LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 637.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.3971
Sonidos de identidad: La transformación de la mexicanidad
en los corridos tumbados y las rancheras
Sounds of identify: The transformation of mexicanity in corridos tumbados
and rancheras
Emeli Hernández
he414459@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0009-0001-0898-9621
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Artículo recibido: 10 de mayo de 2025. Aceptado para publicación: 23 de mayo de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Este artículo compara dos géneros musicales mexicanos representativos, la ranchera y el corrido
tumbado, a través de las canciones "Yo soy mexicano" de Jorge Negrete y "Pacas de billetes" de
Natanael Cano. A pesar de sus diferencias temporales y estilísticas, ambos géneros comparten una
construcción de la masculinidad centrada en la ostentación de poder, aunque en contextos sociales y
culturales distintos. Mientras que las rancheras celebran valores como la valentía, el honor y la
resistencia, los corridos tumbados exponen una modernidad influida por la globalización y el
narcotráfico, en la que la validación masculina se logra mediante el éxito material. Este análisis resalta
cómo la lucha por mantener una imagen de virilidad, en ambos géneros, esconde un temor subyacente
a la vulnerabilidad emocional. A través de esta reflexión, el artículo propone que la masculinidad
mexicana está construida sobre una necesidad constante de validación externa, en la que los
símbolos de poder, ya sean tradicionales o contemporáneos, buscan disimular la fragilidad interior.
Finalmente, se refuta la idea de que la mexicanidad es la misma en ambos géneros, argumentando
que, aunque comparten raíces culturales, la mexicanidad se ha transformado a lo largo del tiempo,
adaptándose a los cambios sociales y culturales
Palabras clave: corridos, rancheras, mexicanidad, identidad, música
Abstract
This article compares two representative Mexican musical genres, ranchera and corrido tumbado,
through the songs "Yo soy mexicano" by Jorge Negrete and "Pacas de billetes" by Natanael Cano.
Despite their temporal and stylistic differences, both genres share a construction of masculinity based
on the display of power, though in distinct social and cultural contexts. While rancheras celebrate
values such as bravery, honor, and resistance, corridos tumbados reflect a modernity influenced by
globalization and drug trafficking, where male validation is achieved through material success. This
analysis highlights how the struggle to maintain an image of virility, in both genres, conceals an
underlying fear of emotional vulnerability. Through this reflection, the article proposes that Mexican
masculinity is built upon a constant need for external validation, where symbols of power, whether
traditional or contemporary, seek to hide inner fragility. Finally, it refutes the idea that mexicanity or
Mexican identity is the same in both genres, arguing that, although they share cultural roots, it has
transformed over time, adapting to social and cultural changes.
Keywords: corridos, rancheras, mexicanity, identify, music
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 638.
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Cómo citar: Hernández, E. (2025). Sonidos de identidad: La transformación de la mexicanidad en los
corridos tumbados y las rancheras. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (3), 637 – 651. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.3971
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 639.
INTRODUCCIÓN
Esta investigación compara las canciones “Pacas de billetes” de Natanael Cano y “Yo soy mexicano” de
Jorge Negrete con el objetivo de analizar cómo ambas representan la mexicanidad en contextos
históricos distintos. A pesar de la diferencia temporal y temática, ambas composiciones revelan una
estructura lírica y musical que refleja una identidad compartida, expresando el retrato del mexicano en
sus respectivas épocas.
Se plantea que los corridos tumbados, subgénero surgido en los últimos años, no solo abordan temas
como el narcotráfico y la cultura de la calle, sino también experiencias personales, aspiraciones y
luchas identitarias de los jóvenes. Por otro lado, la ranchera particularmente durante el cine de oro
mexicano fue un vehículo para construir una imagen idealizada del mexicano: valiente, trabajador y
patriótico.
A través del paradigma de inferencias indiciales de Carlo Ginzburg y del método comparativo, la
investigación se adentra en los significados culturales y sociales de ambas canciones, considerando
la evolución del sentido de pertenencia, el papel del nacionalismo musical y la transformación de la
identidad mexicana. Se retoman las ideas de autores como Roger Bartra y Pedro Ángel Palou para
entender la mexicanidad como un proceso dinámico, marcado por tensiones históricas y simbólicas.
El estudio concluye que, aunque las formas han cambiado, la música regional sigue siendo un medio
poderoso para expresar la identidad mexicana. Tanto los corridos tumbados como las rancheras
muestran cómo los mexicanos se ven a sí mismos y cómo quieren ser percibidos, reflejando un país
en constante redefinición.
METODOLOGÍA
Este estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, orientado al análisis interpretativo y comparativo
de dos expresiones musicales representativas de la cultura mexicana: “Yo soy mexicano” de Jorge
Negrete y “Pacas de billetes” de Natanael Cano. A través de estas piezas, se buscó comprender la
construcción simbólica de la mexicanidad y la masculinidad en distintos contextos históricos. La
elección de estas canciones respondió a criterios de representatividad cultural, impacto social y
relevancia discursiva dentro de sus respectivos géneros: la ranchera tradicional y el corrido tumbado.
