LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3397.


DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4202

Estudio de los hábitos alimenticios y conocimientos
nutricionales de escolares de la escuela Primaria Josué Mirlo

del Estado de México
Study of eating habits and nutritional knowledge of schoolchildren at the

Josué Mirlo Elementary School in the State of Mexico

Laura González Fuentes
lau2088@yahoo.com.mx

https://orcid.org/0000-0000-0000-0000
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Cuautepec

Ciudad de México – México

Lucia Escudero Cortés
lucia.escudero@estudiantxs.uacm.edu.mx

https://orcid.org/0009-0004-5430-0743
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Cuautepec

Ciudad de México – México

Ma. del Socorro Charcas López
maria.charcas@ired.unam.mx

https://orcid.org/0009-0008-0505-3271
Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía. Instituto Politécnico Nacional

Ciudad de México – México

Laura Itzel Quintas Granados
itzel.quintas@uacm.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-8622-2004
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Cuautepec

Ciudad de México – México

Israel López Reyes1
israel.lopez.reyes@uacm.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-2114-1796
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Cuautepec

Ciudad de México – México

Artículo recibido: 25 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 21 de julio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

Los Hábitos Alimenticios (HA) y la nutrición no solo afectan la salud en el presente, sino determinan a
futuro enfermedades relacionadas con la alimentación. Este estudio tuvo como objetivo evaluar los
HA y Conocimientos Nutricionales (CN) de una población de estudiantes de 6 a 11 años, de la Primaria
Josué Mirlo del Estado de México. Fue un estudio descriptivo transversal, la población fue de 152
niños de ambos sexos, los criterios de inclusión consistieron en que fueran estudiantes inscritos que
decidieran participar, además de tener el consentimiento informado de los padres. Se realizó
valoración nutricional por Índice de Masa Corporal y bioimpedancia eléctrica, se evaluaron los HA y


1 Autor de correspondencia.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3398.


CN mediante la aplicación de cuestionarios a los niños, los padres y maestros. Los resultados de
evaluación nutricional arrojaron que los estudiantes tienen un bajo consumo de frutas y verduras, que
se encontró asociado con un estado nutricional inadecuado, sin embargo, esto no estuvo vinculado
con el consumo de otros alimentos. Casi el 81% está de acuerdo que tiene HA saludables, que
asociamos con CN. Cerca del 80% tiene una alimentación saludable; sin diferencias en esa asociación.
No obstante, más del 30% de los niños presentaba sobrepeso y obesidad. Por lo que se puede concluir
que este estudio ayudó a identificar que, del total de los escolares, los que presentan HA deficientes
son una proporción menor. No obstante, todo lo anterior indica que es importante contar con
orientación alimentaria y programas de alimentación que consideren la situación actual de
conocimientos y hábitos de consumo de los niños.

Palabras clave: hábitos alimenticios, conocimientos nutricionales, estudiantes de nivel
primaria, estado nutricional


Abstract
Eating habits (EH) and nutrition not only affect current health but also determine future diet-related
diseases. This study aimed to evaluate the EH and Nutritional Knowledge (NK) of a population of
students aged 6 to 11 years old, from Josué Mirlo Elementary School in the State of Mexico. This was
a descriptive, cross-sectional study, with a population of 152 children of both sexes. Inclusion criteria
were: enrolled students who chose to participate, and informed parental consent. Nutritional
assessment was performed using Body Mass Index (BMI) and electrical bioimpedance. EH and NK
were assessed by administering questionnaires to children, parents, and teachers. The results of the
nutritional assessment showed that the students had a low consumption of fruits and vegetables,
which was found to be associated with inadequate nutritional status; however, this was not associated
with the consumption of other foods. Almost 81% agreed that they had healthy EH, which we
associated with NK. Nearly 80% of children eat healthy, with no significant differences in this
association. However, more than 30% of the children were overweight or obese. Therefore, it can be
concluded that this study helped identify that, of all schoolchildren, a smaller proportion of those with
EF deficiencies are present. Nevertheless, all of the above indicates the importance of providing dietary
guidance and nutrition programs that consider children's current knowledge and consumption habits.

Keywords: eating habits, nutritional knowledge, primary school students, nutritional status








Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.

Cómo citar: González Fuentes, L., Escudero Cortés, L., Charcas López, M. del S., Quintas Granados, L.
I., & López Reyes, I. (2025). Estudio de los hábitos alimenticios y conocimientos nutricionales de
escolares de la escuela Primaria Josué Mirlo del Estado de México. LATAM Revista Latinoamericana
de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (3), 3398 – 3411. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4202



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3399.


INTRODUCCIÓN

En la actualidad, en México la población infantil en edad escolar tiene presente el desarrollo de una
serie de malos hábitos alimenticios; tales como el consumo de comida chatarra y procesada. Mientras
que la comida de origen natural está siendo eliminada de la mesa. La obesidad y así mismo la
desnutrición en los niños hacen visible la importancia de realizar evaluaciones precisas de la
composición corporal mediante métodos de fácil utilización, como lo son las medidas antropométricas
y la bioimpedancia eléctrica.

El nivel de conocimiento en temas relacionados con la alimentación es un importante determinante en
los hábitos de consumo a nivel individual. Es lógico pensar que cuanto mayor sea la formación en los
Conocimientos Nutricionales del individuo mejores serán sus Hábitos Alimentarios. Sin embargo, a
medida que el individuo adquiere autonomía para decidir sobre los alimentos, los factores sociales, los
culturales y los económicos, además de las preferencias alimentarias van a contribuir a un nuevo
patrón de consumo alimentario de manera importante (Vega y cols., 2015). En particular, los menores,
son principalmente vulnerables a desequilibrios nutricionales, por lo que el refrigerio o el “lunch” escolar
puede y debe ser una oportunidad para que las niñas y los niños conozcan de forma práctica las
recomendaciones para una alimentación y nutrición adecuadas mediante la práctica de Hábitos
Alimenticios saludables, aunque primero hay que conocer o identificar a estos mismos y a los
Conocimientos Nutricionales que se tengan.

