LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3549.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4212
Emprendimientos Sociales: influencia del aprendizaje
cooperativo en el potencial emprendedor social
Social Entrepreneurship: influence of cooperative learning on social
entrepreneurial potential
Andrés Rodolfo Arias Espinosa1
andresr.arias@ucuenca.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6244-1803
Universidad de Cuenca
Cuenca – Ecuador
Sonia Catalina Siguenza Orellana
soniasiguenza1@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7769-538X
Universidad de Cuenca
Cuenca – Ecuador
Nubia Gabriela Álava Atiencie
gabriela.alava@ucuenca.edu.ec
http://orcid.org/0000-0002-4382-4689
Universidad de Cuenca
Cuenca – Ecuador
Artículo recibido: 26 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 22 de julio de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La investigación del aprendizaje cooperativo y su influencia en el potencial de emprendimiento social,
mediado por las competencias digitales, es fundamental para entender su contribución a la eficiencia
y sostenibilidad en el ámbito agro productivo. En este contexto, este estudio tiene como objetivos
describir el potencial de emprendimiento social en los emprendedores agroproductivo de Pucará y
examinar cómo las competencias digitales median entre el aprendizaje cooperativo y el potencial
emprendedor social. Se adopta una metodología cuantitativa, descriptiva, explicativa y correlacional,
con un enfoque transversal. Se empleó la técnica de la encuesta dirigida a 110 miembros de
emprendimientos que recibieron formación cooperativa por parte de la Cooperativa de Ahorro y
Crédito Jardín Azuayo. Los hallazgos indican una dualidad, pues mientras algunos emprendedores
sobresalen en aprendizaje cooperativo, muestran carencias en competencias digitales. Además, se
revela la existencia de una correlación positiva entre el aprendizaje cooperativo y el potencial
emprendedor social; sin embargo, esta relación es inversa con respecto a las competencias digitales.
Aunque el aprendizaje cooperativo es un factor influyente en el potencial emprendedor, las
competencias digitales no siempre desempeñan un papel mediador. Se concluye que es crucial
considerar el contexto específico al analizar la interacción entre estas variables, para fortalecer los
emprendimientos agro productivos y fomentar un impacto social significativo.
Palabras clave: aprendizaje cooperativo, cooperativismo, emprendimiento social, potencial de
emprendimiento social
1 Autor de correspondencia.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3550.
Abstract
Research on cooperative learning and its influence on social entrepreneurship potential, mediated by
digital competences, is fundamental to understand its contribution to efficiency and sustainability in
the ago-productive field. In this context, this study aims to describe the potential for social
entrepreneurship in Pucará ago-productive entrepreneurs and to examine how digital competencies
mediate between cooperative learning and social entrepreneurial potential. A quantitative, descriptive,
explanatory and correlational methodology was adopted, with a cross-sectional approach. The survey
technique was used, marketing 110 members of enterprises that received cooperative training by the
Jardín Azuayo Savings and Credit Cooperative. The findings indicate a duality because while some
entrepreneurs excel in cooperative learning, they show deficiencies in digital competencies. In
addition, a positive correlation is revealed between cooperative learning and social entrepreneurial
potential; however, this relationship is inverse regarding digital competencies. Although cooperative
learning is an influential factor in entrepreneurial potential, digital competencies do not always play a
mediating role. It is concluded that it is crucial to consider the specific context when analyzing the
interaction between these variables, to strengthen ago-productive ventures and foster significant
social impact.
Keywords: cooperative learning, cooperativism, social entrepreneurship, social
entrepreneurship potential
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Cómo citar: Arias Espinosa, A. R., Siguenza Orellana, S. C., & Álava Atiencie, N. G. (2025).
Emprendimientos Sociales: influencia del aprendizaje cooperativo en el potencial emprendedor
social. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (3), 3549 – 3565.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4212
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3551.
INTRODUCCIÓN
En el contexto actual, el modelo económico neoliberal, capitalista y patriarcal han sido objeto de críticas
por su incidencia en el aumento de la pobreza, la desigualdad y los impactos ambientales negativos
que ha llevado a crisis de toda índole, que van desde las económicas, sociales, ambientales hasta
migratorias, con base en un sistema de desigualdades y privilegios, tanto a nivel nacional como
internacional. Respecto a la crisis socioeconómica, esta se basa en disparidades que han generado
condiciones laborales precarias, la falta de acceso a una educación de calidad y a servicios financieros,
entre otros. Además, esta situación ha generado una marcada brecha entre una minoría acomodada
y una mayoría empobrecida (Lozano Montero 2023).
En este contexto, en los últimos años, se está promoviendo alternativas de cambio en el enfoque del
modelo económico, buscando priorizar la vida por encima de otros aspectos. Este enfoque implica un
cambio de paradigma en la manera en la que se concibe y se gestiona la economía. Se trata de pasar
de una visión centrada en la acumulación de riqueza material a una orientada hacia la satisfacción de
las necesidades humanas y la preservación de los recursos naturales, es decir, se trata de una
perspectiva emergente que se fundamenta en la necesidad de redefinir los objetivos y las prácticas
económicas, reconociendo que el bienestar humano y el equilibrio ecológico deben ser considerados
como elementos centrales, transgrediendo la idea única de crecimiento económico como medida de
éxito, que ha generado estructuras sociales, culturales, políticas, económicas que perpetúan
desigualdades y prácticas insostenibles (Lozano Montero 2023).
