LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2456.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.430
Los modelos clásicos de universidad pública en el siglo
XXI
The classic models of public university in the XXI century
Máximo Abel Ramírez Chávez
mramirez@uteq.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-7288-0770
Universidad Técnica Estatal de Quevedo
Quevedo Ecuador
Elsa Álvarez Morales
ealvarez@uteq.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6656-3381
Universidad Técnica Estatal de Quevedo
Quevedo Ecuador
Artículo recibido: 18 de febrero de 2023. Aceptado para publicación: 2 de marzo de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar
Resumen
La educación se erige en baluarte indiscutible en la formación de la persona, puesto que se
constituye en la forma más idónea para inculcar valores, configurar actitudes, conductas y
habilidades, que impulsarán el progreso de los pueblos desde el ámbito económico, político y
social y coadyuva para sentar las bases para la creación de elementos hacia el mejoramiento
personal y comportamientos en pro de una mejor vida en el planeta dirigidos a la protección del
medio ambiente y el mantenimiento de la paz. Esta es una realidad anterior, presente y futura.
Dentro de ese contexto se encuentran las universidades, las cuales han demostrado ser entes
cardinales del progreso de una nación al constituirse en pilar fundamental de los derechos
humanos, la democracia y el desarrollo sostenible. Esto lleva a afirmar que el acceso a la
universidad, es un derecho a defender sin que exista discriminación alguna. Afortunadamente
existen universidades públicas, que fomentan ese derecho educativo y que ofrecen las
herramientas para la construcción de profesionales aptos para la evolución de las sociedades.
Este planteamiento lleva a considerar como objetivo de este artículo analizar los modelos
clásicos de universidad pública en el siglo XXI, apoyándose en su construcción en una
investigación documental. Se concluye que la Universidad tiene que estar inmersa, en la realidad
de su entorno, detectando sus necesidades para abordarlas y convertirse en propulsora del
desarrollo de la nación y de los vínculos sociales.
Palabras claves: modelos clásicos, universidad, universidad pública, siglo XXI
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2457.
Abstract
Education stands as an indisputable bulwark in the formation of the person, since it is constituted
in the most suitable way to instill values, configure attitudes, behaviors and skills, which will
promote the progress of peoples from the economic, political and social and helps to lay the
foundations for the creation of elements towards personal improvement and behaviors for a
better life on the planet aimed at protecting the environment and maintaining peace. This is a
reality before, present and future. Within this context are the universities, which have proven to
be cardinal entities of the progress of a nation by becoming a fundamental pillar of human rights,
democracy and sustainable development. This leads to affirm that access to university is a right
to defend without any discrimination. Fortunately, there are public universities that promote this
educational right and that offer the tools for the construction of professionals suitable for the
evolution of societies. This approach leads us to consider the objective of this article to analyze
the classic models of public universities in the 21st century, based on their construction in a
documentary investigation. It is concluded that the University has to be immersed, in the reality
of its environment, detecting its needs to address them and become a promoter of the
development of the nation and of social ties.
Keywords: classical models, university, public university, XXI century
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Como citar: Ramírez Chávez, M. A., & Álvarez Morales, E. (2023). Los modelos clásicos de
universidad pública en el siglo XXI. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 4(1), 24562469. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.430
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INTRODUCCIÓN
La universidad contemporánea según Arredondo mencionado por Campos y Solano (2020), nace
entre los siglos XI y XII primero en la forma de Universitas Scholarium (comunidad o gremio de
estudiantes) y más tarde como Universitas Magistroum (comunidad o gremio de maestros). Este
es un antecedente significativo, puesto que, en el primer caso, grupos organizados de
estudiantes contrataban maestros para que les impartieran formación básica y formación
profesional en medicina, derecho o teología. Los estudiantes regían la Universitas y el rector era
un estudiante; el prototipo fue la Universidad de Bolonia. En el segundo caso, los maestros
ofrecían los mismos servicios a los jóvenes, pero eran los docentes quienes regían y el rector era
un maestro, en este caso el prototipo fue la Universidad de París.
Evidentemente, en América Latina, las universidades se han contrapuesto, a la necesidad de una
función crítica como característica distintiva de su labor. Surgen en el siglo XVI como resultado
del colonialismo y su finalidad se sintetizaba en el hecho de con el fin de facilitar, básicamente a
los grupos dominantes tales como órdenes religiosas, hijos de peninsulares y criollos, una
instrucción teologal y una educación en algunas disciplinas, dentro de las cuales se pueden
mencionar, leyes, retórica, gramática y artes. Es esencial acotar, que las universidades
hispanoamericanas, se centraron en garantizar la unidad religiosa y la vinculación con la cultura
de la corona española.
El siglo XIX, se vio caracterizado por el establecimiento de la república, en la mayoría de los
países latinoamericanos, y se destacó la presencia del modelo napoleónico, dándole fuerza a
ciertas carreras universitarias como la ingeniería civil, medicina y farmacia, menoscabando la
expansión de las ciencias, dejando de lado la relación entre enseñanza e investigación.
