LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3093.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4180
Hernioplastia inguinal abierta vs laparoscópica: una revisión
bibliográfica
Open vs. laparoscopic inguinal hernioplasty: a literature review
Lisette Estefania Reinoso Alvarez
lreinoso0238@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-2122-7717
Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador
Iván Patricio Loaiza Merino
ip.loaiza@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8413-2793
Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador
Artículo recibido: 20 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 16 de julio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Las hernias inguinales son una causa frecuente de intervención quirúrgica. Se producen cuando
órganos abdominales protruyen a través de un área debilitada en el canal inguinal. Factores como
predisposición congénita, envejecimiento, esfuerzo físico, tos crónica y obesidad contribuyen a su
aparición. Son más comunes en hombres y su incidencia aumenta con la edad, presentándose de
forma unilateral o bilateral. Actualizar el manejo de las hernias inguinales mediante una revisión
bibliográfica, analizando las técnicas quirúrgicas abiertas y laparoscópicas, sus avances,
indicaciones, ventajas, complicaciones y resultados clínicos. Se revisaron artículos en PubMed, Scielo,
Google Scholar y Springer Link, publicados entre 2019 y 2024, seleccionando 27 estudios relevantes
de un total de 278 tras aplicar criterios de inclusión, enfocados en hernias inguinales y sus
complicaciones. La hernia inguinal consiste en la protrusión de órganos a través de una abertura
anormal en la pared abdominal, especialmente en la región inguinal. Es más frecuente en hombres
adultos (2%–5%) y tiene causas tanto congénitas como adquiridas. Los síntomas varían desde
molestias leves hasta complicaciones severas. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y
estudios de imagen. El tratamiento incluye hernioplastia abierta (como la técnica de Lichtenstein) o
laparoscópica, cada una con ventajas específicas y diferentes tasas de recurrencia. La hernia inguinal
es tratable, pero requiere diagnóstico y manejo cuidadosos, la elección entre hernioplastia abierta y
laparoscópica debe basarse en las características del paciente y la experiencia del cirujano.
Palabras clave: hernia inguinal, indirecta, directa, Lichtenstein, laparoscópica
Abstract
Inguinal hernias are a common cause of surgical intervention. They occur when abdominal organs
protrude through a weakened area in the inguinal canal. Contributing factors include congenital
predisposition, aging, heavy lifting, chronic cough, and obesity. They are more frequent in men, and
their incidence increases with age, presenting unilaterally or bilaterally. To update the management of
inguinal hernias through a literature review, analyzing open and laparoscopic surgical techniques, their
advancements, indications, advantages, complications, and clinical outcomes. Articles were reviewed
from databases such as PubMed, Scielo, Google Scholar, and Springer Link, published between 2019
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3094.
and 2024. A total of 27 relevant studies were selected out of 278 after applying inclusion criteria,
focusing on inguinal hernias and their complications. An inguinal hernia is defined as the protrusion of
organs through an abnormal opening in the abdominal wall, particularly in the inguinal region. It is more
common in adult males (2%–5%) and has both congenital and acquired causes. Symptoms range from
mild discomfort to severe complications. Diagnosis is based on clinical evaluation and imaging
studies. Treatment includes open hernioplasty (such as the Lichtenstein technique) or laparoscopic
repair, each with specific advantages and varying recurrence rates. Inguinal hernia is treatable but
requires careful diagnosis and management. The choice between open and laparoscopic hernioplasty
should be based on patient characteristics and the surgeon’s experience.
Keywords: inguinal hernia, indirect, direct, Lichtenstein, laparoscopic
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Cómo citar: Reinoso Alvarez, L. E., & Loaiza Merino, I. P. (2025). Hernioplastia inguinal abierta vs
laparoscópica: una revisión bibliográfica. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (3), 3093 – 3105. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4180
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3095.
