LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1823.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4079
Sobre arte, feminismo y tecnología: del ciberfeminismo al
activismo digital feminista en América Latina
About art, feminism and tecnology: from ciberfeminism to activism digital
feminist in América Latina
Violeta Scarlett Rivera Hernández
pecasbabe@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-8604-0566
Universidad Veracruzana
Xalapa – México
Artículo recibido: 31 de mayo de 2025. Aceptado para publicación: 24 de junio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
En el presente artículo se examinan las formas en que el ciberfeminismo, entendido como una
articulación entre arte, feminismo y tecnología, se manifiesta y actualiza en los entornos digitales
contemporáneos. A partir de un enfoque teórico, se recuperaron los aportes de Donna Haraway y Rosi
Braidotti, se aborda los imaginarios del ciborg y del sujeto poshumano como claves para comprender
la reconfiguración de las subjetividades y las estrategias políticas feministas. El texto ofrece una
revisión de prácticas históricas del ciberfeminismo, como las impulsadas por VNS Matrix y Old Boys
Network, y su tránsito hacia formas de activismo digital en contextos latinoamericanos,
particularmente el denominado ciberfeminismo social. Se analiza el uso de hashtags como
#NiUnaMenos y #AbortoLegalYa, y su potencial para incidir en la esfera pública y en procesos
legislativos. Finalmente, se presenta un caso de estudio localizado en Veracruz, México: el proyecto
feminista #NiñaEnojada, que combina producción artística, lenguaje accesible y activismo digital para
exigir la despenalización del aborto. Este artículo propone una lectura situada del activismo digital
feminista, subrayando la centralidad de lo estético en la producción de sentido, subjetividad y agencia
política.
Palabras clave: ciberfeminismo, activismo digital, arte feminista, hashtags, subjetividad,
despenalización del aborto
Abstract
In this article are examined the ways in which cyberfeminism—understood as an intersection of art,
feminism, and technology—manifests and evolves within contemporary digital environments. From a
theoretical approach, the contributions of Donna Haraway and Rosi Braidotti, are recovered the
imaginaries of the cyborg and the posthuman subject addressed as keys to understanding the
reconfiguration of subjectivities and feminist political strategies. The article offers a review of
historical cyberfeminist practices, such as those promoted by VNS Matrix and the Old Boys Network,
and their transition into forms of digital activism in Latin American contexts, particularly the so-called
social cyberfeminism. The use of hashtags like #NiUnaMenos and #AbortoLegalYa are analyzed, as
well as their their potential to influence the public sphere and legislative processes. Finally, is
presented a case study based in Veracruz, Mexico: the feminist project #NiñaEnojada, which combines
artistic production, accessible language, and digital activism to demand the decriminalization of
abortion. This article proposes a situated reading of feminist digital activism, emphasizing the
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1824.
centrality of aesthetics in the production of meaning, subjectivity, and political agency.
Keywords: cyberfeminism, digital activism, feminist art, hashtags, subjectivity, abortion
decriminalization
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Cómo citar: Rivera Hernández, V. S. (2025). Sobre arte, feminismo y tecnología: del ciberfeminismo al
activismo digital feminista en América Latina. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (3), 1823 – 1856. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4079
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1825.
INTRODUCCIÓN
Desde los años 90, el ciberfeminismo ha significado un espacio donde se entrecruzan
experimentalmente la política, la estética y la tecnología. En sus inicios, fue una corriente diversa que
se manifestó con un repertorio de prácticas impulsadas por las colectivas artísticas que buscaban
desafiar las lógicas y los imaginarios patriarcales presentes en el ciberespacio, proponiendo utopías
políticas entre la tecnología y el cuerpo. El presente artículo abreva de ese legado, abordándolo desde
una perspectiva situada que se centra en la influencia de esos repertorios y cómo éstos se actualizan
en los contextos digitales en el tiempo contemporáneo por medio de imágenes y hashtags, revistiendo
lo político en un contexto cotidiano.
En específico, para el presente artículo, se propone una revisión de algunos fundamentos teóricos clave
para comprender tales prácticas: el mito del ciborg propuesto por Donna Haraway (1991), que,
rompiendo con las dicotomías clásicas del pensamiento occidental, abre las posibilidades de pensar
subjetividades híbridas; así como el poshumanismo desarrollado por Rosi Braidotti (2004), que permite
pensar al sujeto como una entidad relacional, múltiple y conectada a la tecnología. Ambas lecturas
ofrecen marcos para examinar las prácticas en las cuales los feminismos actuales reconfiguran su
agencia en entornos atravesados por las tecnologías y los afectos.
