LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 1344.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i5.4675
Representaciones Sociales en las ruralidades. El Noroeste de
Guanajuato
Social Representations in rural areas. The Northwest of Guanajuato
María Guadalupe Ordaz Cervantes1
apiwto@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-8041-7126
Tecnológico Nacional de México / ITS de Purísima del Rincón
León – México
Marco Antonio Carrillo Pacheco
carrillo.pacheco81@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-5694-0307
Universidad Autónoma de Querétaro
Querétaro – México
Candi Uribe Pineda
upcandi@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0001-8262-077X
Universidad Autónoma de Querétaro
Querétaro – México
Artículo recibido: 28 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 20 de octubre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La complejidad de lo rural manifiesta una tipificación con múltiples atributos y diferentes escenarios
de socialización, como modos de vida tradicionales e hibridaciones en sus prácticas productivas, de
trabajo y alimenticias. En el presente estudio se realiza un análisis a profundidad, por medio de la
metodología cualitativa, para conocer e interpretar la cotidianidad y la resignificación del quehacer
comunitario en zonas con altos niveles de marginación y pobreza, con el sello característico de que
poseen una alta significación alimentaria en México. En los resultados damos cuenta de la
profundidad de la identidad en los alimentos y sus imaginarios sociales reflejada en sus
representaciones sociales, como lo es el temporal en las zonas altas del estado de Guanajuato.
Palabras clave: representaciones sociales, región, temporal, productos endémicos, prácticas
comunales
Abstract
The complexity of rural life manifests a typification with multiple attributes and different socialization
scenarios, such as traditional ways of life and hybridizations in their productive, work and food
practices. In this study, an in-depth analysis is carried out, through qualitative methodology, to
understand and interpret the daily life and the redefinition of community activities in areas with high
levels of marginalization, poverty, and with the characteristic seal of having a high food significance in
Mexico. In the results we account for the depth of identity in food and its social imaginaries reflected
in its social representations, such as the weather in the high areas of the state of Guanajuato.
1 Autora de correspondencia.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 1345.
Keywords: social representations, region, rainfed agriculture, endemic products, communal
practices
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Cómo citar: Ordaz Cervantes, M. G., Carrillo Pacheco, M. A., & Uribe Pineda, C. (2025).
Representaciones Sociales en las ruralidades. El Noroeste de Guanajuato. LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (5), 1344 – 1367.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i5.4675
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 1346.
INTRODUCCIÓN
El México moderno contrastado por lo rural se ve sometido aún por la gestión de políticas públicas
como impulso al desarrollo, de las cuales, se ha tratado por los gobiernos a través del tiempo con
diversos programas sociales, agrarios y productivos, inclusive con intervención alimentaria extranjera,
en el siglo pasado. El impacto de estos cambios ha dejado de lado la cultura, es decir, los saberes
profundos y las acciones comunitarias del entorno.
En ese sentido, el gobierno federal en curso destaca dos aspectos primarios en relación al combate a
la pobreza con la clasificación de las áreas de México que requieren mayor apoyo llamadas Zonas de
Atención Prioritaria (ZAP) (áreas identificadas con más del 50% de pobreza) y la promoción cultural
con la apropiación cultural y natural de las comunidades del país por medio del programa “pueblos
mágicos”.
Considerando el impulso gubernamental para la eliminación de la pobreza tipificadas en las ZAP
rurales y en las zonas culturales, observamos que hay comunidades que se escapan del ojo público y
tienen poca o nula intervención de las autoridades a pesar de estar en esa categoría.
Dicho lo anterior, nos preguntamos ¿cuáles son las prácticas productivas, de trabajo y alimentarias de
la región noroeste de Guanajuato que le dan identidad? y ¿Cuáles son los espacios que representan
sus actividades comunales? Para ello, en un primer momento abordamos aspectos teóricos de
estudios de la región y representaciones sociales, para contrastarlo con un trabajo empírico en la región
noroeste del estado de Guanajuato, ubicado en el centro occidente de México.
Los asuntos que aquí tratamos están insertos en los sistemas socioecológicos que se conforman por
las condiciones complejas propia del subsuelo en la región, por ello, los productos son poco variados,
de los que se destacan el frijol, el maíz, además cuenta con abundante espacio para el crecimiento de
nopal, donde la tuna tiene una presencia importante que resulta en varios productos alimenticios como
la bebida fermentada llamada “colonche”, queso de tuna, melcocha, entre otros, que se desprende de
los saberes profundos de cada familia, por sus tradiciones y su relación con la naturaleza que generan
cultura comunal, regional y en consecuencia, la contribución identitaria del país.
Con todo lo mencionado, el objetivo del estudio se enfocó en analizar las prácticas comunales que se
gestan por la producción, trabajo y alimentos tradicionales, para identificar las representaciones
sociales de la zona noroeste del estado de Guanajuato. Considerando que los saberes profundos,
memorias y prácticas que se desprenden desde la diversidad cultural y la biodiversidad identifican a
un país. En ese sentido, el fenómeno requiere atención multidisciplinaria e interdisciplinaria para
observar la región que se enmarca en “(…) sistemas complejos, dinámicos y de alta incertidumbre que
surgen de la interrelación de una trama de factores sociales (políticos, económicos, culturales, entre
otros) y biofísicos (componentes abióticos y bióticos)”. Que buscan la sobrevivencia en marcado en
Pronace de sistemas socioecológios y sustentabilidad (SSyS) (Conahcyt, 2024).
El texto cuenta con tres apartados, el primero se destaca por mostrar los antecedentes y la postura
teórica que enmarca la investigación, para posteriormente mostrar la metodología que privilegia
técnicas cualitativas como la observación y la entrevista, para identificar los hallazgos y la discusión
teórica sobre el uso del suelo y su cosmovisión discursiva, dando pauta para concluir con los aportes
concluyentes del presente estudio.
