LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.

ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2514.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4129

Condiciones laborales de profesionistas en México, 2000-
2020: entre la expropiación y la explotación

Labor conditions of professionals in Mexico, 2000-2020: between
expropriation and exploitation


Jorge Ariel Ramírez Pérez1

ariel.ramirez@uaem.mx
https://orcid.org/0000-0002-5586-1006

Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México


Belem Gabriela Hernández Jaimes

belem.hernandez@uaem.mx
https://orcid.org/0000-0002-3866-3593

Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México


Nadia Lara Ruiz

nadia.lara@uaem.mx
https://orcid.org/0000-0001-6167-9000

Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Cuernavaca – México


Roberto Flores Velázquez
roberto.flores@uaem.mx

https://orcid.org/0000-0001-6908-9822
Universidad Autónoma del Estado de Morelos

Cuernavaca – México

Gustavo Adolfo Pozas Márquez
gustavo.pozas@uaem.mx

https://orcid.org/0000-0001-6541-0279
Universidad Autónoma del Estado de Morelos

Cuernavaca – México

Artículo recibido: 07 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 02 de julio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

El presente artículo es un estudio exploratorio que busca indagar las condiciones laborales de las y
los licenciados de los Estados Unidos Mexicanos, por sexo y áreas de conocimiento. En el documento
se muestran las condiciones laborales de las y los profesionistas con licenciatura, medida a partir de
3 indicadores: condición de ocupación, posición en el trabajo y número de salarios mínimos. El análisis
se hace a partir de comparar los indicadores por áreas de conocimiento, por sexo y para los años
2000, 2010 y 2020, para todo el país. Los datos presentados fueron construidos con los microdatos
de los censos de población y vivienda para los años indicados. Los datos permiten sostener que en
México, entre 2000 y 2020 ha habido una pérdida de empresas. Esto ha generado que se incremente
la participación de los hombres en posiciones de asalariados, y que haya una expulsión de las mujeres
de empleos asalariados, por lo que pasan a generar empleos por cuenta propia. Los ingresos de los
asalariados son mayores que los ingresos de los cuenta propia. Entonces, lo que ha ocurrido es una


1 Autor de correspondencia.



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pauperización de los hombres profesionistas, y una super pauperización de las mujeres profesionistas
en los últimos 20 años.

Palabras clave: educación superior, mercados de trabajo, precariedad laboral, formación,
capitales


Abstract
This paper is an exploratory study that seeks to investigate the working conditions of graduates in the
United Mexican States, by sex and areas of knowledge. The document shows the working conditions
of professionals with a degree, measured from 3 indicators: occupation status, position at work and
number of minimum wages. The analysis is done by comparing the indicators by areas of knowledge,
by sex and for the years 2000, 2010 and 2020, for the entire country. The data presented were
constructed with microdata from the population and housing censuses for the indicated years. The
data allows us to maintain that in Mexico, between 2000 and 2020 there has been a loss of companies.
This has led to an increase in the participation of men in salaried positions, and to the expulsion of
women from salaried jobs, so they begin to generate self-employment. The income of salaried
employees is greater than the income of self-employed workers. So, what has happened is an
impoverishment of professional men, and a super impoverishment of professional women in the last
20 years.

Keywords: higher education, labor markets, job insecurity, training, capital















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Cómo citar: Ramírez Pérez, J. A., Hernández Jaimes, B. G., Lara Ruiz, N., Flores Velázquez, R., &
Pozas Márquez, G. A. (2025). Condiciones laborales de profesionistas en México, 2000-2020: entre la
expropiación y la explotación. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6
(3), 2514 – 2529. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4129



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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2516.

INTRODUCCIÓN

Los estudios laborales tienen larga data en México, Latinoamérica, Europa y en el mundo. Sin embargo,
al enfocarse tan sólo en el sector laboral, descuidan un aspecto comparativo importante: el de las
diferencias de las condiciones laborales entre áreas de conocimiento, respecto a la población ocupada
con escolaridad de nivel superior. Hacer una comparación de este tipo es importante porque nos
permite conocer las diferencias y desigualdades que enfrentan en el mercado de trabajo las diferentes
áreas de conocimiento.

De hecho, los estudios sociológicos comparativos entre áreas de conocimiento son sumamente
escasos. El trabajo más antiguo que podemos encontrar es el libro “El conflicto de las facultades”, de
Inmanuel Kant (2020). En este, el filósofo de Konigsberg, estudia la relación que tienen las facultades
de Medicina, Teología, Derecho y Filosofía, con el poder, y plantea que las tres primeras son requeridas
por el Estado, de modo que se caracterizan por habilitar para el trabajo público; mientras que la última
se distingue por su trabajo crítico para hacer avanzar el conocimiento en todas las áreas de la vida
humana. La importancia del análisis kantiano, dentro del proyecto de la ilustración, consiste en mostrar
cómo hay áreas del conocimiento directamente vinculadas al poder, siervas del poder, mientras que
otras como la filosofía, tienen mayor autonomía respecto del poder político, que posibilita el
mencionado sapere aude o el poder salir de la minoría de edad, permite aprender a pensar por sí mismo,
sin necesidad de apoyarse en textos canónicos.

Dos siglos después, Pierre Bourdieu, en el libro “Homo academicus” (2008), continuará el trabajo de
Kant, ahora analizando el mundo profesional francés. En este trabajo se encontró que las áreas de
conocimiento con mayor prestigio atraen a sectores poblacionales con mejores posiciones sociales,
mientras que áreas de conocimiento emergentes atraen a poblaciones más desfavorecidas
socioeconómicamente. Así, para Bourdieu áreas como Derecho, Medicina, Filosofía, atraen a
poblaciones con mayores capitales tanto económicas como culturales. Mientras que ciencias más
recientes, como las sociales e ingenierías, atraen a población con menos recursos económicos y
culturales.

