LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3485.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4208
Entre la fertilidad y la muerte: representaciones de lo
femenino en el Códice de Dresde
Between fertility and death: representations of the feminine in the Dresden
Codex
Karla Patricia Exzacarías Carrasco
exzacariaskarla@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-6745-6958
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Pachuca de Soto – México
Artículo recibido: 26 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 22 de julio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El Códice de Dresde constituye una de las fuentes más valiosas para comprender la cosmovisión
religiosa y social de los mayas del Posclásico. En este artículo proponemos un análisis de las
representaciones femeninas contenidas en dicho códice, con especial atención a las figuras
femeninas conocidas como la Diosa I y la Diosa O, también identificadas como aspectos de Ix Chel. A
partir de la identificación de elementos iconográficos y la interpretación de escenas rituales, se
argumenta que estas figuras encarnan una dualidad simbólica entre la fertilidad y la destrucción,
juventud y vejez, vida y muerte. El estudio plantea que, a través de la repetición y el contexto de las
escenas, las mujeres en el Códice de Dresde reflejan tanto funciones rituales activas como roles
sociales atribuidos a lo femenino en el mundo maya
Palabras clave: mujeres, diosas, códice, iconografía
Abstract
The Dresden Codex is one of the most valuable sources for understanding the religious and social
worldview of the Late Postclassic Maya. In this article, we propose an analysis of the female
representations contained in this codex, with special attention to the female figures known as Goddess
I and Goddess O, also identified as aspects of Ix Chel. Based on the identification of iconographic
elements and the interpretation of ritual scenes, it is argued that these figures embody a symbolic
duality between fertility and destruction, youth and old age, life and death. The study suggests that,
through the repetition and context of the scenes, the women in the Dresden Codex reflect both active
ritual functions and social roles attributed to the feminine in the Maya world.
Keywords: women, goddesses, codex, iconography
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3486.
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Cómo citar: Exzacarías Carrasco, K. P. (2025). Entre la fertilidad y la muerte: representaciones de lo
femenino en el Códice de Dresde. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 6 (3), 3485 – 3497. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4208
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3487.
INTRODUCCIÓN
En el mundo maya prehispánico, las mujeres desempeñaron un papel complejo dentro del orden
simbólico y social. El Códice de Dresde, fechado por Paxton (2022) hacia el año 1200 d.C., se ha
convertido en una de las fuentes principales para estudiar la cosmovisión maya del periodo posclásico,
al contener almanaques rituales, registros astronómicos y representaciones divinas. A través del
análisis iconográfico de las figuras femeninas presentes en este códice, en particular las identificadas
como la joven Diosa I o Ix Chel y en su aspecto anciano, conocida como la Diosa O o Chak Chel. Este
artículo busca explorar cómo se conceptualizaba a lo femenino en la religión y sociedad mayas. La
investigación se enmarca en los estudios de género aplicados a la arqueología y la historia
mesoamericana, buscando interpretar la multiplicidad de roles adjudicados a la mujer en este contexto
ritual.
El papel de la mujer en las sociedades mesoamericanas ha sido tradicionalmente subestimado o
reducido a lo doméstico. Sin embargo, en las fuentes mayas, especialmente en los códices y
monumentos, se evidencia una participación activa de las mujeres tanto en lo ritual como en lo político.
Este trabajo se enfoca en el Códice de Dresde por su riqueza simbólica y repetición de figuras
femeninas, lo cual permite observar una compleja construcción de género. Analizar estas
representaciones permite no sólo reivindicar la presencia de la mujer en los relatos míticos, sino
también ofrecer una lectura crítica de los sistemas de creencias y de los roles que se asignaban social
y espiritualmente a lo femenino.
Diversas autoras han trabajado sobre la representación de las diosas mayas como Vail y Hernández
(2018) han realizado un extenso análisis de los códices y sus estructuras calendáricas, mientras que
Velázquez (2016, 2017) se ha centrado en la Diosa I en su papel como adivinadora. Noemí Cruz ha
propuesto una lectura dual de la luna, como joven (luna nueva) y como anciana (luna llena), lo que se
aplica directamente a las figuras de Ix Chel. Otros trabajos de Rosell, Gallegos, Proskouriakoff y Marcus
complementan esta visión, señalando la agencia femenina desde la interpretación iconográfica hasta
los contextos rituales y políticos del Clásico y Posclásico.