El presente estudio tuvo como objetivo identificar los Hábitos Alimenticios de una población de
estudiantes de 6 a 11 años; y la opinión de algunos de sus maestros, en la Escuela Primaria Josué Mirlo
del Estado de México; México, para al mismo tiempo conjuntar y asociar esta información con los datos
correspondientes a los Conocimientos Nutricionales, con la intención de que a futuro se pueda realizar
una propuesta de estrategia de prevención del sobrepeso y obesidad. Los resultados podrán orientar
las actividades para promover Hábitos Alimenticios saludables en la población de este centro escolar.

METODOLOGÍA

Para la realización de este estudio que tiene que ver con la alimentación y la nutrición en niños en edad
escolar dentro del ciclo escolar 2018-2019 de la Escuela Primaria Pública Josué Mirlo ubicada en el
Municipio de Atizapán, del Estado de México; México, primeramente, se solicitó la autorización de las
autoridades correspondientes, en este caso la dirección de la escuela. También más adelante se
requirió la autorización mediante un consentimiento informado, que firmaron los padres o tutores de
los niños que decidieron participar en el estudio. El consentimiento informado especificó la aplicación
de un cuestionario de carácter anónimo y confidencial sobre los Hábitos Alimenticios y los
Conocimientos Nutricionales; e informó sobre la toma de mediciones antropométricas que se le
realizaron a la población estudiada. Para el control de cada uno de los materiales o instrumentos se
asignó un folio por estudiante y padre o tutor. También se pidió la autorización de las profesoras para
participar en un cuestionario mediante un consentimiento informado.

Variables de estudio

Este trabajo se desarrolló como un estudio descriptivo transversal. Las variables asociadas fueron los
Hábitos Alimenticios y los Conocimientos Nutricionales. Por otra parte, se tuvieron también datos
cuantitativos tales como los correspondientes al Índice de Masa Corporal (IMC) y las mediciones
antropométricas. Así entonces, de estas variables en común se realizó un análisis comparativo de los
datos recolectados. Por otra parte, se utilizaron instrumentos, tales como algunos cuestionarios, con
éstos se pretendió reconocer los Conocimientos Nutricionales y así mismo identificar los Hábitos
Alimenticios para posteriormente analizar en conjunto toda esta información.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3400.


Población de estudio

La muestra incluyó a 152 (n=152) participantes; y estuvo conformada por 70 niñas y 82 niños en edad
escolar de 6 a 11 años; también participaron algunos de los padres de familia de estos niños. La colecta
de datos se realizó en dos etapas: en la primera se tomaron las mediciones antropométricas que se
registraron en una ficha de colecta; y en la segunda etapa se detectaron los Hábitos Alimenticios y se
identificaron los Conocimientos Nutricionales. También participaron 6 profesoras y 1 directora (n=7)
para ello se realizó una evaluación de cómo ellas perciben el cuidado de la salud de acuerdo con la
alimentación de sus alumnos.

Instrumentos

Para el diseño de estas herramientas, primeramente, se realizó una búsqueda bibliográfica de
cuestionarios o instrumentos que contuviera preguntas sobre Hábitos Alimenticios y Conocimientos
Nutricionales. De esta manera tanto los cuestionarios de los niños; de las profesoras; y la ficha de
colecta para este proyecto podemos decir que se retomaron y acondicionaron con el material de
distintos estudios previos: Lera, Salinas, Fretes y Vio (2013); Fundación MAPFRE
(http://fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/); y “Percepción Alimentaria, Hábitos Alimenticios
Estado Nutricional y Práctica de Actividad Física en Población de 9 - 11 años. Del Colegio Cedid Ciudad
Bolívar, Bogotá Colombia (Rojas, 2011). Al inicio de la colecta de los datos se recabó la información
sobre las características generales de los participantes en donde se incluyó: edad, género, grado
escolar y horario de estudio. Esto junto con los datos antropométricos se colectaron y registraron en
una ficha de colecta. En ésta se anotaron los datos de las mediciones tales como son la altura, el peso,
porcentaje de agua, porcentaje de masa muscular, kilogramos de masa ósea y porcentaje de grasa
corporal. Respecto a la información recabada de las profesoras sólo se les solicitó la edad, fecha y
grado que impartían.

Materiales y métodos

Así entonces, y con la intención de identificar los Hábitos Alimenticios y los Conocimientos
Nutricionales de los escolares, y la percepción que tienen las profesoras ante el cuidado de la salud de
acuerdo con la alimentación de sus alumnos. Se aplicaron los siguientes cuestionarios y una ficha de
colecta:

Ficha de Colecta

● Cuestionario sobre Hábitos Alimenticios (para contestar por los alumnos)
● Cuestionario sobre Conocimientos Nutricionales (para contestar por los alumnos)
● Cuestionario sobre Hábitos Alimenticios (para contestar por los padres)
● Cuestionario sobre Conocimientos Nutricionales (para contestar por los padres)
● Cuestionario del cuidado de la salud mediante la alimentación (para contestar por las

profesoras)

Para el llenado de la ficha de colecta, respecto a la toma de datos antropométricos se procedió con la
colecta de la información como adelante se menciona. La medición de la altura de un individuo es la
suma de 4 componentes: las piernas, la pelvis, la columna vertebral y el cráneo. El estudiante debió de
estar de espaldas y de pie, haciendo contacto con el estadiómetro marca Seca con una escala de 1 a
220 cm (colocado verticalmente), con la vista fija al frente en un plano horizontal; los pies formando
ligeramente una V y con los talones entreabiertos. El piso y la pared donde estuvo instalado el
estadiómetro fueron rígidos, planos, sin bordes y formaban un ángulo de 90°. Se deslizó la parte
superior del estadiómetro y al momento de tocar la parte superior de la cabeza; se tomó la lectura
exactamente en la línea roja que marcaba la estatura (Aparicio y cols., 2004).



