LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2133.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4099
Percepción del comportamiento del personal de enfermería
en el cuidado integral y humanizado en Morelos, México
Perception of Nursing Staff Behavior in Comprehensive and Humanized
Care in Morelos, Mexico
Abigail Fernández Sánchez
abigail.fernandez@uaem.mx
https://orcid.org/0000-0003-0576-9719
Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México
Claudia Rodríguez Leana
claudia.rodriguezl@uaem.mx
https://orcid.org/0009-0001-7929-0500
Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México
Beatriz Lizbeth Rodríguez Bahena
beatriz.rodriguez@uaem.mx
https://orcid.org/0009-0002-6343-3068
Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México
Ivonne Patricia Torres Paz
ivonne.torres@uaem.mx
https://orcid.org/0009-0002-6343-3068
Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México
Artículo recibido: 03 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 28 de junio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El cuidado humanizado representa un componente esencial de la práctica de enfermería, siendo
valorado positivamente por los pacientes hospitalizados. Este estudio tuvo como objetivo analizar el
comportamiento del profesional de enfermería respecto al cuidado integral y humanizado desde la
perspectiva de las enfermeras en pacientes hospitalizados. Se realizó un estudio descriptivo y
correlacional con una muestra probabilística aleatoria simple de 110 enfermeras/os de un hospital
público de Morelos, México. Se aplicó un cuestionario en línea que incluyó datos sociodemográficos
y laborales, así como la escala Caring Behaviours Inventory (CBI-42) de Zane Wolf. Los resultados
revelaron correlaciones positivas y estadísticamente significativas entre las dimensiones del cuidado
humanizado, siendo las más altas la deferencia respetuosa, la asistencia segura y la conexión positiva.
La dimensión con menor puntuación global fue conocimiento y destreza profesional, lo que sugiere
áreas de oportunidad en la formación clínica. Se concluye que la calidad del cuidado está relacionada
con la interacción empática y los valores humanos, siendo esencial fortalecer las competencias
técnicas y relacionales del personal de enfermería.
Palabras clave: cuidado humanizado, enfermería, atención integral, percepción,
comportamiento
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2134.
Abstract
Humanized care represents an essential component of nursing practice and is positively valued by
hospitalized patients. This study aimed to analyze nursing professionals' behavior regarding
comprehensive and humanized care from the perspective of nurses caring for hospitalized patients. A
descriptive and correlational study was conducted with a simple random probabilistic sample of 110
nurses from a public hospital in Morelos, Mexico. An online questionnaire was administered, which
included sociodemographic and work-related data, as well as the Caring Behaviors Inventory (CBI-42)
by Zane Wolf. The results revealed positive and statistically significant correlations among the
dimensions of humanized care, with the highest scores in respectful deference, safe assistance, and
positive connection. The dimension with the lowest overall score was knowledge and professional
skill, suggesting areas of opportunity for strengthening clinical competencies. It is concluded that the
quality of care is related to empathetic interaction and human values, highlighting the importance of
enhancing both technical and relational competencies in nursing professionals.
Keywords: humanized care, nursing, comprehensive care, perception, behavior
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Cómo citar: Fernández Sánchez, A., Rodríguez Leana, C., Rodríguez Bahena, B. L., & Torres Paz, I. P.
(2025). Percepción del comportamiento del personal de enfermería en el cuidado integral y
humanizado en Morelos, México. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (3), 2133 – 2143. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4099
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2135.
INTRODUCCIÓN
El cuidado humanizado es una dimensión fundamental en la atención de enfermería, es percibido tanto
por el personal de salud como los pacientes hospitalizados. Estos últimos valoran positivamente la
actitud del profesional de enfermería cuando ésta se caracteriza por una atención integral,
humanizada, basada en la calidad de la atención, la comunicación efectiva y la prestación de cuidados
individualizados (Renghea et al., 2022; Fernández et al., 2020).
