LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2066.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4094

Violencia estética contra las mujeres en la narcocultura en
Culiacán: factores de toma de decisión para la realización de

cirugías cosméticas
Aesthetic violence against women in narcoculture in Culiacán: decision-

making factors for having cosmetic surgery

Jennifer Itzel Hernández Avilez1
itzel.havilez@gmail.com

https://orcid.org/0009-0006-0364-8138
Universidad Autónoma de Sinaloa

Culiacán – México

Lizbeth García Montoya
lizbeth.garcia@uas.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-1428-234X
Universidad Autónoma de Sinaloa

Culiacán – México

Artículo recibido: 03 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 27 de junio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

En el presente trabajo se presentan algunos de los resultados de la investigación de tesis de maestría
de enfoque cualitativo realizada en la ciudad de Culiacán, Sinaloa con cuatro mujeres entre 18 y 45
años que se sometieron a cirugías cosméticas variadas con el fin de conseguir el cuerpo considerado
como deseable en el contexto de la narcocultura. Mediante el análisis de las entrevistas a profundidad
aplicadas utilizando la teoría fundamentada se dilucida cómo a través de los dispositivos coercitivos
del género se manifiesta la violencia estética ejercida contra las mujeres en el contexto de la
narcocultura en Culiacán. Se observa cómo la subjetividad y autoestima de las mujeres son
trastocadas por la violencia estética a través de la influencia familiar y de su entorno cultural, las
cuales inciden y son clave para la toma de decisión de someterse a cirugías cosméticas con el fin de
cumplir con el canon de belleza imperante en el contexto de la narcocultura en Culiacán.

Palabras clave: género, narcocultura, violencia estética, cirugías cosméticas


Abstract
This paper presents some of the results of a qualitative master's thesis research conducted in
Culiacán, Sinaloa, with four women between the ages of 18 and 45 who underwent various cosmetic
surgeries in order to achieve the body considered desirable for women in the context of narcoculture.
Through the analysis of in-depth interviews conducted using grounded theory, it is clarified how
aesthetic violence against women is manifested through coercive gender mechanisms in the context
of narcoculture in Culiacán. It is observed how women's subjectivity and self-esteem are disrupted by
aesthetic violence through the influence of their family and cultural environment, which influence and
are key to their decision to undergo cosmetic surgery in order to comply with the prevailing beauty


1
Autora de correspondencia.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2067.

standard in the context of narcoculture in Culiacán.

Keywords: gender, narcoculture, aesthetic violence, cosmetic surgery




























Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.

Cómo citar: Hernández Avilez, J. I., & García Montoya, L. (2025). Violencia estética contra las mujeres
en la narcocultura en Culiacán: factores de toma de decisión para la realización de cirugías
cosméticas. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (3), 2066 – 2083.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4094


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2068.

INTRODUCCIÓN

La presente investigación forma parte del trabajo en curso de la tesis de maestría en Violencias de
Género, financiada por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, ahora Secretaría
de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, donde se analiza la relación entre el clima de
violencia generalizada en el contexto de la narcocultura en Culiacán y los factores sociales que llevan
a las mujeres a decidir intervenir sus cuerpos, poniendo como centro el concepto de violencia estética,
teorizado por Esther Pineda (Pineda, 2020) con su contextualización en los mecanismos culturales
propios en Culiacán.

En la narcocultura existen hombres y mujeres, es decir, un orden simbólico sexual binario, por lo cual
el concepto de género, “la construcción cultural de la diferencia sexual” (Lamas, 2013) es útil para
dilucidar cómo el mandato de belleza es una exigencia particularmente coercitiva con las mujeres. El
género (gender) como categoría de análisis fue impulsado por el feminismo académico anglosajón en
los años sesenta pretendiendo diferenciar las construcciones sociales y culturales de la biología, estas
académicas pretendían demostrar que las características humanas conocidas como “femeninas” eran
adquiridas por las personas de sexo femenino mediante un complejo proceso individual y social y que
esto no se derivaba de su sexo, es decir, de su configuración biológica. De forma posterior, el uso de la
categoría género llevó al reconocimiento de una variedad de formas de interpretación, simbolización y
organización de las diferencias sexuales de los cuerpos en las relaciones sociales y con esto se perfiló
una crítica al esencialismo de “lo femenino”.

De este esquema cultural se desprenden valores, formas de vida y expectativas normativas
diferenciadas por sexo, un ejemplo de ello los cánones de belleza femenina impuestos a las mujeres a
través de mecanismos patriarcales tales como la violencia estética, la cual se manifiesta en distintos
ámbitos de la vida de las mujeres, influyendo en la toma de decisión de modificar sus cuerpos para
acercarse a estos ideales, siendo las cirugías cosméticas el método elegido en este trabajo como
criterio a analizar.

El supuesto de esta investigación sostiene que existe una relación entre la narcocultura, las
expectativas de belleza específicas para las mujeres y la violencia estética que se cierne sobre ellas
para conseguir este modelo ideal de cuerpo mediante las cirugías cosméticas.

Desde una perspectiva crítica feminista en esta investigación se elaboraron categorías de análisis a
través del trabajo de campo donde se realizaron entrevistas a profundidad y análisis de datos mediante
la teoría fundamentada y construcción de axiales para identificar los principales factores de toma de
decisión para estas modificaciones corporales.

Contexto y Justificación

Con el fin de analizar cómo se configura la violencia estética y el mandato de belleza para las mujeres
en Culiacán, Sinaloa, es importante señalar el contexto particular de la ciudad y región: el "Triángulo
Dorado" es la región comprendida entre los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango en el noroeste
del país. Esta zona, por sus cualidades climáticas, hidrológicas y de suelo reúne los más numerosos
cultivos en México de marihuana y sobre todo de amapola, fundamental para la producción de heroína.
Por eso fue llamada así, desde finales de la década de los 70 por el gobierno de EE. UU., en relación
con otro triángulo famoso: el que conforman Birmania, Laos y Tailandia, tres de los mayores
productores de opio en el mundo (BBC News Mundo, 2015).

Su cercanía con la frontera con Estados Unidos vuelve a Sinaloa una disputada ruta de paso para el
comercio ilegal de sustancias ilegales al país vecino, quien a su vez provee a México de armamento
para proteger a toda costa la hegemonía de la violencia. Esto se traduce también en dinámicas


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2069.

culturales específicas que conforman lo que conocemos como narcocultura tal como Lilian Paola
Ovalle señala:

Así, si se entiende a la cultura como la producción de significados vividos por un grupo determinado
cobra sentido hablar de la “narcocultura”, ya que plantear su existencia es afirmar que alrededor de la
actividad transnacional de transportar y comercializar drogas ilegales empiezan a aparecer y a
generarse diversos sentidos prácticos de la vida o diversas “reglas del juego” y normas de
comportamiento. En este sentido, la “narcocultura” define la situación de estos grupos dentro de la
vida social ya que al mismo tiempo distingue y unifica a quienes participan y a quienes comulgan con
este proyecto ilegal. (Ovalle, 2005, p.146)

En este sentido, este contexto cultural específico recrea también formas culturales únicas, existiendo
un mandato de belleza particular para las mujeres, que se ve expresado en un cuerpo ideal a conseguir
para estas.