En este sentido, para Lozano Montero (2023), resulta crucial abordar estos desafíos mediante un
cambio en la dinámica global, orientado hacia la promoción de la equidad y el bienestar humano. La
igualdad en la distribución del ingreso emerge como un elemento esencial para garantizar una
sociedad justa. La sobrecarga de contaminación representa una amenaza directa para los
ecosistemas, por lo que es necesario que el crecimiento económico se ajuste a los límites ambientales
para preservar la estabilidad. Para lograrlo, es imprescindible reflexionar sobre los modelos de
producción y consumo, las estructuras organizativas y las prácticas empresariales, así como sobre el
impacto del poder político, financiero y tecnológico en estos aspectos.
Desde esta perspectiva, para el Instituto Nacional de Economía Social [INAES] (2019), el
emprendimiento social se constituye en una alternativa para generar cambios estructurales, por tal
razón, en los últimos tiempos, su estudio ha experimentado un notable incremento en interés. Este
concepto se vincula estrechamente con la creación y sostenimiento de proyectos destinados a mejorar
las condiciones de vida de grupos específicos dentro de una comunidad (Ramírez Gutiérrez and
Caldera González 2017).
METODOLOGÍA
La investigación se lleva a cabo utilizando una metodología cuantitativa, con un enfoque descriptivo,
explicativo y correlacional, con un diseño transversal. La unidad de análisis son las personas miembros
de los emprendimientos sociales del cantón Pucará que han recibido educación cooperativa por parte
de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Jardín Azuayo, estas son:
Agro Productores 9 de marzo. Asociación dedicada a la producción de lácteos.
Asociación de Productores Agroecológicos de Lico (APROALICO): Esta organización se dedica a la
agricultura orgánica y la venta de productos agroecológicos.
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Asociación Lagunas de Mesarrumi: Asociación cuyas actividades son la protección del
medioambiente, la promoción del turismo sostenible, la educación ambiental y la participación
comunitaria en la conservación de estos recursos naturales.
Asociación Valle Hermoso: Esta asociación implementa actividades de conservación del
medioambiente y la promoción de turismo responsable a fin de promover el desarrollo comunitario
sostenible.
El tamaño poblacional fue 110 socias y socios distribuidos de la siguiente manera: 25 de la Asociación
9 de marzo,16 de APROALICO, 59 de Lagunas de Mesarrumi y 10 de Valle Hermoso. La base de datos
es tomada de la investigación de postgrado de Arias Espinosa (2024) denominada “Fomentando los
Emprendimientos Sociales Agro productivos del cantón Pucará a través del Apoyo Cooperativo y la
Tecnología”, próxima a publicarse en los repositorios digitales de la Universidad de Cuenca.
En esta investigación se aplica una encuesta con varias secciones sobre diferentes cuestionarios
validados de interés, no obstante, nos centramos en dos de ellos: el primero, el test de evaluación del
potencial de emprendimiento social (PES), propuesto por Portuguez Castro et al. (2018), que evalúa
actitudes y comportamientos relacionados con el emprendimiento social. Esta prueba consta de tres
dimensiones: pasión por el emprendimiento, orientación hacia la sostenibilidad e identificación de
oportunidades, con una escala Likert de 30 ítems distribuidos en ocho subescalas. Cada ítem se puntúa
en una escala de 1 a 5, donde uno es nunca y cinco se refiere a siempre, con un puntaje mínimo total
de 30 y máximo de 155 puntos.
El segundo cuestionario es el de "aprendizaje cooperativo (AC)", desarrollado por Fernández Río et al.
(2017), el cual evalúa los aspectos fundamentales del aprendizaje cooperativo y fomenta la
cooperación. Este cuestionario está conformado por cinco sub-escalas: Interacción Promotora (4
ítems), Interdependencia Positiva (4 ítems), Responsabilidad Individual (4 ítems), Procesamiento
Grupal (4 ítems) y Habilidades Sociales (4 ítems). Estas preguntas están expuestas a una escala tipo
Likert de 5 puntos, que va desde “muy de acuerdo” (5) hasta “muy en desacuerdo” (1).
En el estudio de Arias Espinosa generan las variables componentes de los cuestionarios antes
mencionados mediante la técnica de análisis factorial por componentes principales, con el método de
rotación de los factores Varimax y el método de regresión para guardar las puntuaciones factoriales.
Además, comprueban la validez de la técnica con el coeficiente de adecuación muestral Kaiser-Meyer-
Olkin (KMO), el test de esfericidad de Bartlett, la varianza total explicada (VTE) por las variables
factoriales generadas y el análisis de fiabilidad de la matriz de correlaciones de los ítems que
conforman cada componente.
