LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2025, Volumen VI, Número 4 p 2419.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i4.4443
Conexiones cerebrales y aprendizajes tempranos: Claves
para el desarrollo infantil en los primeros 1000 días
Brain Connections and Early Learning: Keys to Child Development in the
First 1000 Days
Yeimy Paola Correa Pajoy
especialistayeimy@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-6259-8429
Universidad UMECIT Panamá, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Pitalito – Colombia
Artículo recibido: 27 de mayo de 2025. Aceptado para publicación: 29 de agosto de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Los primeros 1000 días de vida del ser humano desde la gestación hasta los dos años constituyen
una etapa crítica para el desarrollo infantil, durante la cual se establece la arquitectura cerebral y se
configuran habilidades esenciales en las áreas cognitiva, emocional, comunicativa y sensoriomotriz.
Este artículo tiene como objetivo divulgar los aportes teóricos de una investigación doctoral que
aborda la importancia de comprender las características del neurodesarrollo infantil en este periodo,
desde un enfoque neurocientífico. Se enfatiza cómo las conexiones cerebrales y los aprendizajes
tempranos están directamente influenciados por la estimulación, el entorno emocional y la plasticidad
cerebral. Mediante una metodología cualitativa de tipo documental, se analizan hallazgos recientes
en el campo de la neurociencia y la pedagogía que permiten comprender por qué el conocimiento
profundo del desarrollo infantil es esencial para cuidadores, docentes y profesionales de la salud. Se
concluye que reconocer estas características no solo favorece intervenciones oportunas, sino que
también promueve prácticas educativas sensibles, respetuosas y fundamentadas en evidencia
científica.
Palabras clave: desarrollo infantil, neurociencia, plasticidad cerebral, aprendizaje temprano,
estimulación adecuada
Abstract
The first 1000 days of human life—from conception to two years of age—constitute a critical stage for
child development, during which the brain architecture is established and essential skills in the
cognitive, emotional, communicative, and sensorimotor domains are formed. This article aims to
disseminate the theoretical contributions of a doctoral research study that addresses the importance
of understanding the characteristics of infant neurodevelopment during this period, from a
neuroscientific perspective. It emphasizes how brain connections and early learning are directly
influenced by stimulation, emotional environment, and brain plasticity. Using a qualitative,
documentary-based methodology, recent findings in neuroscience and pedagogy are analyzed to
demonstrate why a deep understanding of child development is essential for caregivers, educators,
and health professionals. The study concludes that recognizing these characteristics not only
supports timely interventions but also promotes educational practices that are sensitive, respectful,
and grounded in scientific evidence.
Keywords: child development, neuroscience, brain plasticity, early learning, appropriate
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2025, Volumen VI, Número 4 p 2420.
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Cómo citar: Correa Pajoy, Y. P. (2025). Conexiones cerebrales y aprendizajes tempranos: Claves para
el desarrollo infantil en los primeros 1000 días. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales
y Humanidades 6 (4), 2419 – 2429. https://doi.org/10.56712/latam.v6i4.4443
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INTRODUCCIÓN
Día tras día los avances en neurociencia han demostrado que los primeros 1000 días de vida los cuales
comprenden desde la concepción hasta los dos años simbolizan una etapa crucial en la formación del
cerebro humano. Es en este periodo que se desarrollan las estructuras básicas del sistema nervioso
central y se establecen las conexiones neuronales que permitirán el desarrollo de funciones cognitivas,
emocionales, motoras y sociales a lo largo de la vida.
Estudios como los Cuevas & Machado, (2023); Stamm, (2019); Ferreres, (2022) coinciden en señalar
que el neurodesarrollo es un proceso dinámico y continuo, influenciado por una compleja interacción
entre factores genéticos y ambientales. En este sentido, variables como la nutrición materna, el estado
emocional de la gestante, la estimulación temprana, el vínculo afectivo entre cuidador y niño, y la
calidad del entorno familiar cobran un papel determinante en la consolidación de las redes neuronales
y en la maduración de las funciones cerebrales superiores.