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3401.


La medición del peso es la determinación antropométrica más común. Es de gran utilidad para
observar la deficiencia ponderal en todos los grupos de edad. Para la medición, el estudiante debió
estar en posición erecta y relajada, de frente a la báscula portátil con plataforma con capacidad de 180
kg marca Beurer (Modelo BF100) con la vista fija en un plano horizontal. Las palmas de las manos
extendidas y descansando lateralmente en los muslos; con los talones ligeramente separados, los pies
formando una V ligera y sin hacer movimiento (Aparicio y cols., 2004).

El IMC se calculó con el peso corporal en Kg dividido por la altura en metros cuadrados (IMC=Kg/m²)
de acuerdo a la Secretaría de Salud en la Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2 (Secretaría de Salud;
https://www.cndh.org.mx/DocTR/2016/JUR/A70/01/JUR-20170331-NOR37.pdf). El IMC para la
población infantil se clasifica como a continuación se muestra en la Tabla 1; y esto nos ayudó a
detectar la categoría de peso que pudiera llevar a un posible problema de salud en esta población
infantil. De acuerdo con el IMC obtenido se tuvieron que utilizar las gráficas de percentiles tanto para
niñas como para niños para determinar la categoría en la que se encontraba cada menor.

Tabla 1

Categorías del nivel de peso del IMC y sus percentiles

Categoría de nivel de peso Rango de percentil
Bajo peso Menos del percentil 5
Peso saludable Percentil 5 hasta por debajo del percentil 85
Sobrepeso Percentil 85 hasta por debajo del percentil 95
Obeso Igual o mayor al percentil 95


Fuente: Tomado de:
(https://www.cdc.gov/healthyweight/spanish/assessing/bmi/childrens_bmi/acerca_indice_masa_cor
poral_ninos_adolescentes.html).

Metodología para evaluar la composición corporal

Consideramos que el método ideal para estudiar la composición corporal de los escolares fuera aquel
mediante el cual se pudieran analizar los datos obtenidos de cada estudiante para compararlos con
los valores de referencia de agua, masa muscular, masa ósea y grasa corporal; todos estos como
elementos que integran el organismo humano; así también, peso y talla e incluso el IMC. Es decir, el
método más frecuentemente utilizado y mayormente aceptado para evaluar la composición corporal
es la Antropometría (Medina y cols., 2017).

Bioimpedancia eléctrica

La bioimpedancia eléctrica es un método sencillo que proporciona información en la práctica para el
seguimiento y evaluación de las personas. Esto sirve para diferenciar la grasa corporal, el porcentaje
de masa muscular, el porcentaje de agua y los kilogramos de masa ósea. Entre las ventajas del análisis
de la bioimpedancia eléctrica podemos mencionar las siguientes: simple y fácil de usar, equipo portátil,
no requiere desvestir a la persona y resulta óptimo para mediciones repetidas (Martínez, 2010).

Diseño de la investigación

El instrumento para identificar los Hábitos Alimenticios y los Conocimientos Nutricionales fue
retomado con la información de los cuestionarios ya mencionados (Lera, et al., 2013;
http://fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/; Rojas, 2011). Para la percepción que tienen las
profesoras ante el cuidado de la salud de acuerdo con la alimentación de sus alumnos, la información
que dio pauta a las preguntas contenidas en este instrumento fue retomada del “Manual Para el



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3402.


Maestro del Programa Escuela y Salud”, Desarrollando Competencias para una Nueva Cultura de la
Salud” (SEP, 2009). Así entonces, con estos instrumentos nosotros elaboramos y propusimos una
nueva versión del instrumento el cual incluyó 31 preguntas divididas en dos apartados (Hábitos
Alimenticios y Conocimientos Nutricionales) para los alumnos y padres o tutores. El primer apartado
del cuestionario estuvo formado por 13 preguntas que sirvieron para identificar los Hábitos
Alimenticios en los escolares y padres o tutores del menor. El segundo apartado estuvo constituido
por 18 preguntas para detectar los Conocimientos Nutricionales en los alumnos y padres o tutores del
menor. Por otra parte, el instrumento diseñado para su aplicación con las profesoras y directora
contuvo 12 preguntas.

Plan de análisis de resultados

La técnica para obtener la información fue la entrevista. Como ya se ha mencionado el instrumento
para la recolección de datos que se elaboró fue un cuestionario con 31 preguntas. La información que
se obtuvo fue de fuentes directas, de niños estudiantes de 6 a 11 años y de cada uno de los padres o
tutores de los menores que aceptaron participar.

El procedimiento utilizado para explicar parte de los resultados obtenidos se realizó de forma
cuantitativa descriptiva. Elaboramos tablas y gráficas con ayuda del programa Excel, esto para obtener
los valores de frecuencia (no se muestran todos estos datos). Para analizar los datos cualitativos de
los cuestionarios se emplearon métodos como el método de palabras clave de contexto y métodos
que requieren la identificación del texto en códigos; es decir, recopilamos la información obtenida
agrupando en categorías concentrando las ideas, los conceptos o los temas similares revelados en
cada cuestionario (Fernández, 2006).

Se realizó un análisis descriptivo de las variables Hábitos Alimenticios y Conocimientos Nutricionales;
el cual se registró en la Tabla 5. Tratando de analizar en conjunto la información de los Hábitos
Alimenticios y los datos relativos a los Conocimientos Nutricionales; para con esto y con lo obtenido
del IMC poder obtener información o datos que a futuro sustenten la elaboración de una propuesta con
actividades que pudieran ayudar a reforzar la alimentación de los menores.

