LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2505.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.434
Riesgo de contagio por el deficiente manejo de Residuos
Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI´S) en México,
debido a la falta de un procedimiento cuantitativo de
identificación
Risk of contagion due to poor management of Infectious Biological
Hazardous Waste (RPBI'S) in Mexico, due to the lack of a quantitative
identification procedure
Saúl Hernández Islas
Instituto Politécnico Nacional UPIBI (docente)
Doctorante en Educación Universidad UCUGS
saulhernandezislas@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0152-5540-1353-53
CDMX México
Ana Rubí Carlos Aguirre
Pasante de Ingeniería Ambiental IPN UPIBI
carlosag.anarubi@gmail.com
https://orcid.org/0152-3316-2202-90
CDMX México
Artículo recibido: 17 de febrero de 2023. Aceptado para publicación: 2 de marzo de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar
Resumen
Actualmente en el manejo diario de los Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI’S) es
muy común que se pierda su trazabilidad, situación que representa un alto riesgo de contagio
para la población; desde los dicos, pacientes y sus familiares, y hasta el personal de las
plantas de tratamiento y “pepenadores”. Lo anterior debido a que los RPBI’S se mezclan con
Residuos Sólidos Urbanos, con Residuos de Manejo Especial y en algunos casos con Residuos
Peligrosos. La dificultad para realizar su identificación radica en que después de revisar el marco
jurídico ambiental en materia de residuos peligrosos, desde las leyes correspondientes hasta las
normas oficiales mexicanas implicadas, se encontró que no existe ningún procedimiento y/o
prueba científica para identificar de forma cuantitativa la característica Biológica-Infecciosa. En
el análisis CRETIB incluido en la NOM-052-SEMARNAT-2005 para identificar la “B” se te
referencia inmediatamente a la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, en la cual sólo se manejan las
definiciones textuales de Residuo Peligroso Biológico Infeccioso y de Agente Biológico
Infeccioso, únicamente considerando características cualitativas, tales como: vía de entrada,
hospedero susceptible, ambiente propicio, concentraciones suficientes (inoculo). Otra situación
de alto riesgo es que desde 1996 se están autorizando sistemas de tratamiento de RPBI’S sin
conocer su eficiencia, de tal forma que se desconoce si los microorganismos, virus y/o bacterias
presentes en el residuo fueron eliminados; situación que toma mayor relevancia al conocerse
producto de esta investigación, los virus, bacterias y microorganismos más peligrosos para la
salud, presentes en enfermedades infecto contagiosas y con mayores porcentajes de incidencia
en los hospitales del país.
Palabras claves: RPBI’S, riesgo, trazabilidad, CRETIB, biológico infeccioso
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2506.
Abstract
Currently in the daily management of Infectious Biological Hazardous Waste (RPBI'S) it is very
common for its traceability to be lost, a situation that represents a high risk of contagion for the
population; from doctors, patients and their families, and even the staff of the treatment plants
and "waste collectors". This is due to the fact that RPBI'S are mixed with Solid Urban Waste, with
Special Management Waste and in some cases with Hazardous Waste. The difficulty in making
its identification lies in the fact that after reviewing the environmental legal framework on
hazardous waste, from the corresponding laws to the official Mexican standards involved, it was
found that there is no procedure and/or scientific evidence to quantitatively identify the
Biological-Infectious characteristic. In the CRETIB analysis included in NOM-052-SEMARNAT-
2005 to identify "B" you are immediately referred to NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, in which
only the textual definitions of Infectious Biological Hazardous Waste and Infectious Biological
Agent are handled, only considering qualitative characteristics, such as: route of entry,
susceptible host, favorable environment, sufficient concentrations (inoculum). Another high risk
situation is that since 1996 RPBI'S treatment systems have been authorized without knowing their
efficiency, in such a way that it is unknown if the microorganisms, viruses and/or bacteria present
in the waste were eliminated; situation that becomes more relevant when the product of this
investigation is known, the most dangerous viruses, bacteria and microorganisms for health,
present in contagious infectious diseases and with higher percentages of incidence in hospitals
in the country.
Keywords: infectious, biological, hazardous, waste, risk, traceability
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Como citar: Hernández Islas, S., & Carlos Aguirre, A. R. (2023). Riesgo de contagio por el
deficiente manejo de Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI´S) en México, debido a
la falta de un procedimiento cuantitativo de identificación. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades 4(1), 25052530. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.434
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2507.
INTRODUCCIÓN
El manejo de los Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI’S) (1) es una actividad de
gran importancia, ya que, las instituciones de atención médica los generan en grandes
cantidades y de forma inevitable durante el desarrollo de su jornada diaria de trabajo. El riesgo a
la salud y al ambiente se presenta cuando la gestión de estos residuos se lleva a cabo
inadecuadamente, exponiendo de esta manera a un posible contagio” a los dicos,
enfermeras, pacientes y en general para la población y el ambiente.
Considerando que los RPBI son todos aquellos materiales generados durante los servicios de
laboratorios clínicos, centros de investigación o atención médica que contengan agentes
biológico-infecciosos y que puedan causar efectos nocivos a la salud y al ambiente; se decide
realizar una investigación sobre la normativa mexicana aplicada a todas estas instituciones que
generan RPBI´S durante el desarrollo de sus actividades, sin embargo, la cantidad y
características de estos varían según la función de los servicios que estos proporcionen. De
acuerdo con la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 (1) los agentes biológicos infecciosos son:
Todos aquellos microorganismos capaces de producir enfermedades cuando están presentes
en una concentración suficiente (inoculo), en un ambiente propicio de supervivencia, y en donde
existe una vía de entrada, así como un hospedero susceptible.