METODOLOGÍA
Por la complejidad de la ruralidad mexicana, fue necesario realizar una investigación cualitativa, con el
objetivo de garantizar un análisis a profundidad de los significados comunales. En este tipo de estudios
se deben considerarse también herramientas donde la comunidad sea partícipe, pues de ellos depende
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que la información cara a cara se logre “Desde el punto de vista epistemológico la experiencia les
permite a los participantes -aprender a aprender-” (Balcazar, 2003). Por otro lado, este enfoque
garantiza un acercamiento constante lo cual, genera mayor registro de esas experiencias comunales.
Las estrategias metodológicas fueron de inicio el acercamiento a la comunidad y contactar con actores
claves. Posteriormente, se realizó una revisión biográfica, seguida de un análisis geoespacial y un
trabajo de campo sistematizado para realizar el registro fotográfico, video y audio, además de
entrevistas semiestructurada a profundidad a los líderes comunales, agricultores y recolectores que,
nos permitieron identificar sus prácticas identitarias.
El presente estudio tuvo como eje los principios éticos en cada paso de la investigación, cuidando la
integridad y confidencialidad de las personas y grupos participantes. Para ello, se realizó la firma de
consentimientos informados, se tomó registro fotográfico, audio y video, todo ello con el objetivo de
evidenciar la acción comunitaria por más de un año.
Espacio de análisis
En consideración a la metodología donde el objetivo es la descripción densa, la unidad de observación
fue inicialmente la comunidad denominada “Laguna de Guadalupe” en el municipio de San Felipe del
estado de Guanajuato, pues muestra rasgos de representatividad suficientes para ser estudiada.
Figura 1
Localización de la comunidad
Nota: Descripción de datos: Elipsoide GRS80 Proyección: Universal Transversa de Mercator Datum
ITRF08 Edición 2018.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI 2023.
Dimensiones de estudio
Según los elementos teóricos del nuevo regionalismo (Rózga-Lute y Hernández-Diego, 2010) se pueden
sugerir ciertas categorías para el diseño de herramientas de investigación, considerando que estas
estarán trianguladas para una comparación técnica que garantice la validez de los instrumentos.
Además, “(…) proponer una concepción alternativa de la articulación entre las realidades situacionales
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y estructurales y, por consiguiente, entre los niveles “micro” y “macro” es necesario para este tipo de
estudios (Barthe, et al, 2017: 265).
Tabla 1
Matriz dimensional de estudio
Dimensiones Categorización Unidad de análisis
Región Noroeste del estado de
Guanajuato
Geografía y uso de tierra.
Economía Trabajo, producción y consumo. Indicadores generales de los habitantes en la
comunidad.
Sociedad y
cultura
Organización social, productos
alimenticios tradicionales,
tradiciones y eventos
Festividades y alimentos.
Fuente: elaboración propia.
Tabla 2
Operación de las Herramientas
Categoría Características Herramienta-Actores
Producción Tipo de producción agraria Observación/Entrevista- agricultor
Trabajo Proceso de trabajo Observación/Entrevista- agricultor
Organización del trabajo Observación/Entrevista- agricultor
Personas que trabajan Observación/Entrevista- agricultor
Consumo Clientes Observación/Entrevista- agricultor
Proveedores Observación/Entrevista- agricultor
Organización social Grupos sociales y
liderazgos
Observación/Entrevista-Actor clave
Productos alimenticios
tradicionales
De producción agrícola y
endémicos
Observación/Entrevista-Actor clave y
recolector
Fiestas y eventos Observación/Entrevista-Actor clave y
agricultor
Fuente: elaboración propia.
DESARROLLO
Antecedentes
Las estrategias de México hacia el desarrollo nacional venidas del siglo XX como un país independiente
se impulsaron bajo la premisa de incorporar lo rural a lo urbano, sin embargo, la búsqueda al exterior
comenzada en los ochenta privilegió a sectores financieros e industriales, tratando de incorporar las
zonas rurales a éstos, no obstante, los resultados por décadas se han complejizado por los cambios
políticos de cada sexenio, pues se olvida lo rural por la urbanidad en búsqueda de la densidad del
simpatizante del voto, con lo que crecen y se desarrollan sólo algunas regiones del país, dejando
desprovistas a millones de personas que viven en zonas rurales.
Por lo anterior, la esfera rural se contrae en la espera de los programas sociales y agrícolas
regionalizantes para su subsistencia, de los cuales, quedan alejados de este apoyo las comunidades
que no son agroindustria y no se consideran “pueblo mágico” (programa del gobierno de México para
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fortalecer la cultura). Sin embargo, la falta de conocimiento del propio territorio de las autoridades deja
a ciertas comunidades invisibles a los apoyos gubernamentales. Por ello, es necesario destacar la gran
riqueza cultural de saberes profundos en tradiciones de la zona rural.
También, la falta de desarrollo en la zona rural mexicana se debe a que, la dimensión cultural y
biocultural es invisible para el pragmatismo del crecimiento económico del país, inclusive de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ODS-ONU), por ello, es
necesario considerar la sostenibilidad en su sentido amplio de visión del mundo, mencionando el
legado de desarrollo para las futuras generaciones en los tres metavalores; sostenibilidad, bienestar e
igualdad (Hopenhayn, 2016). Asimismo, Hosagrahar (2017) menciona que se pueden agrupar los ODS
de lo social, económico y medioambiente y así se tendrá la dimensión transversal de la cultura, que a
su vez los ODS antes mencionados contribuyen a salvaguardar el patrimonio cultural.
