LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 913.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.3998
Economía social y solidaria. Emprendimientos digitales
estrategia para fortalecer la seguridad vial de repartidores
en Matehuala, México
Social and Solidarity Economy. Digital Enterprises as a Strategy to
Strengthen Road Safety for Delivery Workers in Matehuala, Mexico
Juan Carlos Díaz de León1
juan.dd@matehuala.tecnm.mx
https://orcid.org/0000-0001-9116-0242
Instituto Tecnológico de Matehuala
Matehuala, San Luis Potosí – México
José Daniel Carrillo Castillo
daniel.cc@ciidet.tecnm.mx
https://orcid.org/0009-0006-5786-3829
Centro Interdisciplinario de Investigación y Docencia en Educación Técnica (CIIDET)
Querétaro, Querétaro – México
Shayenska Gutiérrez Pérez
shayenska.gp@ciidet.tecnm.mx
https://orcid.org/0000-0002-1906-0295
Centro Interdisciplinario de Investigación y Docencia en Educación Técnica (CIIDET)
Querétar, Querétaro – México
Laura Verónica Torres Contreras
laura.tc@matehuala.tecnm.mx
https://orcid.org/0009-0008-4603-6099
Instituto Tecnológico de Matehuala
Matehuala, San Luis Potosí – México
Artículo recibido: 16 de mayo de 2025. Aceptado para publicación: 29 de mayo de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El presente artículo de reflexión nace como respuesta urgente a la creciente problemática de los
accidentes entre repartidores en motocicleta en Matehuala, San Luis Potosí, fenómeno que ha
cobrado vidas, ha generado grandes pérdidas económicas y ha afectado la calidad de vida de los
trabajadores. El objetivo es reflexionar sobre cómo los emprendimientos digitales basados en la
economía social y solidaria, se desarrollan para resolver problemáticas de una comunidad como la
frecuencia de estos accidentes mediante la promoción de prácticas seguras de conducción,
capacitación vial, el acceso a equipos de protección personal y la creación de redes de apoyo entre
los repartidores. Además, fomentar la inclusión social y económica, impulsando la creación de
cooperativas y asociaciones de reparto que, a su vez, contribuyan al desarrollo económico local. La
influencia de los emprendimientos digitales también busca fortalecer el tejido social de la comunidad
y apoyarse de la mercadotencia social y solidaria que a través de diferentes herramientas el
emprendimiento logre sus objetivos en términos comerciales y sociales, así como la colaboración de
empresas locales y autoridades, creando un impacto positivo tanto a nivel económico como social, a
través de la mejora de las condiciones laborales y la seguridad vial de los repartidores.
1 Autor de correspondencia.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 914.
Palabras clave: economía social y solidaria, emprendimientos digitales, seguridad vial,
mercadotecnia social y solidaria, cooperativas de repartidores
Abstract
This reflection article arises as an urgent response to the growing issue of motorcycle delivery
accidents in Matehuala, San Luis Potosí, a phenomenon that has claimed lives, caused significant
economic losses, and affected the quality of life of workers. The goal is to reflect on how digital
enterprises based on social solidarity economy are being developed to address community issues,
such as the frequency of these accidents, by promoting safe driving practices, road training, access to
personal protective equipment, and creating support networks among delivery workers. Additionally, it
aims to foster social and economic inclusion by encouraging the creation of cooperatives and delivery
associations, which, in turn, contribute to local economic development. The influence of digital
enterprises also seeks to strengthen the social fabric of the community and leverage social and
solidarity marketing, using various tools to help the enterprise achieve its commercial and social
objectives. It also encourages collaboration with local businesses and authorities, creating a positive
impact both economically and socially, through the improvement of working conditions and road
safety for delivery workers.
Keywords: social and solidarity economy, digital entrepreneurship, road safety, social and
solidarity marketing, delivery cooperatives
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Cómo citar: Díaz de León, J. C., Carrillo Castillo, J. D., Gutiérrez Pérez, S., & Torres Contreras, L. V.
(2025). Economía social y solidaria. Emprendimientos digitales estrategia para fortalecer la seguridad
vial de repartidores en Matehuala, México. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (3), 913 – 936. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.3998
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 915.
INTRODUCCIÓN
En los últimos años, el municipio Matehuala, San Luis Potosí en México, ha sido testigo de un
incremento significativo en la cantidad de repartidores que utilizan motocicletas como medio principal
de transporte para la entrega de productos y servicios. Este fenómeno se ha visto impulsado por
diversas razones, entre las cuales se destacan el crecimiento de la economía digital, la expansión de
plataformas de entrega y la alta demanda de servicios de comercio en línea. Sin embargo, este
aumento en el número de motociclistas ha venido acompañado de un preocupante aumento en la
frecuencia de accidentes de tráfico, especialmente entre los repartidores.
El trabajo de los repartidores de motocicleta, aunque esencial para el funcionamiento de muchas
empresas y la satisfacción de las necesidades de los consumidores, se ha convertido en una de las
actividades más peligrosas, no solo por las condiciones del tránsito, sino también por la falta de
infraestructuras viales adecuadas, la escasez de equipos de protección personal y, en muchos casos,
la falta de capacitación en seguridad vial. Estos factores, junto con la alta carga laboral y la falta de
apoyo institucional adecuado, generan un escenario de vulnerabilidad constante para este grupo de
trabajadores, así como redes de transporte como a las instalaciones requeridas para su
funcionamiento, los flujos de transporte, conformados por el tráfico y los servicios de transporte,
componentes organizativos de los trayectos y recorridos (Potrykowski y Taylor, 1984).
De acuerdo con el diagnóstico preliminar realizado para esa reflexión, la falta de conciencia sobre la
importancia de las normativas de tránsito, la ausencia de una cultura vial adecuada entre los
conductores y los propios repartidores, y la carencia de un sistema de apoyo legal y financiero en caso
de accidentes, son las principales causas que contribuyen a la alta tasa de accidentes de tráfico.
Además, la pasividad de las autoridades locales y la falta de recursos destinados a la seguridad vial
agravan aún más esta problemática, además, extensos tiempos de recorrido ocasionados del
crecimiento expansivo, mínima oferta de transporte público, escasez de conectividad,
congestionamiento vial, insuficiente cobertura de infraestructura para movilidades activas, entre otros
(Molina, et al., 2019).
Ante esta realidad, surge la necesidad de un enfoque integral que no solo atienda los síntomas
inmediatos del problema (es decir, la seguridad vial de los repartidores), sino que también aborde las
causas estructurales y sociales que perpetúan la inseguridad laboral y la marginación de este sector.
El artículo de reflexión " Economía social y solidaria y la contribución de los emprendimientos digitales
a la seguridad vial en Matehuala, San Luis Potosí, México" busca transformar las condiciones laborales
de los repartidores a través de un modelo que promueva la colaboración, la inclusión social y el
emprendimiento, todo ello sustentado en los principios de la economía social solidaria priorizando
problemáticas generadas en jóvenes, mujeres y comunidades marginadas (Pacto Mundial, 2021).
El modelo que se plantea tiene como objetivo principal reducir significativamente la frecuencia de
accidentes entre los repartidores en Matehuala, mejorando su seguridad y bienestar, a través de la
creación de cooperativas de repartidores y la implementación de medidas de seguridad vial. Al mismo
tiempo, se busca generar un impacto positivo en la comunidad, abordando las desigualdades
estructurales que enfrentan estos trabajadores, promoviendo la inclusión y la equidad, y contribuyendo
al desarrollo sostenible de la región y sumando al objetivo 08 de la Agenda 2023 para el desarrollo
sostenible que consiste en promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el
empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todo (Organización de las Naciones Unidas (ONU,
2020).
El emprendimiento social solidario se presenta como la herramienta más adecuada para abordar estos
desafíos, ya que permite a los repartidores organizarse y acceder a recursos compartidos, además de
proporcionarles un espacio donde puedan participar activamente en la toma de decisiones que afectan
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su trabajo y su seguridad. Este enfoque no solo tiene un impacto económico, sino también social, al
fortalecer el tejido comunitario y fomentar un modelo de trabajo colaborativo y justo reforzamiento de
capacidades por parte de las instituciones institucionales, y procesos novedosos de solidaridad global
(Gómez, 2018).
DESARROLLO
Problemática en la seguridad vial en Matehuala, San Luis Potosí, México
Los repartidores en motocicleta en Matehuala, S.L.P., enfrentan una serie de desafíos críticos que
contribuyen a la alta tasa de accidentes viales en la ciudad. El diagnóstico preliminar de la situación
muestra que las causas fundamentales de estos accidentes no solo están relacionadas con el
comportamiento individual de los motociclistas, sino también con una serie de factores estructurales,
sociales y económicos que perpetúan la inseguridad laboral. Adicional a ello, “existen estadísticas que
reflejan que más de 3,700 personas a nivel internacional mueren en la vialidad día con día, mientras
que, en México, una persona muere cada 40 minutos debido a accidentes de tránsito” (Martínez, 2022).
