LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2025, Volumen VI, Número 4 p 2466.


DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i4.4446

Hacia la Nueva Universidad Mexicana: Continuidades
curriculares, Justicia epistémica y Transformación educativa

en clave Latinoamericana
Towards the New Mexican University: Curricular Continuities, Epistemic

Justice and Educational Transformation in a Latin American Key

Alejandro Arrecillas Casas
aarrecillas@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-0519-7637
Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Nogales

Hermosillo, Sonora – México

Martha Cecilia Miker Palafox
mmiker@colef.mx

https://orcid.org/0000-0002-8886-2435
El Colegio de la Frontera Norte

Querétaro – México

Artículo recibido: 28 de mayo de 2025. Aceptado para publicación: 30 de agosto de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen
La Nueva Universidad Mexicana constituye una iniciativa histórica de reinvención de la educación
superior en México que, por encima de las lógicas del modelo neoliberal, propone se adopte y adecue
a los principios de la Nueva Escuela Mexicana. El presente texto revisa sus características esenciales
con el fin de entregar los fundamentos de un modelo universitario democrático, contextualizado y
comprometido con la justicia epistémica, la inclusión y la descolonización del saber. A través de una
metodología de análisis documental crítico-hermenéutico, este trabajo se ha basado en fuentes
oficiales, teorías centrales como la Filosofía de la Liberación, el Pensamiento crítico, las
epistemologías del sur y el paradigma de la complejidad. Los hallazgos revelan una propuesta
curricular tripartita: a nivel macro, cinco pilares institucionales; a nivel meso, campos transformadores
y trayectos formativos; y, a nivel micro, pedagogías críticas dialógicas y enseñanza activa. Se han
identificado desafíos críticos: fracturas epistemológicas de cambio entre nivel educativo e Instituto;
inercias institucionalizadas de universidades y resistencias a la descolonización curricular. Como
recomendaciones, se enfatiza en la democratización de la gobernanza de la universidad, la
descolonización de la evaluación mediante criterios comunitarios y cualitativos, y la acentuación en
la vinculación territorial. La NUM se vislumbra, así como un proyecto ético-político urgente de
construcción de una educación superior en clave latinoamericana.

Palabras clave: nueva universidad mexicana, nueva escuela mexicana, justicia epistémica,
epistemologías del sur


Abstract
The New Mexican University (NUM) constitutes a historic initiative to reinvent higher education in
Mexico. Moving beyond the logics of the neoliberal model, it proposes adopting and adapting the
principles of the New Mexican School. This text examines its essential characteristics to lay the
foundations for a democratic, contextualized university model committed to epistemic justice,


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inclusion, and the decolonization of knowledge. Through a methodology of critical-hermeneutic
documentary analysis, this work draws on official sources and core theories such as Liberation
Philosophy, Critical Thought, Southern Epistemologies, and the Complexity Paradigm. The findings
reveal a tripartite curricular proposal: at the macro level, five institutional pillars; at the meso level,
transformative fields and formative pathways; and at the micro level, critical dialogic pedagogies and
active teaching. Critical challenges have been identified: epistemological fractures between
educational levels and institutions; institutionalized inertia within universities; and resistance to
curricular decolonization. Recommendations emphasize democratizing university governance,
decolonizing evaluation through community-based and qualitative criteria, and strengthening territorial
engagement. The NUM thus emerges as an urgent ethical-political project for building a higher
education grounded in a Latin American perspective.

Keywords: new mexican university, new mexican school, epistemic justice, epistemologies of
the south




















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Cómo citar: Arrecillas Casas, A., & Miker Palafox, M. C. (2025). Hacia la Nueva Universidad Mexicana:
Continuidades curriculares, Justicia epistémica y Transformación educativa en clave
Latinoamericana. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (4), 2466 –
2482. https://doi.org/10.56712/latam.v6i4.4446


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INTRODUCCIÓN

La creación de la Nueva Universidad Mexicana (NUM) constituye una empresa política y
pedagógicamente poderosa que requiere, para empezar, una profunda reflexión sobre las condiciones
históricas, sociales y epistémicas que han configurado el sistema de educación superior en México,
sobre todo durante el periodo neoliberal. Tomando como marco y modelo la Nueva Escuela Mexicana
(NEM), es necesario desarrollar una iniciativa de transformación educativa del nivel superior que
presente una propuesta universitaria que no solo integre de manera consistente el desarrollo de
competencias desde el nivel medio superior, sino que encarne un proyecto emancipador capaz de
responder a las demandas del siglo XXI.

La NEM aboga por una educación en dignidad, justicia social, inclusión y pensamiento crítico, un
cambio de paradigma frente a modelos previos tecnocráticos y meritocráticos. Sin embargo, esta
visión, que en la actualidad es más una aspiración que una realidad, plantea un desafío en el actual
orden geoeconómico mundial: ¿cómo traducir estos principios, establecidos ya en los niveles de
educación básica y media superior, en las Instituciones de Educación Superior (IES), sin distorsionarlos
o subordinarlos a la lógica del mercado? Para buscar una alternativa o respuesta viable a lo anterior,
es que este ensayo tiene como objetivo identificar y describir las características esenciales que debe
asumir la Nueva Universidad Mexicana, a través de realizar una revisión crítica del modelo curricular
de la NEM y mediante un análisis profundo para articularlo con el nivel medio superior.