En lo que respecta al siglo XX, en América Latina, durante los primeros veinte años de este siglo,
se observa un entorno político y cultural que se enfrenta con universidades estancadas que no
han podido estar en consonancia con los cambios que se han ido produciendo en la sociedad.
García (2009), indica que, a partir de mediados del siglo XX, la universidad tradicional de élites se
convierte en una universidad de masas.
Ahora bien, el siglo XXI, en materia de educación, ha traído consigo, importantes cambios, y es
que, partiendo de la existencia de un mundo globalizado, ello lleva aparejado el uso de las nuevas
tecnologías, las cuales se han constituido en las herramientas más poderosas, dentro de esta
era tecnológico; de tal manera que es posible un mayor acceso a la información y por ende al
conocimiento. Tiapaya (2011), señala que en el siglo XXI la educación se ha convertido en la
principal ventaja competitiva de las naciones. El capital humano está desplazando al capital
físico y al capital financiero como verdadero generador de riqueza en el futuro.
En todo caso, la educación superior, está conformada por los diversos estudios que se imparten
una vez culminada la educación media, este pase a este nivel requiere seleccionar un área
específica para el futuro desempeñarse en el campo laboral, que se desprenda de esa
especialidad; quiere decir entonces, que la educación universitaria, es la antesala para enfrentar
a futuro, el mundo laboral. Sin duda, la educación superior, a través de las universidades, se
encarga de capacitar a hombres y mujeres, con la intención de preparar personal calificado a
objeto de tener la posibilidad de contar con el capital humano que se encargue de atender las
diferentes áreas que permiten el progreso de un país.
Cabe acotar, que las universidades públicas en América Latina, e convierten en las instituciones
en las cuales se produce la formación de personas, que van a formar parte del cumulo de
investigadores, que tienen la misión de fomentar el desarrollo científico y tecnológico de cada
país. Pocas de estas instituciones son de alto nivel internacional. Un dato de interés es que las
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actividades de investigación y desarrollo, son llevadas a cabo fundamentalmente, en las
universidades privadas.
La Declaración sobre Educación Superior adoptada por la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura en el año 1998, destacó la necesidad de reafirmar que
la educación que se brinda en las universidades reviste el carácter de servicio público a los
efectos de su necesaria financiación y distribución del presupuesto de los Estados. Al respecto
Guarga (2004), realiza el siguiente planteamiento:
…el desarrollo futuro de la Educación Superior se enmarcó en el nuevo papel del conocimiento
como instrumento fundamental para el desarrollo sostenible de las sociedades modernas y por
ello, en este enfoque, se jerarquizó a la ES como un derecho establecido en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (Art. 26) y también como una herramienta vital para la
construcción del futuro de toda sociedad… (p.4)
Cabe mencionar, la importancia de otorgar a la educación universitaria el papel que merece
dentro de la sociedad y lo esencial de su función como generadora de profesionales capacitados
para apropiarse de las diferentes áreas del conocimiento y operacional izarlo para el desarrollo
que ameritan las sociedades modernas. De allí lo fundamental de reconocer la educación
superior como un derecho humano.
En ese sentido, La primera sección de la Declaración Mundial sobre la Educación Superior,
aprobada en París, en octubre de 1998, está concebida con la intención de redefinir, las misiones
y funciones de la educación superior, iniciando con la reafirmación de la necesidad de preservar,
reforzar y fomentar aún más las misiones y valores fundamentales de la educación superior, en
particular la misión de contribuir al desarrollo sostenible y el mejoramiento del conjunto de la
sociedad, mediante
No puede negarse, que la educación es el mayor propulsor de desarrollo de personas y naciones,
en las personas incide en la adquisición de valores, en la expansión de la cultura, en el
crecimiento personal y profesional y en las naciones, es la palanca que impulsa la productividad
económica, redundando positivamente en el crecimiento y desarrollo de los pueblos. Estos
planteamientos confluyen en determinar como objetivo de estudio analizar los modelos clásicos
de universidad pública en el siglo XXI.
DESARROLLO
La palabra universidad, tal como lo refieren Ruiz y López (2019), deviene del latín universîtas, -
ãtis, es la síntesis de unus (uno) y verto (girado), a saber: girado hacia uno. Un breve recorrido
etimológico constata que verto refiere a verter, que es derramar y arrojar, y también a versar que
es dar la vuelta a algo, tratar un asunto; alguien versado, es alguien ilustrado. De verso (verto)
procede universo, que es el todo, la totalidad y lo que a ello rodea (unus, versus). Y así llegamos
a universidad, como totalidad de los estudios y de los estudiosos magistrorum et scholarium que
a ello se empeñan, compartiendo raíz con universo y universal.
