LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen IV, Número 1 p 3900.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.535
Un escenario de los ancestros de la especie humana
A scenario of the ancestors of the human species
Shandry Vinicio Armijos Fierro
shandry.armijos@unl.edu.ec
Ecuador
César Antonio León Aguirre
cleonaguirre@hotmail.com
Ecuador
Luis Aníbal Torres Jiménez
luis.torres@unl.edu.ec
Ecuador
Fransinl Alcívar Castillo Prado
fransinl.castillo@unl.edu.ec
Ecuador
Artículo recibido: 28 de marzo de 2023. Aceptado para publicación: 30 de marzo de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Las analogías entre ciertas teorías paleo antropológicas y aquellas concepciones antiguas, no
vienen del hecho que la ciencia ha confirmado los mitos; ella más bien viene a ser víctima en el
sentido que no ha logrado tener su ambiciosa promesa de abandonar los esquemas
preconcebidos tradicionales, y en ocasiones por no construir el saber sobre la base de los
“hechos”. Ella ha realizado en revancha otra de sus ambiciones, lo que ha heredado de la filosofía
antigua: evacuar lo sobrenatural de sus teorías. Para los estoicos y epicúreos, la ciencia de la
naturaleza está llamada sobre todo a combatir las falsas creencias religiosas; combate que no
se ha exigido más. Estudiar los fenómenos y las cosas de lado de un punto suficiente material,
para disponer de aquella plausible explicación natural de los fenómenos que serán otra vez
tentados y atribuidos a una intervención sobrenatural. La antropología reemplaza ese programa:
los dioses han desaparecido, reemplazados por el clima, al cual recién le estamos prestando
atención e importancia. Lastimosamente, nos hemos demorado más de dos mil años
construyendo toda una imaginería a los dioses y no le hemos dedicado el tiempo necesario a los
ancestros de la especie humana representada por el Hombre, su relación con los demás y con
la Naturaleza; ni aun actualmente que estamos viviendo complejos problemas ambientales
locales y globales que ponen en riesgo su existencia.
Palabras clave: filosofía de la ciencia, método científico, mitología, paleontología
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2023, Volumen IV, Número 1 p 3901.
Abstract
Paleoanthropological analogies between certain theories and those old ideas do not come from
the fact that science confirmed the myths; rather it becomes a victim. Victim in the sense that it
has failed to keep his ambitious promise to abandon traditional preconceived schemes, and
sometimes not build knowledge on the basis of the "facts." She has performed in another rematch
of their ambitions, which he inherited from ancient philosophy: the supernatural evacuate their
theories. For the Stoics and Epicureans, the science of nature is called above all to combat false
religious beliefs; bout that has not demanded more. Study phenomena and things aside sufficient
material point, to have that plausible natural explanation of phenomena to be tempted again and
attributed to supernatural intervention. Anthropology replaces that program: the gods have
disappeared, replaced by the climate, to which we are just paying attention and importance.
Unfortunately, we have taken more than two thousand years building a images all the gods and
we have not devoted the necessary tempo Man, his relationship with others, with Nature; and
even now we are experiencing problems related to global warming, greenhouse product.
Keywords: science philosophy, scientific methods, mythology, paleontology
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Como citar: Armijos Fierro, S. V., León Aguirre, C. A., Torres Jiménez, L. A., & Castillo Prado, F. A.
(2023). Un escenario de los ancestros de la especie humana. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades 4(1), 3900–3910. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.535
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INTRODUCCIÓN
Como disciplina científica el estudio de los orígenes del Hombre y la Sociedad, no está libre de
los viejos mitos. Al tratar de explicar el emerger de la especie humana, se constata que este
asunto, está inconscientemente calcado sobre el mito de la “edad de oro” o “paraíso terrenal”.