Por otro lado, sostenemos que lo expuesto líneas arriba implica que la universidad debe transitar hacia
un modelo basado en la justicia epistémica (combatiendo el epistemicidio), la inclusión radical de los
distintos saberes y las múltiples territorialidades que constituyen el país para entrar en un diálogo y un
ecosistema de diálogo de saberes en los procesos de vinculación comunitaria (Sartorello, 2018).
Arribar a este modelo implica plantearse interrogantes orientadoras, tales como: ¿Qué principios
curriculares y organizativos debe asumir la Nueva Universidad Mexicana para seguir los postulados de
la NEM? ¿Qué tensiones y desafíos surgen en esta transición hacia una educación superior
genuinamente transformadora? ¿Cómo puede una universidad ubicada en el sur global articular
propuestas desde el pensamiento crítico, las epistemologías del sur y el paradigma de la complejidad?

Nos proponemos formular un marco de orientación curricular y político-pedagógico que permita el
diseño “desde abajo” de universidades públicas alineadas con los valores transformadores del nuevo
proyecto educativo nacional. Para la Nueva Escuela Mexicana (NEM), la educación es quizá el derecho
más importante del entramado social porque, en virtud de sus distintas formas y modalidades, el ser
humano adquiere las condiciones y capacidades necesarias para vivir en sociedad. “De esta manera,
la educación en todas sus manifestaciones es el medio privilegiado de la socialización humana, la vía
de su conversión en un ser social” (Martínez, 2022, p.104).

El propósito de la presente es identificar, proponer y fundamentar las características esenciales que
debe asumir la Nueva Universidad Mexicana (NUM) en el contexto de la transformación educativa de
la Nueva Escuela Mexicana (NEM). A partir de la revisión crítica de este modelo curricular y su
articulación con la educación media superior, la propuesta se enmarca en los problemas teóricos y
político pedagógicos como una universidad pública democrática, contextualizada y comprometida con
la justicia epistémica, la inclusión e interculturalidad críticas y la descolonización del saber.

Lo anterior se justifica en la reconfiguración sobre el papel actual de las instituciones de educación
superior del sur global, en especial de México, por los embates de los modelos neoliberal, meritocrático
y tecnocrático. La NUM, lejos de ser una aspiración normativa, es una exigencia ética y política frente
a la exclusión, el epistemicidio y la fragmentación curricular en el presente. Por lo tanto, el artículo es
una construcción basada en la teoría–acción crítica y decolonial que recupera elementos de la
transformación emancipatoria y del currículo de la Nueva Escuela Mexicana. La investigación se


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fundamenta en la pedagogía crítica, las epistemologías del sur, el pensamiento complejo y la filosofía
de la liberación, proponiendo una reconfiguración estructural del currículo, la docencia y las
instituciones universitarias.

METODOLOGÍA

El estudio parte de una metodología cualitativa de tipo documental, fundada en un análisis crítico y
hermenéutico de textos clave en el campo de la política educativa, la pedagogía crítica y las
epistemologías latinoamericanas y decoloniales. Se trata, por tanto, de un enfoque interpretativo y
constructivo, pues se busca no solo describir sino proponer orientaciones para la política curricular en
educación superior. El material comprende: documentos oficiales emitidos por la Secretaría de
Educación Pública, particularmente el Marco Curricular Común de la Educación Media Superior (MCC)
y los lineamientos de la Nueva Escuela Mexicana; propuestas y lineamientos institucionales de la
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), especialmente
en lo referente al desarrollo curricular, formación integral y gobernanza universitaria; bibliografía
académica de autores clave como Paulo Freire (2005), Enrique Dussel (2011, 2015), Edgar Morin (1994,
1999), Boaventura de Sousa Santos (2010, 2021), Catherine Walsh (2009, 2013), Henry Giroux (1990,
2005), Peter McLaren (1997, 2021) y Michael Apple (1986, 2018), entre otros; estudios y reportes
recientes sobre educación superior en América Latina que abordan las tensiones entre
internacionalización, mercantilización y justicia social.

Se han seleccionado las fuentes de acuerdo con su relevancia teórica y pertinencia, así como su
potencial para alimentar un marco propositivo alternativo. Predominan las argumentaciones críticas,
poscoloniales y decoloniales, además del uso de documentos recientes que pongan de manifiesto los
cambios en curso. Los límites del análisis residen en el carácter teórico de los argumentos, que no
pueden generalizarse empíricamente; no obstante, se propone que las ideas aquí vertidas sirvan de
base para la discusión y la acción.

RESULTADOS

Propuesta curricular de la Nueva Universidad Mexicana (NUM)

Las Instituciones de educación Superior (IES) actualmente no cumplen su función esencial de formar
sujetos críticos, reflexivo y propositivos con visión de cambio. Para la formación de sujetos críticos,
interculturales y hacedores de diálogos de saberes, es menester estructurar un nuevo modelo curricular
que supere la lógica disciplinar fragmentada, el énfasis en la empleabilidad técnica, el divorcio con las
comunidades y la desconexión con las realidades sociales. Nuestra propuesta no es mera idea, hay ya
una fuerte tendencia a cuestionar la universidad neoliberal y a vincular la NEM con el nivel superior,
pues “si bien se ubica en el nivel básico y medio superior, es inminente su escalamiento hacia el nivel
superior, lo que supondrá un nuevo desafío educativo, no exento de polémicos debates, sobre todo
dentro de las comunidades académicas” (Villarruel, 2023, p. 1).

En este apartado presentamos una propuesta estructural articulada en tres niveles: el nivel macro
(modelo institucional), el nivel meso (reestructuración curricular por trayectos) y el nivel micro
(prácticas pedagógicas y evaluación).