Así de acuerdo con las indicaciones de López y Fachelli (2016) la generación de las variables factoriales
“potencial emprendedor social” y “aprendizaje cooperativo” son confiables debido que el KMO son
superiores a 0.75 puntos, por encima de 0.50 puntos que es lo mínimo permitido para que se puede
realizar un análisis factorial de los datos disponibles; además, en ambos casos se rechaza la hipótesis
nula de prueba de esfericidad de Bartlett que indica que la matriz de correlaciones es una matriz
identidad (de 1 y 0, uno en la diagonal principal y cero en los productos cruzados).
Así también, el coeficiente alfa de cronbach y el coeficiente de fiabilidad compuesta que miden la
fiabilidad de la matriz de correlaciones son superiores a 0.70 puntos permitidos para garantizar la
fiabilidad de un constructo dado (Domínguez-Lara, 2016; Rodríguez y Reguant, 2020); por último,
respecto a la VTE de la variable factorial potencial emprendedor social y aprendizaje cooperativo se
incumple con las recomendaciones de López y Fachelli, debido a que los porcentajes de varianza
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explicada por los factores son inferiores al 70%, no obstante, por la garantía de los otros indicadores
se continúa con la construcción de las variables factoriales y su correspondiente análisis.
La población de estudio se encuentra caracterizada de la siguiente manera: de acuerdo con el sexo, en
las asociaciones “Valle Hermoso”, “APROALICO” y “9 de Marzo” mayoritariamente son mujeres, 70%,
69% y 64% respectivamente, mientras que en la asociación Lagunas de Mesarrumi es más equilibrado,
un 59% son mujeres y un 41% son hombres; en cuanto a la edad, prevalece la población adulta, de entre
31 a 64 años; por último, en relación con la antigüedad, la mayoría de socios y socias tienen de entre 5
y 15 años de permanencia en las asociaciones en estudio.
El análisis de los datos se realizó en el programa SPSS versión 23. Aplicando técnicas de estadística
descriptiva e inferencial. Para el primer objetivo se generan diagramas de dispersión y el test de
correlación de Pearson, para describir la relación entre el AC y el nivel educativo de educación con el
PES de los miembros y directivos de las asociaciones en estudio. Para el segundo objetivo, determinar
la influencia del AC y el nivel de educación sobre el PES de los miembros y directivos de las
asociaciones en estudio, se utiliza la técnica econométrica “Regresión Lineal Múltiple”.
DESARROLLO
Emprendimiento Social
Yunus (2010) entiende al emprendimiento social como la iniciativa de un empresario que va más allá
de la búsqueda de beneficios financieros y tiene una visión clara de generar un impacto positivo en la
sociedad. Con base en este concepto varios autores han intentado definir el concepto de
emprendimiento social, a pesar de presentar matices y enfoques diversos, todos coinciden en
interpretarlo como una actividad, proceso, organización o iniciativa con un propósito social, que busca
mejorar la calidad de vida de las personas y promover el desarrollo sostenible y comunitario (Bosma
et al. 2016). Específicamente, el emprendimiento social se define como “cualquier tipo de actividad,
organización o iniciativa que tiene un objetivo particularmente social, ambiental o comunitario (…)
destinadas a reducir la contaminación o el desperdicio de alimentos, organizar grupos de autoayuda
para la acción comunitaria, etc.” (Bosma et al. 2016, 9).
Específicamente, el emprendimiento social se define como “cualquier tipo de actividad, organización o
iniciativa que tiene un objetivo particularmente social, ambiental o comunitario (…) destinadas a reducir
la contaminación o el desperdicio de alimentos, organizar grupos de autoayuda para la acción
comunitaria, etc.” (Bosma et al. 2016, 9). Para Sigüenza Orellana et al. (2022), el emprendimiento social
se caracteriza por su influencia en el ámbito social como económico, dado que implica una
construcción colectiva, de los diversos actores con el fin de afrontar los desafíos sociales mediante la
creación de valor social sostenible. En consecuencia, el emprendimiento social se enfoca en revitalizar
la sociedad, fomentando la creatividad y la innovación.
El emprendimiento social se caracteriza por emprendedores comprometidos con la solución de
problemas sociales y ambientales, más allá de las ganancias económicas, buscando generar un
impacto positivo en la comunidad. Además, se distingue por su naturaleza colaborativa, donde los
emprendedores trabajan en conjunto con diversas partes interesadas, como comunidades locales,
entidades gubernamentales y empresas privadas, para abordar de manera integral los problemas
sociales (Méndez-Picazo, Galindo-Martín, and Castaño-Martínez 2021).