De allí pues, que Cobban, (1975), refiera que, desde una aproximación etimológica, universidad
sería el punto donde todo se une y gira; es totalidad de estudios y estudiosos -profesores y
estudiantes- que se mueven, que cambian, pero, a la vez, mantienen la unidad. Así, unión y unidad
reclaman la idea de comunidad (communitas), lo que lleva a comprender que universidad vendría
a ser búsqueda constante en común-unidad. No en vano, universitas se vino a identificar con una
corporación que se orientaba hacia una meta común, en la que sus miembros han de tener
intereses en común y un estatuto legal independiente, que es exactamente lo que garantiza su
identidad: universitas magistrorum et scholarium comunidad de maestros y escolares.
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A la hora de comprender el origen de la universidad, el historiador medievalista Le Goff (1993),
indica que precisamente “[…] el siglo XIII es el siglo de las universidades, porque es el siglo de las
corporaciones”. (p.71). Ahora bien, Bayen (1978), indicia que fue a a comienzos del siglo XIII
cuando floreció propiamente la institución universitaria, no quiere decir que su actividad genuina,
el cultivo de los saberes y la búsqueda de respuestas en torno a la verdad, belleza y bondad, no
se hiciera ya años atrás.
No obstante, Negrín y Vergara, (2014), asumen que es a partir del Renacimiento, que triunfa la
palabra universidad para designar a los centros de cultura superior. Esteban y Martínez y
Martínez (2012), por su parte, afirman que en estas instituciones de cultura superior los saberes
se orientaron a una formación general, esencialmente humanística, y a la formación de
profesionales en una sociedad teocéntrica. No en vano se ha dicho en numerosas ocasiones que
la universidad es hija de la cristiandad europea medieval cuyo propósito era la búsqueda de la
verdad. Pero los cambios sociales, económicos, políticos […] crearon un nuevo escenario de
enorme complejidad entre la iglesia romana y los gobiernos seculares que demandaban tanto
sacerdotes educados como abogados, médicos y empleados de negocios altamente
preparados.
Se plantea que durante el siglo XVI hubo cierta continuidad con el modelo medieval de
enseñanza. García (2009), señala que las universidades continuaron con el modelo medieval
hasta iniciado el XIX, momento en el que se comen a pensar que la universidad era
improductiva en relación a los nuevos modos de producción económica, consideración fruto del
advenimiento de la sociedad industrial. Lo que lleva a exponer que solo durante los siglos XVII y
XIX se produjo el renacimiento universitario con los siguientes modelos:
La universidad napoleónica (la refundada Universidad de París en 1806).
La Universidad inspirada por Wilhelm Von Humboldt (la universidad de Berlín en 1809).
La Escuela Norteamericana (antes de siglo XVIII)., considerados como los modelos
clásicos de universidad pública, los cuales se pasarán a presentarlos a continuación
Modelo Napolnico
Prelot (1963), expone que la universidad napoleónica puso énfasis en la formación profesional:
En el siglo XIX, con la llegada de Napoleón al poder, se creó esa institución para controlar y regular
todos los aspectos de la enseñanza en cualquier nivel educativo, denominada la universidad
imperial. Se constituirá bajo el nombre de Universidad Imperial, un cuerpo encargado
exclusivamente de la enseñanza y de la educación pública en todo el imperio.
En líneas generales, es importante mencionar, que Napoleón no concebía otro tipo de institución
que no fuera pública, puesto que esta concepción le daba la potestad de mantenerla sometida al
poder del Estado. Y Fue el Estado quién tomó la decisión de eliminar a la filosofía ya la literatura
de los contenidos, pues se tenía la idea que se constituían en disciplinas que incitaban a los
estudiantes a pensar y a ser críticos. Un dato de interés es el concerniente a que la educación
superior de la época contemporánea surge entre los años 1806 y 1808, mientras corría el
mandato de Napoleón; esto dio pie a que distintos autores, que han estudiado este modelo la
han designado la denominación de Universidad Imperial, o de forma más común como
universidad Napoleónica.
Al respecto García (2009), expone que:
...la Université de France no es sólo una institución universitaria, sino todo un sistema educativo
encargado de la educación pública en todo el Imperio. Se trataba de conservar y afianzar del
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mejor modo posible el nuevo orden social impuesto, tras la Revolución, por las nuevas
autoridades. (p.13)
En todo caso, se buscaba con esta universidad napoleónica, formar profesionales con una clara
vocación de servicio público donde la diversidad y la heterogeneidad era la nota dominante.
Modelo Alemán
Cuando se trata de adentrarse al origen de la educación superior en Alemania, es posible referir
que las otras universidades en este país se instaurarán a inicios del siglo XIX, y las mismas son
consideradas junto con las francesas, como creadoras del movimiento de universidad
contemporánea. Es habitual identificar a Humboldt como el padre de la universidad alemana
contemporánea puesto que no existe atisbo de duda en cuanto a que él, conjuntamente con otros
intelectuales, apoyaron a imprimir las características que la convirtieron en modelo a seguir. Al
presente son indiscutibles los aportes de las universidades alemanas en el desarrollo de la
educación superior en el mundo.
