LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 732.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i5.4631

Una revisión sistemática sobre los constructos empatía y
teoría de la mente en adultos sanos

A systematic review of the constructs empathy and theory of mind in
healthy adults


Agustín Benítez Goncalvez1
benitez.agustin@outlook.es

https://orcid.org/0000-0003-2412-1360
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Centro Interdisciplinario de

Investigaciones en Ciencias de la Salud y del Comportamiento (CIICSAC) - Universidad Adventista del Plata
(UAP). Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).

Libertador San Martín – Argentina

Viviana Lemos
viviana.lemos@uap.edu.ar

https://orcid.org/0000-0002-8855-2293
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Centro Interdisciplinario de

Investigaciones en Ciencias de la Salud y del Comportamiento (CIICSAC) - Universidad Adventista del Plata
(UAP)

Libertador San Martín – Argentina

Marisel Gutiérrez
doc.mariselgutierrez@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-5462-0227
Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Ciencias de la Salud y del Comportamiento (CIICSAC).

Universidad Adventista del Plata (UAP)
Libertador San Martín – Argentina


Artículo recibido: 18 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 07 de octubre de 2025.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.

Resumen
La Teoría de la Mente (ToM) y la empatía son habilidades fundamentales para una adecuada
interacción social. Es común encontrar un entrecruzamiento conceptual entre ambos constructos que,
si bien se relacionan, no son equivalentes. Objetivo: Realizar una revisión sistemática de los artículos
publicados en inglés y español durante los años 2012 a 2022, que incluyan el estudio de la empatía y
la ToM en adultos sanos, con el fin de esclarecer sus aspectos distintivos. Método y Resultados:
Siguiendo los lineamientos PRISMA se encontraron inicialmente 33.662 artículos. Tras descartar
duplicaciones y aplicar criterios de inclusión y calidad (evaluados por tres investigadores
independientes) se seleccionaron finalmente 68 artículos, los cuales fueron clasificados en seis ejes
temáticos diferentes. Se discuten resultados de los artículos encontrados, aclarando su diferenciación
conceptual, operacional y neuroanatómica.

Palabras clave: revisión sistemática, PRISMA, empatía, teoría de la mente, adultos sanos


Abstract
Theory of Mind (ToM) and empathy are fundamental skills for appropriate social interaction. A


1 Autor de correspondencia.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 733.

conceptual overlap between these constructs is commonly found; however, although they are related,
they are not equivalent. Objective: To conduct a systematic review of articles published in English and
Spanish between 2012 and 2022 that included the study of empathy and ToM in healthy adults, aiming
to clarify their distinctive aspects. Method and Results: Following PRISMA guidelines, an initial 33,662
articles were identified. After removing duplicates and applying inclusion and quality criteria (assessed
by three independent researchers), 68 articles were finally selected and classified into six different
thematic categories. The results of the reviewed articles are discussed, highlighting their conceptual,
operational, and neuroanatomical distinctions.

Keywords: systematic review, PRISMA, empathy, theory of mind, healthy adults




















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Cómo citar: Agustín Benítez Goncalvez, Lemos, V., & Gutiérrez, M. (2025). Una revisión sistemática
sobre los constructos empatía y teoría de la mente en adultos sanos. LATAM Revista Latinoamericana
de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (5), 732 – 747. https://doi.org/10.56712/latam.v6i5.4631


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 734.

INTRODUCCIÓN

La cognición social comprende las capacidades que permiten percibir, interpretar y responder a los
estados mentales y emocionales de los demás, entre las cuales destacan la empatía y la teoría de la
mente (ToM) como pilares del funcionamiento social (Schmidt et al., 2021; Di Tella et al., 2020). Aunque
ambos constructos se relacionan, refieren a procesos diferenciables: la ToM implica inferir y atribuir
creencias, intenciones o deseos sin necesidad de reacción emocional, mientras que la empatía
conlleva resonancia afectiva y la capacidad de compartir emociones (Davis, 2018). En la vida cotidiana,
estas funciones confluyen y contribuyen a la comprensión mutua y a la regulación de la conducta social
(Ramezani et al., 2019).

