LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2023, Volumen IV, Número 1 p 4154.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.555
Abordaje del paciente intoxicado por organofosforado
Approach to the patient poisoned by organophosphorate
Sara Lilibeth Flores Fiallos1
sara.flores@tbolivariano.edu.e
https://orcid.org/0000-0003-3041-7264
Instituto Superior Universitario Bolivariano
Loja - Ecuador
Maria Jose Puchaicela Beltrán2
maria.puchaicela@tbolivariano.edu.e
https://orcid.org/0009-0001-6724-841X
Instituto Superior Universitario Bolivariano
Loja - Ecuador
Gissela del Cisne Rojas Rosales3
gissela.rojas@tbolivariano.edu.e
https://orcid.org/0009-0009-3479-786
Instituto Superior Universitario Bolivariano
Loja - Ecuador
Resumen
El propósito del artículo es determinar el mejor abordaje del paciente intoxicado por
organofosforado, dado que, en la actualidad, la intoxicación por plaguicidas es un problema que
afecta en el contexto mundial por el uso excesivo de estos productos, siendo fundamental como
profesionales de la salud conocer su mecanismo de acción, manifestaciones clínicas, vías de
absorción para brindar un buen diagnóstico y otorgar un tratamiento oportuno para evitar
posibles complicaciones. Los datos que constan en el artículo son el resultado de una revisión
bibliográfica exhaustiva en publicaciones científicas de donde se recopiló la información, para
su análisis acerca del abordaje integral frente a un envenenamiento por organofosforado.
Mediante el reconocimiento temprano de signos y síntomas se puede llegar a un diagnóstico,
para un abordaje del médico que incluyan medidas de descontaminación, soporte ventilatorio,
administración del antídoto y las dosis correctas de las distintas terapias que se pueden brindar.
Se determinan nuevas terapias descritas en casos de intoxicación por plaguicidas, pero se
prioriza el abordaje más eficaz en la sala de emergencia para lograr el completo bienestar del
paciente y evitar posibles secuelas a largo plazo o la muerte.
Palabras clave: intoxicación, plaguicidas, tratamiento, atropina, antídoto
1 Autor de correspondencia
2 Autor de correspondencia
3 Autor de correspondencia
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2023, Volumen IV, Número 1 p 4155.
Abstract
The purpose of the article is to determine the best approach to the patient poisoned by
organophosphate, given that, at present, pesticide poisoning is a problem that affects the global
context due to the excessive use of these products, being essential as health professionals to
know their mechanism of action, clinical manifestations, absorption pathways to provide a good
diagnosis and provide timely treatment to avoid possible complications. The data contained in
the article are the result of an exhaustive bibliographic review in scientific publications from
which the information was compiled for its analysis on the integral approach to organophosphate
poisoning. Through the early recognition of signs and symptoms, a diagnosis can be reached, for
a medical approach that includes decontamination measures, ventilatory support, administration
of the antidote and the correct doses of the different therapies that can be provided. New
therapies described in cases of pesticide poisoning are determined, but the most effective
approach in the emergency room is prioritized to achieve the complete well-being of the patient
and avoid possible long-term sequelae or death.
Keywords: intoxication, pesticides, treatment, atropine, antidote
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Como citar: Flores Fiallos, S. L., Puchaicela Beltrán, M. J., & Rojas Rosales, G. del C. (2023).
Abordaje del paciente intoxicado por organofosforado. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades 4(1), 4154–4164. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.555
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2023, Volumen IV, Número 1 p 4156.
INTRODUCCIÓN
La intoxicación por organofosforados es uno de los principales problemas que afecta en el
contexto mundial, puesto que son compuestos y productos ampliamente utilizados en la
agricultura para matar plagas y plantas nocivas que atacan los cultivos, incluso la utilización de
estos, hizo que murieran animales que no atacaban a los sembríos, pero que los insectos eran la
base de su alimentación y que estuvieron envenenados. (Saborío et al., 2019)
El uso excesivo de plaguicidas tiene mayor impacto en países y regiones con menores recursos
económicos, llegando a provocar dificultades para la salud pública por su incidencia global anual,
es por ello necesario conocer los protocolos, métodos, diagnósticos, abordajes que se utilizan
para su aplicación correcta y evitar complicaciones (Galíndez et al., 2021).