Estos trabajos precedentes dejan ver con claridad que la distribución social de la población que asiste
a la educación superior proviene de diferentes sectores sociales, y que tiende a concentrarse en las
disciplinas según estos orígenes sociales, de modo que desde la educación superior, en las diferentes
áreas de conocimiento, se reproducen las diferencias sociales. También dejan ver que el
reconocimiento social hacia las áreas de conocimiento es valorado de manera diferencial por las
sociedades; reconocimiento que se ve expresado en las retribuciones económicas y en las posiciones
laborales y sociales de manera diferenciada según las áreas de conocimiento.

Sin embargo, no sabemos cómo estas diferencias sociales se manifiestan en las condiciones laborales
de las diferentes áreas de conocimiento. No es una clave analítica en las investigaciones sobre las
condiciones laborales de las y los profesionistas.

En general, se estudian las condiciones laborales de la clase trabajadora, haciendo distinciones por
niveles de escolaridad; donde resulta que la población con estudios de educación superior, son los que
tienen los salarios más altos, mayores prestaciones laborales, mayor seguridad en el trabajo y, por
consiguiente, mejores posiciones sociales. Este tipo de investigaciones refuerzan la robustez de la
teoría del capital humano, al verificarse constantemente en diferentes latitudes, que, de manera
sucinta, sostiene que conforme se incrementa el nivel de escolaridad, se incrementan los ingresos por
trabajo, o que a mayor escolaridad, mayores ingresos por trabajo (Garza, 2002).

Por otra parte, aquellos trabajos que se enfocan en las condiciones laborales de profesionistas suelen
estudiar profesiones, sin fines comparativos. Regularmente se toma una o dos profesiones, nunca



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áreas de conocimiento, y se estudian las condiciones laborales, pero no se estudian diferencias entre
áreas de conocimiento (Romero, et al., 2020; Arrigoni, 2020; Saltos, et al., 2022; Satizabal, et al., 2021;).
En otros casos, se toma a la población de profesionistas en su conjunto (Chandia y Neira, 2023;
González, et al., 2022; Montoya y Míguez, 2022; Murillo y Montaño, 2017)

Pareciera que los estudios laborales no consideran necesario hacer comparaciones sistemáticas por
áreas de conocimiento, siendo que el mercado laboral está fuertemente atravesado y configurado por
fuerzas sociales, políticas y económicas. Es curioso que no se indague científicamente, siendo que la
población tiene un conocimiento intuitivo de que las profesiones son valoradas y retribuidas de manera
diferenciada por el mercado de trabajo. Una comprobación de este conocimiento intuitivo se verifica
en la demanda de las diferentes carreras de educación superior. Sólo por considerar el caso de la
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, para los años 2022 y 2023, las licenciaturas donde se
solicitaron más de mil fichas de aspirantes de nuevo ingreso fueron: Médico Cirujano, Enfermería,
Psicología, Derecho y Arquitectura.

Así pues, el objetivo de este artículo es presentar de manera descriptiva las condiciones laborales de
las y los profesionistas de México, es decir, aquellas personas que cuentan con nivel de estudios de
licenciatura y que se encuentran laborando. El análisis se hará distinguiendo 10 áreas de conocimiento,
el sexo y con información construida a partir de los microdatos de los censos de población y vivienda
de los años 2000, 2010 y 2020.

El documento se organiza a partir de esta introducción que busca problematizar y justificar el presente
objeto de estudio; una sección metodológica, donde se propone un abordaje teórico y se describen los
procedimientos del tratamiento de los datos. Posteriormente se presentan los resultados, que son
descritos e interpretados a partir del planteamiento teórico propuesto. En las conclusiones ahondamos
sobre la pertinencia de esta investigación y de la importancia de realizar estudios comparativos.

METODOLOGÍA

El trabajo es de corte exploratorio. Se trabaja con los microdatos de los censos de población y vivienda
de 2000, 2010 y 2020. Las bases de datos con las que se construye la información son las de personas.
Esta base es recortada para aquellas personas que declararon la licenciatura como último grado de
estudios, con edades de los 25 a los 65 años y que se encontraban trabajando.

Las variables con las que se trabaja la información para el presente artículo son: sexo, condición de
actividad, situación en el trabajo, cualificación del trabajo, número de salarios mensuales por trabajo,
número de prestaciones laborales y áreas de conocimiento. Las variables sexo, condición de actividad,
situación en el trabajo y número de horas trabajadas a la semana, son usadas tal como fueron
construidas por INEGI. En cambio las variables cualificación del trabajo, número de salarios mensuales
por trabajo, número de prestaciones laborales y áreas de conocimiento fueron construidas de la
siguiente manera.

La variable cualificación del trabajo se construyó a partir de la variable ¿Cuál fue su ocupación la
semana pasada? Todas las categorías que hacían referencia a un empleo que demanda cualificaciones
como director, profesor, técnico, fueron recodificadas como trabajo calificado; y aquellas ocupaciones
que no requerían calificaciones como vendedor, limpiador, etc., fueron codificadas como trabajo no
calificado.

En cuanto a la variable número de salarios mínimos esta fue construida a partir de la variable ¿Cuánto
gana por ese trabajo? Los ingresos no especificados fueron tratados como valores perdidos. Dado que
es un ingreso mensual el que se declara en el censo, y con fines de hacerlo comparable, a partir de
información de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, los ingresos se convirtieron en número



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de salarios mínimos, tras dividir el ingreso reportado entre el salario mínimo mensual en el año de
referencia. Los divisores para cada año quedaron de la siguiente manera: para el año 2000, el divisor
es 2,310.3; para el año 2010, 2,365.5; y para el año 2020, 3,852.3. Para el análisis en el presente artículo
se presentan las medianas de los salarios mínimos, dado que la mediana es una medida que no es
atravesada por la dispersión provocada por ingresos altos y atípicos.