Ahora bien, en el deber de Durante la época medieval la educación alemana se encontraba en
desventaja si se le comparaba al estado que guardaba la educación en Europa. La desventaja era
especialmente en la educación superior; esto dio lugar a que los venes alemanes vista la
situación, eran enviados a estudiar a las universidades más destacadas de la época, y al mismo
tiempo, Alemania importaba maestros de las universidades de París, Bolonia, Pavia y Padua.
Esta dependencia fue la constante hasta inicios del siglo XIX, momento en el cual, la situación se
va modificando paulatinamente, hasta llegar al momento en el que el país tiene las condiciones
necesarias para implementar un sistema de educación superior con características propias. Se
puede mencionar, que dentro de los motivos que desencadenaron el hecho de esta región no
contar con universidades de calidad, se asocia con la existencia de los conflictos políticos y
religiosos que se produjeron en la etapa que abarca los siglos XIV al XVII, tales que llegaron a
desviar hacia actividades políticas las energías de los intelectuales, que pudieron ocuparse de
fortalecer el despliegue de la educación superior.
Es menester traer a colación a Gago (1988), quien a su vez se apoya en Meneses (1976), quien
indica que la universidad contemporánea tiene sus inicios en Alemania a finales del siglo XVII y
principios del siglo XVIII, y se consolida durante el siglo XIX. En la Universidad de Halle (1693) se
incorpora por primera vez la libertad de enseñanza y el seminario como modalidad educativa.
Después sigue Gotinga (1737), que además de retomar sus aportes, incorpora la ciencia como
principio rector. Sin embargo, fue la universidad de Berlín (1810) donde se consolida el proceso
modernizador ya que, además de la libertad de enseñanza, el seminario y la ciencia, incorpora la
conferencia como modalidad de enseñanza (modalidad con la que se sustituye a la lección como
mecanismo de interpretación de textos), el posgrado como nivel formativo por excelencia y la
figura del profesor como protagonista principal.
Basave (1963), acota, que, de este modo, con estas innovaciones, la universidad alemana de la
época contemporánea surgió a principios del siglo XIX, impulsada por intelectuales de la talla de
Kant, Hegel, Humboldt, Fichte, Schelling, Schleiermacher, entre otros. La universidad de Berlín se
abrió en 1810; fue una institución que rescató los avances previos al siglo XIX de universidades
como las de Halle y Gotinga y Jena, las cuales constituyeron un importante antecedente para que
apareciera una universidad renovada. Estas condiciones eran diferentes en tanto que aparecen
aspectos como la libertad de cátedra, el énfasis de la investigación, la unión entre docencia e
investigación, así como la autonomía académico-administrativa de las facultades que integraban
la universidad. Todos estos elementos permitieron configurar una institución diferente.
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Al respecto Cobo (1979), destaca que, además, estas nuevas condiciones que privilegiaban la
libertad académica suponían que cada estudiante pudiera planear sus propios estudios, sin que
nadie en particular tuviese la potestad de prohibirle, un cambio de especialidad universidad, al
limitar sus años de estudios, entre otros. Igualmente, la unidad de enseñanzas e investigación
establecía que el estudiante debía aprender participando en las investigaciones. La autonomía
estatuía que las facultades eligiesen sus catedráticos, pudieran decidir sobre la creación o
supresión de materias de estudio, expansión de institutos, por mencionar algunos.
Este tipo de universidad fue la que permitió que la investigación científica sentara las bases para
la conformación de las disciplinas propias para que la enseñanza se vinculara con un método y
contenido específicos para su transmisión. No obstante, este modelo universitario no cubrió las
expectativas que se habían generado y por tanto no logró el éxito esperado por sus creadores,
ya que planteaban fundar una sola universidad nacional que se dedicara especialmente a la
especulación dentro de la filosofía idealista, y no un sistema de universidades como después se
desarrolló, el cual se vio favorecido, entre otros casos por el ambiente de competencia que se
estableció.
Cabe comentar, que la creación de la universidad del siglo XIX sirvió para concentrar un espíritu
de nacionalismo, que posteriormente favoreció a cierta unificación de una nación que persistió
en estar separada hasta más o menos 1870, cuando se instituyó el imperio alemán.
La universidad de Berlín se abrió sus puertas en 1810; fue una institución que rescalos avances
previos al siglo XIX de universidades como las de Halle y Gotinga y Jena, las cuales constituyeron
un importante antecedente para que apareciera una universidad renovada. Estas condiciones
eran diferentes en tanto que aparecen aspectos como la libertad de cátedra, el énfasis de la
investigación, la unión entre docencia e investigación, así como la autonomía académico-
administrativa de las facultades que integraban la universidad. Todos estos elementos
permitieron configurar una institución con características diferentes.
