Actividad física y calidad del sueño como componentes de los  
estilos de vida de estudiantes universitarios del norte de  
México  
Physical activity and sleep quality as components of the lifestyles of  
university students in northern Mexico  
Abraham Martínez Sandoval  
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Organización Deportiva  
Monterrey, Nuevo León México  
Rosa María Cruz Castruita1  
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Organización Deportiva  
San Nicolás de los Garza, Nuevo León México  
Myriam Zaraí García Dávila  
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Organización Deportiva  
San Nicolás de los Garza, Nuevo León México  
Artículo recibido: 17 de septiembre de 2025. Aceptado para publicación: 19 de enero de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El estilo de vida en la población universitaria constituye un factor clave para la salud y el bienestar a  
corto, mediano y largo plazo al ser los hábitos comportamentales cotidianos de cada individuo que se  
pueden clasificar tanto en factores de riesgo o de seguridad. El objetivo del estudio es describir el nivel  
de actividad física y la calidad del sueño de estudiantes del área de actividad física y deporte adscritos  
a universidades públicas del norte de México. El diseño es descriptivo, en una muestra de 199  
estudiantes mexicanos de pregrado de universidades públicas seleccionados a través de un muestreo  
no probabilístico por conveniencia. Se aplicó el Cuestionario Internacional de Actividad Física y el  
Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh. Los resultados mostraron que 87.9% tienen niveles altos de  
actividad física (hombres de 90.8% y mujeres 80.7%). El 75.4% experimenta mala calidad del sueño  
(hombres 73.2% y mujeres 80.7%). Los hallazgos reflejan que gran parte de los estudiantes tienen un  
nivel alto de actividad física, probablemente por las actividades curriculares que les genera la  
necesidad de estar en constante movimiento, sin embargo, en lo que respecta a la calidad de sueño  
se destaca que la mayoría presenta dificultades para dormir, especialmente en las mujeres, lo cual  
puede tener implicaciones significativas para su bienestar y salud en general. Es crucial abordar y  
mejorar los patrones de sueño en esta población, ya que la calidad del sueño desempeña un papel  
fundamental en el funcionamiento adecuado del organismo.  
Palabras clave: movimiento, patrones del sueño, jóvenes universitarios, estilo de vida  
1 Autora de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 60.  
Abstract  
Lifestyle among university students is a key factor in short-, medium-, and long-term health and well-  
being, as daily behavioral habits can be classified as either risk or protective factors. This study aims  
to describe the level of physical activity and sleep quality of students in the physical activity and sports  
program at public universities in northern Mexico. The study employs a descriptive design, with a  
sample of 199 Mexican undergraduate students from public universities selected through non-  
probability convenience sampling. The International Physical Activity Questionnaire and the Pittsburgh  
Sleep Quality Index were administered. Results showed that 87.9% of participants had high levels of  
physical activity (90.8% of men and 80.7% of women). 75.4% experienced poor sleep quality (73.2% of  
men and 80.7% of women). The findings indicate that a large proportion of students have a high level  
of physical activity, likely due to curricular activities that require them to be constantly moving.  
However, regarding sleep quality, the majority report difficulty sleeping, especially women, which can  
have significant implications for their overall well-being and health. Addressing and improving sleep  
patterns in this population is crucial, as sleep quality plays a fundamental role in the proper functioning  
of the body.  
Keywords: movement, sleep patterns, young university students, lifestyle  
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Cómo citar: Martínez Sandoval, A., Cruz Castruita, R. M., & García Dávila, M. Z. (2026). Actividad física  
y calidad del sueño como componentes de los estilos de vida de estudiantes universitarios del norte  
de México. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (1), 60 73.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 61.  
INTRODUCCIÓN  
A pesar de que gran parte de las personas jóvenes gozan de buena salud, en el 2020 fallecieron más  
de 1.5 millones de adolescentes y jóvenes adultos de entre 10 y 24 años (Organización Mundial de la  
Salud [OMS], 2022a). Dentro de este grupo, las principales problemáticas en temas de salud son: las  
lesiones, la exposición a la violencia, el consumo de sustancias nocivas, las relaciones sexuales sin  
protección, la inactividad física y la salud mental (OMS, 2022a).  
