Evaluación de biomarcadores en la hiperplasia endometrial  
para predecir riesgo de progresión a cáncer de endometrio:  
una revisión narrativa  
Evaluation of biomarkers in endometrial hyperplasia to predict risk of  
progression to endometrial cancer: a narrative review  
María Jesús Calvo Bonilla1  
Investigadora Independiente  
San José Costa Rica  
Jorge Jaubert Rosales  
Investigador Independiente  
San José Costa Rica  
Valeria Sofía Molina Solano  
Investigadora Independiente  
Heredia Costa Rica  
Mariana de Jesús Altamiranda  
Investigadora Independiente  
Heredia Costa Rica  
Camille Morice Herrero  
Investigadora Independiente  
San José Costa Rica  
Artículo recibido: 01 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 09 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La hiperplasia endometrial es una proliferación patológica del endometrio la cual está asociada a  
exposición prolongada a estrógenos sin oposición de progesterona. Esta es común en mujeres  
perimenopáusicas y postmenopáusicas, y es un factor de riesgo importante para el carcinoma  
endometroide. La OMS la clasifica en sin atipia, de bajo riesgo y con atipia o neoplasia intraepitelial  
endometrial, de alto riesgo de transformación maligna. Factores de riesgo incluyen obesidad,  
anovulación crónica, uso de tamoxifeno y el síndrome de Lynch. Se realizó una revisión bibliográfica  
en PubMed, Scielo, UpToDate y Google Scholar considerando artículos publicados entre 2021 y 2026,  
incluyendo estudios originales, revisiones y metaanálisis, organizando la información según los  
biomarcadores moleculares e inmunohistoquímicos y su relación con la progresión a carcinoma.  
PTEN y PAX2 identifican alteraciones tempranas y enfermedad residual tras tratamiento. La pérdida  
1 Autora de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2761.  
de ARID1A y la activación de la vía WNT- β-catenina, reflejan vías de progresión tumoral, mientras que  
la reducción de pRb2/p130 se asocia a peor pronóstico. Integrar biomarcadores junto a datos clínicos  
e histológicos mejora la estratificación de riesgo y guía decisiones terapéutica. Los biomarcadores  
aportan información relevante para evaluar la progresión a carcinoma y optimizar el manejo de la  
hiperplasia endometrial, aunque su uso requiera biopsia invasiva. Futuras investigaciones deben  
combinar múltiples biomarcadores y datos clínicos y genómicos para mejorar la predicción de riesgo  
de las pacientes, así como el desarrollo de marcadores séricos no invasivos para facilitar la detección  
temprana y estrategias terapéuticas individualizadas  
Palabras clave: hiperplasia endometrial, biomarcadores, neoplasia intraepitelial endometrial,  
cáncer de endometrio  
Abstract  
Endometrial hyperplasia is a pathological proliferation of the endometrium, associated with prolonged  
exposure to estrogen without progesterone opposition. It is common in perimenopausal and  
postmenopausal women and represents an important risk factor for endometrioid carcinoma. The  
WHO classifies it as without atypia, low-risk, and with atypia or endometrial intraepithelial neoplasia,  
high-risk for malignant transformation. Risk factors include obesity, chronic anovulation, tamoxifen  
use, and Lynch syndrome. A literature review was conducted in PubMed, Scielo, UpToDate, and Google  
Scholar, including articles published between 2021 and 2026, including original studies, reviews, and  
meta-analyses, organizing information according to molecular and immunohistochemical biomarkers  
and their relationship with progression to carcinoma. PTEN and PAX2 identify early alterations and  
residual disease after treatment. Loss of ARID1A and activation of the WNT-β-catenin pathway reflect  
tumor progression pathways, while decreased pRb2/p130 is associated with poorer  
prognosis. Integrating biomarkers with clinical and histological data improves risk stratification and  
guides therapeutic decisions. Biomarkers provide relevant information for evaluating progression to  
carcinoma and optimizing the management of endometrial hyperplasia, although their use requires  
invasive biopsy. Future research should combine multiple biomarkers with clinical and genomic data  
to improve risk prediction, as well as develop non-invasive serum markers to facilitate early detection  
and individualized therapeutic strategies  
Keywords: endometrial hyperplasia, biomarkers, endometrial intraepithelial neoplasia, and  
endometrial cancer  
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publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.  