Desde esas bases, se explora un caso específico de acción digital: la publicación en una red social,
socializada por un proyecto de activismo feminista, que combina imagen y hashtag para activar un
repertorio feminista situado territorialmente. El análisis no se realizó con una netnografía, tampoco
como un seguimiento sistemático de las comunidades digitales, sino que propone una lectura reflexiva
de un acto comunicativo que concentra una carga artística, política y territorial significativa.
De esta manera, el artículo se divide en tres niveles: 1) anclaje teórico que rescata los aportes del
ciberfeminismo, el poshumanismo y el pensamiento situado; 2) referencias a las prácticas de las
colectivas ciberfeministas como formas de antecedentes artísticos y estratégicos como repertorios; y
3) un análisis del caso situado, con el objetivo de mostrar cómo persisten y se reinventan los repertorios
de acción feminista digital en contextos locales. Esta propuesta busca contribuir a una lectura situada
de los activismos digitales, destacando la importancia de estos espacios como aquellos que
complejizan la producción de sentido, la subjetividad y el posicionamiento político.
CIBERFEMINISMO: UNA CORRIENTE ENTRE EL ARTE, EL FEMINISMO Y LA TECNOLOGÍA
Las primeras expresiones del activismo feminista en red, el primer ciberfeminismo, contiene sus
cimientos teóricos e inspiración en el ensayo de Donna Haraway, “Manifiesto Cyborg” de 1984, en el
cual la autora plantea una crítica a los dualismos de las tradiciones occidentales contenidos en el
feminismo socialista y el marxismo de su tiempo. Ahí, escribe sobre el desafío que conlleva abrir
grietas entre aquellas dicotomías y la necesidad de hacerlo en pro de una transformación, desde una
propuesta que invita a la perversión, la blasfemia1 y la ironía como herramientas para una dirección
política que apuesta por nuevos espacios de reflexión y organización social.
Para ello, Haraway (1991) se plantea un supuesto, un mito ciborg “sobre la identidad y las fronteras
que podría alimentar las imaginaciones políticas” (p. 97), en el que esas tensiones se resuelven en el
ocaso de las identidades fijas, contenidas en los binarismos mente/cuerpo, naturaleza/cultura,
hombre/mujer, humano/animal.
Así, lo ciborg se traza como una figura crítica y política que nos muestra lo posible, una hibridación
entre humano y máquina que rompe con los pilares duales sobre los que reposa el pensamiento
1 Para la autora su ciborg es una blasfemia, en cuanto a que no tiene génesis alguna, elude la identificación con la naturaleza.
Lo ciborg muestra lo posible en su plasticidad.
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moderno, permitiendo la concepción de identidades contingentes, fluidas, relacionales y complejas en
contraparte a lo esencialista e inamovible.
En palabras de Haraway (1991), “un mundo ciborg podría tratar de realidades sociales y corporalidades
vividas en las que las personas no tienen miedo de su parentesco con animales y máquinas, ni de tener
identidades permanentemente parciales o puntos de vista contradictorios” (p. 35). Estas reflexiones y
propuestas se exponen por la autora con un lenguaje directo y disruptivo, imprimiendo así en la
escritura la “tecnología de lo ciborg”, el tono e intención de la política ciborg, rechazando las normativas
epistémicas precedentes, para desbordar en fusiones ilegítimas para perturbar la estructura.
A lo largo del libro que representa hoy en día, y desde su publicación, un antes y un después en las
epistemologías feministas, se abordan aspectos que refuerzan los planteamientos de la hibridación
cuerpo-máquina en las sociedades postindustriales, mediadas y reestructuradas mediante las
relaciones tecnológicas. Aquel manifiesto, esa invitación a la sátira, a romper los esquemas, a empujar
y estirar los límites de los delineados patriarcales que contornean el deseo, la política y el pensamiento,
inspiró a cuatro mujeres jóvenes que, respondiendo al llamado, tomaron acción bajo el nombre de VNS
Mátrix.2
Fue en el verano de 1991 cuando mujeres artistas de Adelaide, Australia, comenzaron una colectiva
que conectaba el feminismo con el arte, la tecnología y el ciberespacio. Les interesaba combatir la
cultura gamer y el imaginario cyberpunk de William Gibson,3 en el que identificaban fetiches masculinos
como mujeres robot o ciberniñas que, a su parecer, invisibilizan y neutralizan la imagen de las mujeres.