INTRODUCCIÓN
Las hernias inguinales son una afección quirúrgica muy frecuente que afecta a millones de personas
cada año en todo el mundo, las mismas se producen cuando los órganos abdominales tales como
intestinos o el tejido graso sobresalen a través de áreas que se encuentran debilitadas o desgarradas
en el canal inguinal, el mismo que es un pasaje crucial en el abdomen inferior. Las causas de las hernias
inguinales incluyen desde la predisposición congénita, el debilitamiento de los tejidos abdominales
relacionado con la edad, levantamiento de objetos pesados, tos crónica o la obesidad, estas pueden
presentarse de manera unilateralmente en el que se verá afectado un lado de la ingle o bilateralmente
en el que involucra ambos lados, se ha visto que su incidencia tiende a aumentar con la edad y es
notablemente más común en los hombres, cuando una hernia inguinal no se resuelve puede provocar
complicaciones graves como obstrucción intestinal o estrangulación en la que se requerirá una
intervención quirúrgica de emergencia para prevenir consecuencias potencialmente mortal, para su
reparación se puede optar por una hernioplastia inguinal abierta o laparoscópica con el objetivo de
cerrar el defecto y lograr una reparación sin tensión, cada una de las técnicas de reparación tiene
beneficios, indicaciones y complicaciones que se abordarán con mayor detalle en este artículo
(Hammoud & Gerken, 2024; Jain et al., 2024).
Objetivo general
Realizar una actualización en el manejo de las hernias inguinales mediante una revisión bibliográfica,
evaluando las técnicas de hernioplastia inguinal abierta y laparoscópica con el fin de identificar los
avances más relevantes, sus indicaciones, ventajas, complicaciones y resultados en la práctica clínica
actual.
Objetivos específicos
Realizar un estudio integral de las hernias inguinales con enfoque en su epidemiología, prevalencia,
factores de riesgo asociados y manifestaciones clínicas, para establecer directrices para el diagnóstico
temprano y la gestión adecuada de esta afección.
Analizar las principales técnicas de reparación de hernias inguinales abiertas como la técnica de
Lichtenstein y su eficacia en términos de complicaciones, recurrencia y recuperación del paciente.
Evaluar las ventajas y desventajas de las técnicas laparoscópicas como TEP y TAPP en comparación
con las técnicas abiertas considerando factores como el tiempo de recuperación, dolor crónico y tasas
de recurrencia.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión exhaustiva en bases de datos científicas como PubMed, Scielo, Google Scholar
y Springer Link, la búsqueda incluyó términos clave relacionados con hernias inguinales, hernioplastia
inguinal abierta y laparoscópica con mayor enfoque en sus complicaciones, se seleccionaron estudios
publicados entre 2019 y 2024, se encontraron fuentes bibliográficas que abarcaron ensayos clínicos,
estudios observacionales, metaanálisis y revisiones sistemáticas sobre hernioplastia inguinal abierta
y laparoscópica, con una búsqueda inicial de 278 artículos, de los cuales se eliminaron 162 por no
cumplir los criterios de inclusión, 45 por duplicados y 44 por falta de relevancia específica y se
seleccionaron 27 estudios para la revisión final.
DESARROLLO
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Definición
Se define como hernia inguinal a la protrusión de un órgano o tejido a través de una abertura anormal
en la pared de la región inguinal que se encuentra en la parte inferior del abdomen cerca de la ingle,
esta hernia ocurre cuando una parte del intestino o el tejido graso empuja hacia fuera a través de una
debilidad en la fascia abdominal (Stabilini et al., 2023).
Anatomía de la región inguinal
La región inguinal está situada en la unión entre el abdomen y el muslo, es una zona de gran importancia
anatómica y clínica debido a su papel como punto de paso de estructuras abdominales hacia la parte
inferior del cuerpo, esta área está delimitada superiormente por una línea imaginaria que conecta las
espinas ilíacas anterosuperiores, inferiormente por el ligamento inguinal, medialmente por la línea
media del cuerpo y lateralmente por la espina ilíaca anterosuperior.
El ligamento inguinal constituye un elemento clave de esta región, es una banda fibrosa que se extiende
desde la espina ilíaca anterosuperior hasta el tubérculo púbico, formando el borde inferior del músculo
oblicuo externo, este ligamento no solo actúa como un soporte estructural, sino que también define el
límite inferior del canal inguinal, una estructura tubular que atraviesa la pared abdominal de forma
oblicua. El canal inguinal es una de las principales estructuras de interés en esta región, tiene una
longitud aproximada de 4 cm y está compuesto por un anillo inguinal profundo que se origina en la
fascia transversalis y un anillo inguinal superficial que se abre en la aponeurosis del músculo oblicuo
externo, este canal permite el paso de diferentes estructuras: en los hombres, contiene el cordón
espermático, que incluye el conducto deferente, vasos testiculares, linfáticos y el plexo pampiniforme;
en las mujeres, alberga el ligamento redondo del útero, también transcurren vasos y nervios
ilioinguinales que inervan y vascularizan la región. La pared abdominal que forma el canal inguinal está
compuesta por varias capas, la pared anterior está formada principalmente por la aponeurosis del
oblicuo externo mientras que la pared posterior es reforzada por la fascia transversalis y en algunos
casos por las fibras conjuntas del oblicuo interno y el transverso del abdomen, el piso del canal es
proporcionado por el ligamento inguinal mientras que el techo está formado por las fibras arqueadas
del oblicuo interno y el transverso abdominal (Bisciotti et al., 2024).