Cómo citar: Calvo Bonilla, M. J., Jaubert Rosales, J., Molina Solano, V. S., Altamiranda, M. de J., &  
Morice Herrero, C. (2026). Evaluación de biomarcadores en la hiperplasia endometrial para predecir  
riesgo de progresión a cáncer de endometrio: una revisión narrativa. LATAM Revista Latinoamericana  
de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (1), 2761 2771. https://doi.org/10.56712/latam.v7i1.5473  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2762.  
INTRODUCCIÓN  
La hiperplasia endometrial (HE), es una condición ginecológica común en pacientes que presentan  
sangrado uterino anormal (Galani et al., 2025). Esta puede involucrar cambios en la duración,  
frecuencia, o cantidad del sangreado vaginal incluyendo sangrado intermenstrual. Se puede presentar  
en los años perimenopáusicas y postmenopáusicos, pero en mujeres postmenopáusicas cualquier tipo  
de sangreado vaginal se considera anormal y requiere investigación para descartar hiperplasia  
endometrial o cáncer (Boureka et al., 2025)  
La HE representa un problema clínico relevante debido a su impacto en la salud de la mujer y su  
potencial riesgo de progresión a cáncer de endometrio. Esta condición se define como una alteración  
proliferativa de las glándulas endometriales causadas principalmente por exposición prolongada a  
estrógenos sin oposición por la progesterona. Este proceso se manifiesta como un espectro de  
cambios histológicos que puede variar desde una proliferación celular benigna hasta lesiones con  
potencial maligno siendo relevante por su asociación con el riesgo de progresión a cáncer de  
endometrio, especialmente en presencia de atipia citológica (Sanderson et al., 2022).  
El cáncer de endometrio es el cáncer ginecológico más común en países desarrollados y se ha visto  
un aumento en su incidencia en parte debido a factores como la obesidad y cambios en los patrones  
reproductivos recientes (Crosbie et al., 2022) La mayoría de los casos corresponden al carcinoma  
endometroide, el cual se desarrolla a partir de lesiones precursoras como la hiperplasia endometrial  
(Lara, 2021). Diversos factores de riesgo como la edad avanzada, obesidad y el síndrome metabólico  
influyen en el desarrollo y la progresión de la hiperplasia endometrial (Anca-Stanciu et al., 2025). No  
obstante, la evolución clínica puede variar entre paciente y paciente con factores de riesgo similares y  
el mismo diagnóstico histológico.  
Los biomarcadores moleculares e inmunohistoquímicos han surgido como herramientas relevantes  
para mejorar la estratificación del riesgo en la hiperplasia endometrial y guiar la toma de decisiones  
terapéuticas (Niu et al., 2024). La identificación de estos biomarcadores podría permitir realizar una  
individualización de cada caso y así dar un manejo clínico más adecuado optimizando la selección de  
un tratamiento conservador o quirúrgico. Además, el uso de estos marcadores ofrece la posibilidad de  
detectar alteraciones tempranas y guiar intervenciones preventivas antes de que se produzca una  
progresión maligna.  
En este contexto el objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar los principales biomarcadores  
asociados a la hiperplasia endometrial y evaluar su aplicación clínica en la predicción del riesgo de  
progresión a cáncer de endometrio.  
METODOLOGÍA  
En esta revisión bibliográfica se realizó una lectura exhaustiva y un análisis de diferentes artículos  
científicos publicados en múltiples bases de datos como lo son PubMed, Scielo, UpToDate, Google  
Scholar. Se utilizaron palabras clave para poder encontrar articulos relacionados al tema y con el fin  
de obtener información relevante y acorde al tema estudiado. Se emplearon palabras clave específicas  
como “hiperplasia endometrial”, “biomarcadores”, “neoplasia intraepitelial endometrial” y “cáncer de  
endometrio”.  
La búsqueda se limitó principalmente a artículos publicados en inglés o en español en los ultimos 5  
años, incluyendo artículos entre 2021 a 2026 con el fin de encontrar informacion actualizada y relevante  
para la temática.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2763.  