RESULTADOS

Se incluyeron los datos de 152 escolares, de los cuales 70 fueron niñas lo que equivale al 46% y 82
niños a un 54%. En la Tabla 2 se muestran los valores del recuento y porcentajes de niñas y niños de
acuerdo con la categoría de nivel de peso en relación con su IMC.

Tabla 2

Distribución de las categorías de nivel de peso de acuerdo con el IMC en escolares del sexo femenino y
masculino

Categoría de nivel
de peso

Niñas
Recuento

(f)

Porcentaje Categoría de nivel
de peso

Niños
Recuento

(f)

Porcentaje

Bajo Peso 6 8.5% Bajo Peso 8 9.7%
Peso Saludable 46 65.7% Peso Saludable 45 54%
Sobrepeso 11 15.7% Sobrepeso 15 18.2%
Obeso 7 10% Obeso 14 17%
Total 70 100% Total 82 98.9%



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3403.


Los resultados que a continuación se presentan se obtuvieron con el uso de la báscula portátil con
plataforma Beurer (Modelo BF100). Las mediciones antropométricas fueron: porcentaje de agua,
porcentaje de grasa corporal, porcentaje de masa muscular y kilogramos de masa ósea.

En la Tabla 3 se muestran los valores de los porcentajes obtenidos de las mediciones de agua, de las
niñas y niños de acuerdo con la cantidad de Agua Corporal Total (ACT). Primeramente, hemos de
mencionar que sólo 110 niñas y niños del total de los 152 presentaron un porcentaje de ACT dentro del
intervalo aceptable de porcentajes de agua corporal, de acuerdo con las edades que se consideraron
en este estudio; el cual se observa en la clasificación de los valores de referencia para porcentaje de
agua.

Tabla 3

Valores del porcentaje de Agua Corporal Total (ACT) en función del género

Población
edad y sexo

ACT
(Intervalo de agua

corporal de acuerdo
con la edad)

Femenino Masculino Total, de esta
muestra

f % f % f %
1 a 12 años

niñas y niños
49 a 75% 37 33.6% 73 66.3% 110 100%


En la Tabla 4 se presentan los valores del recuento y porcentajes de niñas y niños de acuerdo a la
clasificación del porcentaje de grasa corporal. Se observa que un 86.8% de los niños de ambos sexos
se encuentran en la clasificación “aceptable bajo”.

Tabla 4

Clasificación del porcentaje de grasa corporal en función del género

Clasificación
% grasa corporal

Femenino
Recuento (f)

Masculino
Recuento (f)

Total de la muestra

F % f % f %
No saludable 4 5.7% 3 3.6% 7 4.6%
Aceptable bajo 56 80% 76 92.6% 132 86.8%
Aceptable alto 8 11.4% 2 2.4% 10 6.5%
No Saludable, Obesidad 2 2.8% 1 1.2% 3 1.9%
Total 70 100% 82 100% 152 99.8%


Para el análisis en conjunto de los Hábitos Alimenticios y los Conocimientos Nutricionales detectados
en los alumnos de ambos sexos, nosotros después de identificar tanto los Hábitos Alimenticios como
los Conocimientos Nutricionales; y siguiendo la lógica de que estas dos variables de estudio pudieran
tener cierta asociación; primeramente, agrupamos tanto las respuestas que se obtuvieron de los
Hábitos Alimenticios como de los Conocimientos Nutricionales. Para esto lo que hicimos fue
considerar o tomar en cuenta una característica o propiedad de cada respuesta; que además pudiera
asociarse entre ambas variables. Dicho de otra forma, lo que hicimos fue analizar cada pregunta o las
respuestas que a éstas se dieron, con el único objetivo de conjuntar o asociar de manera alguna la
información recabada; lo cual nos permitió comprender y a analizar estas dos variables en conjunto
(Tabla 5). Hubo algunas características o situaciones que fueron exclusivas de Hábitos Alimenticios o
que sólo estuvieron como Conocimientos Nutricionales.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3404.


Tabla 5

Información de los Hábitos Alimenticios de los estudiantes en conjunto con los datos relativos a los
Conocimientos Nutricionales

Hábitos Alimenticios Conocimientos Nutricionales
1. El 90% de los niños come despacio y sentado.
2. Cerca del 31% de los niños come carne dos
veces a la semana.


3. Casi el 47% de la población comen “comida
rápida” una vez a la semana.


4. Casi el 81% de los niños tiene Hábitos
Alimenticios Saludables.

4. Cerca del 80% de los niños dice tener una
Alimentación Saludable.

5. Un 60.5% de los menores comen tres veces al
día.

5. Un 48% de los menores afirman que es mejor
comer que cenar.

6. Casi el 29% de los alumnos comen tres piezas
de fruta al día.

6. El 61% de los alumnos considera que la fruta
es buena para su salud.

7. Cerca del 33% de los estudiantes consume una
vez al día verdura.

7. Casi el 54% de los estudiantes está de acuerdo
que la verdura tiene fibra y antioxidantes buenos
para la salud.

8. El 74% de los alumnos comen pescado una vez
a la semana.

8. Casi el 51% de los alumnos afirma que el
pescado contiene proteínas, minerales y ácidos
grasos.

9. El 32% de los menores consumen lácteos dos
veces por día.

9. Casi el 54% de los menores dice que los
lácteos aportan calcio para la salud.

10. Cerca del 30% de los niños consumen
legumbres dos veces a la semana.

10. Más del 44% afirma que se puede reemplazar
la carne por ejote, garbanzo y lenteja.

11. Un 35% de los alumnos consume un vaso con
refresco al día.

11. El 53% de los alumnos afirma que no es lo
mismo tomar refresco y jugos en remplazo del
agua.

12. Casi el 31% de los menores consumen más
de cinco vasos con agua al día.

12. El 53% de los menores considera que el agua
no se puede reemplazar por bebidas endulzadas
artificialmente.

13. El 23% de los estudiantes consume golosinas
más de cinco veces a la semana.

13. El 46% de los estudiantes está de acuerdo
que poca sal y azúcar son buenos para la salud.

14. Casi 81% de los niños tiene Hábitos
Alimenticios Saludables.

14. El 67% y 48% de niñas y niños
respectivamente precisan que “no enfermarse” y
“crecer alto” es parte de comer saludable.