La promoción de los estilos de vida saludable constituye una prioridad fundamental en el ámbito de la  
salud pública, integrando políticas educativas e iniciativas, orientadas a asegurar el bienestar integral  
de la población (Castillo-Díaz et al., 2024). El estilo de vida se comprende como los hábitos  
comportamentales cotidianos de cada individuo que se pueden clasificar tanto en factores de riesgo o  
de seguridad con base en su naturaleza (Sánchez-Ojeda & De Luna-Bertos, 2015). Aunque numerosos  
estudios han subrayado la influencia del estilo de vida en la salud mental, son escasos aquellos que  
investigan la relevancia de un amplio espectro de hábitos de vida de los estudiantes universitarios. Esta  
prioridad se materializa en políticas educativas y en el diseño de iniciativas orientadas a garantizar el  
bienestar integral de la comunidad (Wang et al., 2025a, 2025b).  
Tal como describen Sánchez-Ojeda y De Luna-Bertos (2015) algunos de los factores de riesgo más  
importantes en tema de salud son el consumo de sustancias nocivas, los malos hábitos alimentarios  
y la inactividad física. En cambio, los factores de seguridad o comportamientos saludables son  
aquellos que incluyen conductas tales como patrones, hábitos y conocimientos para mantener,  
recuperar, o mejorar el estado de salud, tales como la buena alimentación, el ejercicio físico y una  
buena calidad del sueño (Sánchez-Ojeda & De Luna-Bertos, 2015). Estos hábitos pueden adquirirse a  
lo largo de distintas etapas de la vida, en la etapa universitaria, esto resulta importante debido al  
impacto radical en la conducta, causada por las características propias de la edad y a su adaptación al  
entorno, por ejemplo: cambios de horario y de residencia (Rodríguez-Martín et al., 2019). Las conductas  
de riesgo en esta etapa con frecuencia se deben a la personalidad, las emociones y al contexto social  
en el que se encuentran los jóvenes (Papalia & Martorell, 2017).  
Entre las conductas de riesgo que se pueden presentar en la etapa de vida universitaria se encuentran  
en primer lugar la inactividad física, considerada un problema de salud pública a nivel mundial, y  
constituye uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por enfermedades crónicas no  
transmisibles (OMS, 2022b). La experiencia de eventos vitales y la práctica de actividad física  
mantienen una relación significativa con la vulnerabilidad psicológica y el estado de salud mental  
(Wang et al., 2025b). En otros términos, un nivel escaso de actividad física conlleva un riesgo de  
fallecimiento entre un 20-30% superior en comparación con los individuos que realizan suficiente  
actividad física (OMS, 2022b). Globalmente, 1 de cada 4 personas adultas no satisface los niveles  
mínimos de actividad física para obtener beneficios en la salud (OMS, 2022b). En México, un 58.9% de  
la población de 18 años y más declaró ser inactiva físicamente y del grupo de 18 a 24 años, un 35.3%  
reportó ser inactivo físicamente (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2022).  
En segundo lugar, las perturbaciones del sueño representan una de las dificultades de salud física y  
mental más importantes en las sociedades occidentales, aproximadamente entre el 30-40% de la  
población adulta padece de insomnio (Sierra et al., 2002). Estos problemas también se presentan entre  
los jóvenes universitarios en distintos contextos; por ejemplo, un estudio realizado en Alemania reporta  
que un 16% de los estudiantes requiere más de media hora para conciliar el sueño y un 7.7% cumple  
con los criterios para diagnósticos de insomnio (Friedrich et al., 2018).  