Se incluyeron estudios que incluyeran criterios ocmo estudios originales, revisiones sistemáticas y  
narrativas y metanalisis. Se excluyeron estudios de reportes de caso aislados, tesis de grado y articulos  
sin revision por pares. La calidad de los estudios seleccionados fue evaluada criticamente  
considerando su relevancia para el tema, la actualidad de los hallazgos y la consistencia de la  
información reportada entre los diferentes estudios. La informacion obtenida se sintetizó de manera  
temática, organizando los hallazgos según los diferentes biomarcadores estudiados y su implicación  
en la estimación de progresión de cáncer de endometrio.  
DESARROLLO  
Definición y clasificación histológica  
La hiperplasia endometrial comprende una condición patológica en donde se encuentra proliferación  
en estructuras como las glándulas y el estroma del endometrio además de que se presenta  
engrosamiento del endometrio. Van desde proliferaciones las cuales pueden ser reversibles o hasta  
lesiones precursoras de cáncer. El riesgo de que haya una transformación maligna depende de la  
histopatología y su subtipo (Lara, 2021).  
La clasificación de la hiperplasia endometrial establecida por la Organización Mundial de la Salud en  
el 2014 incluye dos categorías. Estas son la hiperplasia endometrial sin atipias e hiperplasia  
endometrial con atipia o neoplasia intraepitelial endometrial (NIE) (Lara, 2021). La hiperplasia  
endometrial sin atipia también conocida como hiperplasia endometrial benigna tiene un riesgo de hasta  
cuatro veces mayor de cáncer endometrio, pero estas tasas de progresión siguen siendo bajas ya que  
la mayoría de los casos se pueden controlar o curar ya sea con tratamiento hormonal o legrado.  
Histológicamente la hiperplasia endometrial sin atipia se caracteriza por tener glándulas revestidas por  
un epitelio simple que recuerda al endometrio proliferativo normal, pero con mayor aglomeración de  
estas, pero sin atipia citológica significativa. Las glándulas pueden mostrar mitosis dispersas y un  
agrandamiento del núcleo, pero se ve una apariencia uniforme a lo largo de toda la proliferación (Ring  
et al., 2022). Por el otro lado, la neoplasia intraepitelial endometrial, tiene un riesgo elevado de  
progresión a carcinoma de endometrio. La hiperplasia endometrial con atipia se caracteriza por una  
aglomeración glandular con una relación glándula-estroma y una citología epitelial distinta del  
endometrio circundante o glándulas no neoplásicas atrapadas (Ring et al., 2022).  
Esta entidad se considera la lesión precursora del carcinoma endometroide el cual es el subtipo  
histológico más frecuente de cáncer de endometrio. La distinción histopatológica entre la NIE y el  
carcinoma endometroide de bajo grado puede resultar compleja ya que ambas formas pueden  
coexistir. En este contexto la integración de criterios morfológicos con hallazgos moleculares y  
biomarcadores adquiere un papel relevante para apoyar el diagnóstico y la estratificación del  
riesgo (Ring et al., 2022).  
Epidemiología  
La hiperplasia endometrial puede presentarse en mujeres de cualquier edad, pero es más común en la  
etapa perimenopáusica y postmenopáusica. El riesgo de HE especialmente aumenta entre los 50 y 60  
años (Wang et al., 2024). La hiperplasia endometrial es conocido precursor de la lesión del cáncer de  
endometrio más común y su detección ofrece oportunidades para la prevención. El cáncer de  
endometrio es la malignidad ginecológica más común en países desarrollados, la cuarta causa más  
prevalente de cáncer y la sexta causa de muerte por cáncer en mujeres (Niu et al., 2024; Cosgrove et  
al., 2021). La incidencia ha aumentado por el incremento en la prevalencia de la obesidad, así como la  
maternidad cada vez más tardía (Doherty et al., 2020).  
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Etiología y Factores de riesgo  
La hiperplasia endometrial es consecuencia de niveles elevado de estrógenos sin oposición adecuada  
de la progesterona (Zhao et al., 2021). El origen de este exceso de estrógeno sin los efectos protectores  
de la progesterona puede ser exógenos o endógenos. También puede haber factores de riesgo  
genéticos que pueden predisponer a hiperplasia endometrial (Núñez-Troconis, 2025).  
