RESULTADOS
Tabla 1
Resultados categorizados de la revisión de la literatura
Tema
Hallazgos
Condiciones
socioeconómicas de
las mujeres
La literatura muestra que las mujeres proveedoras pertenecen a
distintos estratos sociales, pero comparten desafíos comunes como
salarios más bajos, limitaciones en acceso a seguridad social y
sobrecarga laboral.
proveedoras:
En contextos rurales, la jefatura femenina está relacionada con
migración masculina, precariedad laboral y cambios en la estructura
familiar (Navarro Ochoa, 2010). En zonas urbanas, la informalidad
laboral y la falta de cuidado infantil son factores que determinan la
permanencia en el empleo.
Los análisis de la función discriminante indicaron que aspectos del
bienestar psicológico de las mujeres, las relaciones maritales y
paternofiliales, y la división del trabajo discriminaban a las mujeres en
cuatro grupos diferentes de proveedoras: proveedoras
principales/secundarias, coproveedoras ambivalentes, coproveedoras y
amas de casa. (Perry-Jenkins, M. et al., 1992)
Según reportes recientes, si la participación laboral femenina alcanza
niveles comparables con la masculina, el PIB del país podría aumentar
de forma sustancial. (Reuters, 2024).
Violencia económica y
su impacto:
Estudios en México documentan la relación entre ingresos femeninos,
violencia doméstica y control económico por parte de la pareja (Aguirre,
2023). La violencia económica incluye retención de ingresos, control
patrimonial, privación de recursos y sabotaje laboral.
La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
tipifica estas conductas, pero en la práctica persisten obstáculos en
denuncia, medidas de protección y acceso a justicia.
Hoy en día, ha aumentado considerablemente la participación del
hombre en la labor doméstica, sin embargo, no se ha logrado equiparar
al de la mujer, ya que esta tiene mayor responsabilidad en cuanto a
estas labores. No existe reciprocidad. Esto se explica debido La
diferencia entre el aporte monetario del hombre, habitualmente
considerado el primario, ya que su dedicación exclusiva al trabajo y las
desigualdades salariales entre hombre y mujer le permiten superar el
aporte económico de la mujer, considerado secundario; igualmente, los
ingresos del hombre cobran mayor importancia por cuanto se destinan
al sostén de la familia, mientras que para el proveedor secundario sus
ingresos son para cubrir sus propios gastos o prevenir una eventual
pérdida de apoyo por terminación de la unión (Parkman, 2004.).
La literatura psicológica indica que las mujeres proveedoras enfrentan
tensiones derivadas de la doble carga y del estigma cultural que vincula
la provisión económica con la masculinidad tradicional (García &
Pacheco, 2020).
Impacto psicológico y
dinámicas familiares:
Las esposas con ambivalencia sobre sus responsabilidades como
proveedoras tendían a reportar mayores niveles de depresión y
sobrecarga, y una satisfacción marital significativamente menor. (Perry-
Jenkins, M. et al., 1992)
Otros estudios señalan efectos positivos como autonomía, sentido de
logro y fortalecimiento de la autoestima, especialmente en mujeres que
logran estabilidad laboral (Salcedo & Cruz, 2021).
Basándonos en la literatura sobre los roles de género y la teoría de la
conservación de los recursos, argumentamos que las mujeres (en
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 107.