El rol de la inteligencia emocional en la prevención del  
suicidio juvenil  
The role of emotional intelligence in preventing youth suicide  
Brígido Sánchez Aguilar  
Instituto de Mediación de México  
Mérida México  
Artículo recibido: 12 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 19 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La presente investigación tuvo como propósito mejorar la comprensión con respecto al índice de  
suicidios en adolescentes en Yucatán, sus posibles causas y orígenes, así como los beneficios de la  
enseñanza de la inteligencia emocional como factor protector en menores. Se compararon los  
hallazgos de las investigaciones de diversos estudios, tanto en el tema del suicidio como el uso de la  
inteligencia emocional para explicar este fenómeno y comprobar su prevención utilizándola como  
blindaje emocional. La metodología consistió en un análisis documental de tesis y artículos en su  
mayoría de España, Perú y algunos de México donde se investigó el tema de la inteligencia emocional  
en muchos casos utilizando estudiantes con riesgo suicida comprobado, con el fin de encontrar si  
aportan evidencia suficiente para estimar que es viable el uso de la inteligencia emocional como  
estrategia para prevenir y/o disminuir el índice de suicidios en adolescentes en el Estado de Yucatán,  
al mismo tiempo se aplicaron cuestionarios de BarOn EQ-i:YV Emotional Quotient Inventory: Youth  
Version para evaluar la inteligencia emocional de los niños de primaria. En conclusión, los resultados  
obtenidos confirmaron la importancia de la educación emocional en menores para desarrollar  
habilidades socioemocionales que les permitirán ser adultos emocionalmente estables.  
Palabras clave: aprendizaje, inteligencia emocional, suicidio, prevención  
Abstract  
The purpose of this research was to deepen the understanding of youth suicide rates in Yucatan,  
explore their possible causes and origins, and evaluate the benefits of teaching emotional intelligence  
as a protective factor for minors. Various studies on suicide and emotional intelligence were reviewed  
and compared, both on the subject of suicide and the use of emotional intelligence to explain this  
phenomenon and to test if emotional intelligence worked as prevention if used as emotional shield.  
The methodology consisted of document analysis of academic theses and articles mostly from Spain,  
Peru and some from Mexico where research on emotional intelligence was conducted, in many cases  
using students identified as being in suicidal risk, in order to confirm if they provided enough evidence  
to assess that the use of emotional intelligence as a strategy to prevent and/or decrease the suicide  
rate in adolescents in the State of Yucatan is viable, at the same time BarOn EQ-i:YV Emotional Quotient  
Inventory: Youth Version questionnaires were used to assess the emotional intelligence of elementary  
school children. In conclusion, the results confirmed the importance of emotional education in children  
to develop socioemotional skills that can support their mental health and emotional well-being into  
adulthood.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 339.  
Keywords: learning, emotional intelligence, suicide, prevention  
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Cómo citar: Sánchez Aguilar, B. (2026). El rol de la inteligencia emocional en la prevención del  
suicidio juvenil. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 339 357.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 340.  
INTRODUCCIÓN  
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que en el año 2019 el suicidio fue la cuarta causa  
de defunciones en el mundo en un rango de 15 a 29 años. El 77% de los suicidios en el mundo ocurrieron  
en países de ingresos muy bajos a medianos, entre los cuales se encuentra México (OMS 2021). Según  
la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en su tercer informe regional sobre el suicidio (2021)  
indicó que es un problema de salud pública en la Región de Las Américas donde hubo 100,933 muertes  
por suicidio en 2021. Los datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI)  
muestran que en los últimos diez años Yucatán refleja un incremento de casos; en el reporte de 2023  
la entidad tuvo una tasa de 14.3 suicidios por cada cien mil habitantes, lo que la colocó 3.26 puntos  
por encima de la media nacional. El INEGI reportó que en el año 2023 hubo 341 suicidios en el estado.  
En cuanto a los índices de suicidio en menores de edad en Yucatán en los últimos cuatro años el  
promedio ha sido de 12.5 menores suicidas. Según el Observatorio Mexicano sobre Salud Mental y  
Adicciones, en el 2023 Yucatán tuvo las tasas más altas de depresión y ansiedad del país las cuales  
son factores de riesgo asociados a la conducta suicida.  
Para algunos adolescentes la conducta suicida representa un camino para terminar con una situación  
que les causa dolor o miedo y la respuesta final a un problema que los mortifica. Los principales  
factores de riesgo tienen una asociación con la baja inteligencia emocional y la alta ideación suicida  
según Galindo y Losada (2023). Es de suma importancia que al llegar a la adolescencia la inteligencia  
emocional sea una herramienta efectiva para reducir los niveles de depresión o ansiedad disminuyendo  
el índice de suicidios en nuestro Estado. Es indispensable comenzar diferentes acciones enfocadas a  
niños de primaria para intentar prevenir este fenómeno antes de que la cifra siga aumentando en los  
próximos años. Se observaron propuestas en diferentes países para que la enseñanza de la  
inteligencia emocional se oficialice como materia escolar calendarizada en niños, con el fin de alcanzar  
el bienestar social; además se encontraron métodos comprobados donde los estudiantes de diferentes  
países han sido expuestos a programas sobre inteligencia emocional donde de igual forma todo el  
personal que labora en los centros educativos han cursado estos programas para apoyar a los  
estudiantes en su gestión de emociones.  
METODOLOGÍA  
En el presente artículo se realizó una investigación aplicada utilizando un enfoque cualitativo y  
cuantitativo. Se analizaron documentos con el método deductivo del periodo comprendido entre 2019-  
2025 que planteaban tanto el fenómeno del suicidio como la enseñanza de la inteligencia emocional  
en varios países del mundo, en especial los provenientes de España, Estados Unidos y Perú por su  
adelanto en el uso de la inteligencia emocional en niños y adolescentes. Para la recolección de datos  
se utilizó la técnica de aplicación de cuestionarios.  
Como escenario de la presente investigación se contó con la participación de la escuela primaria  
pública “Narcedalia García Aguilar” turno matutino de la ciudad de Mérida, Yucatán donde se aplicó el  
Inventario de Inteligencia Emocional de Bar On EQ-i YV versión para jóvenes de 7 a 18 años en su  
adaptación española (Bermejo et al, 2018) cuyo nombre de origen es BarOn EQ-i:YV Emotional Quotient  
Inventory: Youth Version de Bar-On y Parker (2000) con el fin de evaluar la inteligencia emocional de  
niños de tercero y de sexto de primaria para encontrar sus diferentes componentes emocionales y  
otorgarles un rango. La población de estudio consistió en 50 estudiantes de educación básica quienes  
fueron evaluados el 14 de octubre del 2024. La técnica de recolección de datos consistió en la  
aplicación del cuestionario conformado por 60 ítems. Como instrumento de recolección de datos se  
utilizó la escala de Likert cuyas opciones de respuesta fueron: 1) nunca me pasa, 2) a veces me pasa,  
3) casi siempre me pasa y 4) siempre me pasa.  
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Posterior a la prueba se impartieron cuatro talleres de habilidades socioemocionales denominados  
“Fortaleciendo mi Comunidad” (FORCE) cuyo objetivo fue la prevención de factores de riesgo  
psicosocial e identificar y regular emociones. Para que los resultados de las pruebas aplicadas a los  
grupos resultaran confiables se repitió la evaluación o retest utilizando los mismos baremos de  
población general, de sexo y edad el 29 de enero de 2025. Se utilizó como técnica de procesamiento  
de datos el análisis descriptivo de frecuencia, utilizando el sistema TEAcorrige de la plataforma en línea  
TEA Ediciones para la calificación de los dos cuestionarios aplicados. Se acudió a la Dirección de  
Educación Básica para que autorice la aplicación de los cuestionarios. Posteriormente se solicitó a la  
Dirección de Desarrollo Personal y Social la impartición de los talleres FORCE. Se aplicaron los  
cuestionarios previo permiso concedido por la directora de la escuela.  