Una de las principales causas de los accidentes es la falta de infraestructura vial adecuada. Las calles
de Matehuala no cuentan con las condiciones idóneas para el tránsito seguro de motocicletas. La
escasez de señalización adecuada, la falta de carriles exclusivos para motociclistas y la deficiente
iluminación en algunas zonas de la ciudad agravan el riesgo para los repartidores, quienes se ven
obligados a sortear estos obstáculos sin contar con la preparación adecuada. Además, se debe
“realizar inversiones en transporte público, crear áreas públicas verdes y mejorar la planificación y
gestión urbana de manera que sea participativa e inclusiva” (TRANSCONSULT, 2020), así como, las
condiciones climáticas adversas en la región también juegan un papel importante en los accidentes,
ya que las lluvias y el calor extremo pueden afectar la visibilidad y la adherencia de los neumáticos,
incrementando el riesgo de caída.
Por otro lado, la falta de capacitación vial es otro factor clave. Muchos repartidores no cuentan con
formación formal en seguridad vial ni en el uso adecuado de los equipos de protección personal (EPP).
En su mayoría, estos trabajadores no reciben educación sobre las normas de tránsito, lo que genera
una cultura de conducción irresponsable que contribuye al aumento de accidentes, Chambueta (2021)
“realizó una investigación que demuestra que una educación que fomente el desarrollo de
competencias ciudadanas puede tener un impacto positivo en el comportamiento humano” en diversos
ámbitos pero a pesar de que algunos repartidores utilizan motocicletas como medio principal de
trabajo, no se les proporciona formación en las mejores prácticas de conducción, lo que incrementa la
probabilidad de accidentes viales.
La informalidad laboral en la que se desempeñan los repartidores también contribuye
significativamente al problema. Al ser trabajadores informales, muchos de ellos no cuentan con acceso
a seguros médicos, ni a prestaciones sociales, y su estabilidad laboral es sumamente vulnerable. Esta
falta de protección legal no solo afecta a los trabajadores en términos de salud y seguridad, sino que
también incrementa las barreras para acceder a recursos que podrían mejorar sus condiciones de
trabajo y seguridad. El hecho de que muchas de estas empresas no ofrezcan el equipo adecuado a los
repartidores refuerza la precariedad de su trabajo, poniendo en riesgo sus vidas, de hecho de acuerdo
con Méndez (2017) se registran un promedio de 120 accidentes de motocicleta al mes en Matehuala
San Luis Potosí, es decir, “registrando de tres a cinco casos diarios, equivalentes a un rango de 90 a
150 por mes, con promedio de 120 y que va en aumento, porque se ha incrementado el número de
unidades que circulan en la ciudad por la economía del gasto de gasolina”, así como los servicios de
reparto, envíos a domicilio y emprendimientos que surgieron exponencialmente después del año 2020.
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Para enfrentar este problema de manera efectiva, es necesario un enfoque integral desde la Economía
Social y Solidaria que aborde no solo los factores inmediatos, sino también las causas subyacentes de
esta situación. La participación debe incluir, además de prevención en la seguridad vial, la creación de
emprendimientos digitales en los que los repartidores puedan gestionar sus propios intereses, no solo
buscando reducir los accidentes, sino también transformar las condiciones de trabajo de los
repartidores mediante la economía social solidaria.
La economía social y solidaria como enfoque integral
La economía social y solidaria (ESS) es una alternativa al capitalismo y a sistemas económicos
autoritarios controlados por el Estado. En la ESS, la gente común tiene un rol activo en determinar el
curso de todas las dimensiones de la vida humana: económica, social, cultural, política y ambiental
(RIPESS, 2024), ofrece una alternativa estructuralmente diferente a los modelos laborales
convencionales, proporcionando una vía para transformar las condiciones laborales de los repartidores
en Matehuala. También la ESS es conjunto de iniciativas socioeconómicas y culturales que se basa en
un cambio de paradigma basado en el trabajo colaborativo de las personas y la propiedad colectiva de
los bienes (Gobierno de México, 2021) se basa en un cambio de paradigma basado en el trabajo
colaborativo de las personas y la propiedad colectiva de los bienes.
Este enfoque económico se basa en principios cooperativos y participativos, donde los trabajadores
tienen un control activo sobre sus condiciones de trabajo, su seguridad y el funcionamiento de su
organización. Al adoptar este modelo, los repartidores pueden organizarse en cooperativas, crear
emprendimientos y que no solo se dediquen al reparto, sino que también fortalezcan su capacidad de
negociación y acceso a recursos.
Una de las principales ventajas de este modelo es que permite a los repartidores acceder a recursos
compartidos, como equipos de protección personal (EPP), seguros médicos y asesoramiento legal. La
creación de cooperativas permitiría, por ejemplo, que los trabajadores compren colectivamente
equipos de protección, lo que no solo reduce el costo individual para cada repartidor, sino que garantiza
que todos cuenten con los mismos estándares de seguridad, es decir, “una actuación solidaria de
ciertos ciudadanos motivados por alguna causa individual, pues existe una motivación para cumplir
con un bien comunitario (Oszlak, 2013). Además, la creación de una red de apoyo financiera y legal a
través de las cooperativas permitiría que los repartidores tuvieran acceso a servicios médicos,
cobertura en caso de accidente y apoyo legal en situaciones judiciales.
La economía social solidaria presenta una alternativa viable para transformar las condiciones laborales
de los repartidores, al permitirles acceder a recursos colectivos y a un entorno de trabajo más justo.
Las cooperativas ofrecen un modelo donde la cooperación y la solidaridad son los valores centrales, lo
que contribuye a una mayor equidad y justicia social. Este modelo también tiene el potencial de crear
emprendimientos digitales que puedan ser replicados en otras comunidades con problemas similares,
demostrando que es posible construir una economía más justa y sostenible a partir de la tecnología y
la solidaridad, buscando “perfeccionar la calidad de vida y la accesibilidad logrando cambios notables
hacia movilidades sostenibles” (European Platform on Sustainable Urban Mobility Plans, 2019).
Por otro lado, esto también les permite establecer políticas internas que promuevan la cultura de
seguridad vial, garantizando que todos los miembros de la cooperativa reciban formación adecuada y
continúen utilizando el equipo de protección. Además, la economía social solidaria fomenta la creación
de alianzas estratégicas entre empresas locales, autoridades de tránsito y otras organizaciones de la
comunidad. Estas alianzas pueden ser fundamentales para establecer políticas públicas,
emprendimientos digitales basados en una tecnología que permita mejorar “la infraestructura vial, así
formas de movilidad colectiva, movilidad activa (caminar y andar en bicicleta); intermodalidad y
movilidad puerta a puerta; carretera segura; vehículos en movimiento y estacionarios; entrega de fletes
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y servicios; logística; administración de movilidad; y sistemas Inteligentes de Transporte (ITS)” (García
& Ramírez, 2023).
La economía social y solidaria no solamente favorecerá a la comunidad sino también buscará
consolidar e influir en emprendimientos que sumen a resolver la problemática en Matehuala, San Luis
Potosí. La economía social y solidaria se basa en principios de cooperación, justicia social, equidad, y
sostenibilidad. En lugar de perseguir exclusivamente el lucro individual, las entidades de la ESS buscan
generar beneficios para la comunidad, promoviendo la participación activa de los actores locales y el
respeto por el entorno natural y social. La ESS abarca una amplia gama de organizaciones, como
cooperativas, mutuales, fundaciones, asociaciones y empresas de economía cooperativa (Gobierno de
México, 2021).
Los valores fundamentales de la ESS, como la solidaridad, la cooperación y la inclusión social, se
alinean con los objetivos de crear sociedades más equitativas y sostenibles. En este sentido, la
economía social y solidaria propicia generación de autoempleo o denominados emprendimientos, al
ubicarse en espacios físicos subsanan necesidades o brindan soluciones a temáticas de las
comunidades pero también los emprendimientos digitales que operan bajo estos principios de la
Economía Social y Solidaria tienen un enfoque particular en el uso de las nuevas tecnologías para
satisfacer las necesidades de las comunidades locales y resolver problemas colectivos, buscando
incrementar la productividad y generando nuevo empleo que contribuya al incremento del valor
agregado de la economía (Zamora-Boza, 2018).
De acuerdo con, Farayibi (2015) el emprendimiento es el “proceso de actuar sobre oportunidades
inadvertidas, para crear un nuevo proceso o producto, que es importante para el crecimiento y
desarrollo de cualquier economía contemporánea y además es vista como el motor del crecimiento
económico y una fuerza impulsora para la descentralización y reestructuración económica”. Por lo
tanto, el emprendimiento social “permite el desarrollo de una economía solucionando problemas
mediante la implementación de la innovación (Sekliuckiene & Kisielius, 2015)”.
Los emprendimientos sociales y solidarios representan una alternativa poderosa a los modelos de
negocio tradicionales, al estar orientados no solo al beneficio económico, sino también al bienestar de
las comunidades y a la resolución de problemáticas sociales. Estos emprendimientos, basados en los
principios de la economía social y solidaria, buscan crear valor colectivo y promover la cooperación
entre los individuos, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables, así
también, la formación y consolidación de empresas sociales con principios organizacionales híbridos
dedicadas al desarrollo sostenible (Phan Tan, 2022). En el caso de la seguridad vial, los
emprendimientos sociales pueden jugar un papel fundamental al desarrollar soluciones innovadoras
que involucren tanto a las autoridades como a los ciudadanos, enfocándose en la prevención de
accidentes, la educación vial y la mejora de la infraestructura.