Entre los pesticidas más usados constan los organofosforados. Estas son sustancias orgánicas
que tienen una estructura química de fósforo carbono. Se estima que cada año se producen 1
millón de muertes por intoxicación de organofosforados de manera accidental y dos millones
por envenenamiento voluntario, con respecto a otras drogas o químicos. Ocasionando que
aquellos pacientes que sobreviven posean una morbilidad de difícil manejo (Valarezo, 2021).
Es necesario resaltar que según el Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química (IFCS), una
intoxicación aguda por pesticidas es cualquier daño sobre la salud que resulte de una exposición
sospechada o confirmada dentro de las primeras 48 horas (Boedeker et al., 2020). Los pesticidas
más letales de uso común frecuentemente están involucrados en incidentes fatales como
suicidios o exposiciones accidentales. Algunos han sido prohibidos en muchos países, pero
todavía se usan ampliamente en Asia y América Latina (Stuart et al., 2023). La autointoxicación
con pesticidas se convirtió rápidamente en uno de los dos medios de suicidio más comunes en
el mundo (Karunarathne et al., 2019).
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, alienta a la
prohibición de pesticidas más utilizados para el suicidio, apoyando a la implementación efectiva
de alternativas al uso de plaguicidas para el control de plagas (Gunnell et al., 2017). Además, el
riesgo en la salud de los agricultores por uso y manejo de pesticidas de manera accidental en el
ámbito laboral es proporcional al número de capacitaciones recibidas acerca de los pesticidas y
el uso correcto de Equipos de Protección Personal (EPP), es decir, los agricultores que reciben
una información adecuada para el uso correcto de pesticidas y sus efectos adversos tienen
menor riesgo de autoenvenenarse por el uso de estos (Jiménez et al., 2016).
En el mundo, 3 millones de personas o más están expuestas a los organofosforados cada año,
lo que representa aproximadamente 300.000 muertes. Tienen una tasa de mortalidad que varía
del 2 al 25%, siendo la causa más común de muerte la insuficiencia respiratoria (Robb y Baker,
2022).
En Ecuador, en el 2020, se reportaron alrededor de 1.632 casos por efectos tóxicos, de los cuales
1.238 fueron ocasionados por mordeduras de serpientes, 203 casos por intoxicaciones de
plaguicidas, 342 por picaduras de escorpión y 5 casos por intoxicaciones de alcohol metílico. El
grupo de edad más afectado por estos eventos son entre los 20 y 49 años (Ministerio de Salud
Pública, 2020).
En una intoxicación por organofosforados se tiene varias vías de absorción como la vía digestiva
que surge mayormente de manera voluntaria y puede llegar a ser la más grave. La vía inhalatoria
accidental que es registrada en trabajadores; en su mayoría agricultores por el uso inadecuado
del equipo de protección, sus síntomas llegan a presentarse de forma más rápida en
comparación con las demás vías de absorción (Saborío et al., 2019). Y finalmente, la vía cutánea,
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la cual es de menor gravedad, pero pueden llegar a causar síntomas de intoxicación sistémica
como ampollas o ulceraciones (Moreno, 2020).
El mecanismo de acción de los organofosforados empieza por el ingreso de vapores o polvos, a
través de la absorción intestinal o también por penetración de piel o mucosas expuestas,
produciendo la inhibición irreversible de la enzima acetilcolinesterasa, su función es desactivar
la acetilcolina en el sistema nervioso, lo que produce una excesiva actividad colinérgica en el
Sistema Nervioso Central (SNC) y Periférico (Pino y Brezmes, 2021). La intoxicación por
organofosforados (OP) produce la acumulación de acetilcolina y la posterior estimulación de los
receptores colinérgicos en las uniones neuromusculares y en los sistemas nerviosos autónomo
y central, lo cual causa el síndrome clínico (Orias, 2020).
Una vez absorbidos y distribuidos en el organismo, los pesticidas poseen una vida media corta
en el plasma y un elevado volumen de distribución en los tejidos. Los organofosforados son
metabolizados por varias enzimas (esterasas, enzimas microsomales, transferasas)
fundamentalmente en el hígado, sufriendo transformaciones químicas, las cuales tienden a
aumentar la hidrosolubilidad del plaguicida y por consiguiente facilitan su excreción, a nivel renal
(Fernández, 2010).