RESULTADOS  
Según la OMS (2023) la marca con la que viven muchas personas en torno a la salud mental hace que  
las que padecen algún trastorno mental o emocional se nieguen a buscar ayuda por temor al  
señalamiento de la sociedad, por lo tanto, si conciben ideas suicidas o planean el suicidio el estigma  
es tan poderoso que sienten miedo o vergüenza de lo que piensan hacer, por lo que no piden ayuda y  
prefieren sufrir en silencio sin que persona alguna pueda auxiliarlos a tiempo. Lo anterior se refiere a  
personas adultas, la presente investigación se centra en niñas, niños y adolescentes de la ciudad de  
Mérida, Yucatán. La adolescencia es el camino que va de la niñez a la adultez; se caracteriza por  
grandes cambios físicos, hormonales, pero sobre todo emocionales y psicológicos y no todos los  
adolescentes pasan por este tránsito de la misma manera, los factores culturales, económicos,  
sociales, familiares y escolares son diferentes en cada uno. La OMS ubica este período entre los diez  
y los diecinueve años; la divide en adolescencia temprana que comprende de los 10 a los 14 años y en  
adolescencia tardía que abarca de los 15 a los 19 años.  
Las cifras del suicidio en Yucatán se incrementaron por lo que se enfocó el esfuerzo de la investigación  
en menores de edad. En los meses de enero a julio de 2025 Yucatán registra la cantidad de 80 muertes  
auto infligidas. Según el reporte del INEGI publicado en julio del presente año el estado encabeza la  
lista con 14.2 casos por 100,000 habitantes siendo un total de 331 suicidios. Los jóvenes continúan  
como el grupo con mayor índice al contabilizarse 26 personas entre los 10 a 19 años. La ciudad de  
Mérida es el lugar donde más personas se suicidan en Yucatán por su densidad poblacional.  
Según lo explorado, desde hace años varios investigadores han tratado de responder por qué los  
adolescentes terminan con su vida, sin tener hasta el presente una respuesta clara. En su Tesis  
Doctoral, Soto (2019) exploró los síntomas internos y externos, así como las conductas suicidas de  
238 adolescentes con edades entre 12 a 18 años. Señaló que la muerte de una persona por esta causa  
no solo afecta directamente al que intentó o consumó el suicidio, sino que también afecta a la familia,  
amigos y personas cercanas provocando en ellos sentimientos profundos de culpa, reproche y  
deterioro de la salud tanto física como mental. La investigación proporcionó información relevante  
sobre los factores observados con el fenómeno del suicido relacionándolo con el padecimiento de  
trastornos mentales, aunque señala que no en todos los casos los sujetos padecían algún trastorno  
mental. Se observó en varios estudios que las mujeres son quienes más presentan ideación y conducta  
suicida en comparación con los hombres siendo éstos los que si logran en mayor numero el cometido  
de quitarse la vida.  
En otro estudio y siguiendo con la misma interrogante, Soriano y Jiménez (2022) investigaron sobre  
los diversos factores relacionados con la ideación suicida en estudiantes. Las variables que se  
analizaron fueron consumo de drogas, inteligencia emocional afectada, autoestima baja, estudiantes  
que no se adaptan socialmente, tener depresión y ansiedad, vivir acoso escolar o ciberacoso, falta de  
apoyo por la sociedad, ser víctima de abuso sexual y vivir una situación familiar estricta. Como se  
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observa siguen siendo múltiples factores los que se relacionan con la ideación o conducta suicida en  
los adolescentes.  
Independientemente de los valores de inteligencia emocional que tenga un adolescente si no tiene el  
suficiente apoyo familiar los índices de la ideación suicida seguirán siendo altos, como presentaron en  
su artículo Galindo y Losada (2023) por lo que apuestan y proponen en su investigación que la  
inteligencia emocional, debe estar al alcance de los alumnos desde su educación inicial para  
enseñarles desde pequeños la importancia de conocer sus emociones, manejarlas y expresarlas con  
los adultos responsables de ellos, sin importar si se encuentran en escuelas públicas o privadas. Por  
su parte, Valdez et al. (2023) analizaron que los adolescentes en un 7.6% consideraron quitarse la vida  
alguna vez al igual que el 7.7% de los adultos encuestados. De igual forma observaron que existe más  
prevalencia en el caso de las mujeres tanto en ideación suicida como en intentos de suicidio en  
comparación con los hombres. Cabe resaltar que en el estudio que realizaron Vázquez et al (2023) se  
catalogaron a la depresión y los trastornos mentales como factores de riesgo más relacionados con la  
ideación y la conducta suicida, tomando en cuenta otros factores como el económico, el social y los  
asuntos familiares. La sede de este estudio descriptivo se llevó a cabo en un hospital de España en la  
sección de urgencias pediátricas relacionado a los diferentes tipos de conducta suicida en  
adolescentes.  
Se encontró un estudio de investigadores colombianos donde relacionan la inteligencia emocional con  
la autoestima en estudiantes universitarios y sus índices de riesgo suicida (Gómez et al, 2020). Sus  
resultados apuntaron que existe un mayor riesgo suicida en mujeres con 24% que el de hombres con  
un 21.3%. También concluyen que a mayor inteligencia emocional menor riesgo suicida y que poseer  
una autoestima baja aumenta hasta tres veces el riesgo de presentar ideación suicida o riesgo  
inminente para intentar el suicidio. Presentaron en sus resultados que la ideación suicida está  
relacionada con la percepción de fracaso, de rechazo a sí mismo, sentimientos de soledad o trastornos  
psicológicos como la depresión que sufren los jóvenes y al no contar con una regulación emocional  
adecuada es más probable que se presente la ideación suicida. La evaluación temprana y la correcta  
comprensión de las emociones ofrecen buenas herramientas para una información de tipo preventiva.  
En su investigación encontraron que los jóvenes que se quitaron la vida no contaban con habilidades  
socioemocionales para poder apreciar su propio valor y necesitaban la aprobación de las personas que  
los rodeaban especialmente seres queridos y amigos cercanos. La crisis suicida de estos jóvenes se  
detonaba al estar convencidos que no alcanzaron los estándares de perfección que se asignaron para  
complacer a otros.  
En su conferencia en la ciudad de Mérida Yucatán, Rosado (2024) expuso que es notable el alza de  
casos de menores de edad que se quitan la vida o lo intentan, también apuntó que hay una similitud de  
casos registrados tanto en las zonas de Mérida, así como en áreas denominadas rurales. Explicó que  
las edades de los menores que han decidido suicidarse y lo han logrado van de los 11 a los 17 años en  
el año 2024. La depresión, ansiedad, conflictos emocionales, escolares, adicción a las drogas y  
trastornos mentales son algunas de las causas identificadas. Durante el mismo evento en su  
conferencia Novelo (2024) resaltó que el 50% de las personas que lograron quitarse la vida, lo  
intentaron antes y nadie se dio cuenta, ni la familia, ni los amigos, ni los vecinos. Señaló que el trastorno  
depresivo aparece en la pubertad y la incidencia es más fuerte a los 20 años y que este mismo  
padecimiento es crónico en un 10%. Al finalizar lamentó que no haya apertura para iniciar en el Estado  
de Yucatán la investigación de las razones por las que resulta tan alto el índice de suicidios en la  
población de todas las edades, haciendo énfasis en adolescentes y preadolescentes.  