Surgiendo como preguntas principales para este trabajo ¿cómo se representan y qué funciones
simbólicas cumplen las figuras femeninas en el Códice de Dresde? y ¿qué nos dicen estas
representaciones sobre la visión de la mujer en la cosmovisión maya posclásica? Así es que entonces
nuestro objetivo general será analizar las representaciones de las figuras femeninas en el Códice de
Dresde desde una perspectiva de género e iconografía.
Objetivos específicos: Identificar y clasificar los elementos iconográficos asociados a las figuras
femeninas. Interpretar los roles que desempeñan estas figuras dentro del marco ritual. Explorar la
relación entre juventud y vejez, fertilidad y destrucción en las diosas mayas.
METODOLOGÍA
Este estudio emplea un enfoque cualitativo, basado en el análisis iconográfico y la interpretación
simbólica de las imágenes contenidas en el Códice de Dresde. Se siguieron las clasificaciones
propuestas por Vail y Hernández (2018) y Velázquez (2016), en cuanto a la organización de los
almanaques quienes como epigrafistas leyeron tanto los glifos de los días que componen los
almanaques y tradujeron los augurios que conforman el corpus del texto glífico. Particularmente para
los augurios del Dresde, este trabajo se sirve de las lecturas y propuestas de Velásquez.
Se identificaron sesenta y tres figuras femeninas en treinta y un almanaques, clasificadas con base en
sus atributos visuales. La interpretación se fundamenta en un análisis de contenido, considerando el
contexto visual, el glifo asociado y los acompañantes (dioses, símbolos o animales). No se
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involucraron participantes humanos en este estudio, por lo que no aplica consentimiento informado ni
evaluación ética institucional.
DESARROLLO
Este trabajo se sustenta en una perspectiva teórica basada en los estudios de género aplicados a la
arqueología y el análisis simbólico. Considera al cuerpo como texto, siguiendo las propuestas de Rita
Segato sobre la colonialidad del poder patriarcal. Los estudios de género en arqueología han permitido
visibilizar las formas en que se construyeron los roles sociales a partir de divisiones simbólicas entre
lo masculino y lo femenino. En el caso de Mesoamérica, diversas investigaciones han abordado cómo
los dioses y diosas reflejan las expectativas culturales hacia los géneros. Investigadoras como
Gabrielle Vail, Christine Hernández, Noemí Cruz, Cecilia Rosell, y Miriam Gallegos han explorado las
representaciones divinas femeninas en códices y registros rituales, permitiendo comprender la manera
en que la imagen de la mujer aparece codificada en augurios y escenas mitológicas. También se han
planteado críticas al androcentrismo en la interpretación de fuentes, señalando la omisión o
marginación del papel femenino, particularmente de las ancianas, en los relatos y monumentos.
RESULTADOS
Estas propuestas interpretativas consideran que figuras como la Diosa I y la Diosa O no son entidades
separadas, sino manifestaciones de una misma fuerza femenina expresada en distintos momentos del
ciclo vital. A esto se suma la hipótesis de que el cuerpo femenino en la iconografía maya refleja
marcadores de edad, autoridad ritual y valor simbólico. La vejez, lejos de implicar decadencia, puede
ser una etapa de poder espiritual, como se ve en figuras como Ixmucané o Chak Chel.
Al analizar el Códice de Dresde, hemos identificado y clasificado a un total de sesenta y tres mujeres
en treinta y un almanaques. cincuenta y siete con características de la Diosa I y seis de estas mujeres
con características de la Diosa O, o por lo menos mantienen los rasgos de estas diosas que más
adelante abordaremos con detalle.
Identificación de las diosas
Los criterios utilizados para su clasificación de estas mujeres han sido reconocidos a partir de ciertas
características consistentes en los dibujos del códice. El primer rasgo es la representación de los senos
al descubierto, un detalle presente en casi todas las mujeres del códice, independientemente de los
collares o del tamaño de estos. Este es uno de los símbolos más fáciles de identificar, aunque no todas
son representadas así.