Nivel macro: principios y estructura del modelo universitario

La construcción de la Nueva Universidad Mexicana (NUM) no es solo una idea, es una necesidad
urgente. Hay que diseñar y construir una educación superior que realmente nos pertenezca, que refleje
la riqueza de nuestra gente y nuestros territorios, y que rompa con los moldes antiguos que nos han
limitado. Esta visión progresista se nutre de la educación decolonial, la pedagogía crítica y las


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epistemologías del sur, buscando ir más allá de lo que tradicionalmente hemos entendido por
academia. En un estudio realizado por Castillo (2023) afirma que:

Los principales resultados se enmarcan en cómo la universidad es hoy un espacio que
progresivamente se embarca en una alarmante entropía; entendiendo esta como «el desorden
inherente a un sistema». Se evidencia por tanto que proponer un nuevo modelo educativo alternativo
que decolonialice las prácticas académicas y docentes es una estrategia necesaria (Castillo, 2023,
p.135).

Queremos una universidad que sea un bastión para el cambio, y por eso, proponemos cinco pilares que
la sostendría.

El compromiso con la diversidad: la interculturalidad crítica

Cuando hablamos de interculturalidad crítica, hacemos referencia a una universidad que no solo
reconoce, sino que celebra la inmensa variedad de saberes y sus potenciales dialogicidades, las
múltiples expresiones y voces de nuestras lenguas originarias y las realidades únicas de cada rincón
de nuestro país, incorporándolas a cada oferta de formación no se limita a tener a todas las culturas
juntas bajo un mismo techo de lleno en cada plan de estudios. Esto va mucho más allá de simplemente
tener diferentes culturas bajo el mismo techo; se trata de una conversación de conocimientos, una
interacción justa que desafía cualquier idea de superioridad. Como bien lo definió Catherine Walsh
(2010) la interculturalidad crítica no se limita a la coexistencia de culturas ni a su diálogo o interacción
en un marco de igualdad aparente, sino que asume la interculturalidad como “un proyecto político,
social, epistémico y ético que busca la transformación estructural de la sociedad, cuestionando las
relaciones de poder que han marginado y subordinado a ciertos grupos, particularmente los pueblos
indígenas y afrodescendientes”. (Walsh, 2010, p.15).

En esencia, implica desmantelar esa vieja idea de que solo hay una forma de conocimiento válida y
empezar a valorar profundamente las formas de saber que vienen de nuestros pueblos indígenas y
comunidades locales, para terminar con el epistemicidio. Es necesario pensar que debemos incorporar
las lenguas indígenas no solo para estudiarlas, sino para enseñar en ellas, para aprender a través de
ellas. Esa es la verdadera inclusión, el verdadero respeto y la verdadera interculturalidad crítica.

La conversación como forma de crecimiento: el diálogo de saberes

La NUM partiría de silenciar el monólogo y abrir paso a una verdadera conversación. El diálogo de
saberes busca que el conocimiento académico se encuentre, se mezcle y se enriquezca con lo popular,
lo ancestral y lo comunitario. Con ello, se rompería con la pirámide cognitiva donde la ciencia occidental
siempre ha estado en la cima, sin cuestionamientos. Boaventura De Sousa Santos (2010) plantea que
"el diálogo de saberes es el reconocimiento de que existen diversas formas de producir conocimiento,
todas ellas válidas y con la capacidad de contribuir a la comprensión y transformación del
mundo"(p.34). La universidad debería ser un gran foro, un punto de encuentro donde todas las verdades
se pongan sobre la mesa, donde construyamos el saber juntos. No es solo abrirnos a conocimientos
que no vienen de Occidente, sino también reconocer las experiencias y las prácticas de nuestras
comunidades como fuentes invaluables de aprendizaje, creando caminos para que diferentes sistemas
de conocimiento interactúan de igual a igual.

Sembrando y cosechando un mejor futuro: la vinculación universidad-comunidad

Habrá que construir proyectos educativos que nazcan directamente de los problemas y las
necesidades de nuestro contexto. No es solo que la universidad realice extensión y/o difusión
universitaria de su conocimiento, sino que se convierta en un receptor activo con una relación de doble
vía que transforme a todos los involucrados. La universidad debe actuar como un motor de


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transformación, asumiendo la responsabilidad de abordar los problemas políticos, sociales, éticos,
económicos y ambientales que afectan a nuestra comunidad. Paulo Freire (2005), el gran pensador de
la pedagogía crítica estableció que "la educación verdadera es aquella que se da en la praxis, en la
acción y reflexión sobre el mundo para transformarlo"(p.66). En este sentido, la conexión praxeológica
implica el desarrollo de currículos y proyectos de investigación que respondan efectivamente a las
realidades de nuestras localidades, promoviendo la participación de estudiantes y docentes en
actividades de aprendizaje-servicio que generen un impacto positivo. Este enfoque establece una
relación entre la teoría y la práctica con el objetivo de formar profesionales dotados de una ética sólida
y un genuino compromiso con la justicia social, constituyendo así un ejercicio decolonial
fundamentado en la praxis educativa.

La construcción de un espacio para todas y todos: la justicia cognitiva y educativa

Este principio parte de una política de puertas abiertas de la universidad a quienes históricamente han
sido excluidos, y de democratizar la forma en que aprendemos. Su sentido o intención sería reparar las
injusticias que han limitado a tantos grupos. No es solo darles una oportunidad, sino crear las
condiciones para que las y los estudiantes se sientan valorados y empoderados. Karin Balderrama
(2020), afirma que "la justicia educativa no se limita a garantizar el acceso, sino a transformar las
estructuras que perpetúan la discriminación y la exclusión, permitiendo que todas las voces sean
escuchadas y valoradas” (p. 15). Esto se traduciría en apoyos personalizados, tutorías que entiendan
las realidades de cada estudiante, flexibilidad en los planes de estudio y formas de enseñanza que
respeten los diferentes estilos de aprendizaje y las particularidades culturales.