Entre los factores endógenos encontramos principalmente la obesidad. Se ha visto un incremento en  
la actividad secretora adrenal en pacientes obesos. Esto cause que haya un incremento en los  
precursores de andrógeno los cuales se convierten en estradiol en los tejidos periféricos. También la  
conversión de androstenediona a estrona y luego a estradiol por medio de la aromatasa en pacientes  
obesos incrementa. Niveles elevados de estradiol se encuentran en pacientes con obesidad ya que a  
nivel plasmático la globulina fijadora de hormonas sexuales se encuentra disminuida. Esto  
aumentando la fracción libre y biológicamente activa de estradiol en la sangre (Núñez-Troconis, 2025).  
Otras causas de origen endógeno son la menarca temprana, menopausia tardía, la presencia de  
tumores secretores de estrógeno como lo son los tumores de la granulosa y, por último, la anovulación  
crónica. Cuando ocurre la anovulación los niveles de estrógenos dominan sin la oposición del efecto  
de la progesterona producida por el cuerpo lúteo después de la ovulación. Este desbalance está  
asociado a síndrome de ovario poliquístico, hiperprolactinemia y estado perimenopáusico. Por el otro  
lado, en el origen exógeno de estrógenos se encuentra el tamoxifeno, el cual es un modulador selectivo  
de los receptores de estrógeno. Este medicamento es utilizado para cáncer de mama y se ha asociado  
a hiperplasia en mujeres postmenopáusicas (Núñez-Troconis, 2025).  
Además de esto, se han presentado orígenes de estrógenos genéticos. El síndrome de Lynch es un  
desorden genético dominante autosómico causado por la mutación de uno de los 4 genes asociados  
del sistema de reparación de errores de apareamiento del ADN. Esto produce inestabilidad de  
microsatélites y confiere un riesgo marcadamente elevado de varios tipos de cáncer especialmente de  
colon y endometrio. Los pacientes con síndrome de Lynch tienen un riesgo de por vida de 40% a 60%  
de desarrollar cáncer de endometrio (Crosbie et al., 2022).  
Diagnóstico  
El diagnóstico de la hiperplasia endometrial está basado en la examinación histológica de una biopsia  
endometrial (Boureka et al., 2025). Es importante realizar una buena historia clínica que permita  
determinar los factores de riesgo. El ultrasonido transvaginal puede mostrar el grosor del endometrio  
y servir de herramienta de apoyo para ver otras características del útero. Estas características ayudan  
a decidir que pacientes deben someterse a una biopsia endometrial (Núñez-Troconis, 2025).  
Anteriormente, se consideraba la dilatación y curetaje como “Gold Standard” para la obtención de la  
biopsia, pero por diferentes complicaciones ahora se considera la histeroscopia para la toma de  
biopsia endometrial además de que ayuda en la detección de anomalías (Núñez-Troconis, 2025).  
Es importante señalar que actualmente no existe una recomendación basada en evidencia que avale  
el tamizaje del cáncer o de la hiperplasia endometrial en mujeres asintomáticas de la población general  
ya sea mediante biopsia o ultrasonido transvaginal. Las guías clínicas contemplan la posibilidad de  
biopsia endometrial como estrategia de vigilancia en mujeres con alto riesgo genético, como  
portadoras del síndrome de Lynch. Sin embargo, los expertos enfatizan en la evaluación de síntomas,  
particularmente de sangrado uterino anormal (Ring et al., 2022).  
A pesar de la ausencia de un tamizaje como tal, es frecuente el hallazgo incidental de un endometrio  
engrosado en estudios de imagen. En mujeres postmenopáusicas asintomáticas un grosor  
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endometrial mayor de 10 mm justifica una evaluación adicional mediante biopsia endometrial,  
mientras que valores por debajo de este umbral no requieren un estudio invasivo. Este enfoque difiere  
del manejo en mujeres postmenopáusicas con sangrado uterino, en quienes un gros endometrial  
mayor de 45 mm indica la necesidad de biopsia endometrial, y aun con valores menores, la  
persistencia de los síntomas obliga a realizar biopsia (Ring et al., 2022).  