Pese a la importancia de esta etapa, aún persiste el desconocimiento en muchas familias y cuidadores
sobre el desarrollo cerebral temprano. A menudo, las expectativas en torno al nacimiento de un hijo se
enfocan en aspectos físicos y visibles, dejando de lado la comprensión de los procesos neurológicos
que comienzan desde la gestación. Esta falta de información puede comprometer la capacidad de los
adultos para ofrecer entornos enriquecidos que favorezcan un desarrollo óptimo del niño o la niña.
Por lo anterior, la presente investigación tiene como objetivo divulgar los aportes teóricos de una
investigación doctoral que aborda la importancia de comprender las características del
neurodesarrollo infantil durante los 1000 primeros días de vida, desde un enfoque neurocientífico
destacando cómo la interacción entre factores biológicos y ambientales, junto con el acompañamiento
afectivo por parte de la familia o cuidadores, incide en la formación y maduración del cerebro infantil.
Esta investigación se realizó a través de una revisión documental de fuentes especializadas, la cual
permitió generar una comprensión integral del tema y promover la sensibilización sobre la necesidad
de acompañar el desarrollo infantil desde una perspectiva afectiva, informada y basada en evidencia
científica.
METODOLOGÍA
El presente apartado describe la metodología empleada para el desarrollo del estudio, el cual se
enmarcó en un enfoque cualitativo. Según Ruiz (2012), la investigación cualitativa se identifica como
una estrategia orientada al contexto de descubrimiento, es decir, una forma de indagación que permite
explorar fenómenos complejos desde una perspectiva comprensiva, y que sirve como puente hacia
investigaciones con criterios de comprobación más rigurosos y sistemáticos. (p.20)
Este enfoque resulta particularmente pertinente cuando se busca profundizar en significados,
interpretaciones y construcciones sociales vinculadas con la temática abordada.
El diseño metodológico adoptado fue el de investigación documental. De acuerdo con Reyes (2020),
esta modalidad también es reconocida como investigación bibliográfica, y se caracteriza por la
utilización de fuentes como base para el análisis, incluyendo documentos publicados previamente,
tanto impresos como digitales. (p.20) Esta estrategia permite recuperar el conocimiento acumulado
en torno al objeto de estudio, facilitando su sistematización, contrastación y resignificación crítica.
Para la elaboración del presente trabajo se consultaron diversas fuentes de alto valor académico y
científico, tales como artículos publicados en revistas especializadas, libros de referencia, cartillas
institucionales e informes técnicos. La selección de los documentos se basó en su relevancia temática,
actualidad, credibilidad de los autores y rigurosidad metodológica.
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La recolección de información se organizó mediante la elaboración de fichas de resumen
estructuradas, las cuales permitieron sistematizar aspectos clave de cada fuente, como: nombre del
autor o autores, año de publicación, propósito del documento, principales hallazgos o argumentos, y
su relación directa con los objetivos del estudio. Esta técnica facilitó una visión organizada y coherente
del estado del arte, al tiempo que posibilitó establecer conexiones entre diferentes perspectivas
teóricas y empíricas.
En suma, el enfoque cualitativo y el diseño documental ofrecieron una base sólida para explorar de
manera crítica y reflexiva el fenómeno estudiado, garantizando la construcción de un marco conceptual
fundamentado en evidencia existente y con criterios de pertinencia académica.
Cabe destacar que este estudio se desarrolló sin interacción directa con personas ni manejo de
información de carácter personal, por lo que no requirió la aplicación de consentimiento informado ni
la revisión por parte de un comité de ética. No obstante, se garantizó el cumplimiento de los principios
éticos inherentes a la labor investigativa, tales como la honestidad intelectual, el respeto por los
derechos de autor y la adecuada atribución de las ideas tomadas de otras fuentes, siguiendo los
lineamientos establecidos por las normas APA en su séptima edición.
DESARROLLO
Neurodesarrollo en los primeros 1000 días
Hablar del neurodesarrollo implica recopilar información clave sobre cómo se inicia este proceso.