Narcocultura y género

En la narcocultura existen hombres y mujeres, es decir, un orden simbólico sexual, por lo cual el
concepto de género, “la construcción cultural de la diferencia sexual” (Lamas, 2013) es útil para
dilucidar cómo el mandato de belleza es una exigencia particularmente coercitiva con las mujeres. El
género (gender) como categoría de análisis fue impulsado por el feminismo académico anglosajón en
los años sesenta pretendiendo diferenciar las construcciones sociales y culturales de la biología, estas
académicas pretendían demostrar que las características humanas conocidas como “femeninas” eran
adquiridas por las personas de sexo femenino mediante un complejo proceso individual y social y que
esto no se derivaba de su sexo, es decir, de su configuración biológica. De forma posterior, el uso de la
categoría género llevó al reconocimiento de una variedad de formas de interpretación, simbolización y
organización de las diferencias sexuales de los cuerpos en las relaciones sociales y con esto se perfiló
una crítica al esencialismo de “lo femenino”.

Inmersas en el entramado cultural de la narcocultura, las mujeres en Culiacán asimilan un sistema de
valores que propone como bello un único modelo:

La imagen de las mujeres que se mantienen como exitosas en el mundo del narco es espectacular;
ultra delgada pero con glúteos y senos grandes, labios gruesos, cabello largo y por lo general oscuro.
El cuerpo de éstas se moldea en función de los deseos del tipo de mujer que a los hombres les gustaría
tener a su lado, y que se vuelve el prototipo del cuerpo que desearían las demás. (Jiménez, 2014, p.
110).

Este trabajo pretende ser de utilidad para conformar un corpus teórico más nutrido en el tema de la
violencia estética, una forma de violencia contra las mujeres menos explorada que otras
manifestaciones de ésta como la violencia física, psicológica, sexual o feminicida.

Las mujeres como conjunto se verán beneficiadas de estudios como este pues, aunque este trabajo es
una tesis de posgrado, pretende ampliar el panorama de estudio de esta forma de violencia. Esto por
supuesto representa avances en la construcción de paz de la sociedad en Sinaloa como conjunto y
formas de vida libre de violencia estética para las mujeres en Culiacán.

METODOLOGÍA

Muestra

Para este proyecto de investigación se realizaron cuatro entrevistas a profundidad llegando a la
saturación de datos con mujeres nacidas y residentes de Culiacán, Sinaloa de entre 18 y 45 años


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2070.

tomando como criterios de inclusión que se hayan realizado varias cirugías cosméticas (rinoplastia,
bichectomía, aumento de labios, pómulos, aumento de senos, aumento de glúteos, liposucción o
lipoescultura, etc.) o procedimientos cosméticos cuyo objetivo sea cumplir con los cánones de belleza
de las mujeres en el contexto de la narcocultura en Culiacán.

Técnica e instrumento metodológico

Se realizaron cuatro entrevistas a profundidad a mujeres que cumplen con los criterios de inclusión
antes mencionado. La guía para esta entrevista consta de 46 preguntas distribuidas en 4 capítulos,
cada uno con un objetivo específico.

Capítulo I. Aspectos personales tiene como objetivo adquirir conocimientos generales sobre las
entrevistadas, así como generar rapport entre investigadora y entrevistada. Capítulo II. Contexto
cultural tiene por objetivo identificar patrones culturales presentes en el discurso de la informante.
Capítulo III. Contexto material tiene como objetivo analizar el contexto material (condición económica,
poder adquisitivo y capital cultural) de la entrevistada y el capítulo IV. Subjetividad y cuerpo tiene por
objetivo analizar la subjetividad de la entrevistada, su relación con el propio cuerpo y el mandato de
belleza, así como las causas sociales e individuales de la toma de decisión de la modificación corporal
cosmética. Este último apartado es el que se corresponde con los resultados de la presente
investigación.

Una vez realizada la investigación de campo se llevó a cabo la transcripción, codificación,
categorización, análisis e interpretación de las entrevistas, procedimientos sustentados en la teoría
fundamentada (grounded theory) con el fin de determinar patrones culturales y analizar la relación
entre las prácticas de belleza femeninas (cirugías cosméticas y otros procedimientos cosméticos) y el
clima de violencia generalizada de la narcocultura en Culiacán.

Ruta del trabajo de campo

Así, se implementó una investigación exploratoria mediante la recolección de información las
participantes, quienes se realizaron un número variado de cirugías cosméticas (entre las que se
encuentran la rinoplastia, bichectomía, aumento de labios, aumento de mentón, aumento de senos,
aumento de glúteos, liposucción o lipoescultura, etc.) y otros procedimientos cosméticos cuyo objetivo
es cumplir con los cánones de belleza de las mujeres en el contexto de la narcocultura en Culiacán con
entrevistas a profundidad y su consecuente análisis.

Las cuatro entrevistas que conforman el trabajo de campo para esta investigación se realizaron en el
periodo que comprende los meses de marzo a agosto del 2024 en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.

Criterios éticos

Con el fin de preservar la confidencialidad y en respeto a las participantes de este trabajo se entregó a
todas ellas un formato de consentimiento informado, a su vez, se realizó un registro institucional del
proyecto y se utilizó la información recabada de manera adecuada a través de una correcta citación y
referencias a las autoras y autores consultados.

Este consentimiento informado incluye los objetivos de investigación, la duración de la entrevista,
garantía de anonimato de las participantes, el nombre de la investigadora, el programa de posgrado al
que se encuentra adscrita, así como su teléfono y correo de contacto y el compromiso de mantener
sus datos personales en el anonimato. A su vez, a las participantes de este estudio se les entregó una
copia de las preguntas de la entrevista previo al día que esta se realizó, pudiendo solicitar omitir
preguntas que no desearan responder a discreción con el fin de respetar su privacidad y facilitar el
establecimiento del rapport.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2071.

DESARROLLO

En el presente apartado se revisan antecedentes sobre el tema de la violencia estética, cirugías
cosméticas y el cuerpo de la mujer en la narcocultura.

