en el adolescente físicamente, psicológicamente y socialmente, es por ello que causa una
variedad de crisis en el individuo, sin embargo, son esenciales en las experiencias (físicas,
psicológicas y sociales) del sujeto para que existe un desarrollo optimo con la finalidad de crear
una independencia del individuo. Es así, que la OMS (2000) demarca tres períodos dentro de la
adolescencia, por una parte, se encuentra la adolescencia temprana que abarca de 10 a 13 años,
después aparece la adolescencia media de 14 a 16 años, y por último se encuentra la
adolescencia tardía la cual abarca de 17 - 19 años de edad. Es decir, que la etapa de la
adolescencia parte de los 10 años hasta los 19 años. El termino juventud según la OMS
comprende desde los 15 años hasta los 24, es decir, abarca de igual forma la etapa de la
adolescencia media como la tardía, ya que dentro de estas dos etapas existe una mayor
maduración en los aspectos psicológicos y físicos del sujetos, sin embargo, es esencial indicar
que dentro de este proceso puede variar la aparición de las interacciones sociales, la formación
de identidad y los comportamientos de responsabilidad del sujeto, es así que la juventud no se
considera un procesos uniforme este varía en cada uno de los individuos (Pineda y Aliño, 1990).
Uno de los factores que puede influir en la adolescencia es el estrés; que según Obando et al
(2017) se describe al estrés como el resultado que genera entre la persona y su entorno, en el
cual el individuo experimenta un estado de amenaza – desequilibrio ante distintos factores, estos
pueden ser biológicos, físicos, psicológicos o emocionales. De igual forma, la OMS (2008)
delimita el termino estrés como la unión de reacciones ya sea fisiológicas o psicológicas que
preparan al cuerpo para la acción. Sin embargo, es importante mencionar la subjetividad que
tiene el individuo sobre la situación, es así que la percepción y las herramientas que maneje al
momento de afrontar distintos escenarios serán esenciales para su accionar (Sonnentag y Frese,
2003). Desde la posición de Karam et al (2019) resalta que en la actualidad el estrés ya es
considerado una enfermedad psicológica la cual se encuentra relacionado con los conflictos que
experimenta la persona. No obstante, el estrés también es considerado como una habilidad de
supervivencia la cual genera en el individuo la estimulación para la consecución de objetivos
propuestos (Lucero et al, 2014). El estrés puede generarse por una variedad de estímulos, entre
ellos el área educativa, ya que, a lo largo de la vida del ser humano, se encuentra desarrollándose
dentro de esta lo que con lleva la estrecha relación entre los estímulos estresores y la reacción
del estudiante. Es así como según Naranjo (2009) resalta que, dentro del ambiente de clases,
pueden aparecer un sinfín de estímulos estresores el cual afectaran al estudiante y el desempeño
académico que debe generar. De igual forma, se lo puede definir al estrés educativo como el
malestar que experimentan los estudiantes debido a estímulos a los cuales no se encuentra
adaptado (Martínez y Díaz, 2007). En otras, palabras el estrés educativo parte desde los procesos
subjetivos de adaptación de cada uno de los estudiantes entre ellas puede estar: las distintas
técnicas que utilizan los docentes, las distintas materias, trabajos, ensayos, calificaciones, y algo
esencial el desarrollo psicosocial del individuo dentro de este entorno. Santrock (citado por
Karam et al, 2019) resalta que muchas de las veces los estudiantes se encuentran con ansiedad
debido a la convivencia académica, sin embargo, menciona que muchas de las veces es el
resultado de experimentar niveles altos de estrés. Como se ha mencionado anteriormente la
adolescencia es una etapa donde se experimenta una variedad de crisis, ya sea por los cambios
físicos o psicológicos, además de considerar las preocupaciones sociales que vivencia el joven.
Es así que se puede considerar estímulos estresores para el adolescente como: los cambios
puberales, vulnerabilidad genética, los cambios en el ámbito de la sexualidad, la búsqueda de
independencia, el cumplimiento de deberes y la búsqueda de derechos, distinción ideológica
entre adultos y adolescentes, la búsqueda de habilidades sociales, la presión social por parte de
sus pares, la vivencia de conflictos paternales y la búsqueda del desarrollo académico (Lucero
et al, 2014).