Desde el punto de vista vascular los vasos epigástricos inferiores juegan un papel crucial, estos se
originan de la arteria iliaca externa y actúan como un punto de referencia anatómico importante para
diferenciar entre hernias inguinales directas e indirectas, las hernias directas se localiza medial a estos
vasos dentro del triángulo de Hesselbach, mientras que las indirectas se encuentran lateral a ellos y
atraviesan el anillo inguinal profundo. El triángulo de Hesselbach es una zona anatómica
particularmente vulnerable en la pared abdominal, está delimitado por el ligamento inguinal en su borde
inferior, los vasos epigástricos inferiores lateralmente y el borde lateral del músculo recto abdominal
medialmente, esta área es un sitio común de debilidad especialmente en personas mayores lo que
facilita la formación de hernias inguinales directas.
Por último, las estructuras nerviosas que cruzan esta región incluyen el nervio ilioinguinal que
proporciona inervación sensorial al escroto, los labios mayores y la cara medial del muslo, la cercanía
de estos nervios al canal inguinal los hace susceptibles a lesiones durante procedimientos quirúrgicos
lo que puede generar complicaciones como neuralgia post operatoria (Tuma et al., 2024).
Clasificación
La clasificación de Caspar Stromayr, propuesta en 1559 sigue siendo relevante y se utiliza como base
para las clasificaciones modernas de hernias inguinales que incluyen categorías como indirecta,
directa, femoral y mixta. En la actualidad, existen diversas clasificaciones siendo las más utilizadas y
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prácticas son las de Nyhus (1991), la de Gilbert modificada por Rutkow y Robbins (1993), y la de la EHS,
que son ampliamente reconocidas en la práctica clínica y la investigación (Yang et al., 2024).
Clasificación de Nyhus
Tipo I: hernia inguinal indirecta con anillo inguinal profundo de diámetro normal, pared posterior normal
y saco herniario que alcanza la porción medial del conducto inguinal.
Tipo II: hernia inguinal indirecta con anillo inguinal profundo dilatado, pared posterior normal y vasos
epigástricos no desplazados.
Tipo III Defectos de la pared posterior.
Hernia inguinal directa, pequeña o grande.
Hernia inguinal indirecta con dilatación importante del anillo inguinal profundo, pared posterior
involucrada, hernia inguinoescrotal y hernia mixta en pantalón.
Hernia femoral.
Tipo IV Hernias recurrentes
Hernia inguinal directa.
Hernia inguinal indirecta.
Hernia femoral.
Combinación de cualquiera de las anteriores (Xie et al., 2024).
Clasificación de Gilbert modificada por Rutkow y Robbins
Tipo I: Indirectas y anillo inguinal profundo apretado (normal) con saco peritoneal de cualquier tamaño.
Tipo II: Indirecta y anillo inguinal profundo dilatado menor de 4 centímetros.
Tipo III: Indirecta, anillo inguinal profundo dilatado mayor de 4 cm, saco peritoneal con componente de
deslizamiento o escrotal y desplazamiento de vasos epigástricos.
Tipo IV: Directa, con defecto de la pared posterior del conducto inguinal.
Tipo V: Directa con defecto diverticular de la pared posterior de no más de 2 centímetros de diámetro.
Tipo VI: Hernia mixta, con componente indirecto y directo o en pantalón.
Tipo VII: Hernias femorales.
Clasificación de la Sociedad Europea de Hernia (EHS)
Lateral (L), medial (M) y femoral (F). Primarias o recurrentes, numeradas con 0 si es primaria, y R 1, 2,
3, etc., de acuerdo con el número de recurrencias (Cisneros Muñoz & Mayagoitia, 2021).
Epidemiología
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La hernia inguinal es una de las condiciones quirúrgicas más frecuentes en el mundo, con una
incidencia en adultos entre el 2% y el 5% y una prevalencia del 4-5%. Es más común en hombres que en
mujeres con una relación de 8:1 y aunque puede presentarse a cualquier edad es más frecuente en
adultos mayores debido al debilitamiento muscular y en recién nacidos o niños por defectos
congénitos. En Estados Unidos, representa el 75% de las hernias de la pared abdominal, con cerca de
800,000 reparaciones anuales (Dalaf et al., 2024). En Ecuador un estudio realizado en el Hospital Dr.