Cazando en selvas protectoras y alimenticias, los ancestros del Hombre son encontrados
confrontándose a los peligros, la pobreza, el hambre. De la lucha por la supervivencia nace la
singularidad de la especie humana. Por cierto, el mito se ha transformado en el curso de los
siglos, desde la intervención divina en el “Génesis” o en las “Geórgicas” de Virgilio, ha llegar a un
cataclismo geológico o ecológico para explicar la salida del edén (jardín de las delicias donde
colocó antes del pecado Dios a Adán y Eva, según el Antiguo Testamento; y cielo, según el
Nuevo); es fruto de una imaginación cuyo mito o esquema no se acaba; la idea de una edad de
oro de la Humanidad, está subyacente en las teorías del origen del hombre y de la sociedad.
Desde los Epicúreos (buscadores de placer, 314-270 a. de C.) hasta los estoicos (firmes ante la
adversidad), a pesar de las diferencias que los separaban; concuerdan que el fin principal del
conocimiento es el de liberar al hombre del temor irracional, en el cual se halla inmerso al ignorar
las causas y efectos de los fenómenos. En donde la importancia dada a la explicación natural de
los fenómenos como el eclipse del Sol, los rayos o la aparición de la vida, asociado al
pensamiento tradicional hacen intervenir a fuerzas divinas. Así, la Filosofía se encarga de buen
lado de ancianas interrogantes para buscar nuevas respuestas. Entre esas preguntas se hallan
aquellas del origen del hombre. ¿Cómo es que somos bípedos y con manos libres?, ¿Cómo
nuestros ancestros comenzaron a vivir en Sociedad, a establecer las leyes, a fabricar
herramientas, a hablar, a reflexionar? ¿Cómo y, sobre todo, por qué?
METODOLOGÍA
El proceso metodológico que se aplicó para la planificación, organización ejecución y
evaluación del presente estudio, relacionado con la importante pregunta y ejercicio humano de
pensar y construir reflexiones sobre Un Escenario de los Ancestros de la Especie Humana, se
llevó a efecto mediante un estudio bibliográfico, desarrollado en tres fases: en una primera
instancia, se realizó un ejercicio de pensamiento social inherente a la relevancia de inquietudes
relacionadas con el origen del hombre; en la segunda fase, se seleccionó, organizó y recopiló la
información bibliográfica necesaria para analizar el tema formulado; y, en la tercera fase se
construyó un escenario filosófico para explicar desde la visión paleo antropológica los ancestros
de la especie humana. Se aplicaron métodos, técnicas e instrumentos, pertinentes con la
investigación bibliográfica, orientada a sistematizar e interpretar la información requerida,
destacándose el análisis y observaciones de distintos enfoques filosóficos, las manifestaciones
históricas del ancestro humano, la construcción de la síntesis del relativo escenario paleo
antropológico; y, la orientación hermenéutica dialéctica para la comprensión del estudio
realizado.
DESARROLLO
Reflexiones de un escenario de los ancestros de la especie humana
Hace dos mil quinientos años, la corriente del pensamiento europeo se esforzó en buscar las
soluciones creíbles a esos problemas, bien que todas sus tentativas no pudieron ser entonces
sólo conjeturas. El siglo 19, aporta una verdadera revolución: de aquí en adelante; la reflexión
sobre los orígenes se puede alimentar de vestigios fósiles, cuyas primeras huellas aparecen o
son tomadas en cuenta. La prehistoria viene a nacer y con ella un desafío: construir un saber
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fundado en la observación. “La Ciencia Moderna”, escrita en 1887 por Henri Du Cleuziou, decía
en una obra consagrada a la prehistoria, “dejar de lado las teorías preconcebidas, las soluciones
decididas, lo maravilloso y lo sobrenatural, demanda hoy el adaptarse a los hechos, nada más
que los hechos, formalmente constatados, severamente controlados, enteramente irrefutables1”
Más de un siglo después, la historia da la razón a quienes compartieron y comparten el
entusiasmo de Du Cleuziou, el análisis de obras científicas muestra que los investigadores, los
estudiantes universitarios, no están aún libres del todo de influencias de una fuerte y rica
imaginación antigua.