Según Cuevas y Machado (2023), el neurodesarrollo es un proceso continuo, dinámico y complejo, que
comienza desde antes del nacimiento e implica procesos de crecimiento, diferenciación y maduración
del sistema nervioso que irán permitiendo el desarrollo de las diferentes funciones del niño. (p.1)
Durante los primeros 1000 días de vida que comprenden desde la gestación hasta los dos años se
establece un periodo determinante para el neurodesarrollo, ya que es cuando se sientan las bases
estructurales y funcionales del cerebro. En este tiempo, el entorno en el que el niño crece, las
experiencias que vive y los vínculos que establece tienen un impacto profundo y duradero en su
desarrollo cognitivo, emocional y social.
Una vez iniciado el embarazo, la mujer experimenta una serie de cambios físicos y psicológicos
significativos, orientados a adaptarse a las exigencias que conlleva el desarrollo de un nuevo ser
humano en su interior. Estos cambios se producen de manera gradual pero continua a lo largo de toda
la gestación y están influenciados por diversos factores, tales como la edad materna, antecedentes
obstétricos, estado físico general, condiciones emocionales y nutricionales. Estos factores influyen
directamente en el neurodesarrollo del niño. Asimismo, es necesario comprender que este proceso no
es idéntico en todos los seres humanos, ya que también está condicionado por factores genéticos.
El neurodesarrollo exitoso tiene una estrecha relación no solo con la genética, sino también con el
ambiente de estimulación y afectividad que rodea al niño, los cuales influyen decisivamente en la mayor
producción de sinapsis neuronales, lo cual implica, a su vez, una mayor integración de las funciones
cerebrales. (Universidad Nacional Autónoma de México, s.f., p. 4)
Es relevante mencionar que el desarrollo infantil no es solo un proceso biológico, sino también
sociocultural, en el que la calidad del acompañamiento, el afecto y la estimulación temprana juegan un
papel fundamental para potenciar las capacidades del niño desde sus primeros días de vida. Toda
persona que participa en la crianza de un niño o niña durante los 1000 primeros días debería saber
aspectos básicos del neurodesarrollo, para que el proceso de formación sea óptimo y garantice un
mejor desarrollo cerebral.
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Con frecuencia, desde la concepción, las familias centran sus expectativas con preguntas ansiosas
acerca de aspectos físicos del bebé, como, por ejemplo: ¿cómo será su rostro?, ¿a quién se parecerá?,
¿cómo serán sus ojos o sus manos? Sin embargo, pocas veces se otorga la misma atención al
conocimiento sobre la formación y transformación del cerebro durante los primeros años de vida. Esta
realidad resulta preocupante, pues el desconocimiento o la falta de orientación adecuada puede
impedir que las familias estén preparadas para responder a las necesidades neurológicas y afectivas
de sus hijos desde el momento de la gestación.
Desarrollo cerebral
Para conocer aspectos básicos del desarrollo del cerebro, es importante conocer cuando y como se
forma, Según Drayfuss, (2019) El desarrollo cerebral prenatal comienza a las dos semanas del
embarazo, poco más tarde, con la formación de la placa neural. La placa neural se curvará hacia el tubo
neural, que se cerrará y segmentará en cuatro secciones distintas. Llamamos a estos el cerebro
anterior, el cerebro medio, el cerebro posterior y la médula espinal. Son los antecesores del sistema
nervioso maravillosamente complejo de su pequeño. Todo esto se terminó alrededor de la séptima
semana de embarazo.(9)
Direcciones del desarrollo cerebral
Según Stamm (2019), el desarrollo cerebral ocurre en cuatro direcciones secuenciales y simultáneas:
De atrás hacia adelante: se conectan primero las áreas visuales (occipitales), luego las auditivas, las
regiones sensoriales integradoras y, por último, las áreas frontales responsables del razonamiento, la
planificación y la autorregulación.(Stamm, 2019 p. 13)
De dentro hacia afuera: las estructuras subcorticales como el sistema límbico se desarrollan antes que
la corteza cerebral externa, encargada del pensamiento lógico y la planificación. (Stamm, 2019 p. 14)
De abajo hacia arriba: el desarrollo comienza en el bulbo raquídeo (funciones vitales como respiración
y frecuencia cardíaca) y continúa hacia las áreas superiores del cerebro, responsables del control
emocional y motor fino .(Stamm, 2019 p. 14)
De derecha a izquierda: el hemisferio derecho, más activo al nacer, se encarga del procesamiento
emocional, musical y facial; mientras que el hemisferio izquierdo, asociado al lenguaje y la lógica, se
activa progresivamente hacia el final del primer año. (Stamm, 2019 p. 14)
Etapas del neurodesarrollo
Proliferación neuronal
En ella se crean rápidamente muchísimas células que tendrán distintos roles en nuestro cuerpo.