Federico Bolaños Moreira de Milagro determinó que la edad promedio de los pacientes intervenidos es
de 50 años, con una proporción de 4:1 entre hombres y mujeres, siendo más frecuente en el lado
derecho (51.43%). Los principales factores de riesgo incluyen el debilitamiento tisular por la edad
(36.1%), obesidad (23.8%) y antecedentes quirúrgicos (16.1%), sin tratamiento oportuno, pueden
presentarse complicaciones como el encarcelamiento (10-15%) y la estrangulación (2-4%), lo que
aumenta la mortalidad hasta un 10% en casos de intervención tardía (Ruano Imbaquingo et al., 2024).
Etiología y factores de riesgo
La etiología de las hernias inguinales está influenciada por una combinación de factores congénitos y
adquiridos, estos factores contribuyen al desarrollo de debilidades en la pared abdominal a través de
las cuales el contenido abdominal puede protruir.
Factores Congénitos
Los defectos del desarrollo fetal pueden predisponer a la formación de hernias inguinales ya que
durante este proceso el canal inguinal permite el descenso de los testículos en los hombres y el
desarrollo del ligamento redondo en las mujeres, si este canal no se cierra adecuadamente tras el
descenso testicular o el desarrollo del ligamento puede dar lugar a un defecto. En los hombres la
persistencia del conducto peritoneovaginal que debería cerrarse después del descenso de los
testículos puede resultar en un canal inguinal persistente, mientras que en las mujeres la falta de
obliteración de este conducto también puede contribuir a la formación de hernias inguinales, además
algunos estudios sugieren que ciertos defectos genéticos pueden aumentar la predisposición a
desarrollar estas hernias, aunque la relación exacta entre los defectos genéticos y la formación de
hernias no está completamente definida (Miserez & Van Hoef, 2024).
Factores Adquiridos
La debilidad de la pared abdominal puede ser adquirida con el envejecimiento resultando en un
debilitamiento de los tejidos conectivos y la pérdida de la integridad de las estructuras de soporte lo
que puede permitir que el contenido abdominal se empuje hacia el exterior en el área inguinal, además
un aumento de la presión abdominal causado por factores como la tos crónica, el estreñimiento,
levantamiento de objetos pesados y la obesidad también puede contribuir al desarrollo de hernias
inguinales, esta presión excesiva puede agravar las debilidades preexistentes en la pared abdominal
facilitando la protrusión del contenido abdominal (Wang et al., 2024).
Factores de Riesgo Individuales
La obesidad al incrementar la grasa abdominal aumenta la presión intraabdominal y debilita la pared
abdominal lo que contribuye al desarrollo de hernias inguinales, asimismo condiciones que provocan
tos crónica como la bronquitis o el enfisema pueden elevar la presión abdominal y predisponer a la
formación de hernias, el embarazo también juega un papel importante ya que puede debilitar los
músculos abdominales y aumentar la presión intraabdominal especialmente en mujeres con múltiples
embarazos o en trabajo de parto prolongado, además existe evidencia de que la predisposición a las
hernias inguinales puede tener un componente hereditario, de modo que un historial familiar de estas
afecciones puede incrementar el riesgo de desarrollarlas (HIP Trial Investigators, 2024).
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Fisiopatología
Se ha visto que los pacientes con hernia inguinal suelen presentar una mayor proporción de colágeno
tipo III en comparación con el tipo I lo cual afecta la resistencia de la pared abdominal, esta condición
junto con un proceso vaginal permeable predispone al desarrollo de hernias en la adultez ya que
durante el desarrollo normal el proceso vaginal debe cerrarse alrededor de las 40 semanas de
gestación, la falta de este cierre puede llevar a una hernia inguinal indirecta especialmente en la
población pediátrica, aunque no siempre se manifiesta de esta manera. En la fisiopatología de la hernia
inguinal la debilidad de la pared abdominal ya sea por defectos congénitos, envejecimiento o
sobrecarga permite que el contenido abdominal protruye a través del canal inguinal, esto se agrava con
el aumento de la presión intraabdominal lo que empuja el contenido hacia el defecto inicialmente tejido
graso y luego intestino, a medida que el contenido abdominal protruye se forma un saco herniario lo
que puede derivar en complicaciones como incarceración, estrangulación y recurrencia tras la
reparación quirúrgica (Lamiri et al., 2024).