Cabe destacar que esta misma norma clasifica estos residuos en 5 categorías las cuales se
enlistan a continuación:
Sangre y sus componentes solo en forma física
Cultivos y cepas de agentes biológico-infecciosos
Patológicos
Residuos no anatómicos
Objetos punzocortantes
Así como una clasificación por niveles de los establecimientos generadores de este tipo de
residuos según la cantidad de camas y muestras de sangre, entre otras. Cabe destacar que para
fines prácticos es más representativo clasificar con base al volumen de generación siguiente:
Nivel I: menos de 25 Kilogramos por mes de RPBI
Nivel II: 25 a 100 Kilogramos por mes de RPBI
Nivel III: más de 100 Kilogramos por mes de RPBI
En México, durante el periodo 2004-2016 el volumen de generación de RPBI fue de 164,975
toneladas, lo que representó el 6.9% del total de los Residuos Peligrosos (RP) generados a nivel
nacional.
Para 2015, de acuerdo con Jáuregui et al., 2015 (2), se originaban 480 ton/día de basura médica
en el país; de ellas, 150 comprendían RPBI y sólo 120 (80%) recibían tratamiento, suponiendo un
manejo adecuado. Se han reportado en años resientes datos sobre la ubicación de tiraderos
clandestinos de RPBI´S; haciendo evidente que se efectúa un deficiente manejo de estos
residuos.
Por la pandemia ocasionada por el COVID-19 se inició una de las emergencias sanitarias más
grandes en la historia moderna a nivel global, la cual ha generado graves impactos en la
economía y en los modelos de interacción social. Como consecuencia, y dados los periodos de
cuarentena, se han modificado los patrones de consumo, así como la generación de residuos
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médicos (RPBI’S) y residuos sólidos municipales. (Instituto Nacional de Ecología y Cambio
Climático [INECC], 2020) (4).
Debido al elevado número de contagios, en muchos generadores de RPBI’S se incrementaron las
cantidades de generación de este tipo de residuos, en algunos casos con incrementos de entre
el 3.3 a 16.5 % adicional de lo generado en condiciones normales (INECC,2020) (4). Cabe hacer
mención que también se presentaron situaciones que evidenciaban, en plena pandemia, un
deficiente manejo de residuos por parte de clínicas y hospitales, ya que en varias ocasiones se
encontraron RPBI´S dispuestos clandestinamente en barrancas, lotes baldíos y al margen de
carreteras.
MÉTODO
En el desarrollo de la metodología en su primera fase se realiza un análisis de la normatividad
vigente en xico en materia de residuos peligrosos, en específico la NOM-052-SEMARNAT-
2005 y la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 con la finalidad de identificar los pasos a seguir para
determinar si un residuo es peligroso biológico infeccioso.
En una segunda fase identificar dentro de la NOM-052-SEMARNAT-2005, y la NOM-087-
SEMARNAT-SSA1-2002, los vacíos existentes para poder conocer si existe un procedimiento
cuantitativo que nos indique cuando un residuo es considerado Biológico Infeccioso; y por lo
tanto presentar las oportunidades de mejora, que aumenten la eficiencia de la normatividad y
que logren reducir los riesgos por contagio en el manejo de los RPBI’S.
Posteriormente identificar los agentes infecciosos que con mayor frecuencia provocan
enfermedades de carácter infectocontagioso en México y que presenten un alto volumen de
generación.
Por último, una vez que se conocen los agentes infecciosos, proponer los virus, bacterias y/o
microorganismos (por ser los más comunes) que se deban identificar en un procedimiento
cuantitativo, para comprobar en cualquier momento si un residuo es Biológico Infeccioso, sobre
todo para cuando se pierde la trazabilidad y para cuando se requiera comprobar la eficiencia de
cualquier sistema de tratamiento de RPBI’S. De la misma manera presentar los métodos,
técnicas y/o procedimientos más utilizados para “confirmar o negar” la presencia de virus,
bacterias y/o microorganismos en los residuos, que puedan provocan enfermedades
infectocontagiosas.
La información proporcionada servirá de base para el desarrollo de un procedimiento cuantitativo
que se pueda incluir en el protocolo de pruebas preoperativas, al momento del proceso de
autorización de cualquier sistema de tratamiento de RPBI’S.
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2509.
Tabla 1
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Es bien sabido que toda empresa genera diferentes tipos de residuos según el producto que
ofrezca; y en este ámbito se les otorga un tratamiento y un destino final apropiado a la naturaleza
y las propiedades fisicoquímicas de los mismos. Por lo tanto, si se requiere conocer los detalles
sobre su manejo es imperativo recurrir a la legislación referente al tema que atañe este
documento; y de acuerdo con la estructura del marco jurídico ambiental basada en el
ordenamiento jurídico de Hans Kelsen representada mediante una pirámide (Duarte De Fex, H.,
2011) (4), se tiene el siguiente orden descendente de consulta y acatamiento: Leyes federales,
Leyes Estatales, Reglamentos, Normas Oficiales Mexicanas, Decretos y/o acuerdos.
A propósito de lo anterior y con el fin de conocer el procedimiento a seguir para “identificar
cuantitativamente” si un residuo es Peligroso Biológico Infeccioso, se recurre a un análisis de la
normatividad ambiental mexicana en materia de residuos; siguiendo la estructura de la pirámide
Kelsiana.
La Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA)
Que en su artículo 3°.- fracción XXXIII define a los residuos peligrosos como aquellos que posean
alguna de las características de corrosividad, reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad
o que contengan agentes infecciosos que le confieran peligrosidad, así como envases,
recipientes, embalajes y suelos que hayan sido contaminados cuando se transfieran a otro sitio
y por tanto, representan un peligro al equilibrio ecológico o el ambiente.
El mismo artículo en su fracción XXIII estable que un material peligroso son aquellos elementos,
substancias, compuestos, residuos o mezclas de ellos que, independientemente de su estado
Analizar la NOM-052-SEMARNAT-
2005 y la NOM-087-SEMARNAT-
SSA1-2002 e identificar la secuencia
para determinar si un residuo es
RPBI.
Identificar en la NOM-052-
SEMARNAT-2005 y en la NOM-087-
SEMARNAT-SSA1-2002 los vacíos
existentes para identificar a un
RPBI.
Identificar los agentes biológico-
infecciosos que con mayor
frecuencia provocan enfermedades
infectocontagiosas.