Aprendiendo del, para y desde el territorio: las epistemologías situadas

Finalmente, el quinto Principio demanda planes de estudio que nazcan del territorio, dialogando con lo
que sucede a nivel local y global. Este mandato es lo que entendemos como epistemologías
contextualizadas. La Nueva Universidad Mexicana debe rechazar los currículos genéricos y abstractos,
y apostar por construir conocimientos que sean relevantes y útiles para nuestros contextos
específicos, sobre todo partiendo de la enorme diversidad étnica y cultural que tiene nuestro país.
Desde esta mirada, no solo transmite saberes, sino que participa activamente en la creación de nuevas
formas de entender y de actuar en el mundo. Arturo Escobar (2007) enfatiza la importancia de "la
contextualización del conocimiento como una estrategia fundamental para la producción de saberes
alternativos y la resistencia a la homogeneización cultural" (p.89). Esto se traduce en investigar sobre
lo que planteamos en este punto, a saber, adaptar lo que enseñamos a las necesidades de cada región,
integrar nuestros problemas locales en el análisis de lo global y formar profesionales capaces de
responder tanto a los retos de su entorno inmediato como a los del mundo entero, fomentando una
comprensión crítica y proactiva de la realidad.

A nivel institucional, proponemos un Modelo en Espiral de Formación por Campos Problemáticos
Transformadores, que sustituya a las rígidas divisiones por facultades y carreras. Esto permite una
flexibilidad mayor, la movilidad horizontal y vertical del estudiantado, y la construcción de itinerarios
personalizados.

Nivel meso: trayectos formativos y articulación por campos

Se proponen cuatro trayectos formativos interdependientes:

Trayecto socioformativo: anclado en el análisis de la realidad local, el trabajo con comunidades, la
formación política y ética.

Trayecto epistémico-metodológico: formación en pensamiento crítico, complejidad, diálogo de
saberes, y producción de conocimiento situado.


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Trayecto técnico-profesionalizante: formación aplicada en áreas disciplinares específicas con énfasis
en la resolución de problemas reales.

Trayecto estético-humanístico: desarrollo de la sensibilidad, la creatividad y el pensamiento simbólico,
incluyendo arte, filosofía y lenguas.

Cada trayecto se articula en campos problematizadores transformadores, de carácter formativo e
interdisciplinario como se muestra en la siguiente tabla.

Tabla 1

Campos problematizadores y disciplinas asociadas

Dominio educativo Problema Disciplinas clave
involucradas

Producto educativo

Territorio y
sostenibilidad

Degradación del entorno
local

Ecología,
Geografía,
Derecho
Ambiental,
Antropología
Física y Social, etc.

Diagnóstico
participativo,
investigación-acción y
Plan de restauración
ambiental

Memoria, identidad
y cultura

Pérdida de lenguas
indígenas y de saberes
ancestrales

Antropología
Social, Historia,
Sociología,
Literatura,
Psicología, etc.

Archivo digital
comunitario, rescate y
revaloración de saberes
ancestrales, narrativa
multilingüe

Problemas sociales
contemporáneos

Problemáticas
estructurales y emergentes

Política, Economía,
Derecho,
Antropología
Social, Sociología,
etc.

Plan de justicia social y
restaurativa, modelo
económico solidario,
intervención en solución
de problemáticas
comunitarias

Infraestructura,
vivienda,
conectividad y
territorio

Inequidad en el acceso a la
vivienda y al internet,
construcción de espacios
públicos, reconocimiento
de territorios de pueblos
originarios

Ingeniería,
Actuaría, Política,
Derecho, Tacs,
Agronomía, etc.

Acceso a la vivienda y a
la conectividad de
internet, Plan de
desarrollo urbano y rural,
justicia territorial


Fuente: elaboración propia.

Nivel micro: pedagogía crítica y evaluación situada

Finalmente, la práctica docente será clave para hacer realidad el modelo curricular de la Nueva
Universidad Mexicana (NUM). Sin el concurso de los distintos núcleos docentes será inviable el modelo
propuesto, en virtud de que la concreción de esta aspiración se manifiesta y explícita en el currículum
en acción, más allá de la fortaleza del curriculum prescrito (dixit, Gimeno Sacristán, 2007). En este nivel,
proponemos cuatro elementos clave para diseñar el nuevo currículum y para establecer el modelo
pedagógico entendido como proceso permanente de construcción social (Vives, 2016).

Pedagogía crítica, dialógica y contextual: Se centraría en el diálogo horizontal, la problematización del
conocimiento y el aprendizaje colaborativo, bajo los principios del Paradigma de la Complejidad, la
Pedagogía Emancipatoria y la Filosofía de la Liberación.


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Métodos de enseñanza activos: Se implementarían procesos pedagógicos, a través de metodologías
centradas en el aprendizaje y no en la enseñanza, tales como aprendizaje-servicio, investigación-acción
participativa, proyectos integradores, aprendizaje basado en problemas (ABP), aprendizaje basado en
retos (ABR), estudios de caso locales.

Evaluación emancipatoria: Se incorporaría el modelo de evaluación formativa auténtica
(contextualizada) que reconoce el proceso y los productos y que se fundamenta en rúbricas formativas,
portafolios reflexivos, coevaluación y autoevaluación, así como la evaluación del desempeño de la o el
docente y del contenido de la asignatura, con criterios ético-comunitarios.

