LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen IV, Número 1 - p 2988.
Con base en lo encontrado, se observa en la mayoría de las familias de las alumnas
entrevistadas, la existencia de modelos de crianza basados en estereotipos de género sexistas,
ya que como menciona Rodríguez (2020), a las mujeres se les atribuye el rol de cuidar de la
familia, mientras que el hombre es el encargado de sustentar a la familia en el ámbito
económico. En relación con lo anterior, Vega y col. (2019) mencionan que “el estereotipo de
mujer ama de casa aparece como un modelo de mujer” (p. 1635), siendo interesante cómo la
publicidad contribuye a la reproducción social de ese estereotipo, en el que la mujer se
introduce en su papel de esposa o compañera. En el caso de las mujeres amas de casa,
también se observa la falta de reconocimiento como trabajo, pues, aunque es una actividad no
remunerada, sí implica el uso de capacidades, de tiempo, de esfuerzo, y se es productiva, ya
que de acuerdo con García y Pacheco (2014), esta actividad es un trabajo fundamental para el
bienestar de las personas, no reconocido como tal, incluso por las personas que lo realizan,
observándose una tradición de pensamiento de data larga: la reproducción social. En este caso,
se puede analizar la existencia de inequidad, ya que, según Dosal y col., (2017) existe un mal de
origen que descansó y descansa en una división del trabajo entre sexos con repercusiones
poco igualitarias, quedando segregadas las mujeres de funciones de variadas actividades y
colocándolas en una posición subordinada. En este caso, la mujer tiene responsabilidades sólo
en casa, pero no una retribución monetaria, ya que quien sale de casa y recibe la remuneración
es el hombre, quedando la mujer en desventaja sociolaboral y económica.
Los resultados analizados también coinciden con lo encontrado por Rodríguez (2020), en su
investigación en educación infantil, quien observó la perpetuación de los estereotipos de
género establecidos en las mujeres, quienes están más orientadas a las profesiones
destinadas a la imagen física, o a la enseñanza y al cuidado como son los trabajos de estilista,
peluquera o maestra. En esta investigación, las únicas dos madres que trabajan de manera
remunerada, lo hacen en el cuidado y procuración de la alimentación mediante la atención a
una tortillería, y la formación y el cuidado del alumnado en el caso de la maestra.
En cuanto al apoyo otorgado para la escuela, 4 alumnas mencionaron recibir éste de ambos
progenitores: madre y padre; dos de ellas expresaron que reciben apoyo sólo de su madre o de
sus tías. En caso de recibirlo de ambos padres, el apoyo es diferente dependiendo del género
femenino o masculino, ya que los padres son quienes les otorgan mayormente un apoyo
económico: dinero para comprar materiales escolares, pagar transporte, etc., cumpliendo con
un papel de proveedores. En contraste, el apoyo en la resolución de tareas es otorgado más por
la madre, quienes son las que también realizan la preparación del desayuno, el lunch para llevar
a la escuela, el planchado de uniformes, así como llevarlas e ir a buscarlas a la escuela. Otro
aspecto importante, vinculado a las labores del hogar que realizan las madres, es que 2
alumnas mencionaron que, como mujeres, se les asigna como tarea el apoyo en actividades de
la casa: lavar platos, limpiar el refrigerador, ir a comprar la comida o cuidar a los hermanitos.
Una alumna comentó no tener el apoyo de su padre o madre en la escuela, debido a que su
padre trabaja fuera de casa y su madre tiene que limpiar la casa y cuidar a sus hermanitos, o
atender juntas de la escuela de sus otros hermanos, por lo que la apoyan sus tías. Por lo tanto,
en cuanto al apoyo de padres y madres en cuestiones de la escuela, también se da la
reproducción de estereotipos para el género femenino. Mientras que los padres proveen los
materiales necesarios, las madres suelen ser quienes organizan los tiempos y condiciones para
el estudio de sus hijos e hijas; en ellas recae la mayor parte de las responsabilidades de este
ámbito (Bazán-Ramírez y col., 2022). Esto se suma a las tareas del hogar, que al ser vistas
como algo exclusivamente femenino, son realizadas por las madres, quienes transmiten a sus
hijas la obligación de realizarlas, a diferencia de sus hermanos hombres, contribuyendo con
base en Domínguez y Otero (2018) a reforzar las ideas, creencias y actitudes que normalizan
estereotipos sexistas; éstas contribuyen a la desvalorización de niñas y mujeres ante niños y