Elsa Ivette Jiménez Valdez (2014). Mujeres, narco y violencia: resultados de una guerra fallida

En este artículo, la académica del ITESO analiza los roles que las mujeres desempeñan actualmente
en el contexto de la guerra contra el narcotráfico y presenta “[…] un análisis que, desde la perspectiva
de género, ofrezca un marco para la interpretación de este fenómeno y permita apuntar hacia posibles
líneas de investigación para las y los interesados en estudiar las condiciones de vida de las mujeres.”
(Jiménez, 2014, p. 101). A su vez, “se identifican las formas específicas de masculinidad y feminidad
presentes en el universo simbólico de la narcocultura para, a partir de ello, definir los roles, espacios y
actividades asignados a las mujeres. En el tercer apartado se ilustran las modificaciones encontradas
en el papel que juegan las mujeres en el narcotráfico, y se identifican algunos de los efectos que esta
situación está generando para ellas. (Jiménez. p. 102)

Este artículo es pertinente precisamente porque describe las formas en que las mujeres “ascienden”
en la narcocultura mediante el uso (o disociación) de sus cuerpos como mercancía, modificándose a
modo para pertenecer en estos espacios de constante lucha de poder.

Itzelín Mata-Navarro (2013). El cuerpo de la mujer vinculada al narcotráfico como narración de sus
relaciones sociales

En esta tesis de maestría, la autora postula que

“La mujer es quien se encarga de ser la carne de cañón en este ejercicio del poder, es ella el
objeto de poder en el narcotráfico, es ella quien deberá aspirar a modificar su cuerpo
estéticamente, en quien recae, directamente, la acción de la seducción y quien, finalmente, es
utilizada para poner y exponer un habitus que funciona como incentivador para otras mujeres,
e incluso, para otros hombres. El cuerpo de la mujer es, por lo tanto, objeto y anzuelo en el
narcotráfico y quien estará en el terreno más vulnerable de padecer la violencia.” (Mata
Navarro, 2013. p. 139).

De esta manera, la autora sitúa a las mujeres en el entramado del mundo del narcotráfico como sujetas
inmersas en el entramado cultural, donde las subjetividades se moldean en función de la jerarquía del
género. Los hombres tienen el control, las mujeres tienen un cuerpo, y es mediante este cuerpo (y sus
transformaciones) que se vinculan con otros.

Patricia Balseca Veloz (2018). La presión estética: una manifestación más de violencia contra las
mujeres

En este artículo, Patricia Balseca argumenta la poca o nula visibilización de la violencia estética contra
las mujeres -que ella llama presión estética- en comparación con otras formas de violencia que cuentan
incluso con normativa legal. Ella menciona:

En la mayoría de la normativa legal sobre la violencia de género, hace hincapié especialmente en los
malos tratos, la violencia física, sexual, psicológica e intrafamiliar. No obstante, existen otras formas
de violencias de género que no se visibilizan, o reconocen como tal y se mantienen vigentes en la
actualidad, como por ejemplo la presión estética, a la que nos vemos sometidas las mujeres, y todas
las implicaciones que conlleva el cuidado de la imagen, manifestándose también como situaciones de
discriminación y desigualdad. (Balseca, 2018, p. 280).


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2072.

A su vez, ella explica la exclusión de la presión estética como forma de violencia en el imaginario
colectivo debido a que:

Algunas manifestaciones de violencia no son identificadas como tal, pues han sido
normalizadas y asimiladas socialmente, por tanto, aquello que percibimos como violencia
contra las mujeres deviene de las definiciones histórica y culturalmente establecidas en un
determinado momento. La violencia está presente en todos aquellos espacios dónde se
imponen conductas, pensamientos o valores únicos, rechazando e infravalorando todo aquello
que se aleje de los parámetros establecidos. (Balseca, 2018, p. 280)

Problema de Investigación

Así, si se entiende a la cultura como la producción de significados vividos por un grupo determinado
cobra sentida hablar de la “narcocultura”, ya que plantear su existencia es afirmar que alrededor de la
actividad transnacional de transportar y comercializar drogas ilegales empiezan a aparecer y a
generarse diversos sentidos prácticos de la vida o diversas “reglas del juego” y normas de
comportamiento. En este sentido, la “narcocultura” define la situación de estos grupos dentro de la
vida social ya que al mismo tiempo distingue y unifica a quienes participan y a quienes comulgan con
este proyecto ilegal. (Ovalle, 2005, p.146)

En este sentido, este contexto cultural específico recrea también formas culturales únicas, existiendo
un mandato de belleza particular para las mujeres, que se ve expresado en un cuerpo ideal a conseguir
para estas.

La violencia estética como categoría central de análisis se contextualiza en los símbolos culturales de
la narcocultura, mostrando como ideal un tipo de cuerpo específico (curvilíneo, voluptuoso) al cual se
puede llegar mediante cirugías cosméticas específicas.

Objetivos y Preguntas de Investigación

El objetivo de este trabajo es Identificar las causas de la toma de decisión de modificación corporal
mediante cirugías de mujeres de 18 a 45 años que se hayan realizado cirugías cosméticas analizando
el contexto material y el imaginario simbólico que constituye el mandato de belleza para ellas en el
contexto de la narcocultura en Culiacán.

Nos planteamos las siguientes preguntas de investigación ¿Cómo opera la violencia estética en
Culiacán en la subjetividad de las mujeres? ¿Cómo influye el ambiente de la narcocultura en la
subjetividad de las mujeres respecto a sus propios cuerpos? ¿Qué factores culturales llevan a las
mujeres a tomar la decisión de someterse a cirugías cosméticas para lograr este cuerpo marcado
como ideal por la narcocultura?

La narcocultura, como fenómeno social, se vive en distintas regiones de América Latina, en particular
en los países de Colombia y México, con sus particularidades (Becerra, 2018, p. 2). En el caso de
México, la narcocultura cobra fuerza a partir de la década de los setenta con “el incremento y
diversificación de la producción de películas, música, series televisivas y documentales relacionados
con el consumo y tráfico de drogas” (Becerra, 2018, p. 2), pero también con la difusión en estos medios
masivos del estilo de vida de los narcotraficantes, sus formas de consumo, vestuario, estética (Becerra,
2018, p. 2).

Aunque no hay un registro claro de los inicios de la narcocultura en México, Jorge Sánchez (2009, p.
79) sitúa los inicios de esta en los años cuarenta en el municipio serrano de Badiraguato, señalando
que es hasta los años setenta cuando se consolida como institución imaginaria que contiene “los
componentes simbólicos que definen a una cultura: valores, sistema de creencias, normas,


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2073.

definiciones, usos y costumbres, y demás formas tangibles e intangibles de significación” (Sánchez,
2009, p. 79).

Esta narcocultura sinaloense tiene su propio sistema de valores con el honor como premisa (Sánchez,
2009, p. 80), del cual emanan otros valores como “valentía, lealtad familiar y de grupo, protección,
venganza, generosidad, hospitalidad, nobleza y prestigio” (Sánchez, 2009, p. 80).