Asimismo, se propone la creación de espacios de sistematización del aprendizaje, donde los
estudiantes puedan narrar, reflexionar y compartir sus procesos de aprendizaje, errores, innovaciones
y hallazgos significativos, desde una perspectiva metacognitiva y crítica, erigiendo una “Educación que
se construye desde la empatía, donde el docente es un mediador y en un diálogo de saberes con los
compañeros estudiantes se teje un nuevo conocimiento colectivo que es práctico y de utilidad para su
cotidiana labor” (Pástor, 2024, p. 118).

Figura 1

Propuesta curricular Nueva Universidad Mexicana (NUM)


Fuente: elaboración propia.

DISCUSIÓN

Antecedentes y fundamentos de la Nueva Escuela Mexicana

La Nueva Escuela Mexicana (NEM), introducida oficialmente en 2019, constituye un profundo cambio
en el paradigma educativo nacional. Surgió como respuesta a los enfoques tecnocráticos,
individualistas y replicadores de desigualdad que han dominado la reforma educativa desde la Reforma
Educativa de 2013. Según la define la Secretaría de Educación Pública, la NEM se basa en un


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fundamento humanista, comunitario y crítico, siendo la dignidad humana, la justicia social y la
diversidad cultural y epistémica de México sus valores centrales.

Entre los aspectos más significativos de esta reforma está un renovado enfoque en cultivar la
ciudadanía crítica desde los primeros grados, lo que significa que las instituciones educativas tienen
la responsabilidad de formar sujetos políticos activos dedicados a moldear y cambiar la realidad. Por
supuesto que la NEM no está exenta de riesgos o limitaciones como lo menciona Luna (2024) a
continuación;

Los rumbos educativos que propone la Nueva Escuela Mexicana (NEM), representan un inicio en la
transformación de la orientación formativa en nuestro país. Poner la mirada en lo comunitario, significa
un avance de tipo ético y político. Si bien existen múltiples áreas por mejorar en el desarrollo del
currículo –en sus diferentes niveles–, considero que desde la investigación educativa podremos
trabajar diferentes proporciones que coadyuven en la mejora de nuestra sociedad (Luna, 2024, p. 8).

En el nivel medio superior, el recién rediseñado Marco Curricular Común (2025) se está implementando
gradualmente, con el objetivo de integrar estos valores mediante la introducción de trayectorias de
aprendizaje integrales, enfoques interdisciplinarios y conocimientos basados en el contexto. Sin
embargo, esta visión recién producida aún no se ha integrado con los programas académicos de
educación superior, donde la acreditación internacional, la estandarización, la productividad, y las
competencias laborales continúan dominando. En última instancia, esta disonancia causa rupturas
educativas para los estudiantes y disminuye el potencial de la reforma de la NEM como política
educativa integral. La tabla siguiente resume los cambios clave introducidos en la educación media
superior y los desafíos próximos de la transición a la universidad.

Tabla 2

Transición educativa entre el nivel educativo de media superior y la educación superior, en el marco de
la NEM

Dimensión Educación Media Superior
(MCC - NEM)

Educación Superior
(modelo tradicional)

Desafíos para la Nueva
Universidad Mexicana

Enfoque
pedagógico

Humanista, situado,
comunitario

Técnico, disciplinar,
centrado en
competencias
laborales

Integrar enfoques
complejos, críticos y
contextualizados

Currículo Interdisciplinario, por
trayectorias, basado en
campos formativos

Fragmentado, rígido,
por disciplinas

Flexibilizar y articular con
campos problemáticos y
contextuales

Evaluación Formativa, diagnóstica,
centrada en el proceso

Sumativa,
estandarizada

Diseñar sistemas de
evaluación integral, crítica
y auténtica

Sujeto
educativo

Ciudadano crítico, activo,
ético

Estudiante productivo y
competitivo

Reconstruir al sujeto como
actor social y epistémico

Relación con
el entorno

Vinculación comunitaria,
proyectos territoriales

Extensión institucional
subordinada a la lógica
de mercado

Establecer vínculos con
movimientos sociales y
territorios


Fuente: elaboración propia con base en SEP (2022), ANUIES (2021) y autores citados.

La educación superior mexicana necesita repensarse para asumir el legado formativo que deja el MCC.
Según Boaventura De Souza Santos (2021) “no puede haber justicia social global sin justicia cognitiva
global” (p.125), entendiendo por ésta última, la necesidad de analizar los distintos conocimientos de


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forma más justa, de potenciar lo que llama justicia cognitiva, y de demostrar y valorar que existen otros
conocimientos no académicos. y esto se traduce en contenidos, modos de enseñanza y referencias
epistemológicas radicalmente distintas a las más comunes en nuestras universidades.

En este sentido, los Principios y Postulados epistemológicos, teóricos, políticos, ideológicos y
pedagógicos de la NEM, abren la puerta a una universidad investida como un espacio dialogante,
descolonizador y activo para la producción y distribución del conocimiento como bien común. Así, los
fundamentos de la NEM no solo ofrecen una renovación pedagógica, sino también la posibilidad de
reconstruir el contrato social de la educación pública en México. Para ello, es imperativo que la
universidad se convierta en una extensión crítica de estos principios, y no en un muro que detenga su
alcance.

Un reto: hacia la reconfiguración del modelo universitario mexicano

La universidad pública mexicana ha sido desde su origen un campo de guerra ideológica, cultural y
epistémica. Desde sus orígenes coloniales hasta las reformas del Estado neoliberal de las últimas
décadas, la educación superior ha transitado entre una misión social de transformación del país y una
función que se subordina a las exigencias del mercado y alineamiento con los estándares de
acreditación internacional. Todo ello ha implicado una tensión de varios años entre la función crítica y
la función tecnocrática de la universidad.