Es así como, influenciadas por la manera de escribir y el posicionamiento político fundado y presentado
por Haraway, en ese mismo año, crean lo que hoy conocemos como el germen del ciberfeminismo. Las
oriundas de Adelaide, Julianne Pierce, Francesca da Ramini, Josephine Starrs y Virginia Barrat, dan a
luz al Manifiesto Ciberfeminista para el Siglo XXI.
En él se auto proclamaban “mercenarias del fluido viscoso” y exterminadoras del código moral. Su
principal misión era ser saboteadoras de la computadora central del “gran papá” Mainframe. En sus
producciones como colectiva incluyeron instalaciones, eventos y posters distribuidos en varios
soportes; buscaron desafiar la dominación sexista y marcadamente masculina del control de las
tecnologías, e impulsar la exploración en la construcción de las identidades y la sexualidad en el
ciberespacio.
El Manifiesto Ciberfeminista para el siglo XXI, que aparece en la Figura 1, se considera la primera
imagen-texto de producción ciberfeminista y representa un parteaguas en las nuevas formas de
activismo. Una que precoz anunciaba y declaraba las intenciones de tomar espacios online e
inundarnos con representaciones hechas por mujeres.
2 Su página de internet sigue activa, puede consultarse en: https://vnsmatrix.net/
3 Escritor de ciencia ficción estadounidense-canadiense, considerado el padre del cyberpunk.
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Figura 1
Manifiesto ciberfeminista VNS Matrix
Fuente: https://womanarthouse.wordpress.com/2021/01/09/vns-matrix/
Como lo escribe Karla Jasso (2008), “la primera crítica ciberfeminista representaba una protesta ante
el falocentrismo tecnológico, que veía la trascendencia como la posible salida de la carne, asociada
indudablemente a las nuevas tecnologías, al internet y a las realidades virtuales” (p. 70).
Así como Jasso (2008), otras autoras como Remedios Zafra (2008) han destacado la relevancia del
ciberfeminismo y la creatividad en la producción de significados para el movimiento feminista, como
lo señala en las siguientes palabras:
Tal vez el aspecto más interesante de la vinculación del trabajo creativo a la lucha política
ciberfeminista venga del lado de la nueva responsabilidad de la creatividad en la época contemporánea
con relación a la construcción de identidad, es decir la nueva responsabilidad en la producción
inmaterial, en la producción de deseo, de significado, en la producción de emotividad. Responsabilidad
que se materializaba en el uso de las industrias de la subjetividad para la construcción de dispositivos
de colectividad y experiencia que permitan la inscripción y crítica del efecto de construcción de
identidad, temática sin duda habitual en el trabajo de las net.artistas. (p. 145).
Como lo refiere Zafra, lo que permanece en las prácticas posteriores como un elemento poderoso y
revitalizador en el activismo feminista, es justamente la creatividad artística para la construcción de
identidad y emotividad colectiva y producción de sentido, así como diversas intenciones que refieren a
una posición ciberfeminista como lo hicieron sus exponentes en estos trabajos iniciales, por ello Jasso
(2008) escribe que “el ciberfeminismo, por lo tanto, es más una invitación a una actitud especifica, la
posibilidad de utilizar un concepto multifacético capaz de englobar teoría y práctica artística
relacionada en torno al arte, la tecnología y el feminismo” (p. 69).
Artistas como las integrantes del VNS Matrix no sólo desafiaron las representaciones sexistas
dominantes en la cultura tecnológica de su tiempo, sino que también sentaron las bases para
comprender cómo el feminismo puede habitar y transformar el ciberespacio como un espacio político
y creativo. Sus producciones y exposiciones artísticas demostraron cómo las tecnologías digitales
pueden convertirse en herramientas de resistencia y construcción de identidades alternativas.