Tanto la empatía como la ToM se desarrollan tempranamente y se mantienen durante la adultez, pero
pueden presentar variaciones individuales y déficits en diversas condiciones clínicas o neurológicas
(Baez et al., 2014; Shamay-Tsoory et al., 2003). A nivel conceptual, se reconoce que la empatía integra
dimensiones cognitivas y afectivas (Davis, 2018), y que ambas funciones poseen correlatos
neuroanatómicos diferenciados. Así mismo, la ToM implica procesos que incluyen la toma de
perspectiva cognitiva (ToM cognitiva) y la comprensión de las emociones (ToM afectiva) (Shamay-
Tsoory et al., 2010), asociados a sustratos neuronales distintos. Mientras la empatía se vincula con la
activación de la amígdala, la ínsula y el cíngulo anterior, la ToM involucra regiones como la corteza
prefrontal medial, el surco temporal superior y la unión temporoparietal (Dvash & Shamay-Tsoory, 2014;
Kanske et al., 2015).

En los últimos años se ha señalado un solapamiento conceptual entre los aspectos cognitivos de la
empatía y los afectivos de la ToM, lo cual ha derivado en inconsistencias metodológicas: algunos
estudios utilizan instrumentos diseñados para medir un constructo con fines de evaluar el otro, o no
especifican claramente la dimensión analizada (Gutiérrez-Cobo et al., 2023; Panzica et al., 2019). Esta
situación dificulta la interpretación de los hallazgos y plantea la necesidad de revisar la literatura
disponible con un enfoque comparativo.

En este marco, el objetivo de la presente revisión sistemática es identificar, analizar y sintetizar los
estudios empíricos publicados en inglés y español entre 2012 y 2022 que evalúen simultáneamente
empatía y ToM en adultos sanos, con el propósito de aportar claridad conceptual, operativa y
neuroanatómica, así como destacar sus puntos de convergencia y diferenciación.

METODOLOGÍA

Diseño

Este estudio corresponde a un diseño teórico de revisión sistemática, siguiendo los lineamientos
PRISMA (Moher et al., 2009) y las etapas metodológicas sugeridas por Perestelo-Pérez (2013): (1)
delimitación del tema, (2) formulación de la estrategia de búsqueda y criterios de inclusión, (3)
ejecución y almacenamiento de resultados, (4) selección de artículos, (5) evaluación de la calidad, (6)
procesamiento de la información y (7) síntesis e interpretación de los hallazgos.

Estrategia de Búsqueda

La búsqueda bibliográfica se realizó entre mayo y agosto de 2023 en bases de datos generales y
especializadas (Google Académico, EBSCOhost, PubMed, Scielo, Science Direct y Redalyc), utilizando
palabras clave en español e inglés relacionadas con empatía, teoría de la mente y neurociencia
socioafectiva, combinadas mediante operadores booleanos. Los artículos potencialmente pertinentes
fueron seleccionados inicialmente a partir de título y resumen y luego almacenados para análisis
completo.


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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 735.

Criterios de Inclusión

Se consideraron estudios empíricos publicados entre 2012 y 2022, en inglés o español, que abordan
simultáneamente empatía y ToM en adultos sanos (18–66 años). Se excluyeron revisiones, ensayos
teóricos y estudios con muestras clínicas.

Selección de Estudios y Evaluación de Calidad

Tres revisores realizaron la selección de los estudios de manera independiente. La calidad de los
artículos se evaluó considerando nueve dimensiones: (1) claridad del fenómeno de estudio, (2)
fundamentación teórica, (3) descripción del entorno o contexto, (4) consideraciones éticas, (5)
características de la muestra, (6) presentación de resultados, (7) procedimientos de recolección de
datos, (8) procedimientos para el análisis de datos, y (9) discusión de las implicancias teóricas y
prácticas del estudio.

Cada dimensión fue puntuada con un valor de 0 (no cumple), 0.5 (cumple parcialmente) o 1 (cumple
plenamente), otorgando un puntaje total que permitió clasificar los artículos en tres niveles de calidad:
baja (0–3), media (4–6) y alta (7–9). Los puntajes asignados por cada revisor fueron posteriormente
comparados y discutidos para establecer un consenso y asegurar el acuerdo Inter evaluador.

Procesamiento y Análisis de la Información

Los estudios fueron codificados según el idioma de publicación, el país de origen de los datos, el año
de publicación, el tipo de diseño metodológico, los materiales y procedimientos de recolección de
datos, los instrumentos empleados, el número de participantes, el rango etario y el perfil poblacional
de la muestra (según la propuesta de Pires et al., 2015).