Proponer los virus y bacterias que
deban identificarse en los RPBI'S, así
como presentar los procedimientos
cuantitativos más utilizados para tal
fin
La información anterior servira de
base para desarrollar un
procedimiento cuantitativo para
identificar RPBI'S y para autorizar
sistemas de tratamiento
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físico, represente un riesgo para el ambiente, la salud o los recursos naturales, por sus
características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o biológico- infecciosas.
La Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente no menciona puntualmente la
identificación de los RPBI’S, motivo por el cual se analiza el siguiente nivel, el cual es:
Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos
Una vez conocidos los anteriores conceptos se debe consultar la ley correspondiente a residuos,
es decir, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos (LGPGIR) (6), la cual en
su Artículo 16 establece que: La clasificación de un residuo como peligroso, se establecerá en
las normas oficiales mexicanas que especifiquen la forma de determinar sus características, que
incluyan los listados de los mismos y fijen los límites de concentración de las sustancias
contenidas en ellos, con base en los conocimientos científicos y las evidencias acerca de su
peligrosidad y riesgo. Como se denota en el mencionado artículo, esta ley remite al usuario a
consultar las normas oficiales correspondientes.
Es importante estar informados por igual del Artículo 31 que menciona los residuos peligrosos
que están sujetos a un plan de manejo, entre los que se encuentran los mencionados en sus
fracciones XII, XIII, XIV y XV; La sangre y los componentes de ésta, sólo en su forma líquida, así
como sus derivados, las cepas y cultivos de agentes patógenos, residuos patológicos
conformados por tejidos, órganos y partes, objetos punzocortantes.
Al analizar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos se detecta que de
igual forma no cuenta con una mención puntual sobre la identificación de los Residuos
Peligrosos Biológicos Infecciosos, por lo que se lleva a cabo la siguiente revisión en el orden
citado; el Reglamento de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos
(RLGPGIR) (7).
En el artículo 35 de dicho reglamento se establece que los residuos peligrosos se identificarán
conforme a que sean identificados como tales, de acuerdo con lo que expide la Ley en cuestión,
y a los clasificados en las normas oficiales mexicanas que son referidas en el artículo 16 de la
LGPGIR.
Otro artículo de importancia es el 36 el cual menciona que las normas oficiales mexicanas que
especifiquen la forma de determinar la peligrosidad de un residuo tomarán en cuenta no lo
métodos, pruebas y evidencia científica, sino el conocimiento empírico que aquel que los genera
tenga acerca de sus propios residuos.
En los artículos 35 y 36 se especifica claramente que la identificación y clasificación de los
residuos como peligrosos corresponde a las normas oficiales mexicanas, por lo que en el
Reglamento de la LGPGIR no se cumple con la función de identificación y clasificación de RPBI’S;
siendo entonces necesario analizar el siguiente nivel de consulta, la NOM-052-SEMARNAT-2005.
En una empresa siempre al final de un proceso, se obtienen productos y residuos; estos últimos
se identifican y clasifican obligatoriamente; por lo tanto, la primera norma oficial que se tiene que
revisar es la NOM-052-SEMARNAT-2005 que establece las características, el procedimiento de
identificación, clasificación y listados de residuos peligrosos (8). Referente al último punto, se
encuentran 5 listados, si el residuo que se genera se encuentra en alguno de los listados,
entonces es un residuo peligroso, y se le deberá dar el manejo que indica la legislación ambiental
mexicana.
Listado 1: Clasificación de residuos peligrosos por fuente específica
Listado 2: Clasificación de residuos peligrosos por fuente no específica
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2511.
Listado 3: Clasificación de residuos peligrosos resultado del desecho de productos
químicos fuera de especificaciones o caducos (tóxicos agudos).
Listado 4: Clasificación de residuos peligrosos resultado del desecho de productos
químicos fuera de especificaciones o caducos (tóxicos crónicos).
Listado 5: Clasificación por tipo de residuos, sujetos a condiciones particulares de
manejo.
Si el residuo que se desea identificar y clasificar no se encuentra en ninguno de los listados, se
revisa si se trata de alguno de los citados en los numerales 6.3.1 a 6.3.4, los cuales cuentan con
una Norma Oficial independiente y son:
6.3.1 Lodos y biosólidos (NOM-004-SEMARNAT-2002)
6.3.2 Bifenilos policlorados (BPC’s) (NOM-133-SEMARNAT-2000)
6.3.3 Límites Máximos Permisibles de hidrocarburos en suelos (NOM-138-SEMARNA/SS-2003)
6.3.4 Jales mineros (NOM-141-SEMARNAT-2003)
De no aplicar alguno de los numerales anteriores, se deberá definir si es que el residuo presenta
alguna de las características de peligrosidad mencionadas en el numeral 7, las cuales se conocen
como características CRETIB (8) (por sus iniciales):
Corrosividad
Reactividad
Explosividad
Toxicidad ambiental
Inflamabilidad
Biológico infecciosa
La NOM-052-SEMARNAT-2005 desde el numeral 7.1.1 al 7.7 da a conocer los parámetros y las
pruebas establecidas para cada una de las características de peligrosidad mencionadas
anteriormente, a excepción de dos de ellas. Por destacar la información de este extracto de la
norma, y con el fin de que la propuesta quede absolutamente clara; a continuación, se mencionan
los siguientes ejemplos:
Se dice que es Corrosivo cuando la muestra representativa exhibe cualquiera de las siguientes
propiedades: “Es un líquido acuoso y presenta un pH menor o igual a 2.0 o mayor o igual a 12.5
de conformidad con el procedimiento que establece la Norma Mexicana correspondiente”.
Es Reactivo cuando tiene estas propiedades: “Es un líquido o sólido que después de ponerse en
contacto con el aire se inflama en un tiempo menor a cinco minutos sin que exista fuente externa
de ignición” (entre otros).
Es explosivo cuando es capaz de producir una reacción o descomposición detonante solo o en
presencia de una fuente de energía o cuando es calentado bajo confinamiento…”.