Es decir, la necesidad de ver el desarrollo cultural en las zonas prioritarias de México es fundamental,
pues con ello converge una verdadera sostenibilidad, que puede gestarse desde la política pública
social y agroalimentaria con incidencia de permanencia comunal, para mejorar la calidad de vida y
cuidar sus raíces culturales que le dan identidad.
Estudios Regionales
Las contribuciones teóricas a los estudios regionales abarcan una vasta gama de enfoques sociales
en todos los niveles de comprensión tanto macro, meso y micro, principalmente multidisciplinar. En
cuanto al análisis de las comunidades rurales se han tratado desde las teorías de desarrollo que
demuestran la dinámica del centro y periferia de Prebrich y Octavio Rodríguez, el dualismo estructural
de Medina y la postura modernista de Germani agrupados en la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (Zapata, 2016). Estos estudios latinoamericanos de inicio se inclinaron por dos
posturas: la marxista tratando comprender algunos contextos de estos grupos de países, y otros
teóricos interpretan la realidad desde el weberismo como Medina (citado en Zapata, 2016) que
describe el paso del México tradicional al moderno en la década de los cuarenta y cincuenta.
Posteriormente, con la externalización se observaron nuevos fenómenos que transformaron las
ciudades aumentando la migración hacia ellas, dejando los campos del país con una reducida
población. Estos nuevos fenómenos necesitaron de otras áreas disciplinarias para comprender la
cotidianidad con otras miradas; además de interactuar con estas problemáticas, resignificarlas y
experimentarlas. Por lo anterior, se reconocen algunos microestudios realizados en la región centro
occidente de México con el objetivo de observar su cultura a través de los alimentos. En esta línea
podemos ver los estudios socioecológicos y agroecológicos que profundizan las regiones (Torres y
Barragán, 2016; Maldonado, 2020).
Por otro lado, desde el nuevo regionalismo Rózga-Lute y Hernández-Diego (2010) mencionan que es
imposible aprehender desde una sola teoría la multiplicidad de regionalismos contemporáneos, por su
cambio morfológico contingente. Por ello, citan el modelo de Sagan de superestructuras para estudio
regional para los sistemas sociales y naturales basadas en un modelo dividido por interespacios desde;
la región física, económica, social y cultural, donde la primera tiene un enfoque corológico, el segundo
desde la ciencia regional, el tercero contiene el análisis de las estructuras sociales y espaciales, para
finalizar con el enfoque humanista.
En suma, podemos mencionar la gran contribución teórica sobre los estudios regionales en contextos
diversos que, con una aparente división geopolítica se establecen parámetros administrativos y de
estudio. Sin embargo, aquí tocaremos los espacios interterritoriales de la zona noroeste del estado de
Guanajuato, donde se producen fenómenos compartidos y sus impactos no solo son en las
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dimensiones económicas, políticas y geoespaciales, sino humanos y naturales, como lo es la cultura y
sus raíces identitarias, de ciclos gastronómicos y sus configuraciones espaciales particulares.
Lo anterior, nos lleva a la contribución de la antropología que ha fortalecido los intangibles culturales
incidiendo en los conocimientos comunitarios, pues identifican prácticas cotidianas del mundo de vida
de cada región. Tal es el caso del patrimonio inmaterial de la cocina tradicional mexicana que se
observa como un modelo circular con actividades agrarias, rituales, saberes profundos, técnicas de
cocina, costumbres y formas de vida comunitaria (UNESCO, 2016).
En el campo del multiestudio de los regionalismos puede observarse que las comunidades del noroeste
de Guanajuato desaparecen del ojo público, a pesar de su riqueza en tradiciones insertas en
poblaciones complejas, con modos de vida que destacan producciones pequeñas de parcelas
familiares para su subsistencia con productos y prácticas cotidianas que generan una constante
resignificación de sus experiencias que les dan identidad y que demarca sus propias fronteras (Schütz,
1974; Giménez, 2019; Ordaz, 2020). Estos requieren pues nuevas interpretaciones con diferentes
dimensiones como las que se mencionan en el nuevo regionalismo.
Representaciones sociales
Las representaciones sociales son un tema complejo y amplio para desvelar, sin embargo,
puntualizaremos los límites en este estudio con el objetivo de esclarecer las preguntas formuladas
anteriormente.
Las representaciones son observaciones y creación de conocimiento naturales (afectivo y simbólico),
que el ser humano utiliza para hacer inteligible la realidad física y social. Desde Durkheim se atiende
en una dualidad entre lo individual y lo colectivo hasta la singularidad y la pluralidad de Thevernot.
Entonces el debate ha incursionado en el ámbito de si deben ser estudiadas en el campo de la
psicología o bien si podemos incluirlas en lo social. A lo que varios autores se han postulado en la
primera dando cabida a una percepción individual de un problema determinado, con el objetivo de
convencionalizar objetos, así también prescriptivas por la estructura y tradición del mismo grupo
(Moscovici, 2008; Vain, 2016; Jodelet, 2011; Piña y Cuevas 2004). Por otro lado, están los autores
inclinados a que debe ser social y expresar características afines de un grupo o colectivo, para con ello
poder clasificarlas o tipificarlas, en búsqueda de una mejor explicación puntual del fenómeno
(Moscovici, 1979, 2008; Valderrama, 2018; Arruda, 2020). Y es que según Moscovici (1979) citado por
Segovia et al, (2018) “las representaciones sociales poseen la función de establecer un orden con el
fin de guiar a los sujetos en el mundo social y permitir la comunicación entre ellos a partir de una serie
de elementos en común culturalmente aceptados por una comunidad”. Rateau y Monaco, (2013) las
consideran una guía que da lectura y codifica una realidad dada y, son legitimadas por los miembros
del grupo. También, De Alba y Girola (2020) mencionan que las representaciones son un conocimiento
práctico, eficiente y tiene su propia lógica lo cual, encuentra una estrecha relación con el imaginario
que se concreta y ancla en un espacio y tiempo determinado.