Posteriormente, se aplicó una categorización temática consensuada (Lucas et al., 2007), que derivó en
seis ejes principales: a) relación entre empatía y ToM; b) influencia recíproca y de otras variables; c)
diferencias grupales por variables sociodemográficas o disposicionales; d) estudios instrumentales; e)
estudios sin evaluación neuroanatómica; y f) estudios con correlatos neuroanatómicos mediante
neuroimagen.

RESULTADOS

Resultados de la Búsqueda

La estrategia de búsqueda inicial identificó 33.662 registros. Tras la aplicación de los criterios de
inclusión y exclusión, la eliminación de artículos duplicados y la evaluación de calidad de los mismos,
se incluyeron finalmente 68 estudios empíricos. El proceso completo de identificación, cribado y
selección se sintetiza en la Figura 1 (PRISMA).


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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 736.

Figura 1

Diagrama de flujo de selección de publicaciones


Fuente: elaboración propia.

Evaluación de Calidad

La valoración metodológica mostró un perfil robusto para el corpus en general: 66 artículos fueron
clasificados como de calidad alta y dos como de calidad media; ninguno alcanzó la categoría de
calidad baja. Esta distribución respalda la solidez de las conclusiones e inferencias derivadas de esta
revisión sistemática.

Perfil de los Estudios Seleccionados

La producción se concentró en 2015 y 2022, con diez publicaciones en cada año, seguida por 2016,
2014 y 2020, y en menor medida por 2013, 2021, 2012, 2017, 2018 y 2019. Predominó el inglés como
idioma de comunicación científica, con 65 artículos, frente a tres en español. En términos geográficos,
Alemania lideró la contribución con 20 publicaciones, seguida por Italia, Estados Unidos, Reino Unido
y China; otros países, entre ellos Argentina, Brasil, Irán, Corea, Japón y Canadá, aportaron una o dos
publicaciones.

La totalidad de los estudios adoptó un enfoque cuantitativo y transversal, con una presencia
mayoritaria de diseños ex post facto (n = 48), seguido por trabajos cuasiexperimentales (n = 12) e
instrumentales (n = 8), conforme a la clasificación de Montero y León (2007).

En relación con los instrumentos y procedimientos utilizados para evaluar la cognición social, la
mayoría de los estudios recurrieron a tareas de evaluación (n = 58) y autoinformes (n = 51). Para la
medición de la empatía, los instrumentos más frecuentemente utilizados fueron el Interpersonal
Reactivity Index (n = 29), el Empathy Quotient (n = 13) (Davis, 1980, 2018; Baron-Cohen & Wheelwright,
2004), y para ToM destacaron el RMET y el EmpaToM (Olderbak et al., 2015; Kanske et al., 2015; Tholen
et al., 2020). Cabe señalar que algunos estudios desarrollaron instrumentos ad hoc o tareas específicas
para sus propios fines de investigación (n = 14).


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Asimismo, 28 estudios incorporaron técnicas de neuroimagen principalmente resonancia magnética
funcional (fMRI) (n = 24), y en menor medida, electroencefalografía (EEG) (n = 4). Estas técnicas
permitieron caracterizar correlatos neuroanatómicos de la empatía y la teoría de la mente. (Altmann
et al., 2012; Panzica et al., 2019; Schmidt et al., 2021).

El tamaño de muestra de los estudios incluidos fue heterogéneo, oscilando entre un mínimo de 15
participantes y un máximo de 799 adultos sanos, con variaciones según el diseño y la técnica utilizada.