Los estilos de vida saludables en los jóvenes y sus consecuencias a mediano y largo plazo en la  
población, son importantes a nivel internacional al considerar que la Organización de las Naciones  
Unidas (ONU), en el 2015 aprobó 17 Objetivos como parte de la Agenda 2030 para el desarrollo  
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sostenible. En el objetivo número tres, que tiene por nombre “Salud y Bienestar” tiene como una de sus  
metas reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades crónicas no transmisibles  
(Organización de las Naciones Unidas, 2020). A partir de los datos expuestos, se planteó como objetivo  
del presente estudio el describir el nivel de actividad física y la calidad del sueño de estudiantes del  
área de actividad física y deporte adscritos a universidades públicas del norte de México y cómo  
preguntas de investigación ¿cuál es el nivel de actividad física de estudiantes del área de actividad  
física y deporte adscritos a universidades públicas del norte de México? Y ¿cuál es la calidad de sueño  
de estudiantes del área de actividad física y deporte adscritos a universidades públicas del norte de  
México?  
METODOLOGÍA  
Enfoque de investigación, diseño del estudio y participantes  
El diseño del estudio tiene un enfoque cuantitativo no experimental de tipo transeccional con alcance  
descriptivo. El cual es apropiado para describir las características de los fenómenos dentro de su  
contexto natural sin manipular deliberadamente las variables. La recolección de los datos fue de forma  
transversal en un solo momento y ocasión específica, describiendo así los niveles de actividad física y  
calidad de sueño de los estudiantes. El universo del estudio fue conformado por los estudiantes  
mexicanos de nivel superior, matriculados en el periodo escolar enero a junio del 2023 en programas  
educativos de licenciatura en universidades públicas de la región norte del país.  
Durante la recolección de datos, se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia de acuerdo  
con el acceso a la institución, programa educativo y total de estudiantes registrados en las clases de  
los maestros que aceptaron apoyar en la difusión de los formularios para cumplir con los objetivos del  
estudio. El tamaño de la muestra fue de 199 estudiantes, calculado considerando las recomendaciones  
de Hernández et al. (2014) para estudios sobre poblaciones regionales en organizaciones con menos  
de 5 grupos, considerando un rango de 50 a 200 sujetos.  
Para la selección de los participantes se consideraron como criterios de selección: el aceptar participar  
en el estudio a través del consentimiento informado y ser alumnos de ambos sexos con una edad entre  
18 y 24 años inscritos a licenciaturas en el área de la actividad física y deporte en universidades de los  
estados de Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Nuevo León. Se excluyeron del estudio a los alumnos que  
refirieron tener alguna contraindicación médica para realizar actividad física, tener un diagnóstico  
clínico de enfermedad neurológica, el no haber contestado alguno de los instrumentos. Fueron  
eliminados del estudio alumnos con datos incompletos y que no aceptaron continuar en el mismo.  
Datos que fueron confirmados con la ficha de identificación.  
Instrumentos  
Para la recolección de datos se utilizaron los siguientes métodos:  
El Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ, versión corta en español) de Craig y  
colaboradores en el año 2003, es un instrumento utilizado para evaluar el nivel de actividad física en  
diferentes grupos de edad, desde los 15 hasta los 69 años. Este cuestionario asigna códigos a las  
distintas categorías de actividad, los cuales se multiplican para estimar el gasto total de energía en  
METs (unidades de gasto de energía). La puntuación se expresa como MET-min por semana,  
calculando el producto del nivel MET, la duración de la actividad en minutos y el número de eventos  
por semana. Un MET equivale a 0.0175 kcal x kg-1 x min-1. El cuestionario clasifica el nivel de actividad  
física en tres categorías: Categoría 1. Nivel Bajo: Se considera a los individuos que no cumplen con los  
criterios de las siguientes categorías como nivel bajo. Categoría 2. Nivel Moderado, se cumple uno de  
los siguientes tres criterios: realizar actividad vigorosa durante al menos 3 días a la semana durante  
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un mínimo de 20 minutos al día, realizar actividad intensa o moderada durante al menos 5 días a la  
semana durante un mínimo de 30 minutos al día (como caminar), o combinar actividades de intensidad  
moderada o vigorosa que sumen al menos 600 MET-min por semana. Categoría 3. Nivel Alto, se cumple  
uno de los siguientes dos criterios: realizar actividad vigorosa al menos 3 días a la semana con una  
acumulación de al menos 1500 minutos MET por semana, o realizar cualquier combinación de  
actividades de caminata, intensidad moderada o vigorosa durante al menos 7 días a la semana y  
alcanzar un mínimo de 3000 minutos MET por semana. El cuestionario ha demostrado tener una  
fiabilidad razonable, con una concordancia de 0.65 para la versión corta y una concordancia razonable  
de 0.64 según el estudio de Mantilla y Gómez-Conesa (2007).  