Por lo anterior, es necesario hace una conexión entre ambas posturas, pues con ello se genera la
posibilidad de estudiar las subjetividades e intersubjetividades en una cotidianeidad dada en los
estudios sociales.
Representaciones comunales rurales
En ese mismo sentido, los estudios de las representaciones en lo rural obedecen a una tradición
enmarcada en una cosmovisión de cuerpo y tierra principalmente, un espacio construido desde la
naturaleza. En ese contexto, varios autores demarcan periodos de estudio de la ruralidad considerando
lo geo-social como espacio representativo (Dinca et al, 2021; Sarrica et al, 2021; Ocampo-Aguirre et al,
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2021; Flores-palacios y Serrano, 2019; Bonomo et al, 2017; Dos Anjos y Valleda, 2014; Gray, 2000;
Woortmann, 2004).
Estas representaciones al contener elementos simbólicos se quedan en el imaginario comunal y se
expresan en la cotidianeidad que atiende no solo el observador externo, sino que es un constructo
circulante con significado geoespacial instaurado en las interacciones uno a uno extendiendo el
territorio de lo individual a lo colectivo.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Latinoamérica sigue enfrentando profundas desigualdades estructurales heredadas, que se agravan
por la continua dicotomía entre la ruralidad y la urbanidad, lo tradicional y lo moderno. En el caso de
México, esta contradicción se expresa de manera evidente en las zonas rurales, donde las barreras
económicas y socioculturales han consolidado un ciclo de exclusión y marginalidad. Las políticas
públicas no mitigan estas disparidades, en consecuencia, la población enfrenta un abandono
progresivo del sector primario, lo que ha provocado su disminución y el estancamiento de la economía
rural. Esta falta de inversión y apoyo institucional ha generado un empobrecimiento generalizado en
las comunidades rurales, empujando a las familias que dependen del campo hacia una creciente
precarización laboral. Ante la falta de oportunidades en sus territorios, muchos se ven obligados a
migrar o a asumir trabajos informales y mal remunerados, en un intento desesperado por garantizar su
sustento.
Lo antes mencionado refleja una realidad situada en varios espacios de México, por este motivo, los
resultados del estudio se pueden observar en dos apartados. El primero describe de manera general
las características y construcción actual de la zona de estudio en el noroeste del estado de Guanajuato
en cuanto a su población, geografía y grupos sociales. La segunda muestra las representaciones de la
vida comunal por medio de la metaestructura socioespacial y los rasgos anclados al temporal.
El noroeste de Guanajuato
El estado de Guanajuato cuenta con 30,606.7 kilómetros cuadrados, es decir, representa el 1.6% en
México y la zona del noroeste del estado está conformada por los municipios de Ocampo y San Felipe
con una extensión territorial de 3,824 kilómetros cuadrados, poco más del 10% del estado. El primero
según en el último censo de población y vivienda fue de 26,383 personas 48.8% mujeres y 51.2%. En
cuanto a San Felipe para el 2020 el total de su población fue 119,793 habitantes, siendo 51.5% mujeres
y 48.5% hombres, sumando ambas 146,176 habitantes (data México, s.f).
Las comunidades colindantes del noroeste del estado identificadas geográficamente son; La
Escondida, Gachupines, Piedras Negras, Providencia de Guadalupe y La Laguna de Guadalupe. Este
último poblado cuenta con 4,340 habitantes según el último censo de población y vivienda del año
2020 y es el tercero más grande del municipio de San Felipe con el 3.6%, con un incremento en la
población en cinco años de un 26%. La laguna de Guadalupe fue fundada a finales de 1787, conocida
como Laguna del Blanquillo y fue parte de las haciendas diezmos de la Villa de San Felipe, con el
propietario José García de Velazco (Rosas, 2023). La comunidad está dentro de las ZAP del gobierno
del estado de Guanajuato registrada en el 2021(Portal, 2021). Estas áreas son mayormente agrícolas,
rodeadas de cascos de hacienda y en Ocampo se encuentra una zona arqueológica (Cóporo).
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Figura 2
Laguna de Guadalupe
Fuente: Foto sequía de la laguna por María Guadalupe Ordaz, mayo 2024. Foto aérea donada por Carlos
Hernández Guerrero y José de Jesús Ciénega Durán, Julio 2024.
Datos socioeconómicos
Según la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión (AMAI) con
información obtenida del censo de población y vivienda del INEGI 2020, se calcula el indicador
correspondiente a cada grupo de hogares presentes en la comunidad de Laguna de Guadalupe,
detectando que en su mayor parte corresponden a niveles medio bajo (5%), bajo (51%) y muy bajo
(40%). En cuanto a la Población económicamente activa se encuentra en esos niveles económicos y la
mayor parte son hombres en un 71% (Hernández, 2024).
La producción agrícola en la comunidad es comúnmente de maíz y frijol, es de temporal y su uso
mayormente es familiar y ganadero. Los agricultores comentan que solo una tercera parte de la
producción es para venta externa. Las parcelas están fuera de las comunidades a pie de carretera y
parte del monte y las propiedades son de las personas de la comunidad.
Por otro lado, según el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (INEGI DENUE) 2024,
los negocios al por menor con mayor concurrencia son las tiendas de abarrotes con una proporción
del 60% de los negocios activos en la comunidad y en menor medida con menos del 7% otros negocios
como antojitos, peluquerías, entre otros.