La progresión maligna se confirma histológicamente cuando se presenta una pérdida de la integridad  
glandular, con fusión de glándulas y crecimiento de tipo cribiforme. Sin embargo, la extensión mínima  
de este patrón necesaria para establecer un diagnóstico definitivo de malignidad no se ha definido de  
manera clara. Aunque se ha utilizado de manera histórica un umbral de 2 mm esta diferenciación puede  
ser difícil en muestras pequeñas o fragmentadas por lo que muchas veces se emplea el diagnostico  
de “al menos hiperplasia endometrial con atipia lo que indica una alta sospecha de carcinoma. Dadas  
estas limitaciones se ha puesto énfasis en la utilización de biomarcadores moleculares e  
inmunohistoquímicos para apoyar en el diagnóstico y mejorar la estratificación de riesgo (Ring et al.,  
2022).  
En el año 2020, la Organización Mundial de la Salud introdujo los biomarcadores como herramienta  
diagnóstica para la NIE (Niu et al., 2024), con el objetivo de superar las limitaciones de la evaluación de  
la histopatología aislada. Se han identificado diversos biomarcadores biomoleculares  
e
inmunohistoquímicos que han ayudado a estimar el riesgo de progresión a carcinoma. En conjunto  
estos marcadores permiten una estratificación del riesgo y aportan información para la  
individualización del manejo clínico.  
Biomarcadores  
De los biomarcadores genéticos asociados a progresión a cáncer de endometrio se encuentran PTEN,  
ARID1A, y B-catenina. Por otro lado, entre los de proliferación destacan PRB2/p130.15 Por último, entre  
los biomarcadores inmunohistoquímicos se encuentra el PAX2. 7  
PTEN  
El PTEN (Phosphatase and Tensin Homolog) es un gen que actúa deteniendo el crecimiento celular.  
Esto impide que las células se dividan y sobrevivan de manera descontrolada. Para lograrlo, bloquea  
una vía de señalización llamada PI3K/AKT que normalmente estimula el crecimiento y la proliferación  
celular. Además de esto, PTEN ayuda a mantener la estabilidad del ADN evitando errores genéticos  
(Hutt et al., 2019).  
En el cáncer de endometrio, en especial en el adenocarcinoma endometrioide, el cual es el más  
frecuente, el PTEN está alterado en la mayoría de los casos, lo que indica que es un cambio muy  
temprano en el desarrollo del tumor. Las glándulas que tienen la expresión positiva de PTEN se  
observan en alta proporción en la hiperplasia simple sin atipia. Por el contrario, la pérdida de este se  
encuentra con mayor frecuencia en el adenocarcinoma endometrial y en la hiperplasia con atipia  
citológica (Hutt et al., 2019). La pérdida de PTEN persiste posterior al tratamiento hormonal por lo que  
ayuda a identificar la enfermedad residual (Niu et al., 2024).  
PAX2  
PAX2 actúa como un factor de transcripción que se une al ADN y se localiza exclusivamente en el  
núcleo de las células. La pérdida de este ocurre en un 70-80% de los casos de carcinoma endometrial  
y de hiperplasia endometrial con atipia. Cuando la inmunohistoquímica de PAX2 se interpreta de  
manera adecuada junto a hallazgos morfológicos, la pérdida significativa de expresión nuclear tiene  
alta especificidad y buena sensibilidad para diagnosticar NIE. Además, este patrón de expresión de  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2766.  
PAX2 va a persistir incluso posterior al tratamiento con progestágenos, lo que ayuda a identificar  
enfermedad residual en biopsias endometriales tras la terapia hormonal (Niu et al., 2024).  
ARID1A  
ARID1A es uno de los genes que más frecuentemente se encuentran mutados en el carcinoma de  
endometrio. Esta se expresa de manera generalizada en el endometrio normal. Las mutaciones en  
ARID1A conducen a la pérdida completa de la expresión de la proteína (Hutt et al., 2019).  
