INTRODUCCIÓN
La universidad contemporánea según Arredondo mencionado por Campos y Solano (2020), nace
entre los siglos XI y XII primero en la forma de Universitas Scholarium (comunidad o gremio de
estudiantes) y más tarde como Universitas Magistroum (comunidad o gremio de maestros). Este
es un antecedente significativo, puesto que, en el primer caso, grupos organizados de
estudiantes contrataban maestros para que les impartieran formación básica y formación
profesional en medicina, derecho o teología. Los estudiantes regían la Universitas y el rector era
un estudiante; el prototipo fue la Universidad de Bolonia. En el segundo caso, los maestros
ofrecían los mismos servicios a los jóvenes, pero eran los docentes quienes regían y el rector era
un maestro, en este caso el prototipo fue la Universidad de París.
Evidentemente, en América Latina, las universidades se han contrapuesto, a la necesidad de una
función crítica como característica distintiva de su labor. Surgen en el siglo XVI como resultado
del colonialismo y su finalidad se sintetizaba en el hecho de con el fin de facilitar, básicamente a
los grupos dominantes tales como órdenes religiosas, hijos de peninsulares y criollos, una
instrucción teologal y una educación en algunas disciplinas, dentro de las cuales se pueden
mencionar, leyes, retórica, gramática y artes. Es esencial acotar, que las universidades
hispanoamericanas, se centraron en garantizar la unidad religiosa y la vinculación con la cultura
de la corona española.
El siglo XIX, se vio caracterizado por el establecimiento de la república, en la mayoría de los
países latinoamericanos, y se destacó la presencia del modelo napoleónico, dándole fuerza a
ciertas carreras universitarias como la ingeniería civil, medicina y farmacia, menoscabando la
expansión de las ciencias, dejando de lado la relación entre enseñanza e investigación.
En lo que respecta al siglo XX, en América Latina, durante los primeros veinte años de este siglo,
se observa un entorno político y cultural que se enfrenta con universidades estancadas que no
han podido estar en consonancia con los cambios que se han ido produciendo en la sociedad.
García (2009), indica que, a partir de mediados del siglo XX, la universidad tradicional de élites se
convierte en una universidad de masas.
Ahora bien, el siglo XXI, en materia de educación, ha traído consigo, importantes cambios, y es
que, partiendo de la existencia de un mundo globalizado, ello lleva aparejado el uso de las nuevas
tecnologías, las cuales se han constituido en las herramientas más poderosas, dentro de esta
era tecnológico; de tal manera que es posible un mayor acceso a la información y por ende al
conocimiento. Tiapaya (2011), señala que en el siglo XXI la educación se ha convertido en la
principal ventaja competitiva de las naciones. El capital humano está desplazando al capital
físico y al capital financiero como verdadero generador de riqueza en el futuro.
En todo caso, la educación superior, está conformada por los diversos estudios que se imparten
una vez culminada la educación media, este pase a este nivel requiere seleccionar un área
específica para el futuro desempeñarse en el campo laboral, que se desprenda de esa
especialidad; quiere decir entonces, que la educación universitaria, es la antesala para enfrentar
a futuro, el mundo laboral. Sin duda, la educación superior, a través de las universidades, se
encarga de capacitar a hombres y mujeres, con la intención de preparar personal calificado a
objeto de tener la posibilidad de contar con el capital humano que se encargue de atender las
diferentes áreas que permiten el progreso de un país.
Cabe acotar, que las universidades públicas en América Latina, e convierten en las instituciones
en las cuales se produce la formación de personas, que van a formar parte del cumulo de
investigadores, que tienen la misión de fomentar el desarrollo científico y tecnológico de cada
país. Pocas de estas instituciones son de alto nivel internacional. Un dato de interés es que las