El segundo rasgo es el cabello o el peinado. Generalmente, las mujeres son representadas con el
cabello dividido en dos, aunque las figuras están de perfil, denotando en este análisis en que estas
representaciones suelen estas figuras suelen ser plasmadas mirando siempre a la izquierda, con
excepción los encuentros de índole sexual que suele tener con otros personajes porque en estos casos
la diosa mira hacia la derecha, claro que cabe aclarar que este es un detalle únicamente notado en las
páginas del Códice de Dresde.
El cabello parece ser exclusivo de las figuras femeninas, ya que incluso varios dioses masculinos no
son representados con el cabello largo o pintado de negro como suele ser el caso del Dios H en las
páginas 11a y 12b, el dios Kisin también muestra estas características femeninas en la página 6b, 17a
y 22c o representaciones duales en las que los dioses hacen apariciones femeninas a las cuales hemos
identificado por mantener ciertas características en los dibujos plasmados en el códice. Los peinados,
en forma de coletas finas que parecen salir de la parte superior de la cabeza, a veces se asemejan a
cuernos, es en el cabello que podemos encontrar el tercer rasgo distintivo con los tocados, que pueden
incluir serpientes o telas en forma de unos ocho horizontales (similar al símbolo del infinito), lo cual
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parece representar un trenzado sobre la cabeza. También pueden portar instrumentos textiles, como
un huso o una aguja. En el caso exclusivo de la Diosa I la cual también es llamada Sak Ix’Kab en los
jeroglíficos, suele llevar como parte de su peinado o como tocado el glifo de Sak
Otro símbolo representativo es el uso de enredos, que generalmente presentan patrones romboidales
o diseños en la parte inferior. Entre los símbolos secundarios están los ornamentos, como las orejeras
de disco, collares de cuentas, brazaletes y tobilleras, aunque estos no son exclusivos de las figuras
femeninas, ya que los hombres también son representados con estos accesorios.
Figura 1
Diosa I, IxKab Códice de Dresde Forstemann página 18a-2 y 3
Las mujeres en los almanaques realizan diversas acciones, acompañadas o no de personajes
masculinos, animales o glifos. La mayoría de las figuras a lo largo del códice aparecen sentadas, con
los pies cruzados sobre las piernas, y siempre de perfil, sin embargo, aunque es menor el número de
incidencias se les puede encontrar representadas de pie, en posición fetal, arrodilladas, sentadas con
una rodilla doblada hacia arriba o acostadas boca arriba. Estas mujeres se muestran en diversas
posturas dependiendo del contexto ritual representado. La variedad de posturas y accesorios apunta
a una codificación cuidadosa de lo femenino dentro de las escenas rituales del códice.
La Diosa I o Ix Chel
Como ya se mencionó con anterioridad cincuenta y siete figuras corresponden a la Diosa I esta
repetición resalta la importancia de la Diosa I en el contexto del códice donde asume diversas
funciones relacionadas con los augurios escritos en los jeroglíficos que acompañan cada almanaque.
En estas páginas las figuras de la Diosa I cumple con diferentes funciones relacionado directamente
con los augurios que son escritos en los jeroglíficos en la parte superior de cada almanaque, Thompson
(1972) en su “Comentario al Códice de Dresde” ha dividido las acciones de la diosa lunar en cuatro “...
está dedicada a cuatro de sus actividades principales: como dispensadora de suerte, como patrona de
diversas enfermedades; en su papel erotico probablemente como patrona del matrimonio; y como
custodio de los niños, quizás, del alumbramiento”
Esta diosa es la juventud, adivinación y fertilidad La Diosa I aparece en aproximadamente veinte
almanaques consecutivos (págs. 14 a 23), repitiéndose en diferentes acciones que incluyen el augurio
de los días venideros, el cuidado infantil, la relación sexual o erótica con otros dioses, y tareas
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domésticas como hilar. En escenas específicas como en la página 2, secciones b, c y d, se la ve hilando,
lo que resalta su conexión con tareas domésticas y cotidianas. En la página 32, aparece colgada del
cuello por una cuerda que está sujeta a una estela celestial y con señales de estar muerta, esta puede
ser una representación de aspecto ritual. Su rol, por tanto, abarca tantas funciones cotidianas como
rituales, y su versatilidad sugiere una figura femenina activa en la estructuración del destino ya que su
imagen está intrínsecamente ligada a los augurios y predicciones que los jeroglíficos describen. Esta
diosa es representada en múltiples roles, lo que subraya su versatilidad y amplia influencia en la
cosmovisión maya del posclásico.