Los principales elementos del emprendimiento social son: el valor social, innovación social,
sostenibilidad financiera, visión social y rentabilidad social. El primero se refiere a la capacidad de crear
productos y servicios para atender las necesidades de los grupos menos privilegiados. La innovación
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social, que no es otra cosa que, buscar soluciones novedosas que aún no han sido implementadas y
desarrollar proyectos para llevarlas a cabo, muchas veces sin implicar costo. Por su parte, la
sostenibilidad financiera se refiere a la gestión, de manera eficaz, de los recursos financieros, humanos
y materiales con el objetivo de obtener beneficios económicos. La visión social corresponde a la
identificación y aprovechamiento de las oportunidades para abordar las necesidades sociales con el
objetivo de promover la equidad social. Y, finalmente, la rentabilidad social corresponde al riesgo que
asumen las personas emprendedoras sociales para generar proyectos que en inicialmente pueden no
ser rentables (Saavedra García, Camarena Adame, and Vargas Saenz 2020).
Por otra parte, estudiar el emprendimiento social implica reconocer las cualidades de las personas
emprendedoras, en este sentido, varios autores identifican como cualidades la capacidad innovadora,
disposición para asumir riesgos, enfoque comunitario, ética social, desarrollo de colaboraciones,
persistencia y visión pragmática (Siguenza Orellana et al. 2022). Sin embargo, una persona
emprendedora social debe desarrollar cualidades específicas para poseer un perfil que le permita
iniciar una labor que fomente la integración de aspectos sociales y económicos (Navarro y Climent,
2010). Entre estas características se destacan la pasión por emprender, la orientación hacia la
sustentabilidad y la habilidad para identificar oportunidades (Vallerand 2010; Baum and Locke 2004;
Cardon et al. 2017; Hossain et al. 2017; Divito and Bohnsack 2017; Sahai and Frese 2017; Wry and York
2017).
Potencial de emprendimiento social
Con base en las características mencionadas, se define el potencial de emprendimiento social como
la habilidad de una persona o grupo para reconocer y enfrentar problemas sociales o ambientales a
través del desarrollo de iniciativas emprendedoras que generen un impacto positivo en la comunidad.
Con todas estas consideraciones, Portuguez Castro, Valenzuela-González, and Navarro Corona (2018),
diseña y valida el constructo de potencial de emprendimiento social, compuesto por tres dimensiones
y por ocho subescalas, que se describen a continuación:
Dimensión pasión hacia el emprendimiento: Esta dimensión se refiere a los sentimientos, tanto
positivos como intensos, experimentados por las personas durante sus actividades emprendedoras.
Es una cualidad fundamental para alcanzar el éxito, ya que funciona como un importante impulso
motivacional. Para evaluar esta dimensión, se consideran tres subdimensiones. La primera es el
“apego hacia la actividad”, que describe el compromiso total de tiempo y energía que una persona
dedica para lograr sus objetivos emprendedores (Portuguez Castro, Valenzuela-González, and Navarro
Corona 2018).
Otro subdimensión es la “pasión armoniosa”, que se refiere a la integración equilibrada de la actividad
emprendedora en la vida personal del individuo, permitiendo un compromiso autónomo y saludable sin
que afecte otras áreas de su existencia. Este tipo de pasión, en contraste con la obsesiva, implica un
amor similar por lo que se hace, pero de una manera más equilibrada y controlada. Finalmente, dentro
de esta dimensión se considera la “dedicación al emprendimiento”, que indica la cantidad de tiempo
dedicado a las actividades emprendedoras (Portuguez Castro, Valenzuela-González, and Navarro
Corona 2018).
Dimensión orientación a la sustentabilidad: En el ámbito de los emprendimientos sociales, es esencial
desarrollar negocios que sean sostenibles tanto en términos ecológicos como sociales, con el
propósito de mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, no todos los individuos
poseen estas características, ya que los emprendedores deben ser capaces de identificar
oportunidades futuras y comprender las implicaciones económicas, sociales y ambientales de sus
acciones (Portuguez Castro, Valenzuela-González, and Navarro Corona 2018).
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Para evaluar la orientación hacia la sustentabilidad, autores como Corral Verdugo et al. (2014)
proponen analizar cuatro subdimensiones clave. La primera, la conducta pro-ecológica, que se refiere
a acciones que fomentan la preservación de los recursos naturales, como el reciclaje, la gestión del
agua y la promoción de la conciencia ambiental. La frugalidad implica reducir el consumo de productos
para disminuir el impacto en los recursos naturales, adoptando medidas para consumir de forma
consciente y evitar el desperdicio (Tapia Fonllem et al. 2013). El altruismo comprende acciones
desinteresadas destinadas a ayudar a otros sin esperar algo a cambio, como participar en actividades
para mitigar desastres naturales o apoyar a personas afectadas (Corral Verdugo et al. 2014) y, la
equidad que consiste en garantizar una distribución justa de recursos entre individuos, promoviendo la
igualdad de oportunidades entre géneros y tratando equitativamente a minorías y personas de
diferentes estratos sociales (Tapia Fonllem et al. 2017).
Dimensión identificación de oportunidades: El emprendimiento social involucra la identificación de
oportunidades a través de un entendimiento profundo del área en cuestión y las conexiones sociales.