Así, la narcocultura establece sus propios valores y jerarquías, donde las mujeres son agentes que
históricamente se han transformado de acompañantes a tomar papeles más activos como la
participación directa del tráfico ilegal de drogas.

El presente trabajo analiza la relación entre las mujeres que comparten este sistema de valores
anteriormente mencionado y las prácticas de modificación corporal como las cirugías cosméticas,
determinando la violencia estética como una de las formas de violencia que experimentan las mujeres
en la narcocultura sinaloense y un factor detonante para la toma de decisión de someterse a cirugías
cosméticas para lograr este cuerpo ideal.

En lo respectivo al cuerpo, desde una mirada sociológica el cuerpo es productor de significados, tal
como plantea Mari Luz Esteban (2013):

En todas las culturas el cuerpo está íntimamente ligado a lo social ya que toda práctica social es, de
una manera u otra, una experiencia corporal. [...] pero las formas concretas por las cuales las
sociedades expresan su relación con lo corporal son diversas y variables. […] Así, las últimas décadas
del siglo xx y comienzo del siglo XXI se han caracterizado por un culto total al cuerpo: el cuerpo se ha
convertido para todos nosotros en algo a reivindicar, a mostrar, algo que cuidamos con esmero, un
objetivo en sí mismo. (Esteban, 2013, pp. 71-72)

El cuerpo es entonces, en las sociedades occidentales, el depositario del yo, productor de
subjetividades y espacio de acción social e individual, instrumento de comunicación a su vez que
marcador de estatus social. Bajo esta premisa el presente trabajo de investigación tiene como objetivo
analizar la construcción del cuerpo de las mujeres mediante las cirugías cosméticas en el contexto de
la narcocultura en Culiacán como producto de las relaciones sociales en que el género y la violencia
generalizada (en su manifestación de la violencia estética) se entrelazan.

La violencia estética como tal fue conceptualizada por la doctora Esther Pineda en 2020 como:

Esta exigencia de cualidades de belleza en las mujeres y la autodefinición de los hombres como los
jueces de esa belleza demandada favorecen la puesta en práctica de otra forma de violencia contra la
mujer poco atendida y no tipificada en la normativa jurídica de los países; que ha alcanzado grandes
proporciones, ha cobrado la vida de una multiplicidad de mujeres y puede ser definida como violencia
estética. (Pineda, 2020, p. 141)

Sin embargo, la presión sobre las mujeres para buscar la belleza y modificar sus cuerpos para
conseguir acercarse a este ideal sobre la cual Pineda hace un extensivo análisis se ha teorizado desde
1991 con Naomi Wolf en su libro “El mito de la belleza” explica:

La cualidad llamada «belleza» tiene existencia universal y objetiva. Las mujeres deben aspirar a
personificarla y los hombres deben aspirar a poseer mujeres que la personifiquen. Es un imperativo
para las mujeres, pero no para los hombres, y es necesaria y natural, porque es biológica, sexual y
evolutiva. Los hombres fuertes luchan por poseer mujeres bellas, y las mujeres bellas tienen mayor
éxito reproductivo que las otras. La belleza de la mujer debe correlacionarse con su fertilidad, y cómo
este sistema se basa en la selección sexual, es inevitable e inmutable. (Wolf, 1991, p.15)


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2074.

De esta manera, esta presión para alcanzar la belleza no es un tema nuevo que pesa sobre los cuerpos
de las mujeres, sin embargo, dadas las particularidades estéticas que se presentan en el contexto de
la narcocultura es que el presente trabajo se considera de especial relevancia.

El cuerpo femenino ideal para la narcocultura en Culiacán se consigue mediante variadas tecnologías
biomédicas como son las cirugías cosméticas, al respecto, autoras como Elsa Muñiz (2012) proponen
una visión crítica de la cirugía cosmética. En su trabajo se postula que

“El auge de la cirugía cosmética en nuestros días obedece también a una concepción del cuerpo
humano como el espacio de construcción de la subjetividad y de la agencia de los individuos como
parte de su hechura identitaria. La búsqueda de la belleza y la perfección corporal, en particular para
las mujeres, está asociada a la obtención del éxito, a la posibilidad de ascenso social, al logro de
mejores condiciones de vida y tal vez a conseguir un buen empleo o un buen matrimonio.” (Muñiz,
2012, p. 119).

Visiones como la que plantea Menéndez (2013) critican en lo específico la violencia detrás de las
actuales prácticas de belleza femenina, prácticas actualmente promovidas por la cultura de masas
como muestra de individualidad, estatus e incluso empoderamiento de las mujeres, dejando de lado su
carácter violento, disciplinario y opresivo. Respecto a esto, la autora explica que: “la cirugía estética,
ofrecida en la prensa como una nueva forma de “hacerse a una misma” se ha convertido en otro
dispositivo de control, incluso entre quienes utilizan esos mecanismos como un elemento de
resistencia. (Menéndez, 2013, pp. 615-616).

Siguiendo el estudio de la violencia, de acuerdo con Rita Segato en “La guerra contra las mujeres”
(Segato, 2016), los mecanismos de guerra en el mundo, caracterizados por la informalidad, se han ido
recrudeciendo, particularmente en las últimas décadas y las mujeres, como cuerpo-territorio, han
experimentado formas de destrucción corporal sin precedentes (Segato, 2016, p. 58) “una
sexualización extensiva de la violencia”, señala, “es observable en prácticamente todas las nuevas
guerras” (Segato, 2016, p. 58). Como parte de un análisis antropológico de la violencia es relevante
analizar el contexto patriarcado-capitalismo tardío en que se desarrollan estos conflictos y el
entramado cultural en que se sustentan las decisiones individuales de las mujeres. Por tanto, la
intención general del trabajo de investigación del que se desprende este artículo es demostrar la
relación entre el clima de violencia generalizada en su manifestación de la narcocultura en Culiacán y
la práctica culturalmente sancionada, en el caso de las mujeres, de someter sus cuerpos a
procedimientos estéticos con el fin de acercarse al ideal de belleza que la narcocultura presenta como
el parámetro de lo deseable aún a costa de su propia salud y bienestar. Esto desde el marco referencial
del concepto de violencia estética de Esther Pineda (2020).

RESULTADOS

Al respecto de los factores de toma de decisión para la intervención cosmética, la violencia estética
incide en la noción del propio cuerpo, la autoestima y las relaciones de las mujeres con su entorno. A
su vez, la subjetividad de las mujeres entrevistadas también se relaciona de forma multilateral con su
seguridad y autoestima, la influencia del ambiente y sus modas a manera de presión social, afectando
todo esto su percepción individual del cuerpo.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2075.