Dresde Almanaque 22c- 23c
En este almanaque que empieza en la lámina 22 sección c y termina en la 23 c comienza con un
almanaque que inicia con número dos en las columnas de los días oc, ik, hix, cimi y edznab, ahí se
observan en una primera descripción iconográfica a once figuras de las cuales tentativamente siete de
estas son mujeres.
La primera escena aunque es un poco borroso pero podemos apreciar que ambas figuras al igual que
las del final del almanaque están mirando hacia la izquierda, por la lectura del almanaque que está
arriba se sabe que es la diosa I, Ix’Kab sobre las piernas y sujetando completamente con los brazos a
un descarnado dios A (Ah Kimil) al igual que sucede en los almanaques 36 y 42, Ix Chel está sentada
sobre sus rodillas, porta un enredo y probablemente tiene el pecho desnudo; la única joyería que se
puede denotar es un collar de cuentas grandes y aretes de disco. Velázquez y Vail lo traducen de
manera diferente, así como le dan una interpretación diferente. Vail (Vail y Hernandez, 2018) nos dice
“La persona muerta (es) el augurio de la Diosa de la tierra” (“Dead person (is) Lady Earth’s evil omen,
her husband”) mientras que Velazquez (2016: 57) nos dice que “es la mortandad de U’Ixik, su anuncio
es miedo” mientras que comenta sobre la escena que “la diosa joven I se involucra cercanamente con
el descarnado dios A…” (Velazquez 2016) aunque no se especifica que tipo de acercamiento implica,
él lo toma como un rasgo negativo hacia la diosa, sobre todo por la interpretación iconográfica que le
da a la segunda imagen.
Las segundas figuras de esta misma página, son dos figuras femeninas de perfil (Vail y Thompson
describen a la segunda figura como una versión femenina del dios Kimil, miran hacia la derecha la
primera y hacia la izquierda la segunda la Diosa I, vuelve a estar sentada sobre sus rodillas y portando
un enredo con bordado, aunque no se puede apreciar a la perfección su rostro es seguro que está
mirando hacia arriba, sobre el cuello parece tener una especie de collar de cuentas pequeñas pero
abundantes que cubren toda la zona de su cuello. Sobre sus piernas tenemos esta deidad que parece
tener las piernas cruzadas sobre el regazo de la Diosa I quien la sostiene de las manos (en la versión
de Kingsburgh se puede ver esto) La diosa de la muerte es representada como un cadáver en estado
de descomposición, ya que sus piernas aparecen completas mientras que en la parte de su torso se
pueden ver las costillas/vértebras, aunque claro esto es común en representaciones de deidades de la
muerte. Se puede observar que su cabello se levanta completamente sobre su cabeza curvandose en
un rizo (Thompson, 1972), este es el único rasgo que podría decirnos si es que se trata de una
representación femenina o no, aunque hay que recalcar que a lo largo del codice el cabello negro no es
un atributo que escencialemente acompaña a las figuras femeninas. Sobre la segunda imagen con la
diosa mirando hacia arriba Velazquez (2016: 57) comenta que “produce ansiedad, pues la diosa está
padeciendo ese encuentro” y del texto traduce “mortandad (y) miedo es el anuncio de Sak Ixik” mientras
que Vail nos dice “La persona muerta (es) el esposo de la Blanca Diosa de la tierra, su mal presagio”.