¿Cómo se explica hoy la causa de la génesis del Hombre? Gracias a nuevos descubrimientos,
que han sido localizados, con el tiempo y en un largo proceso tenemos que la familia de
homínidos se separó de los pánidos (chimpancé, gorila) en África al curso de los diez últimos
millones de años. Dicen los antropólogos, que nuestros ancestros adoptaron la locomoción
bípeda ante la posición cuádruple; comenzaron a cazar y a confeccionar las herramientas,
desenvolvieron aún más la vida social, la partición del alimento y la división del trabajo, todo a
favor de importantes transformaciones morfológicas y la expansión del cerebro2. El proceso de
hominización es comúnmente atribuido a un cambio importante del medio ambiente natural de
nuestros primeros ancestros.
El análisis de escenarios paleo antropológicos, aparecidos después de la segunda mitad del siglo
19, muestran que la mayor parte de científicos están de acuerdo sobre la visión de un cambio
ecológico (glaciaciones)3. Admiten un nuevo medio abierto, identificando al más frecuente “la
sabana”; donde nuestros ancestros estuvieron protegidos de la insuficiencia de alimento, penuria
de agua, y ataques frecuentes de animales carnívoros. O sea, que para sobrevivir ellos debieron
abandonar el viejo modo de vida selvática forestal; ya que en adelante necesitan comer carne.
Porque los vegetales se les hicieron escasos; cazan usando la mano; se enderezan sobre dos
pies para perseguir las presas, o para acechar el arribo de venados u otros similares, en un terreno
abierto; confeccionar las herramientas y cooperar para mejor defenderse o cazar; repartir el
trabajo, partir el alimento y comunicarse, para una provisión más fácil. Es así, en la lucha contra
las trabas del medio ambiente, que el hombre logra laboriosamente forjar su singularidad
ideológica cultural.
Este breve resumen de explicaciones paleo antropológicas, nos lleva a una pregunta: ¿Cómo
explicar con la visión de cambios ecológicos, el esquema anterior; que es apenas desde hace un
siglo admitido?
La interpretación habitual es que los científicos admiten esta visión, porque ella corresponde al
medio de información traída de datos empíricos provenientes de investigaciones de campo. Pero
estas explicaciones pueden resistir un examen más profundo. Ciertamente, los testimonios de
todas las categorías de datos fósiles concuerdan por indicar que es África del Este, la patria
presumible de los primeros homínidos, que ha sufrido en el Plioceno (último período de la era
terciaria, que da paso a la actual cuaternaria) importantes cambios climáticos y ecológicos.
Marcando un largo término para la expansión de medios abiertos en detrimento de las selvas4.
Aunque es difícil decir cuánto del tablero de la selva tropical; y sí es lúgubre la imagen de la
sabana. La sabana, como la más seca, no está totalmente desprovista de sustento vegetal, como