El concepto de cuidado en enfermería ha evolucionado hacia un enfoque centrado en el ser humano,
entendido no solo como una práctica técnica, sino como una relación interpersonal que promueve el
bienestar integral de la persona (Watson, 2008). En este contexto, el cuidado humanizado implica un
proceso consciente, empático y ético, que reconoce la dignidad y singularidad de cada ser humano
(Rocha et al., 2021). Diversos estudios han resaltado la importancia de fortalecer los cuidados
otorgados a los pacientes, así como de garantizar la accesibilidad y el acompañamiento oportuno por
parte del personal de enfermería, especialmente en contextos hospitalarios donde la vulnerabilidad del
paciente se acentúa (Salgado et al., 2019).
Cuidar desde una perspectiva humanista exige reconocer al otro como sujeto de derechos, emociones
y necesidades complejas. Jean Watson, en su Teoría del Cuidado Humano, plantea que el acto de
cuidar va más allá de las tareas clínicas: implica establecer una relación terapéutica fundamentada en
el respeto, la empatía y una presencia significativa, que fortalezca el vínculo entre la enfermera y el
paciente (Watson, 2008; Dos Santos et al., 2020). En este sentido, el cuidado integral y holístico supone
estar con el otro, compartir sus sentimientos y emociones, e interpretar sus necesidades con una visión
amplia del sufrimiento humano.
Diversos estudios han señalado la importancia de fortalecer el cuidado otorgado a los pacientes, así
como garantizar la accesibilidad y el cuidado oportuno por el personal de enfermería. El cuidado
representa un componente esencial en la práctica de enfermería, orientado a ofrecer servicios de
calidad a personas que atraviesan situaciones de enfermedad o el proceso de morir. Reconocer la
necesidad de incorporar un enfoque humanizado en la atención cotidiana representa un imperativo
ético y profesional. Como plantea Jean Watson, cuidar implica establecer una relación terapéutica
adecuada entre la enfermera y el paciente, fundamentada en el respeto, la empatía y una presencia
significativa (Meneses et al., 2021; Zarate et al., 2011).
Un cuidado integral y holístico implica estar con el otro, compartir sus sentimientos y sus emociones
con visión humanista del cuidado, como una experiencia variada que sobrepasa la capacidad del
entorno inmediato. Por lo tanto, la enfermera tendrá una actitud atenta a los sentimientos de la persona,
así como factores de malestar y sufrimiento de la persona, es un esfuerzo por comprender al otro que
conlleva a nuevos conocimientos mejorar la práctica profesional y utilizar recursos así también lograr
habilidades inherentes que mejorará la capacidad para el cuidado en los pacientes (Dois, 2023;
Mijangos 2023; Renghea et al., 2022).
Los comportamientos de cuidado humanizado que se identifican son la Deferencia respetuosa, la
enfermera demuestra cortesía, consideración y respeto hacia el paciente, practica la escucha activa,
acepta las diferencias sin emitir juicios y actúa con humildad, fomentando así relaciones armoniosas
y un ambiente colaborativo. La Conexión positiva, implica establecer vínculos interpersonales basados
en la empatía, la confianza y el apoyo emocional, construyendo relaciones significativas entre la
enfermera y el paciente. Conocimientos y destrezas profesionales: se refiere a las competencias
técnicas y habilidades prácticas que permiten resolver problemas, tomar decisiones y desempeñarse
con eficiencia en diversas situaciones clínicas. Atención a las experiencias del otro: consiste en
mostrar sensibilidad y conciencia hacia lo que las personas sienten o viven, especialmente en el
contexto de una enfermedad, practicando una empatía activa. La Asistencia segura: significa brindar
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2136.
apoyo de forma ética, cuidadosa y responsable, garantizando que las intervenciones no causen daño
ni vulneren la integridad física o psicológica de las personas, y asegurando espacios físicos y
emocionales seguros donde los pacientes se sientan protegidos (Wolf et al., 1998; Alikari et al., 2021).