Estos resultados se interpretan en el siguiente axial:

Figura 1

Violencia estética y toma de decisión


Fuente: elaboración propia

En la vivencia de la violencia estética se reconoce la desigualdad de género que existe “Pues creo que
(las cirugías cosméticas) son muy invasivas, o sea, creo que, que las mujeres estamos expuestas todo
el tiempo a cirugías, a dietas, a ejercicios, a ropa incómoda, a todo eso. Me considero consciente de
ello.” (E2, P210, Verónica), encontrándose las mujeres en desventaja con estas exigencias sociales a
comparación de los hombres “[…] o sea, todo el tiempo es como una presión con tu cuerpo. No creo
que a los hombres les pase que abres tu closet, vas a salir a algún lugar y te pongas una cosa, pero ya
para irte ya te pusiste otra. O sea, eso yo sí me doy mucha cuenta (sic) de que ya me siento bien con lo
que llevo puesto y me regreso a cambiarme porque no estoy a gusto con mi cuerpo.” (E2, P212,
Verónica)

Al respecto de la seguridad y autoestima, se presentó información interesante sobre la apreciación que
se tiene de esta categoría en relación con la elección personal de las mujeres de someterse a cirugías
cosméticas en Culiacán “Aquí en Culiacán las mujeres son más problemáticas que los hombres, 100%
o sea, muy inseguras. Por más que veas a alguien operada de pi a pa, la mayoría son muy inseguras,
por eso están operadas” (E4, P297, Ana), dando cuenta de que las cirugías guardan una relación con la
seguridad que las mujeres sienten de su cuerpo, y quienes tienen varias cirugías son mujeres inseguras.

De manera constante a través de las entrevistas realizadas se hablaba del establecimiento de metas y
la necesidad de ser disciplinadas tanto con su alimentación como el ejercicio para mantenerse
motivadas “también me gusta ponerme metas así de que “ay”, también de que quiero adelgazar, por
ejemplo, es una constante” (E1, P184, Juliana), como para mantener los resultados de sus cirugías
“Porque esa es otra, que no te dicen que cuando te operas te… comes y todo lo que comes se te va a
las nalgas. O sea, por eso por eso tú ves a muchas con un… con unas… con unos glúteos enormes
porque, porque (con) las cirugías tienes que tener un control” (E4, P152, Ana), y fomentar la seguridad
personal para obtener el cuerpo deseado “Si quieres un modelo de cuerpo, no te sientes segura, pues


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2076.

trabaja en ello, porque vas a tener que seguir trabajando cuando te operes de todas formas.” (E4, P212,
Ana). Vemos la disciplina como un factor importante en el camino para lograr un cuerpo ideal.

Las dietas y restricciones alimenticias figuran también entre los mecanismos mediante los cuales las
participantes controlan su peso y la forma en que lucen y se sienten “Para bajar y para aumentar, para
las dos.” (E1, P191, Juliana), “[…] voy a tener una boda en un mes, me voy a matar de hambre o mal
comer este mes y voy a bajar un poco, me voy a desinflamar y me voy a sentir más a gusto.” (E2, P170,
Verónica)

Se observa además la relación que la disciplina en cuanto al arreglo personal tiene con la percepción
de belleza y el propio valor de una persona “[…] ver a una persona […] no importa que no cumpla a lo
mejor con las medidas perfectas que conocemos como el cuerpo perfecto, pero es una persona que
se ve que se cuida su apariencia física, o que le gusta verse bien y verse pulcro, verse lo más perfecta
posible […] eso tiene mucho... habla bien de esa persona ¿no? […] A comparación que ves una persona,
imagínate, que no le importa como que arreglarse, que no le importa pues estarse no sé atragantando
hamburguesas todos los días, que no se preocupa por verse, ni peinarse, ni por verse ni tantito bien,
pues dices “no, esta persona pues ¿qué hace? o sea ha muerto en vida”. (E3, P230, P231, Yaca). Se
observa una relación entre la disciplina en el ejercicio y la alimentación y una percepción positiva de la
persona.

En cuanto a la percepción individual del cuerpo y la seguridad y forma en que se perciben a sí mismas,
se señala el deseo de sentir seguridad en el propio aspecto de manera recurrente “[…] sí siento que me
gana esto de que yo me quiero ver bien ¿y que es verte bien? […] verte delgada, pero no verte sin caderas
tampoco, pero tampoco verte sin nalgas, pero tampoco verte sin chichis, así, o sea. Es algo que me
gustaría a lo mejor no sentir y que me valiera en mi aspecto pero que no, no puedo que no me importe.
O sea, yo quiero hacerlo supuestamente para mí, pero no sé si es por la influencia de todo esto que ya
te platiqué.” (E2, P255, P256, Verónica), “Porque también a mí me hace falta esa seguridad. Y me hizo
falta antes de operarme, esa seguridad. Porque en realidad uno no ocupa operarse, uno no ocupa
someterse a dietas random de cero carbohidratos o puros líquidos, uno no ocupa nada de eso. Ocupas
sentirse bien como tú quieras, así te gustas como te ves, ajá, pues así quiérete y siéntete a gusto y
vístete como tú quieras.” (E4, P424, Ana)

Así, se describe la forma en que la percepción individual del cuerpo, la subjetividad, la seguridad en
ellas mismas parece ser un factor que influye en la toma de decisión para someterse a procedimientos
cosméticos tales como cirugías.

Entre las causas de toma de decisión para aparecen también factores de inseguridad corporal “[…] yo
sí tenía una inseguridad con el mentón, o sea, traigo un implante” (E4, P185, Ana), “Entonces pues decidí
hacérmelo porque no me sentía a gusto con mi cuerpo, no me sentía conforme” (E2, P132, Verónica),
como factores económicos “No porque si lo necesitara o no, si lo deseara o no, porque te lo juro que
no lo deseaba, yo me sentía súper bien con mi cuerpo. Yo siempre he sido muy segura de mí misma,
todo, o sea. Aquí no fue un tema de que “ay, es que me siento insegura” no. Fue más por de que “si yo
tengo yo me lo voy a hacer” (E4, P124, P125, Ana), y factores que denotan la influencia de otras
personas “y también creo que influyó mucho que cuando, no sé, yo tenía 22, 23 años, solía ser muy
delgada y con un tipo de cuerpo que pues que todo el mundo me decía que bonito cuerpo tenía y así
con caderas anchas con pompas así grandes […] la familia de mi pareja […] me decía como qué me
pasó, por qué había engordado tanto, que nada que ver como yo era.” (E2, P132, P133, Verónica).

Es decir, de manera preliminar se podría inferir que el ejercicio de la violencia estética por parte de la
sociedad a las participantes ha condicionado algunas de sus tomas de decisión en cuanto a optar por
cirugías cosméticas para cambiar su físico y adherirse al canon de belleza imperante en Culiacán.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2077.