Características del territorio
En cuanto al territorio, la complejidad del suelo en la región limita las acciones que se pueden
implementar en favor de la sustentabilidad. Según datos del INEGI (2023) México cuenta con un total
de 196.5 millones de hectáreas, de las cuales el 97.70% corresponde a áreas rurales, mientras que solo
el 6.12% está destinado al uso agrícola y el 43.10% presenta potencial agrícola.
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Figura 3
Mapa de uso de suelo
Fuente: INEGI en https://www.inegi.org.mx/temas/usosuelo/
En esta misma línea, el Instituto de Planeación, Estadística y Geografía del Estado de Guanajuato
(Iplaneg, 2022) señala que la zona centro-occidente, integrada por Jalisco, San Luis Potosí,
Aguascalientes, Querétaro, Michoacán y Guanajuato, presenta particularidades geográficas que
influyen en el uso del suelo. Este último, en su zona noroeste, limita con San Luis Potosí, Jalisco y
Zacatecas, los cuales forman parte de la Mesa Central (MC) norte, caracterizada por ser “una provincia
fisiográfica constituida por una región elevada, con cotas promedio de aproximadamente 2000 m
sobre el nivel del mar, y que se distingue por sus grandes planicies y cerros considerablemente
erosionados” (Nieto-Samaniego, et al, 2023: 187). Esta altura le permite la ampliación del matorral
integrado principalmente por bosques o majadas de nopales en toda el área.
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Figura 4
Mapa de características de suelo e hidrografía
Fuente: Hernández (2024). Se muestra la situación híbrida de la zona, se debe considerar que esta es
temporal y muestra la etapa de lluvias.
El mapa muestra una superficie con predominancia de matorral natural, el cual está circunscrita a las
nopaleras. También se cuenta con una amplia zona de agricultura de temporal. Las zonas en amarillo
son las comunidades y las partes en azul son líneas y cúmulos hidráulicos recabados en periodo de
lluvias. En periodo de sequía la agricultura se vuelve complicada y solo queda producción familiar, por
otro lado, en periodo de lluvia abundante pueden tener dos periodos de siembra y cosecha. Sin
embargo, las condiciones climáticas extremas pueden complicar tanto la agricultura como la
recolección.
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Figura 5
Mapa edafológico del entorno territorial
Fuente: Hernández (2024). Sobreposición de plano vectorial con imagen ráster. Procesos con software
QGIS 3.28.14.
Como se observa en el mapa existe un espacio entre comunidades usado para la agricultura y espacios
que aún son silvestres donde se observan matorrales y nopaleras. Estas características territoriales
representan la construcción productiva de la zona que, según los datos después de la colonización se
caracterizó por formar parte de la ruta minera de México, y no fue hasta mitad del siglo pasado que las
minas cerraron (Depetris, 2020; UNAM portal académico, 2017). En la Laguna de Guadalupe las minas
fueron fuente de disputa entre municipios por la derrama económica de su producción, pero la
sobreexplotación, el cambio administrativo, la regulación legal y una serie de acontecimientos
inseguros dejaron de funcionar. Posteriormente, el estado de Guanajuato fue caracterizado como el
granero de México en la mitad del siglo pasado y aún el gobierno del estado hace mención de ello, sin
embargo, hay distintos puntos de vista, púes con la visión de la actual administración, el estado se ha
convertido desde hace aproximadamente tres décadas en mentefactura con una propuesta hacia la
tecnología y la innovación representado en los múltiples corredores industriales que va desde San
Francisco del Rincón, León, Silao, Irapuato, Celaya ejemplificado con las ciudades más grandes del
estado, las cuales hacen un cruce en toda la zona hacia el norte de México.
Grupos en la comunidad
En la comunidad se identifican cuatro grupos que tienen participación en diversos aspectos
comunales. El primero es el grupo ejidal, el cual, está formado por adultos mayores, éste tiene un
legado importante en la lucha agraria. En ese mismo contexto, pero en el ámbito de recolección está
el grupo que se enfoca en los productos endémicos y eventos, conformado por jóvenes maduros, una
generación. Otro grupo, es el equipo religioso encargado de la espiritualidad católica de la zona. Y para
las funciones administrativas está el grupo delegacional conformado por jóvenes con alta actividad
comunal. Por otro lado, se encuentran los liderazgos de cada uno de los grupos identificados
plenamente por la misma comunidad y otros que aún tienen prestigio como son los antiguos
delegados, productores de “colonche” y cocineras tradicionales.
Agricultura de temporal
Matorral espinoso_nopalera_pastizal
Matorral
espinoso_nopalera_pastizal_Izosal
Matorral espinoso_nopalera
Pastizal nopalera
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Finalmente, podemos mencionar que, el noroeste del estado de Guanajuato cuenta con siembra del
tipo temporal, y en los grandes agregados comunales se observa apoyo económico externo de
familiares que han migrado dentro (principalmente al vecino San Luis Potosí) y fuera del país (Estados
Unidos de América). En ese mismo sentido, el trabajo que realizan las personas en la comunidad es
agrícola principalmente, venida de la gran lucha de la tierra desde la década de los cuarenta, por ello,
las familias poseen sus tierras para la producción. Los tipos de agricultores que existen son dos; el
pequeño con parcelas propias o en renta donde realizan trabajo manual y su instrumento principal es
la yunta y el de mayor poder adquisitivo con grandes extensiones de tierra para cultivo, con
instrumentos de tecnología más moderna como el tractor.