Estudios y experiencias clínicas evidencian que los componentes clave del cuidado humanizado
incluyen las relaciones interpersonales, el respeto, la seguridad, la asistencia, la comunicación, el
conocimiento, las destrezas profesionales y el acompañamiento en las experiencias del otro (Salgado,
Valenzuela, & Sáez, 2015; Alikari et al., 2021). Estos elementos constituyen el núcleo del cuidado
humanizado, altamente valorado por los pacientes hospitalizados. Este enfoque integra de forma
equilibrada los saberes técnico-científicos propios de la enfermería con valores humanos
fundamentales, promoviendo una atención integral, empática y centrada en la persona.
Estudios recientes coinciden en que los elementos clave del cuidado humanizado son las relaciones
interpersonales, el respeto, la empatía, la asistencia oportuna, la comunicación efectiva, el
conocimiento técnico y el acompañamiento emocional (Quintana & Tarqui, 2020; Romero & Ponce,
2021). Estos componentes integran una práctica que combina los saberes técnico-científicos con
valores éticos y humanos fundamentales, promoviendo así una atención empática, centrada en la
persona y culturalmente sensible.
A pesar de su relevancia, el cuidado humanizado aún enfrenta desafíos institucionales y estructurales
como la sobrecarga laboral, la deshumanización del sistema hospitalario, y la escasa autonomía del
personal de enfermería, lo cual puede limitar su ejercicio pleno (Meneses, 2018; Poblete, 2019).
En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo analizar el comportamiento del profesional
de enfermería en el cuidado integral y humanizado, desde la perspectiva de las enfermeras que laboran
en un hospital público. Se espera que los hallazgos contribuyan a identificar fortalezas y áreas de
mejora para la implementación de un modelo de cuidado más humano y eficaz.
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio de tipo descriptivo y correlacional. La muestra fue seleccionada mediante
muestreo probabilístico aleatorio simple. La recolección de datos se llevó a cabo a través de un
cuestionario en línea, invitando a participar de manera voluntaria y anónima. Se obtuvo la participación
de 110 profesionales de enfermería de un hospital público del estado de Morelos, México, durante el
periodo comprendido entre enero y marzo de 2024.
El instrumento utilizado constó de tres secciones: solicitud de consentimiento informado por escrito,
garantizando la participación voluntaria y anónima; recolección de datos sociodemográficos y
laborales; y aplicación del Inventario de Comportamientos de Cuidado (Caring Behaviours Inventory,
CBI-42) de Zane Wolf [14], con un coeficiente de confiabilidad α = 0.86. Este instrumento evalúa cinco
dimensiones del comportamiento de cuidado: presencia humana, conocimiento profesional,
deferencia respetuosa, conexión positiva, y atención a las experiencias del otro.
El análisis de los datos se realizó con el programa estadístico SPSS versión 25, aplicando estadística descriptiva,
pruebas de correlación (nivel de significancia p ≤ 0.05) y prueba t de Student para muestras independientes.
Para este estudio se consideraron los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki. Se
obtuvo el consentimiento informado por escrito de los participantes, garantizando la confidencialidad,
anonimato y voluntariedad. No existieron conflictos de interés, y se resguardó en todo momento la
dignidad y los derechos de los participantes.
RESULTADOS
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2137.
La muestra del estudio estuvo conformada por 110 profesionales de enfermería, de los cuales el 86.4%
fueron mujeres. En cuanto al estado civil, el 55% se identificó como soltero(a). El grupo etario
predominante fue el de 30 a 39 años, con un 49.1% de los participantes. Respecto al nivel académico,
el 6.4% contaba con formación técnica, el 40% con licenciatura, el 26.4% con estudios de especialidad,
el 22.7% con maestría y un 4.5% con grado de doctorado.