Es importante reconocer los criterios fundamentales que se deben evaluar en la intoxicación por
organofosforados como si hubiera una exposición previa a uno o más compuestos de esta
categoría, o ver si hay la inhibición de la actividad de la enzima de la colinesterásica sanguínea,
si constan dos de estos criterios ayudarán a sospechar si hay un envenenamiento agudo por
organofosforados, para la confirmación del diagnóstico se puede basar en dos métodos:
detección de metabolitos OP en orina y medición de acetilcolinesterasa (Valarezo, 2021).
Para realizar las pruebas se debe alertar sobre la existencia de un paciente intoxicado por
organofosforado que requiere de un procesamiento rápido, posteriormente discutir las pruebas
con el Centro de Información Toxicológica o con un toxicólogo clínico. Otras pruebas de
laboratorio que se pueden realizar son gasometría arterial, conteo sanguíneo completo, glucosa
en sangre, prueba de función hepática, elevación de amilasa y lipasa plasmática, electrolitos y
pruebas de la función renal. (The Sydney children´s Hospitals Network, 2021). Con respecto al
electrocardiograma se debe realizar de manera periódica al paciente que sufre una intoxicación
grave y permanece en estaco crítico, en busca de bradicardia y signos de isquemia miocárdica
(Bird, 2022).
MÉTODO
El presente artículo se desarrolló con la finalidad de analizar y discutir la información actual
acerca del abordaje de un paciente posterior a la exposición a organofosforado, mediante una
revisión sistemática de bibliografías científicas, permitiendo obtener datos precisos y confiables,
para determinar las dosis y el tratamiento a seguir según las vías de absorción del pesticida. La
metodología empleada se basó en investigaciones de tipo documental y bibliográfica
considerando herramientas metodológicas, tales como documentos y artículos científicos
publicados en la web. Los datos que se plasman son el resultado de una revisión bibliográfica
exhaustiva teniendo en cuenta documentos provenientes de la Organización Mundial de la Salud,
guías de práctica clínica, artículos científicos de revistas indexadas como Up to Date, Pubmed,
The Lancet, NCBI, BMC Public Health, Scielo.
RESULTADOS
El abordaje inicial del paciente intoxicado por organofosforado como en toda emergencia será
estabilizar mediante la mnemotecnia del ABCDE (Ver Tabla 1). Posterior a esto en los pacientes
que sufren una intoxicación por organofosforado se puede realizar el lavado gástrico y
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administración de carbón activado en la primera hora después de la ingestión. Posterior a eso,
se debe aplicar el protocolo de trauma y en los pacientes que están con estado mental
marcadamente deprimido o con abundantes secreciones, requieren de la administración de
oxígeno al 100% e intubación endotraqueal inmediata (Bird, 2022). De forma simultánea se debe
canalizar una vía intravenosa por la pérdida significativa de fluidos gastrointestinales.
Tabla 1
Estabilización del paciente con la nemotecnia ABCDE
Fuente: Elaboración por las autoras.
La administración de fármacos es imprescindible en el abordaje médico de un paciente que sufre
una intoxicación por organofosforados. Entre estos se incluye la atropina que es un inhibidor de
los receptores colinérgicos posganglionares autonómicos, este es administrado en pacientes
que presentan síntomas muscarínicos; otro de los fármacos más mencionados en el abordaje es
la pralidoxima, que se usa como antídoto para revertir la parálisis muscular y finalmente las
benzodiazepinas, son agentes que potencian los efectos del Ácido Gamma-Aminobutírico
(GABA) y facilitan la neurotransmisión inhibidora (Katz, 2023).
El manejo inicial en una intoxicación por organofosforados (OP) debe estar enfocado en el uso
adecuado del antídoto de una manera rápida y oportuna, tomando en cuenta que se debe
optimizar la oxigenación, antes del uso de atropina para minimizar el potencial de arritmias. Con
el fin de lograr rápidamente una atropinización adecuada, generalmente se usa un enfoque de
duplicación, con aumento de dosis de 1mg a 2mg, 4mg, 8mg, 16mg y así sucesivamente (Katz,
2023).