1 Du Cleuziou, H. 1887, La creación del hombre y las primeras edades de la humanidad. Flammarion.
2 Chamba Salcedo, Cléber. 1999. Hacia una antropoepistemología temprana. Editorial Universitaria. UNL.
3 Stoczkowski. W. 1991, Anales de la Fundación Fyssen. 5, 23.
4 Coppens, Y. 1985. El medio ambiente de los homínidos al Plio-Pleistoceno. Mason.
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lo testimonia el ejemplo de los beduinos Chacuna que se procuran suficientemente de granos,
tubérculos y frutas, porque la carne es un complemento de su régimen esencialmente
vegetariano.5 Además, la productividad de una sabana que un bosque o selva de la misma zona
climática, puede a veces igualar o rebasar su productividad, y la cantidad de vegetación útil
suficiente para alimentar mejor que la selva a los primates. 6
No es menos cierto que, al pasar de la vida de los bosques a la vida en las sabanas implica
inevitablemente una más grande amenaza de parte de los animales carnívoros: según las
observaciones efectuadas por los investigadores de la Universidad de Stirling, en Gran Bretaña,
sobre los chimpancés del Parque Nacional de Nickolo Koba, en Senegal, donde los bosques
constituyen solamente el 3% de la cobertura vegetal, ningún caso de agresión por los carnívoros
presentes en la región, ha dado señal7. Por otra parte, los felinos no parecen ser excesivamente
golosos de los primates. Adrien Kortland, que ha pasado revista a literatura considerable sobre
los grandes monos del África, a fin de encontrar la confirmación de la amenaza omnipresente de
los depredadores, se ha contentado con un solo caso de muerte de un chimpancé entre las garras
de un agresor8. Naturalmente se puede replicar que nuestros ancestros vivieron en un medio un
poco diferente donde los carnívoros eran más numerosos que en nuestros días9más carnívoros,
más peligro es lógico. Pero los mecanismos dialécticos de la naturaleza no son así de simples.
Es posible que una gran presión de los depredadores se diera sobre una más grande diversidad
y densidad de presas, como sobre los grandes herbívoros, por ejemplo.10 Sin embargo, los
carnívoros que se sacian de antílopes, también pudieron interesarse en nuestros ancestros.
Pudieron aumentar hipotéticamente, de otra parte, ciertos felinos ahora fósiles, por ejemplo, el
Megaterio y el Dinofelis, preferente y probablemente en las selvas, donde ellos pudieron cazar
eficazmente, como lo hacen actualmente el leopardo o el jaguar, en los árboles 11 . Igual la
existencia de trazas de depredación sobre aquellas osamentas fósiles de homínidos, hace
prudentemente concluir que las hipótesis concernientes a una amenaza de los depredadores o
la ausencia de ese peligro no están aun sólidamente fundadas.
Los datos fósiles y las analogías extraídas de los conocimientos de los medios y datos actuales
nos dan libertad de imaginar el medio ambiente de los primeros homínidos, como un medio
hostil, o como de un hábitat relativamente hospitalario. Difícil de creer en la concepción de un
bosque abundante o una sabana árida. Así regresamos al punto de partida: ¿Por qué la visión de
un edén es largamente admitida? Si es una costumbre el decir que el pensamiento humano es
infinito en innovaciones, cuando la historia de las ideas multiplica las pruebas sobre la inventiva,
pero más bien creemos en la excepción. ¿Será posible que nuestros ancestros resulten de una
simple inercia del pensamiento?, ¿El proceso de hominización es el simple hecho de la
incrustación en la imaginación del sentido común, y el emerger de la investigación científica? Sin
embargo, las especulaciones consideran con predilección a los momentos claves del
aparecimiento del Hombre, como el pasaje de una época de abundancia a tiempos de penuria,
como el salir de un paraíso a la calamidad.
5 Hamilton III, W.J. y Curt, B. 1982. Journal de la evolución humana. 11.567
6 Pianka, E.R. 1974. Ecología evolucionaria. Harper y Row.
7 Tutin, C.E.G. et al. 1981. Conducta primate y sociobiología. Springler-Verlag.
8 Kortland, A. 1980. Journal de Evolución Humana, 9, 79.
9 Potter, G.; Howell, C:F:; Coppens, Y. Op cit.
10 Ibidem.
11 Marean, C.W. 1989. Journal de Evolución Humana, 18, 559.
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En aquellas obras publicadas entre el siglo XVII y XIX12, se encuentra la visión de dos períodos
sucesivos, el primero un estado estático y desprovisto de cambios. Nuestros ancestros pudieron
entonces tener una existencia posible, como la que dice J.C. Delamétherie con imagen poética:
“Este hombre de naturaleza tiene una gran masa de disfrute. Habita en un bello suelo, él disfruta
todos los días de una temperatura agradable. El suelo le facilita una alimentación abundante; él
no tenía ni penas ni fatigas. El aburrimiento no lo alcanzó jamás; él se divertía con sus
semejantes. Sus días fluían con calma y serenidad, y no lo alteró ninguna enfermedad. El arriba
a su última hora sin preveerlo”13. Las causas naturales parecen poner fin a la armonía de esta
época, destruyen su equilibrio. Sin embargo, la existencia está enteramente ocupada por la lucha
por la supervivencia. Los atributos de dos períodos permiten formar un sistema de oposiciones
binarias.