15. El 60.5% de los menores realiza tres comidas
al día incluyendo el “lunch” del receso.


16. El 72% de los menores llevan “lunch” a la
escuela; y la torta la consumen en el receso un
42% de estos.


17. Un 62% de los estudiantes compran afuera de
la escuela algún alimento; y las “papas” son el
producto que compran casi un 31% de los
menores.


18. El 99% de los niños conoce el “Plato del Bien
Comer”; y el 95% de estos identifica cómo se
clasifica dicho plato.

19. Casi el 29% y cerca del 33% de los alumnos
consumen frutas y verduras respectivamente.

19. El 100% de los alumnos fueron capaces de
enlistar nombres de frutas y verduras.

20. Un 61% de los niños identifica al grupo de los
cereales; y el 57% mencionó tres ejemplos de
estos.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3405.


21. El 74% de los niños come pescado una vez a
la semana. El 31% come carne dos veces a la
semana. El 32% consume lácteos dos veces al
día; y el 30% come legumbres dos veces a la
semana.

21. Cerca del 68% de los niños identificó las
leguminosas y los alimentos de origen animal; y
el 61% señaló ejemplos de dicho grupo.

22. Casi el 75% de los menores consume fruta
cuando tiene hambre.


23. Cerca del 81% de los alumnos afirma tener
Hábitos Alimenticios Saludables.

23. Casi el 49% de las niñas mostró que “conocer
los alimentos” es la principal importancia del
“Plato del Bien Comer”; y el 42% de los niños
expresó que “no enfermarse” es lo importante de
éste.

24. Casi el 29% de los estudiantes consumen tres
piezas de fruta al día.

24. El 58% de los estudiantes afirma que la fruta
tiene fibra y antioxidantes.


Así entonces, casi el 81% de la población está de acuerdo que tiene Hábitos Alimenticios saludables; y
esto se puede asociar con los Conocimientos Nutricionales, en donde cerca del 80% dicen que tienen
una alimentación saludable; por lo que no se observaron diferencias en este conjunto. Al evaluar las
comidas realizadas al día, como Hábito Alimenticio un 60.5% de los alumnos encuestados afirmó
comer tres veces al día; y con respecto a los Conocimientos Nutricionales un 48% está de acuerdo en
que es mejor realizar la comida que cenar. Al preguntarles acerca de las piezas de fruta; casi el 29%
tiene el hábito de comer tres piezas de fruta al día; mientras que el 61% de estos estudiantes consideró
que la fruta es buena para su salud de acuerdo con lo que respondieron como Conocimiento
Nutricional. Cerca del 33% de los niños tiene como Hábito Alimenticio el consumir una vez al día
verdura; un tanto diferente a lo que responden como Conocimiento Nutricional en donde casi el 54%
está de acuerdo que la verdura tiene fibra y antioxidantes buenos para la salud. Respecto al consumo
de pescado el 74% afirmó que una vez a la semana tiene el hábito de comerlo; no obstante, sólo casi
el 51% está de acuerdo y tiene el Conocimiento Nutricional de que este alimento contiene proteínas,
minerales y ácidos grasos. En relación con los productos lácteos bebidos o comidos por día; el 32% de
los niños tiene el Hábito Alimenticio de consumirlos; aunque apenas un 54% estuvo de acuerdo y tiene
el Conocimiento Nutricional de que los lácteos aportan calcio para la salud de huesos y dientes.
Referente a las legumbres y como Hábito Alimenticio cerca del 30% de los menores las consumen dos
veces a la semana; mientras que más del 44% afirman como Conocimiento Nutricional que se puede
reemplazar la carne por el ejote, el garbanzo y la lenteja. Poco más de un tercio de la población tiene el
hábito de consumir sólo un vaso de refresco al día; y analizando esto con los Conocimientos
Nutricionales el 53% afirmó que no es lo mismo tomar alguna bebida procesada industrialmente en
reemplazo del agua. En cuanto a la ingesta de agua natural es de notar que sólo casi el 31% de los
estudiantes como Hábito Alimenticio consumen más de cinco vasos con agua al día; sin embargo, el
53% de la población consideran, de acuerdo con sus Conocimientos Nutricionales, que el agua no se
puede reemplazar por las bebidas endulzadas artificialmente. Referente al consumo de golosinas el
23% indicó tener el Hábito Alimenticio de consumirlas más de cinco veces a la semana; contrastando
esto con el 46% de estos estudiantes que dijo, en función a sus Conocimientos Nutricionales, que poca
azúcar es buena para la salud. El 67% y el 48% de la población femenina y masculina, respectivamente,
tienen como conocimiento Nutricional que “no enfermarse” y “crecer alto” es parte de comer saludable.
Cuando se les solicitó como Conocimiento Nutricional ejemplificar cada grupo de alimentos en dicho
plato; el 100% de las niñas y de los niños fueron capaces de enlistar nombres de alimentos del grupo
de las frutas y verduras; no obstante, apenas el 29% y cerca del 33% del total de todos estos estudiantes
tiene el Hábito Alimenticio de consumir frutas y verduras, respectivamente. El último grupo al que casi
el 68% de los estudiantes identificó fue el de las leguminosas y alimentos de origen animal; y aquí cerca
del 61% señaló ejemplos precisos de alimentos que pertenecen a dicho grupo, todo esto como
Conocimientos Nutricionales. Lo anterior se puede comparar con lo que los estudiantes respondieron



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3406.