La variable número de prestaciones fue construida de manera aditiva con las variables que cada censo
registraba. En el año 2000, el censo registró 5 prestaciones: vacaciones, aguinaldo, reparto de
utilidades, servicio médico y sar o afore. En el año 2010 se registraron las 5 prestaciones y se preguntó
por alguna otra. Para el año 2020 se registraron 7 prestaciones, que incluían las 5 del año 2000 y
además se incluyeron las prestaciones de reparto de utilidades y crédito para la vivienda. Debido a que
cada censo registró una prestación más que el año anterior, con el fin de hacerlo comparable en el
tiempo, se decidió construir la variable porcentaje de prestaciones laborales. Ésta variable se construye
a partir de dividir el número de prestaciones percibidas, dividida por el número total de prestaciones
preguntadas en cada censo y multiplicadas por cien. Así, para el año 2000, las prestaciones percibidas
fueron divididas por 5 y multiplicadas por cien; para el año 2010, divididas por 6; y para el año 2020,
divididas por 7.

Finalmente, la variable áreas de conocimiento fue construida a partir de la propuesta que hace INEGI.
En el censo se pregunta el nombre de la carrera que estudió la persona. Este código es recodificado a
alguna de las siguientes áreas de conocimiento: Administración y negocios; Agronomía y veterinaria;
Artes y Humanidades; Ciencias de la salud; Ciencias naturales, matemáticas y estadística

Ciencias sociales y derecho; Educación; Ingeniería, manufactura y construcción; Servicios; y
Tecnologías de la información y la comunicación.

El análisis se presenta de la siguiente manera: cuadros de 4 entradas, donde las constantes son año
censal, sexo y áreas de conocimiento. La última variable se va cambiando en función del análisis que
se quiere presentar: condición de actividad, tasa de ocupación, situación en el trabajo, cualificación del
trabajo, número de salarios mínimos, porcentaje de prestaciones laborales y número de horas
trabajadas a la semana. Se presentan las medianas de las variables numéricas como número de
salarios mínimos, porcentaje de prestaciones y número de horas trabajadas a la semana, para evitar
los sesgos de la dispersión de los datos por los valores atípicos.

DESARROLLO

Es importante considerar el papel de la educación en las sociedades en general, y luego en las
sociedades capitalistas en particular. Así, la educación es una forma de socialización llevada a cabo
por un sector de la sociedad, para lograr interiorizar en los individuos las normas y valores que
posibilitan el funcionamiento-reproducción de la sociedad. Es conocida la tesis de Bourdieu y Passeron
que la educación es la imposición de una arbitrariedad cultural. Es decir, la clase dominante, a través
del proceso pedagógico logra imponer sus normas y valores en los individuos. Además, debemos
considerar que las sociedades se diferencian en sectores sociales para lograr conseguir los recursos
para su reproducción en cuanto sociedad. Así, el sistema escolar se encarga de socializar para
reproducir legítimamente esa diferenciación social, por supuesto con ayuda de la familia y otras
instituciones socializadoras.

De manera específica, en las sociedades capitalistas, funcionalmente diferenciadas, el sistema escolar
es el agente tanto socializador como legitimador de las diferenciaciones funcionales. Cada nivel
educativo se encarga de socializar a los individuos con las habilidades, valores y normas requeridas en
las variadas funciones sociales.



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Ahora, es importante considerar que la sociedad capitalista se ha ido transformando en función de la
forma en que resuelve sus contradicciones inherentes. Pero antes consideremos un elemento
fundamental del capitalismo, que fue planteado por Marx y Engels: la sociedad capitalista adquiere una
escala mundial. Progresivamente y en función de su lógica inherente de reproducción, el capital
incorpora más y más elementos al proceso de reproducción capitalista. Al mismo tiempo, según
postularon Marx y Engels, cada vez más y más la sociedad se divide en dos grandes antagonistas:
burgueses y proletarios; y cada vez más menos burgueses y más proletarios.

Desde Marx sabemos que la generación de plusvalía proviene del trabajo no pagado al trabajador. Y
también desde Marx sabemos que el salario es calculado y negociado como expresión del precio de la
reproducción de la fuerza de trabajo, dadas las condiciones sociales de vida de una sociedad
determinada. Marx descubre que el aumento de la plusvalía depende de lo que denominó la
composición orgánica del capital; es decir de la relación entre capital constante y capital variable; o de
otra manera, a mayor capital constante o tecnología, y menor capital variable o bajos salarios, mayor
plusvalía. De ahí que al capitalismo le importe el desarrollo tecnológico y mantener bajos los salarios.

Estos dos elementos nos acercan a la comprensión de nuestra pregunta inicial. Al capitalismo le
importa contar con profesionistas que mejoren los procesos productivos, es decir, que la ciencia y el
desarrollo tecnológico permitan una mayor productividad, pues esto permitirá mayor producción de
mercancías y menor mano de obra para producirlas. Pero, al mismo tiempo requiere mantener los
salarios bajos. Para mantener esos factores de producción en esa relación adquiere relevancia el orden
social y mundial, es decir, obliga a considerar tanto una división social del trabajo como una división
internacional del trabajo.

En términos de la división social del trabajo se requiere contar con sectores de la sociedad que hagan
trabajo no pagado que aseguren la reproducción y sobrevivencia de la clase trabajadora y población
que presione los salarios a la baja; además, se precisan estas diferenciaciones para legitimar las
diferencias sociales; es decir, se requieren condiciones materiales, simbólicas y políticas para
mantener los salarios bajos. Respecto a la división internacional del trabajo, se precisan de áreas
geográficas que cumplan funciones en el proceso de producción capitalista, que se apoyan en
procesos de legitimación de las diferencias geográficas en el proceso de reproducción del capitalismo.

El trabajo incorporado al proceso de producción capitalista, pero deslegitimado y no reconocido como
trabajo, por parte del capitalismo, porque queda fuera de la esfera legal en la que se puedan negociar
salarios y condiciones laborales, es una fuente fundamental para obtener mercancías a costos bajos y
un factor fundamental para mantener salarios bajos. Ese trabajo no reconocido como trabajo puede
considerarse como el sector informal del trabajo. Lo impresionante e interesante es que la masa del
sector informal del trabajo crece y crece considerablemente. Es importante no olvidar que es un trabajo
no reconocido como tal y que socialmente se encuentra deslegitimado y desvalorizado.