Es Inflamable cuando: “Es un líquido o una mezcla de líquidos que contienen sólidos en solución
o suspensión que tiene un punto de inflamación inferior a 60.5°C, medido en copa cerrada, de
conformidad con el procedimiento que se establece en la Norma Mexicana correspondiente…”.
La Toxicidad Ambiental que se rige por la NOM-053-SEMARNAT-1993 la cual describe el extracto
PECT, obtenido mediante el procedimiento establecido en dicha norma.
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2512.
La característica Biológico-infecciosa al corroborar el punto 7.7 puntualiza: “Es Biológico-
Infeccioso de conformidad con lo que se establece en la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002,
referida en el punto 4 de esta norma”.
De esta manera para la característica Biológica-Infecciosa no se cuenta en esta norma con un
procedimiento ni cualitativo, ni cuantitativo, que nos permita determinar si un residuo es
considerado RPBI, sobre todo cuando se pierde la trazabilidad, o para determinar la eficiencia de
un sistema de tratamiento.
El siguiente paso es lógicamente el análisis de la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 Protección
Ambiental-Salud Ambiental-Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos-Clasificación y
especificaciones de manejo (1), con el fin de identificar las características que hacen que un
residuo sea considerado como Biológico-Infeccioso, puesto que la NOM-052-SEMARNAT-2005
remite al usuario a consultarla.
Al analizar el contenido de la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 solo se pudo encontrar
información sobre la identificación, etiquetado, embalado, recolección interna, almacenamiento
temporal, transporte, tratamiento y disposición final.
Lo único que existe en este documento legal son dos definiciones; la primera es la de Residuos
Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI), que textualmente dice: Son aquellos materiales
generados durante los servicios de atención médica que contengan agentes biológico-
infecciosos y que puedan causar efectos nocivos a la salud y al ambiente”.
La segunda es la de Agentes Biológico-Infecciosos, que se describen como: “Cualquier
microorganismo capaz de producir enfermedades cuando está presente en concentraciones
suficientes (inóculo), en un ambiente propicio (supervivencia), en un hospedero susceptible y en
presencia de una vía de entrada”.
Es observable que en ninguno de los apartados que componen a esta norma se puede encontrar
un procedimiento para identificar adecuadamente cuando un Residuo es Peligroso Biológico
Infeccioso (RPBI).
Enfermedades infectocontagiosas más comunes en México y que representan un alto volumen
de generación de RPBI’S.
De acuerdo con datos encontrados en la investigación documental, para el año 2015, las
enfermedades con mayor riesgo de transmisión, provocadas por accidentes laborales
intrahospitalarios y que tienen más relevancia, son las producidas por los virus de hepatitis B
(VHB), hepatitis C (VHC) y VIH, de ahí la importancia de manejar adecuadamente los RPBI’S.
Según la OMS, se estima que, a nivel mundial existían 35 millones de trabajadores de la salud y
de estos, 3 millones han tenido por año un accidente con objetos punzocortantes que contienen
patógenos sanguíneos, de los cuales 2 millones corresponden a VHB, 0.9 millones a VHC y
170,000 a VIH (Jiménez et al., 2015) (9).
El riesgo de infección para los trabajadores del sector salud, con el virus de la hepatitis B por un
solo pinchazo o cortadura es del 6 al 30%, para el virus de la hepatitis C es de aproximadamente
1.8% y el riesgo promedio de infección del virus del VIH es de aproximadamente 0.3%” (Jáuregui
et al., 2015.) (2).
Sobre la hepatitis la bibliografía consultada menciona lo siguiente:
La hepatitis B es una infección hepática potencialmente mortal causada por el virus de la
hepatitis B (VHB). Representa un importante problema de salud a escala mundial. Se puede
cronificar y conlleva un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer de hígado.
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2513.
El virus de la hepatitis C (VHC) causa infecciones agudas y crónicas. Las infecciones agudas
suelen ser asintomáticas y, en su mayor parte, no conllevan riesgo mortal. Aproximadamente un
30% (15%-45%) de las personas infectadas eliminan el virus espontáneamente en los seis meses
siguientes a la infección, sin necesidad de tratamiento. En el 70% restante (55%-85%), la infección
se cronifica. El riesgo de presentar cirrosis que tienen las personas con infección crónica por el
VHC oscila entre el 15% y el 30% en un periodo de 20 os. (Organización Mundial de la Salud
[OMS], 2022) (12).
Gospar et. al, (2015) (13), establece que: “debido al riesgo de seroconversión, la hepatitis B es
considerada como un agente preponderante, con un riesgo estimado después de una herida por
aguja del 2% cuando el antígeno “e” es negativo y del 30% cuando este es positivo”.
El virus VHB es capaz de sobrevivir en sangre seca durante semanas y puede permanecer estable
fuera del organismo durante 7 días al menos; el VHC sobrevive en superficies a temperatura
ambiente y en sangre seca durante varias semanas. (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en
el Trabajo [insst,2021]) (26).
De acuerdo con Rojas-Cordero (2008) (27), el límite inferior detectable del virus B es de 3.78
UI/mL y el mayor es de 1.4x1011 UI/mL. Por otro lado, para el VHC la carga viral baja es por
debajo de 5000-10000 UI/mL de ARN, y la carga alta es de 108 UI/mL. (Alonso et al.,2014) (28).
Las comorbilidades del VHC son: Dislipidemia, hipertensión, dolor generalizado. La cirrosis
hepática se asocia al alcoholismo, la diabetes, los fallos orgánicos, etc. (Sicras-Mainar et al.,
2018) (29). Las del Hepatitis B abarcan la cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.
(Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales [NIDDK, 2017]) (30)
El VIH pertenece a la familia de los lentivirus y se clasifica en dos tipos: VIH-1 (Virus de
Inmunodeficiencia Humana tipo 1) y VIH-2 (Virus de Inmunodeficiencia Humana tipo 2). El
primero es el causante de la pandemia mundial de SIDA, y el segundo, se considera menos
patológico y contagioso. Aunque también puede producir la misma enfermedad se encuentra
confinado principalmente a zonas del África occidental. (Delgado, 2012) (14).