Aproximadamente el 10% de los casos de NIE muestran la pérdida clonal de la expresión de ARID1A  
(Niu et al., 2024). En los tumores endometroides esta pérdida también se relaciona con pacientes más  
jóvenes, tumores de grado 1 o 2 y células cancerosas diploides, lo que ha sugerido un subtipo menos  
agresivo. Se ha publicado en un metaanálisis que la pérdida de ARID1A es altamente específica como  
marcador diagnóstico de NIE. Este podría constituir un marcador del desarrollo hacia cáncer invasivo  
ya que también se asocia a invasión miometrial profunda (Hutt et al., 2019).  
β-catenina  
La beta-catenina es un componente de la vía WNT-β-catenina. Esta vía regula una variedad de procesos  
celulares como lo son la proliferación celular y tisular, diferenciación y carcinogénesis. Cuando el gen  
CTNNB1, que codifica la proteína β-catenina, puede desarrollar mutaciones y así resultar en una  
sobreexpresión de la proteína y su relocalización anormal desde la membrana o citoplasma hasta el  
núcleo. El CTNNB1 es uno de los genes más frecuentemente mutados en el carcinoma endometrial y  
las mutaciones ocurren en una frecuencia alta en carcinomas endometroides. Estas mutaciones son  
frecuentes en la NIE y se pueden detectar observando la β-catenina en el núcleo de las células mediante  
técnicas de laboratorio. Estudios han mostrado que la presencia de mutaciones en CTNNB1 también  
se asocian con mayor riesgo de recurrencia en cánceres de endometrio de bajo grado y etapa temprana  
(Niu et al., 2024).  
pRb2/p130  
La expresión del regulador del ciclo celular pRb2/p130 ha sido evaluada en lesiones endometriales  
normales, hiperplásicas y neoplásicas para determinar su papel en la progresión a cáncer de  
endometrio. De esta evaluación se encontró que pRb2/p130 se expresa en el endometrio proliferativo  
y en la hiperplasia endometrial sin atipia, mientras que su expresión disminuye en el endometrio  
secretor, en la hiperplasia endometrial con atipia y en el carcinoma endometrial. La reducción de este  
en cáncer de endometrio está significativamente asociada a una menor probabilidad de permanecer  
libre de enfermedad después del tratamiento y con tasas de supervivencia más bajas (Hutt et al., 2019).  
DISCUSIÓN  
La evidencia actual revela que la hiperplasia endometrial comprende cambios histológicos que pueden  
ser reversibles pero que también pueden ser precursoras de cáncer endometrial. La distinción entre  
hiperplasia sin atipia y neoplasia intraepitelial endometrial es transcendental ya que esta última  
conlleva un riesgo significativamente mayor de progresión a cáncer de endometrio y es la lesión  
precursora por excelencia (Sanderson et al., 2022). Sin embargo, la evaluación clínica histológica  
aislada puede ser limitada, especialmente en muestras pequeñas o fragmentadas además de que  
muchas veces es difícil diferenciar entre hiperplasia endometrial con atipia y carcinoma endometroide  
de bajo grado ya que ambas formas pueden coexistir (Ring et al., 2022). Esto refuerza la importancia  
de integrar el perfil clínico del paciente, incluyendo factores de riesgo como edad, obesidad,  
anovulación crónica o síndrome de Lynch y además agregar la información proporcionada por  
biomarcadores moleculares e inmunohistoquímicos para lograr una adecuada estratificación de riesgo  
(Galani et al., 2025).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2767.  
Biomarcadores como PTEN y PAX2 permiten identificar alteraciones tempranas en la proliferación  
endometrial. Estos no solo indican el riesgo de progresión a cáncer de endometrio, pero también  
indican la enfermedad residual posterior al tratamiento (Niu et al., 2024; Hutt et al., 2019). Otros  
marcadores como β-catenina, ARID1A y pRb2/p130, ofrecen información sobre vías moleculares  
adicionales de progresión tumoral lo que permite un mejor entendimiento de los mecanismos  
biológicos subyacentes y potencialmente orientando futuras estrategias terapéuticas. Las mutaciones  
en ARID1A se presentan aproximadamente en el 10% de los casos de NIE y se ha asociado a pacientes  
más jóvenes, tumores de grado 1 o 2, células cancerosas diploides y sugieren un subtipo menos  
agresivo, pero también se ha asociado a invasión miometrial profunda lo que podría indicar un  
desarrollo hacia cáncer invasivo (Niu et al., 2024; Hutt et al., 2019).  