A estos elementos críticos es importante incorporar las tesis de Nancy Fraser. Para ella, las actuales
sociedades capitalistas se caracterizan por contar con cada vez menos población explotable, es decir,
trabajadores asalariados, mayores cantidades de población cuyo trabajo es expropiado, es decir, no
reconocido en la esfera formal, y crecientes poblaciones tanto explotables como expropiables.
Desarrollando el planteamiento de la acumulación originaria del capital, planteada por Marx como clave
fundadora del capitalismo, más allá del momento fundacional del capitalismo, y haciendo eco de los
planteamientos desarrollados por la teoría de la dependencia, que sostuvieron y demostraron que los
países periféricos cumplían la función de contribuir con materias primas baratas y trabajo no pagado
por medio de la expropiación; así como de los planteamientos de Silvia Federici, de que el trabajo de
cuidados no pagado realizado por las mujeres para reproducir la fuerza de trabajo explotada y
expropiada; Fraser sostiene que cada vez mayores volúmenes de población contribuyen en la
generación de plusvalía tanto por el trabajo explotado como por el trabajo expropiado. Es decir, su



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planteamiento es que la acumulación originaria del capital no sólo ocurrió en el momento fundacional
del capitalismo, sino que ocurre cotidianamente e incluso se está incrementando en el capitalismo
contemporáneo en volúmenes de población y en esferas de la vida humana, como el trabajo de
cuidados, el racismo y etnicismo, por medio de la degradación ambiental.

En este punto cabe la pena preguntarse cuál es el papel que juega la educación superior en la
legitimación de esta desvalorización del trabajo informal. Por un lado, los profesionistas o personas
con estudios superiores, que consiguen empleos formales, cuentan con ingresos más altos que sus
contrapartes menos escolarizadas. Este sector de población profesional, sostiene el mito de la
meritocracia, en el que se sustenta y justifica la relevancia de la educación superior en la sociedad
capitalista.

Sin embargo, empíricamente sabemos que este sector de población profesional contaba con los
mayores volúmenes de capital económico, social y cultural en sus procesos formativos y que cumplen
una función relevante al momento de la inserción laboral. Pero estos factores explicativos son omitidos
por la perspectiva de la meritocracia, y se presenta el logro como resultado del mero esfuerzo
individual, bajo una supuesta igualdad de oportunidades.

El resto de población de profesionistas que no logra acceder a trabajos formales, por incapacidad del
mercado de trabajo para absorberlos, y que en el origen social contaban con menores capitales, sirven
para presionar los salarios de los profesionistas a la baja, al tiempo que como ejemplo de la falta de
logros por carencia de méritos.

Pero, además cumplen otras funciones que consisten en desplazar a los trabajadores menos
calificados en el mercado de trabajo formal, que es una forma por la que el capitalismo extrae plusvalor
al incrementar la productividad, posibilitada por las mayores habilidades, destrezas y competencias.
Es decir, la sobrecalificación es un mecanismo del capitalismo para extraer plusvalor al incrementar la
productividad.

Por otra parte, los profesionistas que se incorporan al trabajo informal, ponen en juego un mayor nivel
de destrezas en el proceso de realización de las mercancías por vía de una mayor creatividad y mayores
habilidades para acumulación de capital social.

Los profesionistas fuera del mercado de trabajo formal actúan, por un lado, como laboratorios donde
se gestan nuevos espacios de generación de mercancías o de mercantilización de servicios; hacia allá
apunta la educación financiera y las exhortaciones al emprendedurismo. No es extraño escuchar en
las aulas universitarias a las y los profesores exhortando a las y los estudiantes a emprender, sobre
todo ante la pregunta inminente de las y los estudiantes sobre la posibilidad real de llegar encontrar
empleo al egresar. Tampoco es extraño escuchar a las y los profesores poner de ejemplo a Mark
Zuckerberg, a Bill Gates, a Steve Jobs, como ejemplos de emprendedores.

En resumen, interesa resaltar que es importante considerar el trabajo de los profesionistas en el sector
informal como una nueva forma de acumulación originaria de capital. Es importante indagar cómo la
educación superior, al hacerse eco de la meritocracia, del emprendedurismo, la resiliencia, la educación
financiera, el pensamiento crítico, en realidad, por un lado, acepta la falta de empleos formales, y por
otro lado, abre las vías a una informalidad que se incorpora al proceso productivo como una forma de
acumulación originaria del capital. Cómo la educación superior deja de ser crítica y subrepticiamente
incorpora la legitimación tanto de la expropiación, como de la mercantilización de esferas de la vida
humana.

De acuerdo con los planteamientos de Nancy Fraser (2020; 2023), el estadio actual de la sociedad
capitalista es el capitalismo financiero. Su característica fundamental es la combinación de los



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mecanismos de explotación con los de expropiación. Fraser desarrolla su argumento a partir de los
elementos básicos de la teoría marxista, y ampliados por el feminismo marxista.

Las nociones de explotación y expropiación provienen del análisis marxista del capitalismo. La
explotación ocurre por medio del trabajo no pagado al trabajador en una jornada de trabajo.
Precisamente el trabajo no pagado durante el proceso productivo es la plusvalía del capitalista. De
acuerdo con Marx, el concepto que permite identificar la plusvalía es la composición orgánica del
capital; esto es, la relación entre capital fijo y capital variable; o, de otra manera, la relación entre
tecnología implementada en el proceso productivo y el capital orientado al pago de salarios. Así, a más
bajos salarios y mayor desarrollo tecnológico, mayor posibilidad de incrementar la plusvalía (Marx,
2008).

Para mantener bajos los salarios concurren varios mecanismos: 1) políticos (decidir políticamente,
desde el Estado, los niveles salariales); 2) excedentes de población desempleada, que tiende a
presionar salarios a la baja; 3) materias primas baratas; 4) reducción de gastos en la vida cotidiana a
partir de servicios de bajo costo. Los dos últimos elementos son los que permiten entender cómo entra
la expropiación en la sociedad capitalista.