El diseño del estudio fue comparativo y exploratorio. Se analizaron las letras oficiales de ambas
canciones, disponibles públicamente, en función de su contenido simbólico, narrativo y cultural. Se
prioriza la identificación de elementos comunes y divergentes en la construcción de la imagen
masculina, así como en los mecanismos de validación y poder expresados en cada pieza.
La metodología empleada incluyó una lectura crítica y contextualizada de las letras, abordando
aspectos como el lenguaje, los símbolos identitarios, la configuración de la masculinidad y las
referencias al entorno sociocultural de cada época. El análisis se fundamentó en el paradigma de
inferencias indiciales de Carlo Ginzburg, complementado con herramientas del análisis discursivo y el
enfoque sociológico de la cultura. Además, se incorporaron los planteamientos teóricos de Roger
Bartra y Pedro Ángel Palou para enriquecer la interpretación del fenómeno identitario.
Dado que el trabajo se centró en productos culturales de dominio público, no se requirió interacción
con personas ni se manejó información sensible. Por tanto, no fue necesario someter el estudio a
evaluación por un grupo de personas, ni aplicar instrumentos de consentimiento informado.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
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Rancheras y corridos tumbados
A lo largo de la historia, la música ha cambiado junto con la sociedad. Aunque al principio los nuevos
estilos suelen ser rechazados por la nostalgia hacia los anteriores, con el tiempo terminan siendo
aceptados, repitiendo este patrón en cada época.
La música regional mexicana, una composición instrumental que emergió después de la Revolución,
alcanzó su máximo esplendor en los años 30, un periodo fundamental en la historia cultural de México.
Durante esta década, el país vivió una de sus etapas más significativas, marcada por el auge del Cine
de Oro Mexicano, el cual ganó reconocimiento mundial. Dentro del cine, se destacan diversos
elementos, comenzando por su narrativa y producción, seguidos de la creación de personajes icónicos,
y finalmente, el desarrollo y popularización de géneros musicales como los boleros y las rancheras.
Este género nació y se desarrolló siendo una composición musical basada en diversos instrumentos,
es fácilmente reconocida por sus sonidos y letras. Además del instrumental que se usaba para crear
la melodía había dos situaciones clave que hacían que la música ranchera fuera un éxito: el intérprete
y la imagen que proyectaba el cantante a través de las letras.
En años posteriores se popularizó la música del mariachi debido a su acompañamiento en las películas
del cine y al mismo tiempo la imagen del charro fue mayormente apreciada por la población. Después
de la mitad del siglo XX el género comenzó a diversificarse más con el auge de nuevos artistas que
incursionaron en la mezcla de las rancheras con otros géneros e instrumentos. “En este tenor, el cine
tuvo un primer acercamiento simbiótico con la música al llevar al cine las historias de algunas
canciones, las más exitosas o de los escritores más populares del momento” (Tah, 2023, p.589).
En el norte del país y sur de los Estados Unidos se creó el subgénero llamado norteño donde al regional
mexicano se le unen instrumentos como el bajo sexto y el acordeón. En 1974, Los Tigres del Norte
comenzaron la divulgación del narcocorrido con “Contrabando y traición” y luego con Chalino Sanchez
el género se popularizó haciendo canciones “a medida para inmortalizar a los narcotraficantes”
(Amazon Music, 2020).
En la década de 1990, dos subgéneros del regional mexicano ganaron gran popularidad en México: la
banda y el duranguense. Ambos surgieron simultáneamente en el norte del país y se caracterizan por
el uso predominante de instrumentos de metal, lo que los distingue dentro de su género. Durante este
periodo, también nació una nueva variante del corrido, conocida como corridos perrones, los cuales
son “más explícitos y diáfanos en sus lealtades a narcotraficantes reconocibles” (Valenzuela, 2023,
p.53). Con la llegada del nuevo siglo, este subgénero dio paso a los corridos alterados; los cuales
además de hablar del narcotráfico incorporan atuendos y accesorios pertenecientes a los
narcotraficantes.
Así, durante el año 2018, Natanael Cano creó un nuevo subgénero en el regional mexicano al que
nombró corridos tumbados, el cual es una mezcla del trap y el corrido, creando un nuevo sonido, único
en su especie ya que marcaría por completo el género. “El espíritu de la música trap atrajo a los jóvenes
artistas mexicanos. Repasando las influencias fundamentales de los ritmos urbanos, la sensibilidad
del hip-hop y la superposición de las letras de los corridos lo desglosaron y lo recrearon a lo que hoy
conocemos como corridos tumbados” (Amazon Music, 2020).
Actualmente los corridos tumbados ya tienen mayor aceptación, pero al momento de su creación
pocos confiaron en el potencial de Natanael Cano y su nueva creación. A siete años desde sus inicios
podemos observar el desarrollo de este subgénero, así como su expansión por el mundo.
Rechazo al regional mexicano
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El regional mexicano resurgió en los años 2000, pero no sin controversia. La incorporación de letras
relacionadas con el narcotráfico, el uso de instrumentación de metal y la transformación en su estilo
interpretativo generaron críticas y rechazo por parte de algunos sectores de la sociedad. A pesar de
ello, el género continuó expandiéndose y adaptándose a las nuevas tendencias musicales. En la
actualidad, los corridos tumbados han alcanzado reconocimiento internacional, consolidándose en los
principales eventos de la industria musical. No obstante, siguen siendo objeto de debate, pues sus
letras abordan temas como las drogas, el crimen, el lujo, el lenguaje explícito y la sexualidad, lo que
genera opiniones divididas entre quienes los ven como una evolución del género y quienes los
consideran una expresión problemática.