Para Velazquez (2016) las acciones que suceden en los dibujos de la Diosa son los augurios para los
días, mientras la diosa sufre y tiene miedo, es por eso la representación que tiene con la cabeza elevada
así serán los días venideros, mientras que Vail (Vail y Hernandez 2018) denota más que el mal augurio
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es directamente sobre de los acompañantes de la Diosa, si esta está con el dios de la muerte el augurio
para los días es malo, denotando que Vail llama “esposo” al dios Kimil en sus traducciones.
Las terceras figuras siguiendo la continuación del almanaque en la página 23, tenemos a dos
personajes en la misma posición que las anteriores, es decir frente a frente estando la Diosa I de lado
izquierdo sentada con las piernas cruzadas, su pecho está desnudo y es visible solamente uno de sus
senos, usa enredo y joyería como un collar, brazaletes y orejeras; su peinado es igual al de las mujeres
anteriores manteniendo la división de la cabeza, solo que en este ejemplar podemos apreciar las
coletas que salen de su peinado. La diosa parece mantener contacto físico cercano con el dios “N”, el
que sostenía los cielos y estaba relacionado con los cuatro vientos de las cuatro direcciones
(Velasquez 2016: 58), con su brazo derecho (el cual es el visible) toca su rodilla, cubriendo con su
palma está. Sobre el dios “N” está sentado igual con las piernas cruzadas, porta un poncho de bordados
con diseños variados y un collar con dije grande que se puede ver por debajo de su brazo(?) el cual
está cruzado sobre su pecho dejando solo una mano estirada con la cual sostiene el mentón de la
diosa, representando una proximidad íntima entre los dioses Este porta como tocado el jeroglífico de
Haab y sobre este tenemos la cabeza de un ave (posiblemente de un quetzal) el almanaque Velasquez
(2016: 58) traduce “alimento(?) es su pago, mucha comida, pepitas”, mientras que Vail traduce
“Abundancia de comida y bebida es primera(?) honrada(?) esposa de la flor; abundancia de comida”
aquí Velasquez vuelve a dejar la unión de los Dioses de lado y se concentra en los augurios de los días,
los cuales ahora son buenos, el pago de la Diosa es comida así que predice muchas pepitas, es decir
comida. Vail por otro lado habla de la unión y menciona a Ix Chel como la esposa de la flor
(probablemente refiriéndose al dios Nik) y que esto trae consigo abundancia en comida y bebida.
Las penultimas figuras mantienen la misma posición de los personajes anteriores con unas ligeras
variaciones. En esta escena tenemos a la diosa I junto a él dios A, sentado con las piernas cruzadas,
mientras que la Ix Chel está posando su mano sobre la pierna del dios A, y al igual que el dios N este
tiene los brazos cruzados sobre su pecho, las variaciones en estos dos lo podemos ver en la cercanía
de sus piernas estando encimadas sobre la rodilla, la mano de la diosa I no cubre la rodilla del dios A
si no que solo está sobre esta y con respecto a las manos en esta diosa es posible ver la mano izquierda
la cual es la que está con la palma hacia arriba y tocando el antebrazo del Dios. La vestimenta de la
Diosa igualmente es parecida al de la anterior, falda, pecho desnudo, collar de cuentas, peinado con
división, solo que en esta no tenemos las coletas que la anterior tenía. Sobre el Dios de la muerte parece
estar por tanto un collar de ojos ya que uno es visible sobre su brazo, su columna es visible, así como
su ano lo cual suele ser un distintivo de descomposición; su cabeza es de un esqueleto y porta un
tocado de cabeza de ave, nótese que este es muy grande casi del tamaño del cráneo del dios A. La
figura de Ix Chel con Ah Kimil ambos epigrafistas coinciden en la traducción del augurio “no es bueno”
aunque en la misma variación Vail sigue recalcando la unión de las figuras como esposos lo cual
tendría sentido de acuerdo a la representación íntima que ambas deidades parecen compartir. Aunque
los dos augurios de estas dos últimas figuras parecen ser de suertes opositoras la descripción
iconográfica revelan a Ix Chel como la protagonista de ambos augurios, fungiendo como esposa de los
dioses.