En este estudio (Mamani et al, 2018) determinaron la eficacia de un programa para implementar el uso  
de la inteligencia emocional en un grupo de 33 mujeres consideradas con factores de riesgo. El objetivo  
consistía en evaluar a las mujeres antes y después del programa y comprobar que la ideación suicida  
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persiste cuando la inteligencia emocional está afectada, por el contrario, modula la ideación suicida  
cuando la IE es adecuada. Este estudio junto al que realizaron (Galindo y Lozada, 2023) fueron una guía  
para la presente investigación ya que realizando una evaluación a niños de primaria sobre inteligencia  
emocional y de sus diferentes componentes socioemocionales por medio de escalas, se obtuvieron  
resultados interesantes que posteriormente se explicarán. Los adolescentes al pasar por los cambios  
propios de la edad son más vulnerables a enfrentarse a la ansiedad la cual al no ser atendida a tiempo,  
puede desencadenar una serie de emociones negativas que al no ser capaces por si solos de  
entenderlas o controlarlas llegan a ser víctimas de malas decisiones, entre ellas, podrían inclinarse por  
el suicidio. Es por lo anterior que Gutiérrez (2022) comenta que “al desarrollarse la inteligencia  
emocional en el ser humano, aprenderá a dominar, controlar y manejar sus emociones” (p.1).  
Como ya se ha argumentado Padilla y Sandoval (2022) exponen que la enseñanza de la inteligencia  
emocional en los niños tiene un impacto significativo en su vida. De igual forma señalaron sobre la  
importancia de enseñar la inteligencia emocional desde la niñez para desarrollar habilidades  
emocionales y sociales positivas para el propio bienestar de los niños y de la sociedad, así como  
aprender a tomar decisiones correctas. Citando nuevamente a Galindo y Losada, (2023) el apoyo  
familiar como el escolar intervienen de manera favorable en la relación entre la inteligencia emocional  
y la ideación suicida. Todo conflicto acaba convirtiéndose en aprendizaje si se gestiona correctamente.  
Al conocer el origen y al aplicar las herramientas y técnicas aprendidas adecuadamente, puede el ser  
humano reconciliarse consigo mismo y los demás, así como practicar la tolerancia y la empatía. La  
escuela es un lugar clave para la enseñanza emocional. Un gran factor protector es la comunidad  
misma donde se desenvuelve la persona en riesgo y es aquí donde la escuela forma parte fundamental  
del individuo y donde podría encontrar esa ayuda que necesita y que se podría brindar con la  
participación de personas capacitadas, complementando entre otras técnicas la inteligencia  
emocional para auxiliar a un adolescente al cual se le detecte ya sea algún factor de riesgo o señales  
de alarma de ideación suicida.  
Uno de los países que cuenta con un Programa Nacional de Prevención al Suicidio es Chile, el cual tiene  
un modelo de intervención en escuelas tanto públicas y privadas. En su conferencia de la OPS  
“Fomentar las habilidades en la vida de los jóvenes para prevenir el suicidio” Vargas (2025) comentó  
que el Ministerio de Salud de Chile implementó exitosamente un modelo multinivel consiguiendo un  
clima escolar protector, implementando ajustes en cada escuela, flexibles, sostenibles y de pertinencia  
local, donde imparten talleres teórico-prácticos como prevención universal ante el suicidio de  
adolescentes. En la misma conferencia Mitchell (2025) de la Universidad de Toronto calificó a las redes  
sociales como un “patio de recreo desfigurado” donde en particular en la aplicación conocida como  
TikTok existen millones de videos donde animan a los jóvenes a intentar la autolesión o el suicidio  
diciéndoles que su vida no vale nada y hasta les enseñan como realizarlo. También reportó que existen  
millones de videos donde otros adolescentes les piden no terminar con sus propias vidas ya que  
siempre hay solución a los problemas y que vale la pena intentarlo, por lo que la estrategia Fighting  
fires while planting trees (Combatir incendios mientras se plantan árboles) trabaja desde una mirada  
multifactorial impulsando cambios en la legislación del país para regular las redes sociales y su  
contenido para menores de edad, promover a las escuelas como base de intervención y a las familias  
en conjunto, así como cuidados clínicos a los menores que lo necesiten.  
Se encontró un artículo del diario de Yucatán (2025) reportando la visita de la reina Letizia de España  
al colegio Cortés de Cádiz de Madrid donde conoció el proyecto pionero de educación socio-emocional  
“Think Equal”(Pensar igual) desarrollado por Udwin (2014) para niños de educación básica en edades  
que van de los tres a los seis años donde explicó que este programa piloto se ha implementado en 34  
colegios españoles, y que a través de acciones relacionadas y cuentos, se busca que los menores  
aprendan a conocerse a sí mismos, reconocer sus propias emociones, ser empáticos, sensibles,  
tolerantes, respetuosos y aprender a resolver sus conflictos de manera pacífica y asertiva. En esta  
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visita leyó a los estudiantes un cuento incluido en el material del método para fomentar un diálogo  
reflexivo. Entre las herramientas que se utilizan en este método se encuentra el animómetro la cual  
ayuda a que los niños reconozcan e identifiquen sus propias emociones utilizando colores como el  
amarillo o el azul para catalogar tanto a la alegría como a la tristeza. El proyecto fue llevado a España  
por la fundación Gomaespuma, la comunidad de Madrid y el respaldo de la Universidad de Yale. Este  
programa se ha implementado en diecinueve países en cinco continentes y ha sido avalado por la  
UNICEF y la UNESCO y también colaboraba con las Scolas Ocurrentes del Papa Francisco.  
Para una mejor comprensión, los factores protectores “son características detectables en un individuo,  
familia, grupo o comunidad que favorecen el desarrollo humano, el mantenimiento o la recuperación  
de la salud; y que pueden contrarrestar los posibles efectos de los factores de riesgo y, por lo tanto,  
reducir la vulnerabilidad” (Páramo, 2011). En caso contrario, el factor de riesgo según el Diccionario  
Panhispánico del Español Jurídico es “la característica o circunstancia, condición, conducta o  
elemento, que aumenta la probabilidad de que se produzca el consumo problemático o abuso de  
sustancias o conductas excesivas con riesgo de generar adicciones” y por último la ideación suicida  
“Refiere a pensamientos acerca de suicidarse, con diversos grados de intensidad y elaboración” según  
la Guía para la Prevención del Suicidio 2022. En cuanto al constructo llamado inteligencia emocional  
la Secretaría de Educación Pública del Estado de Yucatán la ha denominado en sus talleres como  
habilidad socioemocional.  
Para comenzar a describir los programas existentes en México se encuentra en primer lugar la Guía  
para la Prevención del Suicidio (2022) implementada por la Secretaria de Seguridad y Protección  
Ciudadana, la Secretaria de Salud, el Secretariado Técnico del Consejo de Nacional de Salud Mental y  
la Comisión Nacional contra las Adicciones y Servicios de Atención Psiquiátrica en el marco de la  
estrategia Redes por la Prevención de las Violencias y las Adicciones en las Escuelas, se plantea la  
idea de una ayuda multidisciplinaria a los jóvenes con ideación suicida a la par con las familias, los  
educadores, personal de la salud, trabajo social ya que al poder identificar los factores de riesgo se  
podrán promover los factores de protección con la finalidad de reducir los niveles de suicidio en los  
venes. También dice que “las señales de alarma son acciones y comportamientos que hacen y/o  
dicen las personas que podrían indicar un riesgo de autolesión o suicidio”, es decir los factores de  
riesgo son aquellos elementos que influyen en las personas aumentando su vulnerabilidad ante el acto  
de suicidio, pero al hablar de señales de alarma el riesgo es inmediato o inminente.  
Ahora bien, el Programa Nacional para la Prevención del Suicidio publicado en el 2022 por la Secretaría  
de Salud y la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, propone la sensibilización en los  
diversos lugares o sectores donde se reúnen los adolescentes para que estos sitios tengan la  
capacidad de identificar de forma temprana factores de riesgo suicida y se implementen  
oportunamente diversos factores protectores para lograr la prevención que se desea desde la edad  
escolar. En cuanto a la Ley de Salud Mental del Estado de Yucatán, esta tiene por objeto proponer y  
desarrollar estrategias de promoción y prevención en el campo de la salud mental para que además  
los ciudadanos tengan acceso a los servicios que requieren en este ámbito. Se reconoce en esta ley  
que la salud mental es un asunto preocupante al que se debe dar la atención debida ya que se observan  
en personas con ideación suicida trastornos mentales como la ansiedad, la depresión y el consumo de  
sustancias adictivas; afectando también a sus propias familias quienes no saben a dónde acudir o que  
acciones realizar. El suicidio es considerado un problema de salud mental para esta ley. En el artículo  
13 fracción XVI estipula que corresponden a la Secretaría y Servicios de Salud de Yucatán realizar las  
acciones para formular e implementar el Programa Estatal de Investigación y Prevención del Suicidio.  