Algunas de ellas van a diferenciarse para transformarse en un tipo especial de células, nuestras
neuronas, que se desplazan hasta llegar a un lugar específico en este cerebro en formación.
Durante las primeras etapas del desarrollo del sistema nervioso, la proliferación celular es un proceso
esencial que ocurre en la zona ventricular del tubo neural, donde se generan hasta 250.000 neuronas
por minuto en el punto máximo de neurogénesis. Las células precursoras atraviesan varios ciclos de
mitosis y replicación de ADN, y aquellas que no duplican su material genético comienzan a
diferenciarse y migran hacia su destino definitivo. Esta intensa actividad se mantiene hasta
aproximadamente la semana 18 de gestación, momento tras el cual el número de células precursoras
disminuye drásticamente. (Ferreres, 2022, pp. 8–10)
Migración
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Esta etapa es donde cada célula toma su espacio, es una etapa muy importante, porque según el lugar
en el que se instala cada neurona le corresponderá un trabajo particular dentro de las tareas que hace
el cerebro. (Ferreres, 2022, p.10)
Dicho proceso es fundamental, ya que constituye la base para el desarrollo funcional del sistema
nervioso. La precisión con la que ocurren la proliferación y migración neuronal determina en gran
medida las capacidades cognitivas, sensoriales y motoras del ser humano.
Cualquier alteración que se manifieste en dicha fase puede generar consecuencias significativas a
nivel del neurodesarrollo, estas pueden llegar a afectar desde el aprendizaje hasta la regulación
emocional. Por ello, comprender la importancia de estas etapas tempranas no solo permite explicar el
origen de muchas funciones superiores, sino que también resalta la necesidad de un entorno
gestacional saludable y estimulado desde los primeros momentos de vida intrauterina.
Diferenciación neuronal
Las células del sistema nervioso se dividen principalmente en gliales y neuronas. Las gliales brindan
soporte, nutrición y defensa, mientras que las neuronas se encargan del procesamiento de la
información. A lo largo del proceso de diferenciación, las células precursoras adoptan las
características específicas de su tipo celular adulto. En el caso de las neuronas, su fenotipo final
depende tanto de factores genéticos heredados como de señales del microambiente celular durante la
migración, que influyen en su morfología, tipo de neurotransmisor y receptores, lo cual es esencial para
su función dentro del sistema nervioso. (Ferreres, 2022.p.12)
Mielinización
La mielinización es el proceso por el cual los axones de las neuronas son recubiertos por una capa
grasa, la vaina de mielina, que les proporciona aislamiento eléctrico y permite un aumento de la
velocidad de conducción del impulso nervioso. La vaina es fabricada por un tipo particular de células
gliales. Aunque las neuronas pueden funcionar sin la capa de mielina se considera que sólo alcanzan
su capacidad funcional madura cuando se ha completado su mielinización. . (Ferreres, 2022.p.19)
Poda y apoptosis neuronal
A partir del primer año de nacido, nuestro cerebro empieza a seleccionar con qué conexiones se quiere
quedar. El cerebro tiene un espacio reducido y necesita utilizarlo de forma eficiente. Para regular esta
sobrepoblación, surge un proceso de eliminación de las conexiones que no se usan conocido como
“poda neuronal” o poda sináptica. En este proceso, las neuronas siguen funcionando, pero borran de
sus contactos a algunas neuronas con las que ya no se quieren comunicar. (Pontifica Universidad
Catolica de Chile, Centro UC, SEN, 2020.P.17)
Durante los primeros años de vida juegan un papel determinante, brindar un entorno de calidad, integrar
de manera permanente el vínculo afectivo entre el niño y el cuidador principal, la variedad de estímulos
sensoriales, cognitivos y sociales recibidos ya que es precisamente en esta etapa donde se sientan las
bases del aprendizaje, la regulación emocional y el desarrollo de habilidades superiores. Por tanto,
comprender la poda neuronal no solo permite entender cómo madura el cerebro, sino también por qué
es fundamental acompañar esta etapa con ambientes enriquecidos, sensibles y respetuosos del ritmo
del niño.