La noción de expropiación la desarrolla Fraser a partir de la de acumulación originaria del capital, de
Marx. Ésta consiste en extraer recursos materiales y humanos de sociedades periféricas. Esta idea es
ampliada por Silvia Federici (2010) y por la misma Fraser, quienes plantean que el trabajo de
reproducción social a cargo de las mujeres es un trabajo no pagado, que posibilita mantener salarios
bajos.

Ahora bien, la explotación se daba en los países centrales, mientras que la expropiación se daría en los
países periféricos; y la reproducción social en cualquier sociedad. Sin embargo, con los procesos de
relocalización y de flexibilización laboral, lo que está ocurriendo es que en todos los países se está
dando tanto la explotación como la expropiación, en diferentes gradientes. Es decir, en un mismo
agente puede ocurrir sólo explotación, o sólo expropiación o una combinación de ambos en grados
diferenciados.

Dado lo anterior en este artículo interesa guiar la descripción a partir de estas guías analíticas de
explotación y expropiación en profesionistas, diferenciadas por sexo, por áreas de conocimiento y
cómo ha cambiado esto en el tiempo. Dado que no contamos con elementos teóricos para poder
hipotetizar cómo se dan estas diferenciaciones por áreas de conocimiento, dejamos a continuación la
descripción que nos guíe. En el siguiente apartado describimos el procedimiento metodológico.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El objetivo de la tabla 1 es identificar las orientaciones a grandes conjuntos de actividad que tiene la
población de profesionistas mexicanos de edades entre 25 y 65 años de edad, diferenciadas por sexo,
por áreas de conocimiento y sus cambios en el tiempo.

Un primer elemento que resalta al observar la tabla 1 es que sigue existiendo una clara diferenciación
de roles por sexo, donde los hombres asumen el rol de proveedores; pero también permite identificar
que entre las mujeres profesionistas hay una fuerte propensión a estudiar para incorporarse al mercado
de trabajo, aunque con una marcada brecha de género, que se ha venido reduciendo en los últimos 20
años. Las diferencias por áreas de conocimiento se hacen patentes sólo para el caso de las mujeres.
Así, las profesionistas del área de Educación son quienes en mayor medida participan en el mercado
de trabajo, que aquellas provenientes de otras áreas de conocimiento; sin embargo, también es posible
notar que ha venido disminuyendo su participación por dos razones: porque se ha incrementado la
proporción de las que se han jubilado, pero también porque se ha incrementado la proporción de las



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que se dedican a quehaceres del hogar. En este sentido podemos suponer que el área de educación
ha venido enfrentando problemas de mercado de trabajo, es decir, una contracción del mercado, y la
estrategia de estas profesionistas ha sido la incorporación al trabajo doméstico.

Otras áreas de conocimiento han experimentado un crecimiento del mercado laboral para las
profesionistas, retirándolas del espacio doméstico. Las profesionistas de las áreas de Artes y
humanidades, Administración y negocios, Ingeniería, manufactura y construcción, y Servicios, son las
que en mayor medida han incrementado su participación en el mercado laboral en los últimos 20 años.

Las áreas de conocimiento que no han experimentado sensibles modificaciones en la participación del
mercado de trabajo de las profesionistas son Ciencias de la salud, Ciencias Sociales y Derecho,
Ciencias de la Información y la comunicación, Ciencias Naturales, matemáticas y estadística, y
Agronomía y veterinaria.

Es importante mencionar que la proporción de profesionistas jubilados y jubiladas se ha ido
incrementando en el tiempo. Además, resalta que la proporción de las y los desempleados ha tendido
a disminuir. En este punto es interesante resaltar que mientras que las diferencias de las tasas de
desocupación de las profesionistas eran considerables en el año 2000, en detrimento de las mujeres,
para 2010 y 2020 las diferencias habían disminuido radicalmente, e incluso con tendencia a revertirse.
Así las tasas de desocupación de los hombres profesionistas han sido mayores para los hombres que
para las mujeres en el año 2010 y en el 2020.

Tabla 1

Condición de actividad por áreas de conocimiento y sexo, E.U.M 2000, 2010 Y 2020

Área de
conocimient

o

Condición de actividad 2000 2010 2020
Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer

Educación Trabaja 94.6% 82.5% 88.3% 76.3% 83.5% 71.4%
Sin trabajo 2.4% 3.9% 1.0% 0.9% 1.6% 0.9%
Quehaceres del hogar 0.1% 10.7% 0.3% 12.3% 0.8% 13.9%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

2.9% 2.9% 10.4% 10.5% 14.1% 13.8%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Artes y
Humanidade
s

Trabaja 92.9% 65.2% 90.8% 70.1% 89.2% 71.2%
Sin trabajo 5.8% 10.6% 3.7% 2.5% 3.9% 3.0%
Quehaceres del hogar 0.1% 23.2% 0.5% 23.0% 0.8% 19.7%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.2% 0.9% 5.0% 4.4% 6.1% 6.0%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Ciencias
sociales y
derecho

Trabaja 93.7% 68.4% 90.3% 69.9% 88.7% 69.8%
Sin trabajo 4.9% 8.9% 4.4% 3.4% 3.9% 2.7%
Quehaceres del hogar 0.1% 21.7% 0.3% 23.1% 0.8% 22.0%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.4% 1.0% 5.0% 3.7% 6.6% 5.6%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Administraci
ón y
negocios

Trabaja 94.2% 65.0% 91.0% 68.8% 90.2% 70.1%
Sin trabajo 4.2% 8.8% 3.9% 2.7% 3.0% 2.0%
Quehaceres del hogar 0.1% 25.5% 0.3% 25.8% 0.7% 23.6%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.5% 0.7% 4.8% 2.7% 6.1% 4.4%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Ciencias
naturales,
matemática
s y
estadística

Trabaja 94.0% 69.5% 88.6% 69.0% 85.5% 69.0%
Sin trabajo 4.1% 8.0% 3.1% 3.1% 3.7% 3.1%
Quehaceres del hogar 0.1% 20.7% 0.4% 21.9% 0.8% 18.7%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.9% 1.8% 7.9% 6.0% 10.0% 9.2%



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100% 100% 100% 100% 100% 100%
Tecnologías
de la
información
y la
comunicació
n