Por último, tenemos tres figuras de las cuales probablemente todas son mujeres, recalco la
probabilidad porque la última no es bien apreciada a causa del daño de la página. Las tres figuras están
mirando hacia la izquierda, lo cual me parece curioso pues el almanaque empieza y termina con figuras
mirando hacia esa dirección. Sobre la figura principal, es decir la que está en medio, está sentada sobre
sus rodillas, aunque sus pies no están estirados sobre el piso, lo cual es común en este tipo de escenas,
sino que están estirados dando la impresión de que se sostiene sobre la punta de sus dedos, su
vestimenta no es diferente al de las Diosas anteriores, lo que sí destaca es el jeroglífico de Sak que se
encuentra sobre su cabeza. Sobre sus piernas y sosteniendo con las manos se encuentra una diosa de
menor tamaño, con los brazos cruzados sobre su pecho dejando una mano extendida la cual tiene la
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palma hacia arriba. Porta collar de cuentas, aretes de disco y una perforación en la nariz al igual que
parece usar enredo. La última figura es cargada por Ix Chel con un mecapal probablemente, no se
puede ver mucho de su cuerpo puesto que está dentro del mecapal, solo podemos ver sus piernas las
cuales sobresalen por debajo, su cabeza se ve por arriba siendo está muy pequeña, aunque se puede
notar que tiene cabello negro. Se traduce por parte de Vail “Abundancia de(?) comida y bebida es el
hijo de la Diosa de la tierra; abundancia en comida”, Velasquez “(hay) alimento(?), hijos, mucha comida”
Figura 2
Representación de la diosa Ix Kab con el dios Itzamná y Ah Kimil. Almanaque 22c-23c
Interpretación
La figura como esposa y como madre es algo que se denota en este almanaque, aunque como vimos
en las primeras figuras la Diosa I parece ser partícipe de pagos y sufrimientos lo cual al mismo tiempo
ayuda a predecir lo que vendrá en los próximos días, no está cargando los augurios sobre el mecapal
o a forma de koch, si no que ella es víctima de la mala suerte que va a venir en el futuro. Sobre las
figuras 3 y 4, es evidente que son representaciones matrimoniales porque el mismo almanaque nos lo
dice, pero estas también llevan consigo la representación de actos coitales, tal vez no como en otras
imágenes que se da de manera mas explicita, pero si es una sugerencia por la posición en que sientan
asi como la cercanía que manejan con las manos.
Finalmente, la figura que emerge en este contexto es una representación marcadamente maternal de
la Diosa I, ya que su papel principal era acompañar a las mujeres durante los partos (Landa, 1566),
protegiéndolas en uno de los momentos más críticos de la vida. Esta característica se refleja
visualmente en varias versiones de la diosa que aparecen en diferentes etapas de su vida. Por ejemplo,
la vemos representada como una figura infantil, lo que sugiere una conexión con la infancia y el ciclo
de vida. Además, en otra versión aparece llevando sobre su espalda, con la ayuda de un mecapal, lo
que parece ser otra versión de sí misma, como si estuviera cargando a un bebé. Este detalle sugiere la
posibilidad de que la diosa esté siendo representada en tres momentos diferentes de su existencia:
como bebé, como niña y como mujer adulta con el desarrollo de una vida marital activa. Esta triple
representación subraya su conexión con el ciclo vital y refuerza su rol como protectora de la vida y guía
de las mujeres en el proceso de nacimiento y crianza.
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La Diosa O o Chak Chel
Siguiendo con estos parámetros de identificación en las imágenes, seis de estas mujeres son la Diosa
O, las características de esta llamada Diosa “O”, están sobre todo en el rostro, ya que suele aparecer
con una marca de arruga que va desde la nariz hasta la barbilla como marcando la boca, siendo esta
una línea de expresión bastante común en gente de avanzada edad, en ocasiones otra característica
representativa es la piel coloreada en un tono rojizo/cobrizo ya que el nombre de esta diosa Chak Chel
significa arcoiris rojo, aunque hay veces en las salen sin ningún tipo de pigmento. Aparece en los
almanaques 74, 44a-48a, 2b, 67b-70b y 70b-72b. En este último apareciendo dos veces.