Los emprendimientos digitales, en particular, han transformado la manera en que se desarrollan e
implementan estas soluciones. Gracias a la tecnología, las barreras físicas y geográficas se han
reducido, permitiendo a las iniciativas sociales llegar a un público más amplio y generar un impacto
más inmediato. Los emprendedores digitales tendrán capacidades que revolucionan constantemente
en el mercado digital, el comercio electrónico, el consumo virtual y el aprendizaje internauta (Vargas,
2013). Plataformas como aplicaciones móviles, sitios web interactivos y redes sociales han permitido
que los emprendimientos sociales no solo ofrezcan productos o servicios, sino que también generen
conciencia, eduquen a la población y faciliten la colaboración comunitaria. En este contexto, los
emprendimientos digitales con enfoque social y solidario se convierten en herramientas clave para
abordar desafíos complejos como la seguridad vial, creando espacios en los que las personas pueden
participar activamente en la mejora de su entorno.
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Un ejemplo claro de cómo los emprendimientos digitales pueden ser aplicados al ámbito de la
seguridad vial es el uso de aplicaciones móviles que monitorean el comportamiento de los
conductores. Estos emprendimientos no solo proporcionan una solución técnica para la seguridad en
las carreteras, sino que también promueven la cultura de la responsabilidad compartida entre los
usuarios. Las plataformas digitales pueden integrar tecnologías de geolocalización, sensores y
algoritmos de inteligencia artificial para detectar comportamientos peligrosos como el exceso de
velocidad, el uso del teléfono móvil mientras se conduce, y otras conductas de riesgo,
responsabilidades encaminadas al desarrollo endógeno de un grupo en la economía, organización o
comunidad (Mañas, 2012).
De esta manera, los emprendimientos digitales contribuyen a mejorar la seguridad vial, sensibilizando
a los conductores y alertándolos sobre sus hábitos de conducción, al tiempo que ofrecen incentivos
para cambiar estos comportamientos, así como la gestión del conocimiento, la legislación empresarial,
la cultura del éxito, la flexibilidad estratégica y la formación continua son factores que determinarán el
emprendimiento digital (Krpalkova, Krpalek & Chromy, 2013). Sin embargo, uno de los aspectos más
destacados de los emprendimientos digitales con enfoque social y solidario es su capacidad para
movilizar a las comunidades y generar un cambio cultural profundo.
A través de las plataformas digitales, los usuarios no solo reciben información sobre la seguridad vial,
sino que también pueden compartir sus experiencias, reportar accidentes y sugerir mejoras a las
autoridades. Este tipo de participación activa permite que la comunidad tome un rol proactivo en la
solución de los problemas de tráfico, creando una red de colaboración que va más allá de la simple
recepción de información. En este sentido, los emprendimientos sociales digitales se alinean con los
principios de la economía social y solidaria, al poner en el centro el bienestar colectivo y la cooperación
entre todos los actores involucrados, y sobre todo que los emprendedores generen experiencias
previas e identifiquen los errores más comunes al momento de establecer una idea, producto o servicio
(García, et. al., 2015).
Por último, los emprendimientos digitales con enfoque social y solidario tienen el potencial de fomentar
la innovación dentro del sector público y privado, propiciando la creación de soluciones colaborativas
que mejoren la infraestructura vial y las políticas públicas. Al colaborar con gobiernos locales,
empresas y organizaciones no gubernamentales, los emprendimientos digitales pueden identificar
nuevas formas de hacer frente a los desafíos de la seguridad vial, mejorando la eficiencia y la
accesibilidad de los servicios. A medida que los emprendimientos sociales y digitales se expanden, su
impacto en la seguridad vial puede ser aún mayor, creando un círculo virtuoso de innovación, educación
y cooperación. Así, estos emprendimientos no solo se enfocan en la solución de problemas inmediatos,
sino que también contribuyen a la creación de un entorno más seguro y justo para todos, fortaleciendo
acciones más proactivas que reactivas, en términos de apoyo y promoción de la innovación social
(Maya, et al., 2022).
La digitalización ha transformado profundamente la manera en que las sociedades abordan problemas
complejos, abriendo nuevas posibilidades para el emprendimiento y la innovación. Los
emprendimientos digitales han ganado terreno como herramientas clave para resolver desafíos
sociales y mejorar las condiciones de vida de las comunidades. Estos emprendimientos no solo están
enfocados en la generación de beneficios económicos, sino que también buscan crear un impacto
social positivo, promoviendo la cooperación y el bienestar colectivo. En este contexto, los
emprendimientos digitales con enfoque social y solidario han emergido como un modelo eficaz para
generar soluciones a problemas que afectan a las comunidades, como la seguridad vial, al integrar
tecnologías disruptivas con principios de colaboración y justicia social, así como la incorporación de
las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a la vida social, laboral y educativa de la
población se hace cada vez más evidente en el entorno nacional e internacional (CEPAL 2011).
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La mercadotecnia social y solidaria, por su parte, juega un papel esencial en la promoción de estos
emprendimientos, ya que permite la creación de estrategias que van más allá de la venta de productos
o servicios, y se centran en el bienestar social. A través de un enfoque de mercadotecnia orientado a
la comunidad, los emprendimientos digitales pueden ser posicionados no solo como empresas
comerciales, sino como agentes de cambio social. Mediante campañas de concientización, educación
y participación activa, la mercadotecnia social se convierte en un vehículo para difundir los valores y
objetivos de los emprendimientos solidarios, ampliando su alcance y fortaleciendo su impacto en la
sociedad y el desarrollo de una innovación generaría una mejora y aumento en el mercado, así como
un acercamiento a nuevos segmentos de clientes (Pehrson, 2019).
De esta forma, la combinación de emprendimientos digitales con mercadotecnia social y solidaria
ofrece una vía poderosa para abordar problemas colectivos como la seguridad vial, mientras se
promueve una cultura de cooperación y responsabilidad compartida. A través de este enfoque, las
tecnologías digitales se convierten no solo en herramientas de innovación, sino en medios para
construir un entorno más equitativo y seguro, alineado con los principios fundamentales de la
economía social y solidaria. La mercadotecnia social y solidaria de acuerdo con Carrillo Castillo &
Gutiérrez Pérez, (2025) es una variante disciplinar de la mercadotecnia tradicional que tiene como
objetivo estratégico la combinación de los principios de la mercadotecnia social con la integración de
enfoques éticos, solidarios y comunitarios para impulsar iniciativas que promuevan el bienestar
colectivo.
A través de la mercadotecnia social y solidaria, se puede sensibilizar a la comunidad sobre la
importancia de estas cooperativas y su impacto positivo en la seguridad vial y el bienestar de los
trabajadores. Las campañas de concientización pueden ser una herramienta poderosa para involucrar
a los actores clave en la creación de un entorno más seguro y colaborativo.
Mercadotecnia social y solidaria como gestor de emprendimientos digitales
La mercadotecnia social y solidaria juega un rol clave para sensibilizar a la comunidad sobre la
importancia de las cooperativas de repartidores y las medidas de seguridad vial. A través de estrategias
de mercadotecnia centradas en los valores de equidad y sostenibilidad, se puede generar un cambio
cultural en la sociedad, promoviendo un modelo de trabajo basado en la solidaridad y la cooperación.
Las campañas de concientización, combinadas con la participación activa de los repartidores y las
autoridades locales, contribuirán a fortalecer el proyecto y asegurar su éxito a largo plazo (Mendoza-
Vargas, 2023).
De acuerdo con Fierro (2021) el emprendimiento social y solidario es una herramienta clave para
transformar las condiciones laborales de los repartidores y mejorar su seguridad. A través de la
creación de cooperativas y la implementación de modelos de negocio sostenibles, los repartidores
pueden acceder a mejores condiciones laborales y tener una voz activa en las decisiones que afectan
su trabajo. La mercadotecnia social y solidaria, por su parte, juega un papel esencial en la visibilización
de estos emprendimientos digitales, sensibilizando a la comunidad sobre la importancia de mejorar
las condiciones laborales y promoviendo la cultura de seguridad vial.
En el contexto de la economía social solidaria, el emprendimiento no solo se entiende como una
actividad económica destinada a la generación de ingresos, sino también como una herramienta de
transformación social. A través del emprendimiento social, los individuos se agrupan para enfrentar
problemáticas comunes, como la inseguridad laboral, la falta de recursos y las condiciones precarias
de trabajo. La mercadotecnia social y solidaria juega un papel esencial en la consolidación de estos
emprendimientos. En lugar de buscar solo la rentabilidad económica, la mercadotecnia social se centra
en la creación de valor para la sociedad. Así, la mercadotecnia solidaria va más allá su objetivo es
sensibilizar a la comunidad sobre los valores y beneficios, creando valor compartido, alineando los
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intereses de los consumidores con los objetivos sociales y ambientales de los emprendimientos
solidarios (Mendoza-Vargas, 2023).