Más allá de las críticas, la evolución del regional mexicano muestra las transformaciones sociales y
culturales del país. La música popular no surge en el vacío; responde a los contextos en los que se
desarrolla y a las experiencias de quienes la interpretan y la consumen. En este sentido, el auge y la
transformación del corrido a lo largo de los años han estado vinculados a los cambios en la sociedad
mexicana, desde su consolidación en el Cine de Oro hasta su internacionalización en la actualidad.
Como señala Valenzuela (2023), el corrido ha sido una forma de narrar la realidad mexicana: “cuando
se modifiquen las condiciones de nuestro país […] pueden cantarse corridos de otros temas más
edificantes, más morales, más éticos; o bien pueden desaparecer como género, porque […] el corrido
se alimenta de la violencia, la injusticia, de la rebeldía. No creo que un país donde reine la felicidad
pueda producir corridos, mucho menos que estos resulten exitosos.” Desde esta perspectiva, la
popularidad de ciertos temas dentro del género no es casualidad, sino una respuesta a las condiciones
del entorno.
En última instancia, la música es un reflejo de su tiempo y de quienes la escuchan. La permanencia del
regional mexicano y sus constantes transformaciones muestran su capacidad de adaptación a nuevas
generaciones, manteniendo su relevancia en la cultura popular.
“Yo soy mexicano”
En 1942 se estrenó la cinta El peñón de las ánimas bajo la dirección y producción de Miguel Zacarías
(Cineteca Nacional, s.f.), donde acompañado de otras canciones se presenta por primera vez la
composición musical “Yo soy mexicano”, escrita por Ernesto Cortázar quien fue exitoso al convertirse
en “letrista de muchas de las canciones mexicanas más famosas de la Época de Oro de la
Cinematografía Nacional, haciendo mancuerna con el maestro Manuel Esperón, quien se encargaba de
la composición musical”. (Sociedad de Autores y Compositores de México, s.f.) Además, gracias a
Esperón se “introdujo el mariachi al cine y los instruyó para que estudiaran música; de esa forma, él
pudo acoplar la orquesta con el mariachi para los arreglos instrumentales de las películas” (Sociedad
de Autores y Compositores de México, s.f.)
El intérprete de la canción “Yo soy mexicano” fue Jorge Negrete, “considerado como uno de los mejores
cantantes de música ranchera […] se consolidó como un ídolo de dimensiones continentales al
encarnar con gallardía al charro mexicano, dotándolo de nobleza, galanura y valentía” (Instituto
Mexicano de Cinematografía, 2022, p. 38). En este caso es también el protagonista de la película El
peñón de las animas. Posteriormente la canción sería lanzada a la venta en algunos LP, incluso aún
después de la muerte del cantante.
“Yo soy mexicano” es una canción de 3:39 minutos, en la melodía pueden escucharse diversos
instrumentos tales como guitarra, violín, trompeta, jarana, quinta huapanguera y arpa; pero lo más
notable de la canción es la voz de Jorge Negrete, quien al ser barítono interpreta la composición de
forma majestuosa dejando ver su orgullo al ser mexicano.
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En su lírica describe cómo era el mexicano promedio de los años 40, con alta masculinidad, con
inclinación hacia el alcohol, el tabaco y las peleas de gallos, un gran gusto por las mujeres y los
caballos. Se dice valiente, resiliente, bien vestido y guapo, además de peleonero, pues no se fía de
nadie, famoso por su carácter y presencia.
“Pacas de billetes”
El 30 de junio de 2023, Natanael Cano lanzó su álbum Nata Montana, el cual está compuesto
únicamente por corridos tumbados, manteniendo su esencia y apegándose al producto generado como
compositor. Las quince canciones que presenta al público fueron bien recibidas por sus letras, diversas
colaboraciones, así como por la música.
De acuerdo con las cifras de diversos medios musicales, este álbum alcanzó un gran impacto en la
industria musical. El día de su lanzamiento logró posicionarse dentro los discos más escuchados en
Spotify México, alcanzando tener seis canciones dentro del Top 10 de esta plataforma (Spotify, 2023).
Billboard nombró al regional mexicano de la siguiente manera: “se alzó como estrella indiscutible,
destronando por primera vez al reggaetón”(Billboard, 2023) e incluyó al álbum Nata Montana en su lista
de los 25 mejores álbumes de música latina de 2023, mientras que Rolling Stone lo posicionó en el
puesto 25 de los mejores álbumes en español del mismo año (Rolling Stone, 2023).
Dentro del álbum antes mencionado se incluye la canción “Pacas de billetes”, ubicada en el décimo
tercer lugar. Sin embargo, se debe mencionar que esta canción fue lanzada previamente en solitario el
primero de mayo de 2023, logrando posicionarse en el lugar 59 en las listas de reproducción mexicana
de Spotify (Spotify, 2023).