En 1990, se empleó por primera vez el término inteligencia emocional por los autores Salovey y Mayer  
para describir aquella capacidad que tienen las personas de percibir y expresar sus emociones, así  
como asimilar la emoción en el pensamiento y regular las emociones de uno mismo y de los demás.  
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La inteligencia emocional está dividida en diversas habilidades y destrezas y los autores más  
representativos son Daniel Goleman (1995) y Reuven Bar-On (1997) quienes explicaron que la  
inteligencia emocional está compuesta por múltiples factores que pueden ser medio ambientales,  
colectivos, emocionales, afectivos entre otros, que influyen en el bienestar emocional. De manera  
individual Mayer (2022) la define como “la capacidad para razonar sobre las emociones y hacer uso de  
ellas para mejorar el pensamiento” (p. 36). También es descrita por Goleman (1995) como “la  
capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones e influir en las  
emociones de los demás”. Aunque se determina por las experiencias de la niñez se puede fortalecer a  
lo largo de la vida adulta y reportar beneficios múltiples para la salud, relaciones con otras personas y  
el trabajo. Ahora bien, este mismo autor tituló su libro la “Inteligencia Emocional por qué es más  
importante que el coeficiente intelectual” ya que considera que si una persona es capaz de identificar  
y gestionar sus emociones a la par de identificar las emociones de los demás le facilita la convivencia  
consigo mismo y con las personas que lo rodean en cualquier ámbito.  
Sumado a lo anterior y considerando a la inteligencia emocional como un factor protector Bar-On  
(1988) citado por Galindo y Lozada (2023) apuntó que la inteligencia emocional se entiende desde un  
punto de vista amplio como “una serie de rasgos constantes de personalidad, competencias  
socioemocionales, perspectivas motivacionales y habilidades cognitivas” (p.126). En la página de la  
SEP llamada Orientaciones para la sexta sesión ordinaria del consejo técnico escolar y el taller  
intensivo de formación continua para docentes 2024-2025 se encontró que los docentes tuvieron  
material para reflexionar en torno al autocuidado como docentes resilientes en donde observaron su  
propia percepción de sus emociones y derechos humanos, así como de los estudiantes; se analizó a  
su vez si los canales de apoyo y comunicación se pueden mejorar para fomentar el auto cuidado.  
Plantean asistir a talleres y cursos vinculados al acoso escolar por parte de directivos, docentes ,  
personal de apoyo y padres de familia, todo esto con la meta de disminuir o evitar el acoso escolar a  
nivel básico asimismo construir programas para estudiantes en situaciones de riesgo social; sin  
embargo, no se encontró dentro de las medidas de prevención algún tópico relacionado con la ideación  
suicida que se presenta en niños y adolescentes en el estado de Yucatán siendo que el acoso escolar  
es otro de los factores detonantes del suicidio en niños y jóvenes según varios autores, instituciones,  
organizaciones internacionales y nacionales.  
Se ha hablado mucho del entrenamiento de habilidades socioemocionales como parte del aprendizaje  
en niños de primaria además del aprendizaje académico. Uno de los métodos encontrados es el  
llamado RULER cuyas siglas son: recognizing, understanding, labeling, expressing and regulating  
desarrollado por Mark Brackett del Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale el cual  
se puede traducir como reconocer, entender, etiquetar, expresar y regular. El método usa cuatro  
herramientas a) Charter, el objetivo es generar empatía y encontrar la manera de demostrar sus  
emociones sanamente; b) Mediador emocional, medir sus emociones con la ayuda de un cuadro con  
variables de energía y sentimiento para clasificarlas en agradables o desagradables y saber cuánta  
energía se presenta en cada una de las emociones; c) Meta-momento, reflexionar sobre el origen de  
las emociones para gestionarlas adecuadamente y d) Blue print o plano emocional, el manejo efectivo  
de situaciones delicadas.  
Este método se está usando en numerosas escuelas de diversos países  
con el objetivo de modificar las condiciones del comportamiento social en el aula, logrando un clima  
escolar propicio y atractivo tanto para las actividades culturales y académicas como las  
socioemocionales. (Rivers et al, 2013).  
Castillo (2020) quien es la responsable en España del método RULER, impulsado por la Universidad de  
Yale, comenta en su artículo que se aplica en 25 colegios en su país e insiste en que los maestros, sin  
importar la materia que impartan deben saber gestionar conflictos, ya que no es la mejor idea mandar  
al psicólogo a todos los alumnos que presenten problemas de conducta, sino que los docentes deben  
estar preparados y entrenados para tratar a estos niños y adolescentes, ya que previamente, el personal  
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docente debe haber trabajado en desarrollar sus propias habilidades y tener sus herramientas  
socioemocionales para que el ejemplo se contagie entre el alumnado, es decir, la inteligencia  
emocional se aplica sistemáticamente en este método. De igual forma se encontró un artículo de  
Domínguez-Batis (2024) donde el Doctor Mark Brackett (2020) presentó su libro “Permiso para sentir”  
en la universidad Ibero de la ciudad de México y dijo que su método es utilizado en 50 escuelas  
mexicanas. En el artículo mencionan que en México se pone en práctica el método RULER, sin embargo,  
únicamente se encontró que fue implementado en la PrepaTec Tecnológico de Monterrey, en la  
PrepaTec Campus Zacatecas y Tec de Monterrey Campus Querétaro donde se imparten talleres de  
inteligencia emocional a los alumnos de nivel superior a los cuales se les inculca a no ignorar aquellas  
emociones que pueden traer beneficios a su vida ya que si las aceptan podrán vivir plenamente  
combatiendo el analfabetismo emocional. Estos artículos fueron publicados en el 2020 pero no se  
encontró información reciente o si se continuó ejecutando en estas escuelas.  
Conviene comparar el método anterior con los talleres HAT Helping AdolescentsThrive traducido como  
Ayudando a los adolescentes a prosperar desarrollados por la UNICEF (2021) los cuales tienen como  
objetivo realizar intervenciones preventivas para proteger y promover la salud mental de los  
adolescentes en todos los países de todas las regiones. Sus principales características son a)  
aplicación y control de políticas y leyes; b) entornos para promover y proteger la salud mental de los  
adolescentes; c) apoyo al cuidador y d) intervenciones psicosociales para adolescentes. Estos talleres  
son impartidos en regiones de Asia, África y América Latina. En otras palabras, los alumnos pueden  
desarrollar habilidades como la comunicación efectiva, pensamiento crítico, convivencia y ciudadanía;  
además de promover el aprendizaje colaborativo tal y como explicó en una comunicación personal la  
profesora Aremy Abigaíl Alcocer González (10 de septiembre de 2024) coordinadora del Programa para  
la Atención al Rezago en Educación Básica de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de  
Yucatán (SEGEY) en la cual narró sus vivencias con niños en situaciones vulnerables, tales como  
violencia familiar, sexual, analfabetismo, pobreza extrema, alcoholismo y drogadicción; en esta plática  
explicó que si se protege, cuida y enseña de la manera correcta a un niño, niña o adolescente, ese  
menor tiene la oportunidad de salir de su círculo de violencia y/o pobreza con la convicción de que  
merece una vida mejor y se esforzará por conseguirla a través del estudio y de la toma de decisiones  
adecuadas; ya que podrá entender de manera conjunta junto con sus maestros y las herramientas  
socioemocionales aprendidas que no es obligatorio vivir una vida de miseria y desconocimiento.  