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En los años siguientes, se llevó a cabo el Encuentro Internacional Ciberfeminista en la Documenta X4
de 1997, en Kassel, Alemania. El evento congregó a diversas pensadoras, programadoras y artistas
para desarrollar proyectos, debatir y proponer en colectivo que era el ciberfeminismo. La organización
fue hecha por las Old Boys Network (OBN), alianza de ciberfeministas a nivel mundial que meses antes
coincidieron en la necesidad de conjuntar a las exponentes de la corriente.
Derivado de los días de trabajo y en el tenor de no contar con un consenso (tampoco se quería) sobre
qué era el ciberfeminismo, nació el documento que colaborativamente escribieron las asistentes y que
lleva por nombre 100 anti-theses cyberfeminism is not. enunciando todo aquello que no es, de manera
sucinta e irónica (Comunicació I Publicacions Universitat Jaume Publicacions, Reverter y Puente,
2011).
Las Old Boys Network realizaron un archivo de lo que en la Documenta X sucedió, y siguieron activas
hasta el año 2001, tiempo en el que dieron conferencias y presentaciones en diversos espacios y
museos exponiendo ideas ciberfeministas con la intención de incidir en prácticas museísticas, entre
otras propuestas innovadoras.
Otra escritora posterior a Haraway, Sadie Plant, en Ceros más unos (1997), amplió los debates al
explorar cómo la relación entre mujeres y la tecnología podía subvertir estructuras de poder
tradicionales. Las posibilidades de esta conjunción —mujeres y tecnología—, así como las utopías
imaginadas en torno a ella, le llevaron a un recorrido de reflexiones y críticas acerca del lugar de las
mujeres en el ámbito tecnológico, aunque ha sido criticada por su tecno determinismo, el hecho de
pensar el internet en clave feminista retrata el espíritu del contexto en que se vivía esa primera etapa
ciberfeminista, entre la utopía y la creatividad.
Otra filósofa y teórica feminista que aborda el tema del ciberfeminismo en su obra es Rosi Braidotti,
quien, teorizando desde el poshumanismo e influenciada por el posestructuralismo y en gran medida
del pensamiento de Luce Irigaray*, al igual que Donna Haraway, reflexiona sobre la tecnología en las
sociedades posindustriales y escribe lo siguiente:
Abordar el tema de la tecnología en la posmodernidad requiere por consiguiente un cambio de
perspectiva, lejos de parecer antitético al organismo y al conjunto de valores humanos, el factor
tecnológico debe entenderse coextensivo y entremezclado con lo humano. Esta mutua imbricación
nos obliga a referirnos a la tecnología como material simbólico, es decir como un agente semiótico y
social entre otros. (Braidotti, 2004, p. 108)
La cita anterior se extrajo de un capítulo que lleva por nombre “El ciberfeminismo con una diferencia”,
en el que, además, expresa la importancia de las mujeres en la creación con los ordenadores, los
riesgos de una exagerada ironía mal encausada, y de una excesiva confianza liberadora y
tecnodeterminista que veía crecer exponencialmente en la corriente y pensamiento ciberfeminista de
su tiempo.
Cabe mencionar que el pensamiento de Braidotti es extenso y que, para efectos del presente ensayo,
se resaltan solo sus ideas y aportes puntuales acerca del tema que aquí se trata. En diversos puntos,
su teoría tiene interlocución con la propuesta política de Haraway, aunque toma distancia en el aspecto
sobre la ruptura de los binarismos, enfatizando la diferencia sexual como una brújula política y ética,
apostando y dando importancia al cuerpo y su materialidad. En el apartado específico sobre el
ciberfeminismo también escribe que:
4 Décima edición de la exposición de arte contemporáneo Documenta, que se lleva a cabo cada lustro en Kassel, Alemania.
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En cuanto a las mujeres, la estrategia más eficaz sigue siendo el uso de la tecnología para liberar su
imaginación colectiva del falo y de sus valores adicionales: el dinero, la exclusión y dominación, el
nacionalismo, la femineidad icónica y la violencia sistemática. (Braidotti, 2004, p. 125)
Si bien reconoce la importancia de la tecnología, la autora profundiza el concepto de ciberfeminismo
de ese tiempo como una moda teórica que debería de contemplar diversos matices para no resbalar
en una esperanza sobrevalorada, a la vez que señala una posición crítica ante ciertas posturas que le
parecen superficiales desde este encumbramiento de lo digital, que eluden en ese entusiasmo
desmedido las implicaciones éticas y políticas de esos discursos.