Universidad de Harvard
Puede observarse que tal y como lo exponen Cowley y Williams, (1991) en 1825, Harvard fundó
espacios académicos denominados departamentos para supervisar varios cursos paralelos.
Esta novedosa idea conjuntamente con los aportes brindados por la Universidad de Virginia, con
el trascurso del tiempo sería reconocida como departamentalización, rasgo considerado como
típico de la vida académica norteamericana. En Harvard, en la década de 1850, se crearon
escuelas profesionales y se incorporaron laboratorios; dando como resultado una enseñanza
más pragmática.
Prosiguen Cowley y Williams, (1991), que fue en esta universidad, en la época del rector Eliot
(1869-1909) donde se estableció que el claustro de profesores de Artes y Ciencias fuera
responsable de toda la educación no profesional desde el ingreso al college hasta la obtención
del grado de Doctor en Filosofía (Ph. D.) Otros autores concuerdan con Kerr al describir a Eliot
como el personaje que institucionalizo el sistema electivo. La Universidad de Harvard
protagonizó una verdadera revolución con la inclusión de aspectos tales como: el
establecimiento del sistema electivo, la incorporación de las artes liberales al pregrado en
el college, la instauración del posgrado, así como de las escuelas profesionales y la promoción
de la integración de la docencia y la investigación
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Universidad Pública Latinoamericana
Modelos en la Universidad Colonial
En el ámbito español cabe considera a la universidad Salamanca y la universidad de Alcalá de
Henares como las dos universidades españolas con mayor fama durante la época colonial, en la
época que correspondió a la Colonia, tal como menciona nnermann (1999), estos modelos
que inspiraron las fundaciones universitarias en el Nuevo Mundo. Si ambas presentan factores
comunes, también puede decirse que tuvieron diferencias bastante significativas que
proyectaron en sus filiales del Nuevo Mundo dando lugar a dos tipos de esquemas universitarios
que prefiguraron la actual división de la educación universitaria latinoamericana en universidades
estatales y universidades privadas, fundamentalmente católicas.
Prosigue Tünnermann (1999), destacando que Salamanca era prácticamente la primera de
España, la que mantuvo entre todas, la hegemonía durante medio milenio. Recurrieron a los
poderes ecuménicos (Emperador, Papa) para moldear las nacientes instituciones. Dentro de la
línea de Bolonia, Salamanca respondió en sus orígenes a la idea de universidad al servicio de un
Estado-Nación.
Dentro de su organización y estructuras académicas, se destaca la presencia del claustro de
profesores, representado la máxima autoridad académica, asimismo, transmitir los
conocimientos era función de la cátedra, que se confundía con la facultad; los estudiantes
enmarcaban su participación al formular objeciones o argumentos los que eran propuestos por
sus docentes, entre otros.
En el caso específico de la universidad de Alcalá de Henares, esta fue construida sobre las bases
del conocido colegio-universidad de Sigüenza, siendo autorizada por concesión pontificia. Esta
casa de estudio focalizó su enseñanza en la teología, al respecto nnermann (1999), señala que
la materia de teología, en etapas posteriores también fue preocupación de la Universidad
Salmantina. Su organización correspondió a la de un convento-universidad, siendo el prior del
convento a la vez rector del colegio y de la universidad. Esta circunstancia le dio mayor
independencia del poder civil.
Un aspecto de relevancia dentro de este punto, es que dentro de la época de la colonia se
destacaron como dos universidades valiosas las de San Marcos en Lima y la de México; fueron
fundadas ambas en el año 1551, su creación se desprende de una decisión de la Corona. Se
caracterizaron por tener constituciones y estatutos inspirados en la tradición salmantina. Se
constituyeron en las pioneras de las universidades nacionales de América Latina. Santo Domingo
en cambio, puede considerarse como el antecedente de las universidades católicas o privadas.
Modelos en la Universidad Republicana
El advenimiento de la República no implicó la modificación de las estructuras socioeconómicas
de la Colonia. En este sentido el movimiento de independencia careció de un contenido
realmente revolucionario, limitándose en gran medida a la sustitución de las autoridades
peninsulares por las criollas. De manera que en este panorama la admiración exaltada por lo
francés no debe extrañar la selección que del Modelo Napoleónico hizo la República, cuando se
trató de reformar la universidad colonial.
La reestructuración no resulto en lo aspirado, por lo que no estuvo impregnada del sentimiento
de afirmación nacional que se buscaba para las nuevas sociedades; Al respecto Tünnermann
(1999), señala que más bien siguió el camino de la alienación cultural que ha caracterizado
hasta hoy los esfuerzos de renovación universitaria. La adopción de este modelo sencillamente
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representó un préstamo cultural. Bajo dicho modelo la universidad se sometió a la tutela y guía
del Estado. El énfasis profesionalista postergó el interés por la ciencia misma.