La Nueva Escuela Mexicana hereda un modelo formativo que cuestiona desde sus cimientos el
paradigma tradicional de universidad. De tal forma, el modelo curricular común en el nivel medio
superior, con su énfasis en campos formativos, interdisciplinariedad, pensamiento crítico y vinculación,
es una herencia formativa y epistemológica que por un lado la universidad deberá reconocer y, por otro,
cultivar.

Una de las dificultades para esta continuidad del nivel medio superior a la universidad radica en las
fracturas epistemológicas y pedagógicas profundas que presentan ambos niveles. Mientras el nivel de
educación media superior ha comenzado a incorporar enfoques docentes y pedagógicos horizontales
y críticos, la gran mayoría de las universidades mantienen planes de estudio de corte disciplinario, con
un cúmulo enciclopédico de conocimientos aislados y poca flexibilidad curricular (ANUIES, 2000), lo
cual para nada es un asunto técnico; es, en todo caso, profundamente político. La universidad sigue
repitiendo la lógica meritocrática, segregadora y discriminatoria que no corresponde a la NEM en su
lógica de justicia distributiva y equidad. Esta falta de articulación curricular se traduce en falta de
sentido para el estudiantado, problemas de adaptación en el primer año de la licenciatura y muy
elevadas tasas de deserción.

Otro de los puntos críticos en la Nueva Escuela Mexicana es el papel del profesorado universitario. A
pesar de que la NEM presenta un docente como un mediador pedagógico, intelectual crítico y agente
comunitario, la formación y la evaluación del personal académico en las universidades siguen dando
énfasis a la productividad científica descontextualizada, la antigüedad y el desempeño en aulas
masificadas (Dussel, 2011). Una universidad transformadora demandará nuevas lógicas de
profesionalización docente que reconozcan en el saber pedagógico, la investigación ligada al territorio
y el trabajo colaborativo, todas ellas dimensiones centrales de la labor académica propia de un
verdadero intelectual transformativo y transformador. Una idea que refuerza lo anterior es la afirmación
de Galvano (2023), quien sostiene que:

En la mayoría de las unidades académicas ya no existe en las aulas el púlpito desde donde el docente
impartía su conocimiento. Sin embargo, aún prevalece una suerte de púlpito virtual en el que la
centralidad del proceso de enseñanza-aprendizaje está puesta en el docente, en lo que dice, en lo que


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sabe, en los autores que cita. En muchas disciplinas las verdades siguen siendo europeas o
norteamericanas (Galvano, 2023, p. 4).

En la misma dirección, Beltrán (2005) plantea que el futuro está en:

una propuesta de organización del currículum de las licenciaturas por áreas de formación, cuyo eje
central es la formación del estudiante no sólo en el plano intelectual y profesional, sino también en lo
social y lo humano, y que además de ello, propone trabajar en tres ejes transversales: teórico-
epistemológico, heurístico y axiológico (Beltrán, 2005, p. 1).

En este sentido, la Nueva Universidad Mexicana habrá de redefinir tanto la formación inicial y continua,
como los procesos de evaluación y promoción del profesorado. Asimismo, al igual que ha ocurrido con
los anteriores procesos de reforma educativa, la simulación y la captura burocrática de los principios
de la NEM corre el serio riesgo de ser cooptada y ensombrecida o invisibilizada por la retórica
burocrática y por mecanismos administrativos que se superpongan a la lógica académico-política, bajo
el aforismo de “obedézcase, aunque no se cumpla”. La Nueva Universidad Mexicana no puede limitarse
a un cambio de nombre o la inserción de unidades temáticas transversales requiere un rediseño
epistemológico, pedagógico e institucional profundo, de raíz.

Sólo una nueva lógica curricular, una nueva gestión democrática y la construcción de una comunidad
académica reflexiva y comprometida permitirán a la universidad recuperar su potencial emancipador
en clave latinoamericana. El diseño de una universidad transformadora en México no debe limitarse a
la readaptación de los planes de estudio, debe constituir una reescritura de los sentidos formativos
desde marcos teóricos anticoloniales. En el siguiente gráfico, se presentan los cuatro pilares en que
debe fundamentarse la Nueva Universidad Mexicana.


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Figura 2

Cuatro pilares fundamentales de la NUM


Fuente: elaboración propia.

Fundamentos filosófico-pedagógicos de la Nueva Universidad Mexicana

El diseño de una universidad transformadora en México requiere más que una adecuación curricular:
exige una relectura de los sentidos formativos desde marcos teóricos que confronten el colonialismo
epistémico, la mercantilización del saber y la reproducción de las desigualdades. García (2021)
sostiene que:

En América Latina, las universidades lejos de promover la diversidad de conocimientos han procurado
la preservación del colonialismo educativo. No sólo han otorgado prioridad a los saberes del Norte,
sino que han promovido el olvido de los conocimientos tradicionales a través de las redes de
investigación que han encerrado el conocimiento en un círculo de consumo endógeno, desvinculado
de la sociedad (García, 2021, p. 63).

A partir de estas realidades, sistematizamos los cuatro pilares que deben orientar la Nueva Universidad
Mexicana.

La Filosofía de la Liberación: educar desde la alteridad. La propuesta de la Filosofía de la Liberación,
en los trabajos de Enrique Dussel (1996, 2015), implica una ruptura radical con la racionalidad
eurocéntrica dominante y coloca al rostro de la otredad como sujeto ético y epistémico. En términos
filosóficos, la universidad deja de ser una institución neutra para convertirse en una institución ética
situada a favor de los excluidos, los pueblos originarios, las juventudes empobrecidas, los grupos
vulnerables y las epistemologías negadas. Lo anterior impele a una revolución curricular que priorice
el desarrollo de programas anclados en los problemas concretos del país y en las necesidades sociales
de los diversas colectividades, sobre todo de los grupos vulnerables, que desarrolle un enfoque de
derechos humanos y de respeto a la dignidad de las personas, también la intencionalidad de
territorializar el conocimiento para evitar el desarraigo de las realidades locales y la exclusión de los
saberes subalternos y, por último, criticar el modelo vigente abandonando la racionalidad instrumental.