Presentación clínica
La presentación clínica de las hernias inguinales puede variar significativamente según el tipo de
hernia, tamaño y complicaciones, los síntomas más comunes incluyen dolor y malestar en la región
inguinal, los pacientes suelen reportar dolor localizado que puede describirse como agudo, punzante o
sordo y que puede intensificarse con actividades físicas como el levantamiento de objetos pesados o
la tos, este dolor puede ser persistente y variar en intensidad desde leve hasta severo, además del dolor
los pacientes pueden experimentar una sensación de presión o pesadez en la región inguinal. Una
característica distintiva de las hernias inguinales es la presencia de una protrusión visible en la región
inguinal, esta protrusión puede volverse más evidente cuando el paciente está de pie, tose o realiza
esfuerzos, en casos de hernia reducible la masa puede ser empujada suavemente de vuelta al
abdomen, sin embargo, si la hernia se vuelve no reducible es decir si la protrusión no se puede
reposicionar manualmente el paciente puede experimentar un dolor más intenso y persistente. En
algunas situaciones los pacientes pueden presentar síntomas digestivos asociados con la hernia
especialmente en casos de hernia incarcerada o estrangulada, estos síntomas incluyen náuseas,
vómitos y cambios en el tránsito intestinal como estreñimiento debido a la presión ejercida sobre el
intestino, la obstrucción intestinal resultante puede llevar a una serie de problemas adicionales como
distensión abdominal y malestar generalizado (McBee & Fitzgibbons, 2021).
Diagnóstico
El diagnóstico de una hernia inguinal comienza con una evaluación clínica exhaustiva que incluye una
historia médica detallada y un examen físico minucioso, durante la historia clínica el médico pregunta
al paciente sobre los síntomas específicos incluyendo la presencia de dolor en la región inguinal, la
aparición de una masa palpable o cualquier cambio en los síntomas con actividades físicas, tos o
levantamiento de objetos pesados, también es importante obtener información sobre antecedentes
familiares de hernias y factores predisponentes como obesidad, tos crónica o antecedentes de cirugía
abdominal.
En el examen físico el hallazgo más característico es la presencia de una masa en la región inguinal,
que puede variar en tamaño y consistencia, el médico suele realizar el examen mientras el paciente
está de pie o mediante maniobras de Valsalva como toser o realizar un esfuerzo para aumentar la
visibilidad de la protrusión herniaria, la palpación puede revelar una masa suave en el canal inguinal
que puede descender al escroto en hombres o a los labios mayores en mujeres si la hernia es extensa
(Sanderson et al., 2024).
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Para confirmar el diagnóstico y evaluar la extensión de la hernia se utilizan estudios de imagen, la
ecografía abdominal es el estudio de imagen de primera línea para la evaluación de hernias inguinales
ya que proporciona una visualización detallada de la protrusión y permite distinguir entre hernias
reducibles y no reducibles, esta es particularmente útil para evaluar el contenido del saco herniario y la
presencia de complicaciones como seromas o hematomas, en algunos casos especialmente cuando
se sospecha de complicaciones o cuando la ecografía no proporciona información suficiente, se
pueden utilizar estudios adicionales como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia
magnética (RM). La TC es útil para evaluar hernias grandes o complicadas y para identificar estructuras
anatómicas adyacentes, mientras que la RM puede proporcionar detalles adicionales en casos
complejos o cuando se necesita una evaluación precisa de los tejidos blandos (Tounkara et al., 2023).
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial de la hernia inguinal incluye una serie de condiciones que pueden presentar
síntomas similares (tabla1), estas condiciones incluyen linfadenopatía inguinal que puede presentar
una masa palpable en la región inguinal y quistes de Bartolino o epidídimo que pueden causar dolor en
la región inguinal o escrotal, otras condiciones a considerar son el dolor abdominal en casos de
apendicitis, diverticulitis o patologías ginecológicas en mujeres como los miomas uterinos o quistes
ováricos, una evaluación clínica y de imagen completa es crucial para distinguir entre estas
condiciones y confirmar la presencia de una hernia inguinal. La combinación de un examen físico
detallado con estudios de imagen adecuados permite un diagnóstico preciso de las hernias inguinales
facilitando la planificación del tratamiento más apropiado y oportuno para cada paciente (Semen et al.,
2024).