respecto a los Hábitos Alimenticios; puesto que el 74% dijo comer pescado; 31% carne; 32% consumir
lácteos; y el 30% comer legumbres. Por otra parte, cuando se les pidió que evaluaran su conocimiento
del “Plato del Bien Comer”; como Conocimiento Nutricional, casi el 49% de las niñas manifestó que el
“conocer los alimentos es la principal importancia”. Mientras que 42% de los niños percibe “el no
enfermarse como lo más específico” de esto. Contrastando lo anterior con el hecho de que cerca del
81% del total de estos estudiantes dijo tener Hábitos Alimenticios saludables. Por último, y respecto a
los Conocimientos Nutricionales el 58% de los alumnos estuvo de acuerdo que la fruta tiene fibra y
antioxidantes, sin embargo, y en lo que respecta a los Hábitos Alimenticios sólo casi el 29% de las niñas
y niños consumen tres piezas de fruta al día.

Hay que hacer notar que hubo algunos casos en los que sólo se tuvo información de Hábitos
Alimenticios o de Conocimientos Nutricionales, que no pudieron ser asociados y que se mencionan a
continuación.

El 90% de los participantes afirma que sí come sentado y despacio, siendo así esto un Hábito
Alimenticio presente en casi el total de los menores que participaron en el estudio. Al evaluar con qué
frecuencia comen carne, como Hábito Alimenticio, cerca del 31% de los estudiantes la consume dos
veces a la semana. Casi un 47% de los niños tiene el hábito de consumir alimentos llamados “comida
rápida” una vez a la semana de manera usual. En cuanto a las comidas realizadas al día, los estudiantes
tienen como Hábito Alimenticio realizar las tres comidas incluyendo el “lunch” del receso; esto con el
60.5%. Más del 72% de la población sí llevan “lunch” a su escuela y la “torta” es el alimento que más
consumen en el receso con un 42%; mientras que, más de la mitad de los alumnos encuestados, un
62% comprar algún alimento afuera de la escuela primaria; las “papas” son el principal producto que
compran, representando casi un 31%; todo esto como Hábito Alimenticio. Un poco más del 99% indicó
conocer el “Plato del Bien Comer”; pero sólo un poco menos del 95% de la población identificó cómo
se clasifica dicho plato; siendo esto un Conocimiento Nutricional para los niños. Otro grupo por
ejemplificar fue el de los cereales en donde un 61% de los menores, como Conocimiento Nutricional,
lo identifican claramente, e inclusive el 57% demostró conocer al menos tres ejemplos de éstos. Para
concluir, los estudiantes indicaron como Hábito Alimenticio lo que ingerían cuando tenían hambre; y el
75% de ellos consume alimentos saludables tales como las frutas.

DISCUSIÓN

El objetivo de este trabajo fue identificar los Hábitos Alimenticios y los Conocimientos Nutricionales
de estudiantes de 6 a 11 años, para realizar un análisis en conjunto que pudiera a futuro servir para la
elaboración de una propuesta. Los resultados mostraron algunas deficiencias acerca de algunos
Hábitos Alimenticios, las cuales presentan similitudes con otros trabajos reportados, pero también en
algunos otros resultados difiere lo que nosotros encontramos con lo que se ha reportado en
investigaciones previas.

Comenzando por los datos obtenidos de la categoría del nivel de peso; en donde se observó que el 65%
de las niñas y el 54% de los niños estuvieron en la categoría de peso saludable. Sin embargo, más del
25% de las niñas y un 35% de los niños estuvieron en la categoría de sobrepeso y obesidad. Estos
resultados difieren con lo que Lázaro y colaboradores encontraron, en un estudio transversal en
escolares de 6 a 14 años que incluyó a 1,296 niños, en Buenos Aires, Argentina. En ese trabajo, estos
autores muestran que el 43% de los niños presenta sobrepeso y obesidad (Lázaro y cols., 2018).
Contrastando con lo que nosotros encontramos en esta escuela pública, esa muestra fue mayor y se
seleccionaron aleatoriamente escuelas públicas y privadas. También, en ese estudio realizado en
Argentina, los menores revelaron que no desayunaban; siendo así que presentaron mayor prevalencia
de sobrepeso y obesidad. Consideramos que desayunar lleva a Hábitos Alimenticios regulares, la
ingesta energética adecuada y de alimentos óptimos para su crecimiento. Ya que se ha demostrado
que quienes no desayunan tienen tendencia a consumir alimentos con alto contenido en azúcares o



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3407.


grasas a media mañana (Lázaro y cols., 2018). Por otra parte, lo que nosotros mostramos es un tanto
opuesto a los resultados descritos en la ENSANUT MC, 2016; en esa encuesta, con relación al género
se muestra un porcentaje combinado de sobrepeso y obesidad en las niñas de 32.8% y en los niños de
un 34% mientras que el porcentaje combinado para niñas y niños es de 33.2% (ENSANUT MC, 2016).
Por lo que podemos ver entonces que ese porcentaje, que reporta ENSANUT, combinado para las niñas
y niños es casi igual al que en este trabajo encontramos (30.4%), difiere sólo un poco con un 2.8%. Lo
anterior podría deberse quizás a las diferentes acciones que se están llevando a cabo como parte de
la política de salud en México, sin embargo, nuestra muestra es muy pequeña para ser concluyentes
en esto.

En cuanto a la percepción de los Hábitos Alimenticios saludables, en este trabajo mostramos que, más
del 80% de los participantes indicó tener estos hábitos. Esta percepción difiere con lo señalado en un
estudio realizado por Ávila y colaboradores; ellos trabajaron con una población escolar de 243
estudiantes de 6 a 12 años de la Escuela Primaria Francisco Zarco, residentes de la Ciudad de
Matamoros, Tamaulipas; México. Ese estudio reveló que los escolares tuvieron una tendencia a
presentar mayores hábitos deficientes; y el 26.3% de sus participantes mostró tener menores hábitos
saludables (Ávila y cols., 2018). Los resultados arrojados por el trabajo antes mencionado demostraron
algunas deficiencias acerca de algunos hábitos. Teniendo en cuenta que, se identificó que una gran
proporción de los escolares ingieren comida rápida con mucha frecuencia, de cinco a seis días a la
semana.