La letra del corrido fue coescrita por Cano y Francisco Alejandro García Meza, mientras que el propio
Natanael Cano se encargó de su producción. Esta canción pertenece al subgénero de los corridos
tumbados y destaca por su ritmo característico, en el que los instrumentos de cuerda y viento juegan
un papel central.
En sus 3:08 minutos nos cuenta la historia de un hombre mexicano que en el pasado sufrió por su
escasez de recursos y por ende se abrió paso en el narcotráfico. Principalmente comenta que ha sido
resiliente, humilde, infatigable, con mente hábil para los negocios y buen porte, hace uso de grandes
marcas, consumo de drogas y bebidas alcohólicas, pero sobre todo su riqueza es su superpoder.
Análisis comparativo
La llegada del cine a México no sólo representó una nueva forma de expresión artística y una
oportunidad comercial, sino que también se consolidó como un medio fundamental para la
construcción de la identidad nacional. A través de la pantalla, se logró plasmar y difundir una imagen
del mexicano que hasta entonces había permanecido en el ámbito abstracto, dotándola de visibilidad
tanto en el discurso cinematográfico como en su relación con la música.
Durante la Época de Oro del Cine Mexicano, esta representación fue cuidadosamente elaborada,
utilizando las películas y sus bandas sonoras como herramientas clave para fortalecer una identidad
cultural reconocible. En este sentido, el cine no solo reflejaba la realidad social del país, sino que
también desempeñaba un papel activo en la conformación de una imagen nacional. Dentro de este
proceso, la música adquirió una relevancia central, pues fungió como un vehículo para reforzar los
valores y símbolos de la mexicanidad logrando posicionar a “la canción mexicana -música bravía y
mariachi- como elemento de identidad entre los diferentes sectores de la población” (Sigüenza, 2004,
p.183). Así, “las películas ayudaron a crear una imagen que reforzó la identidad al interior del país y que
serviría como imagen para el exterior, tomando los estereotipos generados en el exterior y dándoles
nuevos significados” (Tah, 2023, p. 586).
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Este esfuerzo por construir y difundir una identidad nacional no fue un fenómeno aislado, sino que
estuvo estrechamente vinculado con las políticas culturales del Estado. Durante el gobierno de Lázaro
Cárdenas, el nacionalismo mexicano fue impulsado a través de estrategias que promovieron la música
como un elemento unificador, en “la búsqueda del alma nacional” (Picún & Carredano, 2012, p.8)
facilitando su acceso a las masas mediante la radio. Como señala Tah (2023), “se impulsó el
nacionalismo mexicano a través de políticas que promovieron la música y establecieron las
condiciones para hacerla llegar a la masa popular a través de la radio” (p. 589). De esta manera, tanto
el cine como la música trascendieron su papel como expresiones artísticas para convertirse en agentes
activos en la configuración de un sentimiento de pertenencia e identidad colectiva.
Bajo esta perspectiva, el presente análisis se enfocará en examinar la canción “Yo soy mexicano”, para
posteriormente establecer una comparación con “Pacas de billetes", ilustrando así la transformación
de las características del mexicano a lo largo del tiempo. En este sentido, “Yo soy mexicano” será
presentada de manera estructurada, reflexionando sobre su papel en la consolidación de la identidad
nacional, mientras que “Pacas de billetes” se introducirá de forma más fragmentada, reflejando los
cambios en la construcción de la identidad mexicana en la actualidad.
Si bien el concepto de mexicanidad ha evolucionado, su esencia ha permanecido a lo largo del tiempo.
Esta continuidad es evidente en los corridos tumbados, un género musical que conserva elementos
fundamentales de las expresiones tradicionales, pero que también presenta transformaciones
significativas. En este contexto, resulta fundamental realizar un análisis comparativo entre ambas
canciones para identificar tanto las similitudes como las modificaciones que han ocurrido en la
representación del mexicano a través de la música. A continuación se presentan las letras de dichas
canciones:
Yo soy mexicano
Mi orgullo es ser charro, valiente y braga'o,
Traer mi sobrero con plata borda'o,
Que naide me diga que soy un raja'o
Correr mi caballo, en pelo monta'o,
Pero más que todo seré enamora'o
…
La vida ha querido que por todas partes
Se me reconozca por mi valentía
Yo soy mexicano, de naide me fío
Antes que rajarme, me aguanto y me río
…
Me gusta el sombrero, echado de la'o
Pistola que tenga cacha de pela'o,
Fumar en hojita tabaco pica'o,
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Jugar a los gallos, saberme afama'o
(Cortázar & Esperón, 1954)
Pacas de billetes
Pacas de billetes y una mente que las puede
Nunca para abajo, siempre para arriba
No me hizo menos ni un cabrón, nunca pudieron
Carrito del año y hasta gente que me cuida
Un Bugatti Chiron me lo compro, Dios me guía
Ya no me detienen, bola de hocicones
Ya traigo con qué, por si quieren quererme
Ando trabajando, me abrí los caminos
Unos dicen que yo ya no soy el mismo
Me aferré a la vida buena
Con clase y estilo, todo estaba afuera
Hoy me bajo verga, subí la escalera
No van a poder tumbarme aunque quisieran
…
701, la clave que se respeta
La mente es brillante, y el negocio, la receta
Alterando el sistema, así es como se mueve
Rolando por playas, por las nubes mis placeres
Un Jetski en Miami, por el mundo y las mujeres
Traigan a la cuenta una botellita
Destapo champaña, coroné la vuelta
Y una de nueve tiros, cargo una Beretta
Fuente: (Cano & García Mesa, F. A. 2023)
La música mexicana, a través de sus diversos géneros y subgéneros, ha reflejado las transformaciones
sociales, culturales y políticas del país. Dos de los más representativos, aunque distantes en
temporalidad y estilo, son la ranchera y el corrido tumbado. Mientras que las rancheras, como “Yo soy
mexicano” de Jorge Negrete, proyectan una visión patriótica y tradicional del mexicano, los corridos
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tumbados, con “Pacas de billetes” de Natanael Cano como exponente, se insertan en un contexto
contemporáneo marcado por la globalización, el narcotráfico y la modernidad. A pesar de sus
diferencias, ambas canciones coinciden en la construcción de una imagen de masculinidad basada en
la ostentación: Negrete resalta el orgullo y la valentía a través del atuendo y el carácter, mientras que
Cano enfatiza el poder y el éxito material como símbolos de virilidad. En ambos casos, el constante
afán por demostrar fortaleza revela un temor subyacente a la vulnerabilidad, evidenciando cómo la
identidad masculina se construye en función de la validación externa.