Representaciones de la vida en comunidad
Las representaciones funcionan no solo para ser observable la naturaleza del problema en
consideración a su construcción, también dan cuenta del circuito que inscribe en su constitución en la
cotidianidad. Es decir, “sólo existen representaciones de lo real, más o menos cercanas a una pura
percepción, en función de la mayor o menor espontaneidad de nuestra relación con el mundo y de la
naturaleza de ésta; más intelectual o vital” (Di meo, 1991). En el caso de la comunidad Laguna de
Guadalupe las personas a través del tiempo se han dado cuenta de ciclos temporales que les dan esa
cosmovisión, e hitos que provocaron cambios que les transforman, pero que también les da identidad
reflejado en actividades y luchas comunales.
Según Di Meo (1991) por medio de la cartografía se puede identificar los espacios vividos. Basada en
su propuesta de nueve aspectos considerando también las tradiciones y uso del suelo (producción de
alimentos), la cual llamamos prácticas comunales (cíclicas e hitos) se realizó este análisis.
Tabla 3
Prácticas comunales
Tradiciones comunales Producción de alimentos
Festividades Eventos Recolección Agricultura
Santa Cruz Feria del colonche Nopal/tuna Maíz
San Isidro Labrador Día de la
Independencia
Maguey Frijol
Sagrado corazón de
Jesús
Desfile de catrinas Papas
miniatura
Otros no comunes funcionales en el
temporal (trigo)
La virgen de
Guadalupe
Revolución
mexicana
Quelites
Las tradiciones están enmarcadas en repeticiones del evento transmitidas de generación en
generación y con significado profundo para la comunidad. Observamos que sus festividades
comienzan en mayo y terminan en diciembre. El inicio de éstas es con La Santa Cruz, festejada el 03
de mayo, tiene una connotación religiosa católica de alto sincretismo y fue adoptada por los albañiles
para el cuidado de su trabajo en la construcción, la celebración se realiza en la iglesia de la comunidad
y su representación es por medio de una cruz en todas las obras de construcción en proceso. San Isidro
Labrador es una festividad realizada el 15 de mayo, la comunidad y sus alrededores se reúnen en el
pozo que está en medio de dos comunidades (Laguna de Guadalupe y Providencia de Guadalupe) en
las tierras de cultivo. Los pobladores se reúnen con sus semillas, tractores, yuntas para pedirle a su
santo que llueva para poder sembrar y en cada hogar se reúnen familia y amigos para comer algunos
platillos tradicionales como mole rojo (tipio del noroeste del estado de Guanajuato con un compuesto
de chiles de la región) y caldo de rata (este roedor del monte se alimenta de magueyes y nopal
principalmente).
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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 1357.
A medio año, se celebra al sagrado corazón de Jesús festejado el 07 de junio de cada año y la fiesta
se realiza en la iglesia de la comunidad. Por último, en diciembre se realiza la festividad mayor religiosa
a la virgen de Guadalupe, en conmemoración del nombre de la comunidad y los festejos se realizan
varios días en la iglesia, organizados por varios grupos religiosos de la comunidad.
Los eventos se entienden en este texto como actividades de agrupación de personas afines entre sí,
que van incrementando su aparición y significado. Un evento que ha cobrado significado es la feria del
“colonche”, fue una iniciativa de la generación nacida a finales de los ochenta, que al ver el auge de
otras ferias de vino en el país tomaron la iniciativa de resignificar su bebida fermentada ancestral hecha
a base de tuna. Esta festividad comenzó en el año 2016 y se realiza cada año a finales de agosto y
principios de septiembre con las primeras tunas maduras de la temporada. Los eventos del día de la
dependencia y el de la revolución son festividades nacionales con significado patriótico y el desfile de
las catrinas es una iniciativa única que se realizó solo dos años, para recordar a los que se fueron,
principalmente por la pandemia Covid-19 y se realizó los años 2022 y 2023.
En cuanto a la producción de alimentos, la envuelve una dicotomía entre el uso de suelo en la
recolección y la agricultura. Rivera et al (2019) realizaron una investigación sobre la zona y los
recolectores en tunal grande y tunales asociados, ellos dan cuenta sobre los espacios que compartían
algunos grupos chichimecas (del náhuat Chichimecatlapan hilera de perros), citan el código florentino
al mencionar que ese espacio era observado como un lugar de miseria y muerte, esto por el tiempo de
sequía. Por otra parte, mencionan que los pobladores llamados guachichiles se alimentaban de
mezquites y ocho meses de tunas.
La recolección se observa en los productos emblemáticos de México, el maguey y el nopal, además de
las papas miniatura y los quelites, estos productos tienen derivados que se convierten en miel, dulce,
fermentados y destilados. Por ejemplo, el “colonche” es un fermentado de tuna y a quien lo hace se le
llama “colonchero”. La informante menciona “todo el mundo que ha vivido aquí en la laguna conoce el
colonche, en el tiempo que sea, o sea, un señor, Don Pablo, este señor murió a los 95 años y decía que
cuando él era joven, en la región ya decía que el colonche”. En cuanto a los derivados del maguey son
el “pulque”, “aguamiel” y “mezcal”. Pero, por el aumento en la población y el desmonte, ahora solo se
encuentran después de los límites de la zona habitacional en las comunidades. En cuanto a las papas
(son una clase de papas miniatura con un sabor dulce) salen en enero durante el barbecho y los quelites
después de la cosecha de frijol. Una de las entrevistadas menciona “salen, y salen durante el barbecho,
va el tractor barbechando y van las personas detrás recogiendo las papitas”.
Figura 6
El monte de Laguna de Guadalupe
Fuente: Foto donada por Deisy Galilea García Valtierra. Recolector de tuna “colonchero”, septiembre
2024.