El VIH puede permanecer viable a temperatura ambiente durante varios días en sangre y jeringas
contaminadas, así como en el líquido cefalorraquídeo procedente de las autopsias. (INSST, 2022)
(31). Su carga viral se encuentra entre 500 copias ARN/mL (baja) y 40,000 copias ARN/mL. (CDC,
2022) (32).
Sus comorbilidades más comunes incluyen las enfermedades cardiovasculares, renales,
hepáticas, neoplasias y osteoporosis. (Díaz, 2019) (33).
Estos tres virus, de acuerdo con la OMS, tienen en común algunos medios de transmisión como,
por ejemplo: pinchazos, perforaciones, transfusión sanguínea, exposición a sangre con heridas
abiertas, por reutilización de agujas, jeringuillas u objetos cortantes contaminados en
establecimientos de salud y través de prácticas sexuales.
En el año 2020 en nuestro país se declaró el inicio de la pandemia de Coronavirus SARS-CoV-2
(COVID-19) que es de las más devastadoras de este siglo, con 7,387,587 positivos estimados,
343,849 defunciones estimadas y 12,772 activos estimados (Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología [Conacyt], 2022) (10).
El virus SARS-CoV-2 causa una enfermedad infecciosa llamada coronavirus (COVID-19), que es
una enfermedad respiratoria de leve a moderada de la que la mayoría de las personas infectadas
se recuperan sin requerir un tratamiento especializado. Para las personas mayores y las que
tienen otro tipo de padecimiento como los cardiovasculares, diabetes, enfermedades
respiratorias crónicas o cáncer, existe mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave.
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Cualquier persona, de cualquier edad, puede contraer la COVID-19 y enfermar gravemente y morir
(OMS, 2021) (15).
La información actual sobre COVID-19 hace mención de que este se transmite principalmente
entre personas a través del contacto y de gotículas respiratorias; aunque también se puede
contraer la enfermedad por el contacto con superficies y materiales contaminados. (OMS,2020)
(34).
El SARS-CoV-2 sobrevive por varias horas e incluso días en superficies lisas, a temperatura
ambiente, alrededor de los 21 a 22° C (Kampf et al., 2020) (24). Estos son los tiempos que puede
llegar a sobrevivir, de acuerdo con la superficie de que se trate:
Papel: 4 a 5 días
Aluminio: 2 a 8 horas
Guantes quirúrgicos: 8 a 9 horas
Bata desechable: 24 horas a 2 días
Vidrio: 4 días
Madera: 4 días
Plástico: 5 días
Acero: 48 horas
Su carga viral es de 105 - 108 copias ARN/mL (alta) y menor a 105 copias ARN/mL (baja). (Centro
de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, 2020) (35).
En México, para octubre de 2021, durante la fase 3 de la pandemia, existían 283,122 casos
positivos acumulados de COVID-19 del personal de salud y 38,269 sospechosos acumulados.
(Secretaría de Salud, 2021) (16).
De acuerdo con Jiménez (2021) (17), antes de la pandemia se generaban 1.5 kilogramos de
residuos biológico-infecciosos por persona en los hospitales, en junio de 2020 se alcanzó la cifra
de 16 mil toneladas, y durante la fase crítica (año 2021) se llegaron a generar 29 mil toneladas,
lo que representó un 300% por arriba de la línea de base que generamos anualmente sin
pandemia.
En un principio de la pandemia por COVID-19 el virus SARS-CoV-2 era altamente contagioso de
tal manera que en los hospitales y/o centros de salud, personal médico, de intendencia, pacientes
y familiares se contagian por diversas causas, siendo una de estas el mal manejo de todos los
materiales, ropa, equipo médico, equipo de seguridad que estuvo en contacto directo con
pacientes y/o en áreas COVID; materiales todos que automáticamente se convierten en Residuos
Peligrosos Biológico-Infecciosos.
Aunque estos virus son importantes para tener en cuenta, no son el único peligro para la
población, existen bacterias que también transmiten enfermedades que pueden llegar a ser
graves, a menudo letales. Según la OMS (2017) 3, las bacterias más peligrosas para la salud
humana son: Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa, Streptococcus pneumoniae,
y varias enterobacterias como Klebsiella, E. Coli, Serratia, Proteus, Salmonella entérica y Shigella
ssp.
Acinetobacter baumannii es un bacilo gramnegativo aeróbico. Su importancia epidemiológica ha
incrementado por su frecuencia como agente infeccioso y según las cifras del Centers for
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2515.
Disease Control and Prevention (CDC), en el o 2017 causó 8,500 casos de infección que
terminaron en hospitalización, además de 700 muertes; también, recientemente se ha reportado
como infección secundaria en pacientes infectados por SARS-CoV-2. Sumado a esto, la OMS la
consideró categoría 1 o crítica en su lista de las bacterias más peligrosas para la salud humana.
(Portillo et al.,2021) (18).
Esta bacteria está asociada a distintos tipos de infecciones, en su mayoría nosocomiales, como
septicemias, neumonías, infecciones del tracto urinario, meningitis y endocartitis. (López y
López-Brea, 2000) (36).
De acuerdo con Venegas et al, (2014) (19), este microorganismo puede ser recuperado de la
cama de los pacientes infectados hasta nueve días después de darles el alta hospitalaria. Este
hecho demuestra su resistencia para sobrevivir por largo tiempo en superficies inertes;
Castañeda y Ordoñez (2014) (21), mencionan que su tiempo viable en el ambiente es de 3 días a
5 meses.
En el mismo artículo Venegas et al, (2014) (19), mencionan que se realizó un estudio en unidades
de cuidado intensivo hospitalario, en donde se da a conocer que después de 199 interacciones
entre el personal de salud y los pacientes infectados con A. baumannii, 38.7% de los guantes o
batas resultaron contaminados y el 4.5% de ellos presentaron contaminación en sus manos
después de deshacerse de los guantes desechables. Cabe destacar que esta bacteria infecta a
pacientes hospitalizados en estado crítico o debilitados por comorbilidades y es muy común en
estas unidades de cuidado intensivo y en el área de quemados.