Las mutaciones en CTNNB1 y la activación de la vía WNT, evidenciadas por la relocalización nuclear  
de β-catenina, constituyen un evento temprano en la carcinogénesis endometrial y esto se relaciona  
con un mayor riesgo de cánceres de bajo grado y presentan un riesgo elevado de recurrencia (Niu et  
al., 2024). Por último, la disminución de pRb2/p130 se correlaciona con progresión a carcinoma y  
peores resultados clínicos. La integración de estos biomarcadores con hallazgos clínicos e  
histológicos mejora la precisión diagnóstica y permite individualizar el manejo de cada paciente, con  
el fin de optimizar la estratificación del riesgo, guiar la elección terapéutica y mejorar los resultados en  
pacientes con hiperplasia endometrial (Hutt et al., 2019).  
No obstante, existen limitaciones importantes que presenta la evidencia actual que se deberían de  
tomar en cuenta. La mayoría de los biomarcadores requieren biopsia endometrial, lo que limita su  
aplicabilidad como herramientas de tamizaje no invasivo. Hasta el momento no existen biomarcadores  
no invasivos validados en sangre u orina que permitan un tamizaje o seguimiento clínico sin necesidad  
de procedimientos invasivos. Aunque algunos marcadores séricos como HE4, el cual se ha utilizado  
para detección de malignidad endometrial, han mostrado resultados potenciales como posibles  
herramientas diagnósticas y pronósticas, su utilidad clínica aún no ha sido suficientemente validada y  
no ha demostrado que superen la capacidad pronóstica de los sistemas histopatológicos tradicionales,  
como la clasificación de la OMS (Hutt et al., 2019).  
CONCLUSIONES  
La hiperplasia endometrial constituye una condición en donde hay potencial de progresión a carcinoma  
endometrial, especialmente cuando se presenta atipia (Ring et al., 2022). Los biomarcadores  
moleculares e inmunohistoquímicos han demostrado ser herramientas útiles para identificar  
alteraciones tempranas, evaluar el riesgo de progresión y detectar enfermedad residual tras el  
tratamiento. Sin embargo, actualmente no existe ningún biomarcador que se utilice de forma rutinaria  
con fines diagnósticos o pronósticos en la práctica clínica, lo que limita su impacto clínico (Hutt et al.,  
2019).  
A pesar de su valor, el uso de los biomarcadores tiene limitaciones importantes. La obtención de  
muestras requiere biopsia endometrial, lo que impide su uso como tamizaje no invasivo. La mayoría  
de estudios sobre marcadores séricos como HE4 se han realizado en cohortes pequeñas y además no  
han sido confirmados mediante estudios clínicos prospectivos, lo que limita su aplicabilidad clínica en  
la actualidad. Además, la mayoría de los biomarcadores no han demostrado mejorar la capacidad  
pronóstica sobre los sistemas histopatológicos tradicionales, como la clasificación de la OMS (Hutt et  
al., 2019).  
Estas limitaciones subrayan la necesidad de estudios prospectivos y de mayor calidad metodológica,  
así como de investigaciones que combinen múltiples biomarcadores moleculares  
e
inmunohistoquímicos para mejorar la sensibilidad y especificidad en la predicción de progresión, dado  
que ningún marcador único es suficiente por sí solo. En este contexto, la identificación de  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2768.  
biomarcadores fiables podría permitir el desarrollo de estrategias de tamizaje, guiar decisiones  
terapéuticas individualizadas y facilitar el seguimiento de pacientes con mayor riesgo de progresión.  
También se deberían integrar datos genómicos y clínicos para poder optimizar la estratificación de  
riesgo. En el futuro, el desarrollo de biomarcadores séricos validados y no invasivos podría transformar  
la práctica clínica, permitiendo un tamizaje más amplio y un manejo más temprano de la hiperplasia  
endometrial, así como la prevención del cáncer de endometrio (Galani et al., 2025; Hutt et al., 2019).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2769.  
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2771.