Tabla 1
Diagnóstico Diferencial de la Hernia Inguinal
Condición Características Clínicas Métodos Diagnósticos
Linfadenopatía
inguinal
Masa palpable en la región inguinal,
no reducible, sin cambios asociados a
maniobras de Valsalva.
Examen físico, ultrasonido Doppler
para diferenciar masas sólidas de
inflamatorias o neoplásicas.
Quiste de
Bartolino
Masa dolorosa en la región vulvar,
más común en mujeres, asociado a
infección o inflamación glandular.
Examen ginecológico, ultrasonido de
partes blandas en región vulvar.
Quiste de
epidídimo
Masa indolora o dolorosa en el
escroto, palpable cerca del testículo,
no reducible.
Exploración física, ultrasonido escrotal
para confirmar la presencia de quistes
simples o complicaciones.
Apendicitis Dolor abdominal localizado en el
cuadrante inferior derecho,
acompañado de fiebre, náuseas y
sensibilidad a la palpación.
Examen físico, laboratorio
(leucocitosis), tomografía
computarizada o ultrasonido
abdominal.
Diverticulitis Dolor abdominal bajo generalmente
en el cuadrante inferior izquierdo, con
fiebre, náuseas y alteraciones del
tránsito.
TC abdominal con contraste oral o
intravenoso para detectar inflamación
diverticular.
Miomas uterinos Masa pélvica palpable, asociada a
sangrado uterino anormal, dolor
pélvico o presión abdominal.
Examen ginecológico, ultrasonido
transvaginal, resonancia magnética
para evaluación detallada.
Quistes ováricos Dolor pélvico, masa anexial palpable,
posible torsión o ruptura asociada a
dolor agudo severo.
Ultrasonido transvaginal o TC
abdominal para evaluar tamaño,
contenido y complicaciones del
quiste.
Hernia inguinal Masa en región inguinal o escrotal,
reducible, que aumenta con
Examen físico detallado, ultrasonido
inguinal, y en casos selectos TC o
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maniobras de Valsalva, puede ser
dolorosa si es complicada.
resonancia magnética para
diagnóstico preciso.
Semen Ilgeldiev, David Tabidze, Soeren Stoeckel, Hagen Rudolph, Lutz Mirow, Differential diagnosis of
inguinal swellings: a case series of atypical diagnoses, Journal of Surgical Case Reports, Volume 2024.
Tratamiento
Durante mucho tiempo ha existido un debate de las ventajas entre la técnica abierta y la laparoscópica,
estudios como el de Feliu et al. en 2011 y Massazo et al. en 2016 mostraron mejores resultados para
el abordaje laparoscópico, aunque con tiempos operatorios más largos, sin embargo, la mayoría de los
estudios eran retrospectivos o con un número limitado de casos. En 2020, Elmessiry y Gebaly
publicaron un ensayo aleatorizado que demostró que la laparoscopía ofrecía un mejor postoperatorio,
menos dolor crónico y mayor satisfacción, revisiones como la de Burton y Pérez en 2021 propusieron
algoritmos para la elección de la técnica, recomendando el abordaje laparoscópico (TEP/TAPP) para
las hernias bilaterales, además la Sociedad Europea de la Hernia también sugiere la laparoscopia para
estos casos siempre realizada por cirujanos expertos (Roldán Aviña et al., 2024).
Técnicas abiertas
Existen varias técnicas para la reparación abierta de la hernia inguinal, las técnicas de reparación con
tensión como las de Shouldice, Bassini y MacVay, son procedimientos más tradicionales, mientras que
las técnicas de reparación sin tensión como las de Lichtenstein, Gilbert, Rutkow- Robbins y Nyhus, han
ganado popularidad debido a sus mejores resultados en términos de menor tasa de recurrencia y
complicaciones.
La técnica de Lichtenstein que utiliza una malla de polipropileno es especialmente valorada por ser un
procedimiento simple que ofrece buenos resultados en términos de recuperación rápida y baja tasa de
complicaciones, durante este procedimiento se realiza una incisión horizontal en la región inguinal, se
abre el conducto inguinal y la fascia de Camper y se separa la aponeurosis del músculo oblicuo externo,
después de identificar la hernia se procede a la reducción del saco herniario, si es necesario la bolsa
herniaria se invierte en el espacio preperitoneal, y una malla de polipropileno se coloca y asegura a
diferentes puntos anatómicos como el tubérculo púbico y el ligamento de Poupart, esta malla refuerza
el área evitando la recurrencia de la hernia y se debe tener especial cuidado para no dañar el nervio
iliohipogástrico (Jain et al., 2024).