Dentro de los procesos que se dan a nivel cerebral, es muy esencial reconocer que existe el proceso de
poda neuronal, el cual permite que haya el refinamiento de las redes sinápticas y la optimización del
funcionamiento cerebral, eliminando aquellas que no se utilizan con frecuencia, y fortaleciendo las
conexiones que resultan más útiles con la estimulación adecuada. “Los primeros años de vida son
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bastantes intensos a nivel de desarrollo cerebral. De hecho, dentro de los primeros 3 años de vida se
desarrolla gran parte de la estructura cerebral. Pero ¡ojo! La construcción de las diferentes estructuras
se realiza en un orden progresivo, y esta progresión está lejos de detenerse cuando cumplimos los 3
años” (Pontifica Universidad Catolica de Chile, Centro UC, SEN, 2020.P.20)
Este proceso de poda neuronal no solo es un mecanismo de “limpieza” del sistema nervioso, sino que
por el contrario muestra eficiencia adaptativa del cerebro infantil, que se organiza a partir de las
experiencias que recibe del entorno. La cantidad de conexiones sinápticas en los primeros años,
alcanza su punto máximo; sin embargo, no todas serán necesarias o funcionales. Por ello, el cerebro
selecciona aquellas que han sido reforzadas por la interacción, el juego, el lenguaje, el afecto y la
exploración, y elimina las que no han sido suficientemente activadas.
Con este proceso, se puede identificar o analizar que el desarrollo cerebral no depende únicamente de
la genética, sino de los estímulos que el niño recibe de su entorno cercano, especialmente en el hogar.
Por otro lado, según Pontifica Universidad Catolica de Chile, Centro UC, SEN, (2020) El cerebro es
precavido y, al principio, también hace muchas neuronas extra, pero si las guardara todas gastaría
mucha energía y nutrientes. Para que eso no pase, cuenta con un proceso que se llama “apoptosis
neuronal”. Esto significa la muerte programada de ciertas neuronas que no utilizamos, para destinar la
energía y nutrientes en las conexiones que sí hemos consolidado. Este proceso ocurre en diferentes
momentos de la vida como una forma de hacer orden y limpieza dentro de nuestro sistema nervioso.
(p.17)
Ya conociendo dos procesos de vital importancia que pasan en el cerebro, es importante diferenciarlos
de la siguiente manera: Los dos procesos ocurren de forma paralela en el desarrollo cerebral, cumplen
funciones distintas: la poda y la apoptosis neuronales. La poda neuronal es un mecanismo de limpieza
que permite al cerebro refinar las conexiones sinápticas, eliminando aquellas que no se usan con
frecuencia y fortaleciendo las que resultan útiles y funcionales, gracias a la experiencia y estimulación
del entorno. Este proceso no implica la destrucción de neuronas, sino la reorganización de las
conexiones entre ellas, promoviendo así una arquitectura cerebral más eficiente.
Por su parte, la apoptosis neuronal consiste en la muerte programada de ciertas neuronas que el
cerebro considera innecesarias. A diferencia de la poda, en la apoptosis no se eliminan conexiones
sino células completas.