Relación entre Empatía y ToM

El conjunto de estudios que abordó de manera directa el vínculo entre ambas habilidades (n = 16),
describe una relación funcional compleja: se observan asociaciones positivas, activaciones conjuntas
y fenómenos de modulación/inhibición recíproca en función del contexto emocional y de la demanda
cognitiva. La empatía afectiva se asocia con mayor consistencia a la ínsula anterior, la amígdala y
regiones cinguladas, mientras que la ToM recluta con más claridad la unión temporoparietal (UTP/STS)
y áreas prefrontales mediales/dorsomediales (Dvash & Shamay-Tsoory, 2014; Kanske et al., 2015; Valk
et al., 2017; Tholen et al., 2020; Schmidt et al., 2021). La evidencia muestra además que, bajo alta carga
afectiva, la ínsula puede inhibir la UTP vinculada a ToM, priorizando la resonancia afectiva (Kanske et
al., 2016), mientras que tareas que exigen atribución mental compleja enfatizan redes de mentalización
con menor participación afectiva (Hervé et al., 2013; Valk et al., 2017). En esta dirección convergen
hallazgos de conectividad y co-activación entre redes de simulación y mentalización frente a estímulos
empáticos (Raz et al., 2014; Sadeghi et al., 2022) y resultados conductuales que vinculan mayor
empatía con mejor interpretación de falsas creencias o con estilos menos egocéntricos de
razonamiento (Ferguson et al., 2015; Bodden et al., 2013; Manfredi et al., 2020).

Efectos Recíprocos con otras Variables

Al estudiar el efecto recíproco de la empatía y la ToM y otras variables (n = 21) se observó que las
investigaciones que manipularon o examinaron moduladores externos encontraron efectos
heterogéneos y, por lo general, de tamaño pequeño a moderado. La administración de oxitocina tiende
a mejorar la mentalización, especialmente en individuos con baja empatía basal, y se asocia con mayor
activación de UTP ante estímulos prosociales (Feeser et al., 2015; Hu et al., 2016). La estimulación
cerebral no invasiva (tDCS/rTMS) sobre UTP o CPF medial muestra patrones específicos y, en
ocasiones, dependientes del nivel empático (Krause et al., 2012; Mai et al., 2016). Intervenciones breves
como mindfulness o música emocional favorecen selectivamente la preocupación empática o la
compasión, con efectos menos claros sobre la ToM (Tan et al., 2014; Melloni et al., 2013; McDonald et
al., 2022), mientras que la sincronía motora se asocia con incrementos en ToM sin cambios
consistentes en empatía (Basile et al., 2022). En condiciones naturales, el uso de barbijos opacos
reduce el rendimiento en ToM y empatía afectiva en comparación con barbijos transparentes
(McCrackin et al., 2022). Además, rasgos disposicionales, como la alexitimia, la impulsividad/atención
o estilos de identificación, modulan el desempeño y los patrones de activación (Di Tella, Adenzato et
al., 2020; Rodríguez et al., 2022; Cheetham et al., 2014).

Diferencias de Grupos

En esta revisión sistemática se encontraron 8 estudios de diferencia de grupos en empatía y ToM. Las
comparaciones por sexo, práctica o estilo de vida y otras características grupales muestran patrones
matizados. Diversos estudios informan ventaja femenina en empatía y reconocimiento emocional, con
diferencias menos robustas o inconsistentes en ToM (Arango Tobón et al., 2014; Di Tella, Miti et al.,
2020). Otros trabajos encuentran mejor ToM en mujeres según el paradigma aplicado (Jankowiak-
Siuda et al., 2016; Bek et al., 2022). Las comparaciones entre meditadores y no meditadores tienden a
favorecer a los primeros en cognición social y menor sesgo hostil, aunque no siempre se replican


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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 738.

(Campos et al., 2019; Melloni et al., 2013). Diferencias por deporte u orientación sexual no resultan
sistemáticas y dependen del tipo de tarea (Aguirre-Loaiza et al., 2020; Wu et al., 2016). Estudios con
fMRI muestran, además, superposición entre redes de ToM y comprensión del habla y un patrón
diferencial para oraciones emocionales, reforzando la sensibilidad de estas comparaciones al contexto
y estímulo (Hervé et al., 2013).

Estudios Instrumentales

Las contribuciones psicométricas (n = 6), ponen de relieve la necesidad de instrumentos sensibles a
las dimensiones específicas de cada constructo. El RMET presenta cuestiones estructurales
(unidimensionalidad discutida), y versiones abreviadas o modelos por valencia que exhiben mejor
ajuste en diversos contextos culturales (Olderbak et al., 2015; Lee et al., 2020; Jankowiak-Siuda et al.,
2016). El RFQ aporta una evaluación bifactorial de la mentalización (certeza/indeterminación) con
evidencias de validez respecto de empatía, toma de perspectiva y mindfulness (Fonagy et al., 2016), y
la adaptación española del EQ mantiene estructura y validez convergente (Redondo & Herrero-
Fernández, 2018). En paralelo, el EmpaToM ofrece un paradigma convergente conductual-neural que
diferencia operativamente empatía y ToM y ha sido replicado con análisis a nivel de ítem y
generalización de patrones de activación (Kanske et al., 2015; Tholen et al., 2020).