Aunque hemos dicho que lo anterior difiere, hemos de señalar que también en lo que nosotros
encontramos, podemos considerar que los alimentos que acostumbraban a consumir los escolares
después de la comida o por la tarde, eran preferentemente harinas, azúcares, grasas o frituras; y se
debe resaltar que cabe la posibilidad de que esto se incremente; dado que es mayor la proporción de
escolares que tienen afinidad por la comida rápida, las golosinas y por los alimentos con alto contenido
calórico como el pan.

Con respecto a las comidas realizadas, más del 60% de los estudiantes de nuestro estudio nos señaló
que realiza las tres comidas al día. Estos resultados se contraponen a los de otra intervención, en donde
se menciona que los participantes indicaron que nunca realizan esas tres comidas, esto es lo que
indicaron estudiantes de 1° a 6° grado de la Escuela Primaria Francisco Zarco en la Ciudad de
Matamoros, ya antes mencionada (Ávila y cols., 2018). Respecto a esto, pensamos que la alimentación
se adquiere a través de la experiencia directa con la comida en el entorno familiar, la disponibilidad de
alimentos y las tradiciones familiares. De igual modo, un factor importante corresponde a la situación
económica que afecta tanto a los menores como a los adultos; así también, como también está lo de
una menor dedicación y falta de tiempo para cocinar; lo que provoca que las familias tengan nuevas
formas de cocinar y de organización; y lo de la pérdida de autoridad de los padres. Y tal vez sea el caso
de que, para esa población de esa escuela de la Ciudad de Matamoros, están muchísimo más
marcados todos estos determinantes mencionados.

Por otro lado, y en relación con los resultados obtenidos respecto a la Frecuencia de Consumo de
Alimentos, mediante el instrumento aplicado a la población de nuestro estudio, encontramos
resultados que difieren a lo descrito en la ENSANUT MC, 2016. Pues esa encuesta reporta dos grupos
de alimentos para el consumo diario, “alimentos recomendables y no recomendables”; así lo resalta
Gaona y colaboradores. De esos datos que provienen de la ENSANUT MC, 2016; estos autores
elaboraron un cuestionario, el cual se aplicó a una población escolar de 5 a 11 años. Así entonces, el
grupo de “alimentos recomendables” para el consumo diario que está caracterizado por las frutas
mostró un consumo de 33-53%; verduras 18-37%; leguminosas 30-48%; carne 26-58%; agua 64-87%;
lácteos 68-86%. Para el grupo de “alimentos no recomendables” para el consumo diario; ellos muestran
que la comida rápida presentó un 7.8-33%; botanas, dulces y postres 39-66%; y bebidas endulzadas 68-



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3408.


88% (Gaona y cols., 2018). Esta aseveración de que esto difiere con los resultados obtenidos en nuestro
estudio, se basa en que cerca del 29% de los alumnos nos indicó comer fruta; más del 32% dijo comer
verdura; un poco más del 29% de los alumnos señaló comer leguminosas; más del 30% de estos
mismos niños indicó que comen carne; sólo casi un 31% toman al día más de 5 vasos con agua; más
del 32% de los estudiantes señaló tomar algún lácteo; el 46% de los escolares indicó comer “comida
rápida”; el 23% de ellos consumen golosinas; y más del 35% de nuestros escolares entrevistados toman
refresco o jugo 1 vez al día. Decimos que, los resultados de Gaona y colaboradores difieren de alguna
manera con respecto a nuestros resultados, pues el análisis de la información que ellos hicieron fue
de 2,597 participantes escolares, se debe de considerar entonces que el tamaño de su muestra fue
muchísimo mayor; y además de que se puede tener en cuenta que, las características
sociodemográficas de las personas de ese estudio fueron recabadas por área, región y nivel
económico; esta última característica pensamos que está asociada con el ingreso, y es posible que
esté presente de manera muy diferencial en nuestra población estudiada, puesto que es de esperar que
a mayor acceso a alimentos hay una mejor calidad en la alimentación.

Igualmente, esta parte de la Frecuencia de Consumo de Alimentos contrasta con lo encontrado en
estudios anteriores; por ejemplo, en un estudio con 150 niños escolares en Chile, estos presentaron un
porcentaje mayor en consumo de alimentos (Vio y cols., 2015). En ese trabajo los autores mencionaron
que los menores indicaron consumir alimentos saludables tales como frutas y verduras en un 94%;
legumbres en un 83%; lácteos en un 97%; y pescado en un 89%. En cuanto a los alimentos no saludables
un 86% de los participantes refirió el consumo ocasional de bebidas azucaradas; además el 55% refirió
un consumo moderado de golosinas. Estos resultados determinan que, a pesar de tener casi el mismo
tamaño de la muestra, nuestros porcentajes fueron más bajos. Para esto debemos reconocer que hay
que tener en cuenta que los hábitos de alimentación y los estilos de vida en los niños se han convertido
en una de las prioridades de la política en salud en Chile. En ese país, ellos han propuesto diversas
estrategias sobre el régimen alimentario, la actividad física y la salud; esto con el fin de prevenir la
obesidad infantil en las escuelas de su nación.