La vejez, sabiduría y guía esta figura es representada en contextos rituales que incluyen la participación
en ceremonias, entrega de tributos y predicción de eventos negativos. A diferencia de la Diosa I, Chak
Chel representa la vejez, el cierre del ciclo y el vínculo con lo ominoso. Su presencia reiterada y su
asociación con augurios negativos no implica un rol pasivo, sino una función activa dentro del equilibrio
cósmico: ella carga con el peso de los augurios nefastos como lo es en la página 74 donde se
representa el diluvio de la creación, pero al igual que la joven Diosa I augura la fertilidad o la abundancia.
Dresde almanaque 74
En esta página se nos presenta una hoja con fondo en color rojo ocre, tenemos tres figuras, la más
grande de todas es la que se encuentra en la parte superior justo debajo de los glifos del almanaque,
esta criatura zoomorfa ha sido llamada de varias maneras a lo largo de los años, Thompson la llama
dragon (thompson, 1972), Vail lo a clasificado como un caimán (Vail y Hernandez (2018) y Velasquez
lo ha dejado en el último nombramiento hecho por Stuart (2005) como un Cocodrilo Venado Estelar,
gracias a las características iconográficas que este posee. El cocodrilo pareciera salir del lado derecho
de la página para doblarse hacia abajo en forma de “L”, la cabeza parece ser de un reptil con dentadura
afilada propia de estos animales, está pintado de color verde con detalles que asemejan a ascamas
sobre es parte de su cuerpo, la unica pata visible es una que alude a ser de un venado por la forma en
que termina, tambien se puede considerar el color distinto al verde y lo largo de la pata a comparación
de la de un reptil.
Los dioses
En el resto de la página podemos ver a dos dioses con actividades correspondientes al mito de la
inundación. Han sido catalogados por los epigrafistas como Chak Chel o la diosa O, y Ha’al’Ik’Mam o
el dios L. Ambos con características de ser adultos mayores por lo tanto con cargos rituales de suma
importancia. Con respecto a Chak Chel podemos verla en el centro del almanaque mirando hacia la
izquierda mientras parece estar de pie con pies de características zoomorfas de algún tipo de ave
depredadora, ya que parece tener largas garras en los extremos, esto igualmente lo podemos ver en
sus manos con las que sujeta la vasija en la que vierte agua al universo, su piel es roja con patrones
marcados de los brazos y el torso.
Sobre la vestimenta podemos ver que la diosa porta un tocado de serpiente y una enredo sobre el que
parece llevar una cinta con ojos rodeando su cintura, el enredo es de color negro con detalles dorados
en la parte baja, dos femures estan en el centro de su falda formando una “X”, que segun Vail (2018)
este detalle junto con las manos y los pies en formas de garras nos hablan de una representacion
donde la diosa está en su fase de destructora, que por el mito de la creacion que se menciona en varios
recursos como en el Popol Vuh y en los libros del Chilam Balam de mayel y Tizimín en el que se relata
el mito de la creacion donde hubo una gran inundacion en el universo provocada por el Cocodrilo
Venado Estelar el cual fue derrotado por los dioses, destazado con hachas y con los restos de cuerpo
“fundaron la superficie del mundo que habitamos”, es posible creer que la rinterpretación de Vail sea
cierta acerca de la diosa.
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Figura 3
Chak Chel Códice de Dresde Forstemann, almanaque 52
Desde otras fuentes como las figurillas de Jaina o los relatos del Popol Vuh, se observa que las
ancianas también desempeñaban roles cruciales como parteras, consejeras o curanderas. En la cultura
maya, el paso a la vejez otorgaba un nuevo estatus que implicaba funciones sobrenaturales ya que
habían sobrevivido a los pasos de la juventud, posibles enfermedades, partos y en sí mismo a la vida.
Sin embargo, su representación era escasa en la escultura monumental debido a la ausencia de su
figura en los cánones estéticos predominante, tal vez sea esta una de las principales razones por las
que la representación de la diosa Chak Chel sea de menor número que la diosa Ix Chel, a pesar de tener
los dos cargos rituales la edad es algo que delimita las acciones que se realizan.