El Índice de calidad de sueño de Pittsburgh (PSQI) de Buysse et al. (1988) es un cuestionario  
autoaplicable que proporciona una calificación global de la calidad del sueño a través de la evaluación  
de un total de 19 preguntas, organizadas en 7 áreas temáticas o componentes. Estas preguntas  
abarcan diversos aspectos relacionados con la calidad del sueño, incluyendo la estimación de la  
duración del sueño, el tiempo que se tarda en conciliar el sueño, así como la frecuencia y gravedad de  
problemas específicos relacionados con el sueño. Las últimas cinco preguntas no se incluyeron en el  
cuestionario debido a que se utilizan solo para información clínica, no están tabuladas en la puntuación  
del PSQI y son calificadas por el compañero de cama o compañero de cuarto. Las 19 preguntas del  
cuestionario se agrupan en siete áreas temáticas o componentes, cada una con una puntuación que  
va de 0 a 3 puntos. En cada área, una puntuación de "0" indica una mayor calidad para dormir, mientras  
que una puntuación de "3" indica una menor calidad en el dormir. Las puntuaciones de las siete áreas  
se suman para obtener una puntuación total que varía de 0 a 21 puntos. En la puntuación global de "0  
a 4 puntos" indica una buena calidad del sueño, de “5 a 10 puntos” sueño de calidad moderada y “>10”  
puntos” mala calidad del sueño. Se ha demostrado que este instrumento tiene una confiabilidad α de  
Cronbach de 0.79 (Favela et al., 2022).  
Procedimiento  
Para iniciar con el estudio se solicitó permisos a los directivos de las instituciones participantes para  
permitir la difusión del proyecto y el acceso a los estudiantes. Posterior a obtener los permisos, se  
contactó a los estudiantes para invitarlos a participar en el proyecto y aplicar cuestionarios digitales  
para la recolección de datos a través de una infografía digital para presentar el proyecto de  
investigación y hacer la invitación a los estudiantes de cada institución a acceder a la liga del formulario  
web a través de un código QR para el que se utilizó la herramienta digital “Google Forms” a través del  
cual aceptaron el consentimiento informado, y llenaron la ficha de datos sociodemográficos y los  
cuestionarios en el siguiente orden: cuestionario IPAQ e índice PSQI.  
Análisis de los Datos  
Para el análisis estadístico de los datos se usó el programa estadístico SPSS V. 27 aplicando  
estadística descriptiva con pruebas de distribución de frecuencias y porcentajes y medidas de  
tendencia central con media, desviación estándar y valor mínimo y máximo.  
Consideraciones Éticas  
La investigación se apegó a lo establecido en la Ley General de Salud (Diario Oficial de la Federación,  
1984) y se contó con el consentimiento informado de los participantes. Además, fue registrada en la  
Coordinación de Investigación de la institución de afiliación de los investigadores (REPRIN-FOD-122).  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 64.  
DESARROLLO  
Conceptos Clave  
Actividad Física en los Universitarios  
La OMS describe la actividad física como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos  
esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía” (OMS, 2022). En otras palabras, se entiende  
como cada movimiento, que realiza un individuo durante su día, desde el tiempo de ocio hasta las  
actividades laborales. Por otra parte, el comportamiento sedentario es comprendido como el tiempo  
que una persona permanece inactiva, como, por ejemplo, se refiere al lapso que existe cuando se ve la  
televisión, se utiliza la computadora para trabajar, o el jugar juegos de vídeos (Hidalgo-Rasmussen et  
al., 2013).  
