con asma severo para reducir el broncoespasmo. Por otro lado, el uso de sedantes también mejora la
vista laringoscópica, ya que suplementan la relajación incompleta del paralítico (Stollings et al., 2014).
Históricamente, en la ISR clásica descrita por Slept y Safar (1970), se utilizaba el tiopental como el
agente de inducción de elección, sin embargo, en la práctica actual este fármaco se ha dejado de
utilizar. Con el paso del tiempo, se han incorporado nuevos agentes de inducción, entre estos el
propofol, el etomidato, la ketamina y el midazolam. En la actualidad el más utilizado es el propofol, sin
embargo, cada uno de estos fármacos ofrece ventajas específicas en determinados escenarios
clínicos. El agente de inducción ideal es aquel que permite una pérdida de conciencia rápida,
minimizando el tiempo entre la inducción anestésica y la intubación endotraqueal y que, al mismo
tiempo, mantenga la estabilidad hemodinámica del paciente. Por esta razón, la selección del agente
debe de individualizarse según las características del paciente y el contexto clínico (Stollings et al.,
2014).
El etomidato es un sedante hipnótico derivado de imidazol que actúa en el receptor de ácido gamma
aminobutírico (GABA), bloqueando la neuro excitación y produciendo anestesia. Se administra en bolo
por vía intravenosa a una dosis de 0.3 mg/kg con un inicio de acción de 15-45 segundos y una duración
de acción de 3-12 minutos. Hemodinámicamente es neutro y no libera histamina. No posee un efecto
analgésico, por lo que no atenúa los estímulos nocivos al manipular la vía aérea, por lo que se suele
administrar en conjunto con un analgésico opioide como el fentanilo. Su estabilidad hemodinámica es
útil para la intubación en pacientes con hipotensión y con patologías intracraneales donde se debe de
evitar la hipotensión. Sus efectos adversos incluyen supresión suprarrenal y mioclonías. Tiene un
efecto neuroprotector ya que reduce el metabolismo cerebral sin comprometer la perfusión cerebral
(Brown & Sakles., 2025; Stollings et al., 2014).
Las benzodiazepinas producen sedación y amnesia por medio de sus efectos en el receptor GABA. El
más utilizado es el Midazolam debido a su rápido inicio de acción. La dosis de inducción es de 0.1-0.3
mg/kg por vía intravenosa con un inicio de acción en 30-60 segundos y una duración de 15-30 minutos.
No posee un efecto analgésico, sin embargo, sí posee un efecto anticonvulsivo, por lo que es efectivo
en pacientes con estatus epiléptico. Por lo general, puede producir una caída en la presión arterial
media de un 10-25%, por lo que su uso es limitado en casos de hipovolemia o shock. (Brown & Sakles.,
2025; Stollings et al., 2014).
La ketamina es un agente anestésico disociativo que proporciona analgesia además de sus efectos
amnésicos y sedantes. Actúa como antagonista no competitivo del glutamato en el receptor N-metil-
D-aspartato, causando neuro-inhibición y anestesia. Por otro lado, también es analgésico ya que excita
los receptores opioides. También, estimula los receptores de la catecolamina aumentando la
frecuencia cardiaca, la contractilidad y la presión arterial media. Se administra por vía intravenosa en
una dosis de 1-2 mg/kg y tiene un inicio de acción de 45-60 segundos con una duración de 10-20
minutos. Es el agente de inducción más hemodinámicamente estable, haciéndolo la opción más
atractiva en pacientes con hipotensión, sin embarg, se debe de tener precaución en pacientes que
tienen depleción de catecolaminas por alguna enfermedad subyacente, ya que más bien puede
producir hipotensión en estos casos. La liberación de catecolaminas también causa broncodilatación,
por lo que se sugiere su uso en pacientes con exacerbaciones asmáticas (Brown & Sakles., 2025;
Stollings et al., 2014).
Por último, el propofol es un derivado alquil fenólico altamente liposoluble que actúa en el receptor
GABA produciendo sedación y amnesia. Se pueden utilizar dosis de 1.5-3 mg/kg por vía intravenosa,
con un inicio de acción de 15-45 segundos y una duración de 5-10 minutos. Suprime la actividad
simpática, por lo que produce depresión miocárdica y vasodilatación periférica. La disminución
habitual de la presión arterial media es de 10 mmHg, pero puede desarrollarse hipotensión severa en
pacientes con inestabilidad hemodinámica subyacente. Algunas veces se combina el propofol con
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2514.