Relación entre Empatía, ToM y otras Variables sin Evaluación de Neuroimagen

En esta revisión se encontraron cinco artículos que investigaron el vínculo entre empatía, ToM y otras
variables potencialmente relacionadas, sin considerar su evaluación a nivel neuroanatómico. En esta
dirección, más allá de la manipulación experimental, estos trabajos describen asociaciones
consistentes entre rasgos, hábitos y cognición social. La lectura de ficción se vincula con mejor ToM
en ciertos subgrupos, controlando edad, educación y empatía autorreportada (Tabullo et al., 2018). La
justicia se asocia con mayor precisión al inferir creencias, mientras que rasgos de la triada oscura
correlacionan negativamente con empatía y ToM (Artinger et al., 2014; Schimmenti et al., 2019). Las
experiencias disociativas muestran relación con peor desempeño en empatía y ToM y con mayor
alexitimia y apego inseguro (Schimmenti, 2015). En adultos jóvenes italianos, la ToM social perceptual
media asociaciones entre asertividad, empatía y creencias de confianza, aportando un modelo de
articulación entre estas variables (Petrocchi et al., 2020).

Relación entre Empatía, ToM y otras Variables Incluyendo Evaluación de Neuroimagen

La mayoría de los estudios incluidos en este eje temático emplearon imágenes por resonancia
magnética funcional (fMRI) como técnica principal (n = 11), y solo un trabajo utilizó
electroencefalografía (EEG).

Estos estudios con fMRI y EEG consolidan un patrón de marcadores diferenciales y redes compartidas.
La ínsula anterior emerge como nodo central de empatía afectiva, mientras que UTP/STS se asocia
con ToM cognitiva; regiones prefrontales mediales, precúneo y componentes de la red neuronal por
defecto actúan como puentes que integran información afectiva e inferencial según la demanda de la
tarea (Tusche et al., 2016; Reniers et al., 2012; Prochnow et al., 2014; Regenbogen et al., 2012; Schmidt
et al., 2021). Rasgos como altruismo, maquiavelismo o colectivismo se acompañan de perfiles
específicos de activación y conectividad en redes de mentalización y simulación (Haas et al., 2015;
Bagozzi et al., 2013; Knyazev et al., 2018; Taiwo et al., 2021; Wang et al., 2015), lo que sugiere que la
arquitectura neural de la cognición social es sensible tanto a disposiciones individuales como a
contextos socioculturales.



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Síntesis Integradora

En conjunto, la evidencia indica que empatía y ToM no son intercambiables: difieren en sus
dimensiones dominantes—afectiva en la primera, inferencial en la segunda—, en sus medidas más
utilizadas y en sus correlatos neuroanatómicos principales. Con todo, ambas funciones interactúan de
manera dinámica y comparten recursos en escenarios sociales complejos. La elevada calidad
metodológica del corpus respalda estas conclusiones, aunque la heterogeneidad en definiciones,
tareas e indicadores aconseja avanzar hacia una mayor claridad operacional y hacía reportes
consistentes de dimensiones cognitivas y afectivas.

DISCUSIÓN

El objetivo de esta revisión fue identificar y analizar estudios empíricos que evaluaran conjuntamente
la empatía y la Teoría de la Mente (ToM) en adultos sanos (2012–2022), poniendo foco en su vínculo
y en su diferenciación conceptual, operativa y neuroanatómica. En conjunto, los hallazgos sostienen
que se trata de constructos diferenciables pero interrelacionados: la empatía, especialmente en su
dimensión afectiva, se asocia de modo más consistente con la ínsula anterior, regiones cinguladas y
la amígdala (Altmann et al., 2012; Bruneau et al., 2015; Dvash & Shamay-Tsoory, 2014; Tholen et al.,
2020), mientras que la ToM involucra con mayor claridad la unión temporoparietal (UTP/STS) y áreas
prefrontales mediales y dorsomediales (Kanske et al., 2015; Reniers et al., 2013; Valk et al., 2017;
Hildebrandt et al., 2021; Schmidt et al., 2021). Esta distinción funcional coexiste con zonas de
solapamiento (p. ej., CPF medial, precúneo), que facilitan una integración flexible según las demandas
situacionales (Regenbogen et al., 2012; Reniers et al., 2014; Schmidt et al., 2021). Ello ayuda a explicar
que, en contextos de alta carga emocional, la resonancia afectiva pueda modular o incluso interferir
con procesos inferenciales de mentalización (Kanske et al., 2016), mientras que, a la inversa, tareas
que exigen atribución de estados mentales complejos reclutan redes de mentalización con una
participación afectiva menor (Hervé et al., 2013; Valk et al., 2017).