La Reforma de Córdoba
La Reforma de Córdoba en Argentina, se produjo en el año, 1918 el primer cuestionamiento
serio de la universidad latinoamericana, en palabras de Ribeiro (1999), significa: “la principal
fuerza novedosa de nuestras universidades”. En este caso, la clase media, surge como
protagonista del movimiento en su aspiración de lograr la inserción en la universidad
controlada hasta entonces por la oligarquía y el clero.
Es el caso que el gobierno radical de Irigoyen le ofreció su apoyo; ya que veía en la Reforma una
manera de socavar el predominio conservador; no obstante, es una realidad, que las
universidades latinoamericanas, no cubrían las necesidades que para ese entonces ameritaba
América Latina para ingresar dignamente en el siglo XX. Otro punto de interés se refiere a que el
primer país donde esta reforma tuvo efectos fue Perú, marcado por un hecho interesante como
lo fue que el presidente de la federación de estudiantes de ese momento, del Centro Universitario
de Lima en 1907, liderizó el movimiento. Posteriormente, en los albores de 1920 en el Congreso
Nacional de Estudiantes se acogió una transcendental resolución, que determinaba la creación
de las Universidades Populares donde fraternizaron obreros, estudiantes e intelectuales.
Ribeiro, (1999), enuncia las innovaciones que de acuerdo a su parecer se destacaron ante la
revolución de Córdoba, siendo las siguientes:
La erradicación de la teología
Diversificación de las modalidades de formación
Intento de institucionalizar el cogobierno
Implantación más verbal que real de la autonomía
Concurso por oposición
Gratuidad de la enseñanza (p.72)
Esta reforma se constituye en el despunte de cambios dentro del proceso de transformación de
la universidad latinoamericana, orientado este proceso hacia la implementación de una
estructura universitaria acorde a las necesidades del continente americano y no apegadas a
ideas selladas a cambios o sustentadas en caprichos de quienes manejan el poder.
La Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI
Como antesala a esta declaración la UNESCO publicó en 1995 su documento de orientación
sobre Cambio y desarrollo en la educación superior. Más tarde se celebraron cinco consultas
regionales (La Habana, noviembre de 1996; Dakar, abril de 1997; Tokio, julio de 1997; Palermo,
septiembre de 1997 y Beirut, marzo de 1998). En todo caso con respecto a este acontecimiento
Tünnermarm (1999), expone los siguiente:
La Declaración Mundial sobre la Educación Superior, emanada de la Conferencia Mundial sobre
Educación Superior, organizada por la UNESCO en París, en octubre de 1998, constituyó el· hito
más importante y significativo en la evolución de la educación superior en este siglo. (p.1)
Este evento convocado por la UNESCO fue de suma relevancia en el mundo de la educación,
conto con una nutrida representación de más de cuatro mil representantes de 183 países, de
igual manera estuvieron presentes más de 100 ministros y Vice Ministros de Educación y los
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Rectores, o sus representantes, de aproximadamente 400 universidades del mundo; a lo que se
suma más de cuatrocientos representantes estudiantiles, más de cien representantes de
organizaciones gubernamentales, más de cuatrocientos representantes de organismos no
gubernamentales, así como centenares de profesores y especialistas en educación superior,
invitados a título personal; por lo que podría calificarse como un gran acontecimiento en las
postrimerías del siglo XX, en el campo de la educación superior.
Vale comentar, que tal como lo menciona Tünnermann (2003), el documento incluyó los
siguientes conceptos en relación con la pertinencia
La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre
lo que la sociedad espeta de las instituciones y lo que éstas hacen. Ello requiere normas
éticas, imparcialidad política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor
articulación con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo, fundando las
orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades sociales, comprendidos el
respeto de las culturas y la protección del medio ambiente El objetivo es facilitar el
acceso a una educación general amplia, y también a una educación especializada y para
determinadas caperas, a menudo interdisciplinarias, centradas en las competencias y
aptitudes, pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas y
poder cambiar de actividad
La educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad, y más
concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la
violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las
enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y
transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteados
La educación superior debe aumentar su contribución al desarrollo del conjunto del
sistema educativo, sobre todo mejorando la formación del personal docente, la
elaboración de los planes de estudio y la investigación sobre la educación d) En última
instancia, la educación superior debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta
y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas,
motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas por la
sabiduría.
La Educación Universitaria del siglo XXI
Al abordar este tópico es esencial mencionar a Tlapaya, (2011), quien refiere que en este siglo
XXI la educación se ha convertido en la principal ventaja competitiva de las naciones. El capital
humano está desplazando al capital físico y al capital financiero como verdadero generador de
riqueza en el futuro.