Primera época: Clima dulce. Cohabitación pacífica con los animales. Ocio, tiempo disponible,
vagabundaje. Ausencia de necesidades. Dicha felicidad, fortuna, bienaventuranza, prosperidad.
Ausencia de: cuidado, inquietud, afán, pesar, zozobra. Ausencia de enfermedades. Poder,
potestad, energía, autoridad, dominio, potencia.
Segunda época: Clima severo. Lucha contra los animales. Labores o trabajo. Sumisión a las
necesidades elementales. Desgracia, desdicha, infortunio, infelicidad, mal. Miedo, temor, susto,
zozobra. Enfermedades. Debilidad, fragilidad, endeblez, desgana, falta de talento.
Es fácil remarcar que los rasgos de la primera época corresponden extrañamente a aquellos que
la tradición clásica atribuye a la edad de oro o del paraíso terrenal, mientras que el periodo
siguiente ofrece la imagen de una era al revés, donde los caracteres paradisíacos son
contrarios14. Así, se sitúa el inicio de la Historia en la transición de una naturaleza paradisíaca a
una naturaleza hostil, nuestros filósofos aspiran a descartar “las teorías preconcebidas y las
soluciones decididas”, proponen una concepción de aprender de nuevo bajo una forma laica, los
esquemas de viejos mitos. La explicación de un cambio acorde, según la cual la necesidad es
madre de la innovación, del cambio, de la revolución. El deseo puede ser fuente de la innovación,
pero según la Historia son las dificultades las que constituyen la condición indispensable del
cambio y del movimiento motor. Los primeros hombres al ser colocados en el seno de una
naturaleza no hostil, de selva o sabana, serán condenados a una casi eterna existencia animal,
como el orangután, donde numerosos autores dicen, que él continúa bestia porque “vive muy
armoniosamente en las selvas o sabana, soñando en mejorar su suerte sin cultivar sus
facultades” 15 . El cambio del clima, destruye la estática armonía original no amenazante de
nuestros ancestros del aniquilamiento, de donde viene la fuente del movimiento y el reemplazo
fuerte del arcángel de la espada flameante que vota a la Humanidad sobre la Tierra maldita. Se
encuentra este mecanismo no sólo en la Biblia, sino también en “Las Metamorfosis” (año 43-17
a. de C.) de Ovidio (tl: 97-127), como en “Las Geórgicas” (año 31 a. de C.) de Virgilio (tl: 121-46)
donde la transición se completa esta vez por la mediación de Júpiter. El padre de los dioses, él
mismo ha querido hacer la vida de los hombres difícil, “en estimulación para el cuidado del
12 Delamétherie. J.C. 1802. El hombre considerado moral en sus costumbres y de aquellas de los animales.
Maradan.
13 Delamétherie, J.C. Ibidem.
14 Stoczkowski, W. 1990. El Hombre. La Recherche, 116, 111.
15 Saint-Vincente de, Bory. 1827. Orangután, en Diccionario clásico de la historia natural, t. 12. Rey et
Gravier.