Desde el punto de vista metodológico, se observa una fuente recurrente de heterogeneidad proveniente
de la asimetría en las estrategias de medición. La empatía suele evaluarse con autoinformes (p. ej., EQ,
IRI), en tanto que la ToM se valora típicamente con tareas de desempeño (p. ej., RMET). No sorprende,
entonces, la falta de convergencia entre ciertos pares de medidas (p. ej., EQ y RMET, IRI y RMET)
reportada en algunas muestras (Jankowiak-Siuda et al., 2016; Lee et al., 2020), ni las cuestiones
psicométricas del RMET (unidimensionalidad, versiones abreviadas, estructura por valencia) señaladas
por diferentes grupos (Olderbak et al., 2015; Lee et al., 2020). En contraste, los paradigmas integradores
que recogen simultáneamente índices conductuales y neurales—como EmpaToM—han producido
patrones más coherentes para distinguir empatía y ToM y mapear sus correlatos diferenciales (Kanske
et al., 2015; Tholen et al., 2020). Asimismo, adaptaciones y desarrollos instrumentales relacionados
con la mentalización (p. ej., RFQ) muestran propiedades psicométricas adecuadas y vínculos
esperables con empatía, toma de perspectiva y mindfulness (Fonagy et al., 2016), mientras que la
adaptación del EQ al español mantiene estructura y validez convergente (Redondo & Herrero-
Fernández, 2018).

Los resultados también muestran efectos condicionados por el contexto y los rasgos individuales.
Intervenciones breves o moduladores biológicos (mindfulness, música emocional, sincronía motora,
oxitocina, tDCS/rTMS) tienden a producir cambios selectivos de magnitud pequeña a moderada y
dependientes de la tarea, la dosificación y el perfil basal. En particular, la oxitocina se asocia con una
mejora de la mentalización, especialmente en personas con baja empatía de base (Feeser et al., 2015),
y con mayor activación de la UTP ante estímulos prosociales (Hu et al., 2016). La estimulación cerebral
no invasiva sobre UTP o CPF medial muestra efectos específicos y, en ocasiones, dependientes del
nivel empático (Krause et al., 2012; Mai et al., 2016). En cuanto a intervenciones breves, hay evidencia
de incrementos puntuales en preocupación empática y atribución de estados mentales tras meditación


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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 740.

(Tan et al., 2014), mientras que otros trabajos no replican efectos generalizados (Melloni et al., 2013);
la música emocional favorece empatía/compasión sin efectos claros sobre ToM (McDonald et al.,
2022), y la sincronía motora potencia ToM pero no empatía (Basile et al., 2022). Condiciones
ecológicas, como el uso de barbijos opacos, afectan negativamente la ToM y la empatía afectiva en
comparación con barbijos transparentes (McCrackin et al., 2022). Además, variables disposicionales
como la alexitimia (Di Tella, Adenzato et al., 2020), la impulsividad y la atención (Rodríguez et al., 2022),
o los rasgos de identificación (Cheetham et al., 2014) modulan el desempeño y los patrones de
activación asociados a la cognición social; en paralelo, estudios de conectividad y SNE enfatizan la
articulación entre redes de simulación e inferencia (Sadeghi et al., 2022; Prochnow et al., 2014).