A pesar de que las palabras actividad física y el ejercicio se usan comúnmente como similares, la  
segunda se deriva de la primera, describiendose como aquella actividad física con estructura y que ha  
sido programada cronológicamente con el objetivo de acrecentar o darles mantenimiento a los  
elementos de la aptitud física (Fouilloux et al., 2021). Por lo tanto, se considera a la actividad física  
como las actividades que se realizan en la vida cotidiana de cada individuo, así como en el ejercicio  
programado.  
Actualmente, la actividad física es considerada como base para el desarrollo de metodologías en los  
sistemas de salud pública (OMS, 2022). Esto es derivado de los múltiples beneficios que implica su  
ejecución, así como el riesgo que conlleva no realizarla, ocupando así la inactividad física el cuarto  
lugar dentro de los factores de riesgo por mortalidad a nivel global (Organización Mundial de la Salud,  
2022). Practicar actividad física regularmente durante el tiempo libre y restringir el tiempo sedentario  
son identificados como comportamientos que tienen un impacto beneficioso para la salud de manera  
que a esta se le atribuye el decremento de enfermedades crónico no transmisibles y de la tasa de  
mortalidad en la adultez (Gómez et al., 2022).  
La ausencia de actividad física resalta la alta relación con problemas cardiovasculares, especialmente  
se hace mención sobre la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica y los accidentes  
cerebrovasculares (Varo et al., 2003). En contraste, su realización tiene beneficios para la salud física  
y mental dependiendo de la cantidad y la intensidad del ejercicio que se realice, por ejemplo, influye  
positivamente en el control del sobrepeso, la presión arterial, la densidad mineral ósea, los estados  
emocionales negativos y disminución de enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, síndrome  
metabólico, cáncer de seno, entre otros (Hidalgo-Rasmussen et al., 2013;Ramírez-Velez et al., 2016).  
Los datos obtenidos en noviembre de 2024, de la población mexicana a través del Módulo de Práctica  
Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF), indica que el 58.9% de la población adulta de 18 años en  
adelante afirmó no estar activa físicamente. (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2025). La  
inactividad física es más común entre las mujeres (63.2 %) que entre los hombres (54.0 %) en el grupo  
de personas de 18 años en adelante. Además, una mayor proporción de mujeres nunca ha realizado  
algún deporte o actividad física (21.6 % frente al 15.9 % en los hombres).  
Un momento importante en el decremento de los niveles de actividad física se da al introducirse a la  
vida escolar universitaria. Gomez et al. (2022) mencionan que esto podría deberse a la mayor  
percepción de barreras para practicar actividad física, añadiendo las alteraciones del entorno social y  
ambiental, como, por ejemplo: la disminución del desplazamiento activo, un incremento en la carga  
académica, el desinterés a las actividades físicas y no tener el soporte social para su práctica. Por otra  
parte, resulta relevante mencionar los principales motivos que tienen los jóvenes adultos para lograr  
niveles óptimos de actividad física, los cuales están relacionados con su estado de salud, su disfrute  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 65.  
por la actividad, su forma física, la diversión que les proporciona, la estética y por último la relajación  
(Ramírez-Velez et al., 2016).  
Tener en cuenta las motivaciones de un estudiante es un factor importante que predice su  
comportamiento en términos de salud y finalmente pueda adoptar un estilo de vida saludable.  
Calidad de Sueño en los Universitarios  
El sueño desempeña un papel crucial para alcanzar un estado de bienestar físico y mental óptimo. Es  
una función biológica esencial, teniendo en cuenta que pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida  
durmiendo (Miro et al., 2005). La calidad del sueño se define como el estado en el que una persona  
duerme óptimamente a lo largo de la noche y esto le permite tener un desempeño de calidad en el  
transcurso del día (Borquez, 2011).  
La relevancia de tener una adecuada calidad del sueño no solo es primordial como un componente  
importante de la salud y el bienestar, sino, como un factor indispensable para tener una buena calidad  
de vida (Sierra et al., 2002). Por otra parte, el insomnio se describe como la incapacidad para iniciar o  
mantener el sueño, o una calidad deficiente del mismo, que ocurre al menos tres veces por semana  
durante un periodo de al menos un mes (Tuyani et al., 2015).  