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corazón de los mortales y que no sufran más que su empeorar que se entorpece en una triste
indolencia (…); su obstáculo es, ejercer los deseos de crear poco a poco las diferentes artes.”16
La explicación de los orígenes de la Cultura por el paso de una naturaleza madre a una naturaleza
madrastra, forma entonces una verdadera estructura de larga duración de nuestra imaginación,
y es curioso el ver esta idea acompañar los primeros descubrimientos paleoantropológicos. A
comienzos del siglo 20, se pensaba que el hombre era originario de Europa de los Neandertal,
reemplazado luego por los Laugerie, ya que se atribuía a los primeros un clima falto de estímulo:
donde la monotonía ha retardado todo desarrollo individual; mientras a los segundos se los situó
en una naturaleza hostil donde no había abundancia sino dificultades, estimulante de desarrollo.
Después en 1887 con el Pitecántropos descubierto en Java (Indonesia), ancestro directo del
hombre, la cuna de la humanidad fue localizada en esta región, y en la que se pudo ver una
catástrofe con la desaparición de selvas del Asia del Sud Este, a merced de una actividad
volcánica cruel. En 1926, H. F. Osborn, pelea por un hombre originario del Asia Central,
imaginando en esta parte del mundo grandes procesos orogénicos (formación de montañas),
que en la época del Terciario habrían elevado una inmensa meseta donde una selva abundante
se ha transformado en un medio seco, descubierto y pleno de amenazas17. Toda referencia a la
tradición mitológica o filosófica es cuidadosamente evitada en las obras siguientes, donde las
concepciones son presentadas como el resultado directo de descubrimientos más recientes.
Pero la analogía con la edad de oro y su fin dramático se impone irresistiblemente, J.J. Virey,
definía a la época de origen del Hombre, como “la verdadera edad de oro del género humano”18,
y Clemencia Royer, sabia mujer y primera traductora de Darwin, reproduce esta idea evocando
“la edad endémica, edad de oro e inocencia”19. Edgar Quinet, contemporáneo de C. Royer, coloca
al ancestro del hombre en el seno de la selva o bosque terciario, representando románticamente
como un “océano de flores que rodea el mundo de su enramada”20; en esa misma selva es donde
Saporta escribe que ella marcó “una era de esplendor vegetal (…) sobre nuestro suelo, aún libre
de sufrimientos que él estaba destinado a sufrir”. Du Cleuziou, en su pintura o fresco de la
prehistoria, va justo a imaginar que “la tradición del paraíso terrestre nos es venido de bosques
o selvas sublimes de la época terciaria” destruidas enseguida por las glaciaciones en la invasión
o “era funesta” del cuaternario21. Recientemente, Robert Ardrey, en el libro sobre los orígenes del
hombre que batió los récords de ventas en los años 1960, hace creer que “todos los reportes
científicos llaman al Mioceno (era terciaria) de Kenia como el Edén de la humanidad”, y habla del
advenimiento “del terrible Plioceno” como la pérdida del Paraíso22. Los paleoantropólogos se
niegan en reconocer un valor científico a las especulaciones de Ardrey, y convienen en todo caso
remarcar que en la visión de transformaciones ecológicas pintadas por Ardrey se distinguen una
serie de hipótesis científicas con un exceso de metáforas antes que por el fondo. Mito que no se
desgasta con el uso, la idea de una edad de oro de la Humanidad es todos los días subyacentes
en las teorías sobre el origen del Hombre.
El esquema de dos épocas se perpetúa en el pensamiento europeo después de más de dos
milenios de años, aunque la causa primera del origen del Hombre se transforma al filo de los
siglos y milenios. El libro del Génesis en la Biblia, habla de los primeros humanos expulsados por