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En el caso de la agricultura ha sido un espacio de lucha, una de las nietas de los abuelos del ejido
menciona que a finales de los cuarenta la transición a la tierra libre fue muy complicado “la gente habla
con mucha tristeza, no podíamos, nos moríamos de hambre en lo que tratábamos de sembrar y de
cosechar algo. Mucha gente se fue, se fue a Guadalajara, se fue a San Luis y dejaban las tierras, así a
haber quien se las queda, igual las casas, porque la situación fue muy complicada, entonces, ahí entró
el ejido”. Hoy los productos de temporal son el maíz y el frijol, en algunas ocasiones también calabaza.
Últimamente se ha cultivado el sorgo y el trigo. Estos productos se siembran al inicio de las primeras
lluvias y la cosecha comúnmente en septiembre y octubre.
Figura 7
Zona agrícola entre comunidades
Fuente: Fotografía por María Guadalupe Ordaz Cervantes. Julio 2024.
El reparto de tierras se dio desde la década de los cuarenta y fue en consideración a la edad y número
de hijos. Las comunidades comparten ciertos atributos para el trabajo, como el agua del pozo entre
comunidades, prestan y rentan las herramientas y maquinaria para trabajar la tierra.
En consideración a lo anterior, y para comprender el espacio vivido por medio de la cartografía de la
comunidad Di meo (1991) la construye con nueve aspectos que identifican el circuito de vida de una
persona, sin embargo, aquí lo haremos general de manera representativa dándole importancia al
espacio comunal por medio de la metaestructura.
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Figura 8
Cartografía de metaestructura socioespacial de Laguna de Guadalupe
Este mapa cartográfico del espacio vivido muestra la interpretación vivencial de la comunidad de
Laguna de Guadalupe.
Espacio 1: Espacio de vida en lo cotidiano, es el hogar, la iglesia y la escuela principalmente,
Espacio 2: Espacio de vida episódica, está relacionado con trámites administrativos, de trabajo y
religiosos fuera de la comunidad,
Espacio 3: Lugares frecuentados, la comunidad tiene sus pequeños comercios establecidos, la
sucursal bancaria (de uso ejidal y comunal, las personas acceden al aspecto monetario por apoyo ya
sea del gobierno para la agricultura o de sus familiares para la sobrevivencia), así también los de la
cotidianeidad mencionados en el espacio 1,
Espacio 4: Es el espacio familiarizado por lo imaginario, se identifican cuatro principales; la iglesia con
su escuela, la hacienda, los espacios acuosos (laguna y tanque) y el monte son lugares con un
significado profundo en cada generación de pobladores, la informante menciona:
desde que surgió esta comunidad ya sea en el tiempo de los hacendados y luego con el ejido la gente
está muy arraigada (…) es un amor a la tierra porque a nuestros antepasados y te estoy hablando de
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tres generaciones respecto de mí o sea mis abuelos les tocó trabajar en la hacienda eran empleados
todos de la hacienda a mis abuelos también de hecho, pero los abuelos ya vivieron esta transición entre
el sistema de hacienda y el sistema de ejido.
Espacio 5: Cierre de la meta-estructura socioespacial, el espacio general situado en el noroeste de
Guanajuato son los límites carreteros y espacio del monte, claramente definidos en las líneas
carreteras, pero difusos en el monte.
Espacio 6: Objetivación del espacio, los límites políticos están diseñados por las autoridades, pero se
difunde con los límites de otras poblaciones por la complejidad que se gesta al compartir las tierras.
Espacio 7: Objetivación del espacio por las estructuras económicas y administrativas, el punto seis
describe un límite, pero en realidad la agricultura hace que los límites se extienden fuera de la
comunidad y parte del monte, como lo menciona una habitante de la comunidad “(…) lo que pasaron
nuestros ancestros, de ese pequeño territorio, y pues que esto, y que la laguna es eso, que está tan rica,
o sea, es el pueblo, luego tiene su potrero, y luego por el otro lado tiene el monte”.
También, es necesario comentar que las comunidades en el mapa comparten una tradición importante
sobre la agricultura y el uso del agua, dado que hay un pozo en medio de las tierras de ambas
comunidades.
Espacio 8: Zona fronteriza de la metaestructura socio-espacial, es el delineado por el espacio
geopolítico de la zona Laguna de Guadalupe.
Espacio 9: Extensión actual del espacio imaginado en lo cotidiano, por el uso de suelo agrícola y la
recolección, este espacio se amplía a toda la zona noroeste de Guanajuato que se limita en cierta
medida por la propia disposición política-administrativa del estado.
Esta cartografía de apoyo visual alimenta el mundo observable de los espacios compartidos por la
comunidad que les integra e identifican, inclusive que delimita las generaciones por el uso de estos, es
decir, los abuelos y sus juntas ejidales la agricultura, las y los jóvenes maduros y su aprecio al monte y
los derivados de él y la población joven encargada del rescate de lo que siente que se va poco a poco
con la migración que no termina.
Temporal como representación social
El conjunto de elementos que se atraviesan con la cosmovisión de lo temporal genera en las personas
un arraigo especial, y es que, la impresión al ver la sequía y la vegetación es de propios y extraños. Se
entiende al temporal no en la totalidad del significado del tiempo, sino un trozo demarcado por su
aparición año con año, lo menciona Yujnovsky (2018) al hablar sobre el fragmento del tiempo, como
una construcción social y subjetiva, una forma de representar al mundo, por tal no es el tiempo en sí,
solo es un fragmento. En los estudios del tiempo lo menciona también López (2009) “La repetición de
lo idéntico promueve la creación de los mitos primitivos de origen. Estos mitos confieren a la
comunidad una guía de comportamiento, un modelo a seguir, de manera que cada miembro se siente
identificado con su origen y, por tanto, con el resto de los miembros que forman la comunidad” (p. 37).