CONCLUSIÓN

Así pues, consideramos que en los resultados aquí descritos como en otros trabajos, los menores
realizan deficientes Hábitos Alimenticios saludables; y se puede pensar que los menores, en nuestro
país y en particular en la Escuela Primaria Josué Mirlo, hasta el momento no han hecho caso a las
recomendaciones nutricionales, que las docentes indicaron estar haciéndoles a estos mismos.
También podría ser preocupante el hecho de que sí los padres son los que modelan la alimentación de
los menores y sí estos a su vez no promueven y fortalecen la adopción de estos Hábitos Alimenticios
saludables se podrían generar posibles repercusiones nutricionales, que serán reflejadas en la edad
adulta.

En conclusión, aunque la mayoría de los escolares participantes en este estudio presentaron un estado
nutricional aceptable, no deja de ser preocupante el porcentaje detectado de sobrepeso y obesidad,
asociado significativamente a los hábitos alimenticios. Lo anterior entonces, sugiere la importancia de
trabajar en conjunto; esto es hacer equipo entre las diferentes áreas: individual, familiar, y la comunidad
escolar.

Por último, hemos de mencionar que a futuro pudiéramos considerar los resultados de la presente
investigación, para poder llevar a cabo una propuesta de actividades en la escuela mencionada, que
ayude a mejorar y a fortalecer la alimentación; a fin de tratar de lograr un adecuado estado nutricional,
teniendo en cuenta los beneficios que esto puede brindar desde el punto de vista preventivo y para la
salud en general de los niños.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3409.


REFERENCIAS

Aparicio, M. R., Estrada, L. A., Fernández, C. y cols. (2004). Manual de Antropometría. Instituto Nacional
de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Departamento de Nutrición Aplicada y Educación
Nutricional. Segunda Edición. ISBN 968-6499-42-3. INCM y NSZ.

Ávila, H., Gutiérrez, G., Martínez, M., y colaboradores. (2018). Conducta y hábitos en estudiantes
escolares. Vol. 17, n°3, septiembre-diciembre.

ENSANUT MC. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (2016). Informe final de
resultados. Recuperado de: <https://www.gob.mx/salud/documentos/encuesta-nacional-de-salud-y-
nutricion-de-medio-camino-2016>. Fecha de consulta 18 de mayo de 2018.

Fernández, N, L. (2006). ¿Cómo analizar los datos cualitativos? Instituto de Ciencias de la Educación.
Universidad de Barcelona. Ficha 7. Octubre 2006.

Gaona, E., Martínez, B., Arango, A., y colaboradores (2018). Consumo de grupos de alimentos y factores
sociodemográficos en población mexicana. Salud pública México, vol. 60, n°3, mayo-junio.
.https://www.cdc.gov/healthyweight/spanish/assessing/bmi/childrens_bmi/acerca_indice_masa_cor
poral_ninos_adolescentes.html

Lázaro, L., Rearte, A., Rodríguez, S., y colaboradores. (2018). Estado nutricional antropométrico,
bioquímico e ingesta alimentaria en niños escolares de 6 a 14 años, General Pueyrredón, Buenos Aires,
Argentina.

Lera, L., Salinas, J., Fretes, G., y Vio, F. (2013). Validación de un instrumento para evaluar prácticas
alimentarias en familias chilenas de escolares de 4 a 7 años. Recuperado de:
<http://scielo.isciii.es/pdf/nh/v28n6/27originalpediatria05.pdf>. Fecha de consulta 26 abril de 2018.

MAPFRE. Fundación MAPFRE. Recuperado de Fundación MAPFRE
<http://fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/>. Fecha de consulta 04 de mayo de 2018.

Martínez, E. G. (2010). Composición corporal: Su importancia en la práctica clínica y algunas técnicas
relativamente sencillas para su evaluación. Salud Uninorte, Universidad del Norte, Barranquilla,
Colombia. vol. 26, núm. 1, 2010, pp.98-116.

Medina, B. M., Luizaga, L. M., Abasto, G. S., Mamani O. Y., y Pacheco L. S. (2017). Masa grasa corporal
en escolares y adolescentes en la zona de la Tamborada Cochabamba, Bolivia. Gac Med Bol 2017;
40(1): 10-13. enero-junio 2017.

Rojas, I. D. M. (2011). Percepción Alimentaria, Hábitos Alimenticios Estado Nutricional y Práctica de
Actividad Física en Población de 9 – 11 años. Trabajo de Titulación (Nutrista dietista). Bogotá
Colombia. 2011.

Secretaría de Salud. NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-043-SSA2-2012, SERVICIOS BÁSICOS DE
SALUD. PROMOCIÓN Y EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN MATERIA ALIMENTARIA. CRITERIOS PARA
BRINDAR ORIENTACIÓN. https://www.cndh.org.mx/DocTR/2016/JUR/A70/01/JUR-20170331-
NOR37.pdf

SEP. Secretaría de Educación Pública. (2009). Manual para el Maestro del Programa Escuela y Salud.
“Desarrollando Competencias para una Nueva Cultura de la Salud”. Secretaría de Educación Pública
SEP. México, D.F.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3410.


Vega, P., Álvarez, A., Hernández, M.A y colaboradores. (2015). Estilo de vida y estado de nutrición en
niños escolares. Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Vio, F., Salinas, J., Lera, L., González, CG., y colaboradores. (2015). Conocimientos y consumo
alimentario en escolares, sus padres y profesores: un análisis comparativo. Universidad de Chile.
Santiago.

























Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en
este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3411.


Contribución de los autores

Contribución sustancial a la concepción o diseño del estudio, o a la adquisición, análisis o
interpretación de los datos, I.L-R, L.G.F, L.E-C, M.S.Ch.L, y L.I.Q-G. Participación en la redacción del
manuscrito o en la revisión crítica con aportes intelectuales relevantes, I.L-R, L.G.F, L.E-C, y L.I.Q-G.
Aprobación final de la versión para publicación, I.L-R, L.G.F, L.E-C, M.S.Ch.L, y L.I.Q-G. Compromiso de
responsabilidad por todos los aspectos del trabajo, garantizando su integridad, I.L-R, y L.I.Q-G.