Trabaja 95.6% 71.3% 93.2% 70.7% 92.7% 71.7%
Sin trabajo 4.1% 8.2% 4.1% 2.8% 3.2% 2.0%
Quehaceres del hogar 0.0% 19.9% 0.3% 24.6% 0.5% 23.5%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

0.3% 0.6% 2.4% 1.9% 3.7% 2.8%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Ingeniería,
manufactura
y
construcción

Trabaja 94.3% 66.2% 90.7% 71.2% 89.0% 70.3%
Sin trabajo 4.2% 10.3% 4.1% 3.6% 3.7% 3.5%
Quehaceres del hogar 0.0% 22.7% 0.2% 22.7% 0.4% 22.2%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.4% 0.7% 4.9% 2.5% 6.8% 4.0%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Agronomía y
veterinaria

Trabaja 94.9% 68.8% 91.7% 70.2% 86.9% 67.9%
Sin trabajo 4.2% 6.4% 2.7% 2.8% 2.4% 2.1%
Quehaceres del hogar 0.1% 24.0% 0.2% 22.8% 0.7% 24.0%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

0.8% 0.8% 5.4% 4.3% 10.0% 6.0%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Ciencias de
la salud

Trabaja 94.5% 69.2% 91.7% 72.7% 86.8% 70.7%
Sin trabajo 3.7% 7.3% 2.4% 1.7% 3.9% 2.4%
Quehaceres del hogar 0.1% 21.3% 0.3% 18.8% 0.8% 18.0%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.7% 2.2% 5.5% 6.7% 8.5% 8.9%

100% 100% 100% 100% 100% 100%
Servicios Trabaja 92.6% 65.4% 91.4% 59.5% 89.1% 67.9%

Sin trabajo 5.7% 8.6% 2.3% 1.7% 4.0% 2.3%
Quehaceres del hogar 0.2% 25.7% 0.3% 34.3% 0.6% 25.2%
Jubilado o incapacitado para
trabajar

1.6% 0.3% 6.0% 4.5% 6.3% 4.6%

100% 100% 100% 100% 100% 100%

Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de INEGI, Censos de Población y Vivienda, 2000,
2010 y 2020.

Ahora interesa conocer propiamente las características laborales de las y los profesionistas que
cuentan con empleo. En primer lugar se analiza la posición en el trabajo (ver tabla 2). En términos
generales notamos que las y los profesionistas de todas las áreas de conocimiento tienden a laborar
en la condición de empleados asalariados; y que para el caso de las mujeres es mayor la proporción,
que para los hombres. Al considerar la temporalidad encontramos que hay entradas y salidas de
hombres en la condición de asalariado. Una segunda posición en la ocupación en la que se incorporan
las y los profesionistas es la de trabajador por su cuenta, donde labora cerca de una cuarta parte de
las y los profesionistas; en mayor medida los hombres que las mujeres. Y la tercera posición en
importancia sería la de patrón o empleador, con mayor presencia masculina que femenina; y que se
compone por menos del 10% del total de profesionistas.

En términos más específicos, es decir, al considerar las diferencias de las distribuciones por áreas de
conocimiento, notamos que hay variaciones interesantes de indagar. Así, en primer lugar, tenemos que
las y los profesionistas formados en el área de educación, casi en su totalidad laboran en la calidad de
asalariados. Luego, encontramos que hay otras profesiones que si bien una gran mayoría laboran como
asalariados, su participación es menor, oscila entre el 70 y el 80%, a saber, Tecnologías de la
información y la comunicación, Ciencias naturales, matemáticas y estadística, Servicios, Ingeniería,
manufactura y construcción, Administración y negocios. Finalmente, encontramos profesionistas que
tienen más problemas para encontrar empleo en calidad de asalariados; principalmente hablamos de



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los que provienen de las siguientes áreas de conocimiento: Ciencias sociales y derecho, Artes y
Humanidades, Ciencias de la salud, Agronomía y veterinaria.

Sin embargo, al considerar el cambio en el tiempo vemos que la proporción de asalariados, en las áreas
de educación y de Agronomía y veterinaria, ha tendido a disminuir tanto para hombres como para
mujeres, lo que indica que esos nichos laborales se están contrayendo. En cambio, hay otros áreas
donde se ha incrementado en el tiempo la participación de las y de los profesionistas, en su calidad de
asalariados, a saber: Administración y negocios, Ciencias naturales, matemáticas y estadística,
Ingeniería, manufactura y construcción y Ciencias de la salud. En estas áreas se han generado espacios
laborales que posibilitan la contratación tanto de hombres como de mujeres; aunque con mayor
intensidad para los hombres, sobre todo en salud. Finalmente se encuentran aquellas áreas de
conocimiento en las que se ha incrementado la participación de los hombres, pero ha disminuido la de
las mujeres en calidad de asalariados; nos referimos a las siguientes áreas: Artes y Humanidades,
Ciencias sociales y derecho, Tecnologías de la información y la comunicación y Servicios.

Ahora, al considerar dónde tienden a concentrarse quienes no laboran en calidad de asalariados. Como
mencionamos más arriba, la segunda posición laboral en importancia es la condición de trabajador por
su cuenta. La búsqueda de aplicar los conocimientos adquiridos para generar ingresos es diferenciada
por áreas de conocimiento. Así, las áreas de Ciencias de la salud, Agronomía y veterinaria, Artes y
Humanidades y Ciencias sociales y derecho son las que tienden a concentrar entre el 25% y el 30% de
las y los profesionistas; son quienes ven mayores posibilidades de aplicar sus conocimientos a
emprendimientos propios. Luego estarían las áreas de conocimiento como Administración y negocios,
Ingeniería, manufactura y construcción, Ciencias naturales, matemáticas y estadística, Servicios y
Tecnologías de la información y la comunicación, que entre el 10% y el 20% de las y los profesionistas
encuentran el modo de generar sus propios ingresos por medio de la creación de actividades
económicas donde apliquen sus conocimientos. Finalmente encontramos que la proporción de las y
los formados en el área de educación que deciden generar emprendimientos es reducida, pues como
vimos tienden a encontrar empleos de asalariados.

