sesgos inducidos por la ansiedad en la interpretación de estímulos ambiguos como la amenaza, la
sustitución de evitación y las conductas de seguridad.
La depresión y la ansiedad son dos enfermedades psicológicas que mayormente las encontramos
interrelacionan entre sí, van de la mano, casi siempre existe comórbidos, generalmente en la depresión.
Siempre que esté presente la depresión, puede ser indicativo de que esté presente de igual manera la
ansiedad o viceversa. (Gutiérrez-Quintanilla et al., 2020)
Adolescente
La adolescencia es un período crucial para el desarrollo que abarca edades comprendidas de 10 a 19
años de edad, de hábitos sociales y emocionales importantes para el bienestar mental.
La adolescencia es una etapa especial y determinante en el desarrollo; sin embargo, los cambios
físicos, emocionales y sociales que ocurren durante este periodo, junto con factores como la pobreza,
el maltrato o la violencia, pueden aumentar la vulnerabilidad de los adolescentes a sufrir problemas de
salud mental. Es fundamental proteger a los adolescentes de la adversidad, fomentar su desarrollo
socioemocional y bienestar psicológico, y asegurar que tengan acceso a servicios de salud mental, ya
que esto es clave para su salud y bienestar tanto en la adolescencia como en la vida adulta.
(Organización Mundial de la Salud, 2021)
El adolescente en la vida cotidiana se sabe que presenta una afectividad muy marcada pero inestable;
impresionante en sus estados de ánimo (muestran abundantes momentos emotivos de alegrías y
tristezas) tal cual ocurre en el mundo científico y circunstancias que no son comprendidas por los
padres y docentes. (Basantes Moscoso et al., 2020)
El adolescente en la vida cotidiana se sabe que presenta una afectividad muy marcada pero inestable;
impresionante en sus estados de ánimo (muestran abundantes momentos emotivos de alegrías y
tristezas) tal cual ocurre en el mundo científico y circunstancias que no son comprendidas por los
padres y docentes. (Basantes Moscoso et al., 2020)
Pregunta de investigación
De acuerdo a lo reportado por la OMS en 2019, 280 millones de personas se encontraban con
diagnóstico de depresión, el cual estaba conformado por 23 millones de niños y adolescentes. En ese
mismo año 2019, la OMS dio a conocer que 1 de cada 8 personas en el mundo (que es igual a 970
millones de individuos) se encontraban con diagnóstico de al menos un trastorno mental. Por lo que
fue bien sabido que los básicos que no podían faltar porque son los más conocidos por su alta
prevalencia son la ansiedad y los trastornos depresivos, el cual acorde a datos del 2020 aumentaron
considerablemente debido a la pandemia; las estimaciones iniciales indicaron una marcada elevación
registrando 26% y 28% para la ansiedad y los trastornos depresivos graves en solo un año. En 2019,
301 millones de personas sufrían un trastorno de ansiedad, entre ellos 58 millones de niños y
adolescentes (Organización Mundial de la Salud, 2022). En Latinoamérica, según la OMS Brasil
presenta la mayor prevalencia de trastornos de ansiedad, con un 9.3%, y de depresión, con un 5.8%; en
comparación, Colombia ocupa el séptimo lugar, con una prevalencia del 5.8% y octavo (4.7%)
respectivamente (World Health Organization, 2017). En Colombia daña al 4,7% de la comunidad, pues
presenta una incidencia estadísticamente relevante en adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años de
edad (Caro et al., 2019). En Chile se identificó que el 16,5% de los adolescentes cumplía criterios para
presentar algún trastorno mental con deterioro asociado. Dentro de este grupo, el 7,4% correspondió a
trastornos de ansiedad y el 7,0% a trastornos depresivos (Crockett & Martínez, 2023). Los reportes
epidemiológicos en México centrados en la prevalencia de los trastornos de ansiedad indican que
estos constituyen los problemas de salud mental más frecuentes. En términos generales, alrededor del
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 3202.