Durante la búsqueda de información y teoría de la presente investigación no se encontraron  
investigaciones relacionadas a la enseñanza y el aprendizaje de la inteligencia emocional en  
estudiantes de educación básica relacionándola como factor protector contra la ideación suicida y el  
suicidio entre menores de edad en esta ciudad de Mérida lo cual resulta relevante ya que lo que se  
pretendió con este estudio es llamar la atención hacia esta posible forma de prevenir de manera  
temprana conductas de riesgo suicidas entre los estudiantes y que más investigadores puedan realizar  
hallazgos importantes con el fin de contribuir a la reducción de los índices de suicidio en la ciudad y el  
estado.  
DISCUSIÓN  
Para el estudio se realizó una matriz comparativa entre los estudios consultados y se encontró que  
todos coincidían que la enseñanza de la inteligencia emocional proporciona herramientas útiles para  
la toma de decisiones favorables al individuo y reduce el índice de ideación suicida entre los jóvenes,  
siempre y cuando cuenten con el apoyo de sus pares, familia o maestros. De igual forma los resultados  
que arrojaron los cuestionarios aplicados mostraron un alza en el nivel de inteligencia emocional  
después de que los alumnos estuvieron expuestos a los talleres de habilidades socioemocionales, tal  
y como se observó en otras investigaciones anteriores y que sirvieron como guía para la presente  
investigación.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 347.  
Para dar paso a esta sección es de hace notar a Galindo y Losada (2023) quienes entrevistaron a los  
participantes de la prueba haciéndoles preguntas como su edad, sexo, cuestiones sociodemográficas,  
si habían reprobado algún curso y lo más importante pudieron medir su inteligencia emocional  
anticipadamente con la ayuda de varios instrumentos como la Escala WLEIS, la escala de Apoyo Social  
Percibido y la escala de Clima Escolar para posteriormente realizar el experimento. Los resultados  
demuestran que el apoyo social tanto de padres de familia como maestros resultó ser un equilibrio  
entre la ideación suicida y la inteligencia emocional, es decir, los jóvenes con alta inteligencia  
emocional demostraron habilidades para gestionar de manera sólida sus emociones, las de los demás  
y también son más receptivos a la empatía, la escucha activa y el apoyo que se les muestra por parte  
de los demás comprendiendo que no se encuentran solos frente a sus dificultades.  
Mientras tanto según Padilla y Sandoval (2022) indican que el desarrollo de la inteligencia emocional  
contribuye en la formación integral de los estudiantes; de igual forma facilita cualidades de resiliencia.  
La educación actual no debe olvidar la educación académica, pero debe darle igual importancia a la  
educación emocional, ya que según este estudio los jóvenes y adultos emocionalmente competentes  
se desarrollan adecuadamente en varias áreas de la vida como son la escuela, trabajo o familia y tienen  
una capacidad emocional para hacerle frente a los desafíos de la vida diaria; también pueden  
interactuar sanamente con quienes les rodean reduciendo el número de conflictos y son tolerantes con  
los demás. Asimismo, señalan al igual que Brackett (2020) que hay que educar emocionalmente tanto  
a los niños como a sus maestros y familiares con lo que se concuerda. En el caso de Castillo (2020)  
se insiste en entrenar al personal docente para que conozcan sus emociones y sepan gestionarlas de  
manera adecuada ya que con su entrenamiento podrían apoyar a los estudiantes ayudándolos a  
desarrollar competencias emocionales construyendo de esta manera un clima escolar amable y  
pacífico y en consecuencia los alumnos podrían identificar, regular y gestionar sus emociones y ser  
menos propensos a caer en conductas nocivas y dañinas, a no participar en situaciones de acoso  
escolar y a ser capaces de pedir ayuda cuando sientan que la necesitan al personal adulto responsable  
capacitado para brindarles ayuda emocional.  
Durante la búsqueda de información y teoría de la presente investigación no se encontraron  
investigaciones relacionadas a la enseñanza y el aprendizaje de la inteligencia emocional en  
estudiantes de educación básica relacionándola como factor protector contra la ideación suicida y el  
suicidio entre menores de edad ni en el país ni en la ciudad lo cual resulta relevante ya que lo que se  
pretendió con este estudio es llamar la atención hacia esta posible forma de prevenir de manera  
temprana conductas de riesgo suicidas entre los estudiantes y que más investigadores puedan realizar  
hallazgos importantes con el fin de contribuir a la difusión de la importancia de la enseñanza de  
habilidades socioemocionales tanto en niños como en adultos a fin de colaborar con sus propuestas  
y estrategias a la reducción de los índices de suicidio en la ciudad y el estado.  
Para comenzar a explicar la realización de la investigación en su enfoque cuantitativo se exponen los  
pasos realizados para la obtención de los datos que se analizarán más adelante. El paquete de  
cuestionarios que se adquirió se aplicó a 50 estudiantes de nivel primaria divididos de la siguiente  
manera: 25 test fueron aplicados al grupo B de tercero de primaria y 25 test fueron aplicados al sexto  
de primaria grupo B, ambos del turno matutino de la escuela pública anteriormente mencionada. Todos  
los cuestionarios fueron calificados de manera digital utilizando la plataforma TEAediciones  
responsable de la distribución de los cuestionarios; en la misma se siguieron las correspondientes  
instrucciones para ingresar las respuestas de todos los estudiantes asignando a cada uno de ellos una  
clave alfanumérica para identificarlos posteriormente para la calificación del retest. Una vez que la  
plataforma realizó el trabajo de corrección y puntuación de las diferentes escalas y subescalas, generó  
un formato PDF de cada uno con un perfil gráfico con las puntuaciones de todos los alumnos  
evaluados. Cada paquete de cuestionarios contó con una clave de acceso PIN para poder obtener las  
calificaciones en línea.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 348.  
La plataforma TEAcorrige también emitió una nota la cual, indica y advierte que puede presentarse la  
escala de inconsistencia en las respuestas, es decir, que probablemente el estudiante no comprendió  
el cuestionario. También se refiere a que el estudiante quiso fingir estar muy bien o muy mal  
emocionalmente ocultado su realidad emocional al momento de la prueba; de igual forma apunta a  
que el cuestionario pudo haber sido resuelto sin interés o muy rápidamente sin prestar atención a las  
indicaciones de la maestra que llevaba a cabo la aplicación de la prueba; así mismo menciona que los  
resultados altos pueden indicar una autocomprensión pobremente desarrollada y sugiere tener  
información previa del evaluado para determinar la validez de los resultados de las pruebas con índice  
de inconsistencia por lo que, se utilizó como criterio de exclusión de todas las pruebas cuyos  
resultados indicaron escala de inconsistencia por lo que no se incluyeron en el análisis de datos de  
esta investigación aquellos alumnos que obtuvieron esta escala en los dos cuestionarios aplicados ya  
que se ignora la verdadera razón de no haber contestado adecuadamente el cuestionario, es decir, los  
resultados arrojados de inconsistencia no son confiables debido a que no se tuvo información  
adicional previa de los estudiantes antes de la aplicación del cuestionario. La escala de inconsistencia  
es una medida de validez de la prueba BarOn EQ-i:YV.  
Se analizaron dos conceptos en específico: el estado de ánimo que comprende las competencias de  
felicidad y optimismo; y el índice de Inteligencia emocional total que se obtiene a partir de las cuatro  
subescalas, la intrapersonal es la que hace referencia al autoconocimiento y autoexpresión emocional.  