Es en ese contexto de tensiones, de reflexiones y diversas posturas respecto a la práctica y teoría
ciberfeminista que, paralelamente, por efecto de la globalización, aquellos medios y nuevas formas de
mediatización llegaron a territorios de habla hispana. Así, la acción política en ese contexto se
diversifica, las mujeres miraban como herramientas poderosas para su organización transnacional la
conectividad, la inmediatez y las bondades del correo electrónico.
SOBRE EL CIBERFEMINISMO SOCIAL
Fue así como las necesidades sociales de la década posterior a las VNS Matrix y ese primer manifiesto
ciberfeminista habían cambiado, y el territorio en el que se gestó el concepto de ciberfeminismo social,
a decir, también diferente.
Las circunstancias de opresión y violencia estructural que se viven en el contexto latinoamericano y
español influyeron en el desplazamiento con enfoque social de las prácticas situadas y encaminadas
en transformar la esfera pública, así como mejorar las condiciones de las mujeres en esos países.
Un seguimiento documentado se advierte en el realizado por la periodista y política Monserrat Boix
acerca de la agencia de las mujeres feministas en la red y su influencia en la aprobación de leyes
relacionadas con los derechos de las mujeres en España, en 2004.5
La uruguaya Faith Wilding, en sus “Notas sobre la condición política del feminismo” de (1998), ya
advertía la necesidad de crear una conciencia profunda de la politización desde el ciberfeminismo,
dando las líneas para lo que después de la investigación y observación de lo ocurrido en España, Boix
(2006) llamaría como:
El ciberfeminismo social que tiene como objetivo difundir información, generar redes de activismo y
solidaridad, coordinar iniciativas para mejorar de manera concreta la vida de las mujeres además de
servir de freno a las acciones de abuso de un patriarcado también globalizado. (p. 9)
El contexto en España y América Latina refleja la existencia de este tipo de activismo digital, cuya
aparición no es casual, sino causal. Originalmente, el ciberfeminismo anglosajón en su primera etapa
se centró en las representaciones de la mujer dentro del ciberespacio, el hackeo y la producción de arte
feminista como formas de resistencia. En ese sentido, se puede empezar a identificar las diferencias
que se ven filtradas por las necesidades ontológicas, epistémicas y materiales que moldean las
estrategias en cada territorio.
Resaltar el carácter estratégico y situado del ciberfeminismo social ayuda a comprender los intereses
puntuales de sus prácticas, así como sus objetivos, al tiempo que permite entender las críticas que
5 El pacto entre organizaciones de mujeres y partidos políticos para reivindicar una legislación específica, sumado a una
correcta gestión de la información y de la relación con los medios de comunicación junto a la realización de campañas
mediáticas, serán ingredientes decisivos para lograr que a finales del 2004 se apruebe la Ley Integral contra la Violencia de
Género.
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surgieron hacia sus antecesoras respecto a la brecha digital, la accesibilidad de los espacios de
internet y la asimetría existente en las plazas de producción tecnológica.
Las circunstancias y contextos, así como los idiomas, las problemáticas y las tendencias son disímiles
en estos casos. Los años y el ambiente político, así como los avances en materia de derechos de las
mujeres y la llegada de algunas de ellas -por ejemplo, la propia Monserrat Boix- a puestos dentro de
instituciones, potencializaron los alcances de los repertorios de acción tanto offline como online para
hacerse presentes en la lucha por sus derechos, como lo demostró en 2004 la aprobación de la Ley
Integral contra la Violencia de Género en España, entre otras legislaciones.
CASOS DE CIBERFEMINISMO Y ACTIVISMO HASHTAG EN AMÉRICA LATINA
Años después surgió en América Latina un fenómeno que fue significativo y que sentó precedente para
otros países como Brasil, México, Chile, Uruguay y España, el movimiento #NiUnaMenos, nacido en
2015 en Argentina. Los reclamos contra los feminicidios y la violencia de género se articularon bajo el
hashtag que conglomerar el hartazgo por los sistemáticos crímenes cometidos contra las mujeres y la
omisión de las autoridades.
El aumento de los casos de violencia extrema llegó a un punto de inflexión y hartazgo con el feminicidio
de Chiara Páez, adolescente de 14 años de Santa Fe, Argentina, que explotó en la esfera pública digital,
y llegó a organizar marchas multitudinarias, convirtiendo estos temas en mediáticos. Aquello que antes
se prefería ignorar estaba ya en la agenda de medios tradicionales y digitales.