Estas oportunidades suelen surgir de deficiencias en el mercado y problemas de exclusión, lo que
motiva al emprendedor a buscar soluciones escalables que puedan generar beneficios sociales
significativos. En este proceso de identificación de oportunidades, el papel del factor humano es
fundamental, ya que son los emprendedores quienes las descubren y desarrollan a través de su
potencial innovador (Portuguez Castro, Valenzuela-González, and Navarro Corona 2018).
En este sentido, Álvarez y Barney (2014) identifican tres tipos de oportunidades en el emprendimiento:
el autoempleo, basado en la resolución de necesidades individuales limitadas en escalabilidad; el
descubrimiento de oportunidades, relacionado con cambios externos al mercado. La creación de
oportunidades, donde la persona emprendedora juega un papel crucial al generar nuevas
oportunidades mediante su potencial innovador. Por otro lado, González, et al. (2017) resaltan que las
personas aprovechan los recursos disponibles para resolver problemas, demostrando disposición al
riesgo y habilidad en la gestión del recurso.
El aprendizaje cooperativo
El cooperativismo promueve la creación de cooperativas, entidades autónomas cuyo propósito es
satisfacer necesidades compartidas. Este movimiento, que abarca tanto lo social como lo económico,
se fundamenta en la colaboración entre sus integrantes para lograr beneficios tanto económicos como
sociales. Linares (2003) con base en las premisas Minguet (2003) afirman que se trata de un sistema
en el cual todos los participantes se benefician en función de su aporte al trabajo cooperativo. Por otro
lado, Martínez (2014) tomando el concepto de Alianza Cooperativa Internacional (ACI), definen a las
cooperativas como asociaciones voluntarias destinadas a cubrir necesidades económicas, sociales y
culturales a través de una empresa gestionada de forma democrática y de propiedad colectiva.
Según Paz (1995) e Iturralde (2018), el cooperativismo se fundamenta en una serie de principios que
orientan su funcionamiento. Estos incluyen la libre y voluntaria adhesión de los individuos, la
democracia organizativa que garantiza la participación de todos los miembros en la toma de
decisiones, y la contribución económica equitativa de estos últimos para asegurar la sostenibilidad
financiera. La autonomía e independencia permiten a las cooperativas operar sin influencias externas,
mientras que la educación, formación e información capacitan a los miembros para una gestión eficaz.
La intercooperación promueve la colaboración entre cooperativas, fortaleciendo el tejido comunitario
y solidario. Por último, el compromiso con la comunidad impulsa a las cooperativas a contribuir al
desarrollo local y al bienestar general. Estos principios son fundamentales para construir una sociedad
más justa y equitativa mediante la acción cooperativa.
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En este estudio, se profundiza la educación cooperativa, reconocida como el principal medio para el
desarrollo integral de los individuos, abarca la adquisición de competencias técnicas en gestión
empresarial, fomenta la cooperación como motor de desarrollo económico, inculca los principios y
valores cooperativos, y, de manera innovadora, prioriza el método de aprendizaje. Se ha establecido
que el aprendizaje de la cooperación debe fundamentarse en la práctica y la interacción entre
compañeros (St-Pierre and Richer 2008). La educación cooperativa involucra el aprendizaje
cooperativo, entendido como:
Un modelo pedagógico en el que los estudiantes aprenden con, de y por otros estudiantes a través de
un planteamiento de enseñanza-aprendizaje que facilita y potencia esta interacción e interdependencia
positiva y en el que docente y estudiantes actúan como co-aprendices. (Fernández Río et al. 2017, 6)
El aprendizaje cooperativo, según Azorín Abellán (2018) y Fernández Río et al. (2017), involucra cinco
dimensiones. Primero, la interdependencia positiva destaca la conexión entre los miembros del grupo,
donde el éxito se percibe como colectivo y no selectivo. Segundo, la interacción promotora resalta la
importancia de brindar ayuda y reconocimiento mutuo para impulsar el progreso del equipo,
fomentando una comunicación directa y motivadora. Tercero, la responsabilidad individual y grupal
enfatiza la obligación de cada miembro hacia el logro del trabajo colectivo en beneficio del equipo.
Cuarto, el procesamiento grupal destaca la necesidad de intercambiar información y debatir para tomar
decisiones y evaluar el desempeño conjunto. Por último, las habilidades interpersonales o grupales se
centran en el desarrollo de habilidades de comunicación, gestión y liderazgo, promoviendo una cultura
de escucha activa, respeto, estímulo y crítica constructiva, entre otros aspectos fundamentales para el
trabajo en equipo.
Algunos estudios, entre ellos, el realizado por Pérez Salgado et al. (2022) evidencia que el aprendizaje
cooperativo desempeña un papel fundamental en el desarrollo integral de las personas, a través del
apoyo mutuo para alcanzar los objetivos establecidos. En este sentido, se reconoce que el aprendizaje
cooperativo conduce al fortalecimiento de las capacidades, habilidades, destrezas y valores de las
personas emprendedoras, aportando a la resolución de problemas. En última instancia, el aprendizaje
cooperativo responde a las necesidades de aprendizaje en un entorno de construcción de
conocimiento y de adquisición de aprendizajes significativos, lo que genera un sentido de bienestar
educativo en las organizaciones sociales.