Nueva

Universida
d

Mexicana


Pensamiento crítico

Crítica social


Paradigma de la

complejidad
Interconexión


Epistemologías del

sur
Alternativas

epistemológicas


Filosofía de la

liberación
Liberación


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El Pensamiento Crítico: la universidad como conciencia de su tiempo. Autores como Paulo Freire
(2005), Henry Giroux (1990, 2005) y Peter McLaren (1997, 2021) han enfatizado el papel de la educación
en cuanto práctica de la libertad y concienciación. Frente a la universidad como institución emisora de
contenidos y bancaria, el pensamiento crítico propone una universidad de la reflexión crítica, el diálogo
problematizador y la acción transformadora. Las implicaciones curriculares que demanda es formar a
los futuros profesionistas en la dialogicidad y la cultura del debate argumentado. Asimismo, determina
utilizar métodos centrados en el aprendizaje como la resolución crítica de problemas y retos, escritura
argumentativa y pensamiento sistémico, una formación que crítique el modelo vigente, evitando una
formación pasiva que genera estudiantes apáticos y sumisos y, por ende, una ausencia de agencia
estudiantil.

Paradigma de la complejidad: pensar la universidad como sistema vivo y complejo. Edgar Morin (1994,
1999) ha sido uno de los principales promotores del pensamiento complejo. Desde esta perspectiva,
la universidad debería abandonar la fragmentación disciplinar y acoger una lógica sistémica,
hologramática, inter y transdisciplinaria. Esto significa formar a estudiantes polivalentes capaces de
integrar saberes diversos, comprender la incertidumbre del conocimiento, la contradicción y la
emergencia y la comprensión como saberes necesarios. La implicación que tendría en el modelo
curricular de la Nueva Universidad Mexicana se reflejaba en abandonar las tareas aisladas e inconexas
por proyectos integradores. El establecimiento de campos problemáticos, más que parcelas
disciplinares, lograr la articulación ciencia–vida. Ello permitirá cuestionar y enfrentar al modelo vigente
caracterizado por la fragmentación, la hiperespecialización precoz y la visión instrumental y
tecnocrática.

Epistemologías del Sur: pluralizar los saberes en la universidad. Como sostienen Boaventura de Sousa
Santos (2010, 2021) y Catherine Walsh (2009, 2013), el conocimiento no es sinónimo de ciencia
eurocéntrica con una visión reduccionista del conocimiento única y unívoca. Por el contrario, desde
esta visión epistemológica emergente y revolucionaria, se reivindican los saberes ancestrales,
populares, comunitarios y situados como fuentes legítimas de producción de sentido. La universidad,
por consiguiente, no debe imponer la episteme occidental, sino ser un espacio de diálogo de saberes.
Las modificaciones curriculares que la Nueva Universidad Mexicana debería establecer serían, entre
otras, la inclusión de lenguas originarias, metodologías participativas, saberes de pueblos originarios,
de grupos populares y culturas subalternas. Además, confrontar al viejo modelo curricular vigente
caracterizado por el epistemicidio, monoculturalismo y la subordinación al Norte Global. La siguiente
tabla muestra la matriz de articulación que integra los cuatro anteriores enfoques bajo ejes
considerados clave para la formación universitaria. Esta organización permite pensar un currículo,
proyectos y políticas que materialicen coherentemente los principios transformadores.

Tabla 3

Matriz de articulación

Eje
transversal

Filosofía de la
Liberación

Pensamiento
Crítico

Paradigma de la
Complejidad

Epistemologías del
Sur

Sujeto El Otro como
sujeto ético-
político

Estudiante como
agente crítico

Sujeto situado y
sistémico

Sujeto colectivo y
comunitario

Conocimiento Saber desde la
realidad
oprimida

Conocimiento
problematizador

Saber inter y
transdisciplinario

Diálogo de saberes
y conocimientos
situados

Comunidad Comunidad
como
horizonte
ético

Participación social
transformadora

Red relacional de
actores

Comunidad como
fuente y fin del
conocimiento


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Evaluación Juicio ético-
formativo

Evaluación como
co-construcción
crítica

Evaluación
sistémica,
procesual

Evaluación
comunitaria y
situada


Fuente: elaboración propia.

CONCLUSIONES

En este apartado ofrecemos una serie de recomendaciones de política pública, dirigido a los órganos
de gobierno del subsistema de educación superior, y particularmente la SEP, la Asociación Nacional de
Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y los congresos federales y estatales
para impulsar legal, financiera y curricularmente la transición a un modelo universitario que dialogue y
sea consecuente y congruente con los postulados de la Nueva Escuela Mexicana y su perspectiva
humanista, democrática y emancipadora, de tal manera que se garantice y cierre la continuidad
formativa y profesional de las y los estudiantes.

En primer lugar, proponemos una profunda renovación y reforma de los mecanismos de gobernanza
de las universidades. Para tal efecto, se requiere una democratización de los cuerpos colegiados y de
las estructuras de decisión para asegurar que estudiantes, personal docente y actores sociales
participen efectivamente en la toma de decisiones. Esto también es una medida no solo para ampliar
las voces dentro de las universidades, sino para crear nuevos tipos de poder conjunto, reflejando
prácticas de horizontalidad y cogestión del conocimiento. La revisión de los estatutos universitarios
debe incluir consideraciones y criterios de equidad, perspectiva de género e igualdad sustantiva,
transparencia en el proceso de elección de las autoridades y mecanismos de control y rendición de
cuentas con procesos auditables públicos.