Los factores de riesgo que propician las infecciones por A. baumannii son las cirugías mayores,
trauma, inmunosupresión, quemaduras y el uso de dispositivos invasivos, principalmente la
ventilación mecánica (este último mecanismo se utilizó en pacientes agravados por COVID-19).
Puede propagarse por contacto directo, podría encontrarse en la piel, en la comida, el agua, en
los hospitales; tanto en los pacientes como en el equipo médico. (Venegas et al.,2014) (19).
El porcentaje de infección en México, de acuerdo a las diferentes instituciones de salud es de:
9.4% en SESA, 10% en el ISSSTE y 5% en IMSS. (Secretaría de Salud, 2011) (37).
Pseudomonas aeruginosa pertenece a la familia Pseudomonaceae. Es un bacilo Gram negativo
móvil debido a la presencia de un flagelo polar en su estructura. Este microorganismo es uno de
los principales patógenos implicados en infecciones nosocomiales y de pacientes
inmunodeprimidos. Es una bacteria polirresistente, con gran capacidad de adaptación a
condiciones adversas como el pH y la temperatura. Se considera un agente infeccioso
oportunista que posee varios mecanismos de patogeneidad, así como resistencia a los
antibióticos, lo que se traduce en una dificultad a la hora de tratar las infecciones. Su capacidad
de resistir en condiciones ambientales adversas, así como sus mecanismos de patogeneidad, la
han convertido en un principal microorganismo relacionado con las infecciones nosocomiales,
es responsable de aproximadamente de 10 a 15% de este tipo de infecciones a nivel mundial.
(Paz-Zarza et al.,2019) (20).
El porcentaje de infecciones nosocomiales que representa esta bacteria en las diversas
instituciones de salud es el siguiente: 12.8% SESA, 14% ISSSTE y 15% IMSS. (Secretaría de Salud,
2011) (37).
Se ha reportado que esta bacteria ha sido encontrada en batas y guantes desechables del
personal médico, (Venegas et al.,2014) (19); materiales que han sido encontrados en tiraderos al
aire libre y mezclados con los residuos sólidos urbanos. Indudablemente es un foco de infección
para las personas que tienen contacto con los residuos. Según Castañeda y Ordoñez (2014) (21),
esta puede sobrevivir de 6 horas a 16 meses en superficies húmedas y 5 semanas en superficies
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secas. Puede sobrevivir e infectar por medio del agua, diferentes superficies contaminadas,
dispositivos y equipo médicos en general. (Tuon et al., 2022) (38).
Paz-Zarza et al, (2019) (20), menciona datos muy importantes que son los siguientes: “Se le
considera la quinta causa más frecuente en las infecciones en general a nivel mundial, la segunda
causa de neumonía nosocomial, la tercera causa de infecciones urinarias”.
Los factores de riesgo para contraer infecciones por este patógeno son principalmente en los
pacientes con inmunodepresión, quemaduras severas, enfermedades pulmonares subyacentes,
neutropenia inducida por quimioterapia, entre otras. (Luján Roca, 2014) (39).
Streptococcus pneumoniae es una bacteria Gram positiva que causa infecciones menores como
otitis media aguda, sinusitis, meningitis, neumonía fiebre sin foco, septicemia y en raras
ocasiones artritis y peritonitis. (Ruvinsky, 2001) (22).
Las infecciones provocadas por S. pneumoniae pueden afectar a todas las poblaciones, pero es
más común en pacientes mayores de 65 años, infantes menores a 2 años, en aquella población
que fuma, abusa del alcohol, los que tienen asma o EPOC. (Dion & Ashurst, 2022) (40).
Sus formas de transmisión son por contacto directo con el portador (aérea, gotículas), por
transmisión infecciosa directa, por coinfección, por contacto con dispositivos de respiración
mecánica, entre otros.
Su tiempo viable en el ambiente puede llegar a ser 1 a 20 días. (Castañeda y Ordoñez, 2014) (21);
a su vez, en otras fuentes, se encontró que puede sobrevivir en el ambiente sobre prótesis
dentales hasta 7 días, en el polvo 20 días; en el vidrio de 1 a 11 días. Su Dosis Infectiva Mínima
(DIM) es desconocida en humanos, sin embargo, los ratones desarrollan sepsis o neumonía
cuando se infectan con 107 o 108 UFC (INSST, 2022) (40).
En un estudio realizado en 22 hospitales pediátricos de segundo y tercer nivel determinaron una
prevalencia de la infección causada por S. pneumoniae del 53% para niños de 7 a 24 meses.
(Echániz-Avilés et al., 2014) (48).
Las enterobacterias son de la familia Enterobacteriaceae y son el grupo más grande y
heterogéneo de bacilos gramnegativos con importancia clínica; pueden producir una variedad
amplia de enfermedades en el humano. Se pueden clasificar en dos grupos: Enterobacterias
patógenas primarias, que son aquellas capaces de producir enfermedades en personas con
defensas sanas. En este grupo se incluyen algunas cepas de E. Coli (ECEP, ECET, ECEA, ECEH y
ECEI), Salmonella entérica, Shigella ssp, Klebsiella ssp. y sus patologías son: Gastroenteritis,
fiebres tifoidea y paratifoidea, enteritis y glanuloma inguinal, en el orden respectivo. (Pérez G. et
al.,2014) (23).
El segundo grupo es el de las bacterias entéricas oportunistas. Los agentes patógenos
oportunistas son aquellos que causan enfermedades en personas que tienen su sistema
inmunológico comprometido o son portadores de dispositivos o sondas. Las más frecuentes son
E. coli, Proteus mirabilis, Serratia marcescens y Klebsiella pneumoniae.
Klebsiella pneumoniae se puede transmitir mediante el contacto directo y vía digestiva; las
infecciones que provoca son la infección del tracto urinario y biliar, neumonía en pacientes sanos,
meningitis, peritonitis, entre otras. (Bernal D. et al.,2008) (41). Esta bacteria ha estado
recientemente en el punto de mira de la comunidad sanitaria ya que puede vivir en las superficies
inanimadas durante períodos de 2 horas a 30 meses. (Castañeda y Ordoñez (2014) (21).