Para entrar en el contexto de este análisis empecemos retomando la letra de “Yo soy mexicano”, en
primera instancia nos dice lo siguiente: “Mi orgullo es ser charro, valiente y braga’o, traer mi sombrero
con plata borda’o, que naiden me diga que soy raja’o […] Me gusta el sombrero echado de lad’o”
(Cortázar & Esperón, 1954) puede desglosarse en dos aspectos fundamentales: las características
físicas y las emocionales, los cuales se entrelazan para conformar la identidad de este hombre
“mexicano”. En el ámbito emocional, lo que destaca es la necesidad de reafirmar su insubordinación,
valentía y orgullo. La insistencia en no permitir que “naiden” lo llame “raja’o” refuerza el miedo a ser
percibido como débil o vulnerable, sugiriendo que, para este personaje, la masculinidad está ligada a
la resistencia, a la fortaleza imperturbable ante cualquier adversidad. La repetición de esta afirmación,
que parece tener una función defensiva, subraya cómo la masculinidad se construye a partir de la
validación externa y del miedo constante a la fragilidad emocional. Este fenómeno puede analizarse a
partir de las ideas de Bartra en La jaula de la melancolía (2017), donde señala que el machismo es un
mecanismo de defensa contra la vulnerabilidad emocional, pues en la sociedad patriarcal se considera
débil cualquier manifestación de sensibilidad. Hemos de recordar que “el mexicano desconfía de sí
mismo y es asaltado por un sentimiento de inferioridad” (Bartra, 2017, p. 101)
En cuanto a las características físicas, la mención del sombrero “bordado con plata” no solo resalta un
accesorio tradicionalmente asociado a la figura del charro, sino que se convierte en un símbolo de
estatus y poder. Aunque no se hace referencia explícita a la belleza, el atuendo completo (sombrero,
traje de charro, botas, espuelas y otros elementos) proyecta una imagen de fortaleza, respeto y riqueza.
Estos elementos, si bien físicos, son también parte de un discurso más amplio sobre la identidad
masculina: el hombre se define no solo por lo que es exteriormente, sino por lo que posee y exhibe, lo
que le otorga validación en su entorno. Aunque en un inicio el traje de charro era no solo una vestimenta
tradicional, sino un símbolo de poder, estatus y mexicanidad. Surgió en el siglo XVIII como una forma
en que los hacendados diferenciaban su clase social, transformando el atuendo de los jinetes rurales
en una prenda de prestigio. Con el tiempo, figuras como Emiliano Zapata lo resignificaron como
emblema del orgullo campesino y la lucha revolucionaria.
Durante el siglo XX, el Estado mexicano lo adoptó como ícono nacional, asociado a una masculinidad
idealizada: fuerte, honorable y valiente. Sus detalles ornamentales reflejan riqueza y autoridad. Hasta
hoy, el traje charro conserva su fuerza simbólica en celebraciones oficiales, reafirmando su papel como
vestimenta del poder en el imaginario mexicano. Ademas cabe recalcar que de acuerdo a Sigüeza
(2004) debido a la búsqueda de identidad nacional se impulsaron algunas figuras que fueron
representantes de la cultura nacional, entre ellas se encontraba la figura clásica del charro.
Por otro lado, en "Pacas de billetes" de Natanael Cano, aunque no se menciona explícitamente el uso
de ropa o accesorios de marca, la canción está saturada de símbolos de riqueza y poder. Referencias
a vehículos lujosos como el Bugatti Chiron, a una Beretta como arma personal, y a situaciones de
ostentación de dinero, muestran cómo, en los corridos tumbados, la validación masculina ya no
depende tanto de la valentía o la tradición, sino de lo material. La constante mención del dinero, el éxito
y el lujo refleja una masculinidad definida por lo exterior; “Pacas de billetes” no solo celebra el poder
adquisitivo, sino que subraya cómo la imagen masculina se construye a través del acceso a estos
símbolos de estatus.