Sin embargo, al considerar la dimensión temporal se presentan diferencias importantes. Así
encontramos que hay áreas de conocimiento en las que se ha incrementado la proporción de las y los
profesionistas que generan sus propios negocios: Agronomía y veterinaria, Artes y Humanidades,
Servicios, Tecnologías de la información y la comunicación y Educación. Ante la contracción de los
empleos asalariados, se incrementan los emprendimientos para las y los profesionistas de estas áreas.
Por otro lado se encuentran aquellas áreas de conocimiento que han experimentado un ligero
descenso de la participación de los hombres y un ligero ascenso de la participación de las mujeres:
Ciencias sociales y derecho, Administración y negocios y Ciencias naturales, matemáticas y
estadística. Finalmente se encuentran las áreas de Ciencias de la salud e Ingeniería, manufactura y
construcción donde tanto la participación de hombres como de mujeres ha tendido a disminuir; es
decir, en estas áreas, tanto hombres como mujeres han perdido sus emprendimientos.

Una tercera posición en la ocupación, que tiende a concentrar entre el 5% y el 10% de las y los
profesionistas es la de patrón o empleador; es decir, profesionistas que generan emprendimientos
donde contratan trabajadores. Las áreas de conocimiento que concentra alrededor del 10% son
Agronomía y veterinaria, Ingeniería, manufactura y construcción y Administración y negocios. Las áreas
que concentran entre 5% y 7% de la población de sus profesionistas son Ciencias sociales y derecho,
Artes y Humanidades, Servicios, Ciencias de la salud y Ciencias naturales, matemáticas y estadística.
Finalmente las áreas donde se concentra menos del 5% de los profesionistas son las áreas de
Tecnologías de la información y la comunicación y Educación. Cabe señalar que en todas las áreas de
conocimiento la participación de las mujeres es mucho menor que la de los hombres.



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Al considerar la dimensión del tiempo, respecto a la categoría de patrón, lo que encontramos es que
en la mayoría de las áreas del conocimiento, la participación tanto de hombres como de mujeres han
tendido a disminuir. Lo anterior ha implicado un descenso de las empresas dirigidas y creadas por
profesionistas en los últimos 20 años.

Tabla 2

Situación en el trabajo por áreas de conocimiento y sexo, E.U.M. 2000, 2010 y 2020.

Área de
conocimient

o

Condición de actividad 2000 2010 2020
Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer

Educación Empleado u obrero 91.1% 92.3% 90.8% 91.1% 88.5% 91.3%
Patrón 1.2% 1.4% 1.1% 1.3% 1.9% 1.2%
Trabajador por su
cuenta

4.9% 3.7% 5.2% 4.6% 7.1% 5.9%

Otro 2.8% 2.8% 2.9% 3.0% 2.5% 1.7%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Artes y
Humanidade
s

Empleado u obrero 61.3% 69.3% 63.2% 68.8% 64.0% 67.7%
Patrón 9.1% 6.9% 5.7% 4.4% 5.9% 5.3%
Trabajador por su
cuenta

25.2% 20.6% 24.0% 22.7% 27.1% 24.6%

Otro 4.4% 3.2% 7.0% 4.1% 3.1% 2.3%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Ciencias
sociales y
derecho

Empleado u obrero 64.1% 78.8% 63.9% 77.1% 67.9% 78.1%
Patrón 8.5% 3.7% 7.1% 2.9% 5.5% 3.1%
Trabajador por su
cuenta

25.4% 14.3% 25.5% 15.8% 24.3% 16.5%

Otro 2.0% 3.2% 3.6% 4.3% 2.2% 2.3%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Administraci
ón y
negocios

Empleado u obrero 67.9% 77.5% 69.0% 77.8% 72.3% 79.9%
Patrón 11.4% 4.9% 9.3% 4.1% 7.8% 4.0%
Trabajador por su
cuenta

18.7% 13.7% 18.2% 13.7% 18.2% 14.0%

Otro 1.9% 3.9% 3.6% 4.4% 1.7% 2.2%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Ciencias
naturales,
matemáticas
y estadística

Empleado u obrero 76.9% 83.0% 75.9% 81.4% 79.3% 83.8%
Patrón 7.2% 3.5% 5.3% 3.1% 4.4% 2.8%
Trabajador por su
cuenta

13.8% 10.3% 15.8% 12.0% 13.7% 11.1%

Otro 2.1% 3.2% 3.0% 3.4% 2.5% 2.4%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Tecnologías
de la
información
y la
comunicació
n

Empleado u obrero 80.1% 86.2% 81.2% 86.1% 82.2% 84.7%
Patrón 6.0% 3.5% 4.0% 1.6% 3.8% 2.4%
Trabajador por su
cuenta

12.3% 7.3% 11.6% 8.6% 12.4% 10.7%

Otro 1.5% 3.0% 3.4% 3.6% 1.6% 2.1%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Ingeniería,
manufactura
y
construcción

Empleado u obrero 67.0% 75.0% 70.7% 80.1% 74.1% 82.1%
Patrón 12.1% 5.6% 9.3% 3.8% 7.2% 3.3%
Trabajador por su
cuenta

19.0% 15.5% 17.0% 12.2% 16.9% 12.2%

Otro 1.8% 4.0% 3.2% 3.9% 1.7% 2.2%
100% 100% 100% 100% 100% 100%
Empleado u obrero 61.2% 69.8% 58.4% 64.2% 58.7% 66.9%



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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 2526.