La mercadotecnia social y solidaria tiene la capacidad de influir en el comportamiento de la comunidad
al promover prácticas seguras y responsables. A través de estrategias de mercadotecnia que
involucren a la comunidad y a los propios repartidores, se pueden sensibilizar a los conductores sobre
la importancia de la cortesía vial y al mismo tiempo educar a los repartidores sobre la correcta
utilización de los equipos de protección (Carrillo y Gutiérrez Pérez, 2025).
En la era digital, los emprendimientos con enfoque social y solidario han encontrado en las tecnologías
digitales una plataforma invaluable para amplificar su impacto. Los emprendimientos digitales tienen
la capacidad de conectar a las personas de manera rápida y efectiva, superando las limitaciones
geográficas y económicas. Además, las herramientas digitales permiten que las campañas de
mercadotecnia social y solidaria sean más accesibles y efectivas, ya que ofrecen oportunidades para
llegar a un público más amplio, movilizar recursos y generar conciencia sobre temas cruciales para la
sociedad, como la seguridad vial, la pobreza, el cambio climático o la inclusión social (Mendoza-
Vargas, Chávez-Rojas y Escobar-Terán, 2024).
Los emprendimientos digitales, de acuerdo con Fierro (2021) especialmente aquellos que operan bajo
el modelo de la economía social y solidaria, se benefician enormemente de la mercadotecnia social, ya
que esta permite visibilizar su propuesta de valor social. Al integrar estrategias de mercadotecnia
centradas en la colaboración y el compromiso comunitario, estos emprendimientos pueden conectar
más fácilmente con consumidores y grupos de interés que comparten sus valores. Las redes sociales,
los sitios web, las aplicaciones móviles y otras plataformas digitales permiten a los emprendimientos
solidarios no solo comercializar productos o servicios, sino también difundir su mensaje de cambio
social, educar a la comunidad sobre sus causas y movilizar a los ciudadanos para que participen
activamente en sus iniciativas.
Uno de los aspectos clave de la mercadotecnia social en los emprendimientos digitales es la creación
de una narrativa sólida y coherente que conecte con los consumidores de manera emocional y ética.
En este sentido, la historia detrás de cada emprendimiento social y solidario juega un papel esencial.
Las personas consumidoras actuales no solo buscan productos o servicios de calidad, sino que
también están cada vez más interesados en apoyar causas que promuevan el bienestar colectivo y
medioambiental. También puede ser utilizada para construir una identidad de marca (se refiere a una
estrategia llamada branding en mercadotecnia tradicional) que no sólo resuene con las necesidades
inmediatas del consumidor, sino que también se alinee con sus valores personales, generando un
vínculo de confianza y lealtad que trasciende el tiempo, y no solo a una simple transacción comercial
(Fierro Espinosa, 2021).
Además, los emprendimientos digitales con enfoque social y solidario, apoyados por la mercadotecnia
social, pueden aprovechar la interactividad y la personalización que las plataformas digitales ofrecen.
Esto les permite no solo comunicar su mensaje, sino también involucrar activamente a los usuarios en
la solución de problemáticas colectivas. Por ejemplo, a través de aplicaciones móviles, los usuarios
pueden ser incentivados a participar en actividades que fomenten la seguridad vial, como la educación
sobre normas de tráfico o la colaboración para reportar accidentes. Estas plataformas no solo sirven
como canales de distribución, sino que también actúan como espacios de colaboración donde la
comunidad puede aportar ideas, reportar incidentes y participar en iniciativas colectivas (Mendoza-
Vargas, 2023).
La mercadotecnia social y solidaria desempeña un papel crucial como gestor de emprendimientos
digitales que operan bajo los principios de la economía social y solidaria. A través de sus estrategias,
la mercadotecnia social no solo promueve productos y servicios, sino que se convierte en un motor de
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cambio al facilitar la creación, desarrollo y consolidación de emprendimientos digitales que buscan
resolver problemas sociales y generar un impacto positivo en las comunidades. Este tipo de
mercadotecnia se aleja de la tradicional búsqueda de maximización del lucro individual y se enfoca en
la consecución de objetivos que beneficien al conjunto social, mediante la cooperación, la inclusión y
el desarrollo sostenible. Así, la mercadotecnia social solidaria se convierte en un puente entre las
necesidades de las comunidades y las soluciones innovadoras propuestas por los emprendimientos
digitales, orientados no solo a generar valor económico, sino también a transformar realidades (Carrillo
y Gutiérrez Pérez, 2025).
Los emprendimientos digitales solidarios son aquellas iniciativas que, mediante el uso de tecnologías
y plataformas digitales, buscan resolver problemas sociales específicos, como la pobreza, la exclusión
social, la salud pública, la educación, la seguridad vial, entre otros. Estos emprendimientos se
fundamentan en los principios de la economía social y solidaria, que promueven la cooperación, la
justicia social y la sostenibilidad. Sin embargo, a pesar de que estos emprendimientos tienen un
impacto potencial significativo, muchas veces enfrentan desafíos para alcanzar el público adecuado y
lograr su expansión. Aquí es donde entra en juego la mercadotecnia social solidaria como gestor: su
función es actuar como una herramienta estratégica para que estos emprendimientos no solo logren
su objetivo social, sino que también se posicione correctamente en el mercado, generando un
verdadero cambio estructural (Carrillo y Gutiérrez, 2025).
Una de las formas en las que la mercadotecnia social y solidaria gestiona los emprendimientos
digitales es a través de la creación de estrategias de comunicación que alinean el mensaje del
emprendimiento con los valores sociales y solidarios que lo respaldan. En lugar de centrarse
únicamente en la promoción de un producto, la mercadotecnia social y solidaria busca posicionar la
misión y visión del emprendimiento en el imaginario colectivo, generando conciencia sobre los
problemas sociales que estos resuelven. Este enfoque no solo permite a los consumidores comprender
el valor del emprendimiento en términos de productos o servicios, sino también en términos de su
impacto social. Al construir una narrativa sólida que resuene con las necesidades y valores del público
objetivo, la mercadotecnia social solidaria garantiza que el emprendimiento se perciba como una
solución genuina, sustentada por el compromiso social y colectivo (Salazar, González y Taranto, 2016).
Un aspecto clave en el que la mercadotecnia social y solidaria potencia los emprendimientos digitales
es mediante la consolidación de redes colaborativas. En este sentido, la Economía Social y Solidaria
(ESS) promueve un enfoque cooperativo que, al ser trasladado al ámbito digital, permite la creación de
espacios donde los emprendimientos pueden interactuar y colaborar con diversos actores del
ecosistema, incluyendo otras empresas sociales, gobiernos, organizaciones no gubernamentales y
ciudadanos. Este enfoque no sólo amplía el alcance de estos, sino que también fortalece su
posicionamiento y relevancia en el mercado actual. La gestión de estas redes colaborativas permite a
los emprendimientos digitales de la ESS, acceder a recursos que, de otra forma, serían inaccesibles,
tales como financiamiento, tecnología, conocimiento especializado y, lo más importante, la visibilidad
y el respaldo social necesario para que puedan crecer. De esta forma, la mercadotecnia social y
solidaria actúa como un gestor que facilita la integración de los emprendimientos en el entorno social
y económico, promoviendo la cooperación interinstitucional y creando alianzas estratégicas que
favorecen el desarrollo de soluciones sostenibles Los emprendimientos digitales solidarios son
aquellas iniciativas que, mediante el uso de tecnologías y plataformas digitales, buscan resolver
problemas sociales específicos, como la pobreza, la exclusión social, la salud pública, la educación, la
seguridad vial, entre otros. Estos emprendimientos se fundamentan en los principios de la economía
social y solidaria, que promueven la cooperación, la justicia social y la sostenibilidad. Sin embargo, a
pesar de que estos emprendimientos tienen un impacto potencial significativo, muchas veces
enfrentan desafíos para alcanzar el público adecuado y lograr su expansión. Aquí es donde entra en
juego la mercadotecnia social solidaria como gestor: su función es actuar como una herramienta
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 923.
estratégica para que estos emprendimientos no solo logren su objetivo social, sino que también se
posiciona correctamente en el mercado, generando un verdadero cambio estructural (Carrillo y
Gutiérrez, 2025).
Otro aspecto relevante en la gestión de los emprendimientos digitales es la personalización de las
estrategias de mercadotecnia para que estas se adapten a las características particulares de las
comunidades a las que se dirigen. Los emprendimientos digitales sociales no operan en un entorno
homogéneo, sino que deben ser conscientes de las particularidades culturales, económicas y sociales
de cada grupo de personas que pueden ser posibles consumidoras. La mercadotecnia social solidaria,
al ser un proceso participativo y centrado en la comunidad, se encarga de investigar y entender estas
particularidades para diseñar estrategias de comunicación que se adapten a los valores y necesidades
locales. Esto implica no solo traducir el mensaje a diferentes idiomas o dialectos, sino también
interpretar los signos culturales y adaptar las plataformas digitales a los hábitos y costumbres de la
comunidad. La personalización no solo facilita la conexión emocional con el público, sino que también
aumenta la eficacia de las estrategias, garantizando que el emprendimiento tenga un impacto directo
y significativo (Mendoza-Vargas, 2023).