Técnicas laparoscópicas
Actualmente las técnicas laparoscópicas más utilizadas para la reparación de hernias inguinales son
la Reparación Preperitoneal Transabdominal (TAPP) y la Reparación Extraperitoneal Total (TEP).
Ambas técnicas implican el acceso al espacio preperitoneal donde se coloca una malla para corregir
el defecto herniario. En la técnica TAPP el paciente se encuentra bajo anestesia general, se coloca un
trocar de 12 mm en la cicatriz umbilical o en la región epigástrica seguido de la introducción de dos
trócares de 5 mm, una vez identificado el defecto herniario se forma un colgajo peritoneal a partir del
peritoneo que se encuentra aproximadamente a 2 cm por encima de la cresta ilíaca, el espacio
preperitoneal se diseca utilizando técnicas suaves o con electrocauterio permitiendo acceder al área
de la hernia y colocar la malla, el saco herniario se reduce y se regresa a su posición original mientras
que la falsa bolsa creada por la fascia transversal se separa. La técnica TEP sigue un enfoque similar,
pero sin atravesar la cavidad peritoneal lo que reduce algunos riesgos asociados, ambas técnicas son
efectivas y permiten una recuperación más rápida y menos dolorosa en comparación con las técnicas
abiertas pero la elección entre ellas depende de la experiencia del cirujano y las características del
paciente (Xu et al., 2023).
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Efectos secundarios específicos de la hernioplastia abierta
Los efectos secundarios incluyen dolor crónico, retención urinaria, infección del sitio quirúrgico,
hematomas y trastornos sensoriales, el dolor crónico es una complicación significativa con una
incidencia reportada de hasta el 16.4% a los 6 meses y 16.1% a los 5 años después de la cirugía, la
retención urinaria es otra complicación común con una incidencia del 36% en pacientes que regresan
a urgencias dentro de la primera semana postoperatoria, las infecciones del sitio quirúrgico también
son frecuentes con tasas de readmisión del 2.5% para infecciones superficiales, además, los
hematomas y los trastornos sensoriales como la disfunción del nervio ilioinguinal pueden ocurrir
especialmente en técnicas que implican la movilización del nervio (Charvátová et al., 2024).
Efectos secundarios específicos de la hernioplastia laparoscópica
Los efectos secundarios específicos que pueden ocurrir con la hernioplastia laparoscópica incluyen
seroma, hematoma, retención urinaria, dolor crónico inexplicado y complicaciones relacionadas con la
irritación nerviosa, la irritación del nervio genitofemoral, ilioinguinal y el nervio cutáneo lateral del muslo
son particularmente comunes con tasas de irritación nerviosa del 4.2% en la reparación laparoscópica,
además, se han reportado complicaciones significativas como dolor postoperatorio severo,
obstrucción intestinal, hidrocele que requiere cirugía y hernias en el sitio del trocar, otros factores de
riesgo para complicaciones incluyen un índice de masa corporal elevado, pérdida de sangre
intraoperatoria, adherencias intraoperatorias, función de coagulación anormal, hernia recurrente e
hipertensión (Gomes et al., 2021).
Comparación de Complicaciones
Complicaciones Intraoperatorias: las técnicas laparoscópicas suelen asociarse con una menor tasa
de complicaciones intraoperatorias graves como lesiones viscerales en comparación con la técnica
abierta, la técnica abierta, aunque menos costosa y técnicamente menos compleja puede presentar
complicaciones como hemorragias locales o infecciones en el sitio quirúrgico.
Complicaciones Postoperatorias: las técnicas laparoscópicas tienen menos tasas de dolor crónico y
sensación de cuerpo extraño, sin embargo, pueden tener una incidencia mayor de complicaciones
respiratorias debido a la insuflación de CO2 durante la cirugía, la técnica abierta tiene una mayor
incidencia de dolor postoperatorio agudo y crónico con potenciales complicaciones como infecciones
y seromas (Haladu et al., 2022).