En esta misma línea de investigación, Martínez Gómez et al. (2021) analizan el aprendizaje cooperativo
entre los agricultores Aayujk - México. El intercambio de conocimientos y las referencias simbólicas
durante la transferencia de tecnologías agrícolas generan diversos aprendizajes, incluido el aprendizaje
cooperativo. La investigación adopta un enfoque cualitativo y utiliza el método etnográfico, que implica
observaciones directas y entrevistas a los agricultores como unidades de análisis inductivo. Los
resultados revelan que las estructuras sociales tradicionales refuerzan el aprendizaje cooperativo. Los
agricultores concluyen que el apoyo mutuo y el aprendizaje compartido facilitan sus actividades
agrícolas, reducen los gastos, promueven la producción para el autoconsumo y mejoran las
oportunidades de comercialización.
Por otra parte, el estudio realizado por Huillcacuri Vega (2020) indaga sobre el potencial de
emprendimiento social entre estudiantes de diferentes carreras universitarias en Arequipa, utilizando
un enfoque cuantitativo y un diseño comparativo descriptivo. Se encuestó a 269 estudiantes, y los
resultados revelaron diferencias significativas entre las carreras en cuanto al emprendimiento social,
mostrando que las áreas de estudio relacionadas con empresas no necesariamente tienen el mayor
potencial. Se encontró que ciertas dimensiones del emprendimiento social, como la percepción
positiva y la aprobación social, fueron más altas que otras, como el ecosistema emprendedor
universitario y la autoeficacia emprendedora. Se concluye que la educación emprendedora y la
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promoción de los beneficios de la universidad pueden mejorar el potencial de emprendimiento social
y emprendimiento en general entre los estudiantes. Además, se descubrió que un porcentaje
significativo de alumnos, especialmente mujeres, participan en emprendimientos sociales.
La investigación realizada por Bernal Guerrero et al. (2021) se enfoca en examinar cómo las
metodologías activas utilizadas en la educación emprendedora impactan en el potencial emprendedor
de los alumnos de cuarto de la ESO. El estudio adopta un enfoque mixto, dando prioridad a la fase
cualitativa a través de un estudio de caso centrado en los estudiantes participantes en el programa de
educación emprendedora. La muestra se seleccionó intencionalmente según criterios de investigación
específicos. Las técnicas de recolección de datos incluyen el test ATE-S para la selección de
participantes y entrevistas en profundidad. Los resultados indican que el desarrollo del potencial
emprendedor está vinculado a las metodologías activas de aprendizaje y está influenciado por
indicadores personales.
La revisión de estudios previos evidencia que existe nula investigación sobre la influencia del
aprendizaje cooperativo en el potencial de emprendimiento social. A partir de lo expuesto, el presente
artículo tiene como objetivo general analizar la influencia del aprendizaje cooperativo (AC) en el
potencial emprendedor social (PES) entre miembros y directivos de organizaciones sociales del cantón
Pucará. Para lograr este propósito, se plantea en primer lugar determinar la relación entre el AC, el nivel
educativo y el PES de los miembros y directivos de las asociaciones estudiadas. En segundo lugar, se
busca determinar la influencia tanto del AC como del nivel educativo en el PES de los miembros y
directivos de las asociaciones en estudio.
Se plantea como pregunta de investigación ¿Cómo influye el uso del aprendizaje cooperativo (AC) en
el desarrollo del potencial emprendedor social (PES) entre miembros y directivos de organizaciones
sociales del cantón Pucará?, y se establece, como hipótesis, que los emprendimientos sociales,
específicamente, las organizaciones sociales en estudio, cuentan con bases sólidas de aprendizaje
cooperativo de sus miembros y directivos, situación que influye significativamente en su potencial
emprendedor social.
RESULTADOS
En concordancia con la teoría, se encuentra que el aprendizaje cooperativo de los socios y socias de
las organizaciones en estudio se relaciona positiva y significativamente con el Potencial Emprendedor
Social (ρ=0.640, sig.=0.000), esto significa que las personas con mayor aprendizaje cooperativo son
las que presentan un mayor potencial emprendedor social o viceversa. Además, gráficamente, en la
figura 1 se comprueba esta afirmación, evidenciándose una relación positiva entre estas dos variables
de interés.
No obstante, a pesar de ser teóricamente el nivel de educación una variable importante que debería
estar relacionado con el potencial emprendedor social de las personas, en esta investigación se
comprueba lo contrario, encontrándose que con un 95% de confianza los años de educación de los
socios y socias de las organizaciones en estudio no se relaciona significativamente con el potencial
emprendedor social de los mismos (ρ=-0.162, sig.=0.091). Así también, este resultado se comprueba
gráficamente en el gráfico 1, en donde no se visualiza un patrón lineal claro entre estas dos variables.
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Gráfico 1
Diagramas de dispersión del Potencial de Emprendedor Social, el Aprendizaje Cooperativo y los años de
educación de socios y socias de las organizaciones en estudio
Fuente: Elaborada a partir de la encuesta a socios/as de las asociaciones agroproductivas del cantón
Pucará-Azuay, que reciben apoyo de la Cooperativa Jardín Azuayo, durante el año 2023.