El temporal en Laguna de Guadalupe es su contexto; el clima, la tierra y lo que se observa de ella son
elementos emblemáticos como la laguna, el tanque, el monte y las tierras de cultivo. Del monte se
desprenden el maguey, el nopal y la tuna, del cultivo se produce el maíz y el frijol. Los primero son
alimentos emblemáticos prehispánicos, que a través del tiempo se han ido reconstruyendo y
configurando, pues según López (2009) las comunidades se constituyen en consideración a la forma
de comprender la temporalidad tanto individual como colectivamente, donde manifiestan creencias en
común que perviven en la memoria comunal.
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El temporal, como lo llaman las personas de la comunidad es una abstracción de condición natural de
tiempo en una región determinada. En el caso del noroeste de Guanajuato, refiere al periodo iniciado
por las lluvias donde se realiza la siembra, así también se tiene la temporada de la tuna, fruta endémica.
Es decir, el temporal refiere a un periodo reflejado en alimento, colores, sabores, aromas y bienestar
brindado por las lluvias, tal como lo dice la entrevistada “llegaba la temporada de aguamiel, vete por el
aguamiel con eso, llegaba la temporada de tuna, ándale, ahí está la tuna, la temporada de nopalitos y
luego ya se acababa esto y seguía la temporada de quelites que te lo daba la tierra así, de por sí, no
necesitabas hacer nada”.
El discurso de las personas en la comunidad es heredado principalmente de los abuelos, como lo dice
uno de los herederos de la tradición “pero yo sé que mi papá lo heredó de mi abuelo. Mi abuelo hacía
dulce de tuna, y sé que mi bisabuelo aquí hacía dulce de tuna”. Los elementos de anclaje de objetivación
está en la naturaleza que, se expresa en la tierra de cultivo, el monte y los depósitos de agua (laguna y
tanque). Menciona Arruda (2020) ”(…) el imaginario social se vuelve uno de los recursos para tal
producción cuando proporciona el terreno para el anclaje de lo desconocido, o para el tratamiento de
lo intraducible (p. 43)”.
CONCLUSIÓN
En esta investigación se pudo observar en la cotidianeidad del noroeste de Guanajuato, como se viven
representaciones sociales integradas en el imaginario de los comunales. En estas podemos destacar
los aspectos naturales y las creaciones sociales. Las primeras se derivan de lo que ellos llaman el
temporal, aquí la cosmovisión cambia a un estado de bienestar y cierta felicidad, reflejada en la tierra
y sus tradiciones alimentarias, tanto de recolección como de cultivo. Las segundas, comienzan con la
llegada de la hacienda, que trajo la iglesia y su primera escuela, en ese sentido los espacios de
convivencia comenzaron a interactuar, como lo es la plaza principal y la escuela.
Los relatos del mito de la tierra desocupada desértica y empobrecida llevó a los españoles a una guerra
por más de cuarenta años con los chichimecas ocupantes nativos de la zona, posteriormente estas
áreas fueron ocupadas por personas que trabajaban los cultivos en su mayoría etnias del centro del
país, llevando a esta parte de México a una forma de vida entre lo sedentario y lo seminómada. Esto
significó una nueva cosmovisión identitaria que observaba la tierra desde el trabajo arduo de la
producción agrícola y la recolección de los frutos endémicos en la región.
Posteriormente, con la ocupación extranjera se concretó en el imaginario colectivo una forma de
administración la hacienda, un conjunto de prácticas organizacionales y operativas europeas de
concepción de renta, que traspasaba los límites estructurales hacia las familias acompañadas de
mandatos religiosos católicos. Posteriormente, la reforma agraria dio pie a la disputa por la tierra es
para quien la trabaja, lucha que ha tenido varios estadios en la historia. Esta lucha les regreso la tierra
a las y los pobladores en consideración a sus costumbres.
Por otro lado, la comunidad seguía con acercamiento al monte por sus múltiples beneficios, lo
manifiestan por el alimento “aquí hay nopalitos y tunas que podemos comer”. Dando paso a una
hibridación cultural en la vida cotidiana de los pobladores reflejada en sus tradiciones envueltas en
fiestas y rituales principalmente católicos. Sin embargo, es necesario mencionar que, la investigación
demuestra que el temporal retiene algunas tradiciones alimentarias y las manda a un sitio especial del
imaginario social, es el caso del nopal y el maguey, no se remonta a ninguna festividad religiosa
localizada, es más una representación ancestral del hogar que les brinda lo necesario para subsistir,
como el tradicional “colonche”, el pulque y mezcal, tal cual lo comentan en entrevista al hablar de los
chichimecas de la región “en la temporada de tuna comenzaban a producir el colonche y lo utilizaban
pues, como un tipo de bebida espiritual para hacer sus ritos”.
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Dicho lo anterior, es de suma importancia observar a las comunidades y describir su mundo de vida,
para contribuir a la conservación del medio ambiente y sus tradiciones, para garantizar espacios de
representación social, en convivencia con la naturaleza y sus productos derivados. Por esta razón, se
invita a la producción continua de investigaciones de arraigo a la tierra como representación comunal.
Pues, las representaciones inscritas en la tierra y sus alimentos, provistos de un temporal son la
constante resignificación en cada generación ocupante en la comunidad, forjando identidad regional y
nacional.
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 1367.
AGRADECIMIENTOS
La presente investigación es resultado del proyecto del TecNM 2024.
Agradecemos a la comunidad de Laguna de Guadalupe que nos permitió realizar la investigación en la
región, a Juntos por la Calidad Educativa, A.C., al alumnado participante del Instituto Tecnológico
Superior de Purísima del Rincón, y a las y los donadores de imágenes.