En una intoxicación por Organofosforados, la atropina es el antídoto principal, dado que es un
fármaco que bloquea competitivamente los efectos de la acetilcolina en los receptores
muscarínicos, su dosis inicial en bolo es de 2 a 5mg intravenoso para adultos y 0,05mg/kg
intravenoso para niños (hasta 1,2mg). Si no se alcanza una respuesta tras 5 minutos, se debe
duplicar la dosis inicial hasta que se alcance el efecto terapéutico. (Saborío et al., 2019). La dosis
y velocidad de infusión típica sería del 10-20% de la dosis de carga total cada hora y reevaluar
cada hora para detectar signos de toxicidad por atropina (The Sydney children´s Hospitals
Network, 2021).
Una vez que se logra la atropinización en el paciente debe mantenerse hasta conseguir la mejoría
clínica. Este fármaco no se debe suspender bruscamente para evitar una reintoxicación. La
manera correcta es disminuir progresivamente la dosis y el personal de salud debe vigilar los
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signos de atropinización como son: el delirio, midriasis, hipertermia, sequedad de mucosas y
taquicardia (Ccoillo, 2017).
La descontaminación constituye un pilar fundamental en el tratamiento que se aplica en estos
pacientes. Se realiza de manera inicial posterior a estabilizarlos en la sala de emergencia y se
hará acorde a la vía de absorción del organofosforado. Es necesario recalcar que el personal de
salud que interviene directamente en la atención al intoxicado debe contar con el equipo de
protección personal, tanto en el manejo prehospitalario como hospitalario ya que evitará que el
organofosforado pueda afectar la salud del personal durante su actuación.
Si la absorción es por vía cutánea es necesario que toda la ropa y las joyas del paciente se retire
y coloque en una bolsa doble y sellada, además debe retirarse de manera segura y dejarse en un
área bien ventilada para evitar la acumulación de cualquier agente que despida gases, dado que
se pueden exhalar rastros del agente tóxico y en aquellos que necesitan ser intubados y
ventilados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pueden contaminar el ventilador mecánico
y los circuitos conectados (Hulse et al., 2019).
Además, se debe quitar y destruir toda la ropa porque puede contaminarse incluso después del
lavado. La piel del paciente debe enjuagarse con agua (Robb y Baker, 2022). Mientras que si la
intoxicación es por vía inhalatoria se debe retirar al paciente del sitio de exposición y trasladarlo
a un lugar bien ventilado, posteriormente se debe administrar oxígeno según el indicador de
saturación de oxígeno (Gobierno de El Salvador, 2021).
Finalmente, la descontaminación que se realiza con mayor frecuencia en pacientes con intentos
autolíticos es cuando la absorción se da por vía digestiva (Ver Tabla 2). En este caso al llegar el
paciente al establecimiento de salud se recomienda el lavado gástrico, ya que esto evita la
absorción y metabolismo del organofosforado en el hígado. Se realiza a través de sondaje
nasogástrico con agua libre y carbón activado con un total de 5 litros los cuales se administran
por el sondaje y se retiran por presión negativa. Además, es importante mencionar que se debe
administrar atropina, dado que es el antídoto en una intoxicación por organofosforados, esto es
posible porque actúa sobre los efectos muscarínicos (Rodríguez, 2021).
Tabla 2
Vías principales de absorción y manejo del paciente intoxicado
Vías de absorción Manejo
Vía cutánea Retiro de ropa, joyas y colocar en bolsa doble y sellada.
Enjuagar con abundante agua la piel del paciente.
Vía inhalatoria Retirar al paciente del sitio de exposición y acudir a un lugar
bien ventilado. Administrar oxígeno.
Vía digestiva Colocación de sondaje nasogástrico, lavado gástrico con
carbón activado. Administrar el antídoto atropina.
Fuente: Elaboración por las autoras.
DISCUSIÓN
Díaz y Luzuriaga et al. (2021) plantean que la atropina es el tratamiento más eficaz para una
intoxicación por organofosforados, su dosis va a depender del grado de intoxicación, pero se
sugiere que en niños sea de 0,01-0,05 mg/kg, mientras que en adultos es de 1 a 2mg; las dosis
van a ser administradas por vía endovenosa cada 5-10 minutos, hasta que aparezcan signos de
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atropinización como: midriasis, taquicardia, rubor facial, boca seca, desaparición de secreciones
bucales y confusión mental con alucinaciones, dependiendo de la evolución del paciente, las
dosis van a disminuir gradualmente hasta descontinuar. Con relación a esta publicación sugiere
que la mejor terapia continúa siendo la atropina del paciente intoxicado, lo que concuerda con
los resultados obtenidos en el presente artículo.