Al menos el 30-40% de la población general padece de insomnio, el 1-10% sufre apneas de sueño y 60%  
de los trabajadores de turnos no fijos informa alteraciones del ritmo circadiano (Sierra et al., 2002). Los  
trastornos del sueño se relacionan con una disminución en la energía vital, dificultades en la actividad  
social, decremento en la actividad física, salud mental, procesos cognoscitivos y rendimiento  
psicomotriz (Monterrosa et al., 2014).  
Los efectos de la privación del sueño abarcan desde una importante disminución en el desempeño  
laboral y rendimiento académico hasta un acrecentamiento en los accidentes y la vulnerabilidad a  
enfermedades (García & Navarro, 2017). También, constituye un elemento de inseguridad para el  
desarrollo de trastornos mentales como de ansiedad o depresión e inclinación al consumo de  
sustancias nocivas (García & Navarro , 2017).  
Además, se han identificado vínculos entre el insomnio y diversas condiciones médicas, tales como  
insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes, artritis, reflujo  
gastroesofágico, trastornos de próstata y problemas musculoesqueléticos (García & Navarro, 2017).  
También, se ha demostrado que la falta de sueño puede afectar negativamente el rendimiento  
académico y se ha vinculado a una mayor posibilidad de desarrollar complicaciones como la obesidad,  
así como aumentar los síntomas de los estados emocionales negativos (Tuyani et al., 2015).  
Por otra parte, Torres & Monteghirfo (2011) identifican diversas funciones fisiológicas que el sueño  
beneficia o posibilita y que se ven alteradas o suprimidas cuando se priva de él. Algunos ejemplos  
incluyen: a) conservación de energía; b) regulación de la temperatura cerebral; c) eliminación de toxinas  
cerebrales; d) "restauración" de los tejidos, e) memoria y aprendizaje. El sueño cumple una función de  
conservación de energía, ya que su privación resulta en una pérdida excesiva de calor, lo cual provoca  
un aumento en el consumo de energía para mantener la temperatura del cuerpo.  
RESULTADOS  
Características Sociodemográficas de la Muestra  
Respecto a la variable edad, la media fue de 20.04 años (+1.489), con un valor mínimo de 17 años y  
máximo de 24 años. Con relación al sexo se identificó que el 71.4% (f = 142) son hombres y el 28.6% (f  
= 57) mujeres.  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 66.  
En el estudio, se recopilaron datos sobre la institución de procedencia que se muestran en la tabla 1.  
Los resultados revelaron una distribución variada en cuanto a las instituciones participantes. La  
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) fue la institución más representada, con el 44.2% (f =  
88) de los participantes, le siguió la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) con el 27.1% (f = 54; Tabla  
1).  
Tabla 1  
Frecuencias de participación por institución  
Institución de procedencia  
f
54  
18  
2
%
27.1  
9.0  
UAS  
UACH  
ITSON  
1.0  
UAdeO  
UANL  
Total  
37  
88  
199  
18.6  
44.2  
100.0  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje, UAS = Universidad Autónoma de Sinaloa, UACH = Universidad  
Autónoma de Chihuahua, ITSON = Instituto Tecnológico de Sonora, UAdeO = Universidad Autónoma de  
Occidente, UANL = Universidad Autónoma de Nuevo León.  
Fuente: elaboración propia.  
Con relación al programa educativo que cursan los resultados revelaron que el programa con mayor  
porcentaje de participación fue la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte  
(Presencial) (f = 76; 38.2%), seguido por el Licenciado en Educación Física y Ciencias Deportivas (f =  
53; 26.6%; Tabla 2).  
Tabla 2  
Frecuencias de participación por programa educativo  
Programa educativo  
Licenciado en Educación Física y Ciencias Deportivas  
Licenciado en Educación Física  
Licenciatura en Ciencias del Ejercicio Físico  
Educación Física y Ciencias del Deporte  
Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (P)  
Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (D)  
Total  
f
%
26.6  
9
53  
18  
2
38  
76  
12  
199  
1
19.1  
38.2  
6
100  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje, P = Presencial, D = Distancia  
Fuente: elaboración propia.  
