De igual manera la comunidad de indagación aporta de manera significativa a la cultura de paz, cuando
dentro de ella se ayuda a gestionar los conflictos mediante la argumentación. En contextos sociales
hostiles donde los desacuerdos y las diferencias se solucionan con la violencia, la confrontación e
imposición, esta propuesta pedagógica viene a proponer, no la confrontación sino el diálogo
argumentativo, donde se busca aprender juntos y no vencer al otro. Partiendo desde la misma
concepción de conflicto, la comunidad de indagación lo redefine no como una amenaza inminente de
daño, sino como una oportunidad para acercarse al otro, comprender su manera de pensar y fortalecer
la convivencia (Velazco, 2021). Los conflictos desde esta óptica no se evitan, sino que se abordan, no
desde la fuerza bruta, sino desde el razonamiento, pues no se busca ni se trata de eliminar las
diferencias, sino de gestionarlas para que no se conviertan en una barrera, sino en un puente que
enriquece. La argumentación, propuesta desde la comunidad de indagación, es una ruptura con el
dogmatismo ciego y sectario y se presenta como un modo de apertura al otro y al conocimiento, donde
las ideas no se imponen sino que se fundamentan, se defienden con argumentos y se evalúan los
diferentes puntos de vista, llegando a una construcción colaborativa de conocimiento, donde el
respeto, la apertura y la empatía permiten comprender que la verdad y el conocimiento, no son
propiedad del más fuerte, sino construcción colectiva que conduce siempre al fortalecimiento del tejido
social y a la construcción de la paz. En este proceso argumentativo como lo toma Bastante (2021),
gestionado desde las comunidades de indagación, se potencian algunas habilidades naturales
indispensables para la convivencia pacífica como lo son la escucha respetuosa y activa, el autocontrol,
la capacidad de distinguir y autogestionar los impulsos en la respuesta. Estos elementos permiten que
los niños y niñas, desde sus aulas aprendan a dialogar y a escuchar para llegar a acuerdos de manera
pacífica (Molina y Lara, 20205).
Otra de las contribuciones valiosas de la comunidad de indagación a estas comunidades, es la
promoción de los valores democráticos, pues desde la FpN, se busca que la educación trascienda la
barrera de los contenidos y se abra a lo que es la vida integral de la persona. En este punto la comunidad
de indagación más que un mero método pedagógico, se convierte en una práctica que dinamiza los
principios de una sociedad democrática (Velazco, 2024). Dentro de la comunidad de indagación los
niños y niñas dialogan y construyen de manera respetuosa potenciando y fortaleciendo valores
democráticos tan necesarios como la justicia, el respeto del otro, la igualdad, la participación y la
responsabilidad colectiva. Se podría concebir el aula como un microcosmos o microsistema de la vida
democrática de una comunidad. Esta célula social democrática que se germina desde el aula, debe
enseñar a los niños y niñas que la sociedad democrática no es un sistema alejado de la realidad, sino
que es la vida misma, que implica aprender a vivir con el otro, y donde el otro, donde su palabra, sus
pensamientos, sentimientos e ideas son una riqueza que ayudan a construir una sociedad rica y
pluralista (Guaqueta y Valenzuela, 2024). Así las cosas, la democracia debe ser vista como una forma
de estar con los otros en armonía. El afianzamiento de los valores que sostienen una democracia son
los que se practican a diario dentro de las comunidades de indagación. Entre los más sobresalientes
están el respeto a la diferencia y la tolerancia del otro, que implica aprender a escuchar y escuchar para
construir, la responsabilidad cívica, como una manera de implicarse en las cuestiones que atañen a la
comunidad y el diálogo y la deliberación, que se deben convertir en un puente que permite eliminar las
brechas, pues el hecho de discrepar de manera constructiva, es la manera civilizada de enriquecer una
democracia (Velazco,2024).
Desafíos en la implementación de la propuesta pedagógica de la FpN
Como toda dinámica que busca cambiar modelos y paradigmas tradicionales que han marcado una
época e historia en el campo de la educación, la implementación de la comunidad de indagación, como
un modelo diferente de hacer filosofía y aportar a la construcción de una cultura de paz, encuentra en
su camino algunos desafíos de tipo estructurales, culturales y formativos. Dentro de los desafíos
formativos hay un rol bastante importante que debe verse desde otra perspectiva, y es el rol del docente
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2723.