En relación con la antigüedad laboral, el 50% reportó entre 1 y 9 años de experiencia, seguido por un
36.4% con entre 10 y 19 años de servicio. El turno de trabajo más frecuente fue el matutino, con una
participación del 51%. En la categoría laboral, el 27.3% corresponde a auxiliares de enfermería, el 36.4%
a enfermeras generales, el 17.3% a especialistas y el 19. 1% ocupa cargos en las jefaturas. Se obtuvo
que el personal de enfermería se desempeña en diferentes servicios, el 57.3% se desempeña en las
áreas críticas, el 19.1% en hospitalización y el 23.7% en otros servicios. En cuanto al número de
empleos, el 60.9% de los participantes indicó tener un solo trabajo, el 35.5% reportó tener dos empleos
y el 3.6% señaló trabajar en más de dos lugares (Ver Tabla 1).
Tabla 1
Datos sociodemográficos y laborales del personal de enfermería (n = 110)
Variables fc. % fc. %
Sexo Estado civil
Hombres 15 13.6 Solteros 61 55.5
Mujeres 95 86.4 Casados 49 44.5
Edad Nivel académico
20 a 29 años 13 11.8 Técnico 7 6.4
30 a 39 54 49.1 Licenciatura 44 40.0
40 a 49 27 24.5 Especialidad 29 26.4
50 y + 16 14.5 Maestría 30 27.2
Antigüedad laboral Turno
1 a 9 años 55 50.0 Matutino 51 46.4
10 a 19 40 36.4 Vespertino 16 14.5
20 a 29 11 10.0 Nocturno 25 22.7
30+ 4 3.6 Mixto 18 16.4
Categoría Servicio
Auxiliar 30 27.3 Área crítica 63 57.3
General 40 36.4 Hospitalización 21 19.1
Especialista 19 17.3 Consulta externa 18 16.4
Jefatura 21 19.1 Jefatura 8 7.3
Número de empleos
1 67 60.9
2 39 35.5
3 4 3.6
Nota: Descripción: Frecuencias (fc.) Porcentajes (%)
Fuente: elaboración propia.
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2138.
El análisis de correlaciones de Pearson reveló relaciones positivas, altas y estadísticamente
significativas entre las distintas dimensiones del comportamiento del personal de enfermería en el
cuidado.
En particular, la dimensión Deferencia respetuosa mostró una fuerte correlación con la Asistencia
segura (r = .841**), y esta última a su vez presentó una correlación igualmente alta con la Conexión
positiva (r = .868**).
Asimismo, se identificó una correlación alta y positiva entre el Conocimiento profesional y la dimensión
Tomar en cuenta las experiencias del otro (r = .833**).
Otras correlaciones, si bien ligeramente menores, también resultaron significativas. La Conexión
positiva se asoció positivamente con la Deferencia respetuosa (r = .724**), con el Conocimiento y
destreza profesional (r = .780**), y con Tomar en cuenta las experiencias del otro (r = .759**).
Por su parte, la Deferencia respetuosa se correlaciono significativamente con la conexión positiva (r =
.724**), los Conocimientos (r = .682) y con Tomar en cuenta las experiencias del otro (r = .681**).
Finalmente, la Asistencia segura presentó correlaciones estadísticamente significativas tanto con el
Conocimiento profesional (r = .764**) como con Tomar en cuenta las experiencias del otro (r = .766**).
Tabla 2
Correlaciones entre las dimensiones del comportamiento del cuidado
Dimensiones del
comportamiento
Asistencia
Segura
Conexión
positiva
Conocimientos y
destrezas
Tomar en cuenta
las experiencias
del otro
Sig.
Deferencia
Respetuosa
.841** .724 .682** .681** p=.000
Asistencia Segura .868** .764** .766** p=.000
Conexión positiva .780 .759* p=.000
Conocimientos y
destrezas
.833 p=.000
Nota: Correlación de Pearson (significancia bilateral) n=110
Fuente: elaboración propia.
Otras correlaciones positivas, aunque ligeramente menores, también resultaron estadísticamente
significativas. Se observó que la deferencia respetuosa se asocia de manera positiva tanto con los
conocimientos y la destreza profesional (r = .682**), como con la dimensión de Tomar en cuenta las
experiencias del otro (r = .681**) lo que infiere una interacción significativa entre las competencias
relacionales y profesionales del cuidado.