Tras la decisión de operarse, surgen cuestiones tanto positivas “lo de las chichis sí se me hace que
están muy bonitas y si me gusta porque por ejemplo me puedo poner blusas sin brasier y así se me
hace que se ve bonitas pues, pero bueno el bótox también.” (E1, P150, Juliana), “[…] yo que me he
realizado esos procedimientos, a pesar de tener como esa conciencia, pues no me arrepiento y creo
que me lo volvería a hacer y creo que me pudiera hacer algo diferente en el futuro. No me siento cerrada
a hacerme esto” (E2, P211,Verónica) como neutrales, en cuanto a que todas las participantes de esta
investigación expresaron que su calidad de vida no mejoró, empeoró, ni ha cambiado en nada relevante
a partir de sus procedimientos “La verdad no siento que me deje nada más que cada que me hago algo”
(E1, P150,Juliana), “La verdad creo que nada, o sea no hubo un cambio ni económico, ni social” (E2,
P158,Verónica), “Pues yo me siento igual, […] no fue tanto eso porque no, no me hizo lo que quería que
me hiciera.” (E3, P145, Yaca), “Siento yo que con mi pareja no cambió, en lo económico tampoco […]
con mi familia tampoco” (E4, P236, Ana)

Cabe destacar que una de ellas señaló como beneficio tras sus cirugías que ahora les pagan sus
cuentas otras personas (hombres) “entonces vamos a un antro o algo o la seguida o cosas así es...
son diferentes, no sé cómo te explico, o sea, mis amigas y yo salimos y a veces no pagamos nada de
la cuenta [risas]” (E4, P239, Ana) sin embargo, hizo hincapié en que eso no representa un beneficio real
en su calidad de vida puesto que ya tiene pareja “Pero fuera de, pues a mí no me beneficia en nada eso
porque pues yo ya vivo con mi pareja y todo.” (E4, P247, Ana)

También la misma participante señaló que probablemente su calidad de vida sí mejoraría tras las
cirugías si viviera de su cuerpo o buscara parejas mayores que con las cuales tuviera un intercambio
económico, como es el caso de los sugar daddy “porque pues si yo hubiera sido alguien que vive [risas]
de su cuerpo o algo, o que anda buscando sugars o cosas así, sí hubiera cambiado, lo sé, pero no, o
sea no, con mi pareja no, con mi familia tampoco.” (E4, P236, Ana)

Entre los resultados de una cirugía, pueden existir condiciones desfavorables para las mujeres, ya sea
en forma de arrepentimiento “pago y como que me queda un sentimiento de que “ay nomás regalé el
dinero”, no, no, no siento un cambio, no siento que haya un cambio, ni mejora ni nada.” (E1, P151,
Juliana), “[…] hasta la fecha me arrepiento de haberme operado, me arrepiento, me arrepiento, es un
error que cometí.” (E4, P333, Ana), desagrado con los resultados “[…] mi resultado no fue de lo más
grato, ni la atención ni el resultado” (E3, P100, Yaca) o secuelas físicas, riesgos de salud y
complicaciones producto de las cirugías “[…] lo que pasó fue que cuando yo me operé, me operé aquí
en xxxx con un doctor que ya estaba certificado, tiene muchas certificaciones, es un doctor muy muy
bueno, pero me tocó a mí la mala de que mi grasa… mi cuerpo no aceptó mi grasa. Lo rechazó, pues
como un objeto así de que “no es mío” lo rechazó cuando era mi grasa y esa grasa fue la de los glúteos.
A mí se me enquistó grasa en los glúteos, se me hicieron muchas bolas, se me hicieron, así como
quistes. […] yo estuve tomando antibiótico. Antibiótico porque a veces yo no podía ni caminar del dolor,
o sea fue algo horrible.” (E4, P133, P134, P136, Ana). Esto aun acudiendo a un cirujano certificado en
una unidad médica prestigiosa de la ciudad de Culiacán.

También es importante señalar que, producto de las cirugías pueden surgir condiciones médicas poco
conocidas como el síndrome de ASIA, que se relaciona con la colocación de implantes mamarios y una
de las participantes desarrolló “[…] me arrepiento de haberme operado el busto porque he estado
investigando mucho del síndrome de ASIA y varios de los, […] síntomas que mencionan algunas de las
mujeres que tienen implantes los presentó, entonces no sé, hay quienes dicen que no es verdad, que
es mentira eso que existe, pero se me hace raro que tantas mujeres se estén quitando los implantes y
se estén sintiendo bien, y que en Estados Unidos ya se reconoció que tener implantes se puede
ocasionar cáncer, […] porque sabemos que es puro negocio no, y que es lo que quieren es el dinero y
ahorita ya se está reconociendo más el daño que te pueden hacer los implantes y me los quisiera quitar
y me arrepiento mucho de habérmelos puesto.” (E1, P209, Juliana)


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2078.

Es relevante también señalar cómo la subjetividad de las mujeres opera, tomando algunos de los
resultados desfavorables de las cirugías (el dolor, la recuperación postoperatoria) como formas de
auto tortura, y cómo estos eventos, considerados negativos por ellas mismas, pueden incidir en su
relación con su cuerpo, su autoestima y su subjetividad, como compartió una de las participantes “es
un proceso feo, es como auto torturarte, así. Auto torturarte, duele horrible, sientes […] comezón, o sea,
una cosa horrible, horrible, horrible. Te da una comezón que te quieres arrancar toda la piel, horrible, no
duermes, ay no, algo horrible, te torturas, te torturas, y yo dije “no me vuelvo a operar” (E4, P171, P173,
Ana).

Este arrepentimiento al haberse sometido a procesos donde asumen haberse hecho sufrir trastoca sus
emociones “[…] yo no ocupaba hacerme sufrir de esa forma. Yo desde el día dos que llegué ya al depa
para la recuperación, yo dije “no”, yo le pedí perdón a mi cuerpo muchas veces. Yo me bañaba y me
miraba los hoyos así y yo decía, “no, no manches” […] Me quitaba la gasa y cuando me quitaba la gasa
así una cuerdita así de así horrible, horrible, horrible, algo horrible que yo decía “no inventes, me hice
sufrir” (E4, P344, P345, Ana).