La que se refiere a la conciencia social con otras personas es la interpersonal. La adaptabilidad es la  
capacidad de gestionar los cambios enfrentados y el manejo del estrés que mide la autorregulación de  
las emociones en situaciones difíciles o estresantes. De igual forma para el presente análisis de datos  
se tomó en cuenta el porcentaje obtenido por los alumnos evaluados de la suma de los rangos  
catalogados como medio, alto y muy alto que se refiere a la capacidad emocional y social adecuada,  
bien desarrollada o muy bien desarrollada para realizar la comparación del incremento o no del estado  
de ánimo y de la inteligencia emocional total entre los dos cuestionarios aplicados a los grupos.  
Se debe señalar que según las escalas incluida en el manual del cuestionario de Bar On EQ-i-YV (2018)  
sobre estado de ánimo resulta ser “una variable importante de la motivación la cual facilita a otros  
componentes de la inteligencia emocional por lo que conviene tenerla en cuenta a la hora de iniciar una  
intervención” (p. 8). Resulta ilustrativo explicar cómo se conforma el total de la muestra de la prueba.  
Es necesario mencionar que para la calificaciòn de todos los cuestionarios aplicados se utilizò como  
criterio de inclusión el sexo y edad de los estudiantes que proporciona el baremo, es decir, la  
herramienta de estandarización para establecer criterios suministrado por la plataforma de calificación  
TEAcorrige, fueron varones y mujeres de siete a nueve años para el caso de los estudiantes de tercero.  
El baremo, de hombres y mujeres de diez a doce años fue utilizado para los estudiantes de sexto.  
A continuación, se exponen las situaciones presentadas el 24 de octubre de 2024. En el salón de tercero  
de primaria se pudo observar el día de la prueba que varios estudiantes no seguían las instrucciones  
de la maestra y competían entre ellos para ver quien respondía más rápido ya que se les notaba  
inquietos, algunos con signos de fastidio y unos pocos nerviosos aunque desde un principio se les  
explicó que el cuestionario no contaba para sus calificaciones escolares, por lo que también se tiene  
que tomar en cuenta estas situaciones particulares en los resultados de inconsistencia. Contrario a lo  
anterior el 29 de enero del 2025 durante el retest la mayoría de los estudiantes ya comprendía un poco  
mejor la manera de responder a la escala de Likert y se sintieron más confiados al preguntar una vez  
más que no se les asignaría un número para sus calificaciones; también fue notable la mejoría en la  
escritura de los estudiantes ya que resultó más fácil leer tanto sus nombres como los datos que  
apuntaron en la carátula del cuestionario al ser legible esta vez. Se observó una participación muy  
entusiasta de parte de los alumnos y de la maestra ya que les era familiar la actividad y la contestaron  
al mismo tiempo siguiendo las indicaciones y colaborando con el investigador.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 349.  
Con el anterior contexto el primer cuestionario se aplicó a 25 alumnos del tercero de primaria, cuyas  
edades oscilaban entre los siete y los nueve años al momento de la prueba, formado por nueve varones  
y 16 mujeres. La población total evaluada fue de 21 estudiantes de los cuales resultaron ser siete  
varones y catorce mujeres. No se incluyó en el estudio a un niño y dos niñas que no asistieron al retest,  
así como a un niño que obtuvo resultado de inconsistencia en ambos cuestionarios. En relación con el  
estado de ánimo (EA) en este grupo el 71.41% de los estudiantes se encontró en los rangos de medio,  
alto y muy alto igualando el porcentaje en el retest; sin embargo, se observó que en cuanto a la  
inteligencia emocional total (IET) en el primer cuestionario estos alumnos obtuvieron un 80.9% en los  
mismos rangos mencionados y redujeron los mismos niveles al 71.42% en el retest.  
Por otro lado, durante el primer cuestionario en el sexto grado turno matutino solo dos estudiantes  
terminaron antes que el resto de sus compañeros reportando la escala de inconsistencia. En la  
aplicación del retest las mismas estudiantes obtuvieron la escala de inconsistencia. Se observó un  
gran entusiasmo para la realización del cuestionario por parte de los alumnos ya que la actividad les  
resultó familiar. La diferencia que se observó en la aplicación del segundo cuestionario fue la alegría  
con la que la mayoría de las niñas respondieron el cuestionario cuando en la primera aplicación se les  
notó desconfiadas e incluso sin ánimo de participar en la prueba. Se aplicó el primer cuestionario a 25  
alumnos del sexto de primaria turno matutino, cuyas edades oscilaban entre los diez y los doce años  
en el momento formado por 13 varones y 12 mujeres. Para el estudio se utilizaron los resultados de 22  
estudiantes siendo doce niños y diez niñas. Para el segundo cuestionario no se tomaron en cuenta a  
un niño que no se presentó al retest y a dos niñas cuyos resultados arrojaron una escala de  
inconsistencia en ambos cuestionarios. En relación con el estado de ánimo (EA) en este grupo el 59%  
de los estudiantes se encontró en los rangos de medio, alto y muy alto aumentando en un 68.17% en  
el segundo cuestionario; en cuanto a la inteligencia emocional total (IET) en el primer cuestionario  
estos alumnos obtuvieron un 45.4% en los mismos rangos mencionados y aumentando los niveles al  
54.5% en el retest.  
Según la teoría encontrada de los investigadores citados concluyen que la enseñanza y el aprendizaje  
de la inteligencia emocional en alumnos de educación básica ha demostrado tener un impacto positivo  
tanto en el estado de ánimo como en la inteligencia emocional, también manifestaron que el apoyo de  
padres de familia, docentes y personal de los planteles escolares estos últimos debidamente  
entrenados, forman parte fundamental al contribuir a la construcción del blindaje emocional de los  
alumnos que han sido expuestos a diversas técnicas y programas diseñados específicamente para  
ellos. Diversos estudios señalaron la relación entre la baja inteligencia emocional y un mayor nivel de  
ideación suicida ya que los adolescentes de esos estudios no pueden gestionar de manera adecuada  
sus emociones por lo que se encuentran vulnerables y no están debidamente capacitados en el área  
emocional por lo que es probable que tomen decisiones de manera impulsiva. La intención de la  
presente investigación es evidenciar con el apoyo del marco teórico y los resultados del estudio  
realizado, la importancia que desde temprana edad los niños, niñas y adolescentes tengan a su alcance  
herramientas comprobadas como se ha hecho en otros países, para el correcto manejo de sus  
emociones para ayudarlos a tomar mejores decisiones de vida sin importar su entorno, su dinámica  
familiar, condición socioeconómica y otros aspectos que pueden hacerles creer que se encuentran  
condicionados a un solo estilo de vida limitante.  
Se encontraron diversos programas educativos tendientes a la enseñanza y fortalecimiento de la  
inteligencia emocional tanto en alumnos de primaria y secundaria como también para alumnos de  
preparatoria y hasta se ubicaron estudios donde se continúa la enseñanza en universidades, como el  
método RULER de la Universidad de Yale, los talleres HAT de la UNICEF y la estrategia Fighting fires  
while planting trees de la Universidad de Toronto por lo que se mantiene la idea de que es necesario  
replicar estas medidas ya comprobadas y tomar acciones para replicar en los programas educativos  
en el currículo escolar de manera permanente en las escuelas del estado. Se insiste, en base a lo  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 350.  
encontrado en la presente investigación, que dichas implementaciones podrían evitar en gran medida  
las conductas de riesgo como la drogadicción, el alcoholismo en jóvenes, así como el suicidio, el cual  
hasta la fecha en que se redacta este escrito sigue en aumento alarmante en el estado de Yucatán. Lo  
que se encontró en todos los estudios consultados y en las investigaciones mencionadas es que el  
correcto desarrollo de habilidades emocionales permite tomar mejores decisiones presentes y futuras.  
En función de lo encontrado los alumnos de tercer año demostraron estar en los mismos rangos de  
estado de ánimo tanto en la muestra total de octubre como en la muestra total de enero después de la  
aplicación de los talleres FORCE; en cuanto a su inteligencia emocional total se observó que los niveles  
de los rangos considerados adecuados bajaron en un 9.52%. En el salón de sexto año, en cuanto al  
estado de ánimo el porcentaje de los alumnos en el rango adecuado marcaron un aumento del 9%  
después de la aplicación de los talleres FORCE. En cuanto a su inteligencia emocional total también  
aumentaron el porcentaje en un 9%. Lo que se consiguió con este análisis de datos fue descubrir que  
el grupo de tercero permanece igual en cuanto a su estado de ánimo, pero no logró subir sus índices  
de inteligencia emocional total mientras que el sexto grado, reflejó una mejora en las escalas de estado  
ánimo e inteligencia emocional total después de participar en los talleres de habilidades  
socioemocionales FORCE.  
Aunque la investigación no tuvo como objetivo mostrar las diferencias entre sexos en cuanto a sus  
habilidades socioemocionales antes y después de participar en los talleres FORCE resulta interesante  
exponer las diferencias que se encontraron al calificar los cuestionarios entre los rangos obtenidos  
como medio, alto, muy alto y extremadamente alto en el estado de ánimo y la inteligencia emocional  
entre niños y niñas de cada salón. Los niños de tercer año aumentaron su estado de ánimo en un  
14.28% en cambio las niñas del mismo salón reportaron una disminución de 5.15%. En cuanto a la  
inteligencia emocional total los varones aumentaron su rango en 28.43% mientras que las niñas  
bajaron un 14.28%. Ahora bien, en cuanto al grupo de sexto año los niños bajaron su estado de ánimo  
en apenas 0.1% y las niñas aumentaron un 30%. En el caso de la inteligencia emocional total los varones  
aumentaron su rango en un 8.4% mientras que las niñas en un 10%. Es evidente que el grupo de sexto  
grado mejoró sus porcentajes por lo que se insiste en la necesidad de trabajar más de cerca con los  
alumnos tanto los menores como los preadolescentes.  
Los resultados de esta investigación no estuvieron exentos de limitaciones una de ellas es que a  
diferencia de la investigación de Mamani et al (2018) donde evaluaron y entrevistaron previamente a  
sus participantes, aplicándose una evaluación denominada escala de ideación suicida de Aaron Beck  
con el objetivo de identificar a aquellas estudiantes con ideación suicida para posteriormente aplicarles  
el inventario de inteligencia emocional de Bar On Ice; la población evaluada en el presente estudio fue  
al azar, porque el investigador no conoció previamente a los estudiantes, ni se evaluaron las escalas  
emocionales de estos antes de la aplicación del cuestionario, debido a que los grupos que se utilizaron  
fueron asignados por la directora de ambas escuelas unos días antes de la aplicación del primer  
cuestionario por lo que se ignoraba cuáles eran sus parámetros emocionales previos.  
En el caso del artículo de Galindo y Losada (2023) estos investigadores pudieron evaluar a más de 800  
alumnos de 13 planteles educativos diferentes entre centros públicos y concertados también  
conocidos como privados, lo que no ocurrió en la presente investigación puesto que el supervisor de  
la zona escolar otorgó el permiso al investigador para interactuar solamente en una escuela pública  
como escenario de la investigación. En cuanto a la intención de establecer comunicación con alguna  
escuela particular no fue posible ya que los tiempos de los planteles no coincidían con los tiempos de  
la investigación aunque sí se pudo averiguar que dos escuelas privadas de la ciudad de Mérida si  
contemplan en sus programas académicos el fortalecimiento de habilidades socioemocionales tres  
veces a la semana como materia calendarizada, sin embargo no se logró el permiso para evaluar a  
ningún estudiante de estos planteles educativos privados.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 351.  
Por otra parte, se reporta que la adquisición de los cuestionarios fue con recursos propios del  
investigador por lo que se realizó una muestra pequeña. Con respecto a otras limitaciones de esta  
investigación se encuentra la ubicación de la escuela donde se llevó a cabo la prueba, ya que se  
evaluaron dos salones de un mismo plantel por lo que no se pudo comparar la inteligencia emocional  
en niños de diferentes zonas socioeconómicas en la ciudad de Mérida. La siguiente limitación  
observada resultó ser que solo se evaluaron niños de una escuela pública así que se ignora si los  
estudiantes de una escuela privada obtendrían los mismos rangos. Otra limitación se encuentra en la  
población estudiantil de la escuela evaluada ya que esta, tiene un alto porcentaje de niños provenientes  
de distintas partes del país, por lo que no se pudo evaluar exclusivamente a estudiantes yucatecos.  
Por último, el presupuesto no permitió que se realizará la investigación en una muestra mucho más  
amplia y numerosa, por su parte al no realizarse la entrevista sobre habilidades socioemocionales de  
los niños evaluados antes de la aplicación del cuestionario, no se tuvo conocimiento de las condiciones  
emocionales previas cuando se enfrentaron a la prueba. Lo que la investigación encontró fue la falta  
de cooperación entre las autoridades y la comunidad. Tampoco se promueve una participación que  
abarque desde la sociedad hasta los funcionarios competentes para construir una relación de  
simbiosis y crear estrategias para la implementación de acciones de prevención desde la escuela  
primaria educando a los menores para su propia protección emocional en el futuro. También se  
observó que en las escuelas públicas no hay un psicólogo asignado por escuela y su tiempo con los  
alumnos que necesitan acompañamiento no es suficiente ya que un profesional de la salud emocional  
no es suficiente para atender a todos los estudiantes, es decir, no hay un seguimiento formal de las  
condiciones de cada alumno evaluado.  
Es pertinente hacer notar que Domínguez (2025) en su artículo publicado en el Diario de Yucatán  
entrevista a la ex diputada Vida Gómez la cual evidencia el incumplimiento de la Ley de Salud Mental  
del Estado, ya que denuncia que la ley es ignorada por las autoridades estatales y la considera letra  
muerta; debido a que las disposiciones de la citada ley nunca se materializaron, porque a pesar de que  
se realizaron los nombramientos pertinentes se ignora la asignación del presupuesto, no se realizaron  
las acciones conjuntas con la Secretaria de Educación para incorporar estrategias de salud mental en  
el ámbito educativo tal y como lo establece el artículo 53 de la ley de salud mental; ni se utilizó el  
edificio construido como villas para rehabilitación como se observa en el artículo 73 de la misma ley  
sino que a la fecha en este lugar funcionan unas bodegas y es un estacionamiento para las oficinas de  
la Auditoría Superior del Estado de Yucatán (ASEY) en la colonia Vista Alegre de la ciudad de Mérida,  
Yucatán. Hasta el momento de finalizar la investigación no se encontró más información ni resultados  
sobre este programa estatal y se constató que dicho predio se usa como estacionamiento de una  
dependencia del estado y no como villas de rehabilitación.  
CONCLUSIÓN  
Los resultados de la investigación dan pauta para los siguiente: la inteligencia emocional es la  
capacidad de reconocer las propias emociones las de los demás y conectar las mismas junto con el  
razonamiento. El presente estudio evaluó la inteligencia emocional de un grupo de niños sin previo  
aviso ni preparación de ninguna clase con el fin de medir las emociones de estos en el ambiente escolar  
junto con los factores que los rodean como lo fueron el ruido de una escuela, la prisa por terminar el  
cuestionario, si desayunaron antes de la aplicación de la prueba o si resolvieron el cuestionario  
regresando del recreo cuando más distraídos se encontraban. Son múltiples factores a los que estos  
estudiantes estuvieron expuestos antes de resolver el cuestionario. Lo que se observó durante el  
estudio fue que el grado de entusiasmo de cada maestro en cuanto a la utilización de estrategias  
socioemocionales en sus grupos siendo que la enseñanza de esta práctica no es obligatoria en esta  
escuela pública en particular y con respecto a los talleres de habilidades socioemocionales por parte  
de los psicólogos del Departamento de Desarrollo Personal y Social de la Secretaría de Educación  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 352.  
General del Estado de Yucatán (SEGEY) resultan ser impartidos siempre y cuando la escuela en  
cuestión lo solicite. Si bien es cierto es de ayuda para los alumnos la impartición de los talleres se  
considera muy poco para ellos ya que constan de cuatro módulos de 45 minutos cada uno que en el  
transcurso de un año estos conocimientos podrían diluirse con el tiempo. Es imperativo que los niños,  
niñas y adolescentes están influenciados y expuestos a métodos y estrategias bien diseñadas por  
personal capacitado y profesional todo el año escolar para influenciarlos positivamente durante su  
estadía en la escuela.  
En función de lo planteado, el hallazgo acorde al objetivo general de la presente investigación  
consistente en evaluar si el aprendizaje de la inteligencia emocional en niños se convierte en factor  
protector contra el suicidio en la adolescencia arrojó resultados parciales, ya que la mayoría de los  
estudiantes evaluados no alcanzarán la adolescencia por un tiempo, por lo que no hay manera de  
monitorearlos hasta que crezcan, sin embargo la investigación hecha en los preadolescentes del sexto  
grado arrojó una mejora tanto en estado de ánimo como en su inteligencia emocional. La bibliografía  
consultada reporta que la enseñanza y el aprendizaje de la inteligencia emocional resulta ser un factor  
protector para diferentes situaciones de riesgo entre ellas el suicidio, también se observó sobre la  
importancia de la toma de decisiones favorecedoras en personas o sujetos de estudio los cuales tenían  
altos niveles de inteligencia emocional.  
Con el anterior contexto y respondiendo a la pregunta de investigación ¿Cómo contribuye el aprendizaje  
de la inteligencia emocional en niños para prevenir el suicidio en la adolescencia? Se puede inferir que  
los talleres FORCE si tuvieron un impacto positivo en los alumnos del grupo evaluado en relación con  
su inteligencia emocional total y su estado de ánimo por lo que sí es posible prevenir conductas  
riesgosas como el acoso escolar, el alcoholismo, la drogadicción y principalmente el suicidio si los  
alumnos cuentan con un alto índice de inteligencia emocional. Habiendo considerado todo lo anterior  
se concluye que la enseñanza de la inteligencia emocional es un camino muy poco explorado en las  
escuelas públicas del estado de Yucatán, por lo que resultaría beneficioso para los estudiantes de nivel  
primaria no solamente para lidiar con fenómenos como el suicidio sino con otros más inmediatos  
como lo es el acoso escolar, la depresión y la ansiedad. De igual forma resultaría muy interesante  
replicar este mismo estudio comparando los niveles de inteligencia emocional entre estudiantes de la  
misma edad en escuelas públicas y privadas para averiguar si existe diferencia entre estos dos  
sectores.  
Ante el cúmulo de evidencias se concluye que la enseñanza de la inteligencia emocional es una  
necesidad social como lo plantea en su estudio Padilla y Sandoval (2022) el sistema educativo sigue  
dándole mayor importancia al programa académico y no propone formular una oferta de acción ante  
las autoridades correspondientes y cambiar los programas de educación, incluyendo la enseñanza de  
la inteligencia emocional o el desarrollo de habilidades socioemocionales como talleres permanentes  
en los salones de clases de las escuelas públicas con la finalidad de proteger a los niños de futuros  
riesgos suicidas; por lo que es imperativo influir positivamente en las políticas educativas. Resulta  
fundamental y urgente capacitar a los docentes y toda persona que labore en un centro educativo con  
el fin de estar preparados y entrenados para detectar e identificar las emociones de los alumnos y  
brindar la ayuda necesaria para enseñarles y acompañarlos a desarrollar sus propias habilidades  
socioemocionales; también es importante realizar un seguimiento de todos los alumnos para guiarlos  
e instruirlos a tomar las mejores decisiones para su vida personal al momento de transitar por una  
situación compleja que requiere reconocer, identificar y regular sus propias emociones siendo los  
responsable de los menores los primero destinatarios de la enseñanza de las habilidades  
socioemocionales.  
Ante todo, es primordial involucrar a las familias en el proceso educativo de sus hijos, no solamente en  
el ámbito académico sino en el emocional, es crucial que los padres de familia, los abuelos o las  
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personas que tengan bajo su cuidado a los menores, participen en talleres o pláticas donde también  
se les enseñe inteligencia emocional y técnicas para reconocer sus emociones y las de sus hijos o  
pupilos para apoyarlos al momento de gestionarlas. Se pudo comprobar en la investigación de Galindo  
y Losada (2023) que el apoyo de la familia aunado a un alto índice de inteligencia emocional reduce el  
índice de ideación suicida. Se entiende que el estado de Yucatán tiene graves índices de alcoholismo  
y drogadicción y muchas familias en el estado conviven bajo diversas formas de violencia familiar, esto  
según cifras del INEGI (2022) por lo que se entiende que sería un reto para las autoridades tratar de  
que las familias participen y hablen de sus emociones.  
Lo que esta investigación pretende no es solo generar nuevo conocimiento teórico sino un impacto  
práctico al proponer estrategias preventivas para tratar de reducir los índices de suicido en esta ciudad.  
No basta con enseñarles a los niños habilidades sociales y emocionales también hay que incluir a los  
adultos responsables de estos menores con el fin de contribuir al desarrollo emocional de los  
estudiantes. En otras palabras, se busca llevar un vacío en la literatura sobre el tema en la ciudad y en  
el estado y aportar soluciones y producir una reflexión profunda sobre el papel significativo que tienen  
las competencias emocionales y sociales para prevenir futuros decesos de adolescentes (Galindo y  
Losada, 2023).  
Con el anterior contexto se podrían realizar futuras investigaciones que incluyan una muestra más  
amplia, variada y diversa para comparar alumnos tanto de diferentes zonas de la ciudad o del estado y  
si estos asisten a escuelas públicas o privadas para evaluar a estudiantes de diversos contextos  
socioeconómicos, ya que se podría obtener una visión más completa sobre el impacto de la inteligencia  
emocional y los índices de suicidio en adolescentes. De igual forma sería prudente realizar puntuales  
seguimientos para verificar si estos programas previenen el suicidio a largo plazo. Estos seguimientos  
podrían adecuarse y ajustarse conforme vayan dando los primeros resultados. Es imperativo proteger  
a los niños y adolescentes de futuros riesgos suicidas por lo que es una obligación de la sociedad y las  
autoridades realizar acciones urgentes para evitar la escalada de suicidios de los últimos años en  
Yucatán.  
Está claro que reeducar a los adultos para que reconozcan, gestionen y regularen sus emociones es  
todo un reto, la cultura a la que pertenece el estado de Yucatán no permite compartir con las demás  
personas los sentimientos mucho menos aquellos que causan pena y pesar, es por eso la necesidad  
de una implementación permanente en la escuelas primarias, capacitar a docentes y personal escolar,  
involucrar a las familias de la comunidad y por supuesto que los resultados de esta y las demás  
investigaciones impulsen estudios futuros ampliando la población evaluada y las muestras ideales  
para realizar experimentos mayores y con más presupuesto así como difundir y normalizar la  
enseñanza y el aprendizaje de las habilidades socioemocionales para beneficio de la sociedad y de los  
niños de Yucatán.  
Las preocupaciones forman parte del individuo única y exclusivamente, es impensable que un padre o  
madre de familia comparta con los suyos mucho menos con los hijos aquello que le preocupa o enoja.  
Se vislumbra imposible pero no lo es si se comienza a normalizar la educación socioemocional y la  
enseñanza de la inteligencia emocional no solo desde la educación básica, sino también para la  
sociedad en general utilizando estrategias bien diseñadas como slogans o propaganda usando los  
medios de información y comunicación como la televisión, el radio y las redes sociales con el fin de  
llegar a más personas y lograr en un futuro próximo que los niños bien educados emocionalmente  
resulten ser adultos emocionalmente estables.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 354.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 357.