético en los espacios virtuales. Al final, el futuro de la IA en la educación dependerá
de nuestra capacidad para equilibrar la innovación tecnológica con sólidos principios éticos,
asegurando que estas herramientas contribuyen al desarrollo humano y social de manera justa y
equitativa. Solo a través de una combinación de educación crítica, transparencia institucional y un firme
compromiso ético, se puede construir un entorno digital más responsable y seguro para los
estudiantes.
El uso de las redes sociales ha provocado una transformación significativa en el aprendizaje y el
desarrollo cognitivo de adolescentes y jóvenes, al mismo tiempo que proporciona a los estudiantes
una experiencia educativa más enriquecedora, personalizable, adaptable y dinámica. No obstante, a
pesar de que las herramientas tecnológicas ofrecen beneficios en el proceso de aprendizaje, subsisten
preocupaciones relativas a su impacto en la habilidad de los estudiantes para pensar de manera crítica
y argumentar con coherencia. Asimismo, la implementación de algunas de estas herramientas ha
acarreado una serie de desafíos y riesgos que no pueden ser pasados por alto. En este contexto, es
primordial considerar el uso de las redes sociales como instrumento de aprendizaje en la Educación
Media Superior promoviendo la concienciación sobre su utilización responsable, adecuada y ética.
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