Conexiones cerebrales y aprendizaje
Las conexiones cerebrales crecen a partir de experiencias. Cuando aprendemos algo y se forma una
conexión neuronal, esta conexión puede ser vulnerable e inestable. Sin embargo, cada vez que
repetimos lo que hemos aprendido fortalecemos estas conexiones nuevas. Cuanto más se practica,
más se fortalecen las conexiones y el aprendizaje comienza a afianzarse durante largos periodos de
tiempo. Las conexiones, reforzadas mediante el uso repetido, tienden a permanecer activas y
disponibles. (Stamm, Neurociencia Infantil, 2018p.29)
La experiencias que sean enriquecedoras en la consolidación sináptica, deben ser repetidas en el
trasncurso de su desarrollo, no se trata únicamente de estimular, sino de hacerlo con intención y
consistencia. Cuando una experiencia significatiba en estímulos sensoriales, afectivos y sociales, y se
repite de manera adecuada, el cerebro infantil tiene mayores posibilidades de fortalecer las redes
neuronales asociadas a habilidades cognitivas, emocionales y motoras
Según Pontifica Universidad Catolica de Chile, Centro UC, SEN, (2020)
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Las experiencias que vivimos tienen un rol fundamental en la construcción de la arquitectura cerebral,
las cuales nutrirán el futuro de cada niño y niña en sus procesos de aprendizaje, desarrollo social,
afectivo y conductual. Por este motivo, es más probable que conexiones neurales eficaces logren
formarse y mantenerse en el tiempo a medida que el ambiente y quienes cuidan de niños y niñas sean
capaces de estimularlos. (P.18)
Para lograr conexiones más rápidas, las neuronas se cubren de una estructura llamada “vaina de
mielina”. Esta estructura es similar a una grasa aislante y permite que las conexiones entre neuronas
ocurran más rápido. Sería algo así como enmantequillar un resbalín para que las personas que se tiren
por él lo hagan a mayor velocidad. Tener “vaina de mielina” es importante para asegurar la velocidad
de la conexión, y el proceso por el cual las neuronas empiezan a cubrirse de esta estructura se
denomina mielinización. (Pontificia Universidad Católica de Chile, Centro UC, SEN, 2020.P.19)
Figura 1
Etapas del neurodesarrollo
fuente: elaboración propia.
RESULTADOS
Los hallazgos obtenidos en esta revisión teórica permitieron identificar que los primeros 1000 días de
vida, comprendidos desde la gestación hasta los dos años, constituyen un periodo crítico para el
neurodesarrollo infantil. Durante esta etapa se sientan las bases estructurales y funcionales del
cerebro, lo que condiciona las capacidades cognitivas, emocionales, motoras y sociales del ser
humano a lo largo de su vida.
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Se evidenció que el proceso de neurodesarrollo comienza desde las primeras semanas de gestación
con la formación de la placa neural, que posteriormente se transforma en el tubo neural, precursor de
las principales estructuras del sistema nervioso central: cerebro anterior, medio, posterior y médula
espinal (Drayfuss, 2019). Además, se identificó que el desarrollo cerebral ocurre siguiendo una
secuencia simultánea en cuatro direcciones: de atrás hacia adelante, de dentro hacia afuera, de abajo
hacia arriba y de derecha a izquierda (Stamm, 2019), lo cual permite comprender la organización
jerárquica y progresiva de las funciones neurológicas.
En cuanto a las etapas del neurodesarrollo, se reconoció la importancia de los siguientes procesos
clave:
● Proliferación neuronal, en la que se generan grandes cantidades de células precursoras que
luego se convertirán en neuronas funcionales. (Ferreres, 2022)
● Migración neuronal, en la que las neuronas se desplazan a su ubicación definitiva en el cerebro,
determinando así su función futura.
● Diferenciación celular, proceso mediante el cual las células adoptan características
específicas dependiendo de factores genéticos y ambientales, consolidando sus funciones
dentro del sistema nervioso.
● Mielinización, etapa donde los axones neuronales son recubiertos por la vaina de mielina,
permitiendo una transmisión más rápida y eficiente del impulso nervioso.
● Poda sináptica y apoptosis neuronal, mecanismos de refinamiento y reorganización cerebral
que eliminan conexiones o neuronas innecesarias para favorecer aquellas que han sido
fortalecidas por la experiencia y el entorno.
De manera significativa, se encontró que tanto la estimulación ambiental como el entorno afectivo
cumplen un rol determinante en la formación y fortalecimiento de las conexiones sinápticas.
Experiencias repetidas y significativas favorecen la consolidación de aprendizajes duraderos, mientras
que ambientes empobrecidos o carentes de afecto pueden limitar el potencial del desarrollo cerebral.
(Pontificia Universidad Católica de Chile, 2020)
De igual forma, los resultados indican que el neurodesarrollo no depende únicamente de la carga
genética, sino que está altamente influenciado por factores contextuales como la nutrición materna, la
calidad del vínculo afectivo entre madre e hijo, el nivel de estimulación sensorial y cognitiva, y la
estabilidad emocional del entorno.