En el plano de las diferencias entre grupos, se observa con relativa consistencia una ventaja femenina
en indicadores de empatía y reconocimiento emocional (Arango Tobón et al., 2014; Di Tella, Miti et al.,
2020), junto con resultados menos robustos para ToM (Shapouri et al., 2015); no obstante, algunos
trabajos hallan mejor ToM en mujeres según el paradigma (Bek et al., 2022; Jankowiak-Siuda et al.,
2016). Comparaciones por práctica y estilo de vida arrojan efectos favorables a meditadores en
cognición social y sesgo atribucional (Campos et al., 2019), aunque no siempre replicados (Melloni et
al., 2013). En deporte y orientación sexual los resultados no son sistemáticos (Aguirre-Loaiza et al.,
2020; Shapouri et al., 2015). Estos patrones sugieren que las diferencias entre grupos son pequeñas o
moderadas y sensibles al paradigma y a al sistema de medición empleado.

Por último, la distribución lingüística y geográfica de la producción—con predominio del inglés y fuerte
representación europea—converge con el perfil de nuestro corpus y subraya la necesidad de ampliar la
diversidad cultural y lingüística en el estudio de la cognición social (véanse, entre otros, los trabajos de
Alemania e Italia en neuroimagen y medición: Altmann et al., 2012; Bagozzi et al., 2013; Bodden et al.,
2013; Kanske et al., 2015; Valk et al., 2017; Tholen et al., 2020; Hildebrandt et al., 2021). En conjunto, la
evidencia disponible respalda que empatía y ToM no son intercambiables, pero la heterogeneidad
operacional aún limita inferencias más finas sobre su acoplamiento dinámico en situaciones naturales
(Reniers et al., 2013; Schmidt et al., 2021).

Limitaciones y Líneas Futuras de Investigación

Esta revisión incluyó únicamente estudios empíricos publicados en 2012–2022 con muestras de
adultos sanos, por lo que quedaron fuera trabajos teóricos, literatura gris (p. ej., disertaciones,
comunicaciones a congresos) y poblaciones clínicas o de otras etapas del ciclo vital.

La preponderancia de diseños transversales impide establecer trayectorias de cambio o
direccionalidad causal. La asimetría en la medición de la empatía (autoinforme) y la ToM (tarea) y la
variabilidad psicométrica de instrumentos utilizados (p. ej., estructura del RMET, formatos abreviados,
valencias) añaden ruido comparativo. A ello se suma la concentración geolingüística (inglés, países
europeos), que restringe la generalización intercultural.

A futuro, se requiere (a) incrementar estudios longitudinales y experimentales con pre-registro y
análisis del poder de la prueba explícitos; (b) adoptar diseños multimétodo y multinivel que integren
autoinformes, tareas conductuales, marcadores fisiológicos y neuroimagen en paradigmas
comparables (p. ej., EmpaToM y derivados), reportando de modo explícito las dimensiones
cognitivas/afectivas evaluadas; (c) fortalecer la validez psicométrica mediante invarianza de medida
entre idiomas y culturas, versiones abreviadas validadas y estímulos estandarizados
(valencia/activación); (d) ampliar la diversidad muestral (p. ej., hispanohablantes, niños, adolescentes,
adultos mayores) y considerar variables de confusión relevantes (alexitimia, reconocimiento
emocional, habilidades lingüísticas, función ejecutiva); y (e) en neurociencia, combinar conectividad
funcional/efectiva, enfoques multivariados y replicación abierta (datos y código disponibles) para
robustecer la inferencia.


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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 741.

CONCLUSIÓN

En síntesis, los estudios revisados brindan una base robusta para concebir a la empatía y a la ToM
como procesos diferenciados pero interrelacionados. Ambas habilidades pueden operar de forma
independiente, y su evaluación específica es viable, como lo demuestran diversos estudios (Dvash &
Shamay-Tsoory, 2014; Kanske et al., 2015). Además, difieren en sus dimensiones dominantes (afectiva
vs. inferencial), en sus indicadores de medición y en sus correlatos neuroanatómicos más
característicos, aunque comparten recursos y se co-modulan según las demandas del entorno social.
Este perfil dual —diferenciación con integración— explica por qué intervenciones, rasgos y contextos
impactan de manera selectiva o asimétrica sobre cada constructo. Para avanzar hacia modelos más
explicativos y aplicables, será clave homogeneizar la operacionalización de los constructos, equilibrar
los niveles de análisis (conductual y neural) y diversificar las poblaciones estudiadas. De este modo, la
disciplina podrá clarificar mejor cuándo y cómo empatizamos y mentalizamos, y con qué costos o
beneficios en el funcionamiento social cotidiano.


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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 742.

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