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En ambos casos, tanto en la figura del charro como en la del narcotraficante, la necesidad de validación
externa se manifiesta a través de símbolos materiales y conductas que refuerzan una imagen de
virilidad, pero también revelan la vulnerabilidad que subyace a este temor constante a ser percibido
como frágil o inseguro. Ambos personajes luchan por mantener una imagen sólida y dominante, pero
al mismo tiempo, esta lucha parece evidenciar el miedo a la vulnerabilidad y la fragilidad interior.
En la canción “Yo soy mexicano” de Jorge Negrete, la estrofa “Correr mi caballo, en pelo monta’o, pero
más que todo seré enamora’o, yo soy mexicano, muy atravesa’o” (Cortázar & Esperón, 1954) refleja dos
aspectos fundamentales de la identidad masculina en la música ranchera: la destreza y la virilidad. La
expresión “en pelo montado” alude a la práctica de montar sin silla, lo que requiere habilidad y
resistencia, elementos tradicionalmente asociados con la masculinidad. En el contexto del siglo XX,
montar a caballo era tanto un medio de transporte como una demostración de carácter, dominio y
valentía. Sin embargo, más allá de la destreza ecuestre, la canción enfatiza el papel del hombre como
un conquistador romántico. El término “enamorado” sugiere una imagen galante del mexicano,
evitando expresiones vulgares para referirse a su relación con las mujeres, lo que denota un respeto
hacia el género femenino dentro del ideal de masculinidad de la época.
En contraste, los corridos tumbados han reinterpretado estos símbolos de masculinidad en un contexto
contemporáneo. Mientras que en las rancheras el caballo representaba el dominio y el prestigio, en los
corridos tumbados este lugar lo ocupan los automóviles de lujo. En “Pacas de billetes”, Natanael Cano
expresa: “Carrito del año y hasta gente que me cuida, un Bugatti Chiron me lo compro, Dios me guía”
(Cano & García, 2023) sustituyendo la destreza física por el poder económico como principal indicador
de estatus. Asimismo, la relación con las mujeres adquiere un tono más superficial y ligado al consumo
material. En otra parte de la canción, se menciona: “Rolando por playas, por las nubes mis placeres, un
Jetski en Miami por el mundo y las mujeres traigan a la cuenta, una botellita destapó champaña, corone
la vuelta” (Cano & García, 2023). Aquí, la palabra “coronar” se emplea para referirse a una conquista
sexual, reduciendo la interacción con las mujeres a un símbolo de éxito y placer, en contraste con la
visión más romántica presente en las rancheras. Roger Bartra comprende este comportamiento de la
siguiente manera: se “le permite al mexicano evadir a la policia, estafar a los imbeciles, escapar de la
homosexualidad, conseguir coitos faciles con mujeres ajenas mientras evita que la propia le ponga los
cuernos [...] el mexicano no tiene sentido, pero tiene sentimientos” (Bartra, 2017, pp. 171-172)
Ambos géneros construyen una imagen de masculinidad que busca reafirmarse a través de símbolos
de poder y estatus, aunque sus medios y representaciones hayan evolucionado con el tiempo. Mientras
que la ranchera exalta la valentía, el honor y el respeto por las mujeres como elementos centrales de la
identidad masculina, los corridos tumbados reflejan una modernidad donde el dinero y los excesos son
los principales indicadores de éxito y virilidad. Esta transformación sugiere una adaptación de los
valores tradicionales a un contexto globalizado, en el que la validación masculina se ha desplazado del
reconocimiento social basado en el carácter y la destreza, hacía una afirmación de poder sustentada
en la acumulación de riqueza y bienes materiales.
En “Yo soy mexicano”, Jorge Negrete reafirma la idea de una masculinidad inquebrantable a través de
los versos: “La vida ha querido que por todas partes se me reconozca por mi valentía. Yo soy mexicano,
de naiden me fío [...] antes que rajarme me aguanto y me río” (Cortázar & Esperón, 1954). En esta
estrofa, el cantante enfatiza su fortaleza y resistencia ante la adversidad. La valentía no solo es una
cualidad destacada, sino una exigencia social que impide cualquier muestra de debilidad o
vulnerabilidad. Bartra nos dice que el mexicano “es desconfiado, realista escéptico, pesimista,
indisciplinado, desordenado, terco y muestra una crueldad doblemente ancestral” (Bartra, 2017, p.
123).