Partiendo del pensamiento del autor antes mencionado, cabe considerar algunos puntos
vinculados con su exposición, y es que realmente, el progreso de una sociedad está apoyado en
sistemas educativos de avanzada, puesto que no es un secreto para nadie que las sociedades
son dinámicas, cambiantes y ante ese dinamismo, todo lo que está dentro de su radio, ha de
ajustarse a estas transformaciones, un conocimiento estático o atrasado de la realidad
circundante se traduce en atraso para la sociedad y sus habitantes, muestra de ello, es por
ejemplo el avance actual en materia de tecnologías, que demanda personal capacitado tanto
para su instrucción, manejo y adaptación al progreso.
Esta panorámica requiere de una educación también dinámica que se vaya adaptando a los
cambios que se suscitan vertiginosamente, en los distintos estadios de la realidad, sea en el
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campo de la salud, el derecho, la ingeniería, entre otros, cuyo avance depende de la educación
universitaria como promotora de la investigación y el conocimiento de avanzada.
Desde el año 1987 la ONU establece a las Universidades como Agentes de sostenibilidad, el
desarrollo sostenible implica el progreso, social, económico (equitativo) social y ambiental
(vivible) económico y ambiental (viable) responder para equilibrar el desarrollo sostenible global
planetario, aplicar grandes principios Fraternidad (esclavitud) Democracia (dictadura) Derechos
universales (colonialismo) Socialismo (mercado libre) políticas para dar respuesta a la realidad
concreta.
La UNESCO (2009) reconoce los procesos que se dan en forma simultánea y
contradictoria al interior de los países (democratización, mundialización, regionalización,
polarización, marginación y fragmentación) y sostiene que la educación superior debe apuntar al
vocacionalismo y a un nuevo academicismo, responder a las necesidades prácticas de desarrollo
nacional y local, y avanzar en la universalidad del conocimiento. Plantea para ello la revisión de
tres criterios fundamentales de la vida universitaria: la pertinencia, la calidad y la
internacionalización. Su fórmula es: mayor inversión en educación - mayor fortalecimiento en la
competitividad económica - mayor desarrollo cultural y cohesión social (UNESCO, 2009)
De allí la relevancia e importancia de contribuir al imperativo de impulsar el desarrollo de las
sociedades, pero que esto indefectiblemente, lleva consigo la capacitación del capital humano,
para que se cristalice, todo ese proceso evolutivo de las distintas ciencias, pero que al final se
sintetiza en la búsqueda de la satisfacción, seguridad, protección y confort de los hombres y
mujeres pobladores de los distintos espacios geográficos del mundo.
CONCLUSIONES
En el siglo XIX, emergen aspectos que, desde diversos enfoques, hicieron énfasis en otras
finalidades para la educación universitaria, como, por ejemplo, la importancia conferida a la
formación de profesionales altamente especializados, que se arroga, al modelo napoleónico, el
cual es lo totalmente opuesto a lo que hasta entonces se entendía por universidad. La educación
universitaria en este caso se conforma como un instrumento de poder y estabilidad política.
En ese mismo orden de ideas, se encuentra como segunda opción, el modelo británico, el cual
tiene sus raíces al estilo universitario de Oxford y Cambridge. El enfoque de esta universidad se
orienta hacia un plano formativo apoyado en el desarrollo personal de los estudiantes, teniendo
una tendencia particular hacía la formación de las élites, concibiéndolas como las responsables
a futuro del destino del gobierno y del destino político, cultural y económico de la sociedad. Se
cree que la formación intelectual como primer objetivo de la acción universitaria, apreciando la
aspiración que pueda tener toda persona al saber y teniendo el pensamiento de una universidad
como medio de formación.
Cabe acotar, que la universidad moderna se debatió entre ser un espacio para la investigación
(humboldtiano), la formación de profesionales (napoleónico) y la educación intelectual propia de
una universidad formativa (británico).
Vale mencionar, que después de mediados del siglo XIX, el modelo humboldtiano ejerce una gran
influencia en las universidades americanas, donde se destacó la dificultad para ejecutar la
función investigadora durante muchos años; situación que se modifica, luego de la Segunda
Guerra Mundial, que las mejores universidades norteamericanas se concentraron en el enfoque
investigador.
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Asimismo, al mismo tiempo, se produce a partir de mediados del siglo XX, la universidad
tradicional de élites pasa a ser una universidad de masas. Se destaca en este modelo
norteamericano que desde sus inicios brindó mayor apertura a las demandas sociales. Es
importante también agregar que se encarga de impulsar el factor primordial del conocimiento y
el desarrollo de la ciencia, representado por la lengua inglesa. Debe señalarse, que el modelo de
universidad norteamericana se caracteriza, por su intento de establecer armonía ente la
investigación, la enseñanza, la educación liberal y la formación de profesionales, acompasado
por una gran apertura a la sociedad y al escenario imperante en ese momento.