Luego de presentado la posible relación lineal entre las variables de interés: aprendizaje cooperativo,
años de educación y potencial emprendedor social, es de menester conocer la capacidad explicativa
que ejerce las variables independientes (aprendizaje cooperativo y nivel de educación) sobre la variable
dependiente (potencial emprendedor social).
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En este contexto, en la tabla 1 se presenta la estimación del Potencial Emprendedor Social de socios y
socias de las organizaciones en estudio. Así, en concordancia con la figura anterior, se encuentra que
el aprendizaje cooperativo ejerce una influencia positiva y significativa sobre el potencial emprendedor
social de la población en estudio (sig.<0.05). Además, se comprueba que el nivel de educación no
ejerce ningún tipo de influencia significativa en el potencial emprendedor social (sig.<0.05).
Adicionalmente y con intención de mejorar el modelo se incluyó la variable sexo y el cargo que ocupa
dentro de la organización, sea como socio o miembro de la directiva, sin embargo, con un nivel de
confianza del 95% estas variables no resultaron relevantes para el estudio. Estos resultados se
sustentan en un modelo que se explica el 42% de las veces, es decir, en conjunto, las variables
independientes explican el 42% de los cambios de la variable dependiente (potencial emprendedor
social), además, se comprueba el test F de significancia global del modelo [F (4,106) = 20.819,
sig.<0.05]. En general, es un buen modelo que cumple con todos los supuestos básicos de un modelo
de regresión lineal: no multicolinealidad (Promedio FIV=5.502); no autocorrelación (DW=1.995) y
normalidad de los residuos (K-S=0.069, sig.>0.05).
Tabla 1
Influencia del Aprendizaje Cooperativo y el nivel de educación en el Potencial Emprendedor Social de
socios y socias de las organizaciones en estudio
Variables independientes Variable dependiente: Potencial Emprendedor Social
B Error típ.
Aprendizaje cooperativo 0,675*** 0,078
Años de educación -0,004 0,009
Sexo 0,223 0,141
Cargo -0,261 0,202
Estadísticos de fiabilidad de la estimación
R2 0,440
R2 ajustado 0,419
Error típ. Estimación 0,7150
Durbin-Watson 1,995
Promedio FIV 5,502
Test F (global) 20,819***
Test Kolmogorov-Smirnov 0,069**
Fuente: Elaborada a partir de la encuesta a socios/as de las asociaciones agroproductivas del cantón
DISCUSIÓN
Los hallazgos encontrados confirman que los emprendimientos sociales bajo estudio poseen sólidas
bases de aprendizaje cooperativo entre sus miembros y directivos. Esta situación ejerce una influencia
significativa en el potencial de emprendimiento social, respaldando así la hipótesis planteada en esta
investigación. Los datos recopilados revelan una correlación positiva y significativa entre el aprendizaje
cooperativo de los socios y socias de las organizaciones analizadas y el Potencial Emprendedor Social.
Esto implica que la promoción de prácticas colaborativas dentro de estas asociaciones contribuye
notablemente al desarrollo y fortalecimiento de habilidades emprendedoras con un enfoque social.
Estos resultados están en línea con el estudio de Martínez Gómez et al. (2021), quienes demostraron
que el aprendizaje cooperativo facilita el desarrollo de actividades empresariales, reduciendo los
costos, fomentando la producción para autoconsumo y potenciando la comercialización. Esta realidad
incide directamente en el potencial emprendedor social, dado que se convierte en un medio de sustento
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para estas iniciativas. Además, los hallazgos del estudio de Zurita Aguilera (2020) indican que el
aprendizaje cooperativo facilita la expresión fluida del conocimiento. Por lo tanto, se concluye que la
interacción en equipos cooperativos contribuye al desarrollo de habilidades cognitivas. Durante la
socialización, las personas adquieren, elaboran y transfieren conocimientos y aprendizajes, lo cual está
directamente relacionado con el desarrollo de las capacidades para identificar y abordar problemas
sociales de manera innovadora y sostenible.
Los resultados de esta investigación señalan un hallazgo intrigante: no se encontró una relación
significativa entre el nivel educativo de los miembros de las organizaciones estudiadas y su potencial
emprendedor social. Esto implica que, en el contexto analizado, el grado de educación formal no
determina de manera concluyente la capacidad emprendedora de los individuos. Este descubrimiento
contrasta con los hallazgos del estudio de Huillcacuri Vega (2020), que sugiere que la educación
emprendedora efectivamente puede incrementar el Potencial en Emprendimiento Social. Sin embargo,
para este autor, el desarrollo de un alto nivel de Potencial de Emprendimiento Social está más
relacionado con otras variables como las necesidades individuales, la búsqueda de oportunidades, la
motivación, las habilidades, los conocimientos y la experiencia, en lugar de depender exclusivamente
del nivel de educación formal.