Surge entonces la interrogante, ligada al objetivo general de esta investigación ¿por qué? ¿por qué las
mujeres se someten a estos procedimientos? La toma de decisión de las mujeres, como se ha
explicado en apartados anteriores, aun cuando se hace de forma individual, no se encuentra fuera de
la mirada externa, la influencia de la narcocultura en Culiacán, la violencia estética, la presión familiar,
la necesidad de mostrar que se pueden pagar estos procedimientos, la necesidad de pertenencia y
también, y como parte de la influencia de la sociedad, por estar a la moda de la forma en que luce el
cuerpo ideal en Culiacán “ha cambiado un montón como, como esa misma moda, pero se ha ido
cambiando, pero no por eso deja de exigirle a las mujeres o deja de presionarte a ti como mujer
culiacanense a estar como a encajar ahí.” (E2, P219, Verónica), “[…] “bueno la primera vez me operé por
vanidad”, se podría decir, por vanidad, por seguir una moda” (E4, P498, Ana), “no me siento a gusto con
mi cuerpo, y antes sí estaba a gusto y lo hice por una moda pendeja pues, por moda tonta de aquí de
Culiacán, pues.” (E4, P179, Ana)

DISCUSIÓN

En lo respectivo a los resultados de esta investigación, fue de especial interés identificar para
posteriormente problematizar las causas de toma de decisión de las mujeres que eligen someterse a
procedimientos cosméticos. Los resultados de haber compartido tiempo y escucha con las
participantes generaron no solo datos y códigos sobre el tema, sino un entendimiento en las autoras
del sufrimiento (que en mayor o menor medida) que las mujeres atravesamos para incorporarnos, o
como consecuencia de no incorporarse al canon de belleza imperante en el contexto que nos
encontremos.

Un refrán popular en México dicta “la belleza cuesta”, y es utilizado para justificar prácticas que pueden
llegar a ser dañinas. Este sufrimiento, el de ser bellas (o de no serlo), es real, y en cada una de las
entrevistas el dolor es una constante en el discurso de las participantes.

Autoras como Kathy Davis (2007) sostienen la importancia de estudiar este sufrimiento personal como
una categoría de análisis relevante, dejando de lado el etiquetado negativo de las mujeres que se
someten a determinados procedimientos cosméticos “El principal problema al definir a la cirugía
cosmética exclusivamente en términos de belleza es que los receptores son fácilmente catalogados
como frívolos” (Davis, 2007, p.126). A su vez, Davis interpreta la cirugía cosmética como una
negociación de la identidad “en un contexto donde las diferencias corporales pueden suscitar un
sufrimiento insoportable” (Davis, 2007, p. 126), es decir, la cirugía cosmética se presenta como una
opción y una solución al sufrimiento de las mujeres ante un contexto que marca un mandato de belleza
femenino.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2079.

En este sentido estamos de acuerdo en que la agencia y el sufrimiento de las mujeres sean factores
tomados en cuenta para analizar las cirugías cosméticas como dispositivo cultural, sin embargo, es
importante considerar la necesidad de problematizar el entorno en que estas decisiones individuales
de modificación corporal se originan.

Por otra parte, y complementando esta crítica cultural al mandato de belleza, Susan Bordo (2003)
sostiene en réplica al trabajo de Kathy Davis que algunos sectores de la teoría feminista actual han
tomado un giro extraño al postular la cirugía cosmética como una decisión que vuelve la vida
disfrutable dentro de lo posible en un contexto cultural opresivo para las mujeres, e incluso la
experiencia puede llegar a ser liberadora (Bordo, 2003, p. 31), sin embargo, cuestiona el hecho de que
estas críticas culturales a la cirugía cosmética no tomen en cuenta el intrincado sistema de valores
culturales en que las mujeres se sienten “poca cosa” ante las normativas de belleza (Bordo, 2003, p.
32). Susan Bordo explica “my focus is on the complexity and densely institutionalized system of values
and practices […] I believe that we desperately need the critical edge of systemic perspective.” (Bordo,
2003, p. 32).

Esta propuesta de analizar el contexto cultural desde una perspectiva sistémica y cuestionarlo de fondo
desde una perspectiva multidisciplinaria es la que motiva la realización del presente trabajo.

Si bien, y de acuerdo con los postulados de Davis, en el trabajo de campo realizado durante esta
investigación, como investigadoras y como mujeres en Culiacán tuvimos la oportunidad de conocer las
historias de vida de cuatro mujeres y conectar con ellas, y al haber dado vueltas una y otra vez en torno
a su historia para el análisis de datos es evidente la profunda sensibilidad e inteligencia que posee
cada una de ellas. No es de mi interés presentarlas como mujeres sin agencia, pero me parece
importante señalar que el contexto cultural en Culiacán, mediante su mandato de belleza, puede
resultar dañino para la autoestima y la salud de las mujeres, aun cuando la decisión de intervenir sus
cuerpos surja de ellas mismas.

La teoría feminista radical nos propone resaltar que las decisiones que tomamos de manera individual
se encuentran enmarcadas en contextos de violencia generalizada contra las mujeres en este sistema
donde se entrecruzan el orden patriarcal y el capitalismo. Siguiendo a la filósofa Ana de Miguel:

La estructura patriarcal se asienta y difunde por medio de la machacona creencia de que como ya hay
igualdad, cualquier acción que realizan las mujeres es fruto de la libre elección, del consentimiento.”
(de Miguel, 2015, pp. 8-9)

Por tanto, y aunque las decisiones de las mujeres en lo que concierne a sus propios cuerpos son
respetables, es importante indagar en el contexto en que se enmarcan, en aras de que el patriarcado
sigue en pie a pesar de los avances del feminismo y subsecuentemente de los derechos humanos de
las mujeres en la arena pública “el sistema patriarcal sigue profundamente anclado en la estructura
social y, como ha mostrado recurrentemente en la historia, puede transformarse para no desaparecer.”
(de Miguel, 2015, p. 33).

Ahora bien, en la teoría puede hablarse de la cirugía como mecanismo para transformar la identidad
(Davis, 2007), no se encontró en los resultados de este estudio que las mujeres participantes vivieran
cambios significativos en sus vidas tras someterse a los procedimientos que ellas eligieron, sin
embargo, es importante remarcar que pese a percibir que con sus cirugías anteriores no hubo cambios
considerable en sus vidas, se mantiene la expectativa de una posible mejora corporal tras próximas
cirugías “y por eso es que me quiero hacer la lipo ya para que me arreglen eso y me dejen pues como
Barbie según yo ¿no?” (E3, P184, Yaca). Se observa entonces cómo el mandato de belleza continúa
operando a pesar de considerar que los resultados no han cambiado sus vidas.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2080.

Además, resulta relevante resaltar que esta idea en la cual se sostiene que tras las intervenciones
cosméticas no se presentan cambios significativos en la vida de las mujeres es sostenida no
solamente en los resultados de este trabajo, sino en la teoría por la socióloga Esther Pineda, quien en
Bellas para morir (2020) afirma que:

“[…] con estos procedimientos estéticos […] la sensación de satisfacción y llenura que producen son
temporales y pasajeros; la idea de que las modificaciones estéticas van a cambiar la vida de quien se
las realizan -posterior a la realización del procedimiento- se desmorona al percibir que sus condiciones
de vida, relaciones sociales, situación emocional y afectiva permanecen igual al periodo previo de la
realización del procedimiento.” (Pineda, 2020, p. 135)

Claramente un trabajo de índole cualitativa con una muestra de cuatro entrevistas a profundidad como
lo es este no puede sostener una teoría en términos concretos, sin embargo, resaltar esta coincidencia
teórica y de resultados se considera positivo en la presente investigación.