Finalmente, se destaca que la comprensión del proceso de poda neuronal y mielinización resulta clave
para interpretar la plasticidad cerebral en esta etapa de la vida. El fortalecimiento de redes neuronales
útiles y la eliminación de las redundantes representan una estrategia eficiente del cerebro para
adaptarse al entorno, siempre y cuando este sea enriquecido, amoroso y respetuoso del ritmo de cada
niño.
DISCUSIÓN
Con esta investigación se ratifica que los primeros 1000 días de vida constituyen una ventana crítica
para el desarrollo del cerebro humano. Este hallazgo coincide con lo planteado por Cuevas y Machado
(2023), quienes afirman que el neurodesarrollo es un proceso dinámico y complejo que comienza
incluso antes del nacimiento. La evidencia recogida permite entender que, durante este periodo, el
cerebro presenta una alta plasticidad que lo hace especialmente receptivo a las influencias del entorno.
El desarrollo prenatal constituye uno de los aspectos más relevantes observados en esta investigación,
ya que se manifiesta de forma organizada y secuencial, tanto a nivel estructural como funcional. Las
direcciones del desarrollo identificadas por Stamm (2019) permiten comprender por qué ciertas
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funciones como la respiración o la percepción sensorial aparecen antes que otras más complejas
como el razonamiento o el lenguaje. Esta progresión refleja una lógica neurobiológica adaptativa, en la
que las áreas del cerebro se activan en función de su importancia para la supervivencia y el aprendizaje.
Asimismo, los hallazgos sobre la proliferación, migración, diferenciación, mielinización y poda
sináptica reafirman el carácter secuencial e interdependiente de estos procesos. Tal como plantea
Ferreres (2022), una alteración en las fases tempranas puede repercutir negativamente en el
funcionamiento global del sistema nervioso, afectando tanto el desarrollo cognitivo como emocional.
La evidencia también muestra que estos procesos no se dan en un vacío biológico, sino que están
fuertemente influenciados por factores externos como la nutrición, el afecto, la estimulación y la
calidad del entorno gestacional y postnatal.
La discusión también permite observar una brecha en el conocimiento que poseen muchas familias
respecto al desarrollo cerebral temprano. A pesar del interés por aspectos físicos del bebé, existe poca
conciencia sobre la importancia de los estímulos afectivos y cognitivos desde la gestación. Esta falta
de información puede limitar la capacidad de los cuidadores para favorecer entornos que potencien el
desarrollo neurológico, como advierte la Pontificia Universidad Católica de Chile (2020).
La necesidad de promover estrategias de educación parental y acompañamiento familiar que integren
conocimientos básicos de neurodesarrollo es indispensable, con el fin de optimizar los cuidados
durante los primeros 1000 días de vida y reducir los factores de riesgo asociados a entornos
empobrecidos, negligentes o poco estimulantes.
CONCLUSIÓN
El análisis realizado permite concluir que el neurodesarrollo en los primeros 1000 días de vida
constituye un proceso fundamental que define la arquitectura cerebral del niño y su potencial de
aprendizaje, regulación emocional y socialización. Esta etapa se caracteriza por una alta sensibilidad
a las condiciones del entorno, siendo la interacción entre factores biológicos y ambientales lo que
determina la calidad del desarrollo.
Se confirma que el cerebro humano se construye de forma progresiva, comenzando por funciones
vitales y evolucionando hacia capacidades superiores. Las etapas de proliferación, migración,
diferenciación, mielinización y poda neuronal, si bien obedecen a una secuencia biológica, son
profundamente moduladas por la calidad del afecto, la estimulación recibida y las condiciones
nutricionales y emocionales del ambiente.
A partir de lo expuesto, se destaca la importancia de que madres, padres y cuidadores adquieran
conocimientos básicos sobre el neurodesarrollo infantil y sean acompañados por profesionales en
salud y educación para garantizar prácticas de crianza que estimulen positivamente el cerebro en
formación. Promover ambientes enriquecidos, seguros y amorosos durante esta etapa crítica no solo
fortalece el desarrollo cerebral, sino que sienta las bases para una vida más saludable y con mayores
oportunidades de bienestar integral.
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