INTRODUCCIÓN
Aun cuando los avances en el proceso de alfabetización de los docentes han girado en torno al
fortalecimiento de las competencias digitales, para el uso y aprovechamiento de las Tecnologías de
Información y Comunicación (TIC) y las Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC); organismos
internacionales como la UNESCO en el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, GEM por
sus siglas en inglés (Global Education Monitoring, 2024), advierten que es necesario reconocer al
profesorado como referente en la implementación de estas herramientas, pero también es imperativa
su formación, para que puedan integrarlas de forma efectiva en el aula, según el propósito específico
y distinguir su uso diferenciado. Tal como sostienen Herrera et al, (2023) aunque ambas se
complementan, las TIC se entienden como tecnologías para la gestión, transmisión y acceso a la
información, con un enfoque técnico e instrumental. En cambio, las TAC implican un uso pedagógico
de las TIC, orientado a intenciones didácticas específicas, como el desarrollo de competencias
cognitivas, comunicativas y colaborativas.
En esa misma perspectiva, Monroy (2024), señala que el uso de las tecnologías en las matemáticas es
de interés debido a las múltiples posibilidades que ofrece. Al respecto, destaca la importancia de
considerar aspectos como la selección de tecnología adecuada, la evaluación de su impacto en función
de la intención didáctica y su alcance en la motivación, el trabajo colaborativo y la retroalimentación.
Más aún cuando se orienta al área de la estadística y la probabilidad, elementos clave del pensamiento
aleatorio en la educación primaria en Colombia.
De hecho, para Acevedo (2022), en la enseñanza de las matemáticas, la constitución del pensamiento
matemático en sus tipos numérico, espacial, métrico, variacional y aleatorio es uno de los aspectos
de mayor complejidad, puesto que todos son esenciales para el desarrollo integral del estudiante, por
ello no se entienden como contenidos aislados, sino que son complementarios: mientras el
pensamiento numérico opera con certezas, el aleatorio trabaja con incertidumbres; el métrico mide,
pero el aleatorio estima; el espacio ubica, más el aleatorio predice; el variacional modela cambios, pero
el aleatorio los contextualiza en escenarios probabilísticos. En conjunto permiten resolver problemas,
argumentar, modelar y comunicar ideas matemáticas.
En efecto, el Ministerio de Educación Nacional (MEN: 2006) expresa que el pensamiento aleatorio se
apoya directamente en conceptos y procedimientos de la teoría de probabilidades y de la estadística
inferencial, e indirectamente en la estadística descriptiva y en la estadística combinatoria. De esto se
desprende que este pensamiento es la base esencial para comprender las probabilidades, aspecto
clave en esta disciplina (Millán (2023). Si bien orienta la búsqueda de soluciones razonables a
problemas en los que no hay una solución clara y segura, también brinda posibilidades para la
exploración e investigación mediante la construcción de modelos de fenómenos físicos, sociales o de
juegos de azar y la utilización de estrategias como la exploración de sistemas de datos, la simulación
de experimentos y la realización de conteos. En otras palabras, se integra en contenidos estadísticos
los cuales se requieren para que el estudiante de primaria comprenda algunos de los procesos que se
reflejan en la realidad.
Dentro de este marco, en la formación de los estudiantes el pensamiento aleatorio es de una
importancia trascendental. Más allá de un simple componente matemático esta competencia es una
habilidad fundamental para la toma de decisiones informada en la vida cotidiana. En el sistema
educativo colombiano su desarrollo desde la educación básica primaria es vital para facilitar el acceso
de los niños y en efecto, permanecer y asegurar un desempeño exitoso en los niveles superiores. Por
tanto, la ausencia de los principios básicos en estadística y probabilidad, pueden convertirse en un
obstáculo para el éxito a nivel profesional y académico en el futuro. Al respecto, Martínez y Hernández
(2025), señalan que una sólida formación en pensamiento aleatorio auspicia éxito en las ciencias
exactas porque fortalece la capacidad de análisis crítico, pero no siempre los profesores asumen
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, noviembre, 2025, Volumen VI, Número 5 p 2787.