Consideramos importante dedicar un espacio a elaborar sobre los riesgos de salud a los que estuvieron
expuestas algunas de las participantes en este estudio. Cabe destacar que para la selección de las
participantes el haber o no tenido consecuencias en su salud a raíz de las cirugías no fue tomado en
cuenta como criterio de inclusión, sin embargo, resulta interesante destacar que, de cuatro
participantes, tres presentan, en diferentes grados, complicaciones estéticas (un resultado
visualmente no agradable de la cirugía) y complicaciones de salud considerables a raíz de sus
intervenciones cosméticas.

Es importante señalar que todas las participantes acudieron con médicos certificados para realizarse
sus cirugías cosméticas. En sus casos, ninguno de los cirujanos ha tomado responsabilidad de las
complicaciones que ellas vivieron. Inclusive, la participante número 4 se culpa de las complicaciones
de su cirugía al haber sido ella quien le pidió resultados específicos al médico (E4, P480, Ana).

Surgen aquí interrogantes sobre la figura del médico y la autoridad que este representa, sin embargo,
no nos extenderemos en ello en el presente trabajo.

En las entrevistas también destacó la categoría de disciplina. Tener disciplina en el ejercicio y la
alimentación es considerado importante por las cuatro participantes, tanto para mantener los
resultados de sus cirugías como para tener salud y belleza. Esta disciplina surge de las mismas
participantes, quienes hablan de dietas, restricciones alimenticias para estar listas para ir a eventos
sociales, ejercicio para mantener los resultados de una cirugía, etc. Sin embargo, creo relevante
destacar que la disciplina personal y el control de la alimentación han sido como categorías
relacionadas por autoras como Naomi Wolf:

“La gran preocupación por el peso ha creado en las mujeres nuevas versiones de baja autoestima, de
pérdida de control y de vergüenza sexual justo en el momento en que éramos libres para empezar a
olvidarlas.” (Wolf, 2020, p. 295)

Es importante tener en cuenta que la teoría feminista nos brinda herramientas de análisis para analizar
la complejidad de los fenómenos de violencia contra las mujeres. A su vez, siendo la violencia estética
una categoría de reciente conceptualización vemos necesario continuar con el quehacer científico al
respecto para develar los mecanismos socioculturales mediante los cuales se impone un modelo de
belleza único que puede resultar restrictivo y dañino para las mujeres.

CONCLUSIÓN

Estamos seguras que realizar más investigaciones al respecto nos brindará un panorama mucho más
amplio de la relación entre el disciplinamiento corporal y el contexto cultural de la narcocultura


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2081.

específico de Culiacán. Como ejemplo, sería interesante investigar más a fondo el tema de las cundinas
y otras formas de ahorro que utilizan las mujeres de clase media-baja y baja para acceder a cirugías
desde una perspectiva antropológica donde se indague la necesidad de conseguir una cirugía cuando
la posibilidad de pagarla de contado no existe.

Por último, y en cuanto al supuesto de esta investigación, las cuatro participantes de este estudio
afirman que existe una relación entre la narcocultura, su violencia, sus mandatos de género, su fuerte
componente económico y el tipo de cuerpo ideal que se espera que las mujeres tengan Culiacán. Todas
coinciden en que este cuerpo se consigue mediante cirugías cosméticas de alto costo. Sin embargo, y
para comprobar de manera definitiva este supuesto, sería necesario realizar esta investigación con
más mujeres, con el fin de conformar una muestra concluyente.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2082.

REFERENCIAS

Balseca Veloz, P. (2018). La presión estética: una manifestación más de violencia contra las mujeres.
Colombia: Revista Ciencias Sociales No. 40, 277-285, Recuperado de
https://revistadigital.uce.edu.ec/index.php/CSOCIALES/issue/view/Revista%20Ciencias%20Sociales
%20No.%2040/n40

BBC News Mundo. (17 de octubre de 2015). BBC News Mundo. Recuperado de
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/10/151017_mexico_chapo_triangulo_dorado_sinaloa_m
exico_amv

Becerra Romero, A.T. (2018). Investigación documental sobre la narcocultura como objeto de estudio
en México. Revista Culturales, 6. Recuperado de https://doi.org/10.22234/recu.20180601.e349

Bordo, S. (2003). Unbearable Weight. Feminism, Western Culture and the Body, Estados Unidos:
University of California Press

Davis, K. (2007). El cuerpo a la carta. Estudios culturales sobre cirugía cosmética. México: La Cifra
Editorial

Esteban, M. L. (2013). Antropología del cuerpo. Género, itinerarios corporales, identidad y cambio.
Madrid: Edicions Bellaterra.

Jiménez, E. I. (2014). Mujeres, narco y violencia: resultados de una guerra fallida. Región y sociedad,
101-128.

Lamas, M. (2013). Usos, dificultades y posibilidades de la categoría "género". En Marta Lamas, El
género. La construcción cultural de la diferencia sexual. México: Miguel Ángel Porrúa.

Mata Navarro, I. (2013). El cuerpo de la mujer vinculada al narcotráfico como narración de sus
relaciones sociales. Tesis recuperada de https://rei.iteso.mx/

Menéndez Menéndez, M. I. (2013) Biopoder y postfeminismo: la cirugía estética en la prensa de masas.
Revista Teknokultura, 10(3), 615-642. Recuperado de
https://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/issue/view/2693

de Miguel, A. (2015). Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección. España: Ediciones Cátedra

Muñiz, E. (2012). La cirugía cosmética: Productora de mundos posibles. Una mirada a la realidad
mexicana. Estudios, 119 - 132.

Ovalle, L. P. (2005). Las fronteras de la narcocultura. En La frontera interpretada. Procesos culturales
en la frontera noroeste de México (pp. 117-150) Universidad Autónoma de Baja California
https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=443855

Pineda, E. (2020). Bellas para morir: Estereotipos de género y violencia estética contra la mujer.
Argentina: Prometeo Libros.

Sánchez Godoy, J.A. (2009). Procesos de institucionalización de la narcocultura en Sinaloa. Frontera
norte, 21(41), 77-103. Recuperado de:
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-
73722009000100004&lng=es&tlng=es

Segato, R. L. (2016). La guerra contra las mujeres. Madrid: Traficantes de sueños.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2083.

Wolf, N. (2020). El mito de la belleza. Madrid: Editorial Continta Me Tienes




























Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en
este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .