Recuperación neurológica favorable tras traumatismo  
craneoencefálico grave (Glasgow 3/15) con lesión axonal  
difusa grado III: caso clínico y revisión de la literatura  
Favorable neurological recovery after severe traumatic brain injury  
(Glasgow 3/15) with grade III diffuse axonal injury: clinical case and  
literature review  
Jaime Bolívar Aguilar Zúñiga  
Instituto Superior Universitario Oriente ITSO La Joya de los Sachas  
Ecuador  
Artículo recibido: 12 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 19 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El objetivo fue analizar la recuperación neurológica favorable tras un traumatismo craneoencefálico  
severo (Glasgow 3/15) con lesión axonal difusa grado III, mediante una revisión bibliográfica. Se  
presentó el caso clínico de un masculino de 40 años ingresado a urgencias posterior a accidente de  
tránsito en motocicleta, con alteración del estado de conciencia (Glasgow 3/15) lo que requirió de  
intubación orotraqueal. Inicialmente, no se observaron lesiones intracraneales en los estudios  
radiológicos. Debido a su evolución clínica y valoración por neurocirugía, se diagnosticó lesión axonal  
grado III. Su estado de conciencia mejoró paulatinamente, y fue extubado exitosamente a los 7 días.  
El seguimiento luego de 6 meses del evento traumático revela secuelas a nivel del habla y vértigos. Se  
realizó una revisión bibliográfica en la que fueron incluidos 10 artículos científicos. Como resultado  
se encontró que el traumatismo craneoencefálico es una entidad patológica cuya presentación es  
heterogénea. La lesión axonal aguda es la complicación más frecuente del neurotraumatismo,  
llegando a documentarse entre el 40 % y 50 % de los pacientes, y se asocia con importantes tasas de  
morbimortalidad. Esta patología compromete la función del tejido cerebral sin llegar a destruirlo, por  
lo que existe la probabilidad de que se reconstruyan las conexiones neuronales debido a la plasticidad,  
y el cerebro restaure paulatinamente la función normal. En conclusión, la evidencia científica  
emergente señala que la recuperación neurológica se asocia con factores como la edad, la gravedad  
de la lesión inicial y la presencia de hemorragias.  
Palabras clave: traumatismo craneoencefálico, lesional axonal difusa, recuperación  
neurológica, coma postraumático, plasticidad cerebral  
Abstract  
The objective was to analyze favorable neurological recovery after severe traumatic brain injury  
(Glasgow Coma Scale 3/15) with grade III diffuse axonal injury, through a literature review. We present  
the case of a 40-year-old male admitted to the emergency department following a motorcycle accident,  
with altered mental status (Glasgow Coma Scale 3/15) requiring orotracheal intubation. Initially, no  
intracranial lesions were observed in radiological studies. Based on his clinical course and  
neurosurgical evaluation, a grade III axonal injury was diagnosed. His level of consciousness gradually  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 328.  
improved, and he was successfully extubated after 7 days. Follow-up 6 months after the traumatic  
event revealed speech impairment and vertigo. A literature review was conducted, including 10  
scientific articles. The results showed that traumatic brain injury is a pathological entity with a  
heterogeneous presentation. Acute axonal injury is the most frequent complication of neurotrauma,  
occurring in 40% to 50% of patients, and is associated with significant morbidity and mortality rates.  
This condition compromises brain tissue function without destroying it, so there is a possibility that  
neuronal connections will be rebuilt due to plasticity, and the brain will gradually restore normal  
function. In conclusion, emerging scientific evidence indicates that neurological recovery is associated  
with factors such as age, the severity of the initial injury, and the presence of hemorrhage.  
Keywords: traumatic brain injury, diffuse axonal injury, neurological recovery, post-traumatic  
coma, brain plasticity  
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Cómo citar: Aguilar Zúñiga, J. B. (2026). Recuperación neurológica favorable tras traumatismo  
craneoencefálico grave (Glasgow 3/15) con lesión axonal difusa grado III: caso clínico y revisión de la  
literatura. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 328 338.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 329.  
INTRODUCCIÓN  
De todos los trastornos neurológicos comunes, el traumatismo craneoencefálico (TCE) presenta la  
mayor incidencia y supone una importante carga para la salud pública. Se trata de una afección aguda  
que puede tornarse crónica con secuelas a largo plazo, entre las que vale acotar un mayor riesgo de  
neurodegeneración tardía (Maas et al., 2022; Muñoz et al., 2025). El 80 % de los TCE son clasificados  
como leves, otro 10 % moderados y 10 % severos; esta severidad se mide a través de la Escala de Coma  
de Glasgow, sistema de puntuación que permite clasificar el nivel de conciencia del paciente  
considerando tres componentes: ocular, verbal y motor (Quezada et al., 2024).  
Alrededor de 69 millones de lesiones cerebrales se registran anualmente a escala global, las principales  
causas son los accidentes de tránsito y las caídas (Smith et al., 2021); entretanto, en la Unión Europea  
y el Reino Unido se notifican 2,5 millones de casos al año (Ceyisakar et al., 2022). Los países de  
ingresos bajos y medios presentan la mayor carga, donde habita el 85 % de la población mundial (Smith  
et al., 2021).  
Han sido descritas dos categorías de lesión del Sistema Nervioso Central: la lesión primaria tiene lugar  
inmediatamente después del traumatismo y se subdivide en dos formas (a) lesión difusa, la cual  
engloba la conmoción cerebral y lesión axonal difusa (LAD), y (b) lesión focal como contusiones y  
hemorragias. La ruptura de la membrana celular provoca la liberación del contenido intracelular y la  
combinación de eventos necróticos y apoptóticos  
Seguidamente se produce una lesión secundaria, mediada por mecanismos inflamatorios e  
isquémicos. La respuesta inflamatoria, producto del traumatismo inicial, es desencadenada por la  
liberación de moléculas antigénicas por parte de las células que resultaron dañadas. Entretanto, la  
isquemia cerebral es consecuencia del vasoespasmo cerebral (Santurro et al., 2025).  
La LAD es definida como el “daño estructural que ocurre en el tejido neural producida por el  
estiramiento y corte abrupto de los axones de un golpe mecánico, se manifiesta como un paciente  
sintomático o comatoso, pero con una tomografía que no revela estos daños” (Quezada et al., 2024, p.  
414). La mortalidad por LAD varían de una fuente a otra y oscilan entre 25,6 % y 30,8 % (Cruz et al.,  
2024).  
La LAD es una consecuencia grave y, con frecuencia, incapacitante del TCE (Cruz et al., 2024; Santurro  
et al., 2025). La literatura señala que la principal causa de la LAD son los accidentes automovilísticos  
de alta velocidad. El mecanismo más frecuente es el movimiento abrupto de aceleración y  
desaceleración rotacional que provoca el cizallamiento de la largas fibras nerviosas de conexión  
cerebral, lo cual origina daño, a nivel microscópico y macroscópico, a los axones en la unión de la  
materia gris-blanca.  
La corteza y la materia blanca presentan diferentes densidades por lo que giran a diferentes  
velocidades durante la lesión cerebral cerrada, y se traduce en axones desalineados o estirados. El  
estiramiento axonal condiciona su despolarización, alteraciones metabólicas, edema citotóxico y  
apoptosis (Cruz et al., 2024; Santurro et al., 2025; Vo et al., 2021) y pueden conducir a una  
neurodegeneración persistente (Javeed et al., 2021) que favorece la discapacidad a largo plazo y  
mortalidad en los casos más severos (Santurro et al., 2025).  
En la Figura 1. se presenta la clasificación histopatológica de la LAD que fue preconizada por Adams y  
colaboradores en 1989.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 330.  
Figura 1  
Clasificación histopatológica de lesión axonal difusa  
Lesión axonal de la sustancia blanca de los hemisferios cerebrales, cuerpo calloso,  
tronco encefálico y el cerebelo  
Grado 1  
Grado 2  
Grado 3  
Lesión focal en el cuerpo calloso  
Lesión focal en el tronco encefálico (específicamente cuadrantes dorsolaterales)  
Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por Vo et al. (2021)  
Pese a los avances en neurociencia y atención clínica, el diagnóstico y el pronóstico de la LAD siguen  
representando un desafío para el profesional de salud. Aunado a ello, la falta de consenso respecto a  
parámetros confiables que permitan la detección temprana de la enfermedad y la evolución de los  
resultados, destaca la importancia de desarrollar investigaciones en la materia (Santurro et al., 2025).  
A continuación, se presenta el caso clínico de un paciente que, tras un TCE, cursó con alteración del  
estado de conciencia y fue diagnosticado con LAD, requiriendo intubación endotraqueal e internación  
en la Unidad de Cuidados Intensivos, con posterior evolución clínica favorable. El presente estudio se  
realizó con el objetivo de analizar la recuperación neurológica favorable tras un TCE (Glasgow 3/15)  
con LAD grado III, mediante una revisión bibliográfica.  
Caso clínico  
Un paciente masculino de 40 años con antecedente de trombocitopenia crónica fue trasladado a  
urgencias posterior a accidente de tránsito en motocicleta con alteración del estado de conciencia  
(Glasgow 3/15) que requirió de intubación orotraqueal en el hospital de referencia. Posteriormente, fue  
transferido a otro centro asistencial e ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos con condición  
neurológica grave, bajo sedoanalgesia y ventilación mecánica invasiva.  
Las imágenes radiológicas iniciales no mostraron lesiones ocupantes de espacio intracraneales, no  
obstante, la evolución clínica y la valoración por el servicio de neurocirugía permitieron establecer el  
diagnóstico de LAD grado III, con pronóstico vital y funcional reservados. A los 2 días experimentó  
mejoría neurológica, documentando Glasgow 7/15, hemodinámicamente estable sin necesidad de  
terapia vasopresora. Fue extubado a los 7 días del evento traumático, evidenciando ventilación  
espontánea con estabilidad gasométrica.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 331.  
A los 10 días fue trasladado a hospitalización donde se manejó con soporte nutricional y rehabilitación  
hasta el alta médica cuando se derivó a rehabilitación ambulatoria. Después de 6 meses del evento  
traumático el paciente manifiesta secuelas a nivel del habla y vértigos.  
METODOLOGÍA  
Se realizó una revisión narrativa de la literatura, por tanto, el estudio es de tipo documental, definido  
como “un proceso basado en la búsqueda, recuperación, análisis, crítica e interpretación de datos  
secundarios, es decir, los obtenidos y registrados por otros investigadores en fuentes documentales:  
impresas, audiovisuales o electrónicas” (Arias, 2016, p. 27). En este caso se han consultado fuentes  
bibliográficas con la finalidad de analizar la evidencia científica emergente a nivel internacional entorno  
a la temática en estudio.  
La investigación se ha desarrollado en correspondencia con el paradigma cualitativo, y “se entiende  
como el procedimiento metodológico que utiliza palabras, textos, discursos dibujos, gráficos e  
imágenes” (Albornoz et al., 2023, p. 48), ya que la información recolectada es de naturaleza cualitativa,  
es decir, datos que no son medibles de forma numérica (Behar-Rivero, 2008).  
La técnica de recolección de datos seleccionada fue el análisis documental “por medio del cual se  
extrae de un documento los aspectos de información de mayor relevancia, para ser ordenados,  
clasificados y analizados desde la visión de lo que persigue el investigador” (Arias & Covinos, 2021, p.  
99). El instrumento diseñado correspondió a una ficha bibliográfica en la que se apuntaron los datos  
relevantes (Castillo & Reyes, 2015) de cada una de las obras incluidas en la revisión.  
Posteriormente, se llevó a cabo un proceso de análisis cualitativo el cual consistió en cuatro fases que  
incluyen la identificación de las unidades de análisis, la categorización de la información, a partir de las  
cuales se establecieron posibles explicaciones y, por último, se realizó la lectura interpretativa de los  
hallazgos (Gurdián, 2007).  
La búsqueda se realizó en las bases de datos SciELO, Pubmed y Google Académico, empleando las  
palabras clave: “traumatismo craneoencefálico”, “lesión axonal difusa”, “recuperación neurológica”.  
Los criterios de selección fueron:  
Criterios de inclusión  
Artículos originales.  
Casos clínicos.  
Publicaciones con 5 años de antigüedad.  
Documentos publicados en idioma inglés y español.  
Criterios de exclusión  
Revisiones sistemáticas.  
Revisión narrativa.  
Artículos no disponibles en línea a texto completo.  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
Fueron seleccionados 10 artículos cuyas características se precisan en la Tabla 1.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 332.  
Tabla 1  
Características de los artículos incluidos en la revisión  
Autor (año)  
Adhikari et al. (2025)  
Lannsjö et al. (2025)  
Paracana et al. (2025)  
Bayas & González (2025)  
Vieira et al. (2024)  
Helmrich et al. (2022)  
Ceyisakar et al. (2022)  
Dijkland et al. (2021)  
Javeed et al. (2021)  
Vo et al. (2021)  
País  
Nepal  
Suecia  
Portugal  
Ecuador  
Continente  
Asia  
Europa  
Idioma  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Inglés  
Tipo de estudio  
Caso clínico  
Artículo original  
Caso clínico  
Artículo original  
Artículo original  
Artículo original  
Artículo original  
Artículo original  
Artículo original  
Caso clínico  
Europa  
América del Sur  
América del Sur  
Europa  
Europa  
Europa  
Brasil  
Multinacional  
Países Bajos  
Países Bajos  
Pakistán  
Vietnam  
Asia  
Asia  
Fuente: elaboración propia.  
Lesión axonal difusa  
El TCE es una patología heterogénea con una variación importante en los mecanismos lesionales,  
fisiopatología y presentación clínica (Dijkland et al., 2021). La lesión axonal fue descrita originalmente  
en 1956 como la presencia de pequeñas lesiones a nivel cerebral con un diámetro menor a 15 mm,  
localizadas en la unión de la materia gris y blanca, comprometiendo estructuras de la línea media que  
son susceptibles a fuerzas de cizallamiento (Javeed et al., 2021). Es considerada la forma más grave  
de lesión cerebral traumática primaria (Vo et al., 2021).  
La LAD se caracteriza por una pérdida inmediata del estado de conciencia que se prolonga durante  
más de seis horas luego de un TCE, con o sin hallazgos relevantes en el estudio tomográfico. Esta  
entidad nosológica se clasifica en grados según la duración del coma, la gravedad, la presencia de  
lesiones cerebrales corroboradas mediante estudios radiológicos o histológicos (Adhikari et al., 2025).  
Nuestro paciente también presentó pérdida de conciencia durante 7 días y LAD grado III, por lo que es  
particularmente importante la detección oportuna de esta condición, lo que favorece el adecuado  
tratamiento y evolución.  
Según la evidencia, la LAD es una de las complicaciones más prevalentes del neurotraumatismo,  
llegando a afectar entre el 40 % y 50 % de los pacientes (Javeed et al., 2021). La tomografía  
computarizada suele mostrar áreas de microhemorragias de la sustancia blanca y edema cerebral de  
origen traumático. Generalmente, existe la sospecha clínica y la tomografía puede sugerir el  
diagnóstico, sin embargo, la resonancia magnética es la técnica radiológica de elección debido a que  
cuenta con mayor sensibilidad para la detección de esta patología (Javeed et al., 2021).  
El profesional de salud debe sospechar la LAD cuando se enfrenta al caso de un paciente con TCE cuya  
evolución clínica y manifestaciones son significativamente más graves que los hallazgos iniciales en  
estudios de imagen como la tomografía axial computarizada craneal (Adhikari et al., 2025). Una alta  
sospecha se asocia con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, lo que repercute en la evolución  
ulterior.  
En ese sentido, Adhikari et al. (2025) documentaron el caso clínico de un paciente masculino de 20  
años que, tras un traumatismo craneoencefálico secundario a caída de un columpio presentó 15  
puntos en la Escala de Coma de Glasgow al momento de su ingreso al centro de salud. Durante su  
hospitalización se observó fluctuación de 10 a 15 puntos, por lo que se realizó resonancia magnético  
que reveló LAD grado III. Luego de más de 50 de horas de su ingreso, su puntuación de Glasgow cayó  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 333.  
a 3/15, por lo que requirió intubación y ventilación mecánica, siendo extubado a los 8 días con una  
puntuación de Glasgow de 14/15 puntos. Se corroboró recuperación paulatina, fue evaluado y  
sometido a intervenciones fisioterapéuticas, siendo egresado a los 18 días de hospitalización. Fue  
manejado en un centro de rehabilitación y el seguimiento mensual permitió determinar leve dificultad  
para la marcha y habla lenta.  
La LAD se asocia a coma postraumático tal como se observó en el caso acá analizado, y conduce a  
discapacidad y en algunos casos condiciona estado vegetativo (Adhikari et al., 2025). El manejo de la  
LAD debe centrarse en tres pilares que se muestran en la Figura 2.  
Figura 2  
Pilares del tratamiento de la lesión axonal difusa  
Mantenimiento de la presión  
intracraneal  
Rehabilitación  
multidisciplinaria  
Prevención el daño cerebral  
secundario  
Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por Javeed et al. (2021) y Ceyisakar et al. (2022)  
Factores pronósticos de la recuperación lesión axonal difusa  
La lesión cerebral traumática es causa de deterioro a largo plazo en los dominios físico, mental,  
cognitivo, funcional y social. Tal deterioro no se limita a los casos graves, sino que también pueden  
observarse después de una lesión moderada o leve (Helmrich et al., 2022). La LAD puede limitar la  
reincorporación social, la productividad y la calidad de vida del paciente (Javeed et al., 2021).  
Debido a que esta entidad patológica compromete la función del tejido cerebral sin llegar a destruirlo,  
existe la probabilidad de que, a medida que se estabilice la condición clínica del paciente y se  
reconstruyan las conexiones neuronales debido a la plasticidad, el cerebro restaure de forma paulatina  
la función normal (Javeed et al., 2021).  
Se estima relevante la predicción temprana de resultados funcionales tras un TCE, en especial en los  
casos graves y moderados, por lo que se han desarrollado diferentes modelos pronósticos como el  
International Mission on Prognosis and Analysis of Clinical Trials in Traumatic Brain Injury (IMPACT) y  
el Corticoid Randomisation After Significant Head injury (CRASH). Dijkland et al. (2021) validaron estos  
modelos en una cohorte de pacientes del continente europeo, 1173 en el caso de IMPACT y 1742 en el  
caso de CRASH. Los autores indican que ambos modelos identifican de forma adecuada pacientes con  
elevado riesgo de mortalidad o pronóstico desfavorable.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 334.  
Según Javeed et al. (2021), el principal factor de mal pronóstico de la lesión axonal aguda es la  
presencia de hemorragias constatadas por estudios de imagen. En Brasil, Vieira et al. (2024) realizaron  
un estudio prospectivo en el que reclutaron 95 pacientes, encontrando que la severidad y la localización  
de la lesión se asocia con la evolución funcional del paciente a largo plazo. Enfatizan que el uso del  
estudio tomográfico en entornos en los que no se dispone de resonancia magnética, permite predecir  
resultados. De igual modo, indican que la calidad de vida y la recuperación funcional de los pacientes  
mejoró entre tres y doce meses después de la LAD. Esta evidencia respalda nuestro caso, en el que se  
observó evolución funcional satisfactoria a pesar de una lesión severa (grado III), lo que sugiere que la  
plasticidad junto con una intervención temprana permite superar los factores de pronóstico  
desfavorable.  
Lannsjö et al. (2025) en un estudio multicéntrico en el que incluyó 30 pacientes con TCE moderado a  
grave con LAD encontró que una edad mayor (p = 0,001) y el estadio de la LAD (p = 0,003) se  
correlacionan con resultados desfavorables. Bayas & González (2025) realizaron un estudio  
retrospectivo en Ecuador en el que evaluaron 283 casos de adultos con TCE moderado a grave. Los  
autores señalan que la LAD grado III fue el predictor más sólido de mortalidad y discapacidad. Las  
hemorragias se asociaron significativamente con una recuperación funcional deficiente.  
Aunque los casos documentados por Paracana et al. (2025) y Lannsjö et al. (2025) muestran que la  
recuperación neurológica tras una LAD severa es posible, nuestro paciente presentó evolución clínica  
satisfactoria notoria y rápida, ya que en pocos días se logró su extubación con estabilidad clínica y  
ventilación espontánea, lo que expone la variabilidad individual y la importancia de instaurar un manejo  
oportuno y personalizado.  
En una cohorte de 133 pacientes estudiados en Pakistán por Javeed et al. (2021) se verificó que la  
edad, el género, el mecanismo lesional, la severidad del traumatismo craneoencefálico, el número de  
lesiones y la duración de la estancia hospitalaria no se asocian de forma significativa con mortalidad  
(p >0,05). Además, encontraron que a mayor grado de LAD mayor fue la mortalidad: desde 23,5 % en el  
grado I, 32,3 % en el grado II y 44,1 % en el grado III (p = 0,01). Asimismo, se observó que un menor  
grado de lesión (p = 0,02) y una menor severidad del traumatismo craneoencefálico (p = 0,041) se  
asociaron significativamente con una mayor probabilidad de resultados satisfactorios.  
Por su parte, Helmrich et al. (2022) desarrollaron modelos pronósticos para estimar la calidad de vida  
de los pacientes 6 meses después de un TCE. Los autores se basaron en datos del Collaborative  
European NeuroTrauma Effectiveness Research in Traumatic Brain Injury (CENTER-TBI); analizaron  
2666 casos y encontraron que la recuperación del paciente no está determinada exclusivamente por el  
grado de lesión inicial. La salud física se asocia con la puntuación de la Escala de Coma de Glasgow,  
la presencia de una lesión extracraneal mayor y el estado de salud previo a la lesión. Mientras que la  
salud mental y la calidad de vida se relacionan con los antecedentes de salud mental, nivel educativo  
y tipo de empleo.  
En el caso clínico analizado se observó discordancia inicial entre la condición clínica del paciente y los  
hallazgos radiológicos, sin embargo, su recuperación revela la importancia del manejo neurocrítico  
oportuno e individualizado y demuestra que la recuperación neurológica no depende únicamente del  
grado de lesión inicial.  
CONCLUSIONES  
La LAD grado III es una complicación grave y potencialmente mortal del TCE. El TCE asociado a LAD  
grado III demanda intervenciones médicas y rehabilitación oportunas y significativas, debido a las altas  
tasas de morbimortalidad que resultan de esta entidad. El pronóstico de este tipo de lesiones es  
variable, con potencial riesgo de deterioro neurodegenerativo. El caso clínico presentado demuestra  
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que la recuperación es posible aun en casos severos. La evidencia documentada señala que factores  
como la edad, el grado de lesión y la presencia de hemorragias inciden en el pronóstico, sin embargo,  
no determinan de forma absoluta los resultados.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 336.  
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 338.