Factores que interviene en la elección de hernioplastia inguinal abierta y laparoscópica
La edad, el sexo y el estado de salud general del paciente influyen en la elección del método, los
pacientes más jóvenes (<65 años) y aquellos con menos comorbilidades son más propensos a
someterse a una reparación laparoscópica, además, los pacientes con hernias bilaterales o recurrentes
también son más propensos a beneficiarse de la laparoscopia debido a la mejor visualización y acceso,
en casos de hernias complicadas o con comorbilidades significativas la reparación abierta puede ser
preferida. Los cirujanos con mayor volumen anual de reparaciones de hernia inguinal y aquellos que
trabajan en hospitales grandes o especializados tienden a preferir la laparoscopia, la experiencia del
cirujano en técnicas laparoscópicas es crucial para minimizar complicaciones y mejorar los resultados,
de igual manera se ha observado que el tipo de seguro y la región geográfica también juegan un papel
importante ya que los pacientes con seguro privado y aquellos en ciertas regiones tienen más
probabilidades de recibir una reparación laparoscópica (Barba et al., 2024).
Tasas de recurrencia para la hernioplastia inguinal
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Las mismas varían según el enfoque quirúrgico utilizado, la hernioplastia inguinal abierta tiene una tasa
de recurrencia de aproximadamente 1.8%, y la hernioplastia inguinal laparoscópica presenta una tasa
de recurrencia más alta alrededor del 3.6%, estos datos sugieren que, aunque la laparoscopia ofrece
ventajas en términos de menor dolor postoperatorio y recuperación más rápida puede estar asociada
con un mayor riesgo de recurrencia en comparación con la reparación abierta (Vitulli, 2023).
Comparación del tiempo quirúrgico
La duración del procedimiento varía según la técnica empleada, algunos estudios indican que la cirugía
laparoscópica puede tener un tiempo operatorio más prolongado debido a su complejidad técnica, sin
embargo, investigaciones realizadas en el Hospital General de Riobamba reportaron un tiempo
operatorio promedio de 50 minutos para la técnica laparoscópica, en comparación con 65 minutos
para la cirugía abierta, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa.
Recuperación y Reintegración a las Actividades
La elección de la técnica quirúrgica influye en la rapidez de la recuperación y el retorno a las actividades
diarias, la mayoría de los estudios coinciden en que la reparación laparoscópica de hernias inguinales
se asocia con una recuperación más rápida y un retorno más temprano a las actividades normales, los
pacientes sometidos a cirugía laparoscópica suelen reintegrarse a sus actividades cotidianas entre 4
y 6 días antes que aquellos operados mediante cirugía abierta, además, la laparoscopia se relaciona
con menos dolor postoperatorio y una menor necesidad de analgésicos (Orellana et al., 2020).
CONCLUSIONES
La hernia inguinal tiene una prevalencia del 4-5% y una incidencia del 2-5%, es más común en hombres
(8:1) y en adultos mayores por debilitamiento muscular, representa el 75% de las hernias de la pared
abdominal, con 800,000 reparaciones anuales en EE.UU. y una edad promedio de 50 años en Ecuador.
Factores de riesgo incluyen debilitamiento tisular (36.1%), obesidad (23.8%) y cirugía previa (16.1%),
sin tratamiento puede causar encarcelamiento (10-15%) y estrangulación (2-4%), aumentando la
mortalidad hasta un 10%. La cirugía abierta o laparoscópica es el único tratamiento definitivo siendo
esta última más ventajosa en recuperación y dolor postoperatorio, sin embargo, la técnica abierta sigue
siendo útil en ciertos casos, un abordaje quirúrgico oportuno reduce la recurrencia y mejora la calidad
de vida, por lo que la elección debe basarse en el paciente y los recursos disponibles.
La decisión entre la hernioplastia inguinal abierta y laparoscópica debe basarse en una evaluación
exhaustiva que contemple las características clínicas del paciente, como su estado general,
comorbilidades y tipo de hernia así como la experiencia del cirujano y las condiciones del entorno
quirúrgico, la hernioplastia laparoscópica ya sea mediante abordaje transabdominal preperitoneal o
totalmente extraperitoneal se asocia con ventajas significativas como menor dolor postoperatorio,
recuperación más rápida, una menor incidencia de infecciones en el sitio quirúrgico y un retorno más
temprano a las actividades habituales, no obstante, esta técnica suele requerir una curva de aprendizaje
más prolongada, equipos especializados y mayor inversión económica lo que limita su disponibilidad
en ciertos contextos, por otro lado, la hernioplastia abierta que incluye procedimientos como la técnica
de Lichtenstein, sigue siendo altamente eficaz con tasas bajas de recurrencia y una menor complejidad
técnica lo que la convierte en una opción preferida en escenarios de recursos limitados o cuando el
costo es un factor determinante.
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3104.
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