16 Virgilio. 1982. Geórgicas. Las Bellas Letras.
17 Osborn, H.F. 1926. Historia Natural.
18 Virey, J.J. ibídem.
19 Royer, C. 1870. Origen del hombre y de la sociedad. Mason.
20 Quinet, E. 1870. La Creación. Librería Internacional.
21 Du Cleuziou, H. ibidem.
22 Ardrey, R. 1963. Los hijos de Caín. Genesis Africana. Stock.
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el Señor Dios del Jardín del Edén sobre la tierra maldita a causa del pecado original. Ovidio y
Virgilio tocan la imagen de una naturaleza primitiva en la cual la hospitalidad desaparece por la
decisión de Júpiter que desea sacar a la Humanidad del aburrimiento torpe. Entre varios
naturalistas del siglo 19, la intervención divina es puesta en juego; se apegan a la teología de la
idea que la multiplicación de las especies humanas fue una de las primeras consecuencias de la
caída; usan esta relación para declarar que las condiciones de la vida sobre la Tierra han cesado
de ser paradisíacas por la consecuencia de la proliferación excesiva de los hombres y de los
animales, también. Más tarde, con el progreso de las investigaciones geológicas y
paleontológicas, el paso de una naturaleza madre a una naturaleza madrastra ha sido igual
atribuida tanto a las glaciaciones de Europa, como luego a una orogénesis asiática, tanto, así
como a una sequedad asoladora.
El razonamiento de algunos filósofos se apoya desgraciadamente sobre una premisa que
enferma sus conclusiones, en el cuadro de un antiguo esquema. Ellos presuponen que los relatos
míticos deben esconder una parte de verdad. Así Platón meditaba sobre las antiguas tradiciones
conservadas en la noche de los tiempos en las fábulas; Dicearco, discípulo de Aristóteles, creía
que los mitos ofrecen una versión “no natural” de hechos históricos; Diodoro de Sicilia veía las
trazas de una sabiduría proveniente de viejos libros desaparecidos hace largo tiempo. Convicción
compartida por numerosos filósofos del siglo 18, como E. Kant, J.G. Herder, J. Burnet, G. Vico.
Más tarde, algunos irán justo a decir que el mito del paraíso terrestre es un recuerdo, que la
memoria de los hombres ha conservado de la selva o bosque terciario23; o que la idea, difundida
según la cual, nuestros ancestros se habían protegido contra las bestias, poseyendo testimonios
que el hombre apareció sobre la Tierra en tiempo de los dinosaurios24. Cuestión totalmente
inverosímil, ya que son dos épocas diferentes la de dinosaurios y la de los Hombres, que no
pudieron compartir jamás. Actualmente la Iglesia Católica ha admitido también, ante tanto
traspié, que es necesario a la Biblia darle una interpretación, por ejemplo, que el Universo no fue
creado en seis días, sino que esos seis días representan todo un enorme proceso25, que de
verdades absolutas se nos quiere a veces hacer pasar a versiones nuevas de acuerdo a los
avances de la ciencia.
CONCLUSIONES
Las transformaciones examinadas son significativas, comienzan por separar la intervención
divina, para reemplazarla por un factor natural, es la “naturalización” del viejo mito. El segundo
paso es el de la “empirización”, el carácter de la causa natural es determinado conforme a la idea
de que los conocimientos factuales permiten conocer el origen de la Humanidad.
En la búsqueda de un cambio ecológico cronológicamente conveniente, donde se puede atribuir,
en razón o en contra, aquellos efectos nefastos o no. El uso de datos empíricos es fuertemente
singular en el proceso, donde hay un punto de vista tradicional y no la prueba de hechos. Al
contrario, se esfuerza más bien en afianzar la credibilidad, empleando los hechos que le son
favorables y donde el rol se reduce por consecuencia a enderezar una apariencia que confiere un
esquema verosímil.
23 Du Cleuziou, H. ibidem
24 Guérard, G. 1947. Los ancestros de los hombres fósiles. Dieppe.
25 La Hora. El Papa lo acepta: Obsoleto el primer libro de la Biblia. 9 de noviembre de 1996. Quito,
Ecuador
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Pero es necesario mencionar también otras razones, históricas en mayoría, a fin de explicar la
persistencia larga del sistema de dos épocas. Esta concepción, es una tentativa original para
encontrar la respuesta natural a la pregunta de los ancestros y conocimientos del Hombre, su
ideología y cultura.
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