En consonancia con esta perspectiva, la investigación de Bernal Guerrero et al. (2021) muestra que el
desarrollo del potencial emprendedor está estrechamente ligado a metodologías activas de
aprendizaje y se configura principalmente a través de indicadores personales, no necesariamente
vinculados al nivel de educación. Esto sugiere que factores como la capacidad de identificar
oportunidades, la resolución creativa de problemas, la persistencia y la capacidad de adaptación son
más relevantes para el desarrollo del potencial emprendedor que el nivel académico alcanzado. Estos
hallazgos subrayan la complejidad del fenómeno del emprendimiento social y resaltan la importancia
de considerar una amplia gama de variables y perspectivas al estudiar este campo en particular.
En relación con la influencia del aprendizaje cooperativo en el potencial emprendedor social, los
hallazgos revelan un patrón notable. Se evidencia una correlación positiva y significativa entre el
aprendizaje cooperativo y el potencial emprendedor social en la población estudiada. Esto sugiere que
la participación en actividades de aprendizaje cooperativo está asociada con una mayor predisposición
hacia el emprendimiento social. Es decir, aquellos individuos que se involucran en este tipo de
aprendizaje tienden a exhibir características emprendedoras, como la capacidad para identificar
problemas sociales y la disposición para buscar soluciones innovadoras para abordarlos.
Sin embargo, estos resultados contrastan con los hallazgos del estudio realizado por Bernal Guerrero
and Cárdenas Gutiérrez (2017). Este estudio indica que la implementación de programas de formación
en emprendimiento no ha logrado incrementar el nivel de variables como la creatividad, el liderazgo, la
resolución de problemas, el control personal y la puntuación global del potencial emprendedor social.
Este hallazgo sugiere que la formación en emprendimiento podría no ser suficiente para desarrollar
ciertas habilidades y características asociadas con el emprendimiento social, lo que apunta a la
complejidad de este fenómeno y la necesidad de explorar en profundidad los factores que influyen en
él.
Respecto a la influencia del nivel educativo en el potencial emprendedor social, los resultados
muestran que el nivel de educación no ejerce una influencia significativa en el potencial emprendedor
social, lo que sugiere que la formación académica formal no es necesariamente un factor determinante
en la disposición de las personas hacia el emprendimiento social en el contexto estudiado. Es decir, el
hecho de tener un nivel educativo más alto no garantiza automáticamente un mayor potencial
emprendedor social. Este hallazgo resalta la complejidad del fenómeno del emprendimiento social y
señala que otros factores pueden estar en juego.
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Estos resultados coinciden con los hallazgos del estudio llevado a cabo por Cárdenas Gutiérrez and
Montoro Fernández (2017), donde se evidencia que el nivel educativo posee una capacidad explicativa
importante sobre el potencial emprendedor social. Se argumenta que la educación proporciona las
herramientas y el contexto necesario para desarrollar las habilidades y la mentalidad requeridas para
emprender proyectos sociales con éxito. Sin embargo, se reconoce la presencia de otros factores,
como el entorno familiar y las experiencias previas, que también pueden influir en este potencial, lo que
subraya la necesidad de considerar un enfoque holístico al estudiar el emprendimiento social.
CONCLUSIÓN
Los emprendimientos sociales analizados muestran una sólida base de aprendizaje cooperativo entre
sus miembros y directivos. Este hallazgo subraya la influencia significativa que tiene el aprendizaje
colaborativo en el potencial de emprendimiento social, de ahí que la correlación positiva y significativa
entre el aprendizaje cooperativo y el Potencial Emprendedor Social destaca la relevancia de fomentar
prácticas colaborativas dentro de estas asociaciones para el desarrollo y fortalecimiento de
habilidades emprendedoras con un enfoque social.
Por otra parte, contrario a lo esperado, no se encontró una relación significativa entre el nivel educativo
de los miembros de las organizaciones estudiadas y su potencial emprendedor social. En
consecuencia, se puede concluir afirmando que en los emprendimientos sociales analizados el nivel
de educación formal no es un factor determinante en su potencial para el emprendimiento social. Por
lo tanto, resulta esencial reconocer la complejidad de este fenómeno y la influencia de otros factores
como el entorno familiar y las experiencias previas, que podrían influir en este potencial.
En conclusión, esta investigación resalta la necesidad de adoptar un enfoque integral y
multidimensional al abordar el emprendimiento social. Si bien el aprendizaje cooperativo emerge como
un factor clave en el desarrollo de habilidades emprendedoras que la potencian, resulta evidente
considerar una variedad de factores contextuales y personales que pueden influir en el potencial
emprendedor social. Por lo tanto, reconocer y comprender esta complejidad, permitirá avanzar hacia
la implementación de estrategias efectivas para apoyar y promover iniciativas emprendedoras con un
impacto social positivo.
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3565.
AGRADECIMIENTOS
Se agradece a la Universidad de Cuenca, a la COAC Jardín Azuayo y a las personas que conforman las
asociaciones: 9 de marzo, APROALICO, Lagunas de Mesarrumi y Valle Hermoso que participaron en
esta investigación.