Si bien en “Pacas de billetes” de Natanael Cano no se expresa de manera explícita esta misma idea, el
concepto de valentía y resistencia también está presente, aunque en un contexto distinto. La canción
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menciona: “701 la clave que se respeta, la mente brillante y el negocio la receta. Traigo medicina pa’
curar enfermos. Música en la casa tengo en la cocina, alterando el sistema así es cómo se mueve”
(Cano & García, 2023). La cifra “701” hace referencia a Joaquín “El Chapo” Guzmán, exlíder del Cártel
de Sinaloa, lo que sugiere que el protagonista de la canción se identifica con la estructura del
narcotráfico y su capacidad de mantenerse en el poder. La denominación del número 701 nació desde
el año 2009 cuando “la revista estadounidense Forbes lanzó un listado de los hombres más ricos del
mundo, donde “El Chapo” ocupo precisamente el número 701 alcanzando una fortuna que alcanzó los
mil millones de dólares” (Redacción, 2023). En este contexto, la valentía ya no se mide por la resistencia
ante el dolor físico o emocional, sino por la astucia y el dominio del negocio ilícito. La expresión
“alterando el sistema” refuerza la idea de que el protagonista se mueve en un entorno desafiante, donde
la capacidad de adaptación y la audacia son clave para su supervivencia y éxito. Posteriormente
continúa diciendo: “Me aferré a la vida buena con clase y estilo, todo estaba afuera. Hoy me bajo verga,
subí a la escalera no van a poder tumbarme aunque quisieran” (Cano & García, 2023). En esta pequeña
estrofa podemos notar la resiliencia, no importa el sufrimiento se busca la forma de salir adelante,
volviendo a hacer notar su valentía y capacidad. Roger Bartra nos deja claro que el mexicano “de alguna
extraña manera aquellos seres que parecían destinados a vivir con la cabeza agachada se rebelan y se
transforman [...] aprovechan esa energía para crear al hombre nuevo, para colocar al mexicano en el
torrente de la historia universal” (Bartra, 2017, p. 119)
Ambas canciones, aunque provenientes de tradiciones musicales distintas, construyen una noción de
masculinidad basada en la fortaleza y la imposibilidad de doblegarse ante la adversidad. Mientras que
“Yo soy mexicano” enaltece una resistencia firme ligada a la tradición histórica, “Pacas de billetes”
reinterpreta este ideal en un contexto contemporáneo, donde el poder se mide a través del dominio de
estructuras ilegales y la capacidad de desafiar el orden establecido.
No obstante, es necesario mencionar que el mexicano es “un ser desgraciado que se consuela con
gritar a todo el mundo que tiene muchos huevos, pero cuya valentía y machismo son una irritación que
le produce la impotencia por sufrir un sentimiento de plusvalía” (Bartra, 2017, p. 104); de ahí procede
la creación de un alter ego que intenta de llenar los vacíos del alma y logra crear una falsa imagen de
bravura y poder ante la sociedad.
En la última estrofa de Yo soy mexicano, Jorge Negrete canta: "Pistola que tenga cancha de pela’o,
fumar en hojita tabaco picad’o, jugar a los gallos, saberme afama’o” (Cortázar & Esperón, 1954). Aquí
se refuerza la construcción de una identidad masculina basada en la ostentación y el reconocimiento
social. La mención de la pistola resalta no sólo la posesión de un arma, sino la importancia de que sea
de calidad y distintiva, lo que sugiere un deseo de estatus y respeto. De manera similar, el acto de fumar
en hoja natural implica una diferenciación con los demás, proyectando autenticidad y una conexión
con la tradición. Asimismo, las peleas de gallos, práctica recurrente en el Cine de Oro Mexicano, reflejan
una forma de entretenimiento ligada al honor y la virilidad. Finalmente, la frase "saberse afamado" deja
en claro que la validación social es un componente central en esta construcción de masculinidad: no
se busca simplemente ser aceptado, sino destacar y ser reconocido por su porte, exuberancia y
gallardía.
Si bien “Pacas de billetes” de Natanael Cano no reproduce literalmente estos mismos elementos, su
estructura narrativa refleja un principio similar. En la línea "y hasta gente que me cuida” (Cano & García,
2023), se insinúa una posición de poder, ya que el protagonista no solo ostenta riqueza, sino que
dispone de un equipo de seguridad personal, lo que refuerza su estatus dentro del narcotráfico. De
manera paralela, la referencia a su arma en "y una de nueve tiros cargó una Beretta” (Cano & García,
2023) enfatiza que, aunque tenga guardaespaldas, él mismo está preparado para defenderse,
estableciendo una imagen de autoridad y dominio, equivalente a portar una pistola con cacha de
pelado.
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Bartra menciona que el mexicano es explosivo y violento por naturaleza, “es un hombre atrapado y, por
ello, potencialmente violento y peligroso [...] los mexicanos no solo son peleoneros y agresivos en las
cantinas [...] se hace entender y respetar por obras de violencia física, con palabras bruscas y sin
sentido, con gestos y ademanes de increíble elocuencia” (Bartra, 2017, p. 122).
Por otro lado, mientras que en “Yo soy mexicano” fumar tabaco en hoja representa una muestra de
autenticidad y tradición, en “Pacas de billetes” el consumo de sustancias se relaciona con el estatus y
el exceso. La frase "Y bien jalados” (Cano & García, 2023), pronunciada antes de una estrofa, hace
referencia al consumo de drogas, un elemento recurrente en la cultura de los corridos tumbados.