A partir de ese año, diversos hashtags se crearon y adaptaron regionalmente para puntualizar sus
exigencias y ubicar sus retos contextuales, así lo hicieron las activistas por el derecho al aborto, que
también se dinamitó desde el Cono Sur con el #AbortoLegalYa, en 2018. Para esta lucha, el hashtag
congregó a las mujeres interesadas en que la legislación para despenalizar la interrupción del
embarazo fuera aprobada en la Cámara de Diputados.
El movimiento que se conformó en torno a la exigencia ejerció presión tras meses de marchas
convocadas por las redes sociales como Twitter y Facebook, y popularizando el pañuelo verde,
convirtiéndolo en un ícono de la lucha por el aborto que se extendió por toda la región. Las
manifestaciones de estas prácticas nos muestran que el ciberfeminismo social incide en legislaciones,
y que, como estrategia, ha funcionado, de la mano del hashtag como repertorio de acción hibrido que
convoca desde lo online para desbordarse en lo offline.
Otra lucha contra la penalización del aborto acompañada del activismo hashtag fue promovida en Chile
bajo el lema de #NoBastan3Causales, con el cual se exigía la despenalización total y la promoción del
aborto legal, seguro y gratuito. Cabe mencionar que las causales por las que en ese país era legal desde
2017 la interrupción, consistían en las tres causales específicas referentes al riesgo de vida y la salud
de la mujer, la segunda era la inviabilidad fetal extrauterina y la tercera la violación.
Como lo ha estudiado Rocío Knipp, en su estudio comparativo de las manifestaciones feministas por
el derecho al aborto en 2018, se puede identificar que las particularidades de los colectivos implicados
en estos años, tanto en Argentina como en Chile, reflejaron la eficacia al articular con éxito encuentros
presenciales con trabajo digital para la promoción de sus demandas (Knipp, 2021, p. 178).
El activismo digital feminista en esos años era poderoso, si bien los reclamos puntuales no llegaban a
la respuesta ideal que se exigía, como en Chile, donde a la fecha sigue la propuesta para ser votada, la
mediatización y la cohesión de los esfuerzos se vieron enriquecidos por la movilización online.
Ambos casos inspiraron a acciones que se replicarían y adaptarían en el devenir de un cambio
hegemónico del poder político en México y que tiraba para una corriente de izquierda, avivando las
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expectativas de lograr la despenalización del aborto en el país, donde solamente la capital había
logrado el cambio legislativo desde 2007.
ACTIVISMO DIGITAL FEMINISTA EN MÉXICO, CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL DERECHO AL
ABORTO
El activismo digital de las mujeres en Latinoamérica y los movimientos de habla hispana ha ido en
incremento en los últimos años. Estudios e investigaciones analizan sus formas, (Rovira, 2018;
Natalucci y Rey, 2018; Sádaba, 2019; Castells, 2009) y sus repertorios de acción. En México, la
influencia que recibió el movimiento #MeToo de su vecino próximo al norte, derivó en un fenómeno
que se extendió en las aulas exponiendo la violencia sistemática y el acoso escolar que, en algunos
casos, terminaba en abusos de poder.
Para los años 2019-2020, previos a la pandemia, los repertorios de acción directa se intensificaron, lo
cual fue un indicador del hartazgo y de la creciente tensión entre el movimiento y el gobierno federal,
que deslegitimaba sus reclamos y los aminoraba. Las noticias sobre feminicidios no paraban y la
impunidad institucional se volvía más evidente. Así, el activismo del hashtag comienza a operar como
una estrategia de escrache para la denuncia social, ante la inoperancia y negligencia de la procuración
de justicia ante estos casos.
En este sentido, la importancia de generar hashtags6 en los movimientos sociales contemporáneos
responde a la potencia de reunir diversas experiencias, como escribe Esquivel (2019), ya que se han
convertido en un paradigma discursivo congregando contextual y lingüísticamente sentidos políticos
específicos en la esfera pública del internet (p. 193). De esta manera, cientos de mujeres y
adolescentes tuvieron la oportunidad de contar de primera voz sus experiencias, para señalar, para
declarar, para sanar, para alertar a otras, para dejar de normalizar los abusos, para pedir ayuda.