Del mismo modo, se identificaron correlaciones significativas en al menos tres dimensiones del
comportamiento del cuidado, como se presenta en la Tabla 2.
Tabla 3
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2139.
Análisis de varianzas entre cinco dimensiones del comportamiento de enfermería: No favorable hasta
Favorable
No favorable Medianamente
favorable
Favorable F Sig.
Deferencia
Respetuosa
1.26 12.65 86.09 5.83 .018
Asistencia Segura 20.26 79.74 3.72 .057
Conexión positiva 1.26 27.86 70.88 2.11 .150
Conocimientos y
destrezas
54.44 45.56 6.42 .013
Experiencias del
otro
39.78 60.22 2.90 .092
Nota: F= Prueba de Levene. Prueba t = para muestras independientes.
Fuente: elaboración propia.
En el análisis con prueba t, se compararon las puntuaciones de las cinco dimensiones del
comportamiento del cuidado entre tres niveles de percepción: no favorable, medianamente favorable
y favorable, encontrándose diferencias relevantes en la valoración del comportamiento profesional de
enfermería.
En el grupo no favorable, las dimensiones de deferencia respetuosa y conexión positiva obtuvieron las
puntuaciones más bajas, ambas con una media de 1.26, lo que indica una percepción deficiente en
estos aspectos relacionales del cuidado.
En el grupo medianamente favorable, la dimensión con mayor puntuación fue conocimiento y destreza
profesional, con una media de 54.44, seguida de Tomar en cuenta las experiencias del otro, con 39.78,
lo cual refleja una percepción moderada del cuidado centrado en la competencia técnica y la
sensibilidad hacia las vivencias del paciente.
En el grupo favorable, se observaron las puntuaciones más altas en deferencia respetuosa, con una
media de 86.09; presencia/estar cerca del paciente y asistencia segura, 79.74; así como en conexión
positiva, 70.88. Estos resultados evidencian una percepción altamente positiva del cuidado otorgado
en aspectos éticos, emocionales y de seguridad. La dimensión Tomar en cuenta las experiencias del
otro también obtuvo una media elevada de 60.22, lo que sugiere una valoración significativa hacia la
empatía, la escucha activa y la consideración de la experiencia individual del paciente en la práctica
profesional (Ver Tabla 3).
No obstante, el análisis de las puntuaciones globales evidenció que la dimensión con la media más
baja fue conocimiento y destreza profesional con media de 45.56, lo que sugiere áreas de oportunidad
para el fortalecimiento de las competencias clínicas del personal de enfermería. Sin embargo, al
analizar las puntuaciones según categoría profesional, se observó que las enfermeras especialistas
obtuvieron los puntajes más altos en esta dimensión, indicando un mejor desempeño percibido en
cuanto a conocimientos técnicos y habilidades clínicas en comparación con otras categorías
profesionales.
DISCUSIÓN
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2140.
Los resultados de este estudio coinciden con hallazgos previos que destacan el papel fundamental del
profesional de enfermería en la provisión de un cuidado humanizado y centrado en el usuario.
Investigaciones como las de Poblete (2019) y Meneses (2020) señalan que la práctica del cuidado
puede verse debilitada por diversas barreras institucionales, tales como normativas restrictivas,
sobrecarga laboral y pérdida de autonomía. A pesar de estas limitaciones, el personal de enfermería
demuestra un compromiso constante con la atención integral y humanizada, en concordancia con el
modelo teórico de Jean Watson, que enfatiza la importancia de "estar con el otro" como eje central del
acto de cuidar (Watson, 2005).
En cuanto a las características sociodemográficas, el estudio de Salgado et al. (2021) reportó una
muestra con una edad promedio menor que la observada en esta investigación, aunque coincidió en la
predominancia del género femenino. De forma similar, Cantillo (2022) reportó una percepción
altamente favorable sobre las conductas de cuidado, particularmente en dimensiones que también
fueron bien valoradas en el presente estudio, como la deferencia respetuosa y la conexión positiva.