REFLEXIONES
Sobre la dualidad femenina en la cosmovisión maya, podemos decir que a partir del análisis conjunto
de estas dos figuras, es posible sostener que la visión de la mujer en el mundo maya no era lineal ni
reduccionista. La mujer era representada como madre, esposa, sacerdotisa, hilandera, sacrificada,
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protectora y destructora. La dualidad entre la Diosa I y la Diosa O no se plantea como oposición, sino
como continuidad cíclica. Esta estructura simbólica, en la que una misma figura transita entre etapas
vitales, funciones rituales y significados míticos, revela una concepción compleja de lo femenino en el
pensamiento maya. Lo que para concepciones modernas puede parecer contradictorio (vida y muerte,
fertilidad y destrucción) era, para los mayas, parte de un mismo flujo sagrado, es decir la juventud es
apreciada por los mayas porque es lo que lleva a la vejez, y así mismo la vejez tiene su propio valor por
la experiencia que se obtuvo en la juventud
También es necesario considerar cómo las mujeres reales —no sólo las míticas— formaban parte del
sistema social. Las crónicas de Diego de Landa y Tomás de la Torre muestran a mujeres mayas hilando,
vendiendo en mercados, cultivando, siendo sanadoras, criando animales y recibiendo o heredando
señoríos en algunas regiones, como Xicalango. Aunque muchas vivían bajo estructuras patriarcales
rígidas, otras ejercieron poder político o ritual, como las señoras de Tikal, Palenque y Piedras Negras.
Esta diversidad también se refleja en los códices y en las figurillas, donde las mujeres jóvenes, ancianas
o nobles asumen diferentes roles en lo doméstico, lo ceremonial y lo simbólico.
DISCUSIÓN
Los hallazgos confirman que la representación de lo femenino en el Códice de Dresde no se limita a un
rol pasivo o decorativo. Al contrario, las diosas son activas, multifuncionales y participan en el destino
del mundo. La Diosa I representa la juventud, la fertilidad, el erotismo y el augurio, mientras que la Diosa
O encarna la vejez, la destrucción y la sabiduría ritual. Esta dualidad, en lugar de ser opuesta, es
complementaria. Además, cuando se comparan estos datos con fuentes externas (Popol Vuh, figurillas
Jaina, crónicas coloniales), se confirma que la figura femenina tenía una agencia real y simbólica en la
cultura maya.
Este estudio contribuye al reconocimiento del papel femenino en la cosmovisión mesoamericana,
cuestionando los modelos androcéntricos que aún persisten en la historiografía. También abre nuevas
posibilidades de análisis comparativo entre fuentes visuales, míticas y etnohistóricas. Cabe aclarar que
este análisis se limita al Códice de Dresde y no abarca otros códices ni registros escultóricos en
profundidad.
CONCLUSIÓN
El estudio de las figuras femeninas en el Códice de Dresde, particularmente la Diosa I y la Diosa O,
permite acercarse a una visión más profunda de la estructura religiosa y social de los mayas del
Posclásico. Estas diosas, más que personajes individuales, son representaciones simbólicas de un
principio femenino multiforme, capaz de abarcar la totalidad del ciclo vital. Su análisis, desde una
perspectiva de género, permite visibilizar la agencia de lo femenino en el ritual, la adivinación y la
creación del orden cósmico. La evidencia arqueológica y documental sugiere que las mujeres mayas,
tanto míticas como históricas, ocuparon lugares complejos y activos en su sociedad, desde la política
hasta el parto, desde la adivinación hasta el sacrificio ritual.
Por último, podemos concluir que el papel de las mujeres en el área maya quizá no haya tenido la
misma visibilidad que el de los hombres, pero esto no significa que carecieran de valor o relevancia
dentro del orden social y simbólico. En la cosmovisión maya, las mujeres eran consideradas elementos
esenciales dentro del ciclo de la vida, no como opuestas a los hombres, sino como fuerzas
complementarias. Lo femenino y lo masculino no se concebían como contrarios, sino como aspectos
interdependientes que garantizaban la continuidad del mundo y la subsistencia de la comunidad, cada
uno con funciones específicas dentro del tejido ritual y social.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3496.
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