En ese contexto, los hashtags, así como diversos lemas y consignas se acompañaban en las redes
sociales 2.0 (como Facebook, Instagram y en ese entonces Twitter) de ilustraciones, imágenes y fotos.
Asimismo, se crearon recursos informativos en diversos formatos tanto físicos como digitales, por
ejemplo, infografías, carteles y fanzines.
Estas expresiones estético-políticas tienen la virtud de proveer de color, identidad y representación a
muchas de las mujeres que se acercan a los temas del feminismo en el internet. Desde la aparición de
los ordenadores, la producción de imágenes con programas de diseño, edición e ilustración digital han
evolucionado al punto de no poder negar la supremacía de la imagen y la visualidad en el tiempo
presente, como lo puntualiza Brea (2010): “difícilmente las imágenes podían llegar a constituir
elementos normalizados en la conformación de los paradigmas cognitivos o los reordenamientos
simbólicos de las formas culturales, hasta ahora” (p. 114). En este punto, que trata sobre el
reordenamiento y reconfiguración de las formas culturas, es donde aparece el elemento artístico y la
creatividad como vehículos para la generación de sentidos y pertenencia en el movimiento, y que se
imbrica con el activismo hashtag en la exposición de las diversas voces que la conforman amplificando
la riqueza de las expresiones regionales y locales.
EXPRESIONES DEL ACTIVISMO DIGITAL FEMINISTA POR LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN
VERACRUZ: CASO #NIÑAENOJADA
En Xalapa Veracruz, desde 2016, colectivas, grupos y páginas de redes sociales con posicionamiento
feminista comenzaron a crear sus propios materiales y recursos visuales para difundir sus
preocupaciones, debates, reclamos, convocar a reuniones y promover actividades informativas. El caso
6 Signo de # sen redes sociales que categoriza contenido y facilita la búsqueda de temas específicos.
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que aquí se presenta como ejemplo de lo anterior, y la hibridación de repertorios online y offline con
elementos de expresiones estético-políticas, influenciada por la actitud irónica de las propuestas
ciberfeministas de los años 90, es el proyecto de fanzines enfocados en informar acerca de los
derechos de las mujeres #NiñaEnojada,7 creado en 2019.
Tal proyecto cuenta con página de Facebook, de Instagram, un blog y fanzines físicos y digitalizados
para su socialización en internet. Su objetivo fundamental es informar y acercar a todo público temas
concretos en un material colorido, portable, llamativo y con lenguaje accesible para incentivar la
conversación, propiciar el debate y generar conciencia sobre la violencia que viven las mujeres.
Los recursos creativos y materiales del propio fanzine impregnan la intención rebelde8 y contracultural
del material artístico y político. El término fanzine refiere lo general y cómo se identifica en el proyecto
que se describe, es decir, una auto publicación creada a partir de los medios inmediatos,9 con intención
política, una estética subversiva10 y que se reproduce en fotocopia. Esta expresión cultural es una
publicación artesanal de naturaleza punk por esencia, desde los fans de la música punk en los Estados
Unidos, hasta su uso panfletario en diversos movimientos sociales como “La movida”,11 en España.
De igual manera, en el movimiento feminista se elaboran este tipo de materiales para favorecer la
divulgación, así como la libertad de expresión, sobre todo en las mujeres jóvenes que ven en sus
virtudes el vehículo para plasmar textual y gráficamente sus senti-pensares. Investigaciones situadas
en América Latina demuestran que la producción de dichos materiales tiene un largo camino y tradición
(Monroy, 2008). En México, los fanzines femeninos que ubica la autora como de los primeros y más
significativos son Chavas Activas Punks (C.H.A.P.S), que en 1987 funda su fanzine con el mismo
nombre, seguido de Jugando a ser revolucionarias, inmortales de la lucha punk, y rompe el silencio,
entre otros (Monroy, 2008, p. 97).
Los fanzines digitalizados pueden ser elaborados desde cero con la ayuda de programas de edición, o
bien escanear los productos físicos a fin de subirlos a internet para conservar la estética y el espíritu
de la publicación. Estas prácticas se realizaron en el contexto de pandemia, los proyectos de fanzine
como el de #NiñaEnojada se vieron orillados a llevar sus productos a las páginas de internet, debido al
impedimento de poder repartirlos de mano en mano. Cabe señalar que, si aquí se menciona dicha
propuesta, se debe a que es una creación de quien escribe estas líneas.
Dicho proyecto fue vehículo y medio por el cual se llegaron a consolidar redes en el feminismo
veracruzano, así como a participar en las juntas de trabajo para la organización de los repertorios de
acción desde las colectivas para despenalizar el aborto en el estado. En ese tenor, se crearon carteles
acompañados de los hashtags que en la articulación y con consenso previo se acordaron socializar,
como lo fueron: #CorteXLosDerechos, y #TiempoDeGarantizar en 2020, como lo muestra la Figura 2.
7 Para consulta, visitar: https://www.facebook.com/ninaenojadaa. Se pueden encontrar en los álbumes de fotos, los fanzines
digitalizados de los que se hace mención.
8 Los fanzines son hechos por personas no profesionales, no tiene reglas, no hay un formato original, incentiva el DIY o “Hazlo
tú mismo”.
9 En la cultura fanzinera se suele invitar a la creación de estas autopublicaciones “sin gastar”, y producirlos “con lo que tengas
a la mano”, por lo que se les llama medios inmediatos.
10 Generalmente creada a partir de recortes, rayones con plumones y la técnica collage.
11 Movimiento derivado de la muerte de Francisco Franco.
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1833.
Figura 2
Cartel digital del proyecto #NiñaEnojada
Fuente: https://www.facebook.com/ninaenojadaa/photos/pb.100079937258384.-
2207520000/168312531417098/?type=3
De manera situada, podemos identificar cómo en el proceso de la despenalización del aborto en
Veracruz se mezclan estrategias del activismo hashtag con la generación de creaciones estético-
políticas con enfoque feminista, para inundar las redes sociales 2.0 de los colores que visten la lucha
por el aborto (el verde), así como para ejercer presión puntual a los tomadores de decisión (sean jueces
o legisladores), y hacer manifiesta su voz en procesos legislativos donde se decide sobre sus cuerpos.
La participación política, en este sentido, se vio mediada circunstancialmente por las herramientas
digitales y las plataformas de redes sociales para su organización, ya que la despenalización en el
estado de Veracruz se desarrolló en un contexto de pandemia, en el que “ser un nodo en la red no es
solo una opción: es imprescindible para cobrar existencia y economía social. Para formar parte y
acceder, hay que aceptar los protocolos de la red” (Rovira, 2021, p. 70).
El uso de las redes se profundizó en marzo-abril de 2020, pues se hizo un llamado a la sociedad a
permanecer en casa debido a una nueva pandemia de alto contagio, la SARS COVID19, que desató una
contingencia sanitaria y social. Los contenidos similares a la Figura 2 se compartieron desde las redes
de las colectivas feministas a partir del mes de mayo, cuando la contingencia sanitaria ya estaba
instaurada a nivel nacional con la campaña encabezada por el gobierno: “Sana distancia”. Fue en ese
contexto en el que se produjeron los carteles y productos digitales con contenido gráfico y texto. Esta
vez con demandas concretas, no con manifiestos; movilizando y concretando las voces en otro
repertorio similar, como lo es el hashtag. Dicho repertorio de acción digital fue la opción de las
activistas feministas para movilizar su reclamo y su deseo a un aborto legal, seguro y gratuito,
manteniendo la sana distancia sin dejar de hacerse presentes en los temas por los que luchan.
CONCLUSIÓN
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1834.
Explorar la genealogía del ciberfeminismo en los repertorios de acción digital feminista permite
entender cómo las prácticas artísticas continúan siendo un eje crucial para el despliegue de repertorios
de acción para la visibilización de las luchas y la producción de sentidos en los entornos digitales
contemporáneos. De esta manera, podríamos decir que el ciberfeminismo no constituye un
movimiento como tal, sino una posición clara y una intención fuerte de prácticas que se articulan en
torno al arte, la tecnología y la mujer en los espacios online y offline.
Conocer las maneras en las que activistas feministas en América Latina han realizado estrategias que
se alimentan de estas prácticas, pone de manifiesto que los repertorios se reconfiguran con creatividad
en cada territorio en el que se despliegan, moldeándolos y resignificando luchas anteriores. Sí bien el
artículo se centra en un análisis de caso situado, futuros estudios pueden investigar a profundidad
como se producen en otras latitudes, así como sus alcances y limitaciones.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1835.
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 1836.
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