Alikari et al. (2020) también coinciden en que las dimensiones más valoradas por los pacientes fueron
aquellas relacionadas con el respeto, la privacidad y la dignidad, lo que refuerza la importancia de las
competencias interpersonales y éticas del profesional de enfermería en contextos hospitalarios. Por
otro lado, en el estudio de Quintana y Tarqui (2018), se observó un mayor nivel de formación académica
en la muestra, con predominancia de enfermeras especialistas, a diferencia del presente estudio, donde
solo una cuarta parte del personal reportó contar con esta formación. Sin embargo, los resultados en
cuanto a la percepción del comportamiento del cuidado fueron similares en ambos casos.
En contraste, Romero y Ponce (2019) reportaron que la dimensión con mayor puntuación fue la
relacionada con el conocimiento y la destreza profesional, lo cual difiere de los hallazgos del presente
estudio, donde esta dimensión obtuvo la media más baja. Esta diferencia podría atribuirse a factores
institucionales, formativos o contextuales que influyen en la autopercepción del personal respecto a
sus competencias clínicas.
Finalmente, Melita et al. (2017) no encontraron asociaciones significativas entre el tiempo de
hospitalización y la percepción global del cuidado humanizado, lo cual sugiere que esta percepción no
depende exclusivamente de la duración de la estancia, sino de la calidad del vínculo interpersonal y del
trato recibido. En este sentido, la atención humanizada debe entenderse como un enfoque integral que
combina la aplicación del conocimiento científico con valores fundamentales como la empatía, la
compasión, el respeto y la presencia activa, aspectos que consolidan la relación terapéutica entre
enfermera y paciente.
Por otro lado, algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar los resultados es que es
una investigación con enfoque transversal, lo que impide establecer relaciones causales entre las
variables analizadas; aunque la muestra fue probabilística y representativa de un hospital público en el
estado de Morelos, México y los hallazgos no pueden generalizarse a otros contextos institucionales
o regiones del país sin realizar estudios comparativos.
Se recomienda para el futuro nuevas investigaciones con diseños longitudinales o multicéntricos que
incluyan a otros actores del cuidado (pacientes, familiares, médicos) para obtener una visión integral
del fenómeno y profundizar en los factores que influyen en la percepción del cuidado, e incluir un
entorno organizacional favorable que facilite la práctica del cuidado humanizado, reduciendo las
barreras institucionales como la sobrecarga laboral, la escasez de personal y las normas restrictivas
que limitan la autonomía del profesional de enfermería.
CONCLUSIÓN
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2141.
Los hallazgos de este estudio evidencian que el comportamiento del profesional de enfermería en el
cuidado humanizado es percibido como favorable en múltiples dimensiones, especialmente en
aspectos como la deferencia respetuosa, la asistencia segura y la conexión positiva. Estos resultados
reafirman la importancia de fortalecer las competencias relacionales y éticas del personal de
enfermería, integrando el conocimiento técnico-científico con una práctica centrada en la persona, tal
como lo propone el modelo humanista de Jean Watson.
Sin embargo, se identificaron áreas de oportunidad en la dimensión de conocimiento y destreza
profesional, la cual obtuvo la puntuación global más baja, lo que sugiere la necesidad de diseñar
estrategias institucionales para el fortalecimiento continuo de las competencias clínicas,
especialmente en el personal con menor grado académico o menor experiencia. Asimismo, se
confirma que la percepción del cuidado no depende exclusivamente de factores estructurales, sino de
la calidad de la interacción y del vínculo interpersonal que se establece en el acto de cuidar.
Este estudio contribuye al cuerpo de evidencia sobre el cuidado humanizado en contextos hospitalarios
y destaca la relevancia de evaluar de manera sistemática las conductas de cuidado como base para
mejorar la calidad de la atención, la satisfacción del paciente y el bienestar profesional del personal de
enfermería. Se recomienda la implementación de programas de educación continua centrados en la
ética del cuidado, la comunicación empática y la presencia activa como componentes clave de una
atención de salud integral y humanizada.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2142.
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