Las personas inmunodeprimidas (diabéticas, alcohólicas, en situación crítica de hospital) son las
más vulnerables para contraer alguna enfermedad causada por este patógeno. (Wang et al.,
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2020) (42). El porcentaje de infección que representa en los hospitales mexicanos es del 56%.
(Navarro-Navarro et al., 2011) (43).
Escherichia coli se transmite por a oral y en ambiente hospitalario por polvo y/o fomites.
(Cravioto et al., s.f.) (44). Es una de las principales causas de diarrea aguda (EDA) en niños
menores de dos años en países en vías de desarrollo; igualmente, durante la infección se pueden
presentar vómito y fiebre. Su dosis infectiva mínima es de 109 a 1010 UFC en adultos (Vidal et
al., 2007) (45).
Castañeda & Ordoñez (2014) (21), mencionan que su tiempo viable en medio ambiente es de 1.5
horas a 16 meses. Y su porcentaje de prevalecencia en los hospitales es del 25%. (Navarro-
Navarro et al., 2011) (43).
La Salmonella entérica provoca infecciones generalizadas que comprometen el sistema retículo-
endotelial con fiebre continua, dolor abdominal, diarrea aguda, náusea y, a veces, vómito. (Rincón
et al.,2011) (46).
La salmonelosis se contrae a través del consumo de alimentos contaminados de origen animal
(huevos, carne, aves de corral y leche), también las hortalizas contaminadas por estiércol. Otra
forma de transmitirse es por vía fecal-oral entre las personas, por contacto con animales y agua
contaminados. Cabe destacar que la bacteria puede sobrevivir varias semanas en un ambiente
seco-cálido y varios meses en agua; siendo los más vulnerables para enfermarse los niños
pequeños, ancianos y personas inmunodeprimidas. (OMS, 2018) (47).
Su Dosis Infectiva Mínima (DIM) es de 105 a 108 UFC/g3, pero puede ser tan baja como 1 UFC/g
dependiendo de la salud del huésped, la edad y las características de la cepa. Son sensibles al
calor y pueden subsistir en superficies como la cerámica, vidrio y acero inoxidable.
(Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica [anmat], s.f.) (49).
Shigella ssp. se transmite por ruta fecal-oral, a través de agua y alimentos contaminados, por
contacto directo con personas infectadas. Las infecciones provocadas por esta bacteria
presentan los siguientes síntomas: Diarrea aguda acompañada de fiebre, náuseas, vómito,
tenesmo, heces con sangre y moco, microabscesos en el colon y convulsiones en menores de
edad. La población vulnerable son los menores de edad, ancianos y personas inmunodeprimidas.
Un dato importante por mencionar es su baja dosis infectiva, entre 10 a 200 células viables, esto
predispone a una alta frecuencia en el contagio por ruta fecal-oral. Se dice que puede sobrevivir
de 2 días a 5 meses en superficies inanimadas. (anmat, s.f.) (50).
COMENTARIOS
Al realizar el análisis de la NOM-052-SEMARNAT-2005 se identificaron puntualmente los pasos
para determinar si un residuo es peligroso biológico-infeccioso, encontrando que no existe en
esta norma un procedimiento cuantitativo para identificarlos como tales; contrario a lo que
sucede con las demás características CRETIB, que sí presentan parámetros medibles y pruebas
aplicables (de acuerdo con las características fisicoquímicas del residuo) para poder
determinarlas. Lo único que se puede encontrar sobre la característica Biológico-Infeccioso es
que se debe consultar la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002.
En el análisis de la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 se encontró que presenta deficiencias muy
marcadas en cuanto a la información requerida para lograr identificar cuando un residuo
peligroso tiene la característica de ser Biológico-Infeccioso. Si bien, cuenta con la mención de
sus características cualitativas y un par de definiciones importantes (Residuo Biológico
Infeccioso y Agente Biológico Infeccioso), no son suficientes, porque no existe en todo el
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documento ninguna prueba y/o procedimiento, ni parámetro que ayude a determinar
cuantitativamente dicha característica.
El concepto Agente Biológico-Infeccioso evidencia la problemática planteada, pues no especifica
la información necesaria, sigue siendo lo una definición dejando grandes incógnitas a
responder; y por lo tanto, huecos en la normatividad que los hospitales, las empresas o
asociaciones con valores cuestionables pueden llegar a aprovechar para deslindarse de sus
responsabilidades en el contexto del manejo de RPBI’S. Las siguientes preguntas no están
respondidas en la definición ni a lo largo de toda la norma, y es de vital importancia que estas
cuenten con una respuesta clara y precisa, con la finalidad de que se establezcan datos
cuantificables de identificación, datos irrefutables y basados en procedimientos científicos y
técnicos:
¿Cuáles son los microorganismos, virus o bacterias que debe poseer un residuo para
considerarse como Biológico Infeccioso?
¿Qué concentración (en cantidad) de microorganismos, virus o bacterias que debe poseer un
residuo para considerarse como Biológico Infeccioso?
¿Cuáles son las características que debe poseer un ambiente propicio?
¿Cuáles son las características con las que debe contar un hospedero susceptible?
¿Cuáles son las vías de entrada y que características debe de poseer?
¿Cuáles y en que cantidades son los microorganismos, virus o bacterias que un sistema de
tratamiento de RPBI’S debe de eliminar en los residuos, para que pueda ser autorizado por la
SEMARNAT?
Con la información obtenida en esta investigación se puede afirmar que las enfermedades
infectocontagiosas más comunes y de mayor riesgo de contagio durante el manejo de los RPBI’S,
son: La Hepatitis B, Hepatitis C, VIH y SARS-CoV-2, de igual forma se da a conocer que las
bacterias más comunes, son: Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa,
Streptococcus pneumoniae, Klebsiella pneumoniae, Escherichia coli, Salmonella entérica y
Shigella ssp.
