Experiencias didácticas para el aprendizaje durante la pandemia y postpandemia
Es bien sabido que, en los periodos de crisis, se conciben nuevas oportunidades, iniciativas y
aprendizajes novedosos en donde se hace evidente la capacidad de adaptación de la cual está
dotado el ser humano, ofreciéndole la posibilidad de superar las emergencias o fracasar en el
intento. En el curso de la pandemia ocasionada por el COVID-19 entre los años 2020-2021, las
instituciones educativas en Colombia y el mundo entero, surcaron un sin número de situaciones
en aras de dar continuidad al proceso educativo durante el confinamiento decretado para
minimizar los contagios. Se implementaron políticas educativas emergentes en la mayoría de los
países para que los niños y jóvenes tuviesen la posibilidad de seguir con su proceso de formación
concatenado con la implementación de aprendizajes enfocados en la protección de la salud, la
buena disposición para el trabajo cooperativo con los diferentes miembros de la familia o
personas al cuidado de los menores. Aquí cabe mencionar que se dio la oportunidad de exaltar
valores como la resiliencia, la solidaridad, y el cuidado por el medio ambiente.
Asimismo, la responsabilidad de dar continuidad al proceso educativo se acentuó en los
docentes a fin de que se redujera la pérdida de aprendizajes que se habían logrado hasta el
momento previo a la crisis sanitaria. No obstante, este hecho develó las condiciones de
desigualdad, pobreza, falta de oportunidades, violencia, maltrato, en las que viven los niños y
jóvenes en Colombia. Es así que, en pleno auge del uso masivo de las tecnologías para llegar a
la información, se ha logrado un cambio significativo del rol tanto de docentes como de las
personas que están al cuidado de los niños y jóvenes en la actualidad. Entendiendo que en el
presente se dispone de los entornos virtuales para acceder al conocimiento y que son,
justamente, los niños y los jóvenes quienes mejor se desenvuelven en ese tipo de contextos
gracias a sus habilidades tecnológicas, por ello, los adultos que tienen bajo su responsabilidad
el aprendizaje (docentes o tutores) deben estar en la disociación de “aprender” no sólo
adquiriendo habilidades y conocimientos que permiten un mejor uso de las tecnologías, sino que
se hace necesario comprender que este tipo de herramientas se irán incorporando de forma
creciente y permanente en el proceso de enseñanza y aprendizaje como una experiencia más en
la formación y en la comunicación con las personas. Martínez (1996), afirma que “en los
procesos de enseñanza y de aprendizaje, como prácticamente en la totalidad de los procesos de
comunicación, pueden darse diferentes situaciones espacio-temporales, tanto en la relación
profesor-alumno, como en relación a los contenidos” (p.77).
La crisis por COVID-19 develó la urgente necesidad de incorporar las experiencias tecnológicas
a la educación como una estrategia para la formación de los estudiantes. Por tal, la
implementación de las aulas virtuales, la educación on-line a través de diferentes plataformas y
redes informáticas, constituyeron una forma de proporcionar conocimientos y habilidades a los
diversos grupos poblacionales. Es prioritario entonces, repensar la educación, resignificar la
función social de la escuela, sus propósitos, así como las estructuras y los procesos curriculares
que se implementan en las instituciones educativas en todos los niveles. De igual manera, es
imprescindible revalorizar el papel de los docentes y su labor como formadores de seres
humanos de la sociedad, priorizando esfuerzos para mejorar sus procesos de formación
académica de manera que puedan desarrollar las habilidades que se requieren para contribuir en
la educación de los ciudadanos del siglo XXI.
En ese orden de ideas, también es necesario identificar las insuficiencias que se presentan en
los estudiantes, no sólo en el aspecto académico, sino también en el desarrollo de competencias
cognitivas, emocionales y sociales. Con esto se busca generar estrategias que vinculen a la
familia en el proceso de formación de los menores, de forma que se logre enmendar aquellos