Los resultados del análisis del semestre que cursan al momento de la recolección de datos mostraron  
que el semestre con el mayor porcentaje de participación fue el sexto, (f = 79; 39.7%), seguido por el  
cuarto semestre (f = 66; 33.2%; Tabla 3). Los resultados destacan la predominancia de los estudiantes  
en los semestres intermedios de su programa académico, especialmente en el sexto semestre.  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 67.  
Tabla 3  
Frecuencia de participación por semestre  
Semestre  
Primero  
Segundo  
Tercero  
Cuarto  
f
1
45  
2
66  
1
%
.5  
22.6  
1
33.2  
.5  
Quinto  
Sexto  
Séptimo  
Octavo  
79  
3
2
39.7  
1.5  
1
Total  
199  
100  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje  
Fuente: elaboración propia.  
Nivel de Actividad Física en los Estudiantes  
En la muestra total el nivel de actividad física más representado fue el alto (f = 175; 87.9%) y el nivel  
moderado (f = 21; 10.6%; Tabla 4).  
Tabla 4  
Frecuencia del nivel de actividad física  
Nivel de actividad física  
Bajo  
f
3
%
1.5  
Moderado  
Alto  
Total  
21  
175  
199  
10.6  
87.9  
100  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
Al analizar los datos por sexo se encontró que para el sexo masculino el 90.8% (f = 129) de los hombres  
presentaba un nivel de actividad física alto, seguido del 8.5% (f = 12) con un nivel de actividad física  
moderado. Por otro lado, en el sexo femenino, el 80.7% (f = 46) de las mujeres mostraba un nivel de  
actividad física alto, seguido del 15.8% (f = 9) con un nivel de actividad física moderado (Tabla 5).  
Tabla 5  
Frecuencia del nivel de actividad física en hombres y mujeres  
Sexo  
Nivel de actividad  
Bajo  
f
1
%
.7  
Hombre  
Moderado  
Alto  
Total  
12  
129  
142  
2
8.5  
90.8  
100.0  
3.5  
Mujer  
Bajo  
Moderado  
9
15.8  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 68.  
Alto  
Total  
46  
57  
80.7  
100.0  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
Calidad del Sueño en los Estudiantes  
En el análisis de la calidad del sueño mostró que la mayoría de los estudiantes experimentaron una  
mala calidad del sueño (f = 150; 75.4%; Tabla 6).  
Tabla 6  
Frecuencia del tipo de calidad del sueño  
Sexo  
Calidad del sueño  
Buena calidad  
Mala calidad  
Total  
Buena calidad  
Mala calidad  
Total  
f
38  
104  
142  
11  
%
26.8  
73.2  
100.0  
19.3  
80.7  
100.0  
46  
57  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
Al respecto de la calidad del sueño tanto en los hombres como en las mujeres la mayoría reportaron  
tener una mala calidad del sueño (73.2%; f = 104 y 80.7%; f = 46, respectivamente; Tabla 7).  
Tabla 7  
Frecuencia de calidad del sueño en hombres y mujeres  
Calidad del sueño  
Buena calidad de sueño  
Mala calidad del sueño  
f
49  
150  
199  
%
24.6  
75.4  
100  
Total  
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
DISCUSIÓN  
Respecto a los niveles de actividad física, este estudio mostró una predominancia de niveles altos de  
actividad física, tanto en hombres como mujeres. Los datos difieren con el estudio de Puerta et al.  
(2019) quienes reportan que la mayoría de los estudiantes universitarios presentaban niveles bajos de  
actividad física, con más de la mitad de la población total ubicada en esta categoría, por sexo un 55.6%  
de hombres y un 70.6% de las mujeres presentaron niveles bajos. A diferencia de los datos reportados  
en ese estudio con lo encontrado en esta investigación, pueden ser por incluir muestras más  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 69.  
heterogéneas y con menor proporción de estudiantes de ciencias del deporte ya que solo el 8% de la  
muestra de dicho estudio pertenece a la carrera de educación física.  