Es importante resaltar que las bacterias mencionadas anteriormente, estadísticamente llegan a
tener los mayores porcentajes de infección en los hospitales del país que van desde un 10% en
el caso de Acinotobacter baumannii, un 30% para Escherichia coli y un 56% para Klebsiella
pneumoniae; su tiempo de vida promedio se extiende desde las 2 horas, pudiendo sobrevivir as
y hasta los 6 o 30 meses (en condiciones ambientales normales, sobre objetos y superficies).
Los virus de la Hepatitis B, Hepatitis C, VIH y SARS-CoV-2 son los que tienen mayor porcentaje
de incidencia en los accidentes laborales intrahospitarios, pero sobre todo son los que pueden
desarrollar las enfermedades crónicas más graves e incluso mortales, con un 30%, 1.8% y 0.3%,
respectivamente. Siendo la Hepatitis B la más preponderante por tener un riesgo de infección
mayor entre los trabajadores de la salud.
Conocer el tiempo de subsistencia de los virus en los residuos es de suma importancia para
realizar un eficiente y seguro manejo de estos; por ejemplo, el tiempo de subsistencia promedio
del virus de la Hepatitis B es de 7 días fuera del organismo (manteniéndose estable) y dura varias
semanas viable en sangre seca. El tiempo de supervivencia del VIH fuera del cuerpo es variado,
en la mayoría de los casos es cuestión de horas, y en algunos casos dura varios días dependiendo
de las condiciones del medio donde se encuentra; por ejemplo, una jeringa con restos de sangre
de un paciente con niveles altos de VIH puede transmitir el virus, dependiendo de la cantidad de
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sangre en la jeringa. La Hepatitis C, lo hace por varias semanas en sangre seca y en superficies
inanimadas. Por su lado, el SARS-CoV-2 puede vivir de 2 a 7 días en distintas superficies y
objetos.
Con los datos obtenidos se puede concluir que existe un alto riesgo de contagio por parte del
personal durante todas las etapas que conforman el manejo de los RPBI’S, ya que en la mayoría
de los generadores la perdida de trazabilidad de los residuos es una problemática que se
presenta con elevada frecuencia; mezclándose de esta manera RPBIS con RSU y RME, los cuales
en su mayoría serán depositados o vertidos en un “tiradero clandestino”; de esta manera el riesgo
de contagio aumenta. A estas situaciones se les deben de sumar los vacíos de la propia Norma
087 (“gaza saturada o goteando sangre”, “sangre lo en estado líquido”, entre otras), y la falta
de ética y profesionalismo de algunos generadores, al pretender disminuir costos mal
interpretando y mal aplicando la norma.
Desde el punto de vista de los autores, el deficiente manejo de los RPBI’S en época de pandemia
por COVID-19, puede ser uno de los factores que influyeron en el elevado número de contagios y
muertes en México (tema de otra investigación).
Se identificaron las pruebas (por métodos establecidos oficialmente) que se deben aplicar para
detectar a cada uno de los microorganismos que provocan enfermedades infectocontagiosas;
resaltando que dichas pruebas son de aplicación exclusiva en humanos, y por lo tanto no podrían
aplicarse directamente en un residuo. Caso contrario al de las bacterias que si se pudieran
identificar en los residuos mediante las técnicas de la microbiología tradicional.
Por todo lo anteriormente expuesto podemos concluir que en México se están autorizando
Sistemas de Tratamiento para Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI’S) sin tener la
evidencia técnico-científica de la eficiencia del tratamiento; es decir se desconoce que si después
de aplicar el tratamiento a los residuos, estos han quedado libres de virus, bacterias y/o
microorganismos que puedan afectar la salud de las personas, y que puedan impactar
negativamente los factores ambientales. De igual forma es imposible caracterizar a un residuo
como RPBI, específicamente cuando se pierde su trazabilidad; dichas situaciones representan
un alto riesgo de contagio tanto para el personal del hospital como para pacientes, familiares y
en general para la población.
RECOMENDACIÓN
Actualización a la brevedad posible de la NOM-052-SEMARNAT-2005 y de la NOM-087-
SEMARNAT-SSA1-2002.
Desarrollo e implementación de un procedimiento cuantitativo para determinar los virus,
bacterias y/o microorganismos que caracterizan a un residuo como peligroso biológico
infeccioso. Para lograr lo anterior se recomienda que se establezcan grupos de trabajo
interdisciplinarios con la finalidad de que, por ejemplo: en el caso de las bacterias consideren la
existencia de métodos de la microbiología para detectarlas: como el cultivo, el recuento de
colonias, análisis de la morfología, tinción, entre otras, utilizando técnicas de muestreo (el frotis
y el muestreo con placas de cultivo por contacto) en superficies y objetos.
Que se establezcan grupos de trabajo interdisciplinarios con la finalidad de desarrollar un
procedimiento para identificar la presencia de virus en los residuos.
Que la autoridad ambiental en xico implemente un programa nacional de inspección de
sistemas de tratamiento de RPBI’S con la finalidad de identificar la eficiencia de los sistemas de
tratamiento instalados y las oportunidades de mejora de cada sistema.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2520.
Se recomienda también, que en la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 se adicione una tabla con
los nombres de los microorganismos (virus, bacterias, parásitos) más peligrosos para la salud
humana y su correspondiente Dosis Infectiva Mínima (DIM), como ya se expuso en este
documento; para de esta manera conocer en que concentración se puede considerar a un
microorganismo como un agente biológico infeccioso.
En la misma norma se deberá definir en el apartado “Definiciones”, q es un hospedero
susceptible y cuáles son sus condiciones para contraer una infección, cuáles son las condiciones
que hacen a un ambiente propicio para contraer una infección por algún agente biológico-
infeccioso y qué es una vía de entrada.
El procedimiento cuantitativo deberá incluir las técnicas de muestreo, de cultivo, recuento de
colonias y análisis de la morfología de las bacterias que se deban utilizar y/o identificar, así como
los nombres de las pruebas para la detección de los virus, las cuales deberán ser mencionadas
y descritas ampliamente en la NOM-052-SEMARNAT-2005, lo anterior como parte del análisis
CRETIB.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen 4, Número 1, p. 2521.
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