Un segundo eje vital es el refuerzo de la cohesión social y territorial. Las universidades son agentes de
desarrollo por la comunidad y lugares de encuentro para diferentes formas de conocimiento. En este
sentido, se debe sugerir la formulación de programas de servicio social como prácticas profesionales
orientadas hacia proyectos locales colectivos de impacto, que deben incorporarse en el currículo y
evaluarse no solo en términos de niveles técnicos de enseñanza, sino también por sus efectos y
consecuencias sociales.

Finalmente, los modelos institucionales de evaluación tradicionalista deben ser reconceptualizados y
reconfigurados para adecuar las implicaciones epistémicas y éticas del nuevo paradigma. La
evaluación de calidad o excelencia no puede seguir siendo medida solo a través de elementos
cuantitativos de empleabilidad, producción científica o acreditación de programas. Se necesita una
evaluación cualitativa participativa y formativa, ya que el nivel de apropiación crítica del conocimiento,
la integración de diferentes epistemologías, la coherencia ética del trabajo docente y un compromiso
con el bienestar colectivo deben ser abordados.

Impacto proyectado y resultados esperados

La aplicación del modelo considerado para la NUM tendría efectos a múltiples niveles. Primero, habría
un cambio en la relación actual que los estudiantes tienen con el conocimiento, su entorno y con ellos
mismos. Este sujeto crítico, éticamente comprometido y capaz de generar conocimientos localizados,
romperá la lógica bancaria de la educación tradicionalista y avanzará en capacidades reflexivas y
colectivas y potenciaría sujetos reflexivos, críticos y propositivos y empoderados en un sentido
colectivo o comunitario.

A nivel docente, se esperaría una resignificación de su rol sociocultural y psicopedagógico, a través de
abandonar la figura de la o el docente que solo transmite contenido unilateralmente, sino que motivará


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procesos dialógicos, compartirá su experiencia con los estudiantes y los ayudará a cerrar la brecha
entre lo nacional y lo local, a partir de una relación horizontal, basada en el respeto a la dignidad de la
persona y enfatizando un ambiente democrático e inclusivo.

A nivel institucional, este modelo fomentaría la flexibilidad curricular y la articulación de trayectos
educativos personalizados basados en lógicas territoriales. Esto podría traer un cambio importante en
los indicadores de permanencia, finalización oportuna y satisfacción estudiantil (que suelen ser débiles
para el sistema universitario mexicano). Además, se espera hacer una contribución positiva a la
investigación, con proyectos sociales y educativos basados en el aprendizaje-servicio que estarían
directamente conectados a la realidad social real, con producción científica social y
epistemológicamente relevante.

A nivel sistémico, la incorporación de estas propuestas en los currículos universitarios podría contribuir
a la disminución de las brechas entre subsistemas, regiones y tipos de universidades. Las
universidades comunitarias e interculturales, manejadas con criterios de justicia cognitiva y
epistemológica, se convertirían en puntos de innovación educativa y social trasformadora que bien
podría ser orientada desde una política nacional de trasformación estructural.

La propuesta de la Nueva Universidad Mexicana (NUM) no está exenta de tensiones ni resistencias. Un
desafío clave es la inercia institucional que caracteriza a muchas universidades públicas, donde
estructuras jerárquicas, currículos fijos y culturas académicas hegemónicas descalifican otras formas
de conocimiento. El paso a un modelo inclusivo, emancipador y territorializado implica necesariamente
procesos de desaprendizaje, negociación y confrontación, tanto desde lo normativo como lo simbólico.

No obstante, las expectativas que se abren con este modelo propuesto también son anhelos posibles.
El ejercicio vinculatorio entre los principios de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y el interés por la
justicia epistémica, la democratización del conocimiento y el arribo de la pedagogía decolonial nos
brinda una oportunidad única para conceptualizar la educación superior en México y transitar hacia la
Nueva Universidad Mexicana (NUM). Esta propuesta, lejos de ser utópica, se inspira en experiencias ya
existentes en universidades interculturales, comunitarias y autónomas, demostrando que otra
universidad no solo es posible, sino urgente y necesaria.

Esta Nueva Universidad Mexicana debe ser concebida como parte del Proyecto de Nación en el
Segundo Piso de la Cuarta Transformación y estar conectada a objetivos de igualdad social, dignidad
de los seres humanos y transformación de estructuras. Esta universidad no está destinada a replicar
el orden prevaleciente, sino a establecerse como un espacio de contestación creativa, producción de
conocimiento liberador y sujetos capaces de imaginar y construir otros mundos.

Los pilares que la sostienen -Filosofía de la Liberación, Pensamiento Crítico, Paradigma de la
Complejidad, Educación Decolonial, Epistemologías del Sur y más- deben traducirse y transformarse
en propuestas curriculares inéditas, marcos participativos institucionalizados y formas pedagógicas
liberadoras. El análisis que hemos esbozado aquí traza una línea de realización colectiva que desafía
tanto la voluntad política como la imaginación pedagógica.

Este ensayo, en resumen, es una invitación al diálogo, la construcción y la disputa sobre el futuro de la
universidad pública en México. Llamamos a repensar la educación superior como un bien público, no
un privilegio, y como una herramienta para dignificar la vida, sobre todo, la de los grupos más
vulnerables del país.



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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2025, Volumen VI, Número 4 p 2481.


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