Por otro lado, los datos de esta investigación coinciden con los hallazgos de Pérez et al. (2014), donde  
estudiantes de educación física mostraron niveles elevados de actividad (97.2%). Específicamente, en  
la carrera de educación física los investigadores encontraron un nivel alto de actividad física en  
hombres con un 73.3% y en mujeres con un 77.8%. El alto porcentaje de niveles altos de actividad física  
puede deberse a que los estudiantes que pertenecen a carreras relacionadas con la actividad física y  
del deporte, realizan más actividades físicas debido a las demandas de las propias asignaturas.  
En el caso de la calidad de sueño, en este estudio se observó un alto porcentaje de participantes que  
informaron tener una mala calidad del sueño, con porcentajes más altos en las mujeres. Estos  
resultados son consistentes con otros estudios realizados en poblaciones universitarias, como en  
Vilchez-Cornejo et al. (2016) que encontraron mala calidad del sueño un 77.69% de la muestra general,  
un 72.8% en hombres y un 82.21% en mujeres. En el trabajo de Monterrosa et al. (2014) se observa un  
88.1% de mala calidad de sueño global y un 83.5% en los hombres y un 92.5% en las mujeres. Esto  
concuerda con el trabajo de Ojeda-Paredes et al. (2019) que encontró que el 98.11% de las mujeres y  
el 90.76% de los hombres se percibieron con mala calidad de sueño. Esto se podría deber a la carga  
académica, desfase de horarios y consumo de bebidas estimulantes en los jóvenes.  
Al consinderar los resultados encontrados en las dos variables del estudio, que mostraron un  
predominio de niveles altos de actividad física y de mala calidad del sueño en la población estudiantil.  
Los datos difieren en parte con el estudio de Cabrera-Mora et al. (2022) realizado en estudiantes del  
área de la salud en el cuál se encontró que más del 40% reportaron no realizar actividad física durante  
la semana y presentar dificultades para conciliar el sueño. Asimismo, con los datos del estudio de  
Marín-Lagos et al. (2024) en el cual se encontró que más de la mitad de los estudiantes presentan  
niveles bajos de actividad física y un 46% mala calidad del sueño.  
Recomendaciones para Futuras Investigaciones  
Se sugiere que futuras investigaciones amplíen el análisis a poblaciones universitarias más diversas,  
incluyendo estudiantes de diferentes áreas académicas y universidades, con el fin de contrastar los  
hábitos en contextos heterogéneos. Sería recomendable emplear instrumentos complementarios,  
como mediciones objetivas (acelerometría para actividad física, pulsómetro para monitoreo del sueño)  
y técnicas cualitativas (entrevistas o grupos focales), que permitan obtener información más precisa y  
contextualizada sobre los hábitos y percepciones de los estudiantes. También resultaría pertinente  
incorporar el análisis de factores contextuales (por ejemplo, carga académica, entorno social, nivel  
socioeconómico) y explorar de manera longitudinal la evolución de los hábitos durante la trayectoria  
universitaria, para identificar posibles cambios y factores de riesgo asociados.  
CONCLUSIÓN  
Se identificó que una proporción considerable de los estudiantes del área de actividad física y deporte  
presenta un nivel alto de actividad física, lo cual puede atribuirse parcialmente a las exigencias propias  
del currículo académico. No obstante, se recomienda fomentar programas de actividad física  
complementaria, orientados al interés personal de los estudiantes y desvinculados de las asignaturas  
deportivas o terapéuticas. En cuanto a la calidad del sueño, se observó una alta prevalencia de  
dificultades para dormir, especialmente en mujeres, lo cual podría tener repercusiones significativas  
en su salud física y mental. Estos resultados resaltan la importancia de diseñar e implementar  
intervenciones orientadas a mejorar los hábitos y patrones de sueño, con el fin de promover un  
descanso adecuado y contribuir al bienestar integral de esta población estudiantil.  
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ISSN en línea: 2789-3855, enero, 2026, Volumen VII, Número 1 p 70.  
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