El modelo, el norteamericano, ha asumido varias funciones, entre las cuales se puede mencionar,
la producción de avanzados conocimientos científicos especializados además de contribuir con
la formación de los estudiantes para que lleguen a convertirse en excelentes investigadores; de
igual manera brindar una educación general para la ciudadanía que lo aprecie; educada, facilitar
una visión y un conocimiento de los problemas humanos y sociales, aparejados con la intención
de desarrollar en los estudiantes el juicio crítico; formar a los estudiantes para prácticas
profesionales y académicas con gran especialización
Durante el siglo XX, la expansión de la universidad se hace realidad, y se produce una amplitud
de la misma, de tal manera que su extensión cubre distintos países, y a mediados del siglo XIX,
surgen dos elementos cardinales en la dinámica de este proceso, como es en primer lugar el
caso del derechos a la educación superior de toda la población, lo que se revierte en la
denominada masificación de la educación universitaria, y en segundo lugar se tiene que irrumpe
el reconocimiento de la educación a lo largo de toda la vida, haciendo emerger, una panorámica
distinta que conllevó a otros espacios de formación, los cuales hicieron que la universidad se
trazara la búsqueda de respuestas a la problemáticas presentes en las sociedades, lo que
demanda para solventarlos abrir otros ámbitos de especialización.
En el caso de América Latina, se produce en el desarrollo del siglo XX, al despuntar la Reforma
de Córdoba de 1918, un modelo definido de universidad el cual se caracteriza por que sus
instituciones públicas son autónomas, así como presentar un cuadro de gestión fundado en la
peculiaridad del llamado co gobierno, además cuenta con la presencia manifiesta de la
educación monopólica pública, la gratuidad de la enseñanza, presenta una estructura
corporativista de gestión en su interior y un rol del Estado encauzado al abastecimiento de los
recursos financieros.
Se incentiva la libertad académica, y la inclusión de métodos de enseñanza activa y experimental,
dejando de lado la educación memorística y repetitiva. Otro avance es lo concerniente a la
implementación de los concursos de oposición y la periodicidad de las cátedras; sin obviar un
evento de tanta relevancia para quienes tenían pocos recursos y que abría las puertas de la
esperanza y el ingreso a la educación superior como es la gratuidad de la enseñanza.
Atender la situación de la Universidad para el siglo XXI, lleva a tocar la declaración de la UNESCO
sobre el Cambio y desarrollo en la educación superior, donde se destacó, que la educación
superior debe hacer prevalecer los valores e ideales de una cultura de paz, y que se ha de
movilizar a la comunidad internacional con ese fin. En esa declaración se asume como misiones
y funciones de la educación superior las siguientes:
Artículo 1. La misión de educar, formar y realizar investigaciones: a) formar diplomados
altamente cualificados y ciudadanos responsables, b) constituir un espacio abierto para la
formación superior que propicie el aprendizaje permanente, c) promover, generar y difundir
conocimientos por medio de la investigación contribuir a comprender, interpretar, preservar,
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reforzar, fomentar y difundir las culturas nacionales y regionales, internacionales e históricas, d)
contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad.
Artículo 2. Función ética, autonomía, responsabilidad y prospectiva: a) preservar y desarrollar sus
funciones fundamentales, sometiendo todas sus actividades a las exigencias de la ética y del
rigor científico e intelectual, b) poder opinar sobre los problemas éticos, culturales y sociales, con
total autonomía y plena responsabilidad, c) reforzar sus funciones críticas y progresistas
mediante un análisis constante de las nuevas tendencias sociales, económicas, culturales y
políticas, d) utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir
activamente valores universalmente aceptados, e) disfrutar plenamente de su libertad
académica y autonomía, f) aportar su contribución a la definición y tratamiento de los problemas
que afectan al bienestar de las comunidades, las naciones y la sociedad mundial.
Está claramente enunciado el deber ser de las universidades para este siglo XXI, por lo que se
hace imperativo optimizar el nivel de la calidad educativa, a objeto que vaya aparejado a las
exigencias sociales y expectativas de la sociedad. Por consiguiente y con base al papel
protagónico que ha jugado la universidad a través del tiempo, se hace necesario, apegar los
objetivos de la misma a la realidad circundante, y por ende direccionar su misión hacia la
formación de los profesionales que cubra no solo las exigencias presentes, sino que vaya con
una visión de futuro.
Indiscutiblemente la realidad del siglo XXI, demanda un enfoque que vincule al hombre con la
sociedad, sin desmeritar su relación con la naturaleza, es por ello que dentro de los fines de la
universidad se destaca el trabajar por el desarrollo sostenible, el progreso científico, pero
también en su evolución como persona, poniendo en alto acciones destinadas a respetar a sus
semejantes, a fortalecer valores como respeto, paz, derechos Humanos, democracia. Asimismo,
no puede obviar tener presente el humanismo, sin dejarse avasallar por posturas radicales en
ningún sentido que haga perder el sentido de una formación holística, acompasada de la
evolución personal, social y ambiental.
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