Roger Bartra nos reafirma que el mexicano “se convierte, ayudado por el alcohol en una máquina de
impulsos” (Bartra, 2017, p. 124); sin embargo, es importante recalcar que tiene “esa sensibilidad a flor
de piel, precisamente porque no es profunda [...] ocasiona una gran inestabilidad; en lo único que son
estables es en su amor propio, que ellos llaman a veces su dignidad” (Bartra, 2017, p. 124), pero “su
violencia y su desconfianza dejan traslucir, no obstante, una bondad libertaria y una mísera de
orgullo” (Bartra, 2017, p. 51)
Finalmente, aunque las peleas de gallos no son mencionadas en “Pacas de billetes", el concepto de
"saberse afamado” se traduce en el reconocimiento dentro del mundo del narcotráfico. En lugar del
respeto ganado en una arena de gallos, el estatus se construye a través de la acumulación de riqueza,
la ostentación de bienes materiales (vehículos de lujo, marcas de ropa costosas, alcohol y drogas) y la
validación externa de su éxito. En este sentido, la canción de Cano expone cómo la identidad masculina
en el contexto contemporáneo se define menos por la tradición y más por el dominio del mundo del
narcotráfico, donde el reconocimiento se mide en poder adquisitivo, exceso y notoriedad.
En este sentido, la transformación de los símbolos de poder en “Pacas de billetes” refleja lo que Roger
Bartra describe como la evolución de la identidad mexicana en un contexto de modernidad y
globalización. Mientras que en el pasado el reconocimiento social se construía en espacios
tradicionales como las peleas de gallos, en la actualidad, el estatus se define a través de la acumulación
de riqueza y la ostentación de bienes materiales, especialmente dentro del narcotráfico. Bartra señala
que la identidad nacional y masculina en México han estado marcadas por una constante búsqueda
de validación externa, una melancolía estructural que impulsa la necesidad de demostrar poder a través
de símbolos visibles de prestigio. Así, la figura del hombre fuerte ya no se legitima en la arena de
combate, sino en un entorno donde el dominio económico y la notoriedad mediática se han convertido
en los nuevos indicadores de masculinidad y éxito.
CONCLUSIÓN
Al comparar una ranchera con un corrido tumbado, se observa que, aunque las manifestaciones de la
identidad mexicana han cambiado con el tiempo, sus fundamentos siguen siendo los mismos. En “Yo
soy mexicano”, la figura del charro representa valores como el orgullo, la valentía, la insubordinación y
el buen porte, con símbolos como el caballo, las armas y el alcohol. En “Pacas de billetes”, estos
elementos se transforman en una nueva identidad: la del narcotraficante, un hombre igualmente
valiente y orgulloso, pero cuya validación ya no proviene de la tradición, sino del poder económico, la
ostentación y el reconocimiento en un entorno donde la riqueza es sinónimo de éxito.
El fenómeno de la mexicanidad descrito por Roger Bartra en La jaula de la melancolía (2017) se
manifiesta como un proceso de constante reinvención. Aunque la figura del charro ha dado paso a la
del narcotraficante, las mismas estructuras de comportamiento y la necesidad de validación externa
persisten. En un México marcado por la globalización y la precariedad, el reconocimiento social ya no
se obtiene a través de hazañas en el campo, sino de la acumulación de dinero y el dominio de un
sistema basado en el exceso y la notoriedad. Así, la identidad mexicana no ha desaparecido, sino que
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se ha fragmentado, adaptándose a nuevas circunstancias donde la supervivencia y el éxito dependen
de jugar dentro de un sistema que, lejos de ofrecer alternativas, refuerza la necesidad de demostrar
poder a toda costa.
En este análisis, se ha mostrado que la mexicanidad en los corridos tumbados no es la misma que en
las rancheras, sino que ha experimentado una transformación a lo largo del tiempo. Mientras que
ambos géneros musicales comparten raíces culturales comunes, las canciones de cada uno reflejan
contextos históricos y sociales distintos. Las rancheras, nacidas en una época en la que la figura del
hombre mexicano se construía sobre la base del trabajo honrado, la valentía y la lucha por el bienestar,
presentan una imagen de la masculinidad fuerte, pero con una virilidad ligada al esfuerzo genuino. En
contraste, los corridos tumbados, marcados por la globalización, el narcotráfico y las nuevas narrativas
sociales, han transformado esa imagen de la mexicanidad en una versión más superficial, vinculada a
la necesidad de validación externa y de demostrar poder a través de símbolos materiales.
Este análisis también refuerza una reflexión crucial sobre la masculinidad impuesta: el verdadero
hombre no necesita demostrar constantemente su virilidad al mundo. Si realmente es valiente, su
valentía no necesita ser aclamada ni reconocida públicamente, pues su carácter no depende de la
aprobación ajena. El mexicano de hoy no es valiente por elegir el camino del narcotráfico ni por ostentar
riquezas materiales ganadas de manera ilícita. La verdadera valentía radica en el coraje de salir
adelante de manera honrada, trabajando arduamente y con rectitud, en lugar de buscar atajos que solo
refuerzan una imagen de poder vacío.
Al final, tanto los corridos tumbados como las rancheras son expresiones de una identidad mexicana
en constante evolución, en la que la mexicanidad no permanece estática ni inmutable, sino que se
adapta a los cambios sociales y culturales. La lucha por una imagen de fuerza, honor y valentía sigue
vigente, pero su forma y su mensaje se han transformado, reflejando no solo las virtudes, sino también
los retos de una sociedad que sigue buscando su lugar en un mundo globalizado y lleno de contrastes.
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