Agronomía y
veterinaria

Patrón 11.1% 5.6% 11.2% 7.8% 9.2% 5.6%
Trabajador por su
cuenta

24.3% 19.5% 26.5% 22.6% 27.9% 23.1%

Otro 3.3% 5.1% 3.9% 5.4% 4.3% 4.4%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Ciencias de
la salud

Empleado u obrero 55.8% 74.1% 61.2% 75.0% 69.1% 78.1%
Patrón 7.2% 2.9% 5.7% 2.8% 5.2% 2.8%
Trabajador por su
cuenta

35.0% 19.9% 30.0% 18.8% 22.9% 16.4%

Otro 2.0% 3.2% 3.2% 3.3% 2.8% 2.7%
100% 100% 100% 100% 100% 100%

Servicios Empleado u obrero 73.4% 78.4% 73.3% 68.9% 75.2% 73.9%
Patrón 10.6% 6.5% 3.6% 2.8% 5.6% 4.8%
Trabajador por su
cuenta

14.2% 10.6% 9.8% 23.6% 17.0% 18.5%

Otro 1.7% 4.5% 13.4% 4.7% 2.2% 2.7%
100% 100% 100% 100% 100% 100%


Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de INEGI, Censos de Población y Vivienda, 2000,
2010 y 2020.

Para finalizar el presente documento presentamos la mediana de ingreso mensual por trabajo, para las
10 áreas de conocimiento, ambos sexos, los años 2000, 2010 y 2020 y para la posición en el trabajo de
empleado, patrón y trabajador por cuenta propia, por cuestiones de espacio y por ser las categorías
que concentran a casi la totalidad de las y los profesionistas.

Un primer aspecto general respecto a los ingresos por trabajo refiere al hecho de que en todas las
áreas de conocimiento, para todas las posiciones en el trabajo y para ambos sexos hubo un incremento
de los salarios mínimos de 2000 a 2010; y un descenso de 2010 a 2020; de modo que el número de
salarios mínimos para el año 2020 es semejante al del año 2000. También, como característica general
encontramos que los ingresos de las mujeres son más bajos que los de los hombres, en cualquier
posición en el trabajo, en cualquier área de conocimiento y en todos los años de observación. Los
ingresos más altos los obtienen quienes tienen la posición de patrón, luego los asalariados y los más
bajos los perciben las y los trabajadores por cuenta propia.

La intensidad de las fluctuaciones varía en función del área de conocimiento y de la posición en el
trabajo. Así, las y los asalariados de todas las áreas de conocimiento perciben entre 2 y 3 salarios
mínimos. En cuanto a quienes ocupan la posición de patrón, encontramos tres grupos: 1) aquellos que
perciben en torno a los 5 salarios mínimos: Administración y negocios e Ingeniería, manufactura y
construcción; 2) en torno a 4 salarios mínimos: Ciencias sociales y derecho, Ciencias naturales,
matemáticas y estadística, Servicios, Artes y Humanidades, Ciencias de la salud y Tecnologías de la
información y la comunicación; 3) por debajo de los 4 salarios mínimos: Agronomía y veterinaria y
Educación. Finalmente nos encontramos con quienes han decidido emprender sus propios negocios.
Estos también se organizan en tres grupos: 1) cercanos a 3 salarios mínimos: Ingeniería, manufactura
y construcción, Tecnologías de la información y la comunicación, Ciencias de la salud, Administración
y negocios y Ciencias sociales y derecho; 2) en torno a los 2 salarios mínimos: Servicios; Artes y
Humanidades; Ciencias naturales, matemáticas y estadística y Agronomía y veterinaria; y 3) menos de
dos salarios mínimos: Educación.

Si consideramos que en general en los últimos 20 años lo que ha estado ocurriendo es un descenso
de la población que cumplía el rol de patrón, y que estos se redistribuyen en la posición de asalariado
y de trabajadores por cuenta propia, tenemos que todas y todos los que ocupaban la posición de patrón



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han visto disminuido sus ingresos; siendo menor el descenso para quienes logran insertarse como
asalariados y mucho mayor para quienes se insertan como trabajadores por cuenta propia. Quienes
salen perdiendo en mayor medida con este empobrecimiento del ingreso son las mujeres
profesionistas, pues son quienes en mayor medida han perdido participación como asalariadas y como
patronas o empleadoras, y han incrementado el volumen de quienes realizan trabajo por cuenta propia,
que es el grupo que perciben los menores ingresos.

Gráfico 1

Mediana de salarios mínimos mensuales de ingreso por trabajo, por áreas de conocimiento y sexo, E.U.M.
2000, 2010 y 2020


Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de INEGI, Censos de Población y Vivienda, 2000,
2010 y 2020.

CONCLUSIÓN

El análisis mostrado en este artículo lleva a sostener las siguientes conclusiones: 1) El mercado de
trabajo de las y los profesionistas ha impactado negativamente a quienes laboran como empleadores;
esto significa que ha habido pérdidas de empresas. Esta población, mayoritariamente masculina, se
ha reacomodado en el mercado de trabajo en la posición de asalariado. Este reacomodo ha generado
que las mujeres profesionistas sean expulsadas de su posición asalariada, y se reacomode en la
posición de trabajador por cuenta propia, que es donde se perciben menores ingresos por trabajo. En
general, tanto hombres como mujeres han visto disminuidos sus ingresos por trabajo, pero el impacto
ha sido más fuerte para las mujeres, pues son desplazadas de sus posiciones asalariadas. En términos
de los planteamientos teóricos esbozados más arriba lo que tenemos es lo siguiente: la proporción de
profesionistas con capacidad de generar riquezas ha disminuido; los hombres desplazados se han
incorporado al contingente de explotados; mientras que las mujeres, han engrosado las filas de la
expropiación y la autoexplotación.



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El análisis por áreas de conocimiento ha sido relevante porque nos permite ver que existen diferencias
importantes por áreas de conocimiento. El área de la educación se caracteriza por un gran volumen de
profesionistas asalariados con los ingresos más bajos, es decir, se ha intensificado la explotación de
ellos. El área de ciencias de la salud ha visto mermada su capacidad de generar y de mantener a los
empleadores y ha incrementado las filas de los asalariados. Las áreas de Agronomía y veterinaria,
Artes y Humanidades, Servicios y Tecnologías de la información y la comunicación, han incrementado
la proporción de profesionistas que generan sus propios empleos, que emprenden sus negocios, que
les generan ingresos muy bajos; es decir, dejan de ser explotados para pasar a ser autoexplotados y
expropiados.



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