Materia prima local: identidad y valor nutricional
Una mermelada a base de estos ingredientes no solo permite diversificar los productos artesanales y
saludables, contribuyen al desarrollo económico local mediante el aprovechamiento adecuado de los
recursos naturales y regionales.
El patrimonio natural de México se traduce en una gastronomía rica y diversa, donde cada región aporta
ingredientes endémicos. Los ingredientes endémicos son aquellos que se encuentran de forma natural
en una zona específica, estos productos no solo son una manera de conservar la riqueza cultural e
historia del país, sino también apoyan a la sostenibilidad, protegen al medio ambiente y ayudan a la
economía de las familias dedicadas a la crianza y cultivo de los mismos.
En el caso del estado de Hidalgo, su gastronomía surge del mestizaje de elementos indígenas y
españoles, como parte de la historia de la región. La cocina hidalguense es diversa en cada región, ya
que cada lugar tiene características demográficas y culturales muy diferentes. En el Valle del Mezquital
se producen tunas y xoconostles, se consumen distintos insectos como el escarabajo, escamoles
(larva de hormiga), chinincuiles (gusano de maguey), jumiles (chinche de monte) y xamue (chinches de
árbol de mezquite); todos utilizados en guisos (González, Rodriguez, & Testón, 2023).
A pesar del potencial gastronómico y nutricional del xoconostle y la miel de agave, existen pocos
productos industrializados que integren estos ingredientes en una formulación funcional y
culturalmente representativa. Asimismo, la literatura científica disponible se enfoca principalmente en
las propiedades individuales de cada ingrediente, dejando un vacío en la investigación sobre su
aprovechamiento conjunto en un producto con valor agregado, como las mermeladas funcionales.
Xoconostle
El xoconostle es una fruta del nopal; inicia con una flor, que en el proceso de fecundación va
modificando sus características fisicoquímicas, la textura, contenido de azúcar y color llega a un
estado óptimo logrando así convertirse en una fruta. Este nombre tiene origen náhuatl: xocotl, fruto
verde o inmaduro y nochtli, cactus (Samano, 2009).
Los frutos del xoconostle son pequeños, tienen sabor ácido, la piel es verde-purpura y la pulpa tiende a
ser rosa. (López & al, 2011) El fruto es una baya que se caracteriza por su forma de pera y una pequeña
depresión en su extremo superior. (Morales & al, 2011) El xoconostle tiene un bajo contenido de pulpa
(mesocarpio), piel gruesa (epicarpio), ácida y comestible y semillas con estructura compacta
(endocarpio) (Álvarez & Peña, 2009)
El xoconostle (Opuntia joconostle), elemento principal en la flora del Valle del Mezquital, representa un
gran valor económico, ya que es un alimento versátil dentro de la gastronomía mexicana, se utiliza
principalmente como verdura, condimento, fruta, en mermeladas o bebidas. (Rodríguez, Arriaga, Ariza,
& Cruz, 2019) Además de ser un alimento versátil, tiene gran importancia porque es un fruto que puede
conservarse mucho tiempo sin deteriorarse, en un ambiente seco y fresco, no pierde sabor, color ni
humedad y resulta fundamental en regiones con clima seco, donde escasean otros alimentos
vegetales. (Morales & al, 2011)
La cantidad de pigmentos y antioxidantes del fruto, hacen que sea un alimento con beneficios
medicinales y terapéuticos, ayuda al control del colesterol y a bajar el peso corporal. (Rodríguez,
Arriaga, Ariza, & Cruz, 2019) Este alimento presenta en su composición azúcares de absorción rápida,
fibra dietética, ácido ascórbico, polifenoles, carotenoides y betacianinas, todos ellos compuestos
bioactivos vinculados con efectos positivos sobre la salud, como la reducción de niveles de glucosa y
lípidos en sangre, así como una notable capacidad antioxidante. Las semillas se consideran
subproductos alimenticios, contienen un alto porcentaje de ácidos grasos insaturados, ayudando a
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 3433.