INTRODUCCIÓN
La actual crisis socioambiental es sin duda producto de las actividades antropogénicas en el medio
ambiente, exacerbadas desde la revolución industrial con el modelo de vida caracterizado por el
aumento en el consumo de recursos, y cuyo auge data desde la segunda guerra mundial (Macías
Valadez y Gama Campillo, 2017). Actualmente la industrialización, el crecimiento poblacional, la
urbanización, las prácticas insostenibles en la agricultura y en el consumo de energía, han generado
tensiones en la sociedad y por ende en el entorno natural, lo que resulta en conflictos sociales,
desigualdad, escasez de recursos, degradación ambiental y amenazas en la salud humana (Reynosa
Navarro, 2015).
Desde los años 60, la sustentabilidad y el desarrollo sustentable han evolucionado dando respuesta a
los desafíos ambientales y sociales que enfrenta el ser humano (Casique Torres, 2017; Zarta Ávila,
2018; Amato, 2019) al procurar un desarrollo económico amigable y equilibrado con el medio ambiente,
así como con la sociedad. Por lo anteriormente expresado, surge el cooperativismo como una
alternativa económica y social frente a la crisis ambiental, con el propósito de fomentar la solidaridad
y la democracia económica (Garteiz Aurrecoa, 2013). Estas organizaciones sociales benefician a
comunidades enteras, al impulsar el desarrollo de las actividades económicas locales y fomentar el
uso responsable de los recursos naturales, lo que contribuye al aumento del bienestar social de manera
generalizada (Cabrera Ramírez, 2015). En este contexto, las cooperativas sociales están actuando
como agentes de cambio local en medio de la crisis socioambiental que busca satisfacer las
necesidades básicas de sus agremiados bajo principios de solidaridad y ayuda mutua (Ley General de
Sociedades Cooperativas, 1994): de la misma manera, fomentan la democracia económica
(principalmente en las áreas rurales y marginadas), la preservación del medio ambiente mediante, el
desarrollo económico y social -de manera solidaria-, empleo, redes de colaboración, cuidado de salud,
cultura de cooperativismo, desarrollo de habilidades y capacidades dentro y fuera de la cooperativa
(Díaz de León et al., 2021).
Por lo anteriormente expresado, evaluar la sustentabilidad proporciona bases que permiten medir y
cuantificar los esfuerzos de las empresas y cooperativas, y con ello tomar decisiones, así como dar
seguimiento en el cumplimiento de estándares como los internacionales en temas de responsabilidad
ambiental y social, como lo son las certificaciones ISO -ISO 14001 - Sistemas de Gestión Ambiental
(ISO, 2015b), ISO 9001 - Gestión de la Calidad (ISO, 2015a), ISO 26000 - Responsabilidad Social
Corporativa (ISO, 2010), por citar algunas-. Es sin duda que la integración de la información y la
aplicación de indicadores generar un valor con perspectiva de sustentabilidad (Sabino, 2014), que
refleje el grado de sustentabilidad de las cooperativas a través del tiempo (Mayer, 2008). Es entonces
que los indicadores son herramientas que pueden ser expresadas de manera tanto cualitativa como
cuantitativa, que permiten evaluar, dar seguimiento y predecir tendencias para valorar el desempeño,
logros, metas y objetivos de una organización (Pérez Mondragón, 2002). Son los indicadores los que
permiten mostrar de manera simplificada y coherente el funcionamiento de un sistema
multidimensional, como lo es la sustentabilidad (Mayer, 2008).
En este sentido, es de reconocer que se han desarrollado diversas herramientas para tal fin, entre los
que sobresalen están los indicadores que relacionan aspectos sociales, ambientales y económicos
(Sánchez Castillo, 2007; Ibáñez Pérez, 2018; Pinedo Taco et al., 2018; Ferreira Hernández, 2020;
Loureiro et al., 2021; Yakar Pritchard y Çalıyurt, 2021); mientras que otros consideran elementos como
la gobernanza, relaciones comerciales, mercado, socioculturales, desarrollo turístico y desarrollo rural
(Abdul Aris et al., 2018; Crocco et al., 2020; Giagnocavo et al., 2018; Llamas Paz et al., 2019; Marcis et
al., 2019a); u otros aspectos específicos a la actividad económica, como es el caso de las cooperativas
con actividad pesquera, que consideran la captura por unidad de esfuerzo, composición de especies,
capacidad de pesca (Agustian et al., 2021; Marcis et al., 2019; Rojas Ruiz et al., 2021). Es de subrayar
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 417.