La sostenibilidad es un principio fundamental en los emprendimientos digitales sociales, y la
mercadotecnia social y solidaria desempeña un papel crucial para garantizar su viabilidad a largo
plazo. Este enfoque estratégico no solo busca minimizar el impacto ambiental, sino también promover
prácticas empresariales responsables que generen valor social y económico (Dekuple, 2025) Una de
las formas en que la mercadotecnia social y solidaria contribuye a la sostenibilidad de los
emprendimientos digitales es mediante la promoción de modelos de negocio que no solo busquen la
rentabilidad económica, sino que también se alineen con los objetivos sociales y ambientales. Al
fomentar una visión más amplia del éxito, que incluya el impacto social y la justicia ambiental, garantiza
que los emprendimientos digitales no solo busquen generar ganancias inmediatas, sino que también
logren construir una base sólida de apoyo y lealtad entre las comunidades. Esto implica la creación de
mecanismos de retroalimentación, la evaluación del impacto social y la reinversión de los recursos
generados en nuevas iniciativas de cambio social.
La mercadotecnia social y solidaria permite a los emprendimientos digitales conectarse con las
personas consumidoras (clientes) de manera efectiva, generar conciencia y movilizar a las
comunidades para participar activamente en la resolución de problemas sociales. Al ser un gestor
estratégico, la mercadotecnia social y solidaria no solo contribuye al éxito económico de los
emprendimientos, sino que también promueve un cambio profundo en las estructuras sociales,
haciendo de los emprendimientos digitales una fuerza transformadora para el bienestar colectivo
(Mendoza-Vargas, Chávez-Rojas y Escobar-Terán, 2024).
Por otro lado, la integración de los principios de la economía social y solidaria en los emprendimientos
digitales también implica la creación de redes colaborativas que faciliten el intercambio de recursos y
conocimientos. Los emprendimientos solidarios a menudo operan en un entorno en el que los
beneficios no se distribuyen exclusivamente entre los propietarios o inversores, sino que se reinvierten
en la comunidad o se distribuyen de manera equitativa. La mercadotecnia social y solidaria juega un
papel fundamental al visibilizar estas iniciativas y promover el apoyo mutuo entre los diversos actores
involucrados. De este modo, la mercadotecnia no solo tiene un propósito comercial, sino que se
convierte en una herramienta para fortalecer el tejido social y promover el desarrollo comunitario
Coraggio (2011).
Asimismo, la visibilidad que proporciona esta disciplina resulta crucial para atraer a potenciales
inversores o patrocinadores interesados en respaldar la causa. Mediante la implementación de
campañas de sensibilización, es posible despertar un mayor interés en las cooperativas de
repartidores, tanto por parte de instituciones gubernamentales como de empresas privadas que
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 924.
buscan invertir en proyectos con impacto social. La mercadotecnia social, al enfatizar los beneficios
colectivos que generan las cooperativas, se convierte en una herramienta estratégica para garantizar
que el proyecto obtenga el respaldo necesario para su implementación y consolidación (Fierro
Espinosa, 2021).
Mercadotecnia social y solidaria en alianzas territoriales
Uno de los principales beneficios de la mercadotecnia social y solidaria es su capacidad para promover
la creación de cooperativas entre los repartidores, entendidos como aquellos trabajadores que prestan
servicios de entrega a través de plataformas digitales de delivery y otros servicios asociados, quienes
generalmente operan en condiciones laborales precarias y de alta vulnerabilidad. La mercadotecnia no
solo se limita a promover productos y servicios, sino que también puede ayudar a promover ideas y
valores. A través de la promoción de la ESS, actúa como un vehículo para fomentar el espíritu
cooperativo entre los repartidores, quienes se benefician no solo económicamente, sino también a
través del apoyo mutuo y la cohesión social que genera este tipo de estructuras de emprendimiento
(Fernández, Morel y Aguirre, 2019).
La creación de cooperativas dentro del sector de reparto permitirá que los trabajadores tengan un
control más directo sobre sus condiciones laborales, estableciendo un modelo en el que el beneficio
no se concentra en unos pocos, sino que se distribuye equitativamente entre todos los miembros. La
mercadotecnia social, en este contexto, juega un rol clave en la difusión de los beneficios de las
cooperativas, mostrando cómo estos modelos no solo son sostenibles económicamente, sino que
también mejoran las condiciones de vida de los trabajadores y fomentan un sentido de comunidad
(Fernández, Morel y Aguirre, 2019).
La mercadotecnia social y solidaria es un catalizador esencial para sensibilizar a la comunidad sobre
la importancia de las cooperativas de repartidores y las medidas de seguridad vial. A través de
estrategias centradas en los valores de equidad y sostenibilidad, se puede generar un cambio cultural
en la sociedad, promoviendo un modelo de trabajo basado en la solidaridad y la cooperación. Las
campañas de concientización, combinadas con la participación activa de los repartidores y las
autoridades locales, contribuirán a fortalecer el proyecto y asegurar su éxito a largo plazo Flores & Izar
(2023).
Mercadotecnia Social y solidaria: de la conciencia a la acción
En su sentido tradicional, esta variante disciplinar ha sido vista principalmente como una herramienta
para influir en los comportamientos de los consumidores en pro de causas sociales, como la
promoción de hábitos saludables, la preservación del medio ambiente o la prevención de
enfermedades. Sin embargo, en el contexto de la seguridad vial y la economía social solidaria, esta
puede jugar un papel fundamental no solo en la sensibilización de la comunidad, sino en la
transformación de la relación entre los repartidores, las autoridades y las empresas locales (Dekuple,
2023).
En su forma más básica, la mercadotecnia social y solidaria tiene como objetivo influir en los
comportamientos de los individuos para promover el bienestar colectivo. A través de campañas y
estrategias de comunicación, se pueden modificar hábitos, actitudes y prácticas dentro de una
comunidad. Sin embargo, lleva esta idea un paso más allá, al no solo buscar un cambio en el
comportamiento individual, sino también generar un sentido de responsabilidad compartida y de
colaboración colectiva entre los diferentes actores sociales (Mendoza-Vargas et.al., 2024).
La mercadotecnia social y solidaria se distingue de la mercadotecnia social convencional al integrar
principios de justicia social, equidad y solidaridad. En lugar de centrarse exclusivamente en la
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 925.
modificación de comportamientos individuales, la mercadotecnia social y solidaria enfoca sus
esfuerzos en construir una conciencia colectiva sobre temas sociales que afectan a grupos
vulnerables, como los repartidores en Matehuala, San Luis Potosí. Este enfoque busca crear un cambio
estructural en la forma en que las comunidades se relacionan con estos problemas, proponiendo
soluciones que promuevan la equidad y el bienestar colectivo (Carrillo y Gutiérrez, 2025).
En el caso de los repartidores, la mercadotecnia social y solidaria puede ser una poderosa herramienta
para:
Visibilizar las problemáticas del sector: Muchas veces, los repartidores no son vistos como actores
clave en la economía local, y sus problemáticas, como la inseguridad vial, son minimizadas o
ignoradas. A través de campañas de mercadotecnia social solidaria, se puede sensibilizar a la
comunidad sobre la importancia de mejorar las condiciones laborales y de seguridad de los
repartidores, resaltando su papel crucial en la economía y el bienestar de la sociedad (Mendoza-Vargas,
2023).
Promover la creación de cooperativas: La mercadotecnia social solidaria puede también jugar un papel
clave en la promoción de la creación de cooperativas entre los repartidores. A través de estrategias de
comunicación y visibilización, se puede generar el apoyo necesario para que los repartidores se
organicen en cooperativas, lo que les permitirá acceder a recursos compartidos, mejorar sus
condiciones de seguridad y tener una voz activa en las decisiones que afectan su bienestar (Mendoza-
Vargas, 2023)..
Fomentar la cultura de seguridad vial: La creación de cooperativas de repartidores y su organización
en torno a un modelo de economía social solidaria también implica un cambio en la cultura vial. A
través de campañas de mercadotecnia, los repartidores pueden ser educados sobre las mejores
prácticas de conducción, el uso adecuado de los equipos de protección personal y el respeto por las
normativas de tránsito. Además, estas campañas pueden involucrar a la comunidad en general,
promoviendo una cultura vial más responsable y segura (Mendoza-Vargas, 2023)..
Generar alianzas con empresas locales y autoridades: La mercadotecnia social solidaria tiene la
capacidad de involucrar a diferentes actores en la solución de los problemas sociales. En este caso, a
través de alianzas estratégicas con empresas locales y autoridades de tránsito, se pueden implementar
políticas públicas que mejoren la infraestructura vial y aseguren que los repartidores tengan acceso a
condiciones de trabajo más seguras. La colaboración entre las cooperativas de repartidores, las
empresas y las autoridades puede ser promovida mediante campañas de sensibilización y
comunicación, creando una red de apoyo que beneficie a todos los involucrados (Mendoza-Vargas,
2023).
Estrategias de mercadotecnia social solidaria como gestor de emprendimientos digitales
La mercadotecnia social solidaria, como herramienta estratégica, tiene el potencial de transformar los
emprendimientos digitales en agentes de cambio social. A través de ejemplos concretos y estrategias
innovadoras, se puede comprender cómo esta disciplina no solo gestiona el crecimiento de los
emprendimientos digitales, sino que también impulsa su impacto social. En este sentido, los
emprendimientos digitales que siguen el modelo de economía social y solidaria pueden generar
soluciones a problemas globales al integrar valores como la cooperación, la sostenibilidad y la equidad,
mientras aprovechan el poder de las plataformas digitales para involucrar a las comunidades en
procesos de transformación (Salazar et.al., 2016).