Mientras que Orias (2020) sugiere que el tratamiento se basa en un adecuado manejo inicial y
descontaminación según la vía de absorción. Además, hace hincapié en la atropinización con
dosis en niños de 0,05 mg/kg y en adultos una dosis de 2-5mg, por vía intravenosa, cada 3-5
minutos, hasta que las secreciones cedan y el paciente se estabilice. Menciona también que para
prevenir las convulsiones y reducir las fasciculaciones, las benzodiazepinas constituyen el
tratamiento más eficaz, su dosis inicial es de 5-10mg intravenoso cada 5 minutos. Como
tratamiento coadyuvante al paciente intoxicado se suma la utilización de Medicina Tradicional
China (MTC). Consiste en eliminar toxinas mediante una planta conocida como ruibarbo,
aplicando una dosis de 30g/día logrando una mayor reducción de dosis de atropina en
comparación con el tratamiento habitual. Con respecto a este metaanálisis y en contraste con
los resultados de este artículo se evidencia que el uso temprano y las dosis crecientes de
atropina logran resultados más eficaces.
Lin y Hung et al. (2016) proponen un protocolo de tratamiento individualizado con dosis de
Pralidoxima (PAM) para la intoxicación por organofosforado. Demostrando que la
recomendación del régimen de PAM, propuesto por la Organización Mundial de la Salud (en
adultos, 30 mg/kg en bolo, seguido de una infusión continua de 8 mg/kg/h para mantener una
concentración de PAM por encima de 4 mg/L) no parece ser eficaz, sino que el tratamiento debe
basarse en la gravedad de la intoxicación de cada paciente. Los autores recomiendan colocar la
dosis basada en el score APACHE II. Si el score APACHE II es mayor o igual a 26 se administra 1
g/h durante 48 horas, mientras si el score APACHE II es menor a 26 se administra 500 mg/h
durante 12 horas, ya que reduce la morbilidad y la mortalidad en los casos de intoxicaciones
graves.
Por lo tanto, los hallazgos obtenidos se enmarcan en el abordaje farmacológico con atropina,
pralidoxima y benzodiacepinas, en el que se sugiere utilizar dosis eficaces que deben ser
aplicadas en los profesionales de la salud, y que se contrastan y especifican en este artículo,
posterior a la revisión bibliográfica detallada, realizada por las autoras sobre el mejor abordaje
en intoxicación por organofosforado para reducir la morbilidad y mortalidad en pacientes
intoxicados.
CONCLUSIÓN
La intoxicación por organofosforado puede ocurrir de forma ocupacional o por la ingesta
voluntaria. Identificar la cantidad a la que se expuso el paciente al organofosforado y las vías
probables de absorción, constituyen un pilar fundamental del tratamiento de estos pacientes.
Conocer su mecanismo de acción permite entender las posibles manifestaciones clínicas que se
puedan presentar en lo posterior a la exposición del pesticida y poder estabilizar mediante la
aplicación de la nemotecnia del ABCDE.
El hecho de que los envenenamientos ocurren en gran magnitud en todos los países obliga al
personal de salud a mejorar las intervenciones en emergencias toxicológicas como las que
causan los organofosforados. El adecuado diagnóstico y tratamiento proporcionado se basa en
la aplicación del antídoto en dosis crecientes hasta lograr la atropinización del paciente. El
conocimiento de los profesionales de la salud acerca del manejo inicial basado en la
descontaminación repercute directamente en la vida de los pacientes expuestos.
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Un pilar del tratamiento va a depender del grado de la intoxicación y de la instauración oportuna
del tratamiento farmacológico siendo prioridad el uso de atropina siempre y cuando se vigile y
se administren sus dosis efectivas según la gravedad de la intoxicación. Se sugiere que el
tratamiento adyuvante con la planta ruibarbo puede ofrecer un beneficio mayor si se suma a la
terapia farmacológica con atropina por lo que, es pertinente seguir investigando acerca de su
eficacia y utilidad en emergencias toxicológicas por organofosforado.
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2023, Volumen IV, Número 1 p 4162.
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