Estrategias de comunicación y posicionamiento social
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Uno de los pilares fundamentales de la mercadotecnia social solidaria es la creación de una narrativa
sólida que posicione al emprendimiento no solo como un proveedor de productos o servicios, sino
como un agente de cambio social. Las estrategias de comunicación deben centrarse en los beneficios
colectivos del emprendimiento, enfatizando el impacto social y solidario de sus acciones (Pehrson,
2019).
Ejemplo: La plataforma Waze es un caso emblemático de cómo los emprendimientos digitales pueden
integrar una estrategia de comunicación que resuene con los usuarios a nivel social. Waze es una
aplicación de navegación que permite a los conductores compartir información sobre el tráfico,
accidentes y condiciones de las carreteras en tiempo real. La estrategia de mercadotecnia de Waze no
solo se centra en su utilidad como herramienta de navegación, sino en la creación de una comunidad
de usuarios que colaboran mutuamente para mejorar la experiencia de conducción de todos. El
mensaje central de Waze es que cada usuario, al compartir información, contribuye a una experiencia
de tráfico más eficiente y segura para todos, lo cual resuena con los principios de solidaridad y
cooperación, pilares de la economía social y solidaria.
Estrategia: El emprendimiento digital debe desarrollar una propuesta de valor clara y alineada con los
valores sociales. Se deben crear campañas de comunicación que enfatiza el impacto social positivo
del emprendimiento, resaltando cómo cada acción o interacción del usuario beneficia a la comunidad
en general. Esto se logra mediante el uso de testimonios, historias de usuarios o estudios de caso que
demuestran cómo el emprendimiento ha solucionado problemas sociales reales. Además, es esencial
utilizar plataformas de comunicación como redes sociales, blogs y foros digitales para fomentar la
participación y fortalecer el sentido de comunidad.
Creación de redes colaborativas y alianzas estratégicas
Los emprendimientos digitales con enfoque social no operan de manera aislada; necesitan construir
redes colaborativas con otros actores del ecosistema social, tales como ONGs, gobiernos, empresas y
otras plataformas digitales. La mercadotecnia social solidaria actúa como un gestor facilitador para
que estos emprendimientos creen alianzas estratégicas que fortalezcan su capacidad de impacto
(Fernández et al., 2019).
Ejemplo: La iniciativa Benevolent es una plataforma digital que permite a los individuos financiar
directamente a personas que necesitan apoyo económico para alcanzar sus metas personales. A
través de esta plataforma, los emprendedores pueden conectar a donantes con personas en
situaciones de vulnerabilidad, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de los beneficiarios.
Benevolent se basa en una red colaborativa de usuarios, organizaciones y empresas que comparten la
visión de empoderar a las personas a través de donaciones pequeñas pero significativas. La
mercadotecnia social solidaria en este caso se centra en crear alianzas con instituciones educativas,
fundaciones y empresas para garantizar que el financiamiento se canalice de manera efectiva y
equitativa.
Estrategia: Una estrategia clave para los emprendimientos digitales solidarios es establecer alianzas
con organizaciones que compartan los mismos valores. Esto no solo mejora la visibilidad del
emprendimiento, sino que también aumenta su legitimidad y fortalece su red de apoyo. La
mercadotecnia social puede facilitar la identificación de socios estratégicos, promoviendo
colaboraciones que aporten valor a ambas partes. Las alianzas pueden incluir desde acuerdos de
colaboración con ONG para distribuir productos en comunidades vulnerables, hasta asociaciones con
empresas para la implementación de tecnologías que favorezcan la accesibilidad o la educación.
Participación activa de la comunidad. Modelos de crowdsourcing y crowdfunding
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Ulloa Armijos, Vélez Barros y Jácome Tapia (2024) analizan cómo el crowdfunding y el crowdsourcing
están transformando la economía digital en un contexto globalizado. En este sentido, la mercadotecnia
social solidaria impulsa la participación activa de la comunidad, incentivando a los usuarios a
convertirse en agentes de cambio, más allá de ser meros consumidores. Las estrategias de
participación permiten que los usuarios se conviertan en co-creadores de valor social, uniendo
esfuerzos para abordar y resolver problemas comunes.
Ejemplo: La plataforma GoFundMe, que permite a las personas recaudar fondos para causas
personales o comunitarias, es un ejemplo de cómo los emprendimientos digitales pueden utilizar el
crowdfunding para resolver problemas sociales. GoFundMe no solo se limita a permitir la recolección
de fondos, sino que también crea una comunidad de personas que apoyan causas solidarias, desde
emergencias médicas hasta proyectos de educación y medio ambiente. A través de la mercadotecnia
social, GoFundMe ha logrado involucrar a miles de usuarios en iniciativas comunitarias que generan
un impacto real.
Estrategia: Los emprendimientos digitales deben fomentar la participación activa de los usuarios a
través de modelos de crowdsourcing (colaboración masiva) y crowdfunding (financiamiento
colectivo). Las plataformas digitales pueden diseñar estrategias de mercadotecnia que incentiven la
participación, como recompensas para los usuarios más activos, reconocimiento público o la creación
de experiencias colaborativas donde los usuarios contribuyen con ideas, recursos o apoyo financiero
para alcanzar un objetivo común. Al integrar estos modelos, la mercadotecnia social puede ayudar a
construir una comunidad leal y comprometida con la causa, generando un ciclo de retroalimentación
positivo que fortalezca el impacto social del emprendimiento.
Personalización y adaptación a necesidades locales
Cada comunidad tiene características, valores y necesidades específicas que deben ser consideradas
al diseñar estrategias de mercadotecnia. Los emprendimientos digitales solidarios deben adaptar su
oferta y su comunicación a las particularidades de las comunidades a las que sirven, lo que no solo
mejora la efectividad de la estrategia, sino que también refuerza la conexión emocional con los
usuarios (Fernández et al., 2019).
Ejemplo: La plataforma Kiva permite a los individuos prestar pequeñas cantidades de dinero a
emprendedores en países en desarrollo, ayudándoles a financiar sus negocios y mejorar su calidad de
vida. Kiva personaliza sus estrategias para adaptarse a las realidades locales, reconociendo las
diferencias culturales, económicas y sociales en cada región. La comunicación en Kiva no solo resalta
el potencial de los emprendedores, sino que también enfatiza la importancia de las microfinanzas
como una herramienta de desarrollo económico y social en áreas vulnerables.
Estrategia: La mercadotecnia social solidaria debe adaptar sus estrategias de comunicación,
productos y servicios a las particularidades de cada mercado local. Esto implica la realización de
estudios de mercado detallados para comprender las necesidades y deseos de los diferentes grupos
objetivos. Además, las plataformas digitales pueden ser personalizadas para facilitar la interacción en
diferentes idiomas, reconocer costumbres locales y ofrecer soluciones adaptadas a las condiciones
de cada comunidad. La personalización también incluye la creación de contenido relevante que hable
directamente de los desafíos y aspiraciones de los usuarios.
Sostenibilidad y retorno social. Estrategias a largo plazo
López Pimentel (2022) plantea que la evaluación de programas sociales debe incorporar una mirada
cualitativa que considere el contexto y la voz de los participantes. La sostenibilidad es un principio
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 928.
clave en los emprendimientos sociales, y la mercadotecnia social solidaria juega un papel central en
garantizar que estos emprendimientos no solo sean rentables económicamente, sino que también
contribuyan al desarrollo social y ambiental. La gestión sostenible de los emprendimientos digitales
implica la creación de modelos de negocio que consideren no sólo el retorno económico, sino también
el retorno social y ambiental .
Ejemplo: Fairphone es una empresa que fabrica teléfonos móviles con materiales éticamente
obtenidos y que promueve la reparación y reciclaje de dispositivos. Además de su enfoque en la
sostenibilidad ambiental, Fairphone tiene como objetivo mejorar las condiciones laborales en las
cadenas de suministro. A través de su mercadotecnia social, Fairphone promueve el consumo
responsable y la sostenibilidad, involucrando a los consumidores en la compra de productos que
respetan los derechos humanos y el medio ambiente.
Estrategia: Los emprendimientos digitales deben integrar la sostenibilidad en su modelo de negocio y
en sus estrategias de mercadotecnia. Esto se logra a través de la promoción de prácticas responsables,
el uso de materiales sostenibles, la implementación de políticas de reciclaje y el apoyo a iniciativas que
fomenten el respeto por los derechos humanos y el medio ambiente. La mercadotecnia social solidaria
puede ser utilizada para educar a los consumidores sobre la importancia de estas prácticas, promover
la compra ética y asegurar que el emprendimiento esté alineado con los objetivos globales de
desarrollo sostenible.
Estrategias de mercadotecnia social y solidaria para repartidores en Matehuala, San Luis Potosí,
México
Para que la mercadotecnia social solidaria (Castillo y Gutiérrez, 2025) tenga el impacto deseado, es
fundamental que las campañas están diseñadas con un enfoque integral, considerando tanto a los
repartidores como a la comunidad en general. A continuación, se detallan algunas estrategias clave
que podrían aplicarse en Matehuala para mejorar la seguridad vial y el bienestar de los repartidores:
Campañas de concientización y educación vial
Una de las primeras acciones que la mercadotecnia social solidaria puede impulsar es la creación de
campañas educativas dirigidas a los repartidores. Estas campañas deben enfocarse en la importancia
de seguir las normas de tránsito, el uso adecuado del equipo de protección personal y las mejores
prácticas para prevenir accidentes. Además, la campaña debe extenderse a la comunidad en general,
sensibilizando a los conductores sobre la importancia de respetar a los repartidores y fomentar una
cultura vial de cortesía y respeto.
Promoción de la economía social y solidaria
Una estrategia clave es dar a conocer las ventajas de la economía social solidaria y cómo este modelo
puede transformar las condiciones de trabajo de los repartidores. A través de plataformas de
comunicación local, medios de comunicación y redes sociales, se puede promover la idea de que los
repartidores organizados en cooperativas no solo mejoran su seguridad, sino que también tienen el
poder de negociar mejores condiciones laborales, acceder a servicios de salud y seguros médicos, y
fortalecer la cohesión social de la comunidad.
Uso de redes sociales para difundir el mensaje
La utilización de redes sociales y plataformas digitales es esencial para llegar a un público amplio. A
través de estas plataformas, los repartidores pueden compartir sus experiencias, contar sus historias
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y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de mejorar las condiciones laborales del sector.
Además, las redes sociales pueden ser utilizadas para organizar eventos de sensibilización, talleres de
seguridad vial y encuentros entre los repartidores, las autoridades locales y las empresas.
Alianzas con instituciones educativas y organizaciones sociales
La mercadotecnia social solidaria también puede aprovechar alianzas con instituciones educativas y
organizaciones sociales para desarrollar programas conjuntos que eduquen a los repartidores y a la
comunidad sobre los beneficios de la economía social solidaria. Las universidades, en particular,
pueden colaborar proporcionando formación y capacitación a los repartidores, mientras que las
organizaciones sociales pueden ayudar a sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de este
modelo económico.
Actividades comunitarias y eventos de concientización
La organización de eventos comunitarios como ferias de seguridad vial, exposiciones de cooperativas
de repartidores y charlas informativas pueden ser actividades de sensibilización muy efectivas. Estos
eventos pueden ser impulsados por las cooperativas de repartidores, con el apoyo de las autoridades
locales y empresas, y tienen el potencial de involucrar a la comunidad en la creación de un entorno más
seguro para todos.
El rol de la mercadotecnia social y solidaria en la sostenibilidad
Una de las grandes ventajas de la mercadotecnia social y solidaria es su capacidad para promover
modelos sostenibles. En el caso de las cooperativas de repartidores, la mercadotecnia puede ayudar a
establecer un modelo económico que no dependa únicamente de los recursos gubernamentales o de
grandes empresas, sino que se base en el compromiso mutuo entre los trabajadores, la comunidad y
las empresas locales. Esto asegura que el modelo de cooperativas se mantenga en el tiempo y pueda
expandirse a otras regiones con problemas similares (Zuñiga-Espinosa, Zamora-Ramos y Martínez-
García, 2023).
El emprendimiento social y solidario representa una vía innovadora para resolver problemas sociales y
económicos profundamente arraigados, como los que enfrentan los repartidores en Matehuala, San
Luis Potosí. A través de la creación de cooperativas, los repartidores pueden mejorar sus condiciones
laborales, su seguridad vial y fortalecer el tejido social de la comunidad. Este modelo basado en la
cooperación y la solidaridad no solo beneficia a los trabajadores, sino que también tiene un impacto
positivo en la comunidad en su conjunto (López Pimentel, 2022).
La ESS demuestra que es posible construir una economía más justa y sostenible a partir de la
cooperación y el trabajo colectivo. Las cooperativas, como forma de emprendimiento social solidario,
tienen el potencial de transformar el panorama laboral y mejorar la seguridad vial, creando un entorno
más equitativo, seguro y justo para todos (López Pimentel, 2022).
Desafíos y oportunidades para los emprendimientos digitales en la ESS
Aunque los emprendimientos digitales ofrecen muchas oportunidades para mejorar la seguridad vial,
también enfrentan varios desafíos. Uno de los principales retos es la falta de infraestructura digital en
áreas rurales y marginales, donde los emprendedores de la ESS pueden enfrentar dificultades para
implementar sus soluciones debido a la falta de acceso a internet y dispositivos adecuados (Fierro
Espinosa, 2021).
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 930.
Asimismo, la regulación de las plataformas digitales es un tema crítico. La falta de un marco legal
adecuado para regular el uso de tecnologías digitales en la seguridad vial puede generar incertidumbre
en los emprendedores y dificultar la implementación de soluciones efectivas (Mendoza-Vargas, 2023).
Sin embargo, a pesar de estos desafíos, existen importantes oportunidades para los emprendimientos
digitales en la ESS. A medida que la digitalización avanza y más comunidades adoptan tecnologías, el
potencial para la creación de soluciones innovadoras para la seguridad vial será aún mayor. Además,
los emprendimientos sociales y solidarios pueden beneficiarse de un mayor apoyo institucional y
gubernamental, especialmente si se alinean con los objetivos de desarrollo sostenible y la mejora de
la calidad de vida de las comunidades (Fierro Espinosa, 2021).
La economía social y solidaria, al promover la cooperación, la equidad y la justicia social, ofrece un
marco adecuado para el desarrollo de emprendimientos digitales enfocados en la seguridad vial. Estos
emprendimientos tienen el potencial de generar un impacto positivo en las comunidades, no solo
mejorando la seguridad en las vías, sino también fomentando una cultura de responsabilidad,
colaboración y sostenibilidad. Sin embargo, el éxito de estos emprendimientos dependerá de su
capacidad para superar desafíos como la infraestructura digital deficiente y la falta de un marco
regulatorio adecuado Coraggio (2011).
REFLEXIÓN
La creciente problemática de los accidentes de tráfico en Matehuala, San Luis Potosí, especialmente
entre los repartidores en motocicleta, pone en evidencia la urgente necesidad de abordar la seguridad
vial desde un enfoque integral, inclusivo y socialmente responsable. Este fenómeno no solo afecta la
seguridad de los trabajadores, sino que también tiene repercusiones económicas y sociales que
impactan profundamente en la comunidad. En este contexto, los emprendimientos digitales basados
en los principios de la economía social y solidaria emergen como una alternativa transformadora,
capaz de no solo mitigar los efectos inmediatos de estos accidentes, sino también de transformar las
condiciones estructurales que los perpetúan.
La economía social y solidaria (ESS) ofrece un marco adecuado para la creación de soluciones
innovadoras que involucren a las comunidades en la resolución de problemas sociales como la
inseguridad vial. La propuesta de crear cooperativas de repartidores y fomentar la organización
colectiva de los trabajadores a través de emprendimientos digitales no solo busca reducir los
accidentes, sino también mejorar las condiciones laborales de los repartidores. A través de este
modelo, los repartidores tienen la oportunidad de acceder a recursos compartidos, como equipos de
protección personal, seguros médicos y asesoría legal, lo que les proporciona una mayor estabilidad
laboral y una mejor protección en su día a día. Estos emprendimientos, al estar enraizados en los
principios de la ESS, promueven la colaboración y el bienestar colectivo, desafiando los modelos
tradicionales de trabajo y proponiendo un enfoque cooperativo en el que la equidad y la justicia social
son prioritarias.
Una de las fortalezas clave de los emprendimientos digitales en la ESS es su capacidad para conectar
de manera efectiva a la comunidad. Plataformas digitales como aplicaciones móviles, redes sociales
y otras herramientas tecnológicas permiten que los emprendimientos solidarios no solo comercialicen
productos o servicios, sino que también generen conciencia sobre las problemáticas que enfrentan los
repartidores y sensibilicen a la comunidad en general sobre la importancia de la seguridad vial. Estos
emprendimientos no solo se centran en las ganancias económicas, sino que también actúan como
vehículos para promover el cambio cultural y social, fomentando una cultura de seguridad vial y
responsabilidad compartida entre todos los actores involucrados, incluidos los conductores, los
repartidores y las autoridades locales.
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Además, la mercadotecnia social y solidaria juega un papel esencial en la gestión de estos
emprendimientos. A través de estrategias de comunicación orientadas a la sensibilización y la
participación comunitaria, la mercadotecnia social puede contribuir significativamente a la creación de
redes colaborativas entre los repartidores, las autoridades locales, las empresas y otras
organizaciones comunitarias. Esta colaboración, facilitada por la tecnología, tiene el potencial de
generar soluciones colectivas que aborden tanto las causas estructurales de los accidentes de tráfico
como las necesidades de los trabajadores en términos de seguridad, capacitación y bienestar general.
La mercadotecnia social, al ser una herramienta de gestión y movilización social, no solo promueve los
productos y servicios de los emprendimientos digitales, sino que también educa y motiva a la
comunidad a participar activamente en la construcción de un entorno más seguro y justo.
La creación de cooperativas de repartidores no solo mejora la seguridad vial, sino que también
promueve un modelo de trabajo más justo y sostenible. Este enfoque es particularmente relevante para
los jóvenes, mujeres y comunidades marginadas, quienes se encuentran en una posición vulnerable en
el ámbito laboral debido a la falta de acceso a recursos y a una adecuada protección legal. La ESS, con
su énfasis en la cooperación y el bienestar colectivo, ofrece una alternativa viable a la informalidad
laboral en la que muchos repartidores se encuentran, proporcionándoles un espacio donde pueden
acceder a servicios y recursos que mejoren sus condiciones de trabajo y seguridad. Además, las
cooperativas de repartidores tienen el potencial de generar un impacto positivo en la comunidad en
general, promoviendo el desarrollo económico local y contribuyendo al fortalecimiento del tejido social.
Sin embargo, los desafíos son claros. La falta de infraestructura digital en áreas rurales y la insuficiente
regulación de las plataformas digitales representan barreras significativas para la expansión de los
emprendimientos digitales en la ESS. A pesar de estos obstáculos, el avance de la digitalización y la
creciente adopción de tecnologías en las comunidades brindan una oportunidad única para la creación
de soluciones innovadoras que mejoren la seguridad vial y las condiciones laborales de los
repartidores. Para que estos emprendimientos prosperen, es fundamental que tanto las autoridades
locales como las empresas y las organizaciones sociales colaboren activamente en la creación de un
entorno propicio para su desarrollo. La ESS, al ser un modelo que promueve la cooperación y la equidad,
se encuentra en una posición única para abordar los problemas sociales y estructurales que afectan a
los repartidores y a la comunidad en general.
Finalmente, el impacto de los emprendimientos digitales basados en la economía social y solidaria en
la seguridad vial de Matehuala va más allá de la reducción de accidentes. Estos emprendimientos
tienen el potencial de transformar las relaciones laborales, crear nuevas oportunidades de empleo,
fomentar la cooperación entre los actores sociales y mejorar la calidad de vida de los trabajadores y la
comunidad en su conjunto. A través de la integración de tecnologías digitales, la mercadotecnia social
y solidaria, y los principios de la ESS, se pueden crear soluciones sostenibles que no solo resuelvan los
problemas inmediatos de seguridad vial, sino que también contribuyan al desarrollo económico y social
de la región, promoviendo una cultura de justicia, solidaridad y cooperación que beneficie a todos los
actores involucrados.
CONCLUSIONES
El presente artículo ha abordado de manera integral la creciente problemática de los accidentes de
motocicleta en Matehuala, San Luis Potosí, poniendo en evidencia la necesidad urgente de soluciones
que mejoren la seguridad vial de los repartidores en motocicleta. A través de un análisis exhaustivo, se
ha identificado que la inseguridad vial es producto de una combinación de factores estructurales,
sociales y económicos, como la falta de infraestructura vial adecuada, la ausencia de capacitación en
seguridad vial, y la informalidad laboral que caracteriza a gran parte del sector. En este sentido, se ha
propuesto un modelo de intervención basado en los principios de la economía social y solidaria (ESS),
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2025, Volumen VI, Número 3 p 932.
el cual, a través de los emprendimientos digitales y la cooperación entre los actores locales, puede
contribuir a resolver estos problemas de manera efectiva y sostenible.
La economía social y solidaria, al enfocarse en la cooperación, la equidad y el bienestar colectivo,
emerge como un modelo adecuado para abordar las desigualdades que enfrentan los repartidores en
Matehuala. Al integrar estos principios en el ámbito de los emprendimientos digitales, es posible
generar soluciones innovadoras que no solo mejoren la seguridad vial de los trabajadores, sino que
también transformen sus condiciones laborales. La creación de cooperativas de repartidores,
apoyadas por herramientas digitales, permite organizar a los trabajadores de manera colaborativa,
brindándoles acceso a recursos compartidos, capacitación en seguridad vial y protección social,
elementos que son fundamentales para mitigar los riesgos inherentes a su labor.
Una de las principales fortalezas de este enfoque es la capacidad de los emprendimientos digitales de
amplificar su impacto a través de plataformas tecnológicas, que permiten superar las barreras
geográficas y económicas. Al utilizar aplicaciones móviles, redes sociales y otras herramientas
digitales, los emprendimientos solidarios pueden conectar a los repartidores con las autoridades
locales, empresas y organizaciones sociales, facilitando la creación de redes de apoyo y cooperación
que son clave para el desarrollo de un entorno más seguro y justo. La mercadotecnia social y solidaria,
como herramienta estratégica, juega un papel fundamental en este proceso, ya que permite visibilizar
las problemáticas sociales, sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la seguridad vial y
movilizar a los actores involucrados para que participen activamente en la construcción de soluciones.
Además, los emprendimientos digitales solidarios tienen el potencial de generar un cambio cultural
significativo. Al promover la cooperación y el trabajo colaborativo, no solo se mejora la seguridad vial,
sino que también se fomenta una cultura de responsabilidad compartida entre los repartidores, los
conductores y la comunidad en general. La creación de cooperativas y redes de apoyo entre los
repartidores fortalece el tejido social, creando un sentido de pertenencia y solidaridad que es esencial
para la sostenibilidad del modelo propuesto. Esta cultura de cooperación no solo impacta en la
seguridad vial, sino que también tiene un efecto positivo en el bienestar general de los trabajadores y
en la cohesión social de la comunidad.
Una de las principales conclusiones que se extrae del análisis realizado es que, para que este modelo
de intervención sea efectivo, es fundamental que se aborden tanto las causas estructurales como los
síntomas inmediatos del problema. La ESS, a través de sus principios cooperativos y participativos,
ofrece un enfoque integral que no solo mejora las condiciones laborales de los repartidores, sino que
también busca transformar las dinámicas sociales y económicas de la comunidad. Sin embargo, para
que este modelo tenga un impacto real y duradero, es necesario que los emprendimientos digitales
solidarios cuenten con el apoyo de las autoridades locales, las empresas y las organizaciones
comunitarias. La colaboración entre estos actores es clave para garantizar la implementación de
políticas públicas que mejoren la infraestructura vial, brinden acceso a servicios de salud y seguridad
social, y fomenten la capacitación en seguridad vial.
Por otro lado, el éxito de los emprendimientos digitales en la ESS depende en gran medida de su
capacidad para adaptarse a las particularidades locales y utilizar las herramientas digitales de manera
efectiva. Las plataformas digitales deben ser diseñadas de manera inclusiva, teniendo en cuenta las
necesidades y características específicas de los repartidores y la comunidad en general. Además, es
esencial que los emprendimientos solidarios mantengan un enfoque sostenible, tanto desde el punto
de vista económico como social y ambiental. La sostenibilidad a largo plazo de estos emprendimientos
dependerá de su capacidad para generar valor colectivo, mejorar las condiciones de vida de los
trabajadores y contribuir al desarrollo económico local.
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Otro aspecto relevante que se debe considerar es la importancia de la participación activa de la
comunidad. Los emprendimientos digitales solidarios, respaldados por estrategias de mercadotecnia
social, tienen el potencial de movilizar a los ciudadanos y fomentar un cambio en las actitudes y
comportamientos relacionados con la seguridad vial. A través de campañas de sensibilización y
educación, es posible generar conciencia sobre la importancia de respetar las normas de tránsito y el
uso de los equipos de protección personal, promoviendo una cultura de seguridad vial que beneficie a
todos los actores involucrados. Esta participación activa no solo mejora la seguridad de los
repartidores, sino que también fortalece el tejido social y contribuye a la creación de un entorno más
justo y equitativo.
Finalmente, es importante destacar que los emprendimientos digitales con enfoque social y solidario
tienen un potencial significativo para replicarse en otras comunidades que enfrenten problemas
similares. El modelo de ESS propuesto en Matehuala puede servir como base para la creación de
iniciativas similares en otras regiones, ampliando su impacto y contribuyendo a la construcción de una
economía más justa y sostenible. Al integrar los principios de la economía social y solidaria, los
emprendimientos digitales no solo pueden mejorar las condiciones de trabajo de los repartidores, sino
también transformar las estructuras sociales y económicas de las comunidades, promoviendo la
cooperación, la equidad y la justicia social como valores fundamentales para el desarrollo.
En conclusión, la economía social y solidaria, a través de los emprendimientos digitales, representa
una herramienta poderosa para abordar los desafíos de seguridad vial y mejorar las condiciones
laborales de los repartidores en Matehuala, San Luis Potosí. Este enfoque integral no solo resuelve los
problemas inmediatos relacionados con los accidentes de tráfico, sino que también ofrece una
solución estructural a las desigualdades sociales y económicas que enfrentan los trabajadores
informales. A través de la cooperación, la colaboración y el uso de tecnologías digitales, es posible
crear un entorno más seguro, justo y equitativo para todos los actores involucrados. La mercadotecnia
social y solidaria, como catalizador de este cambio, juega un papel crucial en la sensibilización de la
comunidad, la creación de redes de apoyo y la promoción